viernes, 27 de enero de 2017

La confirmación del Hijo de Dios

La confirmación del Hijo de Dios
Declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.
Romanos 1:4
Jesucristo tenía que ser más que hombre; tenía que ser también Dios. Si Jesucristo fuera solo hombre, aun el mejor de los hombres, no podía haber salvado a los creyentes de su pecado. Si fuera incluso el hombre justo de la simiente de David, pero no Dios, no podía haber soportado el castigo de Dios el Padre en la cruz y haber resucitado de los muertos. No podía haber vencido a Satanás y al mundo, sino que habría sido vencido como son vencidos todos los hombres.
Si hubo alguna duda de que Jesucristo era el Hijo de Dios, su resurrección de los muertos debiera eliminarla. Tenía que ser hombre para llegar a nosotros, pero tenía que ser Dios para resucitarnos. Cuando Dios resucitó a Cristo de los muertos, confirmó que era verdad lo que Él dijo.
Tan claro como el horizonte separa la tierra del cielo, así la resurrección separa a Jesucristo del resto de la humanidad. Jesucristo es Dios encarnado. Un tesoro escondido
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3
No hay manera de comprender las riquezas que Dios ha provisto para quienes aman a su Hijo. Los tesoros que ha preparado son infinitos. Jesús dij "El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo" (Mt. 13:44). El apóstol Pablo cita al profeta Isaías cuando dice: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Co. 2:9).
La buena noticia es que, si amamos al Hijo de Dios, heredamos todas las riquezas del Padre. Si creemos en Cristo, tenemos un tesoro inimaginable. Resucitado por medio del Espíritu
Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas han entregado en su mano.
Juan 3:34-35
Jesucristo desempeñó una función que exigía sumisión voluntaria, e hizo la voluntad del Padre mediante el poder del Espíritu. Ese es un acto asombroso de amor y humildad de alguien que es plenamente Dios y que siempre lo será por toda la eternidad.
Es importante reconocer la obra del Espíritu en el ministerio y la resurrección de Jesús porque ella indica que toda la Trinidad participó en la redención de la humanidad. La mayor confirmación de que Jesucristo es quien dijo ser es que el Padre resucitó al Hijo mediante el poder del Espíritu Santo. Una unión misteriosa
Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.
Filipenses 2:7
La humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.
Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, "uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer. 

jueves, 26 de enero de 2017

¿Cuál Es El Mejor Camino Para Tu Hijo?

¿Cuál Es El Mejor Camino Para Tu Hijo Según La Biblia?
“CON SABIDURÍA SE EDIFICA LA CASA, CON PRUDENCIA SE AFIRMA” (Proverbios 24:3)
Dices: Eduqué a todos mis hijos de la misma manera, ¿por qué éste es un problema?
1) ¡Enhorabuena por haber acertado con tus otros hijos! Ya has conseguido más que muchos.
Una buena regla para la familia es: Ora por tus deficiencias, concéntrate en tus éxitos. No te obsesiones por uno de tus hijos, descuidando a los otros con tu tiempo y tus atenciones. Aunque no te salga de forma natural, disminuye la atención intensa que das al hijo problemático. Deja de tratar de “arreglar” a tus hijos, disfruta de todos ellos y verás cómo mejoran las cosas.
2) Cada niño se desarrolla a un ritmo y manera diferentes.
Algunos hijos problemáticos no son más que niños con un desarrollo tardío; dales el tiempo necesario.
3) La mayoría de las familias tienen “una oveja negra”.
Éstos nos hacen sentir incómodos al no llevar una vida como los demás. Acepta lo que no te gusta de ellos hasta que, o bien Dios los cambie, o bien por medio de ellos enseñe a la familia a tener un amor maduro, incondicional y no controlador hacia ellos.
4) Como padre amoroso pero imperfecto, haces lo mejor para tus hijos, pero luego son ellos, y no tú, los que toman sus propias decisiones.
Los hijos del profeta Samuel “no anduvieron” por el camino de su padre, sino que se dejaron llevar por la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.”(1 Samuel 8:3). Claro que es muy embarazoso y decepcionante, pero a Samuel no se le acusa de haber fallado como padre, o espiritualmente. Samuel fue uno de los hombres más santos que ha vivido, “practicó lo que predicó”. Pero a la hora de la verdad, sus hijos tenían sus opciones y eligieron no seguir los pasos del padre.
5) No importa lo disfuncional que sea tu hijo, para Dios lo que más valor tiene son unos padres que responden con fe, no tratando de arreglar las cosas por sí mismos; con oración, no entrometiéndose; unos que se hacen a un lado y dejan que Él actúe.
“INSTRUYE AL NIÑO EN SU CAMINO” (Proverbios 22:6) 1) Instruye al Niño.
Los niños considerados, cariñosos, productivos y felices no resultan así sin más, son instruidos. Nuestra generación permisiva ha demostrado que “el muchacho consentido avergüenza a su madre”. (Proverbios 29:15b). Los padres sabios eligen la dirección del niño, luego la mantienen con afirmación positiva y disciplina consecuente. Moldean la actitud y el comportamiento de su hijo de acuerdo a la Palabra de Dios. Al referirse a un niño en esta Escritura, Salomón indica que antes de la edad adolescente, éste puede ser moldeado. Si no lo has hecho cuando era más pequeño, la tarea es dura, pero no imposible con la ayuda de Dios.
2) En su camino.
¿Has oído hablar de la educación de tipo forzada? Consiste en intentar hacer de tu hijo algo, para lo que no está destinado. Meter estacas cuadradas en agujeros redondos va a provocar la rebeldía en esos niños con carácter, y la destrucción de la creatividad en los más dóciles. Este versículo en la Biblia Amplificada aconseja instruir a un niño “respetando sus talentos o inclinaciones naturales”. Conoce los talentos de tus hijos y dirígelos adecuadamente. Meter estacas cuadradas en agujeros cuadrados reduce la resistencia, invita a la cooperación y reconoce el destino ordenado por Dios de tu hijo. Cuando es su camino, y no el tuyo, se comprometerán a seguir en él.
3) “Y ni aun de viejo se apartará de él”.

Cuando están en el lugar que Dios dispuso para ellos, nadie necesita manipularlos, controlarlos o amenazarlos. Se aplican a ello, aceptan el reto, son creativos, se sienten realizados, felices y crecen dentro del agujero cuadrado que Dios creó para ellos. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Además de las palabras de Jesús

Además de las palabras de Jesús en el versículo de hoy, otros libros del Nuevo Testamento ponen en claro que los creyentes han de amar a Dios. Pablo escribió a los corintios, citando del profeta Isaías: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Co. 2:9). En otro pasaje el apóstol se refiere a los cristianos como "los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable" (Ef. 6:24).
Amor inalterable a Dios es la primera característica de la genuina fe salvadora. Eso es así "porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Ro. 5:5). En vista de todo eso, no es ninguna casualidad que Pablo pusiera el amor como el primer fruto del Espíritu (Gá. 5:22). Características del amor a Dios
Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más.
Filipenses 1:9
El verdadero amor a Dios tiene muchas características. He aquí una lista de las más importantes:
• Desea la comunión personal con Dios (Sal. 42:1-2; 73:25).
• Confía en que el poder de Dios proteja a los suyos (Sal. 31:23).
• Se caracteriza por la paz que solo Dios puede dar (Sal. 119:165; Jn. 14:27).
• Es sensible a la voluntad de Dios y a su honra (Sal. 69:9).
• Ama a las personas que Dios ama (1 Jn. 4:7-8, 20-21).
• Aborrece lo que Dios aborrece (1 Jn. 2:15).
• Espera la segunda venida de Cristo (2 Ti. 4:8).
Por último, y lo más importante, se caracteriza por la obediencia a Dios (Jn. 14:21; 1 Jn. 5:1-2).

Podemos amar a Dios y manifestar esas características solo porque Él primero nos amó a nosotros (1 Jn. 4:7, 10, 19). ¿Ama usted a Dios?  

martes, 24 de enero de 2017

Colosenses 3:5-6

Colosenses 3:5-6
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios.
Cada día que pasa se aumenta otro granito de arena a la tolerancia y al respeto de lo que hacen los demás. Pareciera algo bueno, de hecho, si fuera equilibrado lo sería, pero el problema radica en que no lo es. La tolerancia se ha enfocado en personas que realizan actos que van en contra de la Palabra de Dios mientras que la intolerancia se ha enfocado a aquellos que queremos seguirla fielmente.
Me gusta que la Biblia siempre sea el parámetro a seguir. No cambia ni se transforma. No se le agrega ni se le quita. Los principios de nuestro creador están plasmados para que nosotros los sigamos. Habrá gente que no le guste y dirá que es una exageración, que nos limita de ser quien realmente somos e incluso que es retrógrado. Creer y seguir a Jesús es lo mejor que puedes hacer. Como seguidor de Jesús, trato de compartir y principalmente desmentir todos los mitos que rondan en las personas. Si sigues a Jesús: no puedes divertirte, eres un esclavo al tener que obedecer todos los mandamientos, limitas tu visión y entendimiento de otros temas, te pierdes de muchas cosas que debes vivir y así sigue y sigue la lista. Yo pregunto: ¿qué me pierdo si dejo atrás la inmoralidad sexual, la impureza, los malos deseos y la avaricia? ¿Dónde me convierto en un esclavo o borrego por seguir estos principios? ¿Que no me estoy liberando al dejar de hacerlo? Ni siquiera tengo que tocar el tema del castigo de Dios para entender que estas acciones no traen ningún bien a mi vida. ¿Será mejor tu matrimonio si dejas tu inmoralidad sexual y bajas pasiones? ¿Tu vida familiar o social mejora si frenas tus malos deseos y de avaricia que tanto te carcomen?
¿Dónde está el problema de seguir los principios de Jesús? ¿Por qué hacemos caso a lo que escuchamos y no ponemos más atención a lo que la Biblia dice?
El seguir a Jesús significa compromiso. Entrega. Disciplina. Si Él pide algo, tú y yo lo hacemos. Hoy quiero que entiendas que sus mandamientos y principios son por tu bien. Son edificantes y no destructivos. Si el versículo nos dice que debemos morir a nuestros malos hábitos, ¡hagámoslo! No traerá nada bueno el quererlos mantener presentes en nuestra vida. ¿Qué de bueno trae la inmoralidad sexual? Nada. No seas un borrego y medita lo que haces y lo que piensas. Analiza lo que la Biblia dice y date cuenta que es por amor y no por odio que Dios nos da estos mandamientos. ¿Qué te está frenando para obedecer? Si Dios lo pide, ¡hazlo!
Oración
Señor: a veces me cuesta trabajo obedecerte y quiero pedirte perdón. Entiendo que al no obedecerte yo soy el primer perjudicado. Gracias por enseñarme que el mundo me confunde y que en realidad tus principios son edificantes y no destructivos. Te pido que hagas morir todo lo terrenal que hay en mí, que me liberes de todo aquello que me ata y no me deja seguirte plenamente. Te lo pido en el nombre de Jesús.

Amén

lunes, 23 de enero de 2017

Gálatas 6:17-18

Gálatas 6:17-18
De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.
Cada uno de nosotros tiene distintos recuerdos o experiencias que les podemos llamar cicatrices que nuestras decisiones nos han dejado. Buenas o malas. Cada una tuvo su consecuencia. Cada una dejó su marca. Pablo nos está diciendo que su cuerpo tiene todas las marcas (cicatrices) de lo que Dios ha hecho en su vida. Cada vez que veía una cicatriz en su cuerpo podía recordar mientras fue azotado en prisión o cuando fue golpeado mientras predicaba a Cristo. Le servían para recordar constantemente la dirección que su vida debe tomar. Le ayudaban a no desviarse. Le motivaban a no desesperarse. Le animaban a seguir amando y atravesar injusticias entendiendo que no pertenecemos a este mundo.
¿Qué cicatrices tienes? ¿Qué has aprendido de lo que has hecho?
La vida carnal y espiritual nos han dejado muchas cicatrices que debemos aprender a recordar y poner atención con la intención de continuar haciendo lo que trae bendición y edifica mientras que al mismo tiempo recordar los errores que hemos cometido y las consecuencias que tuvimos que atravesar por su causa. Pablo dice: déjenme tranquilo, ya he atravesado mucho y es tiempo de descansar. Sus cicatrices incluían toda una vida. Desde su feroz persecución a la iglesia de Cristo, su presencia mientras asesinaban a los seguidores, su afán por destrozar cada célula que se organizaba en nombre de Jesús, así como su encuentro con Cristo camino a Damasco. Su reconciliación. Su arrepentimiento. Su entrega. Su conversión a servidor. Su encarcelamiento. Su testimonio frente a gobernadores y emperadores. Finalmente llegó un día donde el Señor lo llamó. Pero cada etapa dejó marcas en él y así dejan marcas en nosotros. Reflexiona un poco en tu vida. Lo que hiciste hace años. Lo que haces ahora. Hacia dónde te diriges con las decisiones que hoy estás tomando. No se trata de sentirse mal por aquellos errores que hemos cometido. Al contrario, Dios nos ofrece su perdón y reconciliación. Tampoco se trata de omitir lo que ha pasado y solamente ver hacia el frente. Es un balance en el cual, puedes ser honesto y sincero. Puedes reconocer que pudiste haber tomado mejores decisiones o simplemente te das cuenta que hoy el Señor te ha rescatado de situaciones que jamás imaginaste poder salir. Sea como sea, es muy importante meditar y reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro. Insisto, el Señor perdona a los que se han arrepentido. No sigas arrastrando tus errores del pasado. Simplemente utilízalos para no caer en situaciones similares nuevamente. Ahora, el versículo nos dice que Pablo tenía las marcas del Señor Jesús en su vida y concluye deseando que la gracia del Señor sea con cada uno de nosotros. ¿Por qué? Porque independientemente de lo que estemos viviendo, la gracia del Señor es lo que debe guiarte para seguir día a día. La gracia que Cristo nos ofrece es maravillosa y por ello Pablo concluye desando que nosotros, en lo individual, podamos experimentarla. Te animo a que así sea en tu vida. Que la gracia guíe tus decisiones. Que la gracia apacigüe tu ira. Que la gracia ponga perdón en tu corazón. Que la gracia sustituya al odio y al rencor.
Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Sé que he tomado malas decisiones y quiero reconciliarme contigo. Te pido que pueda aprender de mis errores y pueda seguir tu camino con más fidelidad y entrega. Guíame. Renuévame. Heme aquí para servirte. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén

domingo, 22 de enero de 2017

Amor ágape

El mundo está herido, maltratado, necesitado, confundido,
perdido, etc. razón por la cual Dios dice: “Porque de tal manera
amé al mundo que di a mi Hijo unigénito para que todo aquel
que en El crea no se pierda sino que tenga vida eterna”. En otras
palabras, lo que el mundo necesita es amor. Pero no cualquier
amor, sino el amor Divino. El cual es una actitud especial
benevolente de Dios, que lleva a acciones benevolentes.
Esa es la misma cualidad que Él quiere perfeccionada en
sus hijos ya que es a través de ellos que Él da Su amor a otros. El
amor ágape es el pilar más grande sobre el cual se edifica la vida

cristiana. Dios es amor (1 Juan 4:8

sábado, 21 de enero de 2017

1 Juan 2:9-11

1 Juan 2:9-11
El que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad. El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.
No dejo de sorprenderme cuando estudio la biblia. Pasajes como este me recuerdan lo firme que es Dios y cuánto tratamos de “doblar” su palabra. Me explico mejor. Claramente el pasaje nos dice que debemos amar a nuestro hermano. No hay excepciones. No nos pide amor al que nos cae bien. No nos pide amor para aquellos que son agradables. No. Nos pide amor para todos. Pero a nosotros nos gusta, o se nos facilita, acomodar la palabra a nuestra manera. ¿Cómo amar a esta persona? ¡No puedo! Y como consideramos “imposible” la tarea que Dios nos pide, simplemente eliminamos ese mandamiento o lo “doblamos” a nuestra forma. ¿Lo estás entendiendo? Mientras tanto, la palabra de Dios sigue siendo la misma. ¡No ha cambiado en nada! Lo único que cambió fue nuestra entrega y compromiso. Ahora, nosotros decidimos a quién amamos y a quién no. Yo entiendo que es difícil. Yo entiendo que hay muchas cosas que están pasando por tu mente. Incluso podrás decir que yo no he vivido lo que tú y por eso es fácil decir lo que estoy diciendo. ¿Sabes? Tienes razón. ¡Definitivamente no sé lo que pasa contigo! No conozco tu situación ni tengo experiencia en algo similar. Pero no soy yo quien te pide que ames a tu hermano. ¡Te lo pide Dios! No soy yo quien te está diciendo que al odiar a alguien estás fuera de la voluntad de Dios. Es la biblia la que pone los parámetros y no nosotros. Por eso cuando alguien dice: “qué exagerado” o “eso ya es mucho”, realmente resulta triste. Quiere decir que no están entendiendo lo que Dios les está mostrando. Quiere decir que están jugando con Dios. Hoy si te creo, mañana no. Hoy vengo por tu ayuda. Mañana hago mi voluntad. ¡Esta no es la comunión que Dios quiere contigo! Él quiere entrega total. Él quiere compromiso total. ¡Deja de engañarte! Es tiempo de ser honesto y dejar la hipocresía a un lado. La biblia nos divide en dos grupos: los que permanecen en la luz (y aman a su hermano) y aquellos que están en tinieblas (y odian a su hermano). ¿De qué lado estás?
¿Qué hago para amar a mi hermano? te preguntarás. Muy sencillo. Pedir a Dios para que ponga amor en tu corazón. Tienes que desprenderte de tu orgullo. Tienes que perdonar. Tienes que dejar de decidir tú y poner a Dios en el trono de tu vida. Ora sin cesar. Cada instante que el odio o la duda se apoderen de ti. Pide al Señor que llene tu corazón de amor para con cada persona que convives día a día y en especial para aquellas con quienes no quieres cruzar una sola palabra. ¿Te sientes desesperado? El Salmo 4:1 dice: Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío. Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración. ¡Acude a Dios! ¡Clama a Él! ¡Llora con Él! Dile lo que hay en tu corazón y pide que te renueve. No dejes pasar más tiempo. Tú serás el primero en beneficiarse.
Oración

Dios Padre: te pido perdón por mi hipocresía. He estado jugando a seguirte y creando mi propia religión. Hoy en tu palabra aprendí que solamente puedo estar contigo o en tu contra. Yo escojo estar contigo mi Dios. Perdona mis pecados y guíame en todo momento. Llena mi corazón de amor hacia mi hermano y quita todo aquello que estorbe y que no promueva tu amor. En el nombre de Jesús te lo pido. Amén