sábado, 2 de diciembre de 2017

VERDADES A MEDIAS


VERDADES A MEDIAS. Pasaje Clave: Génesis 20 Pasaje Clave:

Desde el valle de Manre (18:1), y a causa de la destrucción masiva de Sodoma y Gomorra, ¿hacia dónde se dirigen Abraham y Sara? (vs.1)

Gerar se encontraba en la ruta de las caravanas, al norte de Shur, en el camino hacia Gaza.

Y viviendo allí, en las tierras del rey Abimelec, ¿qué error vuelve a cometer Abraham por 2º vez y qué consecuencias se desencadenan? (vs.2)

¡Exacto! ¡Vuelve a mentir! ¿Recuerdas la primera vez que lo hizo? (12:13)

¿Cómo explica Abraham su mentira? (vs.13)

En Mesopotamia (12:11-13) Abraham y Sara habían hecho un pacto entre ellos, pero ese pacto estaba basado en una “media verdad” ¡lo cual es una mentira! Les dirían a todos que eran hermanos (eso es cierto, vs.12), pero la parte que ocultan, que no dicen y sobre la cual se construye y sostiene la mentira, es que ellos ¡también son esposos, marido y mujer! Por lo tanto, cualquier tipo que se acostara con Sara estaría adulterando, pecando contra Dios, haciéndola pecar a Sara y arruinando para siempre el propósito de Dios en sus vidas. ¿Entiendes la gravedad de la mentira de Abraham y Sara?

¡No era una “mentirita piadosa” para zafar! (que también es mentira), ¡era una tremenda mentira! ¡Y Dios tiene que intervenir! ¡Dios tiene que meterse para que ellos no arruinen el propósito para el cual habían sido escogidos!

¿De qué manera interviene Dios? (vs.3-7)

¡Claro, el tipo era inocente! Le dijeron que era la hermana y el se la llevó a su harén. Y si no llegó a tocarla fue porque Dios se metió y lo frenó.

¿Cómo reacciona Abimelec? (vs.8-10)

Lo encara a Abraham y le pide una explicación.

La respuesta de Abraham es muy egoísta. ¿Qué le responde? (vs.11)

¡Él está pensando sólo en sí mismo!

Sí, él es el hombre del llamado, el escogido, el súper obediente y lleno de fe, pero todavía no se dio cuenta de que Sara también es parte del propósito de Dios, ¡y que sin ella en su vida el propósito de Dios jamás podría cumplirse! Ella es la mujer del propósito.

GRACIA Y FE

Abraham necesita tanto a Sara como Sara lo necesita a él. La promesa de Dios se cumplirá en Sara, no en Agar ni en ninguna otra mujer. Y su hijo vendrá de Abraham, no de Abimelec, ni de ningún otro tipo. Y ésta era la parte que Abraham todavía no entendía, porque si él la hubiera entendido, habría protegido y cuidado a Sara y no sólo a sí mismo.

Abraham es el hombre de la fe, pero sobre Sara es derramada la gracia de Dios. Fe y gracia. Ambas son necesarias para disfrutar de la promesa.

Fe y gracia para todo lo que Dios te ha prometido.

Fe y gracia para el cumplimiento de la Palabra que Dios te ha dado.

La gracia de Dios y tu determinación para creerle (fe) abrirán las puertas que hoy permanecen cerradas

viernes, 1 de diciembre de 2017

“SI TENÉIS FE” (Mateo 17:20)


“SI TENÉIS FE” (Mateo 17:20)

Cuando los discípulos descendieron del monte de la transfiguración se encontraron con un chico epiléptico que no dejaba de tirarse al fuego, o al agua. El padre destrozado le dijo a Cristo, “Lo he traído a tus discípulos, pero no lo han podido sanar” (Mateo 17:16). Inmediatamente “Jesús reprendió al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora” (Mateo 17:18). Fíjate en lo siguiente:

(4) Las experiencias en la cima de la montaña son para equiparnos contra el próximo enfrentamiento enemigo.

Si no entiendes esto, no estarás preparado para los próximos desafíos.

(5) Somos llamados a ministrar a gente que cae en situaciones donde es herida.

Se necesita más que personalidad y una trivialidad religiosa para liberarlos. A los discípulos de Cristo les faltaba poder porque les faltaba oración. Jesús dijo: “…pero este género no sale sino con oración y ayuno.” Si seguimos haciendo lo de siempre, obtendremos los resultados de siempre. La oración persistente y que prevalece, es el precio que tenemos que pagar para caminar en el poder de Dios.

(6) Debemos de elevarnos por encima de las actitudes que están a nuestro alrededor.

Jesús se enfrentó a la esencia del problema: ¡Oh generación incrédula y perversa! (Mateo 17:17). Estamos enfrentando la falta de fe de una generación moldeada por unos medios de comunicación laicos y unos valores apartados de Dios. Si lo permitimos, esto nos derrotará. Pero podemos ganar. Aquel día, Jesús dijo: “De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible (Mateo 17:20-21). Observa dos cosas: (a) “… si tenéis fe…”. Los que están a tu alrededor, no tienen que tener fe para tú ver los resultados; (b) No tienes que ser un gigante espiritual; sólo tienes que usar tu diminuta semilla de mostaza, y Dios moverá la montaña.

jueves, 30 de noviembre de 2017

La Vista Desde La Montaña Versión Jesús


La Vista Desde La Montaña Versión Jesús

“…JESÚS TOMÓ A PEDRO, A JACOBO Y A… JUAN… A UN MONTE ALTO” (Mateo 17:1)

Fíjate en tres cosas.

(1) No todos son aptos para subir al monte.

Jesús escogió a los tres que tenían que ir. No llamó a todos sus discípulos, ni les explicó o se disculpó con aquellos que se quedaron abajo. Dios nos ama a todos por igual, pero no nos da a todos los mismos grados de experiencias con Él. Dios es el que llama, no nosotros, por lo que puedes confiar en Él. Él sabe lo que está haciendo.

(2) Los que suben no son necesariamente más sabios o más espirituales.

Tras ver a Jesús transfigurado en el resplandor de la gloria de Dios, Pedro dijo sin tino: “Si quieres, haremos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías” (Mateo 17:4). Pedro fue sincero, pero estaba sinceramente equivocado. Resiste la tentación de hablar, en lugar de esperar a oír lo que Dios tiene que decir, o de proyectar tu ministerio en torno a una experiencia que tuviste con Dios diseñada para equiparte personalmente, y no para que se convierta en el tema y el énfasis de tu vida.

(3) El plan de Dios es manifestar a Jesús y no a ti, y ésta es una lección que tenemos que aprender una y otra vez.

“Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: “Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” “Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús sólo” (Mateo 17:5-8). El mayor desafío de tu vida es alcanzar el lugar donde te centras en “nadie más que Jesús”. La relación más importante que puedas tener es con Él. El único plan que puede salir bien es el que Él te ha dado. Y el poder necesario para cumplir ese plan, viene sólo de Él.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El llamado de Abraham


El llamado de Abraham

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Hebreos 11:8-10

En la Biblia Abraham es llamado “padre de todos los creyentes” (Romanos 4:11). Dios lo llamó a dejar su país; Abraham creyó en Dios y le obedeció. Nuestras vidas son muy diferentes a la de Abraham (quien vivió hace unos 4.000 años), pero la esencia de la fe sigue siendo la misma, es decir, escuchar el llamado de Dios y responderle.

Para Abraham el llamado era muy exigente: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Dios lo llamaba a dejar las comodidades de sus posesiones y de su país, para entrar en lo desconocido. Pero le dio una promesa de bendición. Abraham escuchó el llamado y se puso en marcha. ¡Obedeció a Dios y confió en él!

Dios también tiene un llamado para nosotros. Incluso “ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). ¿Qué es arrepentirse? Es volverse a Dios reconociendo sus pecados, y creer en Jesucristo, el Salvador. Creer supone confiar en Dios, estar dispuesto a obedecerle.

Es erróneo pensar que la obediencia a Dios nos limita el espacio vital. Al contrario, cuando creemos en Dios somos confortados y liberados, pues Dios nos ama. Él nos da la libertad… ¡para hacer el bien! También nos libera de lo que nos bloquea, de nuestros miedos, culpabilidad y egoísmo.

“Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar” (Salmo 4:1).    Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;

El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

Salmos 101. 6        

martes, 28 de noviembre de 2017

Recordemos las bendiciones de Dios


Recordemos las bendiciones de Dios

Salmo 9.1, 2

Cuando pusimos nuestra fe en Jesús, recibimos ciertos privilegios. Recordar estas promesas es una buena manera de mantener un corazón agradecido, incluso cuando enfrentemos problemas en otros aspectos. Examinemos cuatro bendiciones.

1. El regalo de la salvación en Cristo. No importa qué prueba estemos enfrentando, ella es microscópica al lado del sacrificio de Jesús a nuestro favor. La cruz fue un precio muy alto a pagar, pero el Salvador tomó voluntariamente nuestro lugar para ofrecernos perdón y vida eterna.

2. La seguridad del amor de Dios. El Señor nos ama incondicionalmente (1 Jn 4.16). Lamentablemente, las tormentas de la vida pueden llevarnos a dudar de esto, pero Romanos 8.31-39 nos dice que nada puede separarnos del amor de Dios.

3. La respuesta a las oraciones. Tenemos el maravilloso privilegio de hablar con el Padre sobre cualquier cosa que nos agobie, y Él jamás se cansa de escuchar a sus hijos. Nuestro Dios omnipotente y omnisciente no solo es capaz de ayudarnos en cualquier situación, sino que también sabe la mejor manera de hacerlo.

4. Un plan personalizado. El Señor tiene una determinación, un plan y un propósito para nuestras vidas que Él llevará a cabo si le obedecemos. Nadie está exento de la adversidad, pero podemos confiar en que Dios usará todo para nuestro bien.

Las adversidades, las tentaciones y las pruebas nos tocarán a todos, pero el Señor permite las dificultades por una razón, incluso cuando no entendamos por qué (Ro 8.28). Por tanto, sométase al Padre, dele gracias por su sabiduría, y tenga la confianza de que Él cumplirá sus propósitos para usted.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Contentos y confiados


Contentos y confiados

Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.

Salmo 17:5

Los cristianos que son espiritualmente estables tienen un testimonio que honra a Cristo. Esa es la clase de testimonio que tenía el apóstol Pablo. Atado en cadenas como preso del Imperio Romano, seguía contento y confiado en el Señor (Fil. 4:11, 13). Pero muchos creyentes no están contentos hoy. En realidad, a los incrédulos les resulta difícil entender cómo un cristiano que cree en un Dios Todopoderoso puede vivir como si Dios fuera débil.

Tal vez haya ocasiones en las que usted se sienta aplastado, débil y sin poder mantenerse firme. Usted sabe lo que es perder su equilibrio espiritual. Nos enfrentamos a las tentaciones y las pruebas de esta vida. No obstante, es esencial que seamos espiritualmente estables no solo por nuestro propio bienestar, sino también por nuestro testimonio cristiano ante el mundo perdido. Así que cerciórese de que está dependiendo de Dios, no de usted mismo, para mantenerse firme. Detención de la carne

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Salmo 119:9

La conducta santa que produce estabilidad espiritual depende de la obediencia a la norma divina de la Palabra de Dios. La Palabra es la que cultiva las actitudes, los pensamientos y la conducta que evitará que usted sea aplastado por las pruebas y las tentaciones.

A fin de comprender la relación entre las actitudes, los pensamientos y la conducta, considere esta analogía. Si un policía ve a alguien que está a punto de violar la ley, lo detendrá. De igual manera, las actitudes y los pensamientos santos producidos por la Palabra actúan como policías para detener la carne antes que cometa un delito contra la norma de la Palabra de Dios. Pero si no están de guardia, no pueden detener la carne, y la carne está en libertad para violar la ley de Dios.

La analogía enseña que las actitudes y los pensamientos rectos deben preceder a los hábitos rectos. Pablo comprendía que solamente las armas espirituales ayudarán en nuestra lucha contra la carne (2 Co. 10:4). Al usar las armas apropiadas, usted puede llevar "cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (v. 5).                

domingo, 26 de noviembre de 2017

¿Cómo Usa¿Cómo Usar Lo Que Dios Te Ha Dado?r Lo Que Dios Te Ha Dado?


¿Cómo Usar Lo Que Dios Te Ha Dado?

“…CADA UNO CONFORME A SU CAPACIDAD…” (Mateo 25:15b)

En su famosa parábola de los talentos, Jesús dijo que tres personas recibieron algo para invertir, …cada uno conforme a su capacidad… (Mateo 25:15b). Date cuenta de que Dios sólo te dará tanto como puedas manejar. Si no recibiste los mismos talentos que tu prójimo, no te preocupes y usa lo que Él te dio a ti. El primer trabajador duplicó lo que había recibido. ¿No te gustaría recibir algún consejo suyo? El segundo hizo lo mismo. Pero el tercero tuvo miedo y enterró sus talentos. Ahora bien, cuando fracasas al invertir lo que el Señor te ha dado, Él pierde los “intereses” de su inversión en ti, y tú el galardón que habrías disfrutado.

El miedo es tu enemigo número uno, porque congela tu fe y paraliza tu creatividad. Tu dinero, tu tiempo, tu talento, tu amor, etc. son “semillas” que deben ser “sembradas”; así que, “siémbralas” en algo en lo que crees, algo que te sobrevivirá. Todo lo que Dios te da debe ser multiplicado. Si no lo haces, eventualmente lo perderás. La parábola de Cristo termina con estas sobrias palabras: “Quitadle, pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos…” (Mateo 25:28).

¿Alguna vez has notado cómo los que vierten generosamente en las vidas de otros son constantemente provistos de nuevo, mientras los que se preocupan por separarse de ello terminan por perderlo o por no disfrutarlo? “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 Corintios 9:6). Pregúntale a cualquier agricultor: sólo obtendrás una cosecha si sacas tu “semilla” del “granero” y la entierras en el “suelo”. De esa manera, el Señor tiene algo con qué trabajar. Así que, la palabra para ti hoy es: Usa lo que Dios te ha dado.