miércoles, 4 de octubre de 2017

1 Samuel 17


1 Samuel 17

publicado a la‎(s)‎ 18 nov. 2013 16:52 por Jorge Castro   [ actualizado el 18 nov. 2013 17:28 ]

¿Cuál es tu victoria?





Recomendamos leer primero el capítulo bíblico correspondiente a 1 Samuel 17 en este enlace o en el texto lateral.

        

En este famoso episodio bíblico donde la pequeña derrota al gigante con la ayuda de Dios, dando una lección de valor y coraje, hay mucho que aprender.

Fuerza y ternura, valor y delicadeza, firmeza y juventud se combinan de manera extraordinaria en la persona de David, aquel joven pastor y salmista que entonaba alabanzas a Dios y así expulsaba a los espíritus malignos.

Sin duda el Espíritu Santo obraba en Él, sin duda ese valor sobrenatural y esa firmeza procedían de un corazón sujeto a la voluntad de Dios. ¡Cuántos de nosotros deseamos tal gallardía!, ¡Cuantos de nosotros nos admiramos con esa muestra de valor!

Los gigantes de nuestra vida se acercan para amedrentar y acobardar, los problemas pueden verse tan gigantes que es puesta a prueba nuestra fe y valentía. Dios no es la fuente de los problemas, Dios es la fuente de las soluciones, por eso la fe es la clave para vencer el mundo. En Cristo Jesús es igual pues dice:



1 Juan 5:3-5

En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?



Nota en que consiste el amor: en la obediencia a Dios. Hoy puedes tomar la decisión de creer y de estar seguro, con la fe que te lleva a cumplir con Dios. Hoy las palabras mal intencionadas y el desánimo, las dificultades y contrariedades pueden transformarse de ser el obstáculo, a ser el reto que transformará tu vida. Para David la vida no volvió a ser lo mismo, pues empezó su carrera militar y el camino al reinado más famoso de la historia de su país. Piensa en las dificultades y obstáculos como los retos que ha puesto Dios para que te superes y pases al siguiente nivel.



No te pongas la armadura de Saúl ni la armadura del mundo, ponte la armadura de Dios:

Efesios 6:13-17

Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Piensa en las vicisitudes y en los enemigos como un escalafón en el crecimiento de tu fe, ¡¡pues ella es tu victoria, la victoria que vence al mundo!



Oración

Amado Padre, gracias por darnos la victoria que vence al mundo: nuestra fe. Te honramos como el autor de la fe y nuestra protección y te pedimos que, así como a David nos unjas para ser instrumentos obedientes de la victoria de tu paz y de tu amor en nuestras vidas. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, dándote gracias pues sabemos que nos lo concedes, amén. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Samuel unge a David.


Samuel unge a David.

¿Estás dispuesto a pagar el precio?



La mayoría de nosotros queremos ver en nuestra vida grandes resultados, pero pocos están dispuestos a pagar el precio para ver esos resultados que tanto anhelamos.

A veces quisiéramos que las cosas fueran tan fáciles como orar y que dos segundos después nuestra oración haya sido contestada, pero ¿Qué tal si las cosas no son así de fáciles?, ¿Estamos dispuesto a pagar el precio para ver esos resultados que tanto queremos ver?

Pensando en esto me remontaba a la historia de David, de cómo Dios envía a Samuel para ungirlo como próximo rey de Israel. Samuel al ungirlo lo estaba proclamando como próximo rey, pero había un pequeño inconveniente, actualmente había un rey, su nombre Saúl, eso quería decir que la promesa hacia David de ser rey de Israel no iba a ser instantánea, sino que sería todo un proceso, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar ese precio?

Haber, imaginémonos la escena, Samuel llega a casa de Isaí padre de David, frente a él modelan todos los hijos de Isaí, altos, fornidos, guerreros, a tal punto que Samuel quedaba impresionado con cada uno que le presentaban y decía: “¡Seguramente éste es el ungido del SEÑOR!”, más Dios le respondía: “No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón” 1 Samuel 16:7 (Nueva Traducción Viviente). Pasaron todos y de pronto Samuel pregunta si no había otro más, entonces Isaí se recuerda de su hijo, aquel joven que andaba pastoreando las ovejas, ese jovencito que ni su papá lo tomaba en cuenta, porque si así hubiera sido, ¿Por qué no estaba en la lista de los elegibles?, ¿Por qué tuvo que mandarlo a llamar?, ni sus hermanos, ni su padre y quizá ni Samuel creían que de ese joven podría salir un rey mejor que Saúl a quien según dice la Biblia nadie en Israel lo sobrepasaba de hombros hacia arriba.

Ver llegar a David frente a Samuel, ha de haber sido todo un acontecimiento para la historia, sin embargo, ese era el que Dios había elegido, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar el precio?

Samuel unge a David sin embargo para que David llegara a coronarse como rey de Israel tuvieron que pasar aproximadamente entre 14 y 17 años, en los cuales muchos de ellos David anduvo huyendo de Saúl quien quería matarlo.

Por un momento imaginémonos a un David que fue ungido para ser rey, elegido por Dios, pero huyendo de Saúl, escribiendo sus mejores Salmos en medio de cuevas oscuras, montañas desoladas, en medio de gente endeudada, problemática, en un ambiente totalmente diferente para el que había sido elegido, ¿Estaría dispuesto a pagar el precio?

En todos estos años que pasaron antes que fuera proclamado rey, entre persecuciones y ocasiones de muerte, entre panoramas desoladores y que no tenían nada que ver con lo prometido, vemos a un David leal y confiado en que Dios cumpliría. David tuvo oportunidad de matar a Saúl antes que este lo matara a él, sin embargo, tenía un lema: “Nunca le haré daño al rey; él es el ungido del SEÑOR” 1 Samuel 24:10c (Nueva Traducción Viviente), esa era la frase que no le permitía hacer nada en contra de Saúl, sin embargo, Saúl sí que quería matarlo a él.

Sin duda personalmente la historia de David es una de las que más me emocionan y me ministran, porque me enseña el lado más humano de los siervos de Dios, ese lado que muchos no quieren demostrar pero que David no podía ocultar.

Muchos creen que mostrarse perfectos delante de un pueblo es “santidad”, pero más allá de la apariencia en público, Dios toma en cuenta nuestra intimidad con Él, esos momentos en donde nadie nos ve, solamente Él, esos momentos en donde realmente somos, quienes somos, y en donde no podemos ocultar lo que bien ocultamos a las personas.

Pensar en todo el precio que David tuvo que pagar para que la promesa de Dios se cumpliera en su vida, me motiva a seguir luchando, me motiva a querer pagar el precio también.

Quizá Dios te ha prometido a ti cosas hermosas y muchos quizá las quisieran ver ahora mismo, o dentro de unas horas, días o semanas, pero ¿Qué tal si primero tienes que pagar el precio antes de recibir lo prometido?, ¿Estarías dispuesto a pagar ese precio cueste lo que cueste?

David pago el precio, sin embargo, cada cosa que tuvo que pasar, cada crisis, cada soledad, cada etapa de anonimato y cada año que pasaba le sirvió para madurar, le sirvió para forjarse como ese hombre que gobernaría de una forma única a ese pueblo, cada año antes de llegar al reinado le sirvió para convertirse en ese hombre de Dios, de carne y hueso, con errores y defectos, sin embargo, un hombre como Dios mismo lo describo: “Conforme a su corazón” (1 Samuel 13:14).

Quizá últimamente te has estado desesperando porque lo que Dios en su momento te prometió no se ve y lo peor es que no hay ni señales que eso se vaya a cumplir, sin embargo te quiero preguntar: ¿Cuándo Dios te promedio eso, también aceptaste pagar el precio?, ese precio que a lo mejor serán años, a lo mejor serán muchos momentos en los que te sentirás solo y abandonado, quizá persecuciones, comentarios negativos de la gente sobre tu sueño o tu anhelo, quizá muchos te tiraran lanzas esperando matar tus sueños, sin embargo a cada una de ellas te escaparas y cada experiencias te ayudara a forjar el carácter que Dios necesita en ti, para cumplir su promesa en tu vida.

No veas todo desde el punto de vista negativo, al contrario, acepta cada etapa de tu vida como parte del precio que tienes que pagar para ver cumplido aquello que tanto anhelas, porque si de algo debes estar seguro es que DIOS CUMPLIRÁ.

Quizá el precio que tengamos que pagar será muy doloroso y en ocasiones vamos a querer renunciar, pero NO TE DES POR VENCIDO, ¡Sigue Luchando! Porque esto no ha terminado, apenas comienza y el resultado que todo esto te dará, será el más asombroso que jamás pensaste, porque Dios tiene cosas maravillosas para tu vida.

Harás historia, cuando te decidas a ser valiente y pagar el precio que haya que pagar por ver cumplido lo que tanto anhelamos, pero termino con la misma pregunta que comencé:

¿Estás dispuesto a pagar el precio? 

domingo, 1 de octubre de 2017

Samuel unge al primer Rey que fue Saul


Samuel unge al primer Rey que fue Saul por mandato de Dios. Pero Saul no fue obediente a lo que Samuel le mandaba de parte de Dios. 1 Samuel 9: 15-16. Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo: 9:16 Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.” El adagio popular dice: lo que no cuesta hagámoslo fiesta, en el sentido que cuando la cosa no nos cuesta no las cuidamos de la misma forma que cuidamos las cosas que consideramos que nos acostado mucho.

Cosas que nos pueden llevar al Fracaso.

1. La desobediencia. V 11 “Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.” no podemos conquistar el éxito queriendo hacer las cosas como a nosotros nos place. La base de la victoria es la disciplina. Tú no puedes prosperar en tu negocio si no abres o cierras de acuerdo a los horarios establecidos por el comercio de la ciudad en la que vives.

2. Endiosarse o Creerse más que los demás. V 12 “Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gil gal.” no te vuelvas orgulloso con las cosas que Dios te ha dado. Siempre recuerda que si has progresado es por la misericordia de Dios no te creas más que los demás.

3. No Reconocer sus errores. V 13 “” la única forma de llegar a ser perfecto es a través de la corrección. Es imposible corregir cuando no se reconoce las equivocaciones. Equivocarse es de humanos, corregir es de valientes y no reconocerlo es de cobardes.

4. Vivir de Excusas. V 15 “Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos.”  el único culpable de un pueblo es su líder. No le Eches la culpa a los demás responde por tus obligaciones.

5. Olvidarse de donde nos sacó Dios. V 17 “Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel?” el acordarnos quienes éramos y el mirar quienes somos ahora nos hace ser agradecidos con Dios y con las personas que nos ayudaron.

6. Ser Soberbios. La altanería frente a los superiores produce antipatía ante los demás. Los soberbios no escuchan razones.  V 20 “Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.”

7. Despreciar a los demás en especial a Dios. V 21 “Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gil gal.” Saúl no sentía a Jehová como su Dios. Una persona de éxito es aquella que siente como suyo lo que ha logrado. Las personas que no tienen sentido de pertenencia no les importan ni luchan por el desarrollo de lo que se les ha encomendado.

8. Dejarse influenciar de los demás. V 24 “Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado” el tomar decisiones llevado por el miedo hace que nos equivoquemos.

9. Vivir de apariencias. V 30 “Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.” a Saúl no le importaba tener una buena relación con Dios lo único que quería era no quedar mal delante del pueblo.

Dios ama la obediencia no seas desobediente a sus mandatos ni a los mandatos de tus superiores aquí en la tierra. V 22-23 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.  15:23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”



Dios te ha dado todo para que seas una persona de éxito no dejes que tu mala manera de vivir o tus complejos te lleven al fracaso. Esfuérzate y se valiente llegar a ser victorioso no es fácil pero tampoco es imposible. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

  Ana, mujer afligida y favorecida por Dios




Ana, mujer afligida y favorecida por Dios

Luego Ana oró: « ¡Mi corazón se alegra en el Señor! El Señor me ha fortalecido. Ahora tengo una respuesta para mis enemigos; me alegro porque tú me rescataste.” (1 Samuel 2: 1) (NTV).



Esta traducción de la Biblia muestra con gran claridad y de una manera magistral lo que estaba viviendo Ana en su vida...  Al leer este pasaje, resulta grandioso, ver como refleja tanto del carácter de Ana en estas pocas letras.



Ana es una de las mujeres de la Biblia que nos muestra con su carácter y su vida lo que es ser una mujer llena de gracia, ella no tuvo una vida fácil.  Vivir en un momento histórico en su pueblo Israel, además de los enfrentamientos que tenía que soportar cada momento en su casa, es para que uno piense que ella debió ser una mujer amargada, sin esperanza, y mucho menos imaginar, que pudiera tener una relación con Dios de la forma correcta. ¡Pero eso es lo que la hace ser extraordinaria!! Ana estaba casada con Elcana, más no tenía hijos; no olvidemos que ser estéril en Israel en esa época era una gran afrenta, y la sociedad condenaba a dichas mujeres por esa causa. Esta condición nos lleva a su primer gigante, y también, su mayor anhelo: ¡Ser madre!  Debido a esto su esposo Elcana tenía otra esposa llamada Penina, a quien las Escrituras la llaman “la rival.” Con ello tenemos el cuadro completo; esta señora se dedicó a hacerle la vida imposible, ya que la afligía todo el tiempo por no tener hijos… ¿Se imaginan por un minuto lo que sentía Ana? ¡Cuántas cosas debieron pasar por su cabeza! Sentimientos encontrados, desilusiones, frustración, en fin, la lista seguiría… Es de esperarse que Ana reaccionara o dijera algo, pero no vemos esto en las Escrituras; lo que vemos es a una mujer que no deja de amar a su marido, ni descuida su hogar, ni entra en contiendas con Penina; ¡pero más que todo, vemos una mujer derramar su Corazón delante de Su Dios! Ella Reconoce que sólo ÉL puede responder a su clamor y resolver su situación (1 Samuel 1:10-11).  



El deseo de ser madre es lo más sublime que una mujer puede tener, y que Dios le conceda esa bendición, es a aún más sublime. No olvidemos que, aunque este no es el único llamado a la mujer, es sin lugar a dudas, EL MÁS ALTO LLAMADO de Dios para ella: Poder instruir a sus hijos en la Palabra, y que puedan glorificarle en todo.  Ana anhelaba ser esa mujer para poder servir a su Dios; y con esto quiero decir que su deseo no obedecía a razones egoístas, ni buscaba complacer a la sociedad o a Penina, sino honrar a SU Dios; y lo demostró cumpliendo su voto al desprenderse de su hijo Samuel, por quien tantos años oró, y después de destetarlo, lo dejó en el templo bajo el cuidado del sacerdote Elí, para que sirviera a Dios tal como se lo prometió (1Samuel 1:26-28).



Vemos en Ana a una mujer que entendía la soberanía de Dios, y que vivía sometida a su voluntad. A pesar de su difícil vida familiar, ella sabía dónde podía depositar sus cargas. No vemos en ella un espíritu de queja ni de culpar a Dios por su situación, sino por el contrario, quería que Dios tomara control de todo. A pesar de lo que sentía, ella tenía la seguridad de que sólo Dios era capaz de responder su oración. Justamente este era el distintivo de la vida de Ana, su fervor a la oración constante delante de Dios. y más que nada, su reacción, luego de haber ido al templo y haber derramado su Corazón delante del señor, ver como ella ciertamente dejó TODO en el altar, y simplemente confió en la respuesta de su Señor. Ella creyó de corazón que ya había recibido lo que le había pedido a Su Dios. Por eso leemos en 1 Samuel 1:18 “Así que se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste.”



Y conocemos la respuesta a esta oración, Dios la miró y escuchó su oración; y así es como nace Samuel, quien fue el último de los Jueces y uno de los grandes hombres de Dios, un gran profeta.



Una de las lecciones más importantes de la vida de Ana, es poder asimilar en nuestras vidas, que la última palabra siempre la tiene Dios; su respuesta puede ser un SI como puede ser un NO, y sigue siendo una respuesta; entender que Dios es soberano y que es el ÚNICO LUGAR donde podemos buscar refugio, Consuelo y respuesta ante cualquier circunstancia que estemos viviendo. Y finalmente, que podamos gozarnos en Él sea cual sea la respuesta que nos dé, y decir como Ana: « ¡Mi corazón se alegra en el Señor! El Señor me ha fortalecido” ¡Nadie es santo como el Señor!     ¡Aparte de ti, no hay nadie; no hay Roca como nuestro Dios!” (1 Samuel 2: 1-2).



Una vez más El Señor fue fiel con Ana, la visitó de nuevo, y concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas; así leemos en 1Samuel 2: 21.



¡SEA NUESTRO DIOS BENDITO POR SIEMPRE!  

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA DESOBEDIENCIA A DIOS … SANSÓN


LA DESOBEDIENCIA A DIOS … SANSÓN

    Pasaje clave: Jueces 13:2-5, 24-25, 14:1-9, 15:1-8, 16:4-30.

Tenerlo Todo y Echarlo Todo a Perder.

Los vs.2-5 y 24-25, nos muestran a un Sansón que lo tenía todo.

Era un líder en el pueblo. Escogido por Dios para liderar y bendecir vidas. Tenía la palabra de Dios. Tenía el poder de Dios. Tenía la unción de Dios. Tenía el llamado de Dios. Tenía el respaldo y la bendición de Dios. Tenía manifestaciones del Espíritu de Dios. Y tenía la visión de Dios. Sansón lo tenía todo.

Como Sansón, lo tenemos todo espiritualmente hablando. La salvación que recibimos del Señor es un paquete que contiene toda la bendición de Dios: perdón de pecados, adopción, aceptación, justificación, santificación, glorificación, nueva naturaleza, el sello y las arras del Espíritu, su presencia habitando nuestras vidas, bendición y más, muchísimo más.

Pero, así como el corazón desobediente de Sansón lo echó todo a perder, de la misma manera nuestras desobediencias y terquedades, frenan las bendiciones que Dios ha establecido para nosotros.

Vs.14:1-9. Formó pareja con la mujer equivocada: no era de su pueblo. No tenía su misma fe. No tenía su mismo Dios. No tenía su mismo espíritu. No tenía sus valores ni convicciones espirituales.

No escuchó a sus padres (que es lo mismo que no escuchar a tus líderes y pastores cuando te dicen que tal persona no te conviene) y se metió con ella.

Volvió al cuerpo muerto del león y lo tocó, en desobediencia a su nazareato. Él no podía acercarse a nada muerto y mucho menos tocar cadáveres. Él no podía contaminarse con nada inmundo.

Y lo inmundo en la Biblia, se refiere a todo aquello que produce muerte. Es inmundo todo lo que “mata” tu relación personal con Dios, lo que “mata” tus buenos pensamientos y sentimientos. Es inmundo todo lo que “mata” tu deseo de amar a Dios. Es inmundo todo lo que produce divisiones, peleas o enemistades entre tú y tus hermanos “matando” tu amor y tu interés por ellos.

Vs.15:1-8. Toma venganza por sus propias manos (sin la aprobación de Dios) y asesina a todos los asesinos de la mujer que él, en desobediencia, había escogido como su esposa. En realidad, él mismo provoca la muerte de la mujer y de su padre por obrar completamente fuera de la voluntad de Dios.

Vs.16:4-21. Repite por segunda vez el mismo error y vuelve a relacionarse con una mujer que no era de su pueblo. Se somete a sus caprichos. Se somete a sus manipulaciones. Se somete a sus juegos. Se somete a sus presiones constantes.

Dalila le conquista el corazón y él le revela su secreto espiritual. Se ata a ella y Dios lo abandona. Sansón lo pierde todo. Pierde su dignidad. Pierde su integridad. Pierde su liderazgo. Pierde el propósito de Dios para su vida. Pierde su fuerza. Pierde la presencia de Dios. Pierde la visión espiritual. Pierde la libertad espiritual.

No puedes meter a cualquiera en tu círculo íntimo porque si metes a la gente equivocada terminarás atándote a ellos y perdiendo la visión de Dios para tu vida.  

Vs.16:23-30. El líder ahora es juguete de los demonios. El hombre de Dios se vuelve el hazme reír de los incrédulos. El escogido de Dios ahora es el despreciado de todos. Perdió su identidad. El que nació teniéndolo todo, muere sin nada. Su desobediencia lo echó todo a perder.

¿Cómo está tu corazón?

¿Cuál es el nivel de tu obediencia?

¿A quién buscas agradar con las decisiones que tomas?

¿A quién le abres tu corazón y dejas entrar en tu vida?

Establezcamos este principio de obediencia: “Podemos tenerlo todo, pero si somos desobedientes a la palabra de Dios lo echaremos todo a perder y lo perderemos todo”.  

jueves, 28 de septiembre de 2017

SE Buscan… Gedeón


SE Buscan… Gedeón



Pasaje clave: Jueces 6:11-32.



Pruebas de Obediencia.

Antes de darte algo muy grande o de usarte para algo muy importante, Dios pondrá a prueba tu obediencia. Dios probará cuán obediente eres. Si pasas su prueba de obediencia, tu carácter será formado y Él te usará y te levantará para cosas aún mayores que hoy ni siquiera te imaginas.

Dios no te pide una “prueba de amor”, Dios te pide una prueba de obediencia. Porque la medida de tú obediencia será también la medida de tú amor a Dios.

En los vs.25-28, 32, leemos como Dios lo prueba a Gedeón. Dios conocía su corazón, pero lo pone a prueba para tratar con su carácter. Dios le ordena a Gedeón destruir los ídolos de su padre, aunque esto implicaba que toda su familia se pusiera en contra de él. Gedeón vivía y trabajaba con su padre, pero ahora tenía que tomar una decisión que marcaría su destino: Obedecer a Dios aún en contra de su familia, o ignorar a Dios por preservar la tradición familiar.

Gedeón eligió la obediencia. Porque obediencia no es algo que se siente, obediencia se elige. Eliges obedecer o eliges no hacerlo. Y eres el único responsable por la decisión que tomas y las consecuencias que tienes.

Y por su obediencia, Dios liberó a Gedeón de la presión de su familia. Y él lideró al pueblo hacia su libertad.

Dios probará tu obediencia. Te pondrá a prueba por medio de la palabra de tus pastores o mentores. O lo hará directamente a través de su propia Palabra. La decisión que tomes marcará tu destino. Dios usa únicamente a los obedientes (aun cuando Él mismo en su absoluta soberanía se ha valido de excepciones para cumplir propósitos específicos). Dios bendice a los obedientes.

Dios prospera a los obedientes. Dios respalda a los obedientes. Dios promueve a los obedientes. Dios le revela su corazón y sus deseos a los obedientes.

Establezcamos este principio: “Dios nos ha escogido para cosas importantes, pero primeramente pondrá a prueba nuestra obediencia”. 1 Samuel 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

DÉBORA.  Jueces 4:4-5


DÉBORA.  Jueces 4:4-5

 “En aquel tiempo gobernaba a Israel una profetisa llamada Débora, que era esposa de Lapidot. Ella tenía su tribunal bajo la Palmera de Débora, entre Ramá y Betel,…… y los israelitas acudían a ella para resolver sus disputas.”- Jueces 4:4-5



Normalmente pensamos que los líderes militares son hombres, pero la Biblia narra la historia de una mujer que gobernó como juez sobre Israel, en un momento en que la nación estaba siendo oprimida cruelmente. Ella no solo fue una gran líder militar, sino una profetisa, una mujer de Dios. Su nombre fue Débora.



Durante los 400 años que los jueces gobernaron a Israel, hay un patrón que se repite varias veces, el cual comienza con una rebelión del pueblo contra Dios, que lleva a la reprensión, luego a la restauración y finalmente al reposo. Este ciclo se repite siete veces durante esos 400 años y cada vez que el pueblo clamaba a Dios, Él levantaba un juez para restaurar la nación y traerlos de nuevo al reposo y a la dependencia de Dios. Débora fue el juez que restauró al pueblo durante el tercero de estos siete ciclos. Ella es preciosamente descrita como “una de las madres del pueblo de Israel”.





Por veinte años los israelitas fueron cruelmente explotados por un rey cananeo, llamado Jabín. Los caminos eran tan peligrosos que las personas tomaban caminos serpenteantes y atajos a través de los bosques y las montañas. La vida del pueblo se apagó y la vida nacional de Israel llegó a un punto muerto. Débora envió llamar a Barac, oficial al mando de Israel y le dijo: —El SEÑOR, el Dios de Israel, ordena: “Ve y reúne en el monte Tabor a diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón. Yo atraeré a Sísara, jefe del ejército de Jabín, con sus carros y sus tropas, hasta el arroyo Quisón. Allí lo entregaré en tus manos.” Barac le dijo: —Sólo iré si tú me acompañas; de lo contrario, no iré. — ¡Está bien, iré contigo! —Dijo Débora—. Pero, por la manera en que vas a encarar este asunto, la gloria no será tuya, ya que el SEÑOR entregará a Sísara en manos de una mujer. Así que Débora fue con Barac hasta Cedes,. (Jueces 4:6-9).



Débora no fue disuadida por el hecho de ser mujer, ni por el hecho de tener que enfrentarse a 900 carros de hierro, muchos de los cuales estaban atrapados en el pantano del río Quisón. Débora dijo a Barac: “— ¡Adelante! Éste es el día en que el SEÑOR entregará a Sísara en tus manos. ¿Acaso no marcha el SEÑOR al frente de tu ejército?” (Jueces 4:14). Y ese es un factor clave en nuestras propias luchas y conflictos. La confianza de Débora no estaba en su capacidad, ni en su propia fuerza, ni en la estrategia militar, sino estaba completamente en Dios. Ella sabía que estaba luchando desde una posición de victoria y bajo su reinado Israel disfrutó de 40 años de paz.



Todos necesitamos los ingredientes presentes en la vida de Débora – el coraje de dar un paso de fe y la valentía de confiar en Dios por lo que Él es. Al actuar en obediencia, Dios va delante de nosotros, preparando el camino para que podamos entrar en el reposo que Él nos promete.

ORACIÓN: Señor, dame el coraje de Débora, y un corazón en sintonía con el Tuyo, de manera que siempre pueda reconocer Tu voz.

PARA REFLEXIONAR: ¿En relación con mis propias luchas y batallas, estoy dispuesto a dar un paso de fe, confiando en que Dios está haciendo Su obra en mí?