viernes, 18 de marzo de 2016

El previo requisito del éxito

El previo requisito del éxito
Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Lucas 19:10
S. D. Gordon escribió un libro intitulado Quiet Talks with World Winners (Conversaciones silenciosas con los ganadores del mundo). En ese libro cuenta la historia de un grupo de personas que se preparaban para escalar el Monte Blanco en los Alpes Suizos. Los guías explicaron que, debido a lo difícil del ascenso, cada persona debía llevar consigo únicamente el equipo necesario para escalar, dejando atrás todas las pertenencias personales.
Un joven inglés no hizo caso al consejo y llevó consigo varias cosas, pero en el camino hacia la cumbre, las fue dejando atrás, una a una. Por último, cuando alcanzó la cumbre, lo había tirado todo menos el equipo esencial.
S. D. Gordon aplicó eso a la vida cristiana: "Muchos de nosotros, cuando nos damos cuenta de que no podemos alcanzar la cumbre con nuestras cargas, dejamos de subir, y levantamos en la llanura nuestras tiendas, y nos quedamos con nuestros planes y nuestras pertenencias insignificantes. La llanura parece estar llena de muchas tiendas" (55). Lo que todos debemos preguntarnos es: ¿Están mis pertenencias personales impidiéndome cumplir la misión que Dios me ha dado? Toda autoridad
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Mateo 28:18
Antes de que Cristo presentara la Gran Comisión, de hacer "discípulos a todas las naciones", había establecido su autoridad divina para darla. De otro modo, habría parecido imposible de cumplir la orden.
Mientras los discípulos siguieron a Jesús durante tres años y medio, aprendieron mucho de su autoridad. Les mostró que tenía autoridad sobre la enfermedad (Mt. 4:23) y la muerte (Jn. 11:43-44). Él les dio a sus discípulos el mismo poder que Él tenía para vencer a la enfermedad y a los demonios (Mt. 10:1). Estableció que tenía la autoridad de perdonar pecados (Mt. 9:6) y de juzgar a todos los hombres (Jn. 5:25-29). Y probó que tenía la autoridad de dar su vida y volver a tomarla (Jn. 10:18).
La sumisión a esa absoluta autoridad de Cristo no es una opción; es su obligación suprema. Una alternativa
No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente.
Romanos 1:16
Antes de que Dios enviara a su Hijo a la tierra, el plan de Dios era salvar al mundo por medio de Israel; pero Israel fue incrédulo. Se describe su incredulidad en una parábola acerca de un rey que preparó una fiesta de bodas para su hijo y llamó a los convidados (Israel). Cuando los invitados no quisieron ir, algunos por indiferencia y otros por enemistad, el rey dijo a sus siervos: "Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis" (Mt. 22:9). Jesús empleó esa parábola para describir a los israelitas apóstatas, que rechazaron a su Mesías y se perdieron la fiesta planificada para ellos.
Entonces Dios hizo la invitación a otro grupo los gentiles. Dios escogió a un pequeño grupo de personas reunidas en un monte de Galilea y a otro grupo de discípulos en Jerusalén para evangelizar al mundo perdido. Por medio de ellos haría la obra que la nación de Israel se había negado a hacer, y a nosotros se nos llama a continuar esa obra.

jueves, 17 de marzo de 2016

Vivamos en la luz

Vivamos en la luz

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. (Mateo 5:14)

El apóstol Pablo observó al mundo pagano y llegó a la conclusión de que su manera egoísta e inútil de pensar lleva al entendimiento entenebrecido y a un corazón endurecido. Eso, a su vez, lleva a la insensibilidad al pecado y a la conducta sin pudor, que entonces lleva a la obscenidad desvergonzada. Y no es en realidad muy diferente en la actualidad.
Los creyentes ni siquiera hemos de tener el mínimo interés en alguna de las malvadas características de los incrédulos. Debemos ser una luz sobre un monte, separados del mal que nos rodea. Debemos ser diferentes. No puede esconderse una ciudad sobre un monte. Debemos levantarnos como sal y luz. Pero si somos corrompidos por el sistema, nos volvemos inservibles.
Nuestro bendito Señor Jesucristo nos compró a costa de su propia vida. Nos dio una nueva naturaleza que es santa, sin mancha y santificada para siempre. Solo nos pide que vivamos conforme a lo que nos ha dado abandonando nuestra vieja manera de vivir y adoptando la nueva.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Filipenses 4:20.

Filipenses 4:20.  
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.    ¡Qué fácil leemos versículos como este sin entender la profundidad que involucran!  Se vuelven una especie de muletilla.  Escuchamos tanto que la gloria sea a Dios que se nos olvida lo que realmente significa.  Por esta razón no quise agregar ningún otro versículo.  A Dios sea la gloria.  ¿Cómo vivir dando gloria al Señor?
Para poder darte cuenta si vives dando gloria a Dios podrías empezar con las siguientes preguntas: ¿Qué respondo cuando recibo un cumplido o halago?  ¿Agradezco a Dios por lo que pasa en mi vida o lo veo como resultado de mi preparación, dedicación y esfuerzo?  Pero dar gloria a Dios no termina ahí.  Involucra negarse a uno mismo.  Morir a nuestros deseos para vivir por la cruz.  Esto es lo que realmente significa a Él sea la gloria.  Reconocemos que lo merece todo.  Reconocemos su amor, gracia y misericordia.  Damos testimonio de que sin Él, nada puede ser.  Vivimos conforme a su voluntad y entendemos que sus caminos son mejores que los nuestros.  Dar gloria a Dios involucra acción.  No es algo que se diga y listo.  Es algo que se demuestra.  Te voy a dar unos ejemplos.  Cuando perdonas sin que te hayan pedido perdón estás dando gloria a Dios.  Cuando amas a tu prójimo sin importar que te hayan lastimado estás dando gloria a Dios.  Cuando decides obedecer a tus autoridades estás dando gloria a Dios.  ¿Te das cuenta cómo dar gloria involucra acción?  Si realmente amas a Dios, si realmente te consideras seguidor de Jesús, este tipo de acciones deben ser el común denominador de tu día a día.  Si por el contrario, sigues quejándote, dejando que la preocupación se apodere siempre de ti, que el mal humor se robe tu gozo entre muchas otras cosas, es tiempo de que evalúes tu comunión con Dios y si realmente has hecho una decisión por Él.
Dar gloria a Dios no se da los domingos.  Dar gloria a Dios no es una muletilla.  Dar gloria a Dios es un estilo de vida.  Es aprender a poner al Señor en el lugar que le corresponde y vivir para Él.  ¡Eso es dar gloria a Dios!  Antes de tomar cualquier decisión, la pones en oración para que Él te guíe y muestre el camino correcto.  Antes de que tu enojo se convierta en algo incontrolable, acudes a Él para que calme lo incontrolable.  Dar gloria a Dios significa buscar al Señor en todo momento para que transforme tu vida y la utilice para llevar su palabra a cada rincón.  Cuando Pablo dice: la gloria sea por siempre a Dios Padre, nos está diciendo que: sin importar mi circunstancia de preso injustamente, confío en Sus planes, confío en Su cuidado, confío en Su amor, confío en que Él hará conforme lo mejor para mí.  ¡Esa es la gloria al Señor!  Espero puedas darte cuenta de lo profundas que son estas palabras.  Espero puedan quedarse grabadas en tu corazón.  Espero abras tu corazón al Señor y te des cuenta si realmente vives dándole la gloria.

Oración
Padre: quiero vivir cada día entregado a Ti.  Quiero que mi vida sea testimonio de tu amor y que mis actos siempre te den la gloria.  Quiero aprender a quitar la atención de mí y poner los focos siempre a Ti.  Ayúdame y renuévame mi Señor.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

martes, 15 de marzo de 2016

Hebreos 10:1-4

Hebreos 10:1-4
La ley es sólo una sombra de los bienes venideros, y no la presencia misma de estas realidades. Por eso nunca puede, mediante los mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, hacer perfectos a los que adoran. De otra manera, ¿no habrían dejado ya de hacerse sacrificios? Pues los que rinden culto, purificados de una vez por todas, ya no se habrían sentido culpables de pecado. Pero esos sacrificios son un recordatorio anual de los pecados, ya que es imposible que la sangre de toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Tal vez ayude entender este pasaje si escribimos la siguiente pregunta: ¿La ley pide que realicemos sacrificios para perdón de nuestros pecados, debemos seguir con estos rituales? Ahora vuelve a leer el pasaje.
Cuando uno viene a Cristo y le entrega su vida, normalmente surgen muchas dudas: ¿y ahora qué? ¿Qué debo y qué no debo hacer? Dios trae luz y discernimiento, por consecuencia, ya no quieres seguir como antes y quieres estar convencido que cada paso que das es en la dirección correcta. El autor de hebreos nos ayuda cuando nos encontramos en esta situación. Si bien, se refiere en específico a los judíos que aceptan a Cristo y necesitan saber por qué dejar de hacer sacrificios o qué hacer con la ley y sus rituales, también podemos aplicarlo a nuestras vidas hoy en día.
Lo que debemos aprender, es que no hay nada que hiciéramos ante o que podamos hacer para poder merecer ser perdonados. Ningún sacrificio de animal puede quitarnos de nuestro pecado. Solamente lo conseguimos a través de la gracia de Dios y el sacrificio de Jesús. No importa dónde estás parado. No importa tampoco lo que hayas hecho. Leíste bien, no importa tu pasado. Dios perdona a los que vienen a sus pies y piden perdón. Sin embargo, esto no termina ahí. ¡Al contrario! A penas comienzas una nueva etapa. Por esta razón dice la biblia en Juan capítulo 3 que uno nace de nuevo aunque sea ya adulto. La ley, las costumbres, los ritos, todo aquello que la gente hace buscando tener comunión con Dios o que sus pecados sean perdonados no sirven de nada. Sé que puede ser duro y difícil de aceptar pero esa es la realidad. Muchas personas realizaron ciertos rituales que hoy, a la luz de la biblia, comprenden que no tienen sentido y que no les acerca a Jehová. Tal vez tú estás en esta situación y hoy Dios quiere enseñarte cómo debes acercarte a Él y que aprendas que nosotros no decidimos en cómo podemos ser perdonados y tener comunión sino Él. Así como en ese entonces los judíos tuvieron que superar las costumbres de la ley, hoy nosotros debemos dejar atrás nuestras malas “mañas”. Debemos renovarnos por completo y no por partes. Dios quiere tu vida entera y no fracciones. ¿Qué te detiene? Cristo ya hizo el sacrificio. La gracia y amor de Dios están ahí. ¿Por qué seguir aferrados a lo de antes si la biblia es clara?
Oración
Señor: hoy entiendo que no hay nada que pueda hacer para que mis pecados sean perdonados. Te pido perdón entonces, en el nombre de Jesús para que pueda ser limpiado y reconciliado contigo. Te pido deje atrás todo lo que no te agrada y pueda caminar hacia Ti en todo momento. Gracias por ese sacrificio y amor que no puedo comprender. Te pido reines en mi vida. En Cristo Jesús. Amén.

lunes, 14 de marzo de 2016

JESUCRISTO QUIERE ABRIR LOS OJOS DE LA HUMANIDAD

JESUCRISTO QUIERE ABRIR LOS OJOS DE LA HUMANIDAD DE ESTE MUNDO QUE ESTÁN EN TINIEBLAS PARA QUE LE RESPLANDEZCA LA LUZ DE CRISTO COMO IZO CON EL CIEGO BARTIMEO QUE YA NACIÓ CIEGO.PERO DIOS NO OYE A LOS PECADORES QUE NO SE ARREPIENTEN DE TODO CORAZÓN COMO NARRA EN ESTE PASAJE BÍBLICO. Juan 9. 17. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
18. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
19. y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
20. Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;
21. pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.
22. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.
23. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.
24. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
25. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27. El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oir; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?
28. Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos.
29. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.
30. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.
31. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.
32. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.
33. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
34. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.
35. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36. Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37. Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.
38. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
39. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
40. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?
41. Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

domingo, 13 de marzo de 2016

El motivo de la iglesia

El motivo de la iglesia
A él sea gloria en la iglesia.
Efesios 3:21
Si se fuera a entrevistar a un grupo de personas y pedirles que mencionen el propósito fundamental de la iglesia, es probable que se obtengan muchas respuestas diferentes.
Algunas pudieran sugerir que la iglesia es un lugar para hacer amistades con personas espirituales. Es donde los creyentes se fortalecen los unos a los otros en la fe y donde se cultiva y se expresa el amor.
Otros pudieran sugerir que la misión de la iglesia es enseñar la Palabra, preparar a los creyentes para diversas responsabilidades e instruir a los niños y a los jóvenes con el propósito de ayudarlos a crecer en Cristo.
Aun otras pudieran decir que otro propósito de la iglesia es alabar a Dios. La iglesia es una comunidad de alabanza que exalta a Dios por lo que es y por lo que ha hecho. Algunas personas sugerirían que como la alabanza es la actividad principal del cielo, debe ser la responsabilidad primordial de los que están en la tierra.
Pero tan importante como son la comunión, la enseñanza y la alabanza, el motivo principal de la iglesia es glorificar a Dios. El apóstol Pablo describió la salvación como "para alabanza de la gloria de su gracia" (Ef. 1:6). Nuestra misión
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.
2 Corintios 5:19
Dios amó a un mundo perdido y procuró ganar a los pecadores para sí para su propia gloria. Cristo vino al mundo por amor y procuró ganar a los pecadores para la gloria del Padre. Como creyentes, también nosotros debemos ir al mundo con amor y procurar ganar a los perdidos para la gloria de Dios. Así que nuestra misión es igual que la de Dios.
Somos una extensión del ministerio de Dios el Padre y del Hijo al recibir gloria por la salvación de los perdidos pecadores. Jesús dij "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Jn. 17:18). "Así como" expresa intención. Así como el Padre envió al Hijo al mundo irredento, así el Hijo ha enviado a los creyentes. ¡Lo maravilloso es que tenemos el privilegio de participar en la misión de Jesucristo para un mundo perdido!

sábado, 12 de marzo de 2016

Fuimos llamados a una sola comunión,

Fuimos llamados a una sola comunión,
1 Corintios 1:9 «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.»
1 Corintios 1:12-13 «Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?»
1 Juan 1:3 «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.»
La comunión del Hijo de Dios es algo maravilloso y no es fácil definirla adecuadamente. La comunión no solamente incluye la unidad entre nosotros y el Dios Triuno, sino también lo que existe entre los creyentes. Además, implica el disfrute que tenemos del Dios Triuno, el disfrute que Él tiene de nosotros, y el disfrute que los creyentes tienen los unos de los otros. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno, y el Dios Triuno nos disfruta a nosotros. Además, gozamos a todos los creyentes, y ellos a nosotros. ¡Qué deleite más maravilloso, universal y mutuo! Fuimos llamados a lo que la Biblia llama la comunión del Hijo de Dios. Esta comunión es universal y mutua. Su mutualidad se disfruta no sólo entre los creyentes y el Dios Triuno, sino también entre los creyentes mismos.
Puesto que se nos llamó a esta comunión, no debemos decir que somos de Pablo, de Cefas, de Apolos o de ninguna otra persona. Tampoco debemos decir que somos de determinada doctrina o de cierta práctica. Dios no nos llamó a la comunión de personas, doctrinas, ni prácticas. No fuimos llamados a la comunión de Pablo ni de ninguna otra persona; tampoco fuimos llamados a una comunión relacionada con alguna doctrina o práctica. Fuimos llamados únicamente a la comunión del Hijo de Dios, lo cual significa que se nos llamó a la realidad, a la corporificación del Dios Triuno. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En ella disfrutamos también a todos los creyentes, y ellos a nosotros. Además, el Dios Triuno disfruta de nosotros y de todos los creyentes que se encuentran en cualquier lugar