domingo, 22 de marzo de 2015

Hebreos 12:1

Hebreos 12:1

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.



Romanos 7:17 dice: De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.  A veces no es fácil entender el pecado.  La biblia nos dice que sin Cristo somos esclavos de él pero muchas veces, aun teniendo al Señor en nuestras vidas, pareciera que el pecado sigue reinando en lo que hacemos.  ¿Qué pasa?  ¿Por qué no podemos cambiar?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo?    leemos el pasaje de hoy diciendo que debemos despojarnos del lastre que nos estorba y nos asedia.  El pecado no puede ser definido por nosotros.  No podemos decir: yo creo que el pecado es esto o aquello como muchos piensan.  El pecado lo definió Dios y tristemente mora en nosotros desde que nacemos.  Si bien, Dios se hizo hombre y se sacrificó para limpiarnos de ese pecado, mientras vivamos en este cuerpo carnal, el pecado seguirá siendo parte de nosotros.  Ahora, ¿quiere decir que puedo pecar?  Muy válida la pregunta, pero la misma biblia nos contesta en 1 Corintios 10:23 todo me es lícito pero no todo me conviene; todo me es lícito pero no todo edifica.  ¿Lo puedes entender ahora?  El hecho de tener que “cargar” con el pecado no nos da excusa alguna para seguir pecando.  ¡Al contrario!  Es una excelente causa para dar testimonio manteniéndonos firmes para no caer en él y justamente eso es lo que nos dice el pasaje de hoy.  Hay mucha gente alrededor tuyo que necesita ver que se puede vivir de manera distinta.  Hay mucha necesidad de Dios y de la esperanza que Él da.  Tú que conoces a Cristo debes ser luz para los que están en oscuridad.  Tus acciones causan un impacto mucho mayor al que te imaginas.  De hecho, si proclamas que eres seguidor de Jesús, te puedo asegurar que habrá más gente observándote.  Tratarán de ver si lo que dices y crees es real aunque tristemente también estarán esperando que caigas y cometas errores para justificarse y decir “todo es lo mismo”.  Por eso, recuerda constantemente este pasaje y busca permanecer fiel y firme.  Da un buen testimonio y despójate de ese lastre que no trae nada bueno a tu vida.
Por último, el pasaje nos dice que corramos con perseverancia.  ¿Qué quiere decir?  Que debes saber de antemano que habrá momentos en los que quieras “echar la toalla” y abandonar el camino.  ¡No lo hagas!  Es normal.  Todos pasamos por momentos así.  La perseverancia entra en acción cuando te sientes así.  Cuando estás cansado y no entiendes lo que está pasando.  No te desanimes.  No pares.  Recuerdo hace casi un año cuando corrí mi primer medio maratón.  Había empezado muy rápido y en los kilómetros finales mi cuerpo gritaba que parara.  Mi mente dijo que siguiera a la meta y así lo hice.  Terminé sin parar y el gozo fue extraordinario.  La vida en Cristo es un gozo mucho mayor pero también habrá momentos en los que queramos parar y no continuar.  No hagas caso.  Deja que el Señor siga reinando en tus acciones y transformando tu vida.

Oración

Padre: perdona mis pecados.  Hoy entiendo que debo escoger mejor mis acciones y tener un testimonio agradable a Ti.  Entiendo que la gente que me rodea debe ver la esperanza que hay en Ti a través de mi vida.  Entiendo que el pecado no debe reinar en mí sino tu Espíritu.  Entiendo que es una carrera espiritual y quiero perseverar en Ti.  Hoy vengo a Ti y te pido que me cambies.  Te pido que me guíes.  Te pido que reines en mi.  Estoy cansado.  Estoy confundido.  Lléname de Ti.  De tu amor.  De tu paz.  De tu gozo.  En Cristo Jesús.  Amén

sábado, 21 de marzo de 2015

Hebreos 12:3

Hebreos 12:3

Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.



La biblia nos repite una y otra vez acerca de nuestra necesidad de permanecer y perseverar en Cristo.  No podemos dejar pasar tantas advertencias.  Es increíble hablar del extraordinario amor y gracia que derrama Dios sobre nosotros.  Me encanta poder leer de las promesas que tiene para mi vida y sus deseos de bendecirme y prosperarme.  Sin embargo, no debemos pasar por alto versículos como el de hoy.  Son igual de importantes que los otros o, a mi parecer, probablemente más.  ¿Por qué lo pienso?  Porque cuando las cosas van bien, es difícil medir tu entrega a Jehová.  Por el contrario, cuando atraviesas momentos difíciles, tus acciones y pensamientos hablan perfectamente de dónde estás parado espiritualmente.
Como he escrito anteriormente, mi falta de paciencia es un lastre que arrastro constantemente.  Pienso en Jesús.  Hablando con los fariseos.  Contestando sus preguntas que buscaban solamente ponerlo en un apuro para que pudieran matarlo o encarcelarlo.  Él contestaba con su omnisciencia pero también con amor.  Siempre supo que Judas lo traicionaría y sin embargo también lavó sus pies.  Se gozaba de la fe del centurión pero al mismo tiempo se decepcionaba de las hermanas de Lázaro cuando le reclaman el haber llegado tarde para sanarlo.  Jesús es el mejor ejemplo de lo que significa perseverar.  No desmayó.  No se desanimó.  No se frustró.  No se quejó.  Nada de eso.  Perseveró.  ¡Vaya que estaba todo en su contra!  Recuerda que lo aprehenden injustamente.  Levantan falsos testimonios.  Le escupen e injurian.  Mientras tanto, Él se mantuvo firme.  Con la mirada puesta en Dios Padre.  Todo esto que vivió debe impactarte y servir como un ejemplo para tu andar.  Decidir por Cristo no siempre es fácil.  Dejar de pecar y buscar la santidad es sumamente complicado.  Sin embargo, Jesús puso el ejemplo y nos enseñó que, sin importar lo que se atraviese, uno puede vivir en obediencia al Padre.  Así que, no te desanimes.  No quieras volver a atrás.  No pienses que estás exagerando.  Si Dios te ha mostrado alguna actitud que debes cambiar, no seas necio y trabaja en ello.  Si llevas tiempo tomando tus propias decisiones y dejando al Señor a un lado, has una pausa y medita si estás en el lugar correcto o si has sido necio y orgulloso al querer seguir así.  Sí, los cambios son duros y muchas veces no sabremos cómo será el resultado.  Sin embargo, hoy aprendimos que debemos perseverar como Jesús perseveró sin importar lo que venga.  Persevera.  Cristo es el camino correcto.  No dejes que la incertidumbre gane.  Ten fe y sigue tu camino con Él.  Habrá momentos que te canses y pierdas el ánimo.  Dios lo sabe y por eso te manda este versículo.  ¡No te canses y persevera!

Oración

Padre: estoy cansado.  Estoy preocupado.  Estoy atrapado.  También estoy convencido que quiero obedecerte y seguirte siempre.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido transformes mi vida y no me dejes volver atrás.  Dame fuerzas para decidir por Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

viernes, 20 de marzo de 2015

Salmos 2:1-5

Salmos 2:1-5

¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?  Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra Él y contra su ungido.  Y dicen: ¡Hagamos pedazos sus cadenas!  ¡Librémonos de su yugo!  El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.  En su enojo los reprende, en su furor los intimida.



Como he escrito en otras ocasiones, en la actualidad estamos viviendo una amenaza única a nuestra comunión con Dios.  No son ataques como los que vivieron en los tiempos de Daniel o los discípulos de Jesús.  Es uno más sutil y probablemente más certero.  ¿Cuál es?  Se llama Tolerancia.  ¿Cómo?  Sí.  Tolerancia.  Aunque parece irónico, la tolerancia que se promueve hoy en día, la pluralidad junto con la inclusión son muy distantes de lo que realmente significan.  ¿A qué me refiero?  El día de ayer escuché un dato sorprendente:  El director de una empresa fue despedido porque años antes de su puesto, apoyó económicamente una campaña que buscaba frenar la legalización del matrimonio homosexual.  ¿Cuál es el problema?  Te preguntarás.  El problema viene cuando una corte de justicia indica que uno puede tener la religión, creencia y pensamiento que uno quiere, pero no puede mantenerse firme ante sus principios si van en contra de lo que ellos quieren.  ¿Lo puedes ver?  La tolerancia es para aquellos que están de un lado en específico.  ¡No es para todos!  ¿Quieres tolerancia?  Pues tienes que aceptar lo que te dicen porque si no, te has vuelto intolerante.  ¿Quieres mantenerte firme en los principios del Señor?  Ya no puedes participar en el grupo de la tolerancia.  Ahora, no puedo omitir la cantidad de errores que se han cometido en “el nombre de Dios”.  Sin embargo, esto no tiene nada que ver con un grupo u otro sino con Cristo y su sacrificio para que podamos ser reconciliados con Dios Padre.  Cuando la biblia es clara, nosotros no podemos ni debemos omitirla ni pensar que podemos “ajustarla” a los tiempos de hoy.  Y ¿qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy?  Te voy a pedir que lo vuelvas a leer con mucho detenimiento.  Como humanos, somos soberbios.  Queremos rechazar a Dios y seguir nuestro camino.  La tolerancia que hoy nos promueven, es una muestra perfecta de una sublevación y conspiración contra una verdadera comunión con Dios.  Queremos pensar que no estamos mal y que no necesitamos de Él.  Quieren hacernos pensar que mantenerse firme y fiel está mal.  ¿Sabes?  Sin Él estamos perdidos.  ¿Sabes?  Es necesario que tomes una decisión y decidas de qué lado quieres estar.  Del lado de la tolerancia o del lado del Señor.  El pasaje de hoy nos enseña claramente que es mejor estar del lado de Jehová.  no te desanimes por lo que veas a tu alrededor.  Él tiene el control.  Él sigue gobernando y nada se mueve sin su autorización.  Las naciones podrán revolcarse y el mundo parecerá que no le necesita, pero tú y yo debemos estar convencidos que mantenernos firmes en Él y en sus principios, será la mejor decisión que podamos tomar.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados y por mi soberbia que me hace pensar que no te necesito.  Te pido perdón por mi falta de entrega y por dejarme seducir por este mundo.  Hoy entiendo que estar de tu lado es lo mejor y que solamente buscas llenarme de tu amor y prosperarme.  Guíame Señor y fortalece mis pasos para mantenerme fiel y firme en Ti.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén

jueves, 19 de marzo de 2015

Hebreos 4:12-13

Hebreos 4:12-13

Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos.  Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.  Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios.  Todo está descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.



Génesis 3:9-10 dice: mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?  Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.  ¡Esa es el poder que tiene la palabra de Dios!  Nos descubre de pies a cabeza.  No hay absolutamente nada que le podamos esconder.  Entra a lo más profundo de nosotros.  Por más que intentes endurecerte, su palabra derrumba las barreras que has intentado poner como si fueran nubes y las atraviesa sin ningún problema.  Gracias a Dios he tenido la enorme bendición de compartir su palabra con otras personas.  Con cada una de ellas he podido percibir la misma mirada.  Es una especie de click.  Puedo decir que es que “les cae el 20” o que por fin entendieron el mensaje.  Puedo ver perfectamente cómo las palabras de Dios penetraron hasta lo más profundo de sus corazones.  A veces lloran.  A veces sus ojos simplemente se quedan rojos.  Pero todos comparten esa misma mirada.  Una mirada de cansancio y al mismo tiempo de esperanza al querer empezar de nuevo y dejar que Dios se haga cargo de todas esas cadenas que han venido arrastrando por tanto tiempo.  Esperanza nueva por hacer las cosas correctamente y dejar de cometer error tras error destruyendo más y más su vida.  Es un gozo recibir correos electrónicos o comentarios en el blog diciendo que el devocional de ese día les ayudó a la situación específica que estaban atravesando.  ¿Conozco lo que están viviendo?  ¡Por supuesto que no!  Muchos ni siquiera conozco personalmente.  Pero Dios sí los conoce y quiere que ellos regresen a casa.  Quiere que sepan que Él espera con los brazos abiertos.  El perdón está en la puerta y no tiene una vara para castigarnos por todo el mal que hemos hecho.  Si piensas lo contrario quiere decir que Satanás se ha colado en tus pensamientos y ha logrado acabarte y aplastarte.  Pero Dios trae luz a tu oscuridad.  Trae vida a tu muerte.
Adán respondió: escuché tu voz y tuve miedo porque estaba desnudo.  Hoy en día respondemos: escuché tu voz y tuve miedo por todo mi pecado.  Preferimos huir.  Preferimos posponer nuestra reconciliación con Él.  Sabes, Satanás utiliza dos técnicas que funcionan de maravilla.  La primera la mencioné en el párrafo anterior.  Te acusa.  Te hace sentir que no vales y no mereces perdón.  La segunda es todavía más poderosa.  Te hace pensar que puedes decidir después.  Así como le dijo a Eva, ciertamente no morirás y la convenció, así nos confunde hoy en día diciendo: después puedes hacer caso a lo que escuchas hoy.  Todavía no tocas fondo.  Intenta un poco más en tus fuerzas.  ¿Te suena familiar?  Sin embargo, la palabra que se te compartió ya hizo esa “herida” al entrar a lo más profundo de tu corazón.  ¿Qué le vas a contestar a Jehová el día de hoy?  ¿Seguirás luchando?  ¿Te rendirás y dejarás que ahora Él guíe?  Espero que no tengas que caer demasiado para darte cuenta que estás por el camino equivocado.  Espero seas sensible y no tengas que darte golpes muy duros para abrir los ojos y ver cuánto estás destruyendo tu vida por ir en contra de lo que Dios quiere.  Mejor dile al Señor la siguiente oración:

Padre: Perdóname.  Sé que no merezco tu perdón y te doy gracias por esa gracia tan grande e incomprensible.  No quiero que pase más tiempo sin que tomes las riendas de mi vida y corrijas mi camino.  He causado mucha destrucción por seguir mis instintos y mis deseos y no quiero continuar así.  Señor, tu palabra entró a lo más profundo de mí y te pido que abras mi corazón y saques todo aquello que no es agradable a Ti.  Gracias por amarme sin merecerlo y por mandar a Jesús a morir por mí.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén

miércoles, 18 de marzo de 2015

Hebreos 3:14-19

Hebreos 3:14-19

Hemos llegado a tener parte con Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fina la confianza que tuvimos al principio.  Como se acaba de decir: Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión.  Ahora bien, ¿quiénes fueron los que oyeron y se rebelaron?  ¿No fueron acaso todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés?  ¿Y con quiénes se enojó Dios durante cuarenta años?  ¿No fue acaso con los que pecaron, los cuales cayeron muertos en el desierto?  ¿Y a quiénes juró Dios que jamás entrarían en su reposo, sino a los que desobedecieron?  Como podemos ver, no pudieron entrar por causa de su incredulidad.



Dice Romanos 6:23, porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.  ¿Sabes?  Irónicamente a la gente le gusta quedarse con una parte de lo que dice Romanos.  O se quedan con que Dios es amor y se les olvida que la paga del pecado es la muerte.  O se quedan con la muerte y se olvidan de la dádiva de Dios que es vida eterna en Cristo.  Mientras tanto, la biblia nos muestra que Jehová cumple con esas dos características.  Definitivamente nos ama pero al mismo tiempo no puede tener comunión alguna con nuestro pecado.  Si no reconocemos a Cristo, no hay forma de poder recibir esa vida eterna.  ¿Qué tiene que ver esto con el pasaje?  Debemos entender que nuestras decisiones acarrean consecuencias y por eso es importante acudir a Dios mediante su palabra y oración para pedir que muestre por dónde caminar.  Además, debemos orar para poder ver los milagros que día a día el Señor hace en nuestras vidas.  Los judíos se sorprendieron cuando milagrosamente cayó el maná y tuvieron comida.  Sin embargo, algunos desobedecieron y quisieron guardarlo para el día siguiente.  ¿Qué pasó?  Que se llenó de gusanos.  También vemos al pueblo judío reclamarle a Moisés el que los haya llevado al desierto pues piensan que ahí morirán.  Si lees unos capítulos antes, puedes darte cuenta lo rápido que olvidamos cómo era nuestra situación y en lugar de vivir agradecidos, vivimos quejándonos.  Estaban siendo totalmente oprimidos por los egipcios.  Clamaban a Dios para que los librara pero cuando sucede: se quejan.  ¿Por qué?  Porque como humanos queremos que Dios trabaje a nuestra manera.  Querían quedarse donde estaban, pero sin los egipcios.  ¿Suena como una buena idea no?  Estamos bien aquí, solamente nos estorban estos egipcios que nos están aplastando.  Pero el Señor tenía otros planes y así también tiene planes para contigo.  Él tenía la tierra prometida para su pueblo y ellos prefirieron quejarse.  ¿Lo puedes ver?  Por eso el pasaje nos dice: ¿Con quiénes se enojó Dios?  Con los que pecaron y cayeron muertos en el desierto.  A los mismos que desobedecieron y no entraron a la tierra prometida por causa de su incredulidad.  ¡Definitivamente no queremos caer en el mismo error!  Aunque parezca que tu situación es complicada y no entiendes lo que está pasando, busca las bendiciones de Dios y vive agradecido.  Si bien, siempre habrá algo que te gustaría tener o cambiar, también hay mucho por lo que puedes estar agradecido.  Es un pequeño cambio en tu mente de gran impacto en tu vida espiritual.  Vive agradecido.  Busca permanecer en el Señor y trabaja para su obra.  Él se encargará de ponerte, a Su tiempo, en “la tierra prometida.”

Oración

Señor: vengo de rodillas a Ti pidiendo perdón.  Me he quejado, te he reclamado y todo sin entender cuánto me das cada día.  Te agradezco que abras mis ojos y quebrantes mi soberbia.  Te pido pueda levantarme y agradecerte por todo lo que haces en mi vida.  Te pido pueda buscarte cada mañana y no apartarme de ti durante el día.  No quiero caer en los mismos errores que cayó el pueblo judío.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

martes, 17 de marzo de 2015

Hebreos 5:7-10

Hebreos 5:7-10

En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión.  Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen, y Dios lo nombró sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.



Mateo 26:39 es el versículo donde encontramos a Jesús pidiendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero sino como tú.  ¡Esta es la oración perfecta!  Es el momento crítico en el que una persona se rinde por completo ante Dios y pone su vida entera a disposición de su voluntad por encima de la propia.  ¡Eso es obediencia!  Y la obediencia siempre es recompensada.  Jesús se le nombró sumo sacerdote y en Él fue fundada la salvación eterna para todos los que le reconocemos y obedecemos.
Lo que el pasaje de hebreos nos está describiendo es la vida (o lucha) diaria de una persona que realmente ama al Señor.  Leíste bien.  Todos aquellos que siguen pensando que aman a Dios pero no se rinden ante Él, la biblia nos dice que no pertenecen a Él.  En cambio, aquellos que sabemos lo que es caminar en nuestros propios pasos y no queremos dar un solo paso sin estar convencidos que es su voluntad, oramos constantemente como Jesús lo hizo.  Le decimos al Señor nuestros deseos.  Le abrimos nuestro corazón y le decimos nuestros miedos.  Le decimos todo aquello que nos motiva y sobre todo, terminamos diciéndole que no queremos que se haga nuestra voluntad sino la suya porque estamos convencidos que sus planes son mejores que los nuestros.  ¿Nuestra recompensa?  Vida plena.  Paz.  Gozo.  No porque todo se resuelve y se acabaron los problemas.  ¡Por supuesto que no!  A Cristo lo crucificaron ¿cierto?  Si realmente esperáramos que todo se volviera color de rosa ¿qué tipo de esperanza nos da Jesús si murió de la forma más cruel?  La plenitud y la paz llegan con el conocimiento de que estamos haciendo la voluntad del Padre.  Te lo repito: la plenitud no llega cuando ganas más dinero; cuando se resuelven tus problemas; cuando encuentras pareja o cualquier otra cosa.  Hay personas que pierden familiares y siguen firmes en el Señor.  El ser querido ya no puede regresar sin embargo su paz y su plenitud no están fundadas en esa persona sino en Jehová.  ¿Puedes ver lo profundo de este mensaje?  Mientras tanto ¿dónde estás tú?  Como seguidores de Cristo no podemos estar viviendo doble vida.  Si bien, es una lucha constante donde nos tropezamos y estamos lejos de ser perfectos, nuestro corazón y nuestra mente están puestos en el objetivo principal de seguir los pasos de Jesús aprendiendo a negarnos a nosotros mismos para que Él crezca.  Día a día.  Oración tras oración.  Aferrándonos a su palabra y confiando en sus promesas.  No dejando pasar un instante separados de Él.

Oración

Señor: hay muchas cosas que no entiendo sin embargo, quiero entregarte mi vida y rendirme por completo.  Sé que me amas y quieres lo mejor para mí.  Hoy entiendo que debo obedecerte y ponerte por encima de mi propia vida.  Así sea mi Dios.  Aquí estoy, con mi corazón humillado para escucharte hablar y dirigir mis pasos.  En Cristo Jesús.  Amén.

lunes, 16 de marzo de 2015

Hebreos 7:1-3

Hebreos 7:1-3

Este Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham que regresaba de derrotar a los reyes, y lo bendijo.  Abraham, a su vez, le dio la décima parte de todo.  El nombre de Melquisedec significa, en primer lugar, rey de justicia, y además, rey de Salem, esto es, rey de paz.  No tiene padre ni madre ni genealogía; no tiene comienzo ni fin, pero a semejanza del Hijo de Dios, permanece como sacerdote para siempre.



Solamente aparece el nombre de Melquisedec en Génesis 14:18 y en Salmos 110:4.  No se nos dice prácticamente nada de él.
Ahora vamos a lo que sí sabemos.  Se nos explica el significado del nombre de este rey.  Rey de justicia y rey de paz.  Las mismas características de Jesús.  Justicia.  Paz.  Justo lo que más hace falta en este mundo.  Mira a tu alrededor.  Incluso puede ser que no tengas que ir tan lejos y reconozcas cuánta falta te hace tener paz.  Cristo es el rey de paz.  Si no la has experimentado es probable que sigas siendo el rey de tu vida y no hayas entregado tu reino a Él.  ¿Tiene sentido no crees?  ¿Cómo pedir algo mientras nosotros no entregamos nada?  Queremos las bendiciones.  Queremos las promesas.  Pero al mismo tiempo, no nos rendimos a Él.  Queremos seguir con nuestro entendimiento aún cuando hemos cometido tantísimos errores.  ¿Dónde está la entrega?  ¿Dónde está la fe?
Podríamos quedarnos estudiando el por qué no se nos dice más acerca de Melquisedec y de todos los misterios que la biblia presenta.  Podríamos tratar de encontrar fallas o incongruencias.  Sería una pérdida de tiempo.  Por eso hoy quiero decirte algo que cambia y renueva tu vida.  Dios mandó a su Hijo Jesús a morir por ti y por mí.  Resucitó venciendo no solo a la muerte sino al pecado también.  Hoy puedes tener parte con Él y vivir en su justicia y en su paz.  No más esclavo de las oscuridad sino luz y sentido a tu vida.  Roca en arena.  Ancla en tempestad.  Él quiere llenarte de paz y la da como nada en este mundo la puede dar.  ¿Qué tienes que hacer?  Entregar tu vida a Él.

Oración

Señor: te entrego mi vida.  Me rindo ante Ti.  No quiero seguir así.  Te pido me llenes de tu paz y perdón.  Te pido renueves mi vida y traigas luz a tanta oscuridad.  Quiero seguirte y te pido que no me aparte de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén