sábado, 26 de enero de 2019


DIOS, LA ROCA DE MI CORAZÓN
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”, Salmo 73: 25-26
Las tormentas en nuestra vida las enfrentamos mejor cuando contamos con Dios en todas las áreas de nuestra vida. Mientras permanezcamos en comunión con él, nuestras fuerzas se renuevan y nuestra esperanza permanece firme cada día. Por esto, Dios debe ser nuestra guía en todas nuestras decisiones, y así Dios también nos concederá los anhelos de nuestro corazón.
De nada nos sirve tener todo lo que deseamos en la vida (dinero, títulos, carros, viajes etc.) si no tenemos a Dios en el corazón, pues
es Dios el que verdaderamente nos da lo que necesitamos, nuestra vida será completa cuando Dios ocupe el primer lugar en nuestro corazón, solo Él es la roca de nuestro corazón y nuestra porción para siempre. Así lo entendió claramente el salmista David, de que Dios es su mayor necesidad, y si le tiene a Él, ninguna cosa le faltaría.
Todos deberíamos exclamar a una sola voz: "Fuera de ti nada deseo en la tierra" Esto significa que el Señor debe ocupar el lugar prioritario en nuestras vidas.
Debemos recordar que mucho más importante que las bendiciones, es el Señor de las bendiciones. Debemos sentirnos gozosos con él, aun en situaciones de escasez material y de tribulación; esto es evidencia de madurez espiritual. Pablo podía escribir desde la prisión en Roma a los filipenses diciéndoles con palabras de gozo "He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11)
Con seguridad, todo depende del propósito de nuestro corazón; a quién tenemos sino a Dios que nos ayuda, perdona, levanta y nos sostiene, nadie jamás podrá hacernos felices sino solo su Presencia, y el hacer su voluntad.  Oración.
Padre Bueno te pido que ocupes el primer lugar en mi corazón y que cada paso que dé sea guiado por tu Espíritu, quiero caminar de acuerdo a tu santa, perfecta y agradable voluntad. Tú eres mi roca, y la fuerza de mi vida, siempre serás el Dios de mi salvación y fuera de ti nada deseo en la tierra. Te amo Señor. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 25 de enero de 2019

APÓYATE EN EL SEÑOR


APÓYATE EN EL SEÑOR
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas", Proverbios 3:5-6
En este pasaje hay dos palabras muy importantes “reconocer” y “caminos”. La palabra caminos en el hebreo viene de “derek” que significa vía, curso o modo de acción. La palabra reconocer viene del hebreo yada que se traduce como conocer a través del contacto íntimo que, aplicado al contexto espiritual, sugiere una intimidad con Dios en oración; dándonos entonces a entender que debemos reconocer o tener una relación íntima y directa con Dios todos los días de nuestra vida, que nos conduzca a enderezar nuestro camino y a realizarnos en todos los aspectos.
Caminar en la vida cristiana requiere que nuestros pasos sean ordenados según lo que dice la Palabra de Dios. Necesitamos de Cristo porque es nuestra sabiduría para caminar rectamente, por eso es necesario preparar el corazón para buscar la Palabra de Dios y cumplirla no como una obligación sino como una devoción amorosa.

Según Juan 14:23 el Señor Jesucristo dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Obedecer su palabra es una respuesta al amor que le tenemos. ¿Le amamos? Si le amamos, entonces, Él quiere intimidad con nosotros. Así que no lo consideramos una obligación, sino un deleite.
El Señor nos pide que nos fiemos de Él. Es apoyarnos en Él, que significa poner todo nuestro peso sobre algo, descansar sobre alguien, confiando en esa persona o cosa. El que confía en su propio corazón es necio. Cuando nos encontremos en situaciones problemáticas y difíciles que nos traen inseguridad y desasosiego es cuando debemos confiar de todo nuestro corazón. Nuestro Dios es absolutamente confiable, su carácter hace que le sea imposible mentir, por eso consultémosle todo asunto de nuestra vida.
Si permanecemos en Él, nos dará sabiduría conforme a lo que necesitamos. Por eso dejemos al cuidado de Dios nuestra familia, nuestras finanzas, nuestras relaciones, nuestras desilusiones, nuestras decisiones y nuestra salud.  Oración.
Amado Jesús, gracias por traerme a un nuevo día. Aunque el cielo esté nublado y no brille el sol, en ti confió y reconozco que te necesito todos los días, te entrego cada aspecto de mi vida, para que endereces mi caminar. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 24 de enero de 2019

TUYOS SOMOS


TUYOS SOMOS
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias", Apocalipsis 3:12-13
Los cristianos fieles serán pilares en el Templo de Dios. Es Jesús quien hace del creyente una columna y no los hombres. Las columnas en las iglesias son aquellos que son usados por el Espíritu Santo para sostener y equilibrar a la congregación. En la iglesia primitiva del siglo I, los pilares fueron Pedro, Santiago y Juan (Gálatas 2:9)
Los creyentes vencedores serán columnas vivientes en el templo celestial. “Nunca más saldrán de allí”, dando la seguridad de la comunión eterna con Dios. Sólo los redimidos por la sangre de Cristo son invitados a entrar al cielo. Esta promesa de estabilidad es la que se encuentra en la serena paz que Jesucristo provee.
En la antigua Asia Menor, cuando un sacerdote moría y se había caracterizado por su fidelidad a Dios, se le honraba en el templo erigiendo un pilar y escribiendo su nombre y el de su padre en él. Este honor que confiere Cristo será permanente para todos los que le sirven con fidelidad. “Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios”. Los fieles llevarán la marca inconfundible de pertenecer a Dios.
Esta marca nos fue dada por el Espíritu Santo en el momento de nuestra conversión, cuando fuimos sellados para el día de la redención eterna. El sello del Espíritu indica que somos hijos de Dios, pertenecemos a Él y nos mantendrá eternamente bajo el cuidado protector de Dios, a salvo de Satanás, el pecado y el juicio.
En el Antiguo Testamento Dios le dijo a Moisés que cuando Aarón y los sacerdotes bendijeran al pueblo pondría su nombre sobre ellos. Números 6:27 “Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Esta es la misma idea para la iglesia de hoy, nosotros tenemos la señal de pertenecer a Dios, para que el mundo entienda que somos su pueblo.
También el nombre de la nueva Jerusalén, alude al derecho fundamental que se le otorga al cristiano como ciudadano de la ciudad celestial. Cristo escribirá en su fiel servidor su propio nombre nuevo. Apocalipsis 19:12 “Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”. En el tiempo por venir, cuando Cristo haya conquistado todo el Universo, los servidores fieles llevarán la señal que muestre su pertenencia a Él, y participarán de su victoria.  Oración.
Señor Jesucristo, gracias por tus promesas, porque un día me escogiste y me apartaste para ti, me diste el sello de tu Espíritu. Tuyo soy y quiero servirte fielmente. Hazme ese soporte y equilibrio para otras personas dentro de la iglesia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 23 de enero de 2019

LA PUERTA ABIERTA


LA PUERTA ABIERTA  
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. Apocalipsis 3:7-8
porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. 1 Corintios 16:9
Filadelfia era una ciudad fronteriza situada estratégicamente entre Lidia, Misia y Frigia, por su posición se extendió fácilmente la cultura y la lengua griega hacia los pueblos bárbaros, se unía por una gran carretera con Pérgamo, Tiatira y Sardes lo que facilitaba la movilización de ejércitos, caravanas de comerciantes y luego el trabajo misionero cristiano.
La gran promesa de nuestro Cristo resucitado y triunfante es que ha abierto una puerta delante de nosotros la cual nadie puede cerrar. ¿A qué se refiere esto? Pablo les escribió a los corintios acerca del trabajo que tenía por delante, se puede estar refiriendo a la puerta de la oportunidad misionera. Debemos orar siempre para que se abran puertas para la predicación de la Palabra.
Siempre habrá una puerta para compartir de Cristo que se abre delante de cualquier cristiano sin necesidad de ir tan lejos a buscarla. En nuestro círculo más cercano, la familia, vecindario, trabajo o estudio, hay personas necesitadas de Dios, por eso debemos aprovechar esa oportunidad que no sólo es una responsabilidad, sino un privilegio tener.
En el camino cristiano la recompensa de un trabajo es más trabajo por hacer. Filadelfia había sido fiel guardando la Palabra y compartiendo el nombre de Jesús, entonces el Señor les dio más oportunidades para mostrar su fe. La puerta que se le abrió a Filadelfia fue Jesucristo mismo.
Y Jesús es la puerta para todos los seres humanos: Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Él es la puerta de acceso al reino de Dios y siempre está invitando a entrar.
Hay otra puerta que debemos tener siempre en cuenta y es la puerta de la oración que siempre está abierta hacia Dios y nadie la puede cerrar; es un deleite poder acercarnos confiadamente a la presencia de nuestro Padre, siempre dispuesto y esperándonos con su eterno amor. Recordemos que el cielo siempre está abierto para nosotros. Hechos 7:56 “y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Oración.
Señor Jesucristo, gracias por ser la puerta de acceso al cielo, por haberme dado la oportunidad de acercarme a la presencia del Padre por tu muerte en la cruz, por asegurar mi camino hacia la eternidad. Sigue abriendo puertas delante de mí para llevar tu mensaje de amor a otras personas. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 22 de enero de 2019

ENRIQUECIDOS EN ÉL.


ENRIQUECIDOS EN ÉL.
porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia” 1 Corintios 1:5
Nadie llega a pobreza por convertirse al Señor; por el contrario, hemos sido enriquecidos en todas las cosas, no sólo materialmente sino espiritualmente. El mundo entiende el término riqueza como abundancia de bienes materiales, pero espiritualmente es la abundancia de bienes espirituales, que generalmente no son valorados ni reconocidos por los hombres naturales que están sin Cristo, ya que no tienen los sentidos ejercitados espiritualmente para entenderlo.
Hay innumerables riquezas en Cristo: en Efesios 1:7 “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Nuestra primera posesión o riqueza, es la redención. Y se refiere a lo que hizo Jesús al derramar su sangre y al resultado de ello. Nos liberó del pecado que nos condenaba, nos rescató de manos del enemigo pagando el precio de la deuda para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Efesios 1:18 “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Hemos sido enriquecidos con entendimiento, esa facultad interior que, por la iluminación espiritual del Espíritu Santo, aclara nuestro conocimiento de Dios, equilibra nuestros afectos, pensamientos y voluntad. Por haber sido redimidos debemos tener esperanza de todas las cosas que se esperan. Esta riqueza de la herencia gloriosa en el cielo, sólo se puede percibir cuando nuestro entendimiento es iluminado por el evangelio.
Colosenses 2:2-3 “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. El amor cristiano nos madura para encontrar grandes tesoros espirituales de entendimiento pleno, conocimiento y sabiduría que están escondidos en Cristo. Hemos sido enriquecidos con toda Palabra y conocimiento para la evangelización, la predicación y la enseñanza.
Hebreos 11:26 “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. La fe de Moisés no le permitió vacilar sobre lo que Dios quería. Prefirió sufrir con el pueblo hebreo que gozar de los deleites terrenales de Egipto. Su meta era la eternidad. Cristo tuvo que padecer por nosotros en su condición terrenal pero ahora goza de gloria y majestad, sentado a la diestra de Dios Padre en los cielos. Quitemos la mirada de los bienes de este mundo y pongámosla en las riquezas de su gracia.
Seamos agradecidos. Hemos sido dotados de muchos dones espirituales según sus riquezas en gloria. Nada en este mundo saciará nuestra vida más que Cristo. Su presencia es nuestra mayor riqueza.  Oración.
Señor dame un corazón agradecido por todo lo que me has dado, contigo no me falta nada, me has enriquecido con toda bendición espiritual y dotado del poder de tu Espíritu, por tu gracia y amor. Me has equipado completamente con tus innumerables riquezas. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 21 de enero de 2019

PRECIOSA SANGRE



PRECIOSA SANGRE DE CRISTO
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14
elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas”, 1 Pedro1:2.
Para poder nosotros acceder a la presencia de Dios, se requirió pureza. El pecado humano tenía que ser expiado y su inmundicia lavada por Jesús, quien cumplió cabalmente con ese propósito al presentarse delante de Dios, no sólo como Sacerdote sino como el Cordero para el sacrificio. Si fuéramos más conscientes de lo que significó ese derramamiento de sangre de Jesús, seríamos
más cuidadosos con nuestra vida espiritual y haríamos todo lo posible por agradar a Dios.
El sacrificio de Cristo en perfecta obediencia hasta la muerte de cruz, nos dio acceso directo a Dios, quitó toda barrera que nos separara. Su sangre preciosa derramada limpió nuestra alma. En los sacrificios antiguos el cuerpo de una persona podía estar ritualmente limpio, pero su corazón lleno de suciedad. Esa persona se podía sentir temporalmente libre para estar en el tabernáculo y, sin embargo, estar lejos de la presencia de Dios. Pablo refiriéndose a la ley en el capítulo 7 de Romanos dice 6. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.
7. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Su sangre liberó nuestra conciencia del pecado porque nos trajo perdón, su sangre nos presenta a un Dios que nos espera siempre con sus brazos abiertos y su corazón lleno de amor. Su sangre nos dio la redención eterna, fue el precio más alto para liberarnos de la condición de esclavos del pecado y de Satanás, su sangre nos permite dejar las obras de la muerte y poder ser servidores del Dios vivo, con una vida nueva, limpia y útil.
Su sangre nos coloca en una debida relación con nuestro Padre celestial, pues trajo su amor a nuestros corazones, la presencia del Cristo vivo con todo su poder para poder vencer el pecado en todo momento y en toda situación. Su sacrificio por nosotros fue voluntario, espontáneo, racional pues sabía lo que estaba haciendo, murió no como una víctima ignorante sino consiente de su entrega, producto del más grande amor. Ofreció su sacrificio por el Espíritu eterno que había de darnos para morar en nosotros, no fue una cuestión ritual y mecánica como los sacrificios pasados, sino que detrás de su muerte estaba la libre elección del amor por nosotros.
Por su sangre somos el pueblo escogido cuyo rey es Dios, nuestro hogar la eternidad y exiliados del mundo, porque, aunque estemos en este mundo ya no somos de él. Su sangre nos confirió el honor de ser usados para los propósitos divinos y ser instrumentos de salvación para los demás.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 20 de enero de 2019

TRANSFORMADOS


TRANSFORMADOS POR EL AMOR DE DIOS

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor. Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo. 2 Timoteo 1:1-4
Mas yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Hechos 9:3-6.
Pablo, de ser un perseguidor de la iglesia de Cristo, insensible y arrogante se transforma en un pastor amoroso, tierno, consejero y un hombre de fe. Sólo esto puede ocurrir cuando le permitimos a Dios tocar nuestro corazón con su amor. Esto es por obra y gracia del Espíritu Santo.
Pablo siendo un asesino aprendió a amar, experimentó el amor incondicional de Dios, a través de Cristo resucitado, e imitó la fe y la conducta del que lo amó a pesar de lo que él era. Ahora actúa como sacerdote, como profeta y enseña sobre el amor a su discípulo Timoteo y como evangelista y Apóstol extiende la fe al mundo gentil.
Es la conversión más famosa de toda la historia. En el camino a Damasco, Saulo (ahora Pablo) tuvo un encuentro personal con Jesucristo y se rindió a Él. El que entró a esta ciudad era un hombre cambiado, el que iba con una furia vengativa contra los cristianos, ahora era conducido de la mano, ciego y menesteroso. El mismo ardor que antes Saulo había empleado para perseguir a la iglesia lo emplea ahora, una vez convertido para su misión a los gentiles. Sólo el señor Jesucristo puede transformar el corazón humano y hacernos nuevas criaturas.
Por eso no desistamos en orar por aquellos que están a nuestro lado y necesitan el toque del amor de Cristo para ser cambiados. La gracia renovadora de Cristo puede lograr la conversión del peor pecador, puede liberar al que está atado al mundo y sus deseos, puede sanar al que está enfermo, puede dar un nuevo propósito de vida al que se siente vacío y sin sentido.
Obedezcamos el mandato de compartir el evangelio, siguiendo la dirección de Dios, aunque nos enfrentemos con personas difíciles como Saulo, no sabemos cuál es el propósito y los planes que Dios tenga para ellas. Sin saberlo podemos estar sembrando la semilla de la fe en un potencial evangelista, pastor, predicador o maestro. 1 corintios 3:7. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.   Oración.
Señor Jesucristo gracias por encontrarme en el camino de la vida, por cambiarme el rumbo y por hacer de mí la persona que tú quieres que yo sea. Sigue transformando mi corazón, mostrándome el propósito que tienes para mí y usándome para llevar tu gracia renovadora a las personas que necesitan ser cambiadas por ti. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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