lunes, 23 de noviembre de 2015

La oración de Pablo

La oración de Pablo “
…NO CESAMOS DE ORAR POR VOSOTROS…” (Colosenses 1:9)
Veamos lo que Pablo oraba por aquellos a quienes estimaba:
1) Que entendieran la voluntad de Dios: “… Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9). Roma no era un lugar fácil para ser
cristiano, y sin embargo Pablo escribió acerca de los creyentes de allí: “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos…” (Romanos 16:19). La obediencia a Dios debería ser tu propósito primordial en la vida. Cuando se mencione tu nombre, nadie debería poner en tela de juicio tu grado de compromiso con Jesús.
2) Que sus vidas agradaran a Dios: “… Andar como es digno del Señor, agradándolo en todo…” (Colosenses 1:10). Cuando te presentes delante de Dios para ser recompensado, no vas a oír las palabras “bien dicho”, ni “bien planeado”, sino “…Bien hecho, mi buen siervo fiel…” (Mateo 25:21 Nueva Traducción Viviente).
3) Que prosperaran en la obra que Dios les había encomendado: “… Llevando fruto en toda buena obra…” (Colosenses 1:10). Nada les alegra más a los padres que ver el éxito de sus hijos. Y Dios siente lo mismo por ti.
4) Que perseveraran, aferrados a Su fortaleza: “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia” (Colosenses 1:11). Como las bombillas, que dependen de una fuente de energía para dar luz, así eres tú. Por eso, a menos que estés conectado a Dios, serás espiritualmente débil.
4) Que adoraran a Dios: “…Daréis gracias al Padre que nos hizo aptoalabanza s para participar de la herencia de los santos ” (Colosenses 1:12). En otras palabras, vive con una actitud de agradecimiento y un corazón lleno de alabanza.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Barreras Para Que Nuestras Oraciones Sean Respondidas

Barreras Para Que Nuestras Oraciones Sean Respondidas
«ME INVOCARÁ Y YO LE RESPONDERÉ…» (Salmo 91:15)    1) El primer obstáculo para que nuestras oraciones sean contestadas es no orar.
Suena muy simple, pero las oraciones no son contestadas si no hablamos con el Señor. Decir que creemos en la oración no es lo mismo que orar. Santiago escribió: «…no recibís, porque pedís mal…» (Santiago 4:3). Debemos tomarnos tiempo para decir a Dios lo que deseamos y necesitamos. Algunas veces, damos vueltas a ciertas situaciones en la mente, o hablamos de ellas con nuestros amigos, o las deseamos, o las esperamos, pero no oramos. Pensar, hablar con otros, desear o esperar no es lo mismo que orar. ¡Solamente orar es orar! Cuando tenemos una necesidad o hay una situación que nos preocupa, sólo oramos si hablamos con Dios acerca de ello.
El Señor está esperando a que pidamos cosas en oración, y nunca se cansa de que acudamos a Él, porque es capaz, está deseando y dispuesto a actuar a nuestro favor, pero tenemos que hacerlo. Jesús dijo: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquél que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:7-8).
«ACERQUÉMONOS, PUES, CONFIADAMENTE AL TRONO DE LA GRACIA…» (Hebreos 4:16)     2) El segundo obstáculo para que nuestras oraciones sean respondidas es la falta de confianza.
Cuando comprendamos que como hijos de Dios redimidos tenemos el derecho de acercarnos a Él en cualquier momento, podremos superar los intentos del enemigo de hacer que nos sintamos culpables. Como consecuencia, cobramos confianza para comunicarnos con Él y ya no nos decimos: «Sé que el Señor lo puede hacer, pero me cuesta creer que lo hará por mí». Pensamos tales cosas porque tenemos en mente que no somos dignos de recibir algo de Él. Sin embargo, Jesús hizo que lo fuéramos. Cuando nos dirigimos a Dios, podemos contar con que Él es compasivo con nosotros: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4:16). La palabra «…gracia…» significa que el Señor nos dará lo que no nos merecemos si estamos lo suficientemente confiados para pedírselo, porque lo hacemos en el Nombre de Jesús, no en el nuestro. Estamos presentando al Padre todo lo que Jesús representa, no todo lo que somos nosotros, ya que no somos nada sin Él. Dios está dispuesto a hacer más de lo que podríamos pedir o entender (lee Efesios 3:20). Así que, necesitamos practicar nuestra fe y beneficiarnos de todo lo que Él puede hacer si se lo pedimos confiadamente.
Cuando comprendes que tienes el privilegio de hablar con el Señor y que Él escucha cada palabra tuya, entonces oras con toda confianza.
«SI OBSERVO INIQUIDAD EN MI CORAZÓN, EL SEÑOR NO ME ESCUCHARÁ» (Salmo 66:18 Versión La Biblia de las Américas)   3) El tercer obstáculo para que nuestras oraciones sean contestadas es el pecado.
El pecado no confesado nos encierra y nos deja apartados de Dios. Si tenemos pecados escondidos en nuestro corazón, no podemos orar teniendo la seguridad de que el Señor nos contestará. Sin embargo, si le pedimos que revele nuestro pecado, lo hará. Cuando esto ocurra, debemos ocuparnos de ello si queremos mantener las «líneas de comunicación» abiertas. Si Dios nos recuerda de una situación en la cuál no hicimos lo correcto, no podemos «barrerlo» y esconderlo «debajo de la alfombra»; tenemos que reconocerlo y recibir su perdón.

Lo que llamamos «pequeñas cosas» se convierte en hábitos pecaminosos y normas de por vida… Por lo tanto, cuando el Señor revela nuestros pecados, es preciso que nos arrepintamos y que terminemos con lo que hemos estado haciendo mal, tomándonoslo muy en serio y actuando inmediatamente. Esto significa que hagamos todo lo que esté dentro de nuestro poder para asegurarnos que fluya nuestra relación con Él. De este modo, nuestras oraciones serán oídas y contestadas.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Una Vida Con Propósito Y Significado

Una Vida Con Propósito Y Significado
“…MÍO ERES TÚ…” (Isaías 43:1)
Hay una canción famosa de Dean Martin que dice ‘No eres nadie hasta que alguien te quiere’. Esa letra revela nuestros anhelos más profundos. Queremos que nuestras vidas valgan, que tengan transcendencia. Nuestro mayor temor es pasar por la vida sin que nadie se dé cuenta. Nos preocupa sobremanera la falta de estudios, nuestra situación económica comparada con la de otros, y el aspecto físico. Por eso nos molestamos cuando a un amigo se le olvida llamarnos, un profesor no recuerda nuestro nombre o un compañero de trabajo se lleva los honores de algo que hemos hecho nosotros. Buscamos atención, dejamos caer en las conversaciones nombres de personas de prestigio para darnos importancia y ponemos pegatinas llamativas en nuestros coches. Los diseñadores de moda nos dicen ‘Si llevas nuestros vaqueros serás alguien’ . Así que vamos a la tienda y gastamos la mitad del sueldo en unos vaqueros italianos. Pero luego -¡qué horror!- cambia el estilo, ya no se llevan ajustados sino anchos y pálidos en lugar de oscuros. Así que nos quedamos vistiendo la moda de ayer, sintiéndonos como que somos una noticia pasada.
Al grano: No puedes adquirir el sentido de trascendencia con cosas exteriores; es algo interno. Lo que da significado a tu vida es alguien en quien confías, que nunca va a cambiar; alguien que conoce lo peor de ti y aun así siempre cree lo mejor. Y sólo hay un ser así: Dios. Así que lee lo siguiente: “Ahora, así dice el Señor, Creador… y Formador tuyo…: «No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti. Porque yo, El Señor, [soy] Dios tuyo… Porque a mis ojos eres de gran estima…” (Isaías 43:1-4).

viernes, 20 de noviembre de 2015

Tu Eres Un “Sacerdote” en el trabajo

Tu Eres Un “Sacerdote” en el trabajo
“FRUCTIFICAD Y MULTIPLICAOS… EJERCED POTESTAD” (Génesis 1:28)
Si quieres saber cuál fue el plan original de Dios para cada uno de nosotros mira a Adán: “Y creó Dios al hombre a su imagen… Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad… sobre la tierra»” (Génesis 1:27-28). Fuimos creados para ser productivos, para multiplicarnos y para gobernar. Y toda profesión conocida abarca esas tres funciones. Un sacerdote es alguien que representa a Dios en nombre de otros y a otros en nombre de Dios. Y ésa es la descripción original de todos nosotros. Fuimos hechos a la imagen de Dios para seguir Su obra, que consiste en hacer florecer la tierra para que la tierra alabe a Dios.
Toda obra humana fue concebida por Dios para ser una obra sacerdotal. No solamente los clérigos o los misioneros han sido llamados por Dios, ni tampoco son necesariamente los que más le agradan, o los más importantes para Él. El erudito bíblico N.T. Wright nos describe una imagen muy bonita de este concepto. Él imagina a los humanos como espejos colocados en un ángulo de 45° entre el cielo y la tierra. Fuimos creados para reflejar el cuidado y el dominio de Dios en la tierra y reflejar de vuelta la alabanza y la gratitud de la creación a Dios. Eso lo que hacemos cuando trabajamos. Tienes un llamado. Tienes dones. Eres sacerdote. Y eso no está relacionado sólo con tu colaboración en la iglesia. Tu esfera laboral es el lugar por excelencia donde vives tu llamado. Cuando empiezas a verte a com o “ordenado por Dios” para hacer el trabajo que haces, eso te hará sonreír, te dará energía y añadirá dignidad a tu labor.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Dios No Tiene Prisa

Dios No Tiene Prisa
Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Isaías 30:18
¿Alguna vez has notado que Dios no tiene prisa? Le tomó 40 años para Moisés para recibir su llamado para conducir al pueblo de Egipto. Le tomó 17 años de preparación antes de que José fuera liberado de la esclavitud y encarcelado. Le tomó 20 años antes de que Jacob fuera libre del control de Labán. Abraham y Sara eran viejos cuando finalmente recibieron el hijo de la promesa, Isaac.
Dios-no-tiene-prisa
¿Por qué Dios no tiene prisa?
Dios llamó a cada uno de estos siervos para llevar a cabo una determinada tarea en su Reino, sin embargo, Él no tenía ninguna prisa para llevar a cabo su misión. En primer lugar, Él logró lo que quería en ellos. A menudo estamos más enfocados en los resultados que en el proceso que Él está logrando en nuestras vidas cada día. Cuando experimentamos su presencia todos los días, un día nos despertamos y nos damos cuenta de que Dios ha hecho algo especial en y a través de nosotros. Sin embargo, la realización ya no es lo que nos anima. En cambio, lo que nos anima es que Él está siempre presente. A través de los tiempos, nos volvemos más familiarizados con su amor, gracia y su poder en nosotros. Cuando esto sucede, ya no estamos enfocados en el resultado porque el resultado es “el resultado” (valga la redundancia) de nuestro caminar con Él. No es el objetivo de nuestro caminar, pero es el subproducto. Por lo tanto, cuando José llegó al poder en Egipto, probablemente no se importo mucho con esto. Por que había llegado a un lugar de completa entrega por esto no estaba ansioso por el mañana y sus circunstancias.
Esta es la lección para nosotros. Tenemos que esperar el tiempo de Dios y abrazarlo dondequiera que estemos en el proceso. Cuando encontramos la satisfacción y realización en ese lugar, empezamos a experimentar a Dios en formas que nunca antes pensamos posibles.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La responsabilidad personal en la Biblia

La responsabilidad personal en la Biblia
SI ERES SABIO, PARA TI LO ERES… (Proverbios 9:12)
Para que puedas mostrar la clase de responsabilidad que hace que triunfes en la vida, debes:
(1) Reconocer que para obtener éxito necesitas practicar la autodisciplina.
Cada vez que no hagas lo que no deberías hacer y comiences a hacer lo que deberías, estás aumentando tu capacidad de ser responsable y las recompensas que esto conlleva.
(2) Terminar lo que empieces.
Hay dos categorías de personas: las que harán cosas y las que podrían hacerlas. La gente responsable las lleva a cabo, y así es cómo los demás la evalúan.
(3) No esperar que otros lo hagan por ti.
Pablo escribió: “…cada uno cargará con su propia responsabilidad” (Gálatas 6:5). Dirigiendo la palabra a estudiantes en la universidad de Carolina del Sur (EE.UU.), el juez supremo Alexander Saunders dijo: “Cuando te den mucha responsabilidad, no supone que otra persona vaya a llevar las cargas más grandes, que otra persona deje constancia de las principales condenas, que otra persona haga propaganda por ti, que se ocupe de los pobres, que visite a los enfermos, que proteja los derechos civiles, que implemente la ley, que transmita los valores y que defienda la libertad. Lo que tú no valores, no será valorado, lo que tú no recuerdes, no será recordado, lo que tú no cambies, no será cambiado, lo que tú no hagas, no se hará. Si quieres, puedes crear una sociedad cu yo s líderes sean menos obsesivos con el ansia de tener mucho dinero. No es una cuestión de qué hacer, sino simplemente la voluntad de hacerlo”.
Algunas veces no nos responsabilizamos porque creemos que otros están más calificados. No, los que hacen la diferencia en la vida no la hacen porque estén mejor calificados sino simplemente porque decidieron intentar hacer algo. Además, Dios no llama a los capacitados, ¡Él capacita a los que son llamados!
CADA UNO SEGÚN EL DON QUE HA RECIBIDO, MINÍSTRELO A LOS OTROS…(1 Pedro 4:10)
Cuando hagas una decisión seria, te conviertas en una persona más responsable. Los que tienen éxito no culpan a otros, se hacen responsables de sus acciones y de sus actitudes. Ellos muestran una capacidad de responder la habilidad para escoger una respuesta correcta sin importar qué situación afrentan. En cada ocasión, la responsabilidad significa saber elegir, y sólo tú puedes hacerlo. Si ser responsable nunca ha sido una de tus puntos fuertes, entonces, empieza a serlo poco a poco. No puedes comenzar desde ninguna otra situación que desde aquélla en la que te encuentres ahora mismo.
¿Qué áreas de responsabilidad son las más difíciles para ti?
(1) ¿Dar seguimiento, asumiendo responsabilidad para terminar lo que hayas empezado?
Si tienes la tendencia a “tirar la toalla”, ponte unos objetivos más bien pequeños que requieren que te expandas. Empieza por las áreas que más te importan y luego, con algunas victorias “debajo del brazo”, comienza a abordar otros campos de acción.
(2) ¿Encargarte de los asuntos pequeños?
¿Cada cuánto tiempo olvidas de hacer las cosas pequeñas?, las cuales son grandes para los demás, como por ejemplo: olvidar aniversarios y cumpleaños, no fregar los platos, no sacar la basura, no ir a ver a tu hijo cuando juegue un partido de fútbol o no pasarlo bien con él, etc. Dice el Señor: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre…” (Mateo 5:16).
(3) ¿Dar un paso adelante sin esperar que otro lo haga por ti?

Muchos de nosotros estamos ante una decisión difícil y seguimos aplazándolo. ¿Cuál es la tuya? ¿Por qué no actúas? Apunta tus motivos para que comprendas claramente cuáles son. Ahora, escribe las ventajas de tomar una decisión. Una vez que sepas en tu corazón lo que debes hacer, pídele a Dios que te dé fuerzas, realízalo y mantente fiel a ello. Esto es tener responsabilidad personal.

martes, 17 de noviembre de 2015

Una Carta De Amor de Jesús Para Ti

Una Carta De Amor de Jesús Para Ti
“…SOIS CARTA DE CRISTO…” (2 Corintios 3:3)
Juan 3:16 es el mensaje más grandioso jamás enviado al hombre: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”. Dios envió a Jesús para demostrar su amor, y Él nos envía a nosotros para declararlo. “…sois carta de Cristo…, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo…” (2 Corintios 3:3) a un mundo perdido y estresado que busca respuestas.
Ahora bien, cuando llega una carta, surgen ciertas preguntas:
(1) ¿A quién va dirigida?
Esta carta va dirigida a “…todo aquél que en Él cree…” (Juan 3:16b). Para cada persona que encuentres tienes algo que ella necesita, algo mucho más importante que una reducción de impuestos, un aumento de salario, una solución para el calentamiento global o una cura de cáncer. Los amigos, los enemigos, los parientes, los vecinos, los compañeros de trabajo y los desconocidos necesitan el mensaje que tú tienes y la esperanza que les traigas.
(2) ¿De quién es?
La identidad del autor determina el nivel de interés del lector. Tú eres una carta de Cristo que habla de Él: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor…” (2 Corintios 4:5). Nuestro mensaje no es acerca de nosotros, es acerca de Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí” (Juan 14:6). La gente religiosa propaga su religión, nosotros representamos y anunciamos a Cristo. “Pero, ¿está la gente realmente interesada en Jesús?”, te puedes preguntar. ¡Sí! Durante su vida, Él atrajo a multitudes. Desde su muerte y resurrección ha estado atrayendo a incontables millones de ambos sexos, de todos las clases sociales y de todas las naciones de la Tierra. “…Yo, cuando sea levantado de la Tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Hoy, nada es más necesario que un retrato vivo de Jesucristo, así que, entrega tu “carta amorosa” a quienquiera que se cruce en tu camino.
…SOIS CARTA DE CRISTO… (2 Corintios 3:3)
La Biblia dice que tu vida es una carta de amor de Jesús, conocida y leída “…por todos los hombres” (2 Corintios 3:2b). Sin embargo, una carta sólo es útil si es leída y comprendida. Acerca de su caligrafía en deterioro, un amigo ya muy anciano comentó: “Todavía puedo leer lo escrito pero ya no consigo escribir para que sea leído”. La escritura incomprensible distorsiona el mensaje y desalienta al lector. El propósito de transmitir los pensamientos del escritor se pierde y el lector o deja de leer o no logra comprender el mensaje.
Para estar seguro de que tu “carta amorosa”, ésa que procede de Jesús, llegue a las personas a las que Él la envía, aquí tienes algunas anomalías que con frecuencia se hacen y que debes evitar: (a) la deshonestidad, como añadir a la cuenta más gastos de los que tienes, robar tiempo a tu empresa o llevarte a casa cosas que crees que no van a ser echadas de menos; (b) una actitud resentida cuando un amigo, un compañero de trabajo o un jefe te pide que hagas más de la cuenta y que lo ayudes en un momento que no te conviene; (c) trabajo de mala calidad, reflejado en un producto o un servicio de bajo nivel; (d) poca confiabilidad e inconsistencia, como cuando no pueden contar contigo para que estés donde se supone que debes estar o para cumplir con tus obligaciones; (e) ser un aguafiestas. Los creyentes a los que les falta un sentido de humor y flexibilidad, que actúan como si fueran incapaces de tener alegría, dañan la causa de Cristo; (f) la susceptibilidad, como cuando llevas tus sentimientos a flor de piel, te alteras fácilmente y reaccionas fuertemente a ofensas no intencionadas; (g) las rabietas, cuando estás malhumorado y gruñón porque las cosas no van como quieres; (h) siendo un santurrón, hablando de manera sentenciosa y arrogante. Como eres conocido y “leído” por todos (cfr. 2 Corintios 3:2), protégete contra estos comportamientos que tergiversan el mensaje vivificador que Dios quiere enviar a otros a través de ti.
“…SOIS CARTA DE CRISTO…” (2 Corintios 3:3)
Una vez sepas que una carta va dirigida a ti, la pregunta es: ¿qué es lo que dice? Ciertas palabras claves en 2 Corintios sobresalen: “…transformados”…,”…renunciamos” y “…las cosas… son hechas nuevas…”: “…somos transformados… en su misma imagen…” (2 Corintios 3:18b), “…renunciamos a lo oculto y vergonzoso…”(2 Corintios 4:2) y “…si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). El mensaje en nuestra “carta” debería hacer constar que no somos las personas que solíamos ser, porque:
(1) Cristo nos ha cambiado mentalmente.

Siendo transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento (cfr. Romanos 12:2), ahora miramos a la vida, a nosotros mismos, a otros, a nuestros desafíos y a nuestras opciones a la luz de los pensamientos de Dios y no de los nuestros. Vemos oportunidades donde vimos sólo obstáculos, y posibilidades donde vimos sólo problemas. Las mentes cansadas a causa de las preocupaciones ahora se llenan de confianza y paz.
(2) Cristo nos ha cambiado moralmente.

La lista de malhechores mencionada en 1 Corintio 6:9-10 fue un estilo de vida demasiado familiar para nosotros; incluye todo lo que es inmoral, es decir, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes, los estafadores, etc. Luego viene el glorioso versículo 11: “Y esto erais algunos de vosotros, pero… habéis sido lavados,… santificados,… justificados en el Nombre del Señor Jesús…”; Él ha transformado nuestro carácter;
(3) Cristo nos ha cambiado espiritualmente.

Antes éramos incapaces de disfrutar de la Palabra de Dios, de la alabanza y de los caminos del Señor. Ahora, vivos por su Espíritu que mora dentro de nosotros, nos regocijamos en estas cosas (lee 1 Corintios 2:14). Tu “carta” debería relatar: “Jesús cambió mi vida, y si lo dejaras, también cambiará la tuya”. Por lo tanto, entrega tu “carta de amor” a todos los que encuentres.