sábado, 31 de diciembre de 2016

Hechos 5:7-10

Hechos 5:7-10
Como tres horas después entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. Y Pedro le preguntó: “Dime, ¿vendieron el terreno en tal precio?” “Sí, ese fue el precio” dijo ella. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.” Al instante cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
No sabemos si fue Ananías o su mujer el primero en pensar el plan de vender el terreno y quedarse con una parte. Lo importante no es si fue el hombre o la mujer sino el darse cuenta que como matrimonio, la falla de uno puede llevar terribles consecuencias. Ananías no estaba cumpliendo con un buen liderazgo y su mujer no estaba siendo de ayuda al solapar este plan. ¿Las consecuencias? Los dos cayeron al piso muertos. ¿Qué aprendemos? Que tarde o temprano, también “caeremos al piso” y nos llamarán a rendir cuentas.
Si pones atención, te puedes dar cuenta que la mujer de Ananías tuvo una segunda oportunidad para arrepentirse cuando Pedro le pregunta sobre el terreno. En ese instante ella pudo haber explicado lo sucedido y pedir perdón. Incluso ¡pudo haber pedido que le regresara su dinero pues no estaba conforme con entregarlo todo! Pero prefirió seguir con el engaño. Pensó que nadie se daría cuenta. Pensó que su mentira podía seguir y que podría salir delante. La verdad es que la mentira y el engaño no nos llevan a ningún lado sino a la separación con Dios y a una eternidad sin Él. ¿Tan drásticas las consecuencias? Sí. No lo digo yo sino la Biblia. A nosotros nos gusta pensar que los errores no son tan graves o pueden arreglarse. Si bien, pueden corregirse, el vivir las consecuencias de los mismos, nadie lo puede evitar. Además, ¿quién nos asegura que podremos tener vida para componer nuestros errores? La mujer optó por seguir con su mentira y se encontró con unos jóvenes llenos de tierra que regresaban de haber enterrado a su marido. Al instante cayó y fue sepultada.
¡Nuestras decisiones tienen consecuencias! A veces inmediatas a veces no, pero todo lo que hacemos nos lleva a alguna parte. Por esto la biblia nos llena de versículos advirtiendo sobre lo que sembramos y promoviendo que siempre busquemos la buena siembra para cosechar lo bueno. Tal vez no estás casado y no te identifiques con Ananías o su mujer, pero independientemente de tu estado civil, Dios te ha puesto en un lugar específico para que compartas de su palabra y le sirvas en obediencia. Por otro lado, quiero resaltar la importancia que tiene la pareja en el matrimonio. Se necesitan el uno del otro. Necesitamos entender que el estar pegados al Señor es vital y si uno comienza a fallar el otro debe estar atento para corregir. Ananías y su mujer le dieron la espalda a Dios y sabemos cómo terminaron. ¿Cómo quieres terminar tú?
Oración
Señor: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Hoy entiendo las consecuencias que tiene el darte la espalda y no escucharte. Te pido que pueda retomar mi compromiso contigo y seguirte fielmente. Guíame. No me quiero separar de Ti. Quiero sembrar lo bueno y cosechar sus frutos. En Cristo Jesús

Amén

viernes, 30 de diciembre de 2016

5 Cosas Importantes Sobre Las Personas Que Oran
“A TI, SEÑOR, LEVANTARÉ MI ALMA” (Salmo 25:1)
El Salmo 25 describe a una persona que ha escogido el camino correcto, aunque no lo encuentre fácil de recorrer. En los diez primeros versículos podemos aprender 5 cosas importantes sobre las personas que oran:
(1) Saben a dónde deben ir a por ayuda.
“A ti, Señor, levantaré mi alma” (Salmo 25:1). Otras personas nos pueden ayudar, pero sólo Dios nos puede sostener.
(2) Saben en Quién confiar.
“…en Ti confío… ¡No se alegren de mí mis enemigos!” (versículo 2). Ama a tus enemigos, porque el Señor lo hace. Ora por ellos, preséntalos a Él, y sigue adelante. 3) Saben el propósito de la oración.
“Muéstrame… tus caminos; enséñame tus sendas” (versículo 4). “Orar es cambiar. La oración es el canal principal que Dios utiliza para transformarnos. Si no estamos dispuestos a cambiar, dejaremos de orar. Cuanto más oremos, más estaremos en sintonía con el latido del corazón de Dios. La oración es el inicio de nuestra comunicación con Dios cuando todas las alternativas que nos ofrece la vida se abren ante nosotros. En ese momento o abandonamos nuestra vida de oración y dejamos de crecer, o continuamos y permitimos que Él nos cambie”.
(4) Saben la base de su aceptación.
“Conforme a tu misericordia acuérdate, Señor, de mí, por tu bondad…” (versículo 7). No podemos acercarnos a Dios sobre la base de nuestra propia bondad, sólo en la de los méritos de la gracia salvadora de Cristo.
(5) Saben que la oración funciona.

“…enseñará a los mansos su carrera” (versículo 9). Cuando no puedes ver el camino delante de ti, ora. El Señor te lo irá revelando paso a paso; todo lo que tienes que hacer es seguirle.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Proverbios 13:3

Proverbios 13:3
El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.
Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.
Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús

Amén

miércoles, 28 de diciembre de 2016

1 Pedro 3:7

1 Pedro 3:7
De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.
En otra traducción dice: den honor a la mujer como a vaso más frágil. Si pones atención al versículo 7, nos dice que la mujer es más delicada que los hombres, nos pide que le demos honor y cuidado como a vaso más frágil. No dice que sea inferior. No dice que sea menos capaz. No dice que no pueda ir a trabajar como un hombre. No. Solamente dice que tienen una cualidad distinta a los hombres: son delicadas. Debemos entender que no somos iguales. Debemos entender que Dios nos ha dado capacidades distintas para realizar roles distintos. Pensar que somos iguales es desechar esa unicidad con la que el Señor nos creó. El día de ayer vi un programa que analizaba las fortalezas del cerebro entre hombres y mujeres. Las mujeres tenían mejor memoria para las caras y nombres que los hombres así como seguir instrucciones. Por el otro lado, los A penas estamos descubriendo científicamente las diferencias que tenemos unos de otros mientras que Dios nos lo dijo hace miles de años. Hombres: no podemos tratar a nuestras mujeres como si fueran amigos varones. Por más que sean nuestra “mejor amiga y confidente”. Debemos aprender a tratarlas delicadamente. Mujeres: recuerden a sus maridos lo que nos corresponde. Nosotros no tenemos tan buena memoria como ustedes. Varones: aprendamos a ver a nuestras esposas como al vaso más frágil que debemos cuidar y guiar en el Señor. Efesios 5:25 y 28 nos dice que debemos amar a las mujeres como Cristo amó a la iglesia y como a nuestros propios cuerpos. ¿Cómo amó Cristo a la iglesia? ¿Cómo amas tu propio cuerpo? Cristo entregó su vida por la iglesia. La amó sin importar lo que hiciera y sin pedir nada a cambio. La amó con el amor más grande que existe: el amor agape (en griego). Un amor incondicional. Un amor que no busca lo suyo. Un amor perfecto. ¡Ese amor pide Dios que tengamos hacia nuestra pareja! Así como piensas en tu cuerpo, en tus necesidades, en tus deseos y en tus satisfacciones, así también debes pensar en tener cuidado de tu mujer. Piensa en ella. En sus deseos. En sus satisfacciones. Piensa en cómo amarla sin restricción. Mujeres:
Tristemente, en lugar de escuchar a Dios, escuchamos la publicidad de artículos que nos venden y las costumbres que hay allá afuera. Pensamos que debemos tener un coche último modelo para impresionar a la mujer. Incluso hay dichos que dicen que es mejor ser rico que guapo para conquistar a una mujer. Toda esa sabiduría “coloquial” no te llevará a escoger sabiamente a tu pareja y mucho menos a tener un matrimonio exitoso. La biblia no te dice que como hombre debes ser rico en dinero para proteger a tu mujer. Te dice que seas rico en amor y entrega para con ella. Te dice que debes tratarla como lo más preciado y frágil. Te dice que la ames sin estar esperando que haga o deje de hacer. ¡Qué fácil nos ponemos a exigir! ¡Qué fácil nos olvidamos de entregar nuestro todo por ustedes! Varones. La mujer es más delicada y frágil que nosotros. Seamos amorosos. Seamos cuidadosos de ellas. Busquemos su bien siendo buenos líderes así como Cristo es líder de la iglesia. Facilitemos el que se sujeten a nosotros teniendo un cuidado único y especial. Finalmente, como parejas, busquemos dar testimonio a los demás a través de nuestros matrimonios. Que la gente pueda ver que un matrimonio en Cristo es distinto. Que la gente pueda ver que tu matrimonio ha durado y florece por seguir los principios de Dios y tienen mucho en común. Nuestra base es Dios. Nuestro objetivo es darle gloria y entregarle nuestras vidas tanto en lo personal como en pareja. Ambos somos herederos de la vida eterna. Sigamos los principios que el Señor nos ha establecido y veamos cómo hace milagros en nuestras relaciones. Mujeres, no duden y cumplan con su parte. Hombres, dejen a un lado el orgullo y amen a sus mujeres incondicionalmente. Si tu relación está mal, te animo a que sigas estos principios. No importa que tu pareja no los siga. Tú síguelos fielmente y confía en Él. Deja que el Señor haga milagros en tu vida personal y en tu vida en pareja.
Oración

Señor: el mundo confunde. Tienen ideas y conceptos equivocados y hoy entiendo que están en contra de tu voluntad. Te pido que me llenes de Ti, de tu amor, de tu misericordia. Ayúdame a guardar tus conceptos y desechar aquellos que no son conforme a tu voluntad. Padre: restaura aquellos matrimonios que están destrozados. Renueva sus corazones y permite que vean los milagros que puedes hacer y la manera en que puedes dar vida a lo que parece estar muerto. Te pido que seas la base de cada matrimonio y que nunca se separen de Ti. En Cristo Jesús. Amén

martes, 27 de diciembre de 2016

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?
Mucha gente está preguntando acerca de los judíos como el pueblo de Dios. ¿ Son los Judíos el pueblo de Dios hoy? ¿Hay profecías o indicaciones de Dios sobre cómo los cristianos deben tratar con ellos? ¿Son las cosas que están ocurriendo en Palestina una indicación de la venida de Jesús? ¿Qué acerca de la herencia de los Judíos y cuándo la recibirán?

La Biblia es clara en este asunto y es importante para nosotros. Debemos entender que el término “judío” como es usado en los evangelios es predominantemente usado para denotar los líderes religiosos del tiempo de Jesús. Otros términos fueron usados al hablar de la gente, tal como “la gran multitud del pueblo le oía de buena gana” (Marcos 12:37). También debemos tener en mente que la iglesia primitiva fue casi completamente judía. Por más de tres años el evangelio circuló por Jerusalén y Judea antes ser llevado a los gentiles. Los tres mil sumados a la iglesia en el día del Pentecostés eran de descendencia judía.  Romanos 11

1. Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
3. Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?
4. Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
5. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
6. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
8. como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
9. Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
10. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
11. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
12. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
13. Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,
14. por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
15. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?
16. Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,
18. no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
20. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
21. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
22. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
23. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
24. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
26. y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
27. Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
28. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
29. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
30. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,
31. así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
32. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.
33. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
34. Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
35. ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

36. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Hechos 15:12-21

Hechos 15:12-21
Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo, que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra y dijo: Hermanos, escúchenme. Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré la casa derrumbada de David. Sus ruinas reedificaré y la restauraré, para que busque al Señor el resto de la humanidad (los gentiles), todas naciones que llevan mi nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas conocidas desde tiempos antiguos. Por lo tanto, yo considero que debemos dejar de ponerles trabas a los gentiles que se convierten a Dios. Más bien debemos escribirles que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la inmoralidad sexual, de la carne de animales estrangulados y de sangre. En efecto desde tiempos antiguos Moisés siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas todos los sábados.
Cuando uno entra en desacuerdo, cuando no sabe qué hacer o qué pensar, lo que debe hacer no es preguntar a la sabiduría humana sino a Dios para obtener las mejores respuestas. En esta ocasión, los hermanos acudieron a ellas para poder llegar a una decisión que fuera la correcta. ¿Qué hacer con los gentiles? Pues en las escrituras el Señor muestra que ellos también estarían incluidos dentro de su pueblo y hoy en día tenemos a Pedro, Pablo y Bernabé presenciando milagros en las vidas de los gentiles. ¿Conclusión? Esto es obra del Señor. Entonces, ¿qué nos corresponde hacer? Decirles que se dediquen a obedecer y seguir a Cristo. ¡Listo! Asunto arreglado. Nuestra vida está llena de momentos como este. Entramos en confusión e indecisión. No sabemos cómo actuar ante esta y aquella situación. Nos quedamos parados y pensamos que ahí debemos estar hasta que las cosas se aclaren. La verdad es que todo se aclara rápidamente al ser expuesta a la luz de la palabra. Por ejemplo: ¿te hicieron daño o lastimaron? Dios nos pide que amemos y oremos por nuestros enemigos. Asunto arreglado. ¿Debo hacer esto o aquello? ¿Tienes que mentir? ¿Tienes que dejar de ir a tus estudios y discipulados? ¿Estás buscando dar gloria a Dios o a ti? Asunto arreglado. Yo sé que puedes estar pensando que hay momentos más complicados que estos ejemplos, pero créeme, finalmente todo se reduce a un sí o un no cuando lo medimos con la vara del Señor. ¿Por qué? Porque ésta expone lo que hay en nuestro corazón. Así expuso lo que los fariseos estaban queriendo hacer con los gentiles. En su corazón no estaba el vivir por la gracia y misericordia de Dios sino que querían continuar haciendo obras y cumpliendo leyes.
Finalmente Jacobo nos da un excelente consejo que parafraseado diría algo así: dejemos atrás todos estos argumentos y pongamos nuestra mirada en el Señor. ¿Qué nos pide? Que le sirvamos. Que le obedezcamos. Que le demos gloria. Bien. Entonces eso pidamos y exhortemos a los gentiles que lo hagan.
Bien. Esto entonces es lo que hoy Dios te pide que hagas.
Oración

Señor y Padre nuestro: cuántas gracias te doy por darle sentido a mi vida y por amarme incondicionalmente. Gracias por enseñarme a tomar decisiones basado en tu palabra y darme certeza que será siempre la mejor decisión. Te pido que pueda enfocarme en servirte y obedecerte dejando que tú te encargues de lo demás. Padre, perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido. Amén

domingo, 25 de diciembre de 2016

Hechos 24:25-35

Hechos 24:25-35
Además, escribió una carta en estos términos: Claudio Lisias, a su excelencia el gobernador Félix: Saludos. Los judíos prendieron a este hombre y estaban a punto de matarlo, pero yo llegué con mis soldados y lo rescaté, porque me había enterado de que es ciudadano romano. Yo quería saber de qué lo acusaban así que lo llevé al Consejo judío. Descubrí que lo de algunas cuestiones de su ley, pero no había contra él cargo alguno que mereciera la muerte o la cárcel. Cuando me informaron que se tramaba de una conspiración contra este hombre, decidí enviarlo a usted en seguida. También les ordené a sus acusadores que expongan delante de usted los cargos que tengan contra él. Así que los soldados, según se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche hasta Antípatris. Al día siguiente dejaron que la caballería siguiera con él mientras ellos volvían al cuartel. Cuando la caballería llegó a Cesarea, le entregaron la carta al gobernador y le presentaron también a Pablo. Félix leyó la carta y le preguntó de qué provincia era. Al enterarse de que Pablo era de Cilicia, le dijo: te daré audiencia cuando lleguen tus acusadores. Y ordenó que lo dejaran bajo custodia en el palacio de Herodes.
El comandante representa nuestra naturaleza carnal. Así crecimos en este mundo. Nos enseñaron a quedar bien con nuestros superiores. Podían llamarse maestros o jefes en el trabajo. También, muchas personas consideran que las mentiras pueden ser “blancas”. Éstas son consideradas válidas dependiendo la circunstancia y normalmente son de poco impacto. Incluso pueden percibirse como aquellas que buscan un “bien”. Claudio, el comandante, quería quedar bien con su superior. Utiliza información real y le añade algunas mentiras para brillar ante Félix. Además, él piensa que le está salvando la vida a Pablo mientras que Dios es quien está orquestando absolutamente todo. Ahora, seamos honestos. ¡Qué difícil es comprender que nuestro Señor tiene el control de todo! Lo escuchamos muchas veces pero cuando llegan los problemas, las injusticias o incluso la incertidumbre se nos olvida rápidamente. Por otro lado, queremos seguir viviendo una doble vida. La carnal y la espiritual. Pensamos que debemos comportarnos de una manera con la familia, de otra en el trabajo y otra más en la iglesia. ¿Es posible esto? ¡Por supuesto que no! Desde esta perspectiva, las acciones de Claudio no suenan tan extrañas a las nuestras. Tal vez iba todos los domingos a algún tipo de evento religioso. Tal vez él creía que era una buena persona. Tal vez consideraba que no era tan malo. Probablemente por estas razones, considera normal el mentir “un poco” para utilizarlo a su favor.
¿Puedes ver la conexión que hay con nosotros? Tal vez mientras leías la carta que escribió pensabas en lo hipócrita y ventajoso que estaba siendo. La realidad es que nosotros muchas veces actuamos igual. ¡Esto es lo que debemos dejar que Dios cambie en nuestras vidas! No podemos seguir teniendo distintas caras. No podemos comportarnos de tantas formas dependiendo del lugar y las personas. Debemos ser congruentes. Debemos cuidar nuestro testimonio y sobre todo, debemos ser obedientes. Analiza tu vida y deja que Dios abra tus ojos a la luz de su palabra.
Oración

Señor: perdona mis pecados y mi soberbia. Te pido que viva de acuerdo a tu palabra y sea testimonio de Ti. No quiero tener muchas caras sino una sola en todo momento y que sea un reflejo de Jesús. Te lo pido mi Dios en el nombre de Jesús. Amén