viernes, 22 de enero de 2016

¿Sabes a Que Has Sido Llamado Según La Biblia?

¿Sabes a Que Has Sido Llamado Según La Biblia?
“VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA” (Mateo 5:13)    Un día Jesús sanó a un hombre poseído por los demonios que había pasado años separado de su familia. Después de ser liberado, el hombre quería seguir a Jesús, pero éste le dijo: “Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo” (Lucas 8:39). En otras palabras, empieza donde estás, usa lo que tienes y haz lo que puedas. La Biblia dice: “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13). La sal no existe para su propio fin. Tiene que ser echada en algo más grande que ella misma; sólo entonces cumple su propósito.
Pero ten cuidado, no seas dirigido por tu ego. El deseo de destacar en algo puede ser engañoso. No puedes hacerlo por ti mismo y para tu propio provecho, sino que debes hacerlo con Dios y para lograr Sus propósitos. ¡Entonces Él te bendecirá!
VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA (Mateo 5:13)
Cuando Dios llamó a Moisés, una de las preguntas que le hizo fue: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? (Éxodo 4:2). Moisés llevaba su cayado de pastor, símbolo de su forma de ganarse la vida; era para lo que valía, representaba su sustento, su rebaño era su riqueza y la seguridad de su familia. Pero Dios le pide que estuviera dispuesto a entregarla. Dios sigue preguntando hoy: ¿Qué tienes en tu mano? ¿Qué te ha sido dado?: Tus dones, tu dinero, tu temperamento, tu experiencia, tus relaciones, tu mente, tu educación. Dios te ha dado lo que el Dr Martin Seligman llama: sellos de calidad.
Éste clasificó las capacidades humanas en varias categorías, las cuales define como: a) sabiduría y conocimiento (en las que se incluyen aspectos como la curiosidad, el gusto de aprender cosas nuevas, el juicio ecuánime y la inteligencia social); b) valentía (perseverancia e integridad); c) humanidad (el ser bondadoso y expresar misericordia); d) justicia (la capacidad de promover la imparcialidad y el liderazgo); e) templanza (cualidades como el dominio propio, la prudencia, la humildad); f) transcendencia (apreciar la belleza, expresar gratitud, la habilidad de tener esperanza, la capacidad de estar gozoso). Todos tenemos la capacidad de cada una de estas cualidades, pero unas son más prominentes en ti que otras; ésas son tus “sellos de calidad”. Si los identificas, comenzarás a entender tu llamado.
Muchas veces pensamos que Dios no puede o no quiere usarnos a causa de nuestras debilidades. Pero es todo lo contrario. Nadie puede hablarle mejor a los que están en duelo que ésos que también han perdido a un ser querido. Chuck Colson fue el abogado en jefe de la Casa Blanca, hasta el escándalo Watergate. Pero hasta que no se encontró en la cárcel no estuvo dispuesto a relacionarse y congregarse con los otros reclusos. Hoy mismo, si se lo permites, Dios te va a usar.
VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA (Mateo 5:13)
Observa lo siguiente:
1) Tu llamado a veces tiene que ver con eso que te inquieta profundamente.
Para Moisés, era la opresión de su pueblo. Así que Dios usó eso y llamó a Moisés para llevar a su pueblo a la libertad. Para William Wilbeforce era la esclavitud. Dedicó su vida entera a hacer que se erradicara en Inglaterra, lo que ocurrió poco antes de su muerte. Para el Dr. Martín Lutero King fue la injusticia de una sociedad que esclavizaba y oprimía a los negros. Así que soñó y predicó, y se manifestó y organizó y boicoteó y el Movimientos de los Derechos Civiles cobró vida. Si quieres descubrir tu llamado, empieza a orar por aquello por lo que sientes profunda carga. Por lo general tratamos de evitar lo desagradable, pero si sientes que tu llamado tiene que ver con ayudar a los pobres, pasa un tiempo con los que viven en pobreza. Deja que tu corazón sea conmovido, lleva en ti la convicción de que las cosas deben cambiar y sigue orando: “Señor, haz de mi un instrumento de cambio”.
2) Tu llamado demuestra que Dios cree en ti.
Cuando Jesús llamó a sus discípulos, éstos no tenían ninguna apariencia de ganadores. Por lo general, en esos días si alguien iba a a ser el discípulo de un rabino, tenía que empezar mucho más jóven. Además, los rabinos no reclutaban, sino que escogían entre los que lo solicitaban. Pero no así Jesús. Él escogió a un médico, un recaudador de impuestos y unos pescadores y dijo: “Creo en vosotros, y lo que yo sé os lo voy a enseñar. Y les prometió: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará” (Juan 14:12). ¡No es de sorprender que dejaran sus redes! Jesús dio el poder a sus seguidores de ir y vivir como Él vivía. Hoy, a ti te está llamando a hacer lo mismo.

jueves, 21 de enero de 2016

Escucha a Dios

Escucha a Dios
“TUS OÍDOS OIRÁN” LA PALABRA QUE DIGA: ÉSTE ES EL CAMINO (Isaías 41:10)
Cada vez que des un paso de fe y te arriesgues a algo, una voz dentro de ti te susurrará: “Estás loco. Tú no eres capaz de hacer eso. Los pequeños logros que tuviste anteriormente fueron cuestión de suerte, sólo sucedieron porque estabas en el lugar adecuado en el momento preciso. En menudo problema te has metido”. Esa voz te despertará por la noche y te dará náuseas. La puedes oír en cada sala de juntas, cada cuarto de estar y cada acera. Es la voz del miedo y no juega limpio. Saca el archivo de tus fracasos pasados y se ceba en tus inseguridades más profundas.
Pero hay otra voz, ¡la de Dios! Y ésta dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. (Isaías 41:10). Estar en sintonía con la voz de Dios no significa que tus problemas se solucionen automáticamente o que la otra voz simplemente se calle. No, es más bien como tener una conversación íntima con un buen amigo en un lugar abarrotado de gente donde hay mucho ruido. Es verdad que hay otras voces a tu alrededor pero tú no las oyes porque estás prestando atención a lo que dice tu amigo. Lo mismo ocurre con la voz de Dios. Ya sea que te hable a través de las Escrituras, o de un amigo, o por medio de las circunstancias, Él siempre está en comunicación con todo corazón que lo busca. Su promesa para ti es: “Tus oídos oirán” la palabra que diga: Éste es el camino. Andad por él (Isaías 41:10). Una palabra de parte de Dios, una sola palabra, puede cambiar toda tu perspectiva. Por lo tanto, pasa tiempo escuchando la voz de Dios.
NO TEMAS, PORQUE YO ESTOY CONTIGO (Isaías 41:10)
Para tener éxito en cualquier cosa que Dios te llama a hacer, tienes que ser sensible al Espíritu Santo que mora en ti y aprender a reconocer cuándo te habla a través de las Escrituras.
Cuando estés bajo presión y estés tentado a actuar demasiado rápido, escucharás Su voz que te dice: “Porque no saldréis apresurados” porque Jehová irá delante de vosotros, y vuestra retaguardia será el Dios de Israel.(Isaías 52:12). Dios te cubre por completo, por delante y por detrás, ¿no es maravilloso? Cuando estés a punto de tomar un camino o una decisión equivocados, Él te recordará: “El corazón del hombre se propone un camino, pero el Señor endereza sus pasos”. (Proverbios 16:9). Cuando no tengas la forma ni los medios de llevar a cabo la tarea encomendada, Su voz susurrará: “El Señor te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás como un huerto de riego, como un manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan”. (Isaías 58:11). Tienes recursos inagotables. Cuando hayas agotado las opciones y no sepas qué hacer, Él te tranquilizará: “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”. (Salmo 32:8). Cuando la carga se haga demasiado pesada, escucharás su voz diciendo: “Echa sobre el Señor tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo”. (Salmo 55:22).
Escuchar la voz de Dios tal vez implique que tengas que sacrificar cosas menos importantes y desconectar otras voces, pero debes hacerlo. Nada, absolutamente nada, es más importante que reconocer la voz de Dios cuando te habla.

miércoles, 20 de enero de 2016

Sé un Tito ¡anima a alguien!

Sé un Tito ¡anima a alguien!
“…LA PALABRA A SU TIEMPO, ¡CUÁN BUENA ES!” (Proverbios15:23b)
Algunas personas a tu alrededor, aunque tengan mucho éxito, se están muriendo “en la flor de la vida” por falta de aliciente. ¡Salomón escribió: “…la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (Proverbios 15:23b). ¿No es eso verdad? Es maravilloso recibir una palabra oportuna. Otra versión bíblica dice: “…la palabra apropiada en el momento adecuado…” ¡qué hermoso! El buen ánimo trae sanidad emocional, restaura la esperanza, pone el problema en su perspectiva, y hace que el día sea más soportable. ¿Conoces a alguien que necesita recibir ánimo? ¿Un preso que trata de mantenerse fuerte en un ambiente hostil mientras está pagando su deuda a la sociedad? ¿Una persona divorciada que intenta reconstruir su vida? ¿Un padre de familia sin trabajo que está preocupado por su familia? ¿Una viuda que carece de compañerismo? ¿Un siervo de Dios que está trabajando en un ambiente difícil de tinieblasí Cada uno está luchando con algo, y por lo tanto, cada uno precisa de aliento.  Uno de los deberes humanos más sublimes es el deber de dar ánimo” es fácil reírse de los ideales de la gente, “echar un jarro de agua fría” sobre su entusiasmo, y desalentar a los demás. El mundo está lleno de tales “aguafiestas”. Pero tenemos una obligación de animarnos los unos a los otros. Muchísimas veces, una palabra de elogio, o de gracias, o de apreciación, o de enhorabuena ha mantenido a alguien en pie. Bendita es la persona que expresa tal palabra. Pablo escribió: “…de fuera, conflictos, y de dentro, temores. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros…” (2 Corintios 7:5-7). Así que, ¡sé un Tito y anime a alguien hoy!

martes, 19 de enero de 2016

Ninguna Otra Cosa Funciona Solo La Palabra de Dios

Ninguna Otra Cosa Funciona Solo La Palabra de Dios
“JESÚS SE MANIFESTÓ OTRA VEZ A SUS DISCÍPULOS JUNTO AL MAR” (Juan 21:1)
Los discípulos, pescadores veteranos, estuvieron faenando toda la noche sin coger nada. Todos sabemos cómo se siente uno en esas circunstancias ¿verdad? A la mañana siguiente Jesús se presentó en la orilla y les dijo: “Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis” (Juan 21:6). Al hacerlo, cogieron tantos peces que se les rompieron las redes. Este relato nos enseña tres cosas de Jesús:
1) Normalmente Lo encuentras al límite de tus fuerzas.
Mientras pienses que lo puedes hacer solo, Él te dejará que lo intentes. Y mientras te siga dando resultado lo que en otras ocasiones te ha funcionado, no vas a acudir a Él para pedir ayuda. Sólo cuando ya se te han acabado las opciones, descubres que: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor” (Zacarías 4:6)  2) Nunca se aparta de ti Su mirada.
“Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa, pero los discípulos no sabían que era Jesús”. (Juan 21:4). Ellos no podían verlo, pero él sí podía verlos. A pesar de tu agitación emocional, tu decepción de aquellos en quienes confiabas y la inutilidad de tus propios esfuerzos, nunca estás fuera de su cuidado ni de su alcance.
3) Te invita a que vengas y comas.
Sólo lo reconocieron después de darles de comer y pasar tiempo con ellos. En ese momento se disiparon sus dudas, se renovó su fe y se llenaron de fuerza para ir y hacer Su obra. ¡Es volver a los principios fundamentales! Las respuestas que buscas y la fortaleza que necesitas sólo se pueden encontrar cuando te alimentas de la Palabra de Dios y estás en comunión con Él en oración. En resumidas cuentas: ninguna otra cosa funciona.

lunes, 18 de enero de 2016

La Historia Del Rey David: El Camino Al Trono

La Historia Del Rey David: El Camino Al Trono
“…HE HALLADO A DAVID… VARÓN CONFORME A MI CORAZÓN…” (Hechos 13:22)
Cada vez que Dios describe a alguien como “un varón conforme a mi corazón”, estudia a estas personas con detenimiento. Consideremos la vida de David.
Tuvo unos orígenes humildes pero un final grandioso. David comenzó como pastor y acabó como rey. Las posibilidades de que algo así ocurriera eran prácticamente nulas. En esos días los pastores eran considerados tan bajos en la escala social que no podían ser testigos en un tribunal; no se creía que su palabra fuera fiable. Y sin embargo David acabó escribiendo los salmos más leídos y apreciados de todos los tiempos. Cuando invitas a Dios en tu vida, Él anula todos los impedimentos de tu pasado y vuelve a escribir tu futuro. Pero debes escoger lo que Él ha escogido para ti. Hay un contraste interesante entre Pablo y David. Pablo “hizo de las suyas” antes de tener un encuentro con Cristo, pero luego llevó una vida ejemplar.
David llegó a ser rey a los treinta años; no obstante, en sus cuarenta años de reinado, tuvo algunos fracasos devastadores. Esto nos enseña dos cosas:
1) No te apresures a juzgar.
Las cosas no llegan a su fin hasta que Dios no lo dice. La historia de David es una amonestación para el trasgresor, una reprensión para el que se crea moralmente superior, un testimonio de la justicia de Dios que no va a dejar que escapemos de las consecuencias de nuestros hechos y también de su amor que nunca nos va a abandonar.
2) Dios puede sacar algo bueno de cualquier circunstancia.
Puede tomar toda experiencia por la que hayas pasado, tanto negativa como positiva y transformarla para que produzca algo bueno, ya sea para ti o para otros. Cuando te propones cumplir los propósitos de Dios a pesar de tus errores, Él hace que: “…todas las cosas [te] ayuden a bien…” (Romanos 8:28).
HE HALLADO A DAVID VARÓN CONFORME A MI CORAZÓN (Hechos 13:22)
David fue ungido como rey cuando era adolescente, pero no ascendió al trono hasta los treinta años. Aquí vemos un patrón:
1) Dios llama al hombre.
A pesar de no ser valorado por su familia y de ser pasado por alto por el profeta Samuel, Dios eligió a David. También eligió a Débora, en una sociedad dominada por los varones, para que dirigiera la nación. Deja de imaginarte lo que va a hacer Dios y de compararte con los demás. ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios? (Romanos 9:21, NVI). Hemos rechazado a muchas personas que Dios usó, lo cual indica nuestro gran desconocimiento. 2) Dios decide el plan.
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. (Filipenses 1:6). ¿Quién lo decide? ¡Dios! ¿Quién lo hace? ¡Dios! ¿En quién debería estar nuestra confianza? ¡En Dios! Los planes de Dios para David suponían años de esquivar las lanzas de Saúl, vivir en cuevas y trabajar con 600 desahuciados de la sociedad, quienes dan una nueva definición a la palabra “disfuncional”. Dios te entrena en un ámbito pequeño para que puedas luego manejar uno mayor.
3) Dios sabe el tiempo que se necesita.
“Por la fe y la paciencia [resistencia] heredan las promesas”. (Hebreos 6:12). La resistencia significa estar firme bajo presión. El premio lo gana el hombre o la mujer que se ha comprometido a largo plazo. José se negó a abandonar sus sueños; eso fue lo que le hizo capaz de no acceder a las proposiciones sexuales de la mujer de Potifar y de soportar la cárcel sin merecerlo. Pero llegó el día en que Potifar y su esposa tuvieron que arrodillarse delante de José. Por lo tanto, ¡pon tus ojos en el premio y no te rindas!
HE HALLADO A DAVID VARÓN CONFORME A MI CORAZÓN (Hechos 13:22)
David sabía que Samuel venía a su casa a buscar a un rey y que él no había sido invitado, y eso duele. ¿Cómo reaccionó entonces? ¿Pidió que alguien pusiera su nombre en una de las bolitas de la suerte? ¡No! “El enaltecimiento”[viene de] Dios (Salmo 75: 6-7). David sabía que nadie podía impedir que Dios lo bendijera. Escucha: “Samuel” lo ungió en medio de sus hermanos. (1 Samuel 16:13). Si te mantienes fiel, Dios te levantará en medio de los que te pasan por alto o te rebajan.
Cuando el Espíritu de Dios dejó al rey Saúl, éste fue atormentado por malos espíritus y acabó consultando a una adivina. No es de extrañar que David orara: “No quites de mí tu Santo Espíritu”. (Salmo 51:11). Si Dios te ha llamado a hacer algo en particular, Él te dará la gracia necesaria; pero si no te ha llamado a hacerlo, eso mismo te atormentará día y noche.
¡Prepárate para tener problemas! Al igual que los hermanos de José, algunos dirán de ti: “Matémoslo y echémoslo en una cisterna” Veremos entonces qué será de sus sueños. (Génesis 37:20). ¿Por qué van a decir eso los que se suponen que te quieren? Porque en realidad no saben quién eres ni reconocen tu sueño dado por Dios. Espera rechazo en la primera etapa, sobre todo cuando no hay pruebas tangibles que corroboran el sueño que Dios te ha dado. Cuando David demostró una fe lo bastante grande para enfrentarse a Goliat, su hermano mayor Eliab le llamó arrogante y se llenó de rencor hacia él (1 Samuel 17:28). ¿Por qué habrá puesto Dios esas historias en la Biblia? “Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros” (1 Corintios 10:11)

domingo, 17 de enero de 2016

Cristiano, no sólo estudies; ¡sirve!

Cristiano, no sólo estudies; ¡sirve!
“COMPRENDED HOY… EL CASTIGO DEL SEÑOR…, SU GRANDEZA, SU MANO PODEROSA, …SU BRAZO EXTENDIDO…” (Deuteronomio 11:2)
Gene Getz dijo: “Sólo el estudio bíblico no producirá espiritualidad. De hecho, producirá carnalidad si no es aplicado y practicado… La verdad es que estudiar sin servir produce personas con actitudes de juicio y de orgullo espiritual. Y cuanto más piensan que te conocen, más orgullosas se hacen”. Por lo tanto, “comprende(d) hoy… el castigo del Señor…, su grandeza, su mano poderosa, …su brazo extendido…” (Deuteronomio 11:2).  Algunas lecciones se pueden aprender sólo pasando por las experiencias. Salomón escribió: “…el castigo purifica el corazón” (Proverbios 20:30b). Si el cristianismo fuera solamente una filosofía, entonces nuestra actividad de primera orden sería estudiar. Pero, ya que consiste en caminar con Cristo y relacionarnos con Él, la última cosa que la mayoría de nosotros necesita es otro estudio bíblico. Sabemos mucho más de lo que ponemos en práctica. Nos hace falta experiencias con las que podamos aplicar lo que sabemos. Santiago dijo: “Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). La razón por la que no haya vida en el Mar Muerto es porque el agua entra pero no sale. Si tienes aporte bíblico pero no emana en servicio, te estás estancando espiritualmente. De hecho, las iglesias hacen muy mal manteniendo a la grey ocupadísima, haciendo que vaya al siguiente estudio bíblico sin mostrarle maneras prácticas para aplicar lo que aprendió en el último. Está archivando las lecciones y olvida la verdad antes de que pueda ser guardada en su interior y puesta en práctica, pensando que está creciendo porque cada vez tiene más notas… Por lo que la palabra para ti hoy es: “No sólo estudies; ¡sirve!”.

sábado, 16 de enero de 2016

¿Cómo superar la ansiedad según la Biblia?

¿Cómo superar la ansiedad según la Biblia?
“…NO OS ANGUSTIÉIS POR VUESTRA VIDA…” (Mateo 6:25)
Aquí tienes unas pautas para superar la ansiedad:
1) Habla con Dios.
No te lamentes porque se haya arruinado una inversión; pídele a Dios que te ayude. No te pasees desesperado por la sala de espera del hospital; ora para que salga bien la operación. “Echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).
2) Reduce el ritmo.
“Descansa en el Señor y pon en Él tu esperanza” (1 Pedro 5:7. El primer milagro de Jesús tuvo lugar en una boda. Se había acabado el vino, lo cual era un desastre en aquella época. María, en lugar de culpar al anfitrión por haber organizado mal la fiesta o a los invitados por haber bebido demasiado, tomó el atajo de ir a Jesús y Él le solucionó el problema. Tú también puedes hacer lo mismo. Evalúa tu problema y luego entrégaselo al Señor en oración.
3) No permitas que tus ansiedades te arrebaten lo mejor de ti.
Cuando se te posa un mosquito encima, no piensas: ‘Luego me encargo de él’. No; lo matas antes de que te pueda picar. Sé igual de decidido con tus preocupaciones. Solvéntalas en cuanto aparezcan. Antes de apresurarte a diagnosticar que ese lunar es un cáncer, háztelo mirar. En vez de suponer que nunca saldarás tus deudas, consulta a un asesor financiero. Haz algo, no te quedes mirando.
Horace Bushnell dijo: “La ansiedad está relacionada con la incredulidad y los miedos irracionales. No debemos darle cabida. La fe genuina en Dios la disipa”. Si cargas con la cruz de una preocupación excesiva por el futuro, debes saber que esta no proviene de Dios. Entrégale tu ansiedad al Señor y déjala con Él.
Y LA PAZ DE DIOS…GUARDARÁ VUESTROS CORAZONES…” (Filipenses 4:7)   Hay tres pautas más que puedes seguir para vencer la ansiedad:
1) Enumera tus preocupaciones.
Durante una semana, haz una lista de las cosas que más te preocupan, ya sean los hijos, la salud, el dinero, el matrimonio o el trabajo. No las preocupaciones que surgen una sola vez y luego desaparecen, sino esas cosas que te angustian constantemente (Mateo 6:25). Haz un repaso y pregúntate cuántas de estas han llegado a suceder en la realidad. 2) Analiza tus preocupaciones.
Detectarás asuntos que te inquietan sin cesar y que pueden convertirse en obsesiones, como el qué dirán, el hecho de que haya enfermedades hereditarias en tu familia (el cáncer, el alzhéimer o problemas cardiovasculares…) o el miedo de no tener suficiente para vivir cuando seas mayor. Identifica cada miedo y ora de manera específica por él.
3) Vive el día a día. Dios ha prometido suplir tus necesidades cada día, no cada semana o año.
Te dará lo que necesites cuando lo necesites. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). Un antiguo himno decía así: “No importa dondequiera esté, Jesús conmigo siempre está. Lo ha prometido, y tengo fe que su promesa cumplirá”.
En la Biblia, cuando aparece algo relacionado con las preocupaciones, casi siempre es para decirnos que no nos preocupemos. Si ves que la palabra “preocupación” está muy presente en tu vida, sustitúyela por el ánimo que Dios te da: “No te preocupes”. Filipenses 4:6-7.  nos alienta: “No os inquietéis por nada; más bien, en toda ocasión, con oración… presentad vuestras peticiones a Dios…Y la paz de Dios… cuidará vuestros corazones” (Filipenses 4:7).Céntrate en Dios, no en ti.
Jesús concluye Su llamado a la calma con este desafío: “…Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:32-33). Si buscas riqueza, te preocuparás por cada euro. Si buscas salud, temerás cada rasguño o bultito en la piel. Si buscas popularidad, te obsesionarás con cada conflicto. Si buscas seguridad, te sobresaltarás con cada ramita que cruja. En cambio, si haces que cada día se centra en el reino de Dios “todas estas cosas [te] serán añadidas”. Un poeta anónimo escribió en inglés: “Dijo el petirrojo al gorrión: ‘Quisiera saber la razón de las prisas e inquietudes que al hombre tanto abruman’. Respondió al primero el gorrión: ‘Amigo, debe ser que a ellos les falta el Padre del cielo que de ti y de mí se ocupa’”. Mateo 6:26 Mirad las AVES del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?