jueves, 6 de octubre de 2016

La Mujer del flujo de Sangre

La Mujer del flujo de Sangre

la-mujer-del-flujo-de-sangre2 Cosas que le ocurrieron a la mujer del flujo de Sangre
“…CUANDO OYÓ HABLAR DE JESÚS SE ACERCÓ POR DETRÁS ENTRE LA MULTITUD…” (Marcos 5:27)
No conocemos su nombre, pero sabemos que había estado sangrando durante doce años, había sufrido mucho a manos de todo tipo de médicos, había gastado todo lo que tenía, y le iba aun peor (Ver los versículos 25 y 26).
Aquello que la cultura occidental llama discretamente “condición femenina” había devastado la vida de esta mujer. En cuanto a la sexualidad, no podía tocar a su marido. En cuanto a la maternidad, no podía tener hijos. En cuanto a las labores domésticas, todo lo que tocaba se consideraba impuro. En cuanto a lo espiritual, no podía entrar en el Templo. Ahora, físicamente agotada y socialmente aislada, piensa: Si solamente puedo tocar a Jesús, seré sanada.
Pero primero tuvo que abrirse camino entre la multitud que la separaba de Él. ¡Y tú también tendrás que hacerlo! A aquellos que te digan que el tiempo de los milagros ha pasado tendrás que decir: “No hay un tiempo de los milagros, sólo existe el Dios de milagros y Él nunca cambia”. A aquellos que te dicen:
“Hay demasiados hipócritas en la iglesia”, tendrás que responder: “No fijo mis ojos en los cristianos, los fijo en Cristo (Ver Hebreos 12:2). Las personas me pueden fallar, pero Él nunca lo hará”. La multitud tiene sus razones, pero nadie debe impedir tu acceso a Jesús.
Cuando esta mujer llegó finalmente hasta Jesús, ocurrieron dos cosas:
(1) Él la sanó. La fe de ella obtuvo la respuesta inmediata de Jesús – ¡y tu fe la obtendrá también!
(2) Es la única mujer a la cual Él llamó “hija” en las escrituras (Ver el versículo 34).

¡Imagínate como debió sentirse! Hoy, Jesús está al alcance de tus oraciones y de tu fe. ¡Así que alcánzale, tócale y sé sanado/a!

miércoles, 5 de octubre de 2016

¡Quítate esa capa de encima Bartimeo!

¡Quítate esa capa de encima Bartimeo!
En la época de Jesús se identificaba a ciertas personas por las ropas que vestían. Las que llevaban los fariseos decían: “Soy religioso”, las de los soldados romanos: “Soy poderoso” y las de los mendigos: “Soy un desposeído y un marginado”.
Cuando el ciego Bartimeo oyó la voz de Jesús, saltó, tiró la capa, se dirigió hacia el Maestro y recibió un par de ojos nuevos, una nueva identidad y un futuro nuevo (Ver Marcos 10:46-52).
Probablemente otros habían elegido la ropa que Bartimeo llevaba. Y hasta es posible que se la hubieran puesto. Pero aquel día dijo: “No tengo que llevar esta ropa nunca más.” Ni tú tampoco tienes que hacerlo; Cristo puede cambiar tu autoestima, tu apariencia y hasta tus lazos con el pasado. Escucha: “…si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Pero no te puedes quedar ahí sentado, sin hacer nada. ¡Tienes que moverte! En el momento en que Bartimeo oyó la voz de Jesús, “arrojando su capa, se levantó y vino…”.
(a) No se sentó a la orilla mientras la respuesta a su problema le pasaba de lado.
(b) Estaba demasiado desesperado como para quedarse allí, sin visión ni provisión.

(c) Las críticas no le pudieron callar y así perder su día de gracia. No, pidió ayuda gritando, arrojó su orgullo, se levantó y corrió a Jesús. Al hacerlo, todo cambió para bien… ¡todo! Y Él cambiará tu vida también, si vienes a Él hoy.

lunes, 3 de octubre de 2016

La desobediencia de Saúl

La desobediencia de Saúl
1 Samuel 13:1-15
En las acciones de desobediencia de Saúl estuvieron  presentes por lo menos tres grandes errores.

Primero, los reyes no podían ofrecer holocaustos en favor de la comunidad. Podían ofrecerlos por sí mismos, pero nunca por la nación. Eso sólo podían hacerlo los sacerdotes.

Segundo, era Samuel quien iba a comunicar los planes de batalla del Señor. Saúl tenía que esperar por Él. Sin embargo, por estar Saúl pendiente del reloj  de su mermado ejército, se llenó de pánico y se apresuró a hacer las cosas por su propia cuenta. Esto redujo el holocausto a una ceremonia sin sentido, que parecía más pagana que hebrea. Los generales paganos decidían dónde, cuándo y a quién atacar, movilizaban sus tropas, y después ofrecían sacrificios a sus dioses para ganarse su favor. El holocausto hebreo era diferente; debía ser uno de sumisión, no de soborno.

Tercero, y lo más importante para nuestro estudio, en medio de la crisis Saúl tomó la decisión de confiar en sí mismo. Su decisión de ofrecer holocaustos y de atacar tenía sentido (desde una perspectiva terrenal). Pero así como el deseo de Israel fue tener un rey humano, y por eso se apresuraron a aceptar a Saúl basándose en su apariencia exterior el nuevo rey se apresuró a atacar al enemigo basándose en una estrategia humana, que probablemente no era mala, pero humana, al fin.

A Saúl le faltó fe. Vio que su ejército se le evaporaba como el agua, y que el pueblo de Micmas era un hervidero de filisteos. Vio que los siete días señalados habían transcurrido, y que Samuel se tardaba, Por eso hizo a un lado toda reserva y protocolo. En efecto, se puso el atuendo sacerdotal con su corona y anillo, y trató de hacer del altar su instrumento de poder algo a lo que no tenía derecho.


La confrontación rara vez es agradable, pero con frecuencia es necesaria. A todos nos hace falta un Samuel, alguien a quien le importe más nuestro carácter que nuestra comodidad. Muchas veces, esa clase de amorosa sinceridad exige palabras duras. No es fácil oír: “Has actuado torpemente,” pero cuando eso sale de labios de un buen amigo, que teme a Dios, debemos hacerle caso.

domingo, 2 de octubre de 2016

Gálatas 1:6-9

Gálatas 1:6-9
Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡Que caiga bajo maldición! Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡Que caiga bajo maldición!
Como algunos de ustedes saben o se han dado cuenta por lo que escribo, me encanta ver documentales. Constantemente me cuestiono en lo que creo y busco darle sentido a mi fe. ¿Sería la misma persona si creyera en otros principios? ¿Llegaría a tener la misma paz y el mismo sentido mi vida? Son preguntas difíciles. Son preguntas que considero debemos de hacer. Y para responderlas, debemos utilizar la misma biblia y alinearla con nuestras propias experiencias. Es decir, la biblia dice que Dios nos da una paz que no encontramos en el mundo. ¿Alguna vez la he experimentado? ¿Es cierto esto? Personalmente puedo decir que sí. Y así puedes ir poniendo a prueba cada promesa de la palabra de Dios para confirmar que tu fe es verdadera. No somos robots que no piensan o borregos que simplemente siguen sin saber a dónde van. ¿De qué sirve cuestionar tu fe? Sirve para fortalecer tus lazos con Dios. Además de esto, es de suma importancia estudiar detalladamente la palabra. Hoy veo muchas religiones que toman principios de la biblia o incluso predican con biblia en mano, pero aquello que hablan no corresponde a lo que está en ella.
La carta de Pablo nos hace una advertencia que no debemos tomar a la ligera. Hay personas allá afuera que buscan tergiversar el evangelio y pueden confundirnos. Ten cuidado. Recuerda que Satanás es sutil y seductor. Las contradicciones a la biblia no serán un foco rojo y una alarma sonando a diestra y siniestra. Serán pequeños detalles. Tomarán algunos versículos que tienen sentido para contrarrestar otros. En el tiempo de Pablo pasó y hoy en día es fácil verlo también. ¿Nos debemos de alarmar o espantar? No. Debemos tener cuidado. Debemos proteger nuestras congregaciones. Debemos ser sabios y corroborar que lo que se dice se practique. Ojo, esto no quiere decir que las personas son perfectas. ¡Por supuesto que no! Partimos de la base de que somos pecadores. Partimos de que el Señor nos recibe en su misericordia. Esto es, sin merecerlo. Recibimos su gracia y asimismo debemos extenderla a los demás. Lo que debemos cuidar es que nuestros líderes siempre estén en línea con la palabra. Debemos orar por ellos. Y por último, debemos ser cuidadosos en no confundir el juzgar por proteger. No debes estar buscando el error del prójimo. Debemos cuidar que no se predique otro evangelio que el de Jesús. ¿Lo puedes entender?
Con pasajes como este, mi entendimiento espiritual crece. Comprendo que no hay otro evangelio. Que no hay distintos dioses que tienen distintas verdades. Mi fe se fortalece y mi entusiasmo se enciende. Es normal tener dudas sobre tu relación con Dios. Pregunta y busca aclararlas. El dudar no es pecado ni está prohibido. Lo que no está bien, es querer aceptar muchos evangelios y pensar que cada persona puede alterar la palabra de Dios a su manera. Como Pablo lo dijo: ¡que caiga en maldición!
Oración

Señor y Dios Padre: quiero agradecer tus enseñanzas. Quiero agradecer el cuidado tan especial que tienes para conmigo. No dejo de sorprenderme en cuánto te preocupas por mí y cómo te has encargado de cada detalle sin dejar nada suelto. Te quiero pedir que abras mis ojos y mi entendimiento. Te pido que pueda vivir pegado a tu voluntad y que pueda discernir si alguien está tergiversando tu palabra. Te pido por tu iglesia y sus líderes para que los protejas y guardes. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén

jueves, 29 de septiembre de 2016

Sadrac, Mesac y Abed-nego. Fe en Dios.

Sadrac, Mesac y Abed-nego. Fe en Dios. El Fuego no te quemara.  Todo un ejemplo de Fe en Dios

Llevados cautivos a Babilonia por el rey Nabucodonosor, Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron elegidos para ser instruidos en todo para el servicio real.

El rey Nabucodonosor hace una estatua gigantesca y decreta una nueva ley: “Entonces un vocero proclamó: «¡Gente de todas las razas, naciones y lenguas escuchen el mandato del rey! Cuando oigan tocar la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el arpa, la zampoña y otros instrumentos musicales, inclínense rostro en tierra y rindan culto a la estatua de oro del rey Nabucodonosor. ¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!»” Daniel 3:4-6 (Nueva Traducción Viviente).

Pero habían quienes se reusaban a cumplir esa ley, entre ellos Ananías, Misael y Azarías, popularmente conocidos por los nombres que el rey Nabucodonosor les había impuesto como: Sadrac, Mesac y Abed-nego.

El rey Nabucodonosor se enoja por este hecho y los manda a llamar y les pregunta: “…—¿Es cierto, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ustedes se rehúsan a servir a mis dioses y a rendir culto a la estatua de oro que he levantado? Les daré una oportunidad más para inclinarse y rendir culto a la estatua que he hecho cuando oigan el sonido de los instrumentos musicales. Sin embargo, si se niegan, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente y entonces, ¿qué dios podrá rescatarlos de mi poder?” Daniel 3:14-15 (Nueva Traducción Viviente).

Los tres jóvenes tenían convicción que no eran negociables, ellos tenían claro que podían inclinarse ni servir a otro dios que no fuese su Dios y a pesar de que existía un decreto que castigaba con muerte al que desobedeciera, ellos preferían afrontar las consecuencias que ceder.

Nabucodonosor, pensaba que nadie podía escapar de “su poder”, su desconocimiento del Dios de estos tres jóvenes lo llevaba a pensar de una forma natural. La Biblia dice que el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu, porque para él son locura, porque las cosas espirituales deben discernirse espiritualmente. Era normal que Nabucodonosor creyera que estos jóvenes estaban locos, porque no existía poder, más allá que el de él, que pudiera ayudarlos.

La respuesta de los jóvenes termino de enfurecer al extremo a Nabucodonosor, ellos dijeron: “Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: —Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado” Daniel 3:16-18 (Nueva Traducción Viviente).

Tengo que destacar la convicción tan firme de estos tres jóvenes que a pesar de saber que están en peligro de muerte su convicción, su fe, no estaba dispuesta a ser negociable. De esta respuesta podemos destacar varias cosas:

1.       Dios es quien realmente gobierna sobre todo. (“…Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos.  …”)
2.       La convicción de que Dios hará algo. (“…Él nos rescatará de su poder …”)
3.       La incondicionalidad de su FE. (“…; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado …”)
Yo les pregunto y me pregunto: ¿Seriamos capaces de responder de esa manera, con esa convicción, con esa fe pero sobre todo arriesgando nuestra vida sin saber realmente el resultado?

Y es que debemos de notar la confianza y fe que estos jóvenes tenían, pero aun cuando las cosas no fueran como ellos querían o como pensaban que Dios actuaria, ellos estaban dispuesto a afrontar las consecuencias, ellos decían: “pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado”.

Qué lindo es tener esa convicción, de saber que Dios no está obligado a actuar como nosotros queremos. Qué lindo es aceptar la forma en la que Dios actuara, sin importar que de eso dependa nuestra vida. Leer estas frases de estos jóvenes, me llevan a reflexionar sobre cómo actuamos cuando Dios no obra de la manera que nosotros pensamos o queremos.

¿Qué pasa si Dios no responde como quieres?, ¿Qué pasa si no lo hace en el tiempo que lo necesitas?, ¿Qué sucede, si simplemente nunca responde a eso que tanto quieres que haga?, ¿Cómo vas actuar?, ¿Dejaras de creer?, ¿Dejaras de confiar?, ¿Dejaras de seguirlo?

Nuestra FE en Dios no puede estar ligada a una respuesta, tú y yo no vamos a dejar de creer en Él solo porque no responde cuando yo quiero o como yo quiero, porque aun cuando no nos respondiera, debemos de seguir creyendo y confiando en Él, porque Él si nosotros seguirá siendo Dios, pero nosotros sin Él no somos nada.

La Biblia narra lo siguiente: “Entonces Nabucodonosor se enfureció tanto con Sadrac, Mesac y Abed-nego que el rostro se le desfiguró a causa de la ira. Mandó calentar el horno siete veces más de lo habitual” Daniel 3:19 (Nueva Traducción Viviente).

Dice la Biblia que ordeno a algunos hombres fuertes a que amarraran a los tres jóvenes, y los echaron totalmente vestidos y en el momento que los arrojaron las llamas como eran más fuertes de lo habitual mataron a los mismos soldados que echaban a los tres jóvenes.

De allí viene lo que nadie esperaba, algo totalmente nuevo en la historia, un suceso que quedaría plasmado de generación en generación, uno de esos milagros al mejor estilo de Dios, tal y como nos tiene acostumbrados a actuar, siempre que todo parece en contra y en donde se cree que es tu fin, Dios siempre actúa y lo hace de formas espectaculares.

La reacción de rey ante el suceso que se estaba desarrollando delante de sus propios ojos fue el siguiente: “De pronto, Nabucodonosor, lleno de asombro, se puso de pie de un salto y exclamó a sus asesores: —¿No eran tres los hombres que atamos y arrojamos dentro del horno? —Sí, su Majestad, así es —le contestaron. —¡Miren! —gritó Nabucodonosor—. ¡Yo veo a cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño! ¡Y el cuarto hombre se parece a un dios!” Daniel 3:24-25 (Nueva Traducción Viviente).

¡Era otro Milagro asombroso de Dios!, nunca nada igual había ocurrido en la historia, Dios nuevamente estaba mostrando su poder a favor de los suyos. Y es que Dios jamás deja desamparados a los que en Él depositan su confianza, Dios puede actuar de diferentes formas pero con un solo objetivo: Mostrar su poder sobrenatural y cuidar de los suyos.

Pueda que en estos días estés a punto de ser lanzado a un horno de fuego ardiente, pueda que ese horno haya sido calentado no siete veces más de lo normal, quizá diez o veinte veces más, pueda que todo pinte de tal forma que no hay una escapatoria para lo que está a punto de ocurrirte, pero aun en medio de todo ese fuego y de lo que para todos será tu fin, DIOS PUEDE SORPRENDERTE Y ACOMPAÑARTE ALLI MISMO.

Es asombroso, pero sobre todo ¡Que confianza nos da! El hecho de saber que aun en ese horno Dios puede acompañarnos, aun en medio del fuego, Dios estará con nosotros.

El rey Nabucodonosor al ver esto, no puedo hacer más que creer que realmente existía un Dios Altísimo, el dijo: “Entonces Nabucodonosor se acercó tanto como pudo a la puerta del horno en llamas y gritó: «¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí!». Así que Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del fuego” Daniel 3:26 (Nueva Traducción Viviente).

Al salir todo pudieron comprar a totalidad el milagro que acaban de presenciar: “Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!” Daniel 3:26 (Nueva Traducción Viviente).

¿Recuerdan como habían entrado?, sí, con ropa, la Biblia especifica que el fuego no había dañado absolutamente nada, ¡Ni siquiera olían a humo!, ¡Así es nuestro Dios!

Quizá en algún momento nos tocara pasar por el fuego, pero que lindo y reconfortable es saber que aun allí estará Dios con nosotros y el fuego no nos tocara ni nos hará daño.

No temas, no te preocupes, solo cree sin condición, confía en el Señor, aun cuando las cosas no salgan posiblemente como quieras, no dejes de confiar en Él, que tu convicción, que tu fe jamás sea negociable.

Recuerda:

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.

Isaías 43:2 (Reina-Valera 1960)


¡Dios no te dejara, siempre estará allí contigo!

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Salmos 28. y 91

Salmos 28
1. A ti clamaré, oh Jehová.
Roca mía, no te desentiendas de mí,
Para que no sea yo, dejándome tú,
Semejante a los que descienden al sepulcro.
2. Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,
Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
3. No me arrebates juntamente con los malos,
Y con los que hacen iniquidad,
Los cuales hablan paz con sus prójimos,
Pero la maldad está en su corazón.          Salmos 91.Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Morando bajo la sombra del Omnipotente
91  El que habita al abrigo del Altísimo
    Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,

Y le mostraré mi salvación.

martes, 27 de septiembre de 2016

El rey Josías: ejemplo de cómo caminar con Dios

El rey Josías: ejemplo de cómo caminar con Dios
1. Josías busca a Dios (2 Crónicas 34:3ª). ¿Qué comenzó a hacer Josías a los 8 años de su reinado (16 años de edad)?

A pesar de contar con 16 años de edad comenzó a buscar a Dios, ¿pero qué es en realidad buscar a Dios? Más adelante añadiremos distintivos de su vida que nos darán luz al respecto. El principal distintivo de un cristiano (sea líder o no) es que sea conocido por hacer lo recto ante Dios. No practicar el pecado es buscar a Dios. Hay que estar de acuerdo con Dios y no buscar primeramente aprobación de los hombres. No por ser joven es impedimento para buscar a Dios de todo corazón como hizo Josías a los 16 años. La vida del cristiano debe reflejar sus convicciones, creencia y principios en su forma de pensar, hablar y actuar.



2. Josías limpia la nación (2 Crónicas 34:3b-7). ¿Cómo demostró Josías que solamente quería buscar y adorar a Jehová?

Josías demostró que de veras buscaba a Dios limpiando y eliminando los lugares altos de adoración a otros dioses, imágenes, esculturas, etc. No sólo lo hizo en sus dominios, sino que su celo por Dios lo llevó a limpiar más allá de lo que comprendía su reino (v. 6). Fue personalmente a hacerlo. El creyente debe concentrarse en su búsqueda y adoración a Dios y quitar de su vida, comunidad y entorno todo lo que implica adoración a otros dioses. La idolatría, además de imágenes, puede ser el trabajo, la institución, tradiciones, posición, economía, popularidad, etc. Somos responsables por limpiar nuestras vidas, comunidad y entorno. ¿Cómo lo hacemos? Viviendo una vida santa, gozosa y en plena dependencia de la voluntad de Dios que motive a los no creyentes a ser diferentes a lo que son, siendo consecuente entre lo que creemos y lo que vivimos.

3. Josías escucha la Palabra de Dios y se conmueve (2 Crónicas 34:14-33).

Josías estaba enfrascado en una tarea muy grande junto con sus siervos: reparar la casa de Jehová. Aun así hizo un alto para escuchar la palabra de Dios. No importa cuan ocupados estemos, hay que escuchar cada día lo que Dios tiene que decirnos. El cristiano, al igual que Josías, debe ser sensible a la palabra de Dios y dejarse confrontar por ella. Hay que reconocer los errores y pecados, y arrepentirse delante de Dios y de la comunidad. Josías obedeciendo a las estructuras de la época mandó a consultar a Dios por lo que había escuchado de su palabra. Pero hoy el cristiano puede acercarse a Dios y buscar su dirección, aprobación y bendición para su vida, familia y ministerio. El rey Josías cuando congregó a los líderes y a todo el pueblo les compartió la palabra de Dios y no su experiencia con Dios. Este es el reto para hoy: enfocarnos en la palabra de Dios que es universal para todos y no en experiencias particulares que pueden variar de una persona a otra. Josías nos desafía con su pacto de caminar con Dios y guardar su palabra, ¿estás dispuesto a seguirle?

Conclusión (2 Reyes 23:25). Se describe a Josías como un hombre totalmente convertido a Jehová, conforme al ideal establecido en Deuteronomio 6:4-9, un verdadero israelita: que busca y ama a Dios, guardando sus mandamientos. El rey Josías, no sólo buscó a Dios y fue sensible al escuchar la palabra de Dios, sino que obedeció lo que ella decía. Las emociones deben estar controladas por la palabra de Dios. No es malo expresar los sentimientos, pero hay que sobrepasar eso y obedecer lo que Dios dice. El cristiano, al igual que Josías debe ser resuelto y demostrar en la práctica que está obedeciendo lo que Dios dice. Hacerlo con pasión y fidelidad y en forma adecuada a la palabra de Dios. La principal obediencia del cristiano debe ser en su propia vida: su integridad se debe conocer en la comunidad. Dios nos llama hoy a retomar esta historia y aplicarla a nuestras vidas. En todos los tiempos es necesario buscar a Dios de todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.


Seamos fieles buscando a Dios de todo corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas,