miércoles, 12 de agosto de 2015

Salmos. 14.v1-7

Salmos. 14.v1-7
14.1-3 El verdadero ateo es o necio o malvado. Necio porque cierra los ojos a la evidencia de que Dios existe, o malvado porque no quiere someterse a las verdades de Dios. Nos volvemos ateos en la práctica cuando nos apoyamos en nosotros mismos más que en Dios. El necio mencionado aquí es alguien agresivamente perverso en lo que hace. Según la Biblia, se necesita ser muy necio para desafiar directamente a Dios.

14.3 Nadie es perfecto, excepto Dios. Todos somos culpables ante El (véase Rom_3:23) y necesitamos su perdón. No importa lo bien que nos desempeñemos ni lo mucho que logremos comparado con otros. Ninguno de nosotros puede jactarse de su bondad cuando se compara con los estándares de Dios. El no sólo espera que obedezcamos sus principios, sino que quiere además que le amemos con todo nuestro corazón. Sólo Jesucristo ha hecho eso de una manera perfecta. Todos somos insuficientes, por lo tanto debemos recurrir a Cristo para salvarnos (Rom_10:9-11). ¿Le ha pedido ya que lo salve?

14.3, 4 David aplica estas observaciones a sus enemigos, donde dice de los malvados "devoran a mi pueblo como si comiesen pan". "Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno". Como contraste, David dijo: "Tú has probado mi corazón[...] y nada inicuo hallaste" (17.3).
Hay una distinción muy clara entre aquellos que adoran a Dios y los que no quieren adorarlo. David adoraba a Dios y bajo su liderazgo Israel obedeció a Dios y prosperó. Varios cientos de años después, sin embargo, Israel se olvidó de Dios. Era muy difícil distinguir entre los seguidores de Dios y los que adoraban ídolos. Cuando Isaías llamó a Israel al arrepentimiento, él, al igual que David, habló de personas que se habían descarriado (Isa_53:6). Pero Isaías estaba hablando de los propios israelitas. Pablo citó el Salmo 14 en Rom_3:10-12. Generalizó aun más la imagen de la oveja descarriada, haciéndola extensiva a toda la gente. Toda la humanidad, judíos y gentiles por igual, se ha apartado de Dios.

14.5 Si Dios está "con la generación de los justos", entonces los que atacan a los seguidores de Dios pueden estar atacando a Dios. Hacerlo es totalmente fútil (véase 2.4, 5, 10-12). Por lo tanto, si bien podemos sentir que estamos perdiendo la batalla, no puede haber la menor duda de que nuestra victoria principal está en Dios.

martes, 11 de agosto de 2015

Salmos. 13.v1-6

Salmos. 13.v1-6
13.1 A veces basta hablar con un amigo sobre un problema para verlo en la perspectiva adecuada. En este salmo, la frase "hasta cuándo" aparece cuatro veces en los primeros dos versículos, indicando el desconsuelo profundo de David. David expresó sus sentimientos a Dios y encontró fortaleza. Al final de su oración, ya podía expresar esperanza y confianza en Dios. La oración es una forma en la que podemos expresar nuestros sentimientos y hablar con Dios de nuestros problemas. El nos ayuda a encontrar la perspectiva adecuada, y esto nos da paz (Hab_3:17-19).

13.1-5 Con frecuencia David declaró que Dios actuaba muy lentamente para salvarlo. A menudo nosotros también sentimos esa impaciencia. Pareciera que la maldad y el sufrimiento no captan su atención, y nos preguntamos cuándo los detendrá Dios. David afirmó que él continuaría confiando sin importar cuánto tiempo tuviera que esperar para que se llevara a cabo la justicia de Dios. Cuando se impaciente, recuerde la fe constante que tuvo David en la misericordia infalible de Dios.

lunes, 10 de agosto de 2015

Salmos. 12:v1-8

Salmos. 12:v1-8
12.1 Vivir para Dios en un mundo engañoso puede ser una batalla difícil y solitaria. En un momento, el gran profeta Elías se sintió tan solo que quiso morir. Pero Dios le dijo que quedaban otros siete mil siervos fieles (1Ki_19:4, 1Ki_19:14, 1Ki_19:18). Nunca estamos solos en nuestra batalla en contra del mal. Cuando se sienta solo, busque a otros creyentes de los que pueda obtener fortaleza y apoyo.

12.2-4 Podemos vernos tentados a creer que las mentiras son relativamente inofensivas, hasta incluso pueden parecernos útiles en algún momento. Pero Dios no pasa por alto el engaño, la adulación, el alarde y las mentiras. Cada uno de estos pecados surgen de una mala actitud que a la larga se expresa con palabras. La lengua puede ser nuestro mayor enemigo; aunque pequeña, puede hacer un gran daño (Santiago._3:5). Tenga cuidado con la forma en que utiliza la suya.

12.5 Dios cuida del débil y necesitado. Aquí promete proteger al oprimido y confrontar a sus opresores. Deberíamos identificarnos con la actitud de Dios. Su trabajo no está concluido hasta que nosotros nos interesemos por las necesidades de los pobres.

12.6 La sinceridad y la verdad son extremadamente valiosas porque no abundan. Muchas personas engañan, mienten, adulan. Creen que obtendrán lo que quieren por medio del engaño. Como rey, David seguramente se enfrentó con personas que esperaban ganar favores y ascensos por medio de la adulación. Cuando sintamos que la sinceridad y la verdad ya casi no existen, tenemos una esperanza: la Palabra de Dios. Las Palabras de Dios son tan puras como la plata refinada. Así que escuche con cuidado cuando El hable.

sábado, 8 de agosto de 2015

Salmos. 11:v1-7

Salmos. 11:v1-7
11.1-4 David se vio forzado a huir para salvar su vida en varias ocasiones. Ser el rey ungido de Dios no lo hizo inmune a la injusticia y al odio de otros. Este salmo pudo haber sido escrito cuando David estaba siendo perseguido por el rey Saúl (1 Samuel 18-31), o durante los días de la rebelión de Absalón (2 Samuel 15-18). En ambas ocasiones, David huyó, pero no porque todo se hubiera perdido sino porque sabía que Dios tenía las riendas. Si bien evitó los problemas con sabiduría, no huyó de ellos por temor.

11.1-4 David parece estar hablando a aquellos que le aconsejan huir de sus enemigos. La fe de David contrastaba dramáticamente con el temor de sus consejeros. La fe en Dios nos impide perder la esperanza y nos ayuda a resistir el miedo. Los consejeros de David tenían miedo debido a que veían sólo circunstancias aterradoras y fundamentos que se desmoronaban. David estaba seguro y optimista porque sabía que Dios era más grande que cualquier cosa que sus enemigos pudieran llevar en su contra (7.10; 16.1; 31.2, 3).

11.4 Cuando se sacuden los fundamentos y usted desea esconderse, recuerde que Dios sigue llevando las riendas. Su poder no ha disminuido por el curso que hayan tomado los acontecimientos. Nada sucede sin su conocimiento ni su permiso. Cuando tenga ganas de salir huyendo, huya hacia Dios. El restaurará la justicia y la bondad en la tierra en su tiempo.

11.5 Dios no evita que los creyentes tengan circunstancias difíciles, sino que pone a prueba tanto al justo como al malvado. Para algunos, las pruebas de Dios se vuelven como fuego que refina, mientras que para otros, se vuelven un incinerador para destrucción. No haga caso omiso de las pruebas y los retos que surjan en su paso por la vida. Uselos como oportunidades de crecer.

viernes, 7 de agosto de 2015

Salmos.10.v4-11

Salmos.10.v4-11 Algunas personas triunfan en todo lo que emprenden, y se jactan de que nadie, ni siquiera Dios, los puede derribar. Podemos preguntarnos por qué Dios permite que esa gente amase grandes fortunas siendo que lo desprecian en la forma en la que lo hacen. Pero, ¿por qué nos molestamos cuando el malvado prospera? ¿Nos enojamos por el daño que causan, o nos sentimos celosos de su prosperidad? Para responder estas preguntas debemos tener la perspectiva adecuada de la maldad y de la riqueza. Con certeza el malvado será castigado debido a que Dios odia sus acciones perversas. La riqueza solo es temporal y no es un símbolo de la aprobación de Dios de la vida de una persona, como tampoco la falta de ella será una señal de la desaprobación de Dios. No permita que la riqueza o la falta de ella se vuelvan una obsesión. Véase Pro_30:7-8 donde encontrará una oración que puede elevar.

10.11 Hay incompatibilidad entre la arrogancia ciega y la presencia de Dios en nuestros corazones. La gente soberbia depende de sí misma y no de Dios. Esto provoca que las influencias que Dios usa para guiarlo abandonen su vida. Cuando la presencia de Dios es acogida, no hay lugar para la soberbia ya que El nos hace conscientes de nuestro verdadero yo.

jueves, 6 de agosto de 2015

Salmos.9.v18

Salmos.9.v18 Quizá el mundo cierre los ojos a la condición de los necesitados, aplastando cualquier esperanza terrenal que pudieran tener. Pero Dios, el campeón del débil y del necesitado, promete que esto no será así para siempre. Dios juzgará a las naciones malvadas que se olvidan de El y no quieren ayudar a su pueblo. El conoce nuestras necesidades, conoce nuestra tendencia a desesperarnos, y nos ha dado la promesa de que El mismo cuidará de nosotros (véase también 9.9, 12). Aun cuando los demás se olviden de nosotros, el Señor nos recordará. Salmos. 10:v1-5
10.1 "¿Por qué[...] te escondes en el tiempo de la tribulación?" Para el salmista, Dios parecía estar muy lejos. Pero aun cuando tenía sinceras dudas, no dejó de orar ni pensó que Dios ya no estaba interesado. No se estaba quejando. Simplemente le estaba pidiendo a Dios que acelerara su ayuda. Es durante los momentos en los que nos sentimos más solos u oprimidos cuando más necesitamos orar, y hablarle a Dios de nuestros problemas.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Salmos.9.v10-14

Salmos.9.v10-14 Dios nunca desampara a aquellos que le buscan. Desamparar a alguien es abandonarlo. Dios no ha prometido que si confiamos en El nunca experimentaremos una pérdida ni un sufrimiento. Significa que Dios mismo nunca nos dejará, no importa lo que suceda.

9.11 Dios no solo vive en Sion (otro nombre del monte Moriah, colina sobre la cual se construyó el templo). El está en todos lados en todo momento. El punto central de adoración de los israelitas, sin embargo, era Jerusalén y su hermoso templo. Dios estaba presente en el tabernáculo (Exo_25:8-9) y en el templo construido por Salomón (2Ch_7:16). Desde este punto central de adoración, los judíos debían hablar al mundo acerca del único Dios verdadero.

9.13, 14 Todos nosotros queremos que Dios nos ayude cuando tenemos problemas, pero a menudo por diferentes razones. Algunos quieren la ayuda de Dios para tener éxito y agradar a otras personas. Otros quieren que Dios los ayude para estar cómodos y sentirse bien consigo mismos. Sin embargo, David quería que Dios lo ayudara para que fuera restaurada la justicia en Israel y para poder mostrarles a los demás el poder de Dios. Cuando usted le pida ayuda a Dios, considere sus motivos. ¿Es para ahorrarse dolor o vergüenza, o para dar gloria y honor a Dios?