lunes, 13 de abril de 2015

Hechos 11:4,17-18

Hechos 11:4,17-18

Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo… Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: ¡de manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento!



Si te preguntas ¿cómo debes reaccionar ante la gente que te señala, regaña o cuestiona lo que haces? La respuesta la vemos con Pedro al contarles lo sucedido. No se desesperó ni se enojó. Personalmente me hubiera enojado y les hubiera reclamado el hecho de que no se gozaran por lo que había acontecido y por el contrario me estaban regañando. En fin, por eso Pedro es nuestro ejemplo. Con calma y paciencia, Pedro comenzó a explicar punto por punto todo lo sucedido. No omitió nada. No quiso sentirse mayor a los demás guardando lo que había visto sino que lo compartió al cien por ciento. A veces encuentras personas que no quieren compartir lo que han aprendido o guardan información que podría servir a los demás simplemente por el hecho de ser los únicos beneficiados. Recientemente escuché una historia de una persona que en un trabajo nuevo, nadie quería ayudarlo. ¿El motivo? Envidias. Tal vez resentimientos o temor a que esta persona venga a tomar su lugar. ¡Esta no es forma de vivir! Tú y yo debemos compartir las bendiciones de Dios a los demás. Si a nosotros nos costó trabajo algo, ayudemos a nuestro prójimo para facilitarle la misma tarea. ¡Seamos de bendición y no estorbos! Pedro sabía que lo ocurrido era una gran bendición y no quiso quedarse toda la gloria tratando de que él solamente hablara a los gentiles. Expuso cómo se sintió confundido y cómo Dios respondió. Además dejó frente a todos la oportunidad de predicar a los gentiles.
Paciencia. Espero que mi corazón y el tuyo sean transformados para que, independientemente de la circunstancia, podamos estar tranquilos y serenos. Que podamos actuar como lo hizo Pedro sin ningún coraje o signo de desesperación. Con amor. Con paciencia. Así contó Pedro lo sucedido.
Cuando obedecemos a Dios los resultados son extraordinarios: Entonces callaron y glorificaron a Dios… aquellos que habían criticado y regañado a Pedro no tuvieron otra opción que callar y reconocer su error. Suena fácil pero cuando lo vivimos en carne propia no lo es.
Pide a Dios que transforme tu vida. Que renueve tu forma de pensar y ver las cosas. No podemos ni debemos seguir igual. Busquemos que los que están alrededor de nosotros también den gloria a Dios dando buen testimonio de Aquél en el que creemos. Amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos…

Oración
Señor y Padre: gracias por hablarme tan claramente. Perdona mis actitudes y reacciones. Hoy entiendo que debo amar a mi prójimo y compartir tus bendiciones sin restricción alguna. Ayúdame a cambiar y ser un canal que lleve fruto y lo comparta en lugar de quedarme todo yo. Guíame en tu camino. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

domingo, 12 de abril de 2015

Hechos 17:6-9

Hechos 17:6-9


Pero como (los judíos) no los encontraron (a los discípulos), arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús.  Al oír esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se alborotaron; entonces éstas exigieron fianza a Jasón y a los demás para dejarlos en libertad.


Pareciera que la persecución que vemos contra Jasón y los discípulos ha terminado.  Ya no vemos este tipo de actos por lo menos en la cultura occidental.  No tenemos un gobierno que se sienta amenazado por el crecimiento de los fieles.  Ya no existe el coliseo romano o los fosos de fuego donde podrían echar a creyentes para que murieran por aquello que creen: Jesús.  Déjame decirte que, sin tratar de buscar la conspiración oculta, creo que seguimos teniendo muchos ataques hacia nuestra fe.  Definitivamente no como lo vivieron Jasón y los discípulos al ser aprehendidos o lapidados sin razón o juicio alguno, pero sí estamos siendo atacados en muchos otros aspectos.  Todo esto lo traigo a reflexión pues debemos estar preparados para no caer en las manos del enemigo.  La Biblia nos dice que Satanás está esperando el momento para devorarnos como león rugiente y yo lo creo al cien por ciento.  Por ello, cuando leo el pasaje, reflexiono sobre la persecución de la iglesia y trato de entender cómo trabaja Satanás. Pienso que el día de hoy su táctica es mucho más sutil y ha sido perfeccionada.  En los pasajes que leemos en el libro de los hechos, vemos personajes que estaban entregados al Señor o aquellos que lo negaban.  Hoy en día, me parece que nuestro enemigo está utilizando la palabra de Dios para atacar donde más duele: siendo tibios.  Apocalipsis 3:16 nos habla de lo desagradable que es para el Señor no ser frío ni caliente sino tibio.  Hoy en día estamos bombardeados por los medios que nos dicen que ser tibio es lo mejor.  Se nos dice que ser frío o caliente es no tener criterio o que somos intolerantes y radicales.  ¿En qué momento dejamos que todo lo demás fuera aceptado menos el dedicarnos enteramente a Cristo?  Esta es nuestra persecución de hoy en día: el no poder entregar nuestra vida entera al Señor sin ser criticados, señalados y cuestionados.  Nuestra persecución quiere hacernos pensar que no existen los valores absolutos y que debemos aceptar que la creación no la hizo Dios sino la evolución.  Debemos aceptar que además de Adán y Eva, somos descendientes del mono.  Nos quieren quitar a nuestro Señor y creador del universo para igualarlo con la madre naturaleza.  Quieren minimizar los milagros de Cristo y darles el nombre de ley de la atracción o pensamiento positivo.  ¿Qué ha pasado?  ¡No podemos permitir esto!  No podemos dejar que nuestros principios sean aplastados.  No debemos seguir siendo tibios.  Jasón fue aprehendido y llevado ante las autoridades por haber recibido a Pablo en su casa.  Fue señalado y criticado.  Además tuvo que pagar una fianza para no entrar en la cárcel.  Seguir a Cristo incluye momentos como este.  Momentos decisivos donde le decimos al mundo que creemos en Aquél que nos libró del pecado sin importar lo que piensen ni lo que critiquen ni las consecuencias.  ¿Estás dispuesto?  ¿Prefieres seguir tibio?  ¿Qué vas a hacer?
Oración
Señor: entiendo que he pecado contra Ti y que he llevado mi vida de manera tibia.  Hoy puedo ver que debo seguirte al cien por ciento y no entregarte mi vida por pedazos.  Te pido que abras mi corazón y me muestres todo aquello que estorba en mi comunión contigo.  Quiero fortalecerme en Ti para no caer ante el enemigo cuando aceche contra mí.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

sábado, 11 de abril de 2015

Hechos 18:7-11

Hechos 18:7-11


Entonces Pablo salió de la sinagoga y se fue a la casa de un tal Ticio Justo, que adoraba a Dios y que vivía al lado de la sinagoga.  Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia.  También creyeron y fueron bautizados muchos de los corintios que oyeron a Pablo.  Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo; sigue hablando y no te calles pues estoy contigo.  Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño porque tengo mucha gente en esta ciudad.”  Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.


El trabajo de Pablo era predicar el evangelio.  De cierta manera, él podía ir midiendo sus resultados y efectividad conforme más gente fuera creyendo en Jesús.  Imagina por un momento estar en sus zapatos.  Compartimos a Cristo.  Vamos de una ciudad a otra.  Llegamos a Corinto, comenzamos a predicar nuevamente y no solo nos frenan sino que también nos insultan.  Definitivamente no fue nuestro mejor día.  Vemos toda la oposición que existe hacia nuestro objetivo y nos dormimos esa noche cansados y probablemente tristes de lo que aconteció.  ¿No te suena familiar esta historia?  Te levantas un día y simplemente te encontraste con vientos en contra.  Ese día las cosas no salieron bien.  De hecho, parece que todo salió mal.  No pasó lo que esperabas.  Tus ventas fueron peores.  Comenzaron a despedir a más gente.  La enfermedad empeoró.  Tu problema se agravó.  Tal vez incluso así te fuiste a dormir el día de ayer.  Sin ánimo.  Sin consuelo.  Triste.  Cuando esto sucede, tenemos dos opciones: tratar de ser optimistas y seguir adelante o tirar la toalla y pedir a Dios por fuerzas para caminar.  Si somos honestos, aceptaríamos que la primera opción nos termina llevando, tarde o temprano, al mismo punto de cansancio, tristeza y desesperación.  Por esto te animo a que consideremos la segunda.  Cuando optamos por tirar la toalla y entregarnos a la voluntad del Señor nos pasa como a Pablo.  Una noche, sin saberlo, recibe ánimos y consuelo de Dios a través de una visión: sigue hablando y no calles porque yo estoy contigo.  ¡Que maravilla!  ¡Se me olvidaba que el Señor está de mi lado y Él es quien pelea las batallas!  Toda esa carga que tenías sobre ti es liberada al escuchar estas palabras.  Sigue adelante te dice Dios.  No tengas miedo.  ¡Qué increíble es escuchar estas palabras!  No es un consuelo absurdo ni optimista.  Es el Creador Todopoderoso que nos recuerda que Él está al mando y que tiene un cuidado especial por nosotros pues nos ama.  Ahora, es importante notar que también dice: aunque te insulten, sigue adelante.  Tal vez sufriremos alguno que otro “raspón” en nuestro día, pero no debe frenarnos.  Debemos seguir adelante confiados en el Señor y dejando que Él haga.  Lo que parecía que no tendría mucho futuro, Cristo se encargó de acomodarlo de tal forma que Pablo se quedó ahí un año y medio.  ¿Puedes ver la diferencia de nuestra perspectiva contra la del Señor?  Seguro Pablo se sintió desanimado.  ¡Es normal!  Acude a Dios en oración para decirle cómo te sientes pero no dejes de seguir adelante pues Él está contigo.
Oración
Señor: Alabado seas. Gracias por renovar mi corazón y darme esperanza nuevamente.  Gracias por traer consuelo y paz cuando la necesito.  Yo te pido que no quite mi mirada de tu reino y pueda vivir en servicio a Ti.  Guíame en tu voluntad y no permitas que lo que sucede a mi alrededor me desanime o frene sino que pueda vivir confiado en tus planes.  Te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén

viernes, 10 de abril de 2015

Gálatas 5:7-10

Gálatas 5:7-10


Ustedes estaban corriendo bien.  ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad?  Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.  Un poco de levadura fermenta toda la masa.  Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera.



En ese entonces, los hermanos estaban siendo confundidos con respecto a la circuncisión.  Por un lado, aprendían el evangelio y aceptaban la salvación por la fe en Cristo Jesús.  Por el otro, habían personas reclamándoles que no podrían ser santificados si no eran circuncidados.  Pablo se entera de esta situación y por ello escribe estas palabras: esa instigación no proviene de Dios; espero puedan entenderlo y no dejarse intimidar ni cambiar de parecer con respecto a Cristo y su salvación.
¿Cómo podemos relacionar estas palabras con lo que nosotros atravesamos en nuestras vidas?  ¿De qué manera atravesamos circunstancias similares en las que debemos estar alerta y no caer en la misma confusión?  Primeramente, debemos entender que Pablo se dirigía a personas que ya habían aceptado a Cristo por fe.  Ya tenían comunión con el Padre y estaban familiarizados con el evangelio.  Segundo, estar en comunión con Dios y conocer de Cristo, no significa que nuestros problemas ni pruebas se han acabado.  Tercero, si tienes una relación con Dios, debes entender que hay personas que estarán en contra de lo que estás haciendo y buscarán la forma de frenar tu entrega y crecimiento espiritual.  Esto es lo que estaban viviendo los hermanos en Galacia.  Ellos comenzaron a vivir por la fe en Jesús, pero los ataques a su nueva forma de vida no tardaron en llegar.  ¡No pueden tener comunión con el Señor si no se han circuncidado!  Y hoy en día escuchamos ¡No puedes tener comunión con Dios después de todo lo que has hecho!  ¡Dios no te va a perdonar todo tu pasado!  ¡A Dios no le importas!  ¡Alguien como tú nunca podrá cambiar!  ¡No vales nada como para tratar de ser ahora una buena persona!  Y poco a poco, los dardos que recibimos se vuelven como explosiones que nos dejan sin esperanza y apagan nuestra luz.  Dejamos que nos confundan y finalmente regresamos a donde estábamos pensando que ahí pertenecemos.  Los ataques a los gálatas buscaban que rechazaran la fe que los había salvado y siguieran la ley (la circuncisión).  Hoy, debes estar alerta y entender de dónde vienen esos ataques.  Es un hecho que los tendrás.  Lo que será diferente es la manera en que cada uno de nosotros los vivirá.  Sea como sea, pon atención.  Mantente atento.  No desvíes la mirada del Señor.
Recuerda que todos somos pecadores y venimos a Dios con toda nuestra imperfección para ser sanados.  Nadie llega siendo perfecto.  Nadie es sanado para después poder llegar con Cristo y tener comunión con Él.  Estés en donde estés.  Sin importar lo que haya en tu pasado.  Ven a Cristo y reconcíliate con Él.  Mantén una relación estrecha estudiando su palabra y no dejando que las personas te desanimen.  Cristo te ama.  Te ama tanto que su Hijo lo envió para que pagara por tus pecados sin que lo mereciéramos.  Sea lo que sea que el día de hoy o mañana atravieses que te haga dudar de tu fe en Jesús, recuerda este pasaje.  Recuerda que es normal recibir ataques y te quieran hacer desistir de tu fe.  Mantente firme en oración y no dejes de escuchar la palabra de Dios.

Oración
Señor: no puedo mas que agradecerte lo que haces por mí.  Gracias por amarme, perdonarme y llenar el vacío que había en mí.  Ayúdame a seguir tu camino y fortalecer mi fe para no desistir ni dejarme confundir.  Gracias mi Señor por tu cuidado y por darle sentido a mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén 

jueves, 9 de abril de 2015

1a Pedro 1:1-2

1a Pedro 1:1-2


Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: que abunden en ustedes la gracia y la paz.



¿A quién se dirige esta carta?  A los elegidos, según la previsión de Dios el Padre.  ¿Por qué resulta importante saber que han sido elegidos por el Padre?  Porque nosotros, a lo largo de nuestra vida, nos encontraremos con situaciones sumamente similares a las que hace referencia este pasaje.  Eran personas exiliadas.  Se encontraban como extranjeros en otra tierra.  Probablemente no la estaban pasando bien y su situación no era muy cómoda.  Muchas veces, los extranjeros no cuentan con los mismos beneficios que los locales.  Son señalados y discriminados.  Pero ellos tenían algo mucho más valioso a su favor: eran elegidos por Dios Padre.  ¡Maravilloso!  Mientras nosotros nos preocupamos por lo que pasa en esta tierra, Dios se encarga de recordarnos que somos turistas y que nos encontramos de paso.  Nuestra verdadera residencia está en el cielo.  Nuestra verdadera identidad es ser linaje de Dios.  ¿Lo puedes entender?  ¡Cuántas cosas nos agobian el día de hoy!  ¡Cuántos problemas!  ¡Cuántas preocupaciones!  Dinero.  Enfermedades.  Celos.  Orgullo.  Contiendas.  En fin, hay una infinidad de cosas que cada uno de nosotros atraviesa día con día.  Pero está en nosotros hacer una pausa y recordar quienes somos: extranjeros escogidos por Dios Padre.  No te desesperes.  No dejes que lo que sucede en este mundo te robe la paz y todo tu esfuerzo.  Nosotros debemos estar enfocados en dar testimonio de Cristo y ser luz para el mundo.  ¡Esa es nuestra misión!  Ninguna otra cosa debe de preocuparte más que el estar trabajando para la obra del Señor.  Leíste bien.  No hay nada más importante que debas dedicar toda tu atención que en servir a Cristo.  Tal vez hoy te encuentras “disperso y exiliado” y no sabes qué hacer.  Pedro nos dice: que abunden la gracia y la paz de Jesucristo en tu vida.  Respira.  Toma un momento y reflexiona en lo que acabas de leer.  Que la gracia y la paz abunden en tu vida.  ¿Cómo puede haber paz en medio de tanta tormenta?  Simple.  Cuando reconocemos que somos extranjeros y confiamos plenamente en que el Señor hará conforme a su voluntad y, por consecuencia, lo que será mejor para nosotros.  Allá afuera nos enseñan que la paz llega cuando estás sentado viendo el mar con una cerveza en la mano.  Nos enseñan que la paz llega cuando tu cuenta de banco tiene varios ceros.  Nos enseñan que la paz es tener una casa.  ¿Sabes?  ¡La publicidad puede decirte tantas mentiras con tal de convencerte de comprar algún producto!  Los hermanos a los que Pedro escribe la carta se encontraban en una situación difícil.  Por esta razón les recuerda que eran escogidos de Dios Padre y que, sin importar dónde y cómo se encontraran, la gracia y la paz podrían abundar en sus vidas.  ¿No quieres eso hoy para ti?

Oración
Padre: quiero que tu gracia y paz abunden en mi.  He confiado y buscado en muchas otras cosas para darme cuenta que no hay nada más allá que en Ti.  Te pido perdones mis pecados.  Te pido pueda entender y recordar siempre lo que significa ser tu hijo y escogido por Ti.  Gracias Señor en el nombre de Cristo Jesús.  Amén

miércoles, 8 de abril de 2015

Salmos 7:1-2

Salmos 7:1-2

¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio!  ¡Líbrame de todos mis perseguidores!  De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.



¿Cuándo fue la última vez que doblaste tus rodillas y comenzaste a orar entendiendo que Dios es tu única esperanza?  Tal vez hoy tengas que caer de rodillas y reconocer esta realidad.  No esperes a que tu mundo se ponga de cabeza para darte cuenta de que Dios es quien realmente tiene el control.  A lo largo de los años, he podido ver cómo el Señor se encarga de colocarnos en el punto donde estamos frente a la espada y la pared.  Así como el pueblo judío se encontró cuando salieron de Egipto y el ejército los perseguía mientras tenían el mar de frente.  ¿Por qué somos tan necios?  ¿Por qué nos gusta pensar que podemos llevar dos vidas al mismo tiempo?  O somos seguidores de Cristo o lo somos del Diablo.  La biblia nos lo dice así de simple y claro en Juan 8:44.  David cometió varios errores.  De hecho, una persona con su historial en estos tiempos la veríamos totalmente despreciable y buscaríamos que permaneciera en prisión.  Homicida y adúltero lo definen como persona.  ¿David?  Sí.  También trató de llevar una doble vida.  Pensó que podía adorar a Dios por un lado y vivir su vida y sus deseos por otro.  La realidad es que no es posible y Jehová se encargó de mostrárselo.
Pero todo esto no es para señalarte ni hacerte sentir mal.  ¡Al contrario!  Es para abrir tus ojos y dejarte ver el gran amor que Dios tuvo con David y tiene hoy contigo.  Él quiere ser tu todo.  Él quiere que dejes de buscar en otros lados.  ¡Eso es lo que David entendió!  Jehová es mi refugio.  Solamente Él puede protegerme y darme esperanza.  De otra manera, mis enemigos se encargarían de acabar conmigo.
El mundo nos abruma y muchas veces nos aplasta tanto el día a día que no sabemos cómo podremos avanzar un día más.  Sin embargo, Cristo venció al mundo.  Él está sentado a la derecha del Padre e intercede por ti y por mí.  ¿Por qué seguir buscando refugio en tantas cosas menos en Jehová?  ¿Por qué esperar a no poder más para realmente acudir a Él?  ¿Somos tan soberbios?  Los errores de David fueron muy grandes y así también nosotros podemos cometer muchos otros.  Hoy te animo a meditar en tus acciones, tus deseos y tus pensamientos.  ¿Jehová es tu refugio?  ¿Dios es tu todo?  ¿Estás poniendo tu esperanza en Él?

Oración

Señor: gracias.  No merezco todo lo que haces por mí y por eso doblo mis rodillas y te agradezco tanto amor.  Te pido perdones mis pecados y no permitas que siga como antes.  Hoy entiendo que solamente Tú eres refugio perfecto y traes esperanza a mi vida.  Gracias.  Guía mis pensamientos y mis deseos para que sean agradables a Ti.  Toma mi vida mi Señor.  En Cristo Jesús.  Amén

martes, 7 de abril de 2015

Salmos 6:8-10

Salmos 6:8-10

¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el Señor ha escuchado mi llanto!  El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración.  Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!



Los versículos anteriores nos describían una escena de desesperación, cansancio, tristeza y abatimiento.  Sin embargo, entramos al versículo 8 y todo cambia.  ¡El Señor ha escuchado su llanto y ha tomado en cuenta la oración de David!  ¿Cuánto tiempo pasó entre un versículo y otro?  No lo sé.  Lo importante no es conocer el tiempo.  De hecho, estoy convencido que si supiéramos con exactitud, la gente creería que en nuestras pruebas el tiempo debería ser el mismo.  Pero Dios, en su sabiduría, nos dejó sin conocer ese detalle porque no es importante.  Lo relevante es entender que, tarde o temprano, las cosas cambian y Dios muestra sus planes.  El mundo le llama: ver la luz al final del túnel.  Jehová revelando su estrategia es realmente esa luz que la gente hace referencia.  Así como dice el refrán: no hay mal que dure cien años, debemos entender que nuestra situación no puede ser eterna.  Y ¿qué hay del caso de aquellos que pierden a un ser querido?  ¿Ese caso debiera ser eterno pues no regresarán cierto?  No.  De igual forma, uno debe tener su periodo de tristeza, llanto, confusión y eventualmente, dejar que Dios muestre qué camino quiere que tomemos.  No podemos quedarnos sin hacer nada y tampoco podemos dejar que el dolor nos inunde y no nos deje movernos.  ¿Acaso no tenemos un Dios que nos derrama su amor y consuelo?  Entonces no debemos dejar que la situación ni los sentimientos se apoderen de nosotros.  Pide a Dios que su Espíritu consolador llene tu vacío y su amor te llene de paz.
Regresando al punto original, qué maravilla entender que, aunque hayan pasado, días o años, llegará un momento en que las cosas cambien.  Ahora, es muy importante pensar en cómo vamos a llegar a ese momento.  ¿Espiritualmente más maduros?  ¿Más alejados?  ¿Igual?  ¡Esto es importantísimo!  Hoy es cuando estás definiendo cómo llegarás a ese punto.  Tal vez tu situación ha sido sumamente difícil y piensas que la tormenta no dejará que salga el sol.  Tal vez has ido mil y una vez a los pies de Jehová pidiendo ayuda.  Hoy debes saber que Dios escucha tu oración y está trabajando aunque no lo veas ni lo entiendas.  Llegará un día.  Un instante.  Y todo cambiará.  Tal vez seas tú el que cambió al tener mejor entendimiento y mayor dependencia al Señor o se abrieron caminos donde no había nada.  Cualquiera que sea la resolución, espero que hoy busques trabajar para que tu crecimiento espiritual sea continuo y puedas permanecer en Cristo sin importar lo que estés atravesando.

Oración

Padre: No puedo dejar de agradecerte por tu palabra y la alegría que traes a mi corazón.  Te pido perdones mis pecados y sobre todo mis cuestionamientos y reclamos.  Hoy vengo a Ti a pedirte por mi crecimiento espiritual y que no permitas que me aparte de Ti.  Guía mis pasos y lléname de tu amor y consuelo.  No dejes que las circunstancias me aplasten sino trae tu luz a mi vida para que pueda caminar en la dirección correcta.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.