martes, 17 de mayo de 2016

MI ORACIÓN DE BENDICIÓN

MI ORACIÓN DE BENDICIÓN
Soy un hijo del Rey, y heredero de Dios, y coheredero con Cristo. Soy más que vencedor por medio de Aquel que me ama. El temor no tiene lugar en mi vida, porque Dios no me ha dado
aldición dicha contra mí no tiene poder, porque soy bendito. Satanás no puede maldecir a quienes Dios ha bendecido. Soy bendito en mi entrada y bendito en mi salida. Mis enemigos vendrán por un camino y Dios hará que huyan por siete caminos. Todo lo que yo haga prosperará. Todos los pueblos de la tierra verán que soy llamado por el nombre del Señor. El Señor me ha hecho abundar en bienes. Soy alguien que da, no alguien que pide prestado. Soy cabeza y no cola. Estoy
encima y no debajo. Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada
podrá separarme del amor de Dios.

lunes, 16 de mayo de 2016

Dependa de los recursos divinos

Dependa de los recursos divinos
Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.
Filipenses 3:15
Lamentablemente, en todas las iglesias hay cristianos contentos con su estado espiritual. En vez de reconocer su necesidad, invierten sus energías justificando el nivel que han alcanzado.
El versículo de hoy esencialmente dice que, si algunos creyentes no comprenden todavía la importancia de buscar el crecimiento, Dios tendrá que revelársela. Pongo todo mi corazón en mis mensajes, pero comprendo que algunos de mis oyentes seguirán sin consagrar su vida. Cuando se llega a ese punto con alguien a quien se está ayudando, hay que pedirle a Dios que se revele a esa persona.
En la búsqueda de Cristo, todos tenemos que depender de los recursos divinos. Habrá momentos en la carrera en los que usted no tenga la debida actitud, y Dios tendrá que revelarle eso a fin de que usted pueda seguir adelante. Sea constante
En aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla.
Filipenses 3:16
No se puede ganar una carrera sin un esfuerzo constante porque la semejanza a Cristo es una búsqueda constante. El verbo griego para "sigamos" se refiere a caminar en fila. Pablo estaba diciendo que tenemos que permanecer espiritualmente en la fila para seguir hacia adelante por los mismos principios que nos han llevado hasta aquí.
¿Está yendo hacia adelante? ¿O está detenido en un sitio mirando hacia atrás y defendiéndose? Tal vez necesite renovar su compromiso. Si usted no conoce a Jesucristo, entonces comience a crecer al recibirlo como Señor y Salvador. Si usted lo conoce pero no ha estado creciendo espiritualmente, pídale a Dios que lo perdone y lo ayude a seguir hacia la perfección. ¡Qué todos nos consagremos a la meta de ser tan semejante a Cristo como podamos hasta que lo veamos cara a cara!

domingo, 15 de mayo de 2016

Llevados a Cristo

Llevados a Cristo

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
Juan 6:44

Jesucristo es el que presenta a los hombres y a las mujeres a Dios. Aquellos a quienes Él lleva a la presencia del Padre todos tienen repugnancia de su pecado, deseo de ser perdonados y anhelo de conocer a Dios. Esas actitudes son la obra de Dios al llevarnos a Cristo. De modo que una respuesta al mensaje del evangelio comienza con un cambio de actitud hacia el pecado y hacia Dios.

Más allá de ese cambio inicial en la actitud está la transformación efectuada en cada creyente en el momento de la salvación. Cristo no murió solamente para pagar el castigo del pecad murió para transformarnos.

Abandonado por casi todos sus discípulos, Cristo sufría en las tinieblas y la agonía de la cruz mientras clamaba: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46). Esos fueron momentos en los que Jesús sintió gran rechazo y hostilidad. Pero por esas mismas circunstancias Cristo triunfó al expiar por el pecado y proporcionar una manera de que hombres y mujeres sean presentados a Dios y transformados. Era un triunfo que Él mismo pronto proclamaría (1 P. 3:19-20). Una verdadera muerte

Siendo a la verdad muerto en la carne.
1 Pedro 3:18

El versículo de hoy indica que terminó la vida física de Jesucristo. Algunos niegan la resurrección de Cristo de los muertos afirmando que nunca murió, sino que se desmayó. Presuntamente se reanimó con la frialdad del sepulcro, se levantó y salió caminando. Pero Pedro es clar "Jesús murió como la víctima de un asesinato jurídico".

Los romanos que ejecutaron a Cristo se cercioraron de que estaba muerto. Quebraron las piernas de los ladrones crucificados junto a Él a fin de apresurarles la muerte. (Un crucificado podía atrasar la muerte mientras pudiera levantarse sobre sus piernas.) Sin embargo, no se preocuparon por quebrar las piernas de Cristo porque pudieron ver que ya estaba muerto. Para comprobar su muerte, le abrieron el costado con una lanza, del que salió sangre y agua; solo sangre, no agua, habría salido si Jesús hubiera estado vivo (Jn. 19:31-37). Sin duda, Cristo estaba muerto. Y eso significa que su resurrección fue verdadera.

sábado, 14 de mayo de 2016

Motivación espiritual

Motivación espiritual
Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:14
La meta del apóstol Pablo era ser semejante a Cristo. Él sabía que recibiría su recompensa cuando llegara el supremo llamamiento de Dios. Al igual que Pablo, no alcanzaremos la meta de la semejanza a Cristo en esta vida, pero la recibiremos en la vida futura: "Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Jn. 3:2).
El supremo llamamiento de Dios es nuestra motivación para correr la carrera. Debemos vivir pensando que se nos puede llamar en cualquier momento a la presencia de Dios, donde recibiremos nuestra recompensa eterna. Éramos pecadores camino del infierno cuando Dios nos escogió en su soberanía para salvación a fin de hacernos eternamente como su propio Hijo. ¡Qué gracia inefable! ¡Qué motivación para alcanzar la meta!
Dependa de los recursos divinos
Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.
Filipenses 3:15
Lamentablemente, en todas las iglesias hay cristianos contentos con su estado espiritual. En vez de reconocer su necesidad, invierten sus energías justificando el nivel que han alcanzado.
El versículo de hoy esencialmente dice que, si algunos creyentes no comprenden todavía la importancia de buscar el crecimiento, Dios tendrá que revelársela. Pongo todo mi corazón en mis mensajes, pero comprendo que algunos de mis oyentes seguirán sin consagrar su vida. Cuando se llega a ese punto con alguien a quien se está ayudando, hay que pedirle a Dios que se revele a esa persona.
En la búsqueda de Cristo, todos tenemos que depender de los recursos divinos. Habrá momentos en la carrera en los que usted no tenga la debida actitud, y Dios tendrá que revelarle eso a fin de que usted pueda seguir adelante.
Sea constante
En aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla.
Filipenses 3:16
No se puede ganar una carrera sin un esfuerzo constante porque la semejanza a Cristo es una búsqueda constante. El verbo griego para "sigamos" se refiere a caminar en fila. Pablo estaba diciendo que tenemos que permanecer espiritualmente en la fila para seguir hacia adelante por los mismos principios que nos han llevado hasta aquí.
¿Está yendo hacia adelante? ¿O está detenido en un sitio mirando hacia atrás y defendiéndose? Tal vez necesite renovar su compromiso. Si usted no conoce a Jesucristo, entonces comience a crecer al recibirlo como Señor y Salvador. Si usted lo conoce pero no ha estado creciendo espiritualmente, pídale a Dios que lo perdone y lo ayude a seguir hacia la perfección. ¡Qué todos nos consagremos a la meta de ser tan semejante a Cristo como podamos hasta que lo veamos cara a cara!

jueves, 12 de mayo de 2016

Una verdadera muerte

Una verdadera muerte
Siendo a la verdad muerto en la carne.
1 Pedro 3:18
El versículo de hoy indica que terminó la vida física de Jesucristo. Algunos niegan la resurrección de Cristo de los muertos afirmando que nunca murió, sino que se desmayó. Presuntamente se reanimó con la frialdad del sepulcro, se levantó y salió caminando. Pero Pedro es clar "Jesús murió como la víctima de un asesinato jurídico".
Los romanos que ejecutaron a Cristo se cercioraron de que estaba muerto. Quebraron las piernas de los ladrones crucificados junto a Él a fin de apresurarles la muerte. (Un crucificado podía atrasar la muerte mientras pudiera levantarse sobre sus piernas.) Sin embargo, no se preocuparon por quebrar las piernas de Cristo porque pudieron ver que ya estaba muerto. Para comprobar su muerte, le abrieron el costado con una lanza, del que salió sangre y agua; solo sangre, no agua, habría salido si Jesús hubiera estado vivo (Jn. 19:31-37). Sin duda, Cristo estaba muerto. Y eso significa que su resurrección fue verdadera.
Sigue vivo
Pero vivificado en espíritu.
1 Pedro 3:18
El versículo de hoy hace una mención específica del espíritu de la vida de Jesucristo; no se refiere al Espíritu Santo. El apóstol Pedro está comparando lo que le ocurrió a la carne (o cuerpo) de Jesús con lo que le ocurrió a su espíritu. Su espíritu estaba vivo pero su carne estaba muerta.
Algunos piensan que "vivificado en espíritu" se refiere a la resurrección física de Cristo, pero eso necesitaría una declaración com "Siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en la carne". La resurrección fue un hecho espiritual y físico. Así que lo que Pedro quiere decir es que, aunque Cristo estaba físicamente muerto, su espíritu seguía vivo.
En la cruz, el espíritu de Cristo experimentó una breve separación de Dios. Él dij "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46). Sin embargo, la separación terminó pronto, ya que poco después del lamento de nuestro Señor, Él dij "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46). De modo que ya su espíritu no estaba separado de Dios; le fue entregado al Padre.
Proclamación de la victoria
Fue y predicó a los espíritus encarcelados.
1 Pedro 3:19
Cristo fue a predicar un triunfante sermón antes de su resurrección el domingo por la mañana. El verbo "predicó" en el versículo de hoy se refiere a hacer una proclamación o anunciar un triunfo. En los tiempos antiguos, un heraldo iba delante de generales y reyes en la celebración de victorias militares, anunciando a todos las victorias que se ganaron en la batalla.
Eso fue a hacer Jesucristo; no a predicar el evangelio, sino a anunciar su triunfo sobre el pecado, la muerte, el infierno, los demonios y Satanás. No fue a ganar almas, sino a proclamar la victoria sobre el enemigo. A pesar del injusto sufrimiento al que lo sometieron, Él pudo anunciar la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte para usted y para mí.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Seguridad en Cristo

Seguridad en Cristo
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.
1 Pedro 3:21
Así como el diluvio ahogó a todo el mundo menos a unos pocos en el juicio de Dios, así caerá sobre todos el juicio final. Pero los que están en Jesucristo pasaran por el juicio estando seguros. Estar en Cristo es como estar en el arca: "Navegamos seguros en medio de las tempestades del juicio".
El bautismo al que Pedro se refiere en el versículo de hoy está calificado por la declaración "no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios". El único bautismo que salva a una persona es el de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Los creyentes mueren y son sepultados con Cristo debido a su unión con Él, y salen después al nuevo mundo de su resurrección.
El arca de Noé fue como una tumba; quienes estaban en ella murieron a su viejo mundo cuando entraron. Cuando salieron de ella, experimentaron algo parecido a una resurrección al entrar en un mundo nuevo. Eso, nos dice Pedro, es semejante a la experiencia de todo cristian espiritualmente entramos en Cristo y morimos al mundo del que vinimos, y un día resucitaremos a un mundo nuevo y a una vida nueva.

martes, 10 de mayo de 2016

Cómo aferrarse a las promesas de Dios

Cómo aferrarse a las promesas de Dios
Lucas 24.13-49
La Biblia está repleta de la generosa intención de Dios de darnos un regalo. En cualquier circunstancia, pero especialmente en los tiempos difíciles, sus promesas son un ancla para nuestras almas. Ellas nos dan la esperanza que nos permite ser valientes y audaces cuando enfrentamos las tormentas de la vida.
Pero muchas personas no confían en las promesas de Dios, por dos razones. Primero, porque no tienen conocimiento de ellas. Segundo, porque algunos no creen que son verdad. Muchos creyentes pueden citar las Sagradas Escrituras, pero cuando enfrentan una prueba intimidante —como una salud debilitada o la pérdida de un empleo— su confianza vacila y la duda los vence.
Si no sabemos todo lo que la Biblia nos garantiza, podemos leer y estudiar, pero no podemos forzarnos a creer. La fe es un don de Dios. Lucas 24 registra dos veces que personas se enfrentaron cara a cara con el Señor Jesús, pero no lo reconocieron. Él tuvo que abrirles sus ojos espirituales antes de que pudieran verlo realmente. Lo mismo puede decirse de nuestra fe: ella no es posible sin el Espíritu Santo.
El Señor Jesús da a los creyentes innumerables promesas en la Biblia: de protección, esperanza, seguridad eterna, consejo y dirección, para nombrar solo unas pocas. ¿Confía usted en Él?
Cuando lea la Biblia, pídale al Espíritu Santo que le lleve a ver las promesas que se aplican a su vida. Considérelas, memorícelas y medite en ellas. El Padre celestial quiere que usted se apropie de estas verdades. Entonces, cuando vengan las pruebas, usted tendrá un fundamentos seguro en el cual apoyarse.