viernes, 22 de diciembre de 2017
jueves, 21 de diciembre de 2017
EL VALOR DE LA NAVIDAD
EL VALOR DE LA NAVIDAD
Ante el desarrollo histórico de la fiesta navideña, , y el
impacto del materialismo y otros elementos que nada tienen que ver con el
sentido original de la Navidad, ¿tiene sentido seguir celebrando el 25 de
diciembre? ¿No debemos, más bien, anularla del calendario cristiano? Aunque la
reacción negativa de algunos creyentes es natural, consideramos que lejos de
dejar de celebrar la Navidad, tenemos un deber, como creyentes, de ‘redimir’ la
Navidad; o, si se quiere, ‘reconvertir’ la Navidad, para que el mundo sepa el
verdadero sentido de la Navidad.
Debemos aprender de nuestros antepasados en la fe: los
creyentes del tercer siglo. No permitamos que ocurra hoy lo que el emperador
pagano Aurelio intentó hacer, hace tanto tiempo, cuando nombró el 25 de
diciembre la fiesta del dios Sol, queriendo así opacar la celebración cristiana
de la encarnación del Hijo de Dios. La encarnación de Dios es, juntamente con
la muerte de Cristo, un evento trascendental en la Historia humana. Es cierto
que la Biblia no nos manda celebrar el nacimiento de Cristo; sin embargo,
teológica mente hablando, sin la encarnación de la segunda Persona de la
Trinidad, la muerte de Cristo carece de valor salvífico. Por tanto, al celebrar
el nacimiento de Cristo, estamos a la vez celebrando su obra redentora. La
Iglesia primitiva lo entendía así, y por eso relacionó el nacimiento de Cristo
con su muerte.
Si la Iglesia cristiana deja de celebrar la Navidad, lo que
pasará es que el mundo ‘pagano’ se apoderará aún más de la fecha, y se
eliminará todo recuerdo del nacimiento de Cristo. Dios nos llama a ser ‘sal’ y
‘luz’; no a abandonar el mundo a su pecaminoso. Por consiguiente, nos parece
que sería una mejor estrategia reconocer que la Navidad es una fecha que
podemos y debemos aprovechar para anunciar el mensaje cristiano. Obviamente,
debemos distanciarnos de aquellos elementos que no tienen nada que ver con el
nacimiento de Cristo. Cosas como la figura de Papá Noel, el materialismo, etc.
Pero podemos aprovechar el mes de diciembre para hablar de Cristo.
En nuestros hogares podríamos preparar una escena del
nacimiento de Cristo, con fines educativos o evangelisteros (con tal que no
haya problemas con algún elemento cultural o supersticioso en nuestra región o
familia que milite contra ello). Durante el mes de diciembre, deberíamos
enseñar a los niños todos los eventos relacionados con el nacimiento del Señor,
para inculcar en ellos un entendimiento del verdadero significado de la
Navidad. En nuestras iglesias, debemos predicar sobre los textos relacionados
con el nacimiento de Cristo, procurando no solo educar a los miembros de la
iglesia, sino compartir el Evangelio con amigos que aún no conocen al Señor. En
resumidas cuentas, debemos aprovechar esta fiesta anual para declarar el
misterio de la Encarnación, y las glorias relacionadas con el nacimiento de
Cristo. No debemos ceder territorio al enemigo de Dios, sino sacar provecho de
la Navidad, para honrar y glorificar a Dios en un mundo que le da la espalda a
Dios. ¡Esa es nuestra tarea cristiana!
miércoles, 20 de diciembre de 2017
Liberación de aflicciones temporales
Liberación de aflicciones temporales
Sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu
de Jesucristo, esto resultará en mi liberación.
Filipenses 1:19
El versículo de hoy muestra el valor de la plena confianza en
Dios. Pablo sabía que su aflicción presente era temporal y que sería librado de
ella.
¿Por qué estaba Pablo convencido de su liberación? Su
declaración: "Sé que… esto resultará en mi liberación" es una cita de
la versión griega de Job 13:16. Job era un hombre justo que sufrió mucho, pero
fue librado porque Dios siempre libra a los justos. Job dij "Y después de
deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios" (Job 19:26). Él sabía
que temporal o eternamente Dios lo libraría.
Pablo sabía que podía confiar en que Dios lo librara tal como
Dios había librado a Job. Confiaba en que sus circunstancias resultarían en
bien, ya fuera librado de la cárcel, justificado en su juicio y librado de la
ejecución, o yendo a la gloria como un mártir. Tal vez usted no sufra las
mismas pruebas que Pablo, pero cualesquiera que sean sus circunstancias la
misma segura confianza está a su alcance. Oraciones eficaces
Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el
amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.
Romanos 15:30
Pablo confiaba en que sería librado gracias a las oraciones
de los santos, sin que importara cuál prueba estuviera soportando. Creía en la
voluntad soberana y en el propósito de Dios, y sabía que Él haría que se
cumplieran sus propósitos en concierto con las oraciones de sus hijos. También
sabía que "la oración eficaz del justo puede mucho" (Stg. 5:16). Así
como el amor y las oraciones de los santos en el primer siglo ayudaron tanto a
Pablo, sus oraciones por sus guías espirituales también los ayudarán.
martes, 19 de diciembre de 2017
Lo que más importa
Lo que más importa
Que, no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por
verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
Filipenses 1:18
La palabra "anunciado" en el versículo de hoy
significa "proclamar con autoridad". Sin que importara el costo
personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.
Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio
verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser
usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.
Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le
importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor,
maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió,
Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es
porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era
todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en
todos los santos. La actitud de un siervo
Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo.
Lucas 14:33
Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo
como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo
cuando dij "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome
su cruz cada día, y sígame" (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a
nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la
que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La
mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.
Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera
glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le
importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a
Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente
relacionada con el reino de Dios.
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