viernes, 15 de diciembre de 2017
jueves, 14 de diciembre de 2017
¿Qué lo hace funcionar a usted?
¿Qué lo hace funcionar a usted?
Fui hecho ministro, según la administración de Dios que me
fue dada para con vosotros.
Colosenses 1:25
¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su
tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del
evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía
poca importancia para él. En Hechos 20:24 dij "Ni estimo preciosa mi vida
para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que
recibí del Señor Jesús". Rindió su vida, sus bienes, sus ropas, su
reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta: "para dar
testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (v. 24).
Pablo escribió a la iglesia de Roma: "En cuanto a mí,
pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en
Roma" (Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo
impulsaba: "Me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el
evangelio!"
Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera
adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es la vida de usted como la de
Pablo? Preso por Cristo
Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el
pretorio, y a todos los demás.
Filipenses 1:13
El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa
de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo
predicaba y lo representaba.
Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso
encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, ¡los guardas
romanos eran esclavos cautivos encadenados a él! El resultado de tal
confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer "en
todo el pretorio". Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le
había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a
él, cada seis horas.
¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su
misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al
convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más
allá de ellos hasta "los de la casa de César" (Fil. 4:22). Por muy
difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Ver la realidad de una vida transformada
Ver la realidad de una vida transformada
Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Hechos 28:30-31
El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.
Tal vez usted esté pensand No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.
A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado. Cobrar valor
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
Filipenses 1:14
El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).
¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.
martes, 12 de diciembre de 2017
El Dios de paz
El Dios de paz
El Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:9
El apóstol Pablo a menudo se refirió al Señor como el Dios de
paz. En Romanos dij "Y el Dios de paz sea con todos vosotros"
(15:33). En 2 Corintios escribió: "El Dios de paz y de amor estará con
vosotros" (13:11). Y a los creyentes tesalónicos les dij "El mismo
Señor de paz os dé siempre paz en toda manera" (2 Ts. 3:16).
El versículo de hoy subraya el hecho de que el carácter de
Dios es de paz. Él es el origen y el dador de la paz. Cuando nuestras
actitudes, nuestros pensamientos y nuestra conducta están en armonía con Dios,
la paz de Dios y el Dios de paz nos protegerán. Su paz da consuelo,
tranquilidad, quietud y confianza en medio de cualquier prueba que pueda
afrontar. La medida de la madurez espiritual
En esto me gozo, y me gozaré aún.
Filipenses 1:18
Puede medirse la madurez espiritual de un creyente por lo que
puede quitarle el gozo. El gozo es un fruto de una vida guiada por el Espíritu
(Gá. 5:22). Debemos regocijarnos siempre (Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). En todas las
circunstancias el Espíritu Santo produce gozo, de modo que no debe haber ningún
momento en el que no estemos regocijándonos de alguna manera.
El cambio, la confusión, las pruebas, los ataques, los deseos
insatisfechos, el conflicto y las relaciones tirantes pueden quitarnos el
equilibrio y despojarnos del gozo si no tenemos cuidado. Entonces hemos de
llorar como el salmista: "Vuélveme el gozo de tu salvación" (Sal.
51:12).
Jesús dij "En el mundo tendréis aflicción" (Jn.
16:33), y el apóstol Jacobo dij "Tened por sumo gozo cuando os halléis en
diversas pruebas" (Stg. 1:2). Dios tiene su propósito en nuestras
aflicciones, pero nunca nos quita nuestro gozo. A fin de mantener nuestro gozo
debemos asumir la perspectiva de Dios respecto a nuestras pruebas. Cuando nos
rendimos a la obra de su Espíritu en nuestra vida, no nos agobiarán nuestras
dificultades.
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