sábado, 3 de diciembre de 2016

Una Jornada que Dura Toda la Vida

Una Jornada que Dura Toda la Vida
Una vez se haya sentado una fundación espiritual sólida, podemos crecer en la nueva vida que Dios nos ha prometido. La Biblia le llama a esto “madurar en Cristo”. Y como yo mismo puedo dar fe, es un proceso que dura toda la vida.
El propósito de Dios es que los nuevos creyentes nos convirtamos en personas distintas. Estamos “en proceso de construcción”. Estamos siendo transformados desde adentro hacia afuera. El arquitecto principal de estos cambios es Dios mismo. Como un Padre amoroso que es, Él acude a nuestro lado para dirigir personalmente nuestro crecimiento.
Por lo que he experimentado, y he podido observar en otros, surgen unos nuevos patrones de conducta drásticamente nuevos. Cambian los hábitos dañinos. Las actitudes, los pensamientos y la manera de hablar pasan a un nuevo nivel. Las motivaciones son sometidas a escrutinio. Nos preguntamos: “¿Por qué habré hecho eso?” Dios nos enseña a comportarnos de manera diferente, y nosotros seguimos adelante.
El proceso continúa. El egoísmo cede el lugar al servicio. Las relaciones con los demás son restauradas. Disminuyen la amargura, la envidia, los celos y los odios a medida que aumenta el amor. Experimentamos una nueva dimensión del gozo. No de un día para otro, pero sí de manera constante y progresiva. Se producen unos ajustes profundos. Entonces nos damos cuenta de que es cierto: somos realmente unas criaturas nuevas, porque Cristo está viviendo en nosotros. Muy pronto, estos cambios internos se vuelven visibles. El nuevo creyente quiere reunirse con otros que también tienen su fe puesta en Cristo. No estamos solos. Así se forman nuevos lazos de confianza, amor y respeto mutuo.
La Biblia, la Palabra inspirada de Dios para nosotros, se convierte en una nueva amiga, ahora más relevante y comprensible. Nos encontramos con el Espíritu Santo, la presencia de Jesús mismo que habita en nosotros. Descubrimos que Él es un guía increíble, si le damos acceso.
Ahora bien, nuestra nueva relación trae consigo unas restricciones necesarias. No se trata de que “todo sea permitido”, porque vemos que nuestro Dios es un Dios santo. Lo debemos honrar, reverenciar y obedecer. Cuando aceptamos las elevadas normas que Él ha establecido para nosotros, comprendemos que son para beneficio nuestro. De hecho, todo cuanto Él nos proporciona y hace por nosotros, es para nuestro propio bien.
Nuestra nueva vida en Cristo no es una vida de éxitos continuos. Hay nuevos desafíos. Los viejos hábitos y las viejas relaciones no cambian con facilidad. Surgen los conflictos. Hasta hay fuerzas espirituales que se nos oponen. Dudamos. Nos desalentamos.
Sin embargo, las cosas son distintas. No estamos solos. Hemos entrado en una alianza nueva y viva con Jesucristo. Él nos guía. Nosotros lo seguimos. Nuestra fe está puesta sobre un fundamento nuevo, y ese fundamento es Cristo. Las palabras que Él nos dirige son maravillosas y tranquilizadoras: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5).

Con el tiempo, esa vida transformada causa un impacto en todo lo que somos y hacemos. Recuerde la relación que tenía Adán con Dios antes de la caída. ¿Acaso el Señor no querría ver restaurada esa clase de comunión, incluso en nuestro trabajo?

viernes, 2 de diciembre de 2016

Nuestra verdadera identidad

Nuestra verdadera identidad
1 Corintios 1.1-9
Muchos cristianos están sufriendo una crisis de identidad. Saben que son salvos, pero no saben en realidad qué pensar sobre sí mismos. Hagamos una pequeña prueba. ¿Se considera usted un pecador salvo por gracia, o un santo que de vez en cuando peca? Ambas afirmaciones son ciertas, pero la primera piensa en su identidad pasada, mientras que la segunda se centra en la percepción que el Señor tiene de usted en el presente.
Si somos creyentes, la Biblia le dice que somos santos (v. 2). Pero muchos de nosotros nos seguimos viendo como el viejo pecador, que ha sido perdonado, pero que no ha cambiado. Sin embargo, el Señor dice que cualquiera que está en Cristo “nueva criatura es; las cosas viejas pasaron” (2 Co 5.17). De eso se trata nacer de nuevo. No podemos volver a ser jamás lo que éramos antes.
La solución a esta crisis de identidad es cambiar nuestra manera de pensar acerca de nosotros mismos. Si no lo hacemos, dependeremos de cómo nos sentimos, y Satanás nos bombardeará con recordatorios de nuestros fracasos y pecados. Él quiere que nos mantengamos enfocados en que somos unos pecadores, porque sabe que el reconocimiento de nuestra santidad nos llevará a vivir como santos. Seremos motivados y fortalecidos para obedecer a Dios, y el diablo perderá su punto de apoyo en nuestras vidas.

Jesús no vino simplemente para salvarnos del infierno; Él quiere vivir su vida a través de usted. En Cristo, usted tiene una nueva identidad que ha sustituido a la antigua. Si se concentra en quién es ahora actuará como tal, y experimentará el gozo de una vida cristiana victoriosa.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Hechos 6:1-3

Hechos 6:1-3
En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos, se quejaron los judíos de habla griega contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.
Cuando leo este versículo recuerdo que los personajes de la biblia no son perfectos sino por el contrario como tú y como yo, tienen muchos errores. Los discípulos estaban tan enfocados en predicar de la palabra de Dios que habían olvidado dar seguimiento al cuidado de las viudas. Es normal que nos equivoquemos. No nacimos sabiéndolo todo. Por más que intentemos servir a Dios en todo lo que hagamos, vendrán días en los que simplemente nos tengan que decir: te faltó hacer esto o aquello; no estás haciendo bien esta tarea; la gente no está conforme con tu decisión tal o cual; entre muchos otros ejemplos. El enemigo buscará desanimarte y hacerte sentir que no estás haciendo bien las cosas. Tratará de hacerte sentir poco útil. También buscará hacer surgir tu ego y orgullo haciéndote pensar que los demás no saben lo que dicen. Cuidado. Es fácil seguir el camino contrario y difícil el que nos transforma el corazón.
Los discípulos al oír la situación que existía, no se indignaron por lo que les estaban pidiendo, pero tampoco se pusieron a pedir perdón como si hubieran cometido un pecado. Tomaron las cosas como debían ser haciendo los ajustes necesarios para arreglar el problema. Se reunieron y comunicaron que entendían la necesidad que no estaba siendo atendida, pero explicaron que ellos no podían estar sirviendo a las mesas pues desatenderían el compartir a Jesús.
Podemos aprender algunos principios de estos versículos:
1. A pesar de que existía un problema, la congregación no comenzó a conspirar contra los líderes ni había rumores sobre la necesidad que existía y que estaba siendo desatendida. No dejemos que nuestras congregaciones se llenen de gente murmurando. Busquemos tener comunicación y puertas abiertas para escuchar y resolver los problemas que surjan.
2. No permitamos que nuestro orgullo interfiera con lo que la gente percibe sino con corazón humilde escuchemos y busquemos una solución.
3. No queramos resolver absolutamente todo y tener parte en todas las cosas que suceden. Los discípulos entendieron que si servían a las viudas, tendrían menos tiempo para hablar del evangelio y eso no era una buena solución.
4. No dejes que el enemigo te haga sentir menos cuando hay problemas. Es normal que te equivoques. Reconoce el error, dale solución y sigue adelante.
Aunque estos ejemplos están enfocados a la congregación, creo que son aplicables a nuestra vida diaria. No dejemos que los chismes invadan nuestras conversaciones. No permitamos que nuestro orgullo nos haga sentir superiores y por último, no pensemos que podemos tomar cartas en todo lo que sucede a nuestro alrededor sino entendamos que debemos ceder el control a Dios y que otra persona hará tal o cual tarea. El mundo no se cae si tú y yo no estamos al control. Solamente dejaría de funcionar si nuestro Dios no estuviera al pendiente. No te preocupes. Lo está.
Oración
Padre Santo: hoy entiendo que mi orgullo es un estorbo en nuestra relación. Ayúdame a doblar mi rodilla y darte el control de mi vida y de todo lo que quiero que sea a mi manera. Te pido por tu iglesia y cada uno de los que te seguimos para que podamos ser humildes, serviciales y que no dejemos que los rumores nos destruyan. Te pido que aprendamos a expresar aquello que consideramos que debiera ser cambiado y a la vez que nuestros líderes tengan la sabiduría para reconocer las necesidades. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.

Amén

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Hechos 19:28-31

Hechos 19:28-31 Al oír esto, se enfurecieron y comenzaron a gritar: ¡Grande es Artemisa de los efesios! En seguida toda la ciudad se alborotó. La turba en masa se precipitó en el teatro, arrastrando a Gayo y a Aristarco, compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. Pablo quiso presentarse ante la multitud, pero los discípulos no se lo permitieron. Incluso algunas autoridades de la provincia, que eran amigos de Pablo, le enviaron un recado, rogándole que no se arriesgara a entrar en el teatro. Imagina por un momento lo que sintieron Gayo y Aristarco. Para que puedas ponerlos en el contexto correcto, piensa en una multitud como en un estadio de fútbol. Piensa en aquellos partidos en los que una gran masa de seguidores de un equipo, comienza a molestar a uno o dos que por alguna razón se sentaron en el lado incorrecto del estadio. A veces los empujan y en ocasiones hasta los golpean cuando las cosas se salen de control. Nos dice la biblia que la ciudad entera se alborotó y dentro de este movimiento, estos dos hombres son arrastrados. Probablemente fueron empujados y maltratados. Además, el panorama seguramente no era muy alentador. Al enterarse de esto, Pablo quiere salir inmediatamente para calmar la situación y probablemente defender a sus hermanos. Ahora, ¿Hubiera sido una buena decisión? ¡Por supuesto que no! Es muy probable que lo único que hubiera ocasionado es mayor alboroto y por consecuencia que él fuera también maltratado y hasta asesinado. No creo exagerar al decir que pudo haber muerto. ¿Cuántos mueren en encuentros de multitudes porque la gente se dejó llevar? Esto nos debe enseñar que no siempre tomamos decisiones correctas y que debemos escuchar el consejo de quien nos rodea. Pablo pudo haber pensado que Dios estaba con él, que lo cuidaría y que todo era posible confiando en Él. Si bien es cierto esa premisa, no quiere decir que la voluntad de Dios era que Pablo se enfrentara a esa multitud. Un ejemplo similar lo vemos cuando Jesús es tentado en el desierto. El hecho de que Dios tenga el poder de hacer algo, no significa que esa sea su voluntad. ¡Cuidado! Mucha gente se frustra porque piden y piden porque se haga esto y aquello sin pensar si es o no la voluntad del Señor. Pablo recibe consejo pidiendo que no salga. “No hagas nada Pablo”, “Por favor no vayas a la multitud”, “La multitud se alborotará más si sales y será peor el resultado”. Imagina a Pablo con su gran deseo de salir. Con la determinación y gran valentía que siempre tuvo, en ese instante, escuchó a sus hermanos y comprendió que era una mala decisión el salir al teatro. ¿Cómo corregir nuestros pasos si no escuchamos consejo de nadie? ¿Cómo evitar tomar decisiones incorrectas como la que Pablo estaba tomando si no consultamos a nuestros líderes espirituales? ¿Acaso crees que no necesitas que te corrijan? Pablo, siendo un hombre entregado al Señor, estuvo a punto de cometer un grave error. ¿Crees que tú no puedes cometer grandes errores por no escuchar consejo? Algunos son orgullosos y creen que no necesitan de nadie más. Otros son tímidos y no se atreven a hablar de su vida pues no quieren volverse “vulnerables”. Y otros cuantos, los peores a mi parecer, son los que no quieren hablar porque prefieren mantener una imagen de que todo está bien y que son grandes seguidores de Jesús. Cualquiera de estas tres categorías necesita cambiar. No sé en dónde estás parado. Tal vez en la timidez o tal vez en la hipocresía. Lo que te puedo decir es que a Dios no lo engañas y que solamente te estás engañando a ti mismo. ¿Para qué seguir por ese camino? Dobla tu corazón y permite que el Señor transforme tu vida. ¡Pide consejo! ¡Escucha a tu prójimo! ¡Deja que te muestren tus errores! Nadie te va a juzgar. Nadie te va a criticar. Lo único que vas a lograr es mejorar tu comunión con Dios y con la iglesia pues tomarás mejores decisiones. Pablo, un gran hombre del Señor lo hizo, ¿Por qué no hacerlo también nosotros? Oración Señor: te pido que examines mi corazón. Ayúdame a entender en dónde estoy parado y por qué me cuesta trabajo abrirme con mis hermanos y pedir consejo. Entiendo que he tomado malas decisiones y que puedo tomar aún peores por no escuchar a mis líderes ni querer pedir consejo. Yo te pido me transformes y quites todo lo que estorba de mí para que sea renovado. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Qué significa “permanecer” en Cristo?

¿Qué significa “permanecer” en Cristo? Jesús dio el significado de la frase “permanecer en Cristo” cuando se comparó a una vid y a los creyentes como sus sarmientos: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15:4). Ese retrato nos ilustra la unión vital que existe entre cristianos y Jesucristo. La palabra “permaneced” básicamente quiere decir “quedarse”. Cada cristiano está inseparablemente enlazado a Cristo en todas las áreas de su vida. Nosotros dependemos de Él por la gracia y el poder para obedecer. Nos fijamos obedientemente en Su Palabra para instruirnos en cómo vivir. Le ofrecemos nuestra profunda adoración y alabanza, y nos sometemos a Su autoridad sobre nuestras vidas. Los cristianos conocen a Jesucristo como la fuente y sustentador de sus vidas. Permanecer en Cristo es evidencia de una salvación genuina. El apóstol Juan se refirió a esto cuando hablaba de profesantes quienes “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Personas con fe genuina se quedarán—no se retirarán; no negarán a Cristo, ni abandonarán Su verdad. Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de fe verdadera cuando dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).

domingo, 27 de noviembre de 2016

NO ES UN JUEGO. Romanos 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte

NO ES UN JUEGO. Romanos 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte Esto no es un juego, esta lucha es real y tú tienes que estar preparado para afrontarla diariamente, pues cada día te enfrentaras a situación que requerirán que estés tomado de la mano de Dios para poder resistirlas, muchos jóvenes han cedido ante los ataques del enemigo que llevan como objetivo satisfacer los deseos pecaminosos, ¿Serás tú uno de ellos?, o ¿Te tomaras de la mano de Dios para saltar todo obstáculo que se te presente? Amigo mío es el deseo de mi alma que cada día que pase puedas luchar en contra de las asechanzas del enemigo, no permitas que el gane ventaja sobre tu vida, tu eres un valioso tesoro para Dios, y no es posible que el enemigo te atrape en sus redes de pecado. Si tus estas dejándote llevar por los deseos de tu carne y te estas olvidando de agradar al que agrado merece, este es un buen momento para que puedas reflexionar sobre ¿Qué estás haciendo con tu vida?, recuerda: Jesús ya pago el precio de sangre por tu vida. ¡Vamos!, no sigas más perdiendo esta batalla porque fracasaras en tu vida, Dios me dice en este momento que te diga que él tiene una oportunidad preciosa para tu vida si tan solo te arrepientes de corazón y buscas su rostro. Él te dice en esta hora: “No digas no puedo, porque conmigo todo lo puedes, no digas fracasare, porque conmigo de tu lado no fracasaras, no digas desfalleceré, porque yo estaré ahí para sostener. Hijo mío en mi corazón hay un lugar especial para ti, yo te he llamado para ser un victorioso, para conquistar naciones y ser de bendición a todo el mundo, no permitas que tu naturaleza pecaminosa se anteponga a mi voluntad para tu vida, no te desesperes que yo cumpliré mis propósitos en ti, tan solo se fiel a mí y espera. Te amo con amor eterno y no te dejare porque te escogí desde antes de la fundación del mundo”. No voy a negar que existe una lucha constante entre agradar a Dios y satisfacer los deseos de la carne, pero por más que lo quieras negar, nunca nadie te obligara a fallar, siempre tendrás la última palabra en tus decisiones, si tú decides ser fiel, créeme Dios te bendecirá grandemente, pero si tú decides guiarte por la carne la Biblia dice lo siguiente en el capítulo 8 versículo 7 y 8 de Romanos: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” Termino con unas palabras que Jesús les dijo a sus Discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” San Mateo 26: 41

sábado, 26 de noviembre de 2016

LUCHA ENTRE LA CARNE Y EL ESPÍRITU.

Ahora bien teniendo una mejor perspectiva de la carne y es espíritu me imagino que sabes a lo que me refiero cuando digo “Lucha entre la carne y el espíritu”. En esta ocasión quiero orientar este tema a las luchas más comunes entre los jóvenes cristianos y “cristianos”. Entre las luchas que el espíritu tiene con la carne están: La Música: Definitivamente que a nuestra carne le encantan los ritmos, alguien podría decir: ¿Por qué la música es mala?, la música en si no es mala, es más, Dios la creo para ser alabado por medio de esta. Pero el enemigo siempre ha querido distorsionar los planes de Dios y ha orientado al hombre a crear música que no va con el objetivo de exaltar el nombre del Señor. Muchos jóvenes no se acerca a Dios y ponen de excusa la música, diciendo: “es que no puedo dejar la música”(refiriéndose a la música que el mundo ofrece), otros se han alejado de Dios al ser atraídos por la música que el mundo te ofrece. ¿Te das cuenta que algo tan fácil te está robando la entrada al cielo?, no digo con esto que si escuchas música mundana te iras al infierno, porque no soy juez para juzgarte, pero con autoridad te puedo decir que no es agradable a Dios, pues su propósito no es que apoyes la música que no va dirigida a Él. ¿Sabes?, Dios te ha dotado de fuerza para poder resistir y vencer la batalla espiritual, tu puedes decir pensar que nunca podrás dejar de escuchar música que no alaba a Dios, pero la verdad es que no la dejas porque no quieres, no porque no puedas, la Biblia dice que TODO lo podemos en Cristo que nos fortalece, ¿Acaso será mentiroso Dios?, indiscutiblemente NO!!, entonces, ¿Por qué dices que no puedes?, no será que ¿No quieres?, examina tu corazón y date una respuesta a ti mismo(a). Tu Vocabulario(Efesios 4:29): algo que sin duda tendríamos que cambiar al entregarle nuestro corazón a Dios es nuestra manera de hablar, pues muchos de nosotros hemos venido a los caminos de Dios con un vocabulario soez, del cual no salía nada bueno. Ahora en Cristo tenemos una lucha diariamente en contra de esas palabras que no son las de un hijo de Dios. Si tú eres un hijo de Dios y tu vocabulario parece el de un basurero, entonces tu lucha está siendo ganada por la carne y no por el espíritu, debes de examinar que palabras están saliendo de tu boca y permite que Dios moldee tu vocabulario. Nuestras “Amistades”: una de las luchas mayores que se ven entre los jóvenes son sus amistades, ya que por tratar de ser popular entre tu grupo, te olvidas de agradar a Dios y comienza a realizar ciertas acciones que si bien es cierto agradan a tus amigos, pero también desagradan a Dios. La lucha es diaria, no te digo que seas un aburrido, pero tampoco te digo que pisotees el Nombre de Jesús para quedar bien con tus amigos. Tú a lo mejor sabes que tus amistades te están hundiendo espiritualmente y no haces nada por evitarlo. Un joven el otro día me decía que se sentía mal porque le ha fallado a Dios y que quizá Él ya se apartó de su vida, yo le pregunte qué porque pensaba de esa manera y el rápidamente me dijo: “es que mis amigos están influyendo en mí y por eso me he alejado de Dios”, entonces yo le dije: “Pero ¿Porque sigues frecuentándolos?”, y él me respondió que no podía dejar sus amistades y que ellos(sus amigos) jugaban la guija y lo invitaban a él y si él decía que no quería lo tildaban de gallina, y el por no quedar mal visto entre sus amigos accedía. ¿Te das cuenta que tus amigos pueden robarte la entrada al cielo?, esto no es un simple juego, tus amigos pueden estar influenciándote a realizar ciertos actos que van en contra de la voluntad de Dios. Tu muy bien sabes cuándo tus amigos no están siendo de bendición, sino que al contrario están dañando tu comunión con el Señor. ¿Qué estas esperando para alejarte de ellos?, ¿No te das cuenta que estas en una lucha entre tu carne y tu espíritu?, sin duda te aseguro que tu espíritu quiere hacer la voluntad de Dios, pero tu carne es débil y quiere satisfacerse. Otras Luchas: hay muchas más luchas entre lo que el espíritu quiere que es agradar a Dios y lo que la carne desea que es satisfacerse, en este caso podemos mencionar que entre otras luchas entre la carne y el espíritu están: la fornicación, la masturbación, la pornografía, el carácter fuerte, la forma en que nos vestimos, los lugares que frecuentamos, la autoestima, etc. Romanos 8:2 Porque la ley del Espíritu de VIDA en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es VIDA y paz.