domingo, 15 de noviembre de 2015

Preparado, plantado, fijado, podado y prosperado

Preparado, plantado, fijado, podado y prosperado
“EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO” (Génesis 2:8)
Antes de que Dios pusiese a Adán en el huerto, Él lo formó (lee Génesis 2:7,8). Hay un proceso de preparación por el que el Señor nos lleva con el fin de hacernos lo que necesitamos ser, pero esa preparación lleva tiempo. Él debe tratar nuestras contradicciones, defectos de personalidad, áreas de desconfianza, asuntos de la infancia no resueltos, cicatrices, fracasos, etc. ¿Cuánto tiempo requiere eso? Sólo Dios lo sabe. Admítelo, ¿aun a tu edad no reconoces todavía algunas formas infantiles dentro de ti? Cualquiera habría perdido las esperanzas contigo, pero el Señor tiene un plan y se comprometió a llevarlo a cabo. Todos deberíamos llevar un letrero que diga: “Obra sin terminar. Si me contratas, debes saberlo. Si te casas conmigo, es preciso que lo sepas”.
La Biblia dice que Dios “…formó al hombre del polvo de la Tierra…” (Génesis 2:7). ¿Con qué trabaja? ¡Con polvo! Y los artilugios que usa para formarte son las experiencias por las que pasas a través de la vida; éstas te forman y te cambian. Cuanto más sigas intentando hacer las cosas a tu manera, más tiempo llevará el proceso. Puede que te lleve cinco años para que aprendas a dejar de agradar a las personas, o diez para que ceses de sentir pena por ti mismo, o veinte para que dejes de volver la mirada hacia atrás reviviendo tu infancia. Durante todo ese tiempo, el Señor te está diciendo: “Deja de hacerlo”, y tú contestas: “Ya lo sé; voy a hacer las cosas mejor”. Entonces, finalmente, sucede una crisis y la verdad te golpea fuertemente. En ese momento dices: “¿Sabes qué? Voy a olvidar aquellas cosas que se quedan atrás y empezaré a extenderme a lo que está delante” (lee Filipenses 3:13b).
EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO (Génesis 2:8)
¿Qué significa “plantar” Enterrar semillas más allá de la vista humana a fin de que germinen y eventualmente produzcan fruto. En el plan de Dios para tu vida, Él ha plantado bendiciones dentro de ti que experimentarás con el paso del tiempo. Solamente porque entres en un campo y no veas una cosecha, eso no quiere decir que las semillas no estén allí; el Señor ha plantado cosas en tu vida que llevarán su fruto en distintos momentos.
Es sorprendente que Dios quisiera sembrar en nosotros. ¿Por qué se esforzaría cuando podría crear las cosas diciendo sólo una palabra? Piensa acerca del amor, el empeño personal del Creador del universo mientras se inclina hacia abajo y planta bendiciones en ti para que vayan surgiendo durante las diversas estaciones de tu vida. Todo lo que el Señor tiene para ti no ha surgido todavía, de manera que no puedes darte por vencido o marcharte y decir:“Esto es todo lo que hay”. No, Dios tiene plantadas algunas cosas en ti que no has visto o experimentado hasta ahora. Aún te estás transformando en lo que Él sembró dentro de ti. Sabiendo esto reforzará tu fe de que realmente va a ocurrir. También significa que el Señor cree en ti, incluso cuando no crees en ti mismo…
Hay talentos en tu interior que no han sido descubiertos y sueños que no se han cumplido. ¡Eso es lo que significa estar en una batalla! El diablo está peleando contigo acerca de tu destino. Él sabe qué es lo que ha sido plantado en ti y está tratando de echar a perder la “semilla”. ¡No lo dejes! No eres la persona que serás dentro de seis meses o dentro de seis años, porque hay un factor tiempo; todo no llega a ser “cosechado” en el mismo instante. Debes tener fe y paciencia, de otra manera perderás lo que Dios tiene para ti.
“EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO”(Génesis 2:8)

Fíjate en esto: Dios “…puso…” al hombre en el huerto, “…al oriente…” (Génesis 2:8b). No es suficiente estar en el “huerto”, debes estar en el lugar preciso. Hace falta que ores:”Señor, ponme en el “huerto” que planeaste para mí.
Educando a los hijos se aprende muchas cosas. Nos hemos hecho mayores y somos más sabios diciendo: “No hagas eso” y “No vayas hacia allá”. Pero no puedes acortar el proceso; tendrán que tropezar, porque así es como aprenderán a funcionar y a encontrar su propio camino. Tal vez tú mismo trabajaste en varios empleos antes de que sacaste en claro lo que se supuso que hicieras. Eso es porque todavía no estabas “en tu lugar”. Si eres sabio, en algún momento comenzarás a orar: “Señor, no dejes que pase la vida probando cosas; ponme en el lugar que tengas para mí”.
Sin saberlo, puedes estar en el lugar correcto porque Dios lo ha “plantado” y no “creer [es decir, necesitas tiempo para poder darte cuenta de ello]. No importa donde empecemos; lo importante es dónde terminemos. Debes mirarte en el espejo y decir: Hay algo en mí que todavía no ha salido fuera. Señor, ayúdame a mantenerme firme hasta que saques de mí lo que plantaste dentro”. No dejes que nadie te convenza que eres un fracaso por “no llevar puestos los zapatos apropiados” o porque ahora mismo no lo tengas todo tan claro. Dios tiene un lugar en mente para ti; simplemente camina con Él y Él te llevará allí.
EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO (Génesis 2:8)
La Biblia dice: “Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Puede que Dios te esté diciendo hoy: “Te he preparado, te he puesto donde debes estar, he plantado bendiciones en tu vida que son programadas para que salgan a la luz en distintos momentos, pero ahora tienes que currártelo”. Deja de buscar “huertos” que ya están “podados”; es preciso que “podes” tu propio “huerto”. Te corresponde pasar por luchas personales y derramar tus propias lágrimas. Cuando las personas te dan cosas, también te las pueden quitar. Sin embargo, cuando el Señor te las da, son tuyas para siempre, pero debes cuidarlas. Tienes que “podar” tus hijos, porque no llegarán a buen término si los descuidas (lee Proverbio 22:6). Hace falta que “podes” tus relaciones personales: ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos…! (Salmo 1:1 La Biblia de las Américas). Es preciso que “podes” tu negocio personal. Eso significa: honrar a Dios como tu socio, permitiéndolo que use tu empresa para promover la suya.

Cuando camines con el Señor, Él te protegerá y te prosperará, incluso en tiempos difíciles, pero tienes que seguir currándotelo. Pregunta a cualquier agricultor y te dirá lo siguiente: el trigo desatendido se perderá con el tiempo; debe ser sembrado. No hay tanto malo en tu vida, sólo que esperas que Dios haga las cosas que Él espera que tú hagas. ¡Vamos, agarra las “tijeras de podar” y ponte manos a la obra!

sábado, 14 de noviembre de 2015

Cómo tener éxito en la Vida Cristiana

Cómo tener éxito en la Vida Cristiana
“ABRE MIS OJOS, PARA QUE VEA…” (Salmo 119:18 LBLA)
Si quieres tener éxito en la vida:
1) No te “duermas en los laureles”. Si tus logros pasados te siguen pareciendo impresionantes en la actualidad, quizás te hayas estancado. El apóstol Pablo reconocía sus éxitos, pero siempre se enfocaba en las tareas futuras encomendadas por Dios: “…Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta…” (Filipenses 3:13-14).
2) No te quedes sentado esperando a que lleguen las oportunidades. Si no emprendemos cosas grandes, porque nos parecen fuera de nuestro alcance, y no hacemos las pequeñas por carecer de importancia, existe el peligro de que no hagamos nada. El mundo se beneficia de aquellos que hacen algo, no de los que se limitan a hablar de proyectos.
3) No dejes que tus comienzos dicten tu final. George Washington Carver pasó su infancia rodando por diferentes hogares de acogida; hasta que, según se cuenta, la lavandera Maria Watkings lo encontró dormido en su granero. Esta no solo lo recibió en su casa, sino que lo llevó a la iglesia, donde el joven tuvo un encuentro con Jesús. Cuando años más tarde el joven se fue de la casa, se llevó la Biblia que la mujer le había regalado. Maria dejó una huella perenne en la vida de este hombre, y él a su vez dejó su huella en el mundo. Llegó a ser el padre de la agricultura moderna y amigo personal de tres presidentes de los EE.UU., de Henry Ford y de Gandhi. A Washington Carver se le atribuyen más de trescientos inventos. Pero lo más extraordinario es que a pesar de los impedimentos, jamás fue una persona recelosa ni trató de vengarse. Tenía la costumbre de acudir al laboratorio cada mañana y orar: “Abre mis ojos para que vea.” Con una actitud semejante, Dios no podía hacer otra cosa que bendecirlo.

viernes, 13 de noviembre de 2015

La Oración del Apóstol Pablo

La Oración del Apóstol Pablo

…NO CESAMOS DE ORAR POR VOSOTROS…” (Colosenses 1:9)
Veamos lo que Pablo oraba por aquellos a quienes estimaba:
1) Que entendieran la voluntad de Dios: “… Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9). Roma no era un lugar fácil para ser
cristiano, y sin embargo Pablo escribió acerca de los creyentes de allí: “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos…” (Romanos 16:19). La obediencia a Dios debería ser tu propósito primordial en la vida. Cuando se mencione tu nombre, nadie debería poner en tela de juicio tu grado de compromiso con Jesús.
2) Que sus vidas agradaran a Dios: “… Andar como es digno del Señor, agradándolo en todo…” (Colosenses 1:10). Cuando te presentes delante de Dios para ser recompensado, no vas a oír las palabras “bien dicho”, ni “bien planeado”, sino “…Bien hecho, mi buen siervo fiel…” (Mateo 25:21 Nueva Traducción Viviente).
3) Que prosperaran en la obra que Dios les había encomendado: “… Llevando fruto en toda buena obra…” (Colosenses 1:10). Nada les alegra más a los padres que ver el éxito de sus hijos. Y Dios siente lo mismo por ti.
4) Que perseveraran, aferrados a Su fortaleza: “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia” (Colosenses 1:11). Como las bombillas, que dependen de una fuente de energía para dar luz, así eres tú. Por eso, a menos que estés conectado a Dios, serás espiritualmente débil.
4) Que adoraran a Dios: “…Daréis gracias al Padre que nos hizo aptoalabanza s para participar de la herencia de los santos ” (Colosenses 1:12). En otras palabras, vive con una actitud de agradecimiento y un corazón lleno de alabanza.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Las Langostas En La Biblia y Los Proverbios

Las Langostas En La Biblia y Los Proverbios
“…LAS LANGOSTAS, QUE NO TIENEN REY, PERO SALEN TODAS POR CUADRILLAS…” (Proverbios 30:27)
En tiempos bíblicos, la gente tenía más temor de una nube de langostas que de todos los ejércitos de sus enemigos juntos. Literalmente podían tapar la luz del sol, devorar todo lo que tenían delante de sus ojos y echar abajo un reino, porque nadie podía pararlos. ¿Y cuál es la moraleja de la langosta para ti?
(1) No abandones; tu victoria está asegurada.
La langosta no es grande, pero es muy atrevida. Si no puede pasar por la puerta, entrará por la ventana. Si no puede entrar por la ventana, bajará por el canal de la lluvia y aparecerá por debajo del porche; nunca se da por vencida. Así que, sigue orando, sigue creyendo, sigue luchando, porque tu victoria es un hecho: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”(Romanos 8:31b). Pastor, cien langostas harán más para conquistar a tu entorno para Cristo que mil “calienta bancos”.
(2) A solas no puedes, pero juntos sí se puede.
Las langostas funcionan “…por cuadrillas…” (Proverbios 30:27b). Algunos de nosotros tenemos problemas en lo que se refiere a dejar a otras personas en nuestras vidas. Por miedo, inseguridad o orgullo, no queremos hablar con nadie o abrirnos y admitir a nadie que necesitamos algo. Para poder alcanzar tu destino, debes rodearte de las personas apropiadas. No puedes “correr” con personas débiles, autosuficientes, demasiado tranquilas o mediocres. No, necesitas a personas con muchas ganas de vivir y con mucha hambre del Señor. En el reino de Dios, las “matemáticas” son distintas: uno puede perseguir a mil, y dos hacer huir a diez mil (Deuteronomio 32:30). “…si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la Tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los Cielos…” (Mateo 18:19).
“…LAS LANGOSTAS, QUE NO TIENEN REY, PERO SALEN TODAS POR CUADRILLAS…” (Proverbios 30:27)
Las langostas no pueden realmente volar, porque sus alas son demasiado estrechas, pero pueden saltar doscientas veces su propia altura. La oportunidad del momento lo es todo. La langosta espera a que el viento se levante, da un salto, y éste le lleva a su destino. ¿Qué es lo que nos enseña la langosta?
(1) Cuando Dios se mueve, asegúrate de moverte con Él.
Una langosta no puede controlar el curso de a donde va, volar contra el viento, determinar su propio rumbo o cambiar de dirección porque depende totalmente del aire. Da gracias al Señor por los libros de autoayuda y por los seminarios sobre el liderazgo, etc. Pero llegará el momento en que tendrás que confiar totalmente en Dios, reconocer los tiempos que Él disponga para ti, dar un salto de fe y dejar que el viento de su Espíritu te lleve donde necesitas ir. Todo tu “aletear por ahí” y fatiga no lograrán que se haga la labor.
(2) Permanece sensible hacia el “viento”, porque el Señor, y no tú, define el propósito de tu vida.
Él es el que programa los momentos precisos de tus oportunidades. Sin embargo, el letargo espiritual puede atenuar tus sentidos y causar que pierdas la ocasión. “Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios..” (Hebreos 5:12). Quizá, en lugar de volar, tu vida se está desintegrando porque permites que se apague el “fuego” del Señor en tu corazón. Pues bien, todavía no es demasiado tarde. El “viento soplará” de nuevo, por lo tanto, comienza a orar: “Señor, es posible que haya perdido la oportunidad antes, pero esta vez no lo haré. No quiero terminar deseando haber hecho algo que no hice, no porque Tú no estuvieras preparado sino porque yo no lo estaba”.
“…LAS LANGOSTAS, QUE NO TIENEN REY, PERO SALEN TODAS POR CUADRILLAS…” (Proverbios 30:27)
Las langostas tienen una lección importante más para enseñarnos: En lugar de ir detrás de alguien, ¡marca el ritmo! Si sigues esperando que alguien te tome de la mano y diga cómo va a salir todo, nunca llegarás a ninguna parte. “…las langostas, que no tienen rey, pero salen todas por cuadrillas…” (Proverbios 30:27). Date cuenta de la palabra “…salen….” ¿Se te ha ocurrido que Dios te pudo haber llamado a ti para marcar el camino, el rastro y el ritmo? Has estado sentado en la iglesia durante años escuchando todos los sermones; ahora es el momento de “cruzar el Jordán” y de tomar posesión de la “tierra” que el Señor tu Dios te da (cfr. Josué 1:11).
Pero te dices: “Ningún familiar ha hecho nunca algo parecido”. ¡Bien!, entonces, ¡tú serás el primero! ¿A quién vas a hacer caso? A las “voces” de tu pasado disfuncional o al Dios Quien te dice: “…te mando que te esfuerces y seas valiente… porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9). Tener a personas que piensan que tus ideas son de locos es parte de toda historia de éxito. Cuando el Señor se mueve, Él no manda a una comisión para comprobar la situación ni convoca un referendum. No, Él busca a alguien como Isaías que diga: “Heme aquí, envíame a mí” (Isaiah 6:8b). Entonces, le da el visto bueno, lo habilita y lo envía a ser “…cabeza y no… cola;… encima solamente, nunca debajo…” (Deuteronomio 28:13).

Recuerda que las personas que Dios utiliza son personas en quienes Él puede confiar el éxito, personas que digan: “Mis “alas” eran demasiado pequeñas para poder “volar” hasta aquí. No fue mi “aletear por ahí” lo que me trajo hasta aquí sino el Señor”.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las Arañas En La Biblia y Los Proverbios

“…LA ARAÑA, QUE LA ATRAPAS CON LA MANO, PERO ESTÁ EN LOS PALACIOS REALES” (Proverbios 30:28)

Todo lo que una araña necesita para sobrevivir y triunfar en la vida, Dios se lo ha dado. Lánzala de un escobazo y antes de tocar el suelo habrá frenado la caída. Desde su interior lanza un filamento sedoso compuesto de proteínas y se desliza hacia abajo para acto seguido buscar un lugar seguro. Después, aparecerá fortalecida y construirá una nueva tela. ¿Qué es lo que podemos aprender de la araña? Que todo lo que necesitamos, el Señor ya lo ha puesto en nuestro interior. La Biblia dice: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder…; por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:3-4). ¿Qué nos ha dado Dios? “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. ¿De qué nos ha hecho partícipes? “…de la naturaleza divina….” ¡Vaya! Tu futuro no está determinado por a quién conoces o gustas y a quién no. ¡El poder para cumplir tu destino está dentro de ti! Las batallas y las luchas de tu vida tratan de para qué naciste, fuiste llamado y dotado para hacer. Por eso, aviva el don del Señor que está en ti (cfr. 2 Timoteo 1:6), en otras palabras, ¡empieza a ser productivo!
Puede ser que la vida te haya abatido, pero no te ha puesto fuera de combate. Lo que se está tejiendo en tu interior triunfará sobre lo que se está tramando a tu alrededor. Aférrate a la Palabra de Dios, saca fuerzas de tu fe, aguanta, y cuando el “humo” se desvanezca, levántate y anuncia: “Por la gracia del Señor, ¡he vuelto!?. Dices: “Pero he perdido tantísimo.” Siempre que conserves lo que Dios puso en tu interior, ¡vencerás!

“…LA ARAÑA, QUE LA ATRAPAS CON LA MANO, PERO ESTÁ EN LOS PALACIOS REALES” (Proverbios 30:28)

Cuando llega el momento de la puesta de huevos, la araña produce una especie de hilo singular que usa para hilar un saco protector en cuyo interior depositará los huevos. Si un enemigo se acerca a robar la prole de la araña, éste quedará atrapado en los pegajosos fluidos del hilo. Entonces, la araña envuelve al adversario con otro tipo de hilo transformándolo así en comida. ¿Qué lección podemos obtener de la araña? Que la batalla trata de nuestro futuro. No permitas al enemigo apoderarse de tus hijos; no le dejes que robe tu potencial. No toleres que te arrebate tu destino. En cuanto aquéllos que tenían una voluntad débil, las rodillas flojas y una fe pobre vieron a los gigantes en la Tierra Prometida , quisieron volver a Egipto. Pero Caleb era distinto. Él dijo: “…no… temáis al pueblo de esta tierra, pues vosotros los comeréis como pan” (Números 14:9b). Cuando comprendas de qué va la batalla de tu vida, incluso empieces a alimentarte de lo que el enemigo te arroja y dirás:¡Tráemelo; lo que no me destruya, me hará más fuerte!.
Sé como Sama. “Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas y el pueblo huyó delante de los filisteos. Pero él se paró en medio de aquel terreno, lo defendió y derrotó a los filisteos. Así dio el Señor una gran victoria” (2 Samuel 23:11b-12). Sama sabía por lo que estaba luchando. Aquel campo de lentejas servía comida en su mesa y representaba el futuro de su familia; era su legado. Cuando Sama se enfrentó al enemigo, el Señor dio “…una gran victoria”, y Él hará lo mismo por ti.

…LA ARAÑA, QUE LA ATRAPAS CON LA MANO, PERO ESTÁ EN LOS PALACIOS REALES (Proverbios 30:28)

Las arañas pueden tener hasta ocho ojos, y no obstante muchas casi no ven. Lo que hace de ellas unas fervientes cazadoras son los sensibilísimos folículos pilosos de sus patas que la permiten percibir claramente todo lo que sucede a su alrededor. ¿Cuál es el mensaje que puedes obtener de la araña? Usa el sentido del discernimiento que Dios te ha dado. Puedes captar más con tu espíritu que lo que pueden ver tus ojos.“Vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas” (1 Juan 2:20).Dios te dará a conocer cosas que no podrás probar ni explicar. Jesús dijo que nos haría saber “…las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13b)Pero Él no lo hará para que alimentemos nuestro ego o nos jactemos. No, el Espíritu Santo glorificará a Jesús, porque tomará de lo suyo y nos lo hará saber (cfr. Juan 16:14). El Señor les da “información confidencial” a aquéllos que desean glorificarle. Así que, deja de vivir por debajo del nivel de tus privilegios espirituales. Los antiguos campesinos creyentes solían cantar en la iglesia: “El Espíritu Santo me lo dijo de veras, todo será bien”. Puede que la gramática no sea muy correcta, pero es una gran verdad bíblica. ¿Recuerdas algún momento en el que tus ojos te indicaban: “No vas a poder salir de ésta” pero tu espíritu no dejaba de decirte: “Todo “será” bien?Un ejemplo: en alguna ocasión conociste a alguien que tenía una buena apariencia, demasiado buena, y en cambio, tu espíritu te avisó de que había algo raro en esa persona. “…así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él” (1 Juan 2:27b). La forma de vivir con discernimiento es permanecer muy cerca de Dios.LEER MÁS en la pagina 2

martes, 10 de noviembre de 2015

2Ts 2.v2-3

2Ts 2.v2-3 "Espíritu, palabra y carta" podría referirse al hecho de que las falsas enseñanzas pudieron haber venido de: (1) alguien que decía haber recibido una revelación divina; (2) alguien que enseñaba algo como si hubiese venido de Pablo; o (3) alguien que distribuía una carta supuestamente escrita por Pablo.

2.3 A través de la historia ha habido individuos que han epitomizado lo malo y han sido hostiles a todo lo que Cristo representa (véase 1Juan._2:18; 1Juan_4:3; 2Juan_1:7). Estos anticristos han existido en cada generación y continuarán su obra de maldad. Entonces, justo antes de la Segunda Venida de Cristo, se levantará "el hombre de pecado, el hijo de perdición", un individuo realmente maligno. Será la herramienta de Satanás, equipado con el poder de Satanás (1Juan_2:9). Este hombre sin ley será el anticristo.
Sin embargo, es peligroso etiquetar a cualquiera persona como el anticristo y tratar de predecir la venida de Cristo basados en esas suposiciones. Pablo menciona el anticristo, no para que podamos reconocerlo específicamente, sino para que podamos estar preparados para hacer frente a todo lo que amenace nuestra fe. Si nuestra fe es fuerte, no tenemos por qué temer lo que esté por delante, porque sabemos que este hombre sin ley ya ha sido vencido por Dios, no importa cuán poderoso llegue a ser o cuán terrible parezca nuestra situación. Dios está en control de todo y será victorioso sobre el anticristo. Nuestra tarea es estar preparados para el regreso de Cristo y extender el evangelio para que aun más personas estén preparadas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

1 Tesalonisenses.2.v2-5

1 Tesalonisenses.2.v2-5 Los tesalonicenses sabían que Pablo había estado preso en Filipos justo antes de su venida a Tesalónica (véase Hechos 16.11-17.1). El temor a perder la libertad no fue obstáculo para que Pablo siguiera predicando el evangelio. Si Dios quiere que hagamos algo, El nos dará la fuerza y el valor para hacerlo a pesar de los obstáculos que pudieran existir en el camino.

2.3 Esta declaración pudo haber sido la respuesta a acusaciones de los líderes judíos que habían agitado a las masas (Act_17:5). Al predicar el evangelio, Pablo no buscaba dinero, fama o popularidad. El demostró la sinceridad de sus motivos cuando junto con Silas sufrió por difundir el evangelio en Filipos. La gente se involucra en el ministerio por una variedad de razones, no todas buenas o puras. Cuando quedan al descubierto sus motivos erróneos, toda la obra de Cristo sufre. Cuando usted se involucre en el ministerio, hágalo sólo por amor a Cristo y a los demás.

2.4-8 Al tratar de persuadir a la gente, podemos ser tentados a alterar nuestra posición, apenas lo suficiente como para que nuestro mensaje sea un poco más aceptable o usar la adulación o la lisonja. Pablo nunca cambió su mensaje para hacerlo más aceptable, aunque trató que sus métodos estuvieran acorde con cada audiencia. Aunque nuestra presentación deba ser alterada para hacerla apropiada a cada situación, nunca debe comprometerse la verdad del evangelio.

2.5 Con frecuencia nos disgustamos cuando oímos que alguien adula a otra persona. La adulación es falsa, y es una máscara para cubrir las intenciones reales de una persona. Los cristianos nunca deberían practicarla. Los que proclaman la verdad de Dios tienen una responsabilidad especial de ser honestos. ¿Es usted honesto y sincero en sus palabras y acciones? ¿O le dice a la gente lo que ellos quieren oír a fin de conseguir lo que luego quiere de ellos?

2.6-8 Cuando Pablo estuvo con los tesalonicenses, no los aduló, no buscó su alabanza y no fue una carga para ellos. El y Silas concentraron sus esfuerzos en la presentación del mensaje de Dios para la salvación de los tesalonicenses. ¡Esto era lo importante! Los creyentes de aquel lugar habían sido cambiados por Dios, no por Pablo; fue el mensaje de Cristo el que creyeron, no el de Pablo. Cuando testificamos para Cristo, nuestra preocupación no debe estar en la impresión que causamos. Como verdaderos ministros de Cristo, debemos señalarlo a El y no a nosotros.