jueves, 16 de abril de 2015

Hechos 9:20-22
En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco demostrando que Jesús era el Cristo.



Tiene ya varios años que decidí tener congruencia en mi vida. Pensé y entendí que no estaba bien decir que creía en un Dios pero por otro lado yo decidía cuándo, cómo y hasta dónde acudir a Él. Honestamente, uno de los principales miedos que tuve fue el pensar la reacción que la gente tendría. Había que hacer ajustes a mi vida y no podría seguir igual por lo que seguro vendrían comentarios al respecto. No sabía si sería lo suficientemente fuerte para seguir adelante o caería atrapado de vuelta en lo que estaba. No me escondí pero tampoco hice nada extraño. Oré. Una y otra vez. Pedí a Dios que pusiera en mí el carácter y fuerza para decir: no, ahora hago las cosas de manera distinta. Cuando leo que la gente murmuraba de Saulo y se cuestionaban lo que estaba haciendo, me impresiona ver la reacción de él que dice que se esforzaba aún más. No se viene abajo ni frena su entusiasmo sino lo contrario. ¿Tú y yo tendremos momentos así? ¡Por supuesto! De hecho, espero que una vez que leas esto, pidas a Dios por fuerzas para comprometerte con Él sin importar lo que la gente diga o pudiera decir. ¿Sabes qué pasó en mi caso? Dios en su gran sabiduría, no puso el no en mí sino puso agrado en el corazón de los demás. ¿No se te hace increíble? Es una respuesta real de que Dios existe y trabaja con los que quieren seguirlo. Te animo a que pongas a prueba al Señor. Ora a Él. Entrega tus temores y barreras para comprometerte y entregarte. Después platícame el resultado.
Mucha gente piensa que la religión es una forma de manipular a la sociedad. Lo es. Y de hecho es muy efectiva. Pero lo que hoy estamos aprendiendo y estudiando no es una religión sino una relación personal y viva con el Dios de la biblia. Nadie nos ha lavado el cerebro ni manipulado para entender que Cristo es el Mesías y que tenemos redención y reconciliación a través de su nombre. Saulo vivió cada día anunciando esta noticia. Seguro que la gente pensaba que algo le había sucedido puesto que se dedicaba a perseguir y aprehender a los que ahora apoyaba. Pero piensa esto por un momento: ¿cómo confundir y convencer a un Saulo de que está en el camino incorrecto? No se utilizaron métodos de persuasión ni manipulación. Simplemente el Señor se mostró ante él “tumbándolo” y demostrándole quién es quién. Si eres de los que piensa que aquellos que seguimos a Cristo somos borregos te puedo decir que en algún momento Dios se presentará ante ti de una manera que no podrás evitarlo y sin la ayuda de nadie más entenderás que Él es Dios y que no manipula ni convence sino que busca reconciliación a través de nuestro arrepentimiento.
Saulo transformó su vida e hizo todos los ajustes necesarios para seguir a Cristo sin importar lo que la gente pensara o dijera. Él después de su encuentro con Jesús y de reconocer su error, decide cambiar y anunciar a los demás para que no cayeran en el mismo error que él. Hagamos lo mismo y compartamos lo increíble que es seguir al Mesías y las cosas que ha hecho en nosotros.

Oración
Dios Padre: quiero pedirte perdón y reconciliarme contigo. Quiero tener una relación contigo y conocerte cada día más. Entiendo que eres un Dios vivo y que tienes planes para mí. Te pido que transformes mi vida y que pongas en mí la fe y fortaleza para dejarte trabajar en mí sin importar lo que la gente pudiera decir. Trae congruencia a mi vida y que mis palabras y actos siempre vayan en la misma dirección: la Tuya. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

miércoles, 15 de abril de 2015

Hechos 9:23-25

Hechos 9:23-25
Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle; pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle. Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.



Pongámonos en los zapatos de Saulo por unos momentos. En el pasado, teníamos comodidades, estatus, prestigio y gente que nos obedecía. Perseguíamos a aquellos que consideramos que estaban haciendo mal. Un día tenemos un encuentro con Cristo y entendemos que debemos cambiar pues estamos en el camino equivocado. Mientras marchamos muy contentos por nuestra nueva revelación y entusiasmo de conocer más de Jesús y compartirlo, de repente nos encontramos con personas señalándonos, tratando de aprehendernos y matarnos, nos avientan piedras y recibimos insultos. ¿No estábamos mejor antes? Nos encontrábamos del otro lado viviendo cómodamente, respetando y sin molestar y hoy en día estamos llenos de problemas. La historia de Pablo no está tan alejada de nuestras vidas ¿no crees? Pensamos que venir a Jesús y comprometernos con Él significa decir adiós a nuestros problemas y la verdad no puede distar más de esta premisa. De hecho, vemos en el libro de Deuteronomio que Dios nos prueba y humilla para ver lo que realmente hay en nuestros corazones y lo que atesoramos.
Procuraban matar a Saulo. ¡Qué alentador! Seguir a Cristo, buscar un camino correcto y que la gente te busque para asesinarte. No es lo que hubiera pensado como la mejor forma de atraer personas pero Dios así lo puso en sus planes y fueron perfectos pues su palabra se distribuyó por todo el mundo. Me gusta pensar en el hecho de que, a pesar de que querían matarlo, de alguna manera milagrosa (fortuita dirían los escépticos) Saulo se entera de esta situación y logra salir del peligro. Los discípulos juegan un papel importantísimo al apoyarlo y arriesgar su vida también.
¿Qué aplicación podemos tomar de esto? Nuestra vida no es ni será fácil a los ojos con los que estamos acostumbrados a ver. Debemos ser transformados y renovados para comenzar a ver con la perspectiva de Dios y entender que, aunque existan amenazas de muerte en nuestra contra, el Señor tiene planes perfectos para nosotros y se encargará de que se cumplan. ¡No te desanimes! Todo puede parecer que está de cabeza. Lo está para el mundo pero no para Dios. Para Él apenas comienzan a desarrollarse sus planes en tu vida. Además, no olvidemos ser como los discípulos apoyando a Saulo. Sirvamos a nuestros hermanos. Demos no solo de nuestro dinero sino tiempo esfuerzo y caminemos junto a ellos en sus momentos difíciles. Esto es lo que agrada a Dios.

Oración
Padre: los problemas me han confundido y pensaba que no estabas aquí. Hoy entiendo que debo renovar mi forma de ver las cosas y entender que tus planes son perfectos y mucho mejores que los míos por lo que a pesar de que no los entienda sé que será lo mejor para mí. Te pido pueda tener paz y gozo en Ti. También te pido que pueda entregarme a mi hermano y apoyarlo como lo hicieron los discípulos con Saulo. En Cristo Jesús. Amén

martes, 14 de abril de 2015

Hechos 11:1-3

Hechos 11:1-3
Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?



De todos lados esperamos reclamos, señalamientos y oposición, pero pocas veces imaginamos que dentro de nuestra lucha espiritual nos encontraremos con “fuego amigo”. Por esta razón me fascina leer la palabra de Dios. Nos prepara perfectamente para lo que habremos de atravesar en nuestro desarrollo espiritual. Venimos saliendo de un gran final en Cesarea donde la gente había recibido a Cristo y se alababa a Dios. El ánimo de Pedro seguramente estaba alto. Las noticias eran extraordinarias y llegan a Jerusalén. Pero cuando Pedro se reúne con los apóstoles y hermanos llegando a Jerusalén, en lugar de encontrar gente contenta y gozosa por lo que había pasado, se encuentra con cuestionamientos y señalamientos. ¿Por qué comiste con los gentiles? ¿Por qué estuviste en su casa?
Hay dos puntos de vista en estos versículos: el de los apóstoles y el de Pedro. Los apóstoles no tuvieron la visión de Pedro ni estuvieron en los hechos para presenciar el suceso. Ellos simplemente recordaron sus costumbres y quisieron seguir viviendo a través de ellas. Por otro lado, Pedro tuvo una transformación en su forma de pensar a partir de la revelación en su visión. ¡Esto es lo que nosotros debemos buscar! Ser totalmente transformados y renovados dejando atrás a nuestro viejo yo. Cuando tu mente no está buscando las cosas de Dios, es muy fácil que te encuentres criticando y señalando lo que no entiendes. Ten cuidado. Los apóstoles no tenían malas intenciones. Ellos pensaban que estaban haciendo las cosas bien. Por esta razón, debemos ser precavidos con lo que decimos y hacemos. Sin darse cuenta, los apóstoles y hermanos estaban estorbando la obra de Dios. Piensa qué diferente hubiera sido si en lugar de cuestionar y reclamar a Pedro hubieran dado gloria a Dios por el resultado que se había dado. Acababan de presenciar un milagro. Más personas recibieron a Cristo. ¿Qué podemos argumentar en contra de Pedro? ¡Sería como cuando criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo! Lo que Jesús tanto criticó de los fariseos, se estaba repitiendo con los apóstoles y se puede repetir en nuestras vidas si no estamos atentos en buscar dar siempre la gloria a Dios. Seamos humildes y sencillos. Busquemos obedecer y sobretodo dejemos que el Señor nos transforme. Si seguimos fielmente al Señor tenemos menos probabilidad de equivocarnos. Si buscamos permanecer siempre en obediencia, tenemos mayor probabilidad de estar presenciando Sus milagros como Pedro y gozarnos en ellos en lugar de cuestionarlos. No te sorprendas si recibes críticas o señalamientos de tus propios hermanos. Ten paciencia y explica con amor lo que ha acontecido para que todos puedan entender lo que Dios ha mostrado en tu vida…

Oración
Padre: En verdad no dejo de sorprenderme con la perfección de tu palabra y el cuidado que tienes de cada detalle que pueda sucedernos. Te pido que me renueves y transformes. Te pido que pueda vivir fiel a tu palabra y que mi testimonio nunca estorbe tu obra sino pueda darte la gloria. Te pido perdones mis pecados y me limpies en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 13 de abril de 2015

Hechos 11:4,17-18

Hechos 11:4,17-18

Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo… Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: ¡de manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento!



Si te preguntas ¿cómo debes reaccionar ante la gente que te señala, regaña o cuestiona lo que haces? La respuesta la vemos con Pedro al contarles lo sucedido. No se desesperó ni se enojó. Personalmente me hubiera enojado y les hubiera reclamado el hecho de que no se gozaran por lo que había acontecido y por el contrario me estaban regañando. En fin, por eso Pedro es nuestro ejemplo. Con calma y paciencia, Pedro comenzó a explicar punto por punto todo lo sucedido. No omitió nada. No quiso sentirse mayor a los demás guardando lo que había visto sino que lo compartió al cien por ciento. A veces encuentras personas que no quieren compartir lo que han aprendido o guardan información que podría servir a los demás simplemente por el hecho de ser los únicos beneficiados. Recientemente escuché una historia de una persona que en un trabajo nuevo, nadie quería ayudarlo. ¿El motivo? Envidias. Tal vez resentimientos o temor a que esta persona venga a tomar su lugar. ¡Esta no es forma de vivir! Tú y yo debemos compartir las bendiciones de Dios a los demás. Si a nosotros nos costó trabajo algo, ayudemos a nuestro prójimo para facilitarle la misma tarea. ¡Seamos de bendición y no estorbos! Pedro sabía que lo ocurrido era una gran bendición y no quiso quedarse toda la gloria tratando de que él solamente hablara a los gentiles. Expuso cómo se sintió confundido y cómo Dios respondió. Además dejó frente a todos la oportunidad de predicar a los gentiles.
Paciencia. Espero que mi corazón y el tuyo sean transformados para que, independientemente de la circunstancia, podamos estar tranquilos y serenos. Que podamos actuar como lo hizo Pedro sin ningún coraje o signo de desesperación. Con amor. Con paciencia. Así contó Pedro lo sucedido.
Cuando obedecemos a Dios los resultados son extraordinarios: Entonces callaron y glorificaron a Dios… aquellos que habían criticado y regañado a Pedro no tuvieron otra opción que callar y reconocer su error. Suena fácil pero cuando lo vivimos en carne propia no lo es.
Pide a Dios que transforme tu vida. Que renueve tu forma de pensar y ver las cosas. No podemos ni debemos seguir igual. Busquemos que los que están alrededor de nosotros también den gloria a Dios dando buen testimonio de Aquél en el que creemos. Amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos…

Oración
Señor y Padre: gracias por hablarme tan claramente. Perdona mis actitudes y reacciones. Hoy entiendo que debo amar a mi prójimo y compartir tus bendiciones sin restricción alguna. Ayúdame a cambiar y ser un canal que lleve fruto y lo comparta en lugar de quedarme todo yo. Guíame en tu camino. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

domingo, 12 de abril de 2015

Hechos 17:6-9

Hechos 17:6-9


Pero como (los judíos) no los encontraron (a los discípulos), arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús.  Al oír esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se alborotaron; entonces éstas exigieron fianza a Jasón y a los demás para dejarlos en libertad.


Pareciera que la persecución que vemos contra Jasón y los discípulos ha terminado.  Ya no vemos este tipo de actos por lo menos en la cultura occidental.  No tenemos un gobierno que se sienta amenazado por el crecimiento de los fieles.  Ya no existe el coliseo romano o los fosos de fuego donde podrían echar a creyentes para que murieran por aquello que creen: Jesús.  Déjame decirte que, sin tratar de buscar la conspiración oculta, creo que seguimos teniendo muchos ataques hacia nuestra fe.  Definitivamente no como lo vivieron Jasón y los discípulos al ser aprehendidos o lapidados sin razón o juicio alguno, pero sí estamos siendo atacados en muchos otros aspectos.  Todo esto lo traigo a reflexión pues debemos estar preparados para no caer en las manos del enemigo.  La Biblia nos dice que Satanás está esperando el momento para devorarnos como león rugiente y yo lo creo al cien por ciento.  Por ello, cuando leo el pasaje, reflexiono sobre la persecución de la iglesia y trato de entender cómo trabaja Satanás. Pienso que el día de hoy su táctica es mucho más sutil y ha sido perfeccionada.  En los pasajes que leemos en el libro de los hechos, vemos personajes que estaban entregados al Señor o aquellos que lo negaban.  Hoy en día, me parece que nuestro enemigo está utilizando la palabra de Dios para atacar donde más duele: siendo tibios.  Apocalipsis 3:16 nos habla de lo desagradable que es para el Señor no ser frío ni caliente sino tibio.  Hoy en día estamos bombardeados por los medios que nos dicen que ser tibio es lo mejor.  Se nos dice que ser frío o caliente es no tener criterio o que somos intolerantes y radicales.  ¿En qué momento dejamos que todo lo demás fuera aceptado menos el dedicarnos enteramente a Cristo?  Esta es nuestra persecución de hoy en día: el no poder entregar nuestra vida entera al Señor sin ser criticados, señalados y cuestionados.  Nuestra persecución quiere hacernos pensar que no existen los valores absolutos y que debemos aceptar que la creación no la hizo Dios sino la evolución.  Debemos aceptar que además de Adán y Eva, somos descendientes del mono.  Nos quieren quitar a nuestro Señor y creador del universo para igualarlo con la madre naturaleza.  Quieren minimizar los milagros de Cristo y darles el nombre de ley de la atracción o pensamiento positivo.  ¿Qué ha pasado?  ¡No podemos permitir esto!  No podemos dejar que nuestros principios sean aplastados.  No debemos seguir siendo tibios.  Jasón fue aprehendido y llevado ante las autoridades por haber recibido a Pablo en su casa.  Fue señalado y criticado.  Además tuvo que pagar una fianza para no entrar en la cárcel.  Seguir a Cristo incluye momentos como este.  Momentos decisivos donde le decimos al mundo que creemos en Aquél que nos libró del pecado sin importar lo que piensen ni lo que critiquen ni las consecuencias.  ¿Estás dispuesto?  ¿Prefieres seguir tibio?  ¿Qué vas a hacer?
Oración
Señor: entiendo que he pecado contra Ti y que he llevado mi vida de manera tibia.  Hoy puedo ver que debo seguirte al cien por ciento y no entregarte mi vida por pedazos.  Te pido que abras mi corazón y me muestres todo aquello que estorba en mi comunión contigo.  Quiero fortalecerme en Ti para no caer ante el enemigo cuando aceche contra mí.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

sábado, 11 de abril de 2015

Hechos 18:7-11

Hechos 18:7-11


Entonces Pablo salió de la sinagoga y se fue a la casa de un tal Ticio Justo, que adoraba a Dios y que vivía al lado de la sinagoga.  Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia.  También creyeron y fueron bautizados muchos de los corintios que oyeron a Pablo.  Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo; sigue hablando y no te calles pues estoy contigo.  Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño porque tengo mucha gente en esta ciudad.”  Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.


El trabajo de Pablo era predicar el evangelio.  De cierta manera, él podía ir midiendo sus resultados y efectividad conforme más gente fuera creyendo en Jesús.  Imagina por un momento estar en sus zapatos.  Compartimos a Cristo.  Vamos de una ciudad a otra.  Llegamos a Corinto, comenzamos a predicar nuevamente y no solo nos frenan sino que también nos insultan.  Definitivamente no fue nuestro mejor día.  Vemos toda la oposición que existe hacia nuestro objetivo y nos dormimos esa noche cansados y probablemente tristes de lo que aconteció.  ¿No te suena familiar esta historia?  Te levantas un día y simplemente te encontraste con vientos en contra.  Ese día las cosas no salieron bien.  De hecho, parece que todo salió mal.  No pasó lo que esperabas.  Tus ventas fueron peores.  Comenzaron a despedir a más gente.  La enfermedad empeoró.  Tu problema se agravó.  Tal vez incluso así te fuiste a dormir el día de ayer.  Sin ánimo.  Sin consuelo.  Triste.  Cuando esto sucede, tenemos dos opciones: tratar de ser optimistas y seguir adelante o tirar la toalla y pedir a Dios por fuerzas para caminar.  Si somos honestos, aceptaríamos que la primera opción nos termina llevando, tarde o temprano, al mismo punto de cansancio, tristeza y desesperación.  Por esto te animo a que consideremos la segunda.  Cuando optamos por tirar la toalla y entregarnos a la voluntad del Señor nos pasa como a Pablo.  Una noche, sin saberlo, recibe ánimos y consuelo de Dios a través de una visión: sigue hablando y no calles porque yo estoy contigo.  ¡Que maravilla!  ¡Se me olvidaba que el Señor está de mi lado y Él es quien pelea las batallas!  Toda esa carga que tenías sobre ti es liberada al escuchar estas palabras.  Sigue adelante te dice Dios.  No tengas miedo.  ¡Qué increíble es escuchar estas palabras!  No es un consuelo absurdo ni optimista.  Es el Creador Todopoderoso que nos recuerda que Él está al mando y que tiene un cuidado especial por nosotros pues nos ama.  Ahora, es importante notar que también dice: aunque te insulten, sigue adelante.  Tal vez sufriremos alguno que otro “raspón” en nuestro día, pero no debe frenarnos.  Debemos seguir adelante confiados en el Señor y dejando que Él haga.  Lo que parecía que no tendría mucho futuro, Cristo se encargó de acomodarlo de tal forma que Pablo se quedó ahí un año y medio.  ¿Puedes ver la diferencia de nuestra perspectiva contra la del Señor?  Seguro Pablo se sintió desanimado.  ¡Es normal!  Acude a Dios en oración para decirle cómo te sientes pero no dejes de seguir adelante pues Él está contigo.
Oración
Señor: Alabado seas. Gracias por renovar mi corazón y darme esperanza nuevamente.  Gracias por traer consuelo y paz cuando la necesito.  Yo te pido que no quite mi mirada de tu reino y pueda vivir en servicio a Ti.  Guíame en tu voluntad y no permitas que lo que sucede a mi alrededor me desanime o frene sino que pueda vivir confiado en tus planes.  Te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén

viernes, 10 de abril de 2015

Gálatas 5:7-10

Gálatas 5:7-10


Ustedes estaban corriendo bien.  ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad?  Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.  Un poco de levadura fermenta toda la masa.  Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera.



En ese entonces, los hermanos estaban siendo confundidos con respecto a la circuncisión.  Por un lado, aprendían el evangelio y aceptaban la salvación por la fe en Cristo Jesús.  Por el otro, habían personas reclamándoles que no podrían ser santificados si no eran circuncidados.  Pablo se entera de esta situación y por ello escribe estas palabras: esa instigación no proviene de Dios; espero puedan entenderlo y no dejarse intimidar ni cambiar de parecer con respecto a Cristo y su salvación.
¿Cómo podemos relacionar estas palabras con lo que nosotros atravesamos en nuestras vidas?  ¿De qué manera atravesamos circunstancias similares en las que debemos estar alerta y no caer en la misma confusión?  Primeramente, debemos entender que Pablo se dirigía a personas que ya habían aceptado a Cristo por fe.  Ya tenían comunión con el Padre y estaban familiarizados con el evangelio.  Segundo, estar en comunión con Dios y conocer de Cristo, no significa que nuestros problemas ni pruebas se han acabado.  Tercero, si tienes una relación con Dios, debes entender que hay personas que estarán en contra de lo que estás haciendo y buscarán la forma de frenar tu entrega y crecimiento espiritual.  Esto es lo que estaban viviendo los hermanos en Galacia.  Ellos comenzaron a vivir por la fe en Jesús, pero los ataques a su nueva forma de vida no tardaron en llegar.  ¡No pueden tener comunión con el Señor si no se han circuncidado!  Y hoy en día escuchamos ¡No puedes tener comunión con Dios después de todo lo que has hecho!  ¡Dios no te va a perdonar todo tu pasado!  ¡A Dios no le importas!  ¡Alguien como tú nunca podrá cambiar!  ¡No vales nada como para tratar de ser ahora una buena persona!  Y poco a poco, los dardos que recibimos se vuelven como explosiones que nos dejan sin esperanza y apagan nuestra luz.  Dejamos que nos confundan y finalmente regresamos a donde estábamos pensando que ahí pertenecemos.  Los ataques a los gálatas buscaban que rechazaran la fe que los había salvado y siguieran la ley (la circuncisión).  Hoy, debes estar alerta y entender de dónde vienen esos ataques.  Es un hecho que los tendrás.  Lo que será diferente es la manera en que cada uno de nosotros los vivirá.  Sea como sea, pon atención.  Mantente atento.  No desvíes la mirada del Señor.
Recuerda que todos somos pecadores y venimos a Dios con toda nuestra imperfección para ser sanados.  Nadie llega siendo perfecto.  Nadie es sanado para después poder llegar con Cristo y tener comunión con Él.  Estés en donde estés.  Sin importar lo que haya en tu pasado.  Ven a Cristo y reconcíliate con Él.  Mantén una relación estrecha estudiando su palabra y no dejando que las personas te desanimen.  Cristo te ama.  Te ama tanto que su Hijo lo envió para que pagara por tus pecados sin que lo mereciéramos.  Sea lo que sea que el día de hoy o mañana atravieses que te haga dudar de tu fe en Jesús, recuerda este pasaje.  Recuerda que es normal recibir ataques y te quieran hacer desistir de tu fe.  Mantente firme en oración y no dejes de escuchar la palabra de Dios.

Oración
Señor: no puedo mas que agradecerte lo que haces por mí.  Gracias por amarme, perdonarme y llenar el vacío que había en mí.  Ayúdame a seguir tu camino y fortalecer mi fe para no desistir ni dejarme confundir.  Gracias mi Señor por tu cuidado y por darle sentido a mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén