sábado, 25 de enero de 2020

El anhelo de Dios es mostrar su bondad


El anhelo de Dios es mostrar su bondad
 “Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca”, Lamentaciones 3:25
“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en Él confían”, Nahúm 1:7
El Señor es bueno con los que dependemos de Él, con los que lo buscamos. Su amor es fiel e inagotable, es eterno por eso prolonga cada día su misericordia sobre nosotros, en medio de los problemas nos sostiene y permanece fiel.
Dios es bondadoso, es uno de sus más grandes atributos, en Él no hay maldad, ni malas intenciones y muy a pesar de nosotros, que somos engañosos e infieles, es lento para airarse y grande en misericordia. Su anhelo hacia nosotros es mostrar su bondad. Isaías 30:18 dice “por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en Él”.
Aunque nos cueste trabajo entenderlo Dios desea bendecirnos y derramar su bondad. No solo fue a la cruz para salvarnos y perdonarnos sino para bendecirnos. Pablo oraba continuamente para que los creyentes entendieran esto y que el Señor siempre actúa a nuestro favor. Como dice Romanos 8:31 “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”.
Pablo decía que por esta causa doblaba rodillas para que los cristianos comprendieran la herencia de las promesas, las riquezas de su gloria y el inagotable amor de Cristo. Efesios 3:18-19 “seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.
Él está obrando a nuestro favor y aquel que comenzó su buena obra en cada uno de nosotros no descansará hasta ver la victoria en nuestra vida, hasta que brillemos como el amanecer y nuestra salvación sea como una antorcha encendida, siendo luz para este mundo. Así dice Isaías 62:1 “Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación sea encienda como una antorcha”. Oración.
Gracias Padre amado por darme la bendición de vivir tu amor, que es la esencia de la más grande plenitud, gracias por tu bondad, por ser mi fortaleza en los días malos y por qué conoces mi corazón que busca confiar cada día en ti. Tu misericordia trae a mi vida seguridad y paz y sé que suples todo lo que necesito porque cuidas de mí. Nunca fallarás. Amén.           Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 24 de enero de 2020

Sosteniéndose como viendo al Invisible


Sosteniéndose como viendo al Invisible

“Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”, 2 Corintios 4:16-18
Donde colocamos nuestra mirada determina nuestra fe. Si colocamos la mirada en las dificultades de la vida veremos nuestro futuro sombrío y sin propósito, pero si colocamos nuestra mirada en Dios, nos daremos cuenta que no estamos solos, que tenemos al todopoderoso, al grandioso Dios en nosotros y a nuestro lado, entonces veremos su gloria sin importar cuál sea la situación. Fijar la vista en las cosas de Dios, es colocarla en lo que permanece para siempre.
Es inevitable que nuestra vida se vaya desgastando con el pasar de los años, como también es un desafío, seguir creciendo y fortaleciéndonos interiormente, cuando los años avanzan. Los sufrimientos pueden debilitarnos físicamente pero también moldean y fortalecen nuestro carácter. Por eso, mientras nuestra vida física es un deslizamiento hacia la muerte, nuestra vida espiritual debe ser una constante escalada a la cima que nos conduce a Dios, de ahí, que no debemos temer a los años pues nos vuelven cada día a Dios.
Lo que padecemos aquí en esta tierra es insignificante comparado con la gloria eterna y el gozo de estar en la presencia de Cristo, esta es la razón por la cual no debemos fijar nuestro ojos en las cosas temporales que vemos, sino en las eternas que no vemos. Viviremos satisfechos con lo que Dios nos ha dado aquí y estaremos con la esperanza de retornar a nuestro hogar celestial.
Como dice hebreos 11:27 “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. Mirando al Invisible no deberíamos estar ansiosos por el futuro ni preocupados por el mañana, pues Él tiene el control y está guardando nuestro destino en sus manos. Podemos descansar y confiar porque tiene lo mejor para nosotros.
Así es como el creyente, el siervo de Dios; puede caer en el desánimo, pero con la ayuda de Dios, vuelve a levantarse para continuar. Oración.
Señor Amado Jesús, quiero colocar mis ojos en ti que eres el autor y consumador de mi fe. Sé que es fácil desmayar cuando me enfrento cada día a los problemas de esta vida, pero recuérdame no rendirme, ni disminuir en mi fe, quiero concentrarme en experimentar la fortaleza interior que proviene de tu Santo Espíritu. No permitas que el dolor o la fatiga me lleven a abandonar el propósito por el cual me escogiste. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 23 de enero de 2020

¿Cómo recibo la enseñanza espiritual?


¿Cómo recibo la enseñanza espiritual?
“¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados?, ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos”, Isaías 28:9-13
Dios nos quiere instruir con su Palabra, porque es para todos, el problema es cuando no queremos recibir la enseñanza. Esto le pasó al pueblo de Israel, no quisieron oír la voz del profeta Isaías que les trasmitía las instrucciones de Dios y llegó a profetizarles que los asirios les enseñarían de una manera que no les gustaría. Las consecuencias de su desobediencia a Dios traería perdición a su pueblo.
Cada vez es más difícil compartir las verdades espirituales, la mayoría de las personas, incluyendo a algunos creyentes, ignoran la Palabra de Dios que nos fue dada como una lámpara que ilumina el camino y como una lumbrera que alumbra nuestro caminar, como dice el Salmo 119:105. Es el manual de instrucciones dado por Dios para que seamos felices y crezcamos espiritualmente. La enseñanza es una obra lenta, paciente y continua que cuando se toma en serio transforma la mente humana y le permite cambiar su manera de vivir.
Isaías, le habla al pueblo como a niños recién destetados que necesitan ser instruidos lentamente en todo. Dice Isaías 28:13 “La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos”. Dada de una manera tan minuciosa hasta que traiga a su pueblo al quebrantamiento, al arrepentimiento, y sean enlazados y presos en sus palabras.
La Biblia hay que tomarla en serio y no hay atajos para crecer espiritualmente, demanda estudio, perseverancia y paciencia para escudriñarla poco a poco. Nos exige un esfuerzo diario pero es la única forma de conocer a Dios y su plan divino para nosotros.
Cuando no perseveramos en el conocimiento de la Palabra, caemos fácilmente en apostasía, negamos nuestra fe, nos alejamos paulatinamente de la presencia de Dios, perdemos nuestra adoración y toda comunión. Hemos olvidado que el Espíritu Santo es nuestro “Ayudador” y nos fue dado para enseñarnos las Escrituras, iluminando nuestras mentes a las revelaciones escritas de Dios.
Recordemos que: “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2Timoteo 3:16. Se hace entonces necesario que se nos repita a menudo para poder entenderla mejor y para vivir en íntima comunión con Dios.    Oración.
Señor Jesucristo, gracias por tu Palabra, que me ha limpiado y ha renovado mi mente, anhelo seguir estudiando cada día, por favor Señor dame la perseverancia para que en este nuevo año pueda leerla totalmente. Llévame de tu mano Espiritu
Santo, se mi guía y mi maestro. Quiero crecer espiritualmente, conocer más de Dios y ser un instrumento para enseñar y edificar también a otros. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 22 de enero de 2020

Nuestro testimonio debe ser público, no encubierto


Nuestro testimonio debe ser público, no encubierto

“Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz”, Lucas 8:16-17
Este pasaje habla del carácter visible de la vida cristiana. ¿Ven las otras personas nuestra fe o la ocultamos para que nadie se dé cuenta que somos diferentes? Aunque nos resulte difícil confesar que pertenecemos y le servimos a Cristo, no debemos considerar hablar de Él como un deber sino como un privilegio y nunca debemos avergonzarnos de ser cristianos. El Señor nos dice en Mateo 10:32 “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”.
Cuando encendemos una lámpara es para que la luz se vea, por eso es tan importante que la luz de Cristo que está en nuestros corazones alumbre a las personas que nos rodean. Cuando vivimos su Palabra, somos luz en medio de las tinieblas. La luz viene a nuestra vida por las enseñanzas de Cristo, que han sido sembradas en nuestro interior y que deben salir para ser conocidas, entendidas y expresadas claramente a través de nuestro testimonio.
No podemos ocultar lo que somos, por eso la condición de nuestro corazón es revelada frente a la luz de Cristo. Podemos tratar de ocultar alguna cosas a nosotros mismos, hacernos los ciegos frente a ciertas acciones y hábitos que conocemos. A veces podemos tratar de ocultarle cosas a los demás para que no vean lo que somos o hacemos, pero la Palabra es clara cuando nos dice que no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, tarde o temprano seremos descubiertos.
Más triste es cuando tratamos de ocultarle las cosas a Dios, es algo imposible porque Él conoce los secretos más profundos de nuestro corazón, como dice el Salmo 44:21. Esconderse de Dios como lo hizo Adán cuando pecó es una utopía, jamás podremos huir de su presencia, pues Dios lo ve todo.
Un creyente feliz es aquel que no tiene nada que ocultar, sino que anda como la luz del día, mostrando su integridad y glorificando a Dios con todo lo que hace. Mateo 5:16 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
Cuando la luz de Jesús ilumine de verdad nuestras vidas tendremos la responsabilidad de brillar en todo lugar para ayudar a otros. ¿Qué impide que lo hagamos? Oración.
Señor Jesucristo, gracias por tu Palabra que es la luz que alumbra mi vida y me enseña cómo andar en este mundo. Quiero que reveles la condición de mi corazón, que me muestres qué debo cambiar, qué tengo que corregir para poder ser testimonio de tu luz, de tu amor y brillar en la vida de las personas que me rodean. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 21 de enero de 2020

La presión siempre saca lo que tengo dentro


La presión siempre saca lo que tengo dentro
“Y Él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”, Lucas 22:41-44
Getsemaní significa “molino de aceite”. Había en ese huerto olivos de los cuales se extraía aceite. La tercera parte de la pulpa de la aceituna es aceite. Por esta razón, desde la antigüedad se ha extraído fácilmente con una simple presión ejercida por un molino. Las aceitunas se someten a una primera presión con el objeto de extraer su zumo.
Se puede decir que Jesús se sometió a la prensa de Getsemaní y en su agonía destiló puro amor y se atrevió a decir sí a la voluntad del Padre y se dispuso a ir a la cruz para redimirnos, amor que brotó a través de la piel de Jesús en forma de grandes gotas de sangre que fue suficiente para perdonar nuestros pecados, quitar toda la barrera que nos separaba del Padre, darnos vida eterna y cambiar nuestro destino. La salvación del mundo dependía de su decisión.
A veces hay situaciones que nos someten a presión. La pregunta es: ¿qué sale de nosotros cuando somos sometidos a la prensa del sufrimiento? ¿Sale decepción, rabia, frustración, odio, ira? ¿Cuál es nuestro Getsemaní? Getsemaní es la oportunidad para ver qué tenemos dentro y sólo el Espíritu santo puede ayudarnos a soportar y a sacar lo mejor de nosotros, el amor, el perdón, la paz y aun el gozo en medio de las tormentas de la vida. Si somos capaces de amar a los que nos afligen de la manera como Cristo lo hizo, será algo tan poderoso que podremos transformar todo a nuestro alrededor.
Debemos aprender de Jesús a llevar nuestro sufrimiento a la presencia del Padre y orar hasta tener paz, Él fue a Getsemaní a oscuras y salió con luz porque había orado al Padre con intensidad, fue en agonía y salió en victoria porque tenía una confianza perfecta en la voluntad de Dios, se sometió al amor que no lo abandonaría y que lo reafirmaría para cumplir su misión. Sólo un amor así nos puede hace seguir adelante y no desmayar, sólo un amor así saca lo mejor de nosotros en los momentos de agonía. Cada persona tiene su propio Getsemaní, y cada persona tiene que aprender a decir: “Hágase Tu voluntad” Oración.
Amado Jesús, ayúdame a recordar que tu amor siempre está conmigo porque ha sido derramado en mi corazón por tu Santo Espíritu. Que en los momentos de presión y angustia pueda destilar lo mejor de mí para bendecir a otros con tu amor y darte a conocer. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 20 de enero de 2020

El secreto de la fortaleza espiritual


El secreto de la fortaleza espiritual

“Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis”, Isaías 30:15
El secreto para la fortaleza espiritual se revela en estos renglones: «En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.» En el hebreo la palabra quietud significa reposo y es estar en calma, relajado, libre de toda ansiedad, tranquilo independientemente de lo que esté pasando en nuestras vidas.
El verdadero valor de la fortaleza debe revelar nuestra confianza en Dios. Muchos de nosotros no tenemos este tipo de quietud y confianza porque vivimos en los afanes de la vida, corriendo de un lado para otro, tratando de conseguir nuestras cosas, dinero, posesiones y placeres a costa de la tranquilidad de nuestro espíritu, estamos tan sumergidos en las presiones de este mundo que olvidamos estar en la presencia del Señor y descansar en Él.
Todo sería más sencillo si entendiéramos que Dios es la fuente de todo y nuestras luchas serían más fáciles si tan sólo confiáramos en su poder. Si caminamos en justicia, nuestras vidas darán como fruto un espíritu calmado, quietud de corazón y paz con Dios. Gozaríamos más de la bondad y de la justicia de Dios como dice Isaías 32:17-18 “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo”.
1 Pedro 3:4 dice: “sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”. Pedro habla del ornato de un espíritu afable y apacible que es del agrado del Señor, este espíritu no tiene que ver con la personalidad ni el temperamento, este espíritu manso sólo puede ser puesto por el Espíritu Santo cuando confiamos plenamente en el Señor en todas las cosas, cuando entendemos que no hay ningún asunto que nuestro Padre no pueda resolver y ninguna batalla que Él no pueda ganar por nosotros.
Él quiere que le confiemos todos nuestros asuntos: salud, familia, trabajo, futuro, etc. Que vivamos en quietud, confianza y reposo. Oración.
Amado Señor, quiero volverme a ti de todo corazón, cúbreme con tu manto de paz, dame la quietud y el descanso que mi alma necesita en medio de todo lo que estoy enfrentando. Espíritu Santo, dame la fortaleza en la medida que deposito todas mis necesidades en las manos de Dios, confío en su poder y descanso dejándole los resultados a Él. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 19 de enero de 2020

¿En momentos de crisis en quién confías?


¿En momentos de crisis en quién confías?

“¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, ¡añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto”, Isaías 30:1-2
 “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová! Esta es una queja de Dios donde manifiesta una profunda tristeza por sus hijos que se han alejado de Él y han entrado en rebeldía al no tomar en cuenta su consejo en los momentos de crisis.
“Cobijarse con cubierta” implica buscar la solución por nuestra cuenta, hacer planes bajo nuestros criterios y no consultar lo que Dios dice en su Palabra al respecto. Cambiamos nuestra confianza en Él para apoyarnos en otras personas y cosas, dejando de recibir su dirección. En otras palabras, descansamos en el brazo de carne y no en el brazo fuerte de Dios; esto trae como consecuencia más pecado a nuestra vida. Recordemos lo que dice Jeremías 17:5 “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”.
Pensamos que rebeldes sólo son aquellos que no conocen a Dios ni a su Palabra y viven a su manera, pero la realidad es que cuando no obedecemos a Dios siendo sus hijos y actuamos por nuestra propia cuenta estamos en rebeldía y esto le causa mucho dolor en su corazón.
Debemos confiar en Dios en cualquier situación por insignificante que sea y su Palabra nos invita a eso: “Porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé.» Salmo 57:1. Dios actúa de maneras que van más allá de las nuestras y aunque no las entendemos Él obra sobrenaturalmente a través de nuestra obediencia a su Palabra, por fe, aunque las circunstancias sean difíciles.
El Señor es muy claro cuando nos advierte que confiar en otros dioses o en otras personas nos llevará al sufrimiento y la confusión, como a su pueblo Israel que quiso esconderse bajo la sombra de Egipto cuando estaba amenazado por Asiria y esto trajo graves consecuencias a la nación.
¿En los momentos de dificultad bajo quien nos cobijamos? ¿Escucharemos hoy un ¡Ay! de nuestro Padre? ¿Nos resistimos a su dominio y total autoridad en nuestras vidas o decidimos refugiarnos bajo la cubierta de su Espíritu, confiar en su fidelidad y dejar que Él nos ayude?  Oración.
Amado Dios, hoy quiero pedirte perdón por no confiar completamente en ti, por dejar de mirarte y colocar mis ojos en otras personas o cosas, tratando de resolver mis problemas. Quiero llevar delante de ti todas mis situaciones grandes y pequeñas para entender que siempre estás dispuesto a ayudarme, necesito tu dirección y tu consejo en cada área de mi vida, depender de ti y descansar en tu fidelidad. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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