lunes, 1 de enero de 2018

40 días con propósitos


40 días con propósitos

Día 1

Todo comienza con Dios

Porque todo, absolutamente todo en el cielo y

la tierra, visible e invisible... todo comenzó en Él

y para los propósitos de Él colosenses 1:16 (PAR)



A menos que se dé por hecho la existencia de Dios,

la búsqueda del Propósito de vivir no tiene sentido.

Bertrand Russell, ateo.



No se trata de ti.

El propósito de tu vida excede en mucho a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso a tu felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o aun tus sueños y anhelos más vehementes. Si deseas saber por qué te pusieron en este planeta, debes empezar con Dios. Naciste por su voluntad y para su propósito.

La búsqueda del propósito de vivir ha intrigado a la gente por miles de años. Eso ocurre porque solemos empezar por el punto de partida errado: nosotros mismos. Nos hacemos preguntas egoístas como: ¿Qué quiero ser?, ¿Qué debo hacer con mi vida?, ¿Cuáles son mis metas, mis anhelos, mis sueños con el futuro? Enfocarnos en nosotros mismos nunca podrá revelarnos el propósito de nuestra vida. La Biblia, dice: “En su mano está la vida de todo ser viviente”.

Contrario a lo que te dictan muchos libros conocidos, películas y seminarios, no encontrarás el sentido de tu vida buscando en tu interior. Es muy probable que ya lo hayas intentado. No te creaste a ti mismo, por lo tanto, no hay manera de que puedas decirte para qué fuiste creado. Si yo te entregara un invento que nunca has visto, no sabrías para qué sirve ni tampoco el ingenio te lo podría decir. Sólo el inventor, o el manual de instrucciones, podría revelarte el propósito de dicho invento.

En una ocasión me perdí en las montañas. Me detuve a pregunta cómo llegar al campamento y la respuesta fue: “No puedes llegar hasta allí desde este lugar: ¡Tienes que empezar por el otro lado de la montaña!”. De igual manera, no puedes llegar a la conclusión de tu existir centrándote en ti mismo. Dios es tu punto de partida, tu creador. Existes tan sólo porque Él desea que existas. Fuiste creado por Dios y para Dios, y hasta que lo entiendas, tu vida no tendrá ningún sentido. Sólo en Él encontramos nuestro origen, nuestra identidad, nuestro sentido, nuestro propósito, nuestro significado y nuestro destino. Cualquier otra ruta termina en un callejón sin salida.

Muchos tratan de usar a Dios para su propio beneficio, pero eso es antinatural y está condenado al fracaso. Fuiste creado para Dios, no al contrario; la vida consiste en permitir que él te use para sus propósitos y no que tú lo uses a Él para los tuyos. La Biblia dice: “Obsesión consigo mismo en estos asuntos es un callejón sin salida; la atención a Dios nos guía a una vida libre y espaciosa”.

He leído muchas obras que me ofrecen diferentes maneras de descubrir el propósito de mi vida. La mayoría se puedes clasificar como libros de “autoayuda”, porque abordan el tema desde una perspectiva egoísta. Los libros de autoayuda, incluidos los cristianos, ofrecen por lo general los mismos pasos a seguir para que logres encontrar el propósito de la vida: Piensa en tus sueños; Define tus valores; Trázate metas; Averigua cuál es tu fuerte; Apunta a la cima, ¡alcánzala!; Sé disciplinado; Cree en ti mismo para lograr tus metas; Involucra a otros; Nunca te des por vencido.

Muchas veces estas recomendaciones llevan al éxito. Por lo general puedes lograr alcanzar una meta si pones todo tu empeño. ¡Pero tener éxito y cumplir el propósito de tu vida son dos temas muy distintos! Podrías alcanzar todas tus metas y ser un triunfador de acuerdo con los estándares del mundo, y aun así no saber la razón para la cual Dios te creó. Por eso necesitas más que un asesoramiento de autoayuda. La Biblia dice: “La autoayuda no es eficaz en todo. El sacrificio es el camino, mi camino, para encontrarte a ti mismo, a tu verdadero yo”.

Este no es un libro de autoayuda. Tampoco es una guía para buscar la carrera adecuada, ni para hacer tus sueños realidad o planificar tu vida. No se trata tampoco de cómo meter a la fuerza más actividades en una agenda ya sobrecargada. En realidad, te enseñará cómo puedes hacer menos en la vida, concentrándote en lo más importante. Trata sobre el tema de llegar a ser aquello para lo que Dios te creó.

¿Cómo descubres, entonces el propósito para el que fuiste creado? Tienes sólo dos opciones. La primera es especular. La mayoría prefiere ésta. Hacen conjeturas, adivinan, teorizan. Cuando la gente dice: “Yo siempre he pensado que la vida es...”, en realidad quiere decir: “Esta es la mejor suposición que se me ocurre”.

Durante miles de años, grandes filósofos han especulado y discutido acerca del sentido de la vida. La filosofía es un tema importante y tiene su utilidad, pero cuando hay que definir el sentido de la vida. La filosofía es un tema importante y tiene su utilidad, pero cuando hay que definir el sentido de la vida, aun los filósofos más sabios especulan.

El Dr. Hugh Moorhead, profesor de filosofía de la Universidad Northeastern de Illinois, en una ocasión escribió a 250 de los más reconocidos filósofos, científicos, escritores e intelectuales del mundo, preguntándoles: “¿Cuál es el sentido de la vida?”, para después publicar las respuestas en un libro. Algunos dieron las mejores respuestas que pudieron, otros admitieron que acababan de plantearse la razón de vivir y otros fueron más sinceros en responder que no tenían ni la menor idea. ¡En efecto, varios le pidieron al profesor Moorhead que les escribiera de vuelta y les dijera si había encontrado la razón de vivir!

Afortunadamente hay una alternativa a la especulación acerca del significado y el propósito de vivir, y es la revelación. Podemos considerar lo que Dios reveló en su Palabra con respecto a la vida. La manera más fácil de entender el propósito de un invento es preguntarle al inventor. Lo mismo ocurre cuando quieres saber la razón de tu vida: pregúntale a Dios.

Dios no nos dejó en medio de la oscuridad para andar a ciegas. Él reveló claramente en su Palabra sus cinco propósitos para nuestras vidas. La Biblia es nuestro manual de instrucciones el cual explica por qué estamos vivos, en qué consiste la vida, qué evitar y qué esperar del futuro. Enseña lo que ningún libro filosófico o de autoayuda. Afirma que: “La sabiduría de Dios... Proviene de lo profundo de su propósito... No es un mensaje novedoso, es lo que Dios determinó para nuestra gloria desde la eternidad”. Dios no es tan sólo el punto de partida en tu vida, sino la fuente de ella. Debes ir a la Palabra de Dios, no a la sabiduría del mundo para descubrir el propósito de tu vida. Necesitas fundamentar tu existencia en las verdades eternas y no en la sicología de moda, la motivación del éxito o en testimonios emotivos. La Biblia afirma: “Es en Cristo que sabemos quiénes somos y para qué vivimos. Mucho antes que oyéramos de Cristo, Él nos vio y nos diseñó para una vida gloriosa, parte de su propósito general en el que trabaja en todo y para todos”

Este versículo muestra tres revelaciones para tus propósitos:

1. Encuentras tu propósito e identidad al tener una relación con Jesucristo. Si aún no tienes esta última, más adelante te explicaré cómo iniciarla.

2. Dios pensó en ti mucho antes que tú en Él. Lo que designó para ti precede al momento en que fuiste concebido. Lo planificó desde antes de que existieras, ¡y sin tu participación! Puedes elegir tu carrera, tu cónyuge, tus pasatiempos y muchos otros componentes de tu vida, pero no te toca escoger tu propio designio.

3. El propósito de tu vida es parte de un designio cósmico mucho más vasto, uno que Dios planeó para la eternidad. De eso trata este libro.

El novelista ruso, Andrei Bitov, creció bajo un régimen ateo comunista. No obstante, Dios captó su atención un día lúgubre. Él cuenta que: “A mis veintisiete años, mientras viajaba en el metro, en Leningrado (ahora San Petersburgo), me embargó una angustia tan grande que parecía que la vida se me detenía de súbito, el futuro se tornaba incierto y todo perdía significado. Repentinamente, como de la nada, apareció una frase que rezaba: La vida sin Dios carece de sentido. Para asombro mío empecé a repetirla y me dejé llevar por esa frase, como si fuera trasladado a través de una escalera. Al salir del metro me encontré con la luz de Dios”.

Quizás has sentido confusión en cuanto a tu propósito en la vida. Felicidades, estás a punto de entrar en la luz.



DÍA UNO

PENSANDO EN MI PROPÓSITO



Punto de reflexión: No se trata de mí.



Versículo para recordar:

“Todo comenzó en Él y para los propósitos de Él”. Colosenses 1:16 (PAR)



Pregunta para considerar: A pesar de toda la publicidad que me rodea. ¿qué puedo hacer para recordar que la vida consiste en vivirla para Dios y no para mí mismo?

Danilo Montero - Vivo para adorarte

domingo, 31 de diciembre de 2017




DIOS HABLA CON PROPÓSITO

Gén 12:2  Y haré de ti una nación grande,  y te bendeciré,  y engrandeceré tu nombre,  y serás bendición.

Usualmente queremos que Dios nos hable para darnos un pensamiento devocional positivo para estar bien todo el día, o para que nos diga que nos ama o que nuestro problema se va a resolver y no está mal porque al fin y al cabo Él siempre lo hace; sin embargo, Dios no habla a sus hijos sólo para hacerlos sentir bien; cuando el Dios del universo se revela, es porque siempre TIENE UN PROPÓSITO.



Cuando Dios le habló a Abraham, iba a empezar a levantar una nación. En el mismo momento en que Dios te habla, es el momento en que Él quiere que tú le respondas y es el tiempo apropiado según El; tú tienes que creer y confiar en Él. ¿Cuánto tiempo pasó desde que Dios le habló a Abraham respecto al hijo de la promesa Isaac, hasta su nacimiento? ¡Veinticinco años! (Gn.12:4 – Gn.21:5) ¿por qué espero Dios veinticinco añoooooooooooooooos? Porque Dios tuvo que usar 25 años para producir un padre apropiado para Isaac. El interés de Dios era toda una nación, así que Dios se tomó el tiempo para desarrollar en Abraham un carácter, sin embargo, Abram tuvo que empezar de inmediato a ajustar su vida a los caminos de Dios. Imagínate Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una nación grande” Eso significa: desarrollaré tu carácter según esa tarea.



Nuestro Padre tiene el derecho de interrumpir “tu vida” y ¿sabes? Es grandioso hacerlo, porque al final el que sale ganando eres tú.  No importa cuántos ajustes tengas que hacer, no importa cuán fiel tengas que ser en lo poco (y cómo cuesta), no importa que Dios desarrolle mi carácter y a veces duela, no importa cuánto tiempo tenga que esperar, si al final puedes decirle a tu Rey: “He peleado la buena batalla, porque créeme Señor no siempre fue fácil, pero contigo a mi lado siempre la gané, he acabado la carrera y se moldeó mi cuerpo como el mejor de los atletas, he guardado la fe, porque siempre soñé con este momento frente a ti y ahora al verte cara a cara VALIÓ LA PENA VIVIR PARA TI”.

Recuerda: Dios usa personas ordinarias, para hacer cosas extraordinarias. ¡Ese es el inconfundible estilo de mi Señor!

“MÁS QUE HILOS: Dios está haciendo un hermoso tapiz con cada una de nuestras vidas… desde aquí abajo sólo vemos los hilos enredados, pero cuando estemos con El, veremos qué obra maravillosa hizo con nosotros.” Te deseo un feliz Año nuevo 2018 siempre con CRISTO JESUS

YO NACí CON UNA VIDA CON PROPOSITO

viernes, 29 de diciembre de 2017

Vivir o morir Por Cristo


Vivir o morir Por Cristo

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” – Filipenses 1:21

Cuando Pablo escribió acerca del Vivir o morir a la Iglesia de Filipos él estaba preso. A pesar de estar encarcelado esta carta está escrita con mucha alegría a una iglesia muy generosa en ofrendas y amor. Este primer capítulo de su carta es más personal y Él va a compartir la paradoja que creo que muchos creyentes enfrentan hoy en día. Parece como si estuviéramos atrapados entre dos mundos … éste en el que tenemos mucho trabajo por hacer por Cristo y el otro, donde estaremos siempre estar con el Señor. Él dice en un pasaje posterior “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros”. (Filipenses 1:23-24)

Creo que puedo entender lo que está diciendo Pablo. Conforme pasa el tiempo y paso más tiempo en este mundo espero con ansias el Cielo. Sueño con ver a Jesús cara a cara. Espero que no exista más llanto y una ¡visión perfecta de Él! Sin dolores de cabeza solo coronas en la cabeza. Tengo muchos deseos de cantar con los ángeles y echar esas coronas a los pies de mi Salvador.

Pero también tengo ganas de pasar tiempo con mis hermanos y hermanas aquí en la tierra – Me encanta tener buenos recuerdos y planificar para el futuro.

Debemos desear las cosas del Cielo, mientras pasamos tiempo aquí en nuestra morada temporal. Y cuanto más cerca caminas con el Señor, más esperamos y más cerca estamos del Cielo. Es como vivir con nostalgia ya que como creyentes estamos “obligados” a estar en este lugar imperfecto, deseando ese lugar perfecto donde nuestro Padre vive – Nuestra casa.

Vivimos para Cristo porque Él murió por nosotros. Qué apropiado es entonces que Pablo haga esta declaración tan maravillosa. Cristo es la vida y cuando estamos en Cristo tenemos toda la ganancia que necesitamos.

Aquí algunas Cosas para pensar y hacer:

1. Piense en cómo gasta su tiempo aquí en la tierra. Anote 3 maneras en las que usted puede ser un embajador eficaz de Cristo

2. Cante una canción cristiana que le haga pensar en el Cielo.

3. Considere esto … si tuviera que elegir vivir para sí mismo o morir por Jesús, ¿Cual elijaras? En serio … ¿Que Escogerías?

VIVO PARA ADORARTE- MIEL SAN MARCOS (CON LETRA)