domingo, 2 de julio de 2017

Filipenses 4:20.


Filipenses 4:20.

A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. ¡Qué fácil leemos versículos como este sin entender la profundidad que involucran! Se vuelven una especie de muletilla. Escuchamos tanto que la gloria sea a Dios que se nos olvida lo que realmente significa. Por esta razón no quise agregar ningún otro versículo. A Dios sea la gloria. ¿Cómo vivir dando gloria al Señor?

Para poder darte cuenta si vives dando gloria a Dios podrías empezar con las siguientes preguntas: ¿Qué respondo cuando recibo un cumplido o halago? ¿Agradezco a Dios por lo que pasa en mi vida o lo veo como resultado de mi preparación, dedicación y esfuerzo? Pero dar gloria a Dios no termina ahí. Involucra negarse a uno mismo. Morir a nuestros deseos para vivir por la cruz. Esto es lo que realmente significa a Él sea la gloria. Reconocemos que lo merece todo. Reconocemos su amor, gracia y misericordia. Damos testimonio de que sin Él, nada puede ser. Vivimos conforme a su voluntad y entendemos que sus caminos son mejores que los nuestros. Dar gloria a Dios involucra acción. No es algo que se diga y listo. Es algo que se demuestra. Te voy a dar unos ejemplos. Cuando perdonas sin que te hayan pedido perdón estás dando gloria a Dios. Cuando amas a tu prójimo sin importar que te hayan lastimado estás dando gloria a Dios. Cuando decides obedecer a tus autoridades estás dando gloria a Dios. ¿Te das cuenta cómo dar gloria involucra acción? Si realmente amas a Dios, si realmente te consideras seguidor de Jesús, este tipo de acciones deben ser el común denominador de tu día a día. Si por el contrario, sigues quejándote, dejando que la preocupación se apodere siempre de ti, que el mal humor se robe tu gozo entre muchas otras cosas, es tiempo de que evalúes tu comunión con Dios y si realmente has hecho una decisión por Él.

Dar gloria a Dios no se da los domingos. Dar gloria a Dios no es una muletilla. Dar gloria a Dios es un estilo de vida. Es aprender a poner al Señor en el lugar que le corresponde y vivir para Él. ¡Eso es dar gloria a Dios! Antes de tomar cualquier decisión, la pones en oración para que Él te guíe y muestre el camino correcto. Antes de que tu enojo se convierta en algo incontrolable, acudes a Él para que calme lo incontrolable. Dar gloria a Dios significa buscar al Señor en todo momento para que transforme tu vida y la utilice para llevar su palabra a cada rincón. Cuando Pablo dice: la gloria sea por siempre a Dios Padre, nos está diciendo que: sin importar mi circunstancia de preso injustamente, confío en Sus planes, confío en Su cuidado, confío en Su amor, confío en que Él hará conforme lo mejor para mí. ¡Esa es la gloria al Señor! Espero puedas darte cuenta de lo profundas que son estas palabras. Espero puedan quedarse grabadas en tu corazón. Espero abras tu corazón al Señor y te des cuenta si realmente vives dándole la gloria.

Oración

Padre: quiero vivir cada día entregado a Ti. Quiero que mi vida sea testimonio de tu amor y que mis actos siempre te den la gloria. Quiero aprender a quitar la atención de mí y poner los focos siempre a Ti. Ayúdame y renuévame mi Señor. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén

sábado, 1 de julio de 2017

Vencedores en el sufrimiento


Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Apocalipsis 12:11

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11-25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento? Cómo vivir en un mundo adverso

Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

1 Pedro 2:12

Tal vez no lo haya comprendido antes, pero vivir como cristiano en este mundo es como ser extranjero sin hogar ni ciudadanía permanente. El apóstol Pedro se refirió a los creyentes como "extranjeros y peregrinos" (1 P. 2:11). Usted debe considerarse un ciudadano temporal y abstenerse de participar en la maldad del mundo.

Esa es una perspectiva importante que debe mantenerse mientras aumenta la hostilidad hacia el cristianismo en nuestra sociedad. Muchos incrédulos consideran la inmoralidad como un estilo de vida alternativo y creen que el hombre puede resolver sus problemas de la manera que le parezca.

Para vivir en tal sociedad, tiene que armarse de una confianza en el poder de la justicia a fin de triunfar sobre la persecución y el sufrimiento. Durante tiempos de hostilidad, usted debe tener confianza y no quedar atrapado en la confusión.

viernes, 30 de junio de 2017

Romanos.8.v14-17


Romanos.8.v14-17 Pablo toma la adopción para ilustrar la nueva relación del creyente con Dios. En la cultura romana, la persona adoptada perdía todos sus derechos en su familia anterior y ganaba los derechos de un hijo legítimo en su nueva familia. Se convertía en heredero de las posesiones de su nuevo padre. Asimismo, cuando uno acepta a Cristo, gana todos los privilegios y responsabilidades de un hijo en la familia de Dios. Uno de estos privilegios notables es recibir la dirección del Espíritu Santo (véase Gal_4:5-6). Quizás no sintamos siempre que pertenecemos a Dios, pero el Espíritu Santo es nuestro testigo. Su presencia en nosotros nos recuerda quiénes somos, y nos anima con su amor divino (Gal_5:5).

8.14-17 Ya no somos esclavos temerosos y viles. Ahora somos hijos del Amo. ¡Qué privilegio! Debido a que somos hijos de Dios, disfrutamos de grandes riquezas como coherederos. Dios ya nos ha dado sus mejores regalos: su Hijo, perdón, vida eterna; y nos anima a pedirle todo lo que necesitemos.

8.17 Identificarse uno con Jesús tiene un precio. Junto con las grandes riquezas que menciona, Pablo habla de los sufrimientos que los cristianos enfrentarán. ¿Qué clase de sufrimientos serán? Para los creyentes del primer siglo hubo consecuencias sociales y económicas, y muchos enfrentaron persecución y muerte. Nosotros también debemos pagar un precio por seguir a Jesús. En muchos lugares del mundo actual, los cristianos enfrentan presiones tan severas como las de los primeros seguidores de Cristo. Aun en países donde el cristianismo se tolera o alienta, los cristianos no deben bajar la guardia. Vivir como Cristo lo hizo (servir a otros, ceder sus derechos, resistir las presiones para conformarse al mundo) siempre exige un precio. Nada que suframos, sin embargo, podrá compararse al gran precio que Jesús pagó por nosotros para salvarnos.

jueves, 29 de junio de 2017

AMAN, EL HOMBRE QUE TRAMÓ DESTRUIR Al PUEBLO DE DIOS


AMAN, EL HOMBRE QUE TRAMÓ DESTRUIR Al PUEBLO DE DIOS Y TERMINÓ AHORCADO.







Amán, era el primer ministro del Rey Azuero, gobernante de 127 provincias, desde La India hasta Etiopía, con su asiento en la ciudad de Susa en Persia.  



Era un hombre lleno de intrigas y maldad, que alcanzó grandes honores y poder en la corte. 



Amán decidió matar a todos los judíos del reino para apoderarse de sus bienes, dada su ambición desmedida.



En su afán y delirio de grandeza, logró que el Rey Azuero le exigiera al pueblo mediante decreto que se arrodillarse ante el, a su paso.  Mardoqueo, un judío justo y creyente en que solo debía arrodillarse ante Dios, no se inclinaba como lo había ordenado el rey. 



Cuando se le preguntó a Mardoqueo por qué traspasaba el mandato real, él declara que es judío y por mandamiento religioso no puede acceder a tal cosa ya que Amán (Amán) era descendiente de los amalecitas (agaguita, agagueo) y por lo tanto enemigos del Dios de Mardoqueo, Jehová. 



Amán jura destruir a los judíos por esta causa y mandó a construir una horca para colgar a Mardoqueo. 



Consiguió aprobar bajo sello real un edicto de exterminio de los judíos en el día 13 del mes doce, el mes de Adar, y se distribuyó a todas las provincias en diferentes idiomas.



Pero le falló algo a  Amán.  Ignoraba que Ester, la reina y esposa de Azuero, era judía y sobrina de Mardoqueo y que este, anteriormente le había salvado la vida al Rey Azuero, denunciado un complot para asesinarlo. 



En conformidad con la información y el consejo de Mardoqueo, Ester reveló al rey el propósito inicuo del complot de Amán. 



La actuación de Amán, hizo que aumentase la cólera del rey y este fue colgado en la misma horca que había mandado construir para Mardoqueo. 



A petición de Ester, el rey promulgó un segundo decreto autorizando a los judíos a defender su vida en el día que se había fijado para su exterminio. 



Debido al edicto del rey y por temor a Mardoqueo, quien había reemplazado a Amán como primer ministro, los gobernadores y oficiales del imperio, ayudaron a los judíos a lograr una victoria total sobre sus enemigos. 



Las instrucciones de Mardoqueo confirmadas por Ester, establecieron que los judíos celebraran anualmente la fiesta de Purim, costumbre que ha continuado hasta la actualidad.



Todo aquel que atenta contra los hijos de Dios, más temprano que tarde, cae víctima de sus propias maquinaciones. En estos últimos tiempos se están levantando muchos Amanes por todo el Mundo que quieren acallar a la Iglesia de Cristo para que no se hable de la Biblia que es la Palabra de Dios. Pero su fin de ellos será el mismo que tubo Mardoqueo porque horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo que hizo los cielos y la tierra y todo el universo fue creado por Su Palabra Él Dijo y fue echo.  

miércoles, 28 de junio de 2017

Las Saetas Que Destruyen La Vida














 Las Saetas Que Destruyen La Vida

En la Biblia aparece que debemos tomar el escudo de la fe para que podamos apagar todo dardo de fuego del maligno. La fe actúa como un escudo frente a los dardos y armas envenenadas que el enemigo arroja en contra de la vida del creyente.



En la antigüedad los dardos, las flechas, las lanzas y jabalinas eran armas que podían neutralizar al enemigo, en los ejércitos antiguos estas armas tenían un gran valor ya que permitían anular al oponente sin exponerse a un acercamiento físico.



Por esto el apóstol Pablo nos hace la recomendación de protegernos de estas armas, que, aunque son disparadas de lejos son peligrosas y dañinas.



El Arma de la Carne. El enemigo atacará al creyente, por medio de la carne, traducido es por medio de las pasiones, deseos, sensualidad. Al caer en estos deseos continuos, abre la puerta al pecado y esto hace que se rompa la relación del creyente con Dios.



Un Rey en la antigüedad quería destruir al pueblo de Israel, pero no podía, porque Dios le protegía, así que envió a buscar a un profeta llamado Balaán y por dinero quería que maldijese al pueblo, pero Jehová no permitió que este profeta maldijese a Israel, en cambio hizo que le enviara una bendición. Sin embargo, el profeta en su corazón amaba el dinero y le dio una estrategia al rey para que la utilizara con el pueblo de Israel. El profeta Balaán le recomendó al rey que utilizara mujeres para seducir al pueblo de Dios y luego apartaron de la adoración a Jehová y hacerlos que adorasen otros sus dioses. La estrategia fue utilizada y por esta causa mucha gente murió.



La misma estrategia es usada hoy en día, las pasiones juveniles hacen caer a los creyentes y como resultado caen en la trampa, el resultado son enfermedades sexuales contraídas como el sida, traiciones, matrimonios rotos, traición, hijos sin sus padres, divorcio, separación de la fe, vidas destruidas, sueños rotos, propósitos no alcanzados. La flecha de la sensualidad, las pasiones desordenadas, la inmoralidad te puede destruir. Para esto el apóstol Pablo recomienda, vuelve a tu fe, toma el escudo de la fe, y apaga esos dardos encendidos que vienen para llevarte a tu propia destrucción, busca a Jesucristo y refuerza tu relación con él.



Proverbios 23:27; 

martes, 27 de junio de 2017

Orar es vital


Orar es vital



Creo que a muchos nos gustaría que Dios hiciera muchas de las cosas que tenemos en lista. Considero que no existe persona alguna que no quisiera que Dios le concediera una petición especial. Lastimosamente la mayoría de nosotros oramos en esas ocasiones especiales. Y es que cuando hay necesidad en nuestra vida de una respuesta de Dios es cuando realmente oramos.

Hoy en día hay muchos cristianos que no oran y es que a veces olvidamos lo vital que es la oración para el cristiano. Lo importante y saludable espiritualmente que es hablar diariamente con Dios.

¿Cuándo fue la última vez que oraste sin la necesidad de pedir nada?, ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste hablar con Dios?

Hoy en día pareciera que orar no es compatible con nosotros, cuando en la realidad espiritual el orar o el mantener una vida de constante oración es VITAL.

Muchos se sienten débiles ante la tentación, otros ceden ante el pecado y ponen como excusa que no pudieron resistirse, pero el trasfondo de sus acciones seguramente viene del descuido espiritual en el que muchas veces caemos todos.

Cuando ya no oramos, cuando ya no tenemos aquella comunión diaria de hablar con Dios es cuando más vulnerables somos ante el pecado, es cuando más rápido aflora nuestra naturaleza pecaminosa, es cuando más débiles nos sentimos, es cuando más rápidamente cedemos a la tentación, todo por descuidar ese hábito tan vital para la vida del cristiano llamado ORACIÓN.

Hay un versículo en la Biblia de los más cortos que existen pero con un consejo tan excelente y vital, dicho versículo dice: “Orad sin cesar.” 1 Tesalonicenses 5:17 (Reina-Valera 1960). El versículo en si no se refiere al hecho que tenemos que pasar orando todo el día y noche sin hacer nada más que orar, sino al hecho de mantener un hábito real de oración.

Ese mismo versículo en otra versión dice claramente: “Nunca dejen de orar.” 1 Tesalonicenses 5:17 (Nueva Traducción Viviente). Este es el consejo que cada uno de nosotros debemos de seguir: ¡Nunca dejar de orar!

Quizá las últimas semanas, meses o años has descuidado tu vida de oración y sin darte cuenta simplemente no oras, y si lo haces solo es en tu Iglesia, en ocasiones especiales o cuando realmente la necesidad lo amerita, pero más allá de esos momentos la oración no es algo habitual en ti a pesar de que eres hijo de Dios.

Dios como Padre quiere hablar diariamente con sus hijos, Él quiere tener una comunión verdadera con cada uno de nosotros y la oración es vital para esa comunicación, por ello si hemos descuidado ese hermoso y vital hábito como lo es la oración, debemos de volver a practicarlo diariamente.

¿Hace cuánto que no oras?, ¿En qué momento perdiste el deseo de orar diariamente?, ¿Cuándo fue que la oración dejo de ser importante en tu vida? Es necesario volver a retomar ese importante hábito que además de acercarnos a Dios, nos ayuda en nuestra vida diaria a reaccionar de una forma más adecuada a lo que representamos, pues nos llamamos cristianos porque seguimos el ejemplo de Cristo y porque tratamos de imitarlo a través de nuestro comportamiento.

Hoy te invito a que vuelvas a hacer de la oración un hábito real e importante en tu vida. Que no pase ningún día sin que hallas tenido un momento a solas con Dios en donde hablaste libremente con Él.

lunes, 26 de junio de 2017

La gracia de Dios


La gracia de Dios

1Corintios 1:25 "Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres…….."

El rey David se arrepiente



El pecado tiene una peculiaridad muy suya. Es insidioso. Parte de su insidia es camuflarse y esconderse en lo más profundo del corazón. Tenemos un enemigo muy astuto que quiere destruirnos y la Biblia lo denomina “el príncipe de este mundo”, sabemos que su nombre es Satanás y que este personaje es tan real como el mismo Dios.  

Así que tenemos tres enemigos en realidad: la carne (el pecado), el mundo, y el diablo.

El pecado es el cáncer del mundo, porque es insidioso y penetra hasta lo más profundo del corazón humano, pero el mundo no lo reconoce y cada uno es engañado por su propio pecado. El problema principal del pecado es que es muy difícil detectarlo en uno mismo, aunque muy fácil reconocerlo en los demás. ¡Qué cosa tan curiosa, pero tan trágica! Es trágica porque el pecado oculto no se confiesa y si no se confiesa a Dios, no será perdonado y finalmente te destruirá eternamente.  

El rey David es culpable de adulterio y asesinato. Tomó la mujer de su prójimo y mandó matar a su marido. Siendo que David tiene una relación cercana a Dios, se supondrían dos cosas: la primera es que nunca hubiera caído en semejantes pecados; y la segunda, después de haber caído se sentiría muy mal. Pero ese no es el caso. David estaba ciego debido a la naturaleza insidiosa del pecado. Dios manda al profeta Natán para que reprenda a David y le haga ver su pecado, (2 Samuel 11-12).

David responde como es debido a la reprensión del profeta. En el Salmo 51 escrito por él vemos que el rey David está en agonía por su pecado al descubrir lo que ha hecho, y busca a Dios con todo su corazón sabiendo que Dios es misericordioso y sospecha que quiere perdonarlo. David conoce el corazón tierno de Dios y confía que Dios lo perdonará.

Solo cuando vemos la condición desesperada en la que nos encontramos, y vamos a Dios con humildad de corazón y en actitud de sumisión, es que recibimos el perdón.

La prueba de nuestra conversión es que buscamos a Dios cuando hemos pecado contra él y queremos sobre todas las cosas estar en paz con Dios y darle gloría reconociendo su derecho a reinar sobre nosotros. (1Juan 1:9)  “Si confesamos nuestro pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”.

La prueba de no habernos arrepentido es escondernos de la presencia de Dios y evitar estar cerca de él. El que ama a Dios quiere restablecer la relación con él y lo busca desesperadamente sabiendo que solo él le puede dar la paz que necesita.

Recordemos a Adán y Eva en el jardín del Edén. ¿Qué hicieron cuando pecaron? Se escondieron de Dios y se taparon con hojas de higuera. No querían ver a Dios sabiendo que habían desobedecido sus órdenes. Pero Dios los veía porque no hay nada que esté escondido de Su presencia y fue a su encuentro para ofrecerles una salida.

Dios es amor y no quiere la destrucción del impío, sino que el impío se arrepienta.

Ninguno piense que es natural que el rey David se haya concienciado de su pecado porque realmente era muy pecador al haber cometido dichos crímenes, pero que nosotros que no hemos cometido esos pecados no debemos preocuparnos. Todos necesitamos arrepentirnos hasta el punto de no tener paz ni descanso hasta saber que hemos sido perdonados. No importa si hemos cometido un pecado o un millón, con uno solo ya no podemos entrar el cielo (Santiago 2:10). Dios nos perdona si nos arrepentimos de verdad, y a los ojos de Dios un pecador arrepentido es apto para entrar en Su reino, pero uno que no quiere reconocer su pecado nunca podrá entrar.

No olvidemos: “no hay justo ni aún uno”, (Romanos 3:10).