viernes, 20 de febrero de 2015

Hechos 19:35-41

Hechos 19:35-41


El secretario del consejo municipal logró calmar a la multitud y dijo: ciudadanos de Éfeso, ¿Acaso no sabe todo el mundo que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua bajada del cielo?  Ya que estos hechos son innegables, es preciso que ustedes se calmen y no hagan nada precipitadamente.  Ustedes han traído a estos hombres, aunque ellos no han cometido ningún sacrilegio ni han blasfemado contra nuestra diosa.  Así que si Demetrio y sus compañeros de oficio tienen alguna queja contra alguien, para eso hay tribunales y gobernadores.  Vayan y presenten allí sus acusaciones unos contra otros.  Si tienen alguna demanda, que se resuelva en legítima asamblea.  Tal y como están las cosas, con los sucesos de hoy corremos el riesgo de que nos acusen de causar disturbios.  ¿Qué razón podríamos dar de este alboroto, si no hay ninguna?  Dicho esto, despidió la asamblea.


No es fácil permanecer tranquilo cuando el agua nos llegó al cuello.  Resulta natural el querer hacer algo.  Nadamos para un lado.  Nadamos para el otro.  Tratamos de sujetarnos de lo que tengamos frente a nosotros, pero finalmente nos damos cuenta que no podemos más y la angustia, frustración y desesperación se apoderan de nuestros pensamientos.  ¿Cuántas veces has estado en este tipo de situaciones?
Hace ya varios años que decidí trabajar en otra empresa.  Estuve orando por esa decisión y traté de ser sumamente sensible a lo que Dios mostrara.  Todo se dio muy sutil y sin problemas.  ¡Gloria al Señor!  Pensé.  Unos meses después de haber realizado el cambio, por cuestiones externas a mí, la empresa comenzó a despedir gente y mi permanencia en la misma estaba totalmente pendiendo de hilos y alfileres.  ¿Señor, qué pasa?  Creí que me querías aquí.  Pensé.  Me calmé y pasaron unas semanas más hasta que un día despidieron a un compañero que estaba en una posición igual a la mía.  El agua había llegado a mi cuello.  ¿Qué hago?  No entiendo Señor.  Oré para tomar una decisión conforme a tu voluntad y ¿ahora me van a correr?  Recuerdo haber orado y pedido a Dios que pasara lo que pasara no permitiera que me apartara de Él.  Pedí por paz en mi corazón y por fortaleza para seguir adelante pues personalmente no entendía nada de lo que estaba pasando y peor aún, no veía ninguna luz a lo lejos sino un panorama sumamente sombrío.
El día de hoy vemos que Gayo y Aristarco no necesitaron la intervención de Pablo para calmar a las multitudes y salir sanos y salvos de esa situación.  Estoy seguro que para ellos el agua también había llegado hasta el cuello y estaban sin saber qué hacer.  Pablo, por otro lado, pudo haberse quedado con los deseos de haber ido e intercedido por ellos tratando de calmar el disturbio de la asamblea.  Por otro lado, sin que nadie se percatara ni supiera cómo, el Señor estaba trabajando y tenía todo bajo su control.  Esta vez no necesitó a Pablo y utilizó a un secretario municipal para calmar a todos.  Nadie lo vio venir.  Esa multitud que gritaba y se alborotaba sin escuchar nada ni a nadie, de repente se calló y permaneció tranquila. Nadie pensó en que este individuo podría calmar a todos.  Pero lo hizo.    Lo hizo porque el Señor así lo dispuso.  ¿Para qué?  Para enseñarnos que es Poderoso.  Para recordarnos que no debemos temer a pesar de que el agua haya llegado ya hasta nuestro cuello.  Para recordarnos que Él es Dios.  Para recordarnos que Él es soberano y no hay nada ni nadie que pueda hacerle frente.  ¿Lo entiendes?  No hay problema ni situación más grande que nuestro Dios.  El enemigo busca confundirte y muchas veces lo logra haciéndonos dudar de nuestro Señor.  No lo permitamos más.  Dejemos de luchar y de aferrarnos a lo que tengamos en frente.  Si el agua ha llegado al cuello, aprendamos a esperar pacientemente a que el Todopoderoso mande rescate.  Tal vez será un chaleco salvavidas, tal vez una lancha o tal vez otra persona.  Solamente Él sabe cómo serán las cosas mientras que a nosotros nos corresponde confiar.  La biblia nos dice que debemos aprender a permanecer en Él para dar fruto.  Precisamente en momentos como éste es cuando debemos estar pegados y abrazados de Él para no separarnos un instante.  Los frutos los disfrutamos después.
¿Qué pasó con mi trabajo?  Después de varios meses y luego años, el Señor se ha encargado de cuidarme y protegerme día a día.  Además, ha prosperado mi camino como lo promete en su palabra pues busqué permanecer en Él antes de permanecer en mi voluntad y mis planes.  Te animo a que hagas lo mismo.
Oración
Padre nuestro: Tú que estás en los cielos y eres santo y grande, quiero alabarte y agradecerte por ese amor tan único que derramas sobre mí y los que te siguen.  Yo te pido que perdones mis pecados y sobre todo mi falta de confianza en Ti cuando las cosas están difíciles.  Hoy quiero permanecer en ti sin importar que el agua haya llegado ya hasta mi cuello y no sepa qué hacer.  Confío que traerás lo necesario para sacarme de esto conforme a tu voluntad.  Quiero que mi vida de fruto y por ello me pongo a tus pies y a tu servicio.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén

jueves, 19 de febrero de 2015

Hechos 27:33-36

Hechos 27:33-36


Estaba a punto de amanecer cuando Pablo animó a todos a tomar alimento.  Hoy hace ya catorce días que ustedes están con la vida en un hilo, y siguen sin probar bocado.  Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir.  Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza.  Dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios delante de todos.  Luego lo partió y comenzó a comer.  Todos se animaron y también comieron.  Éramos en total doscientas setenta y seis personas en el barco.


¿Por qué Pablo tiene que animarlos a tomar alimento?  ¿No tenían hambre?  A mi parecer, no querían comer porque no sabían cuánto tiempo permanecerían a la deriva.  Piénsalo por un momento.  Tienen una cantidad limitada de comida y una espera para ser rescatados que puede durar por días y meses.  ¿Qué hacen?  Aferrarse a lo último que les queda de esperanza.  Si bien, al parecer ya están cerca de tocar tierra, ¿quién les garantiza que podrán conseguir comida?  Conforme a su instinto, deciden almacenar lo más que puedan.  Tiene sentido.
¿Y qué relación tiene con nosotros? O ¿Qué podemos aprender de esto?
Dios te está diciendo el día de hoy, anímate y come.  Anímate y goza.  Anímate y agradece.  Anímate y vive.  No te aferres a tus problemas.  No te ahogues con tus pruebas.  No permitas que la incertidumbre te robe tu capacidad de vivir.  Dios te está diciendo: sé que llevas ya varios días con la vida en un hilo y sin probar bocado, pero come pues yo me encargaré de que sobrevivas y no pierdas ni un solo cabello de la cabeza.  ¿Lo puedes ver?  ¿Te das cuenta de cuánto nos aferramos a las cosas?  El domingo pasado dejé mi teléfono celular desatendido por diez minutos y con eso fue suficiente para que me lo robaran.  ¡Qué coraje me dio!  Lo busqué.  Lo localicé vía satélite.  Ví que estaba muy cerca de mi casa y fui al lugar donde aparecía que estaba.  Llegué y obviamente no encontré a nadie que tuviera mi teléfono.  Insistí y en mi cabeza no lo quise olvidar.  Por la tarde, mientras caminaba comencé a orar.  Tuve que pedir perdón.  ¡Es un teléfono!  Un teléfono pudo cambiar mi estado de ánimo por casi un día.  ¡Algo no está bien!  No podemos estar tan apegados a lo material.  Cuando Jesús fue tentado en el desierto después de no haber comido nada por 40 días, responde a Satanás diciendo que no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová.  ¿Esto quiere decir que no tenía hambre?  ¡Por supuesto que tenía hambre!  Lo que nos enseña es a poner prioridades en el orden correcto.  Primero está Jehová y luego nuestras necesidades carnales.  Tus problemas no se van a terminar ni todo será maravilloso así como Jesús seguía con hambre.  Lo que va a cambiar es que podrás vivir con gozo, paz y agradecido sin importar las circunstancias.  Podrás, como Pablo, animar a los demás a comer pues sabrás que Dios se encargará de proveer.  Podrás disfrutar de lo que Dios te da pues no estarás preocupado por lo que vendrá después.  Dios conoce tus necesidades.  Ora.  Abre tu corazón y dile cómo te sientes.  Él quiere bendecirte y llenarte de consuelo y amor pero necesitas comer de su palabra.  Necesitas mejorar tu comunión con Él.  Necesitas mejorar tu compromiso con Él.  Necesitas dejar de confiar y aferrarte en lo material y comenzar a desarrollar lo espiritual.
Oración
Padre Santo: te pido perdón por mis pecados y sobre todo por aferrarme tanto a las cosas en lugar de aferrarme a ti y a tu palabra.  Quiero fortalecer mi relación contigo y renovar mi compromiso de entrega.  Dame fe mi Señor para seguir caminando y poder comer y vivir confiado en Ti y no en las circunstancias.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Gálatas 1:16-24

Gálatas 1:16-24


Cuando Dios tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles, no consulté a nadie.  Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui de inmediato a Arabia, de donde luego regresé a Damasco.  Después de 3 años subí a Jerusalén para visitar a Pedro, y me quedé con él quince días.  No vi a ningún otro de los apóstoles; sólo vi a Jacobo, el hermano del Señor.  Dios me es testigo que en esto que les escribo no miento.  Más tarde fui a las regiones de Siria y Cilicia.  Pero en Judea las iglesias de Cristo no me conocían personalmente.  Sólo habían oído decir: el que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir.  Y por causa mía glorificaban a Dios.



Los planes de Dios no siempre son fáciles de entender.  Cuando somos bendecidos, simplemente podemos dar gracias y disfrutar de esa bendición, pero cuando el mundo se pone de cabeza resulta difícil entender hacia dónde quiere Dios que nos dirijamos.  Pablo recibió la revelación de Dios y su primera instrucción es no hacer nada por tres años.  Estuvo en Arabia por más de mil días.  ¿Qué hizo ahí?  Exactamente no lo sabemos.  Solamente hay algunas teorías.  Lo que sí sabemos es que el Señor tenía un plan para él y por ello estuvo allí por tres años.  Tal vez ya has escuchado que Dios tiene un plan para ti.  Alguna vez escuchaste o leíste algún pasaje donde te dijeron que el Señor tiene un cuidado único de ti.  También pudiste haber escuchado sobre las promesas de Jehová tan increíbles que te llenaron de ánimo y felicidad, pero hoy, simplemente no lo puedes ver.  Hoy ves problemas.  Hoy ves que las cosas no son como antes.  Hoy ves que todo cambió.  Hoy te sientes solo.  Hoy estás triste.  Hoy te sientes mal contigo mismo.  Hoy estás cansado.  Hoy quieres que las cosas sean distintas sin embargo te levantas y todo sigue igual.  “Llevo ya mucho tiempo en esta situación y las cosas no cambian” pensarás.  ¿Sabes algo?  ¡Es normal!  Tus sentimientos, tus frustraciones, tus miedos.  ¡Son normales!  ¡No eres un mal cristiano!  No significa que no ames a Dios.  Simplemente tienes que crecer espiritualmente y cada uno lo hace a distintos tiempos.  Tristemente, algunas personas, nos empeñamos en decirte lo que debes hacer y olvidamos que, como humanos, a veces simplemente necesitamos un abrazo o ser escuchados.  Personalmente me cuesta trabajo quedarme callado y sé que está mal.  Sé que debo aprender a escuchar y simplemente consolar.  Inmediatamente trato de pensar en lo que Dios quiere para la persona y quiero decirlo.  Hoy entiendo que cada uno de nosotros somos distintos.  Hoy entiendo que el Señor tiene un plan único y que no puedo acelerarlo o frenarlo sino que cada uno de nosotros realiza esa “carrera” a su paso.  Pablo estuvo tres años en Arabia para luego ir a Damasco.  Tú y yo podemos vivir pruebas en las que duren unos días o años.  En su momento es posible que no lo entendamos y sintamos confusión, pero podemos estar seguros que el Señor se encargará de cuidarnos, consolarnos, amarnos y proveernos en todo momento.  He escuchado pruebas que algunos hermanos en Cristo tienen que atravesar y honestamente me resulta difícil entender el propósito que Dios pudiera tener.  ¿Qué te puedo decir hoy?  Que así como el Señor se encargó de la vida de Pablo en todo momento, así se encargará de la tuya.  Imagina lo increíble que será el momento en que otras personas den gloria a Dios por la transformación que ven en tu vida.  Así dieron gloria cuando vieron al que los perseguía ahora predicar y difundir su fe.  Hoy es tiempo de que Dios te utilice y la gente se maraville viendo lo que Dios hace con corazones dispuestos.  En Su tiempo.  En Sus términos.  Pero no te preocupes que Dios te ama y quiere bendecirte.  Dobla tus rodillas.  Deja tu orgullo atrás.  Abraza sus promesas.  No dejes ir sus bendiciones y sobre todo, no te separes de Él.
Oración
Señor: tú conoces mi corazón y cómo me siento.  Simplemente no entiendo cómo seguir o hacia dónde quieres que vaya.  Lo que hoy estoy convencido es que no quiero apartarme de Ti. Sea como sea.  Vaya a donde tenga que ir, no quiero separarme de Ti.  No permitas que la adversidad me confunda y me aparte.  Quiero seguirte sin importar que hoy no entienda tus planes.  Te pido me llenes de tu paz.  Te pido me llenes de tu consuelo y paciencia.  Permite que tu amor me inunde y pueda entender que no estás lejos sino aquí junto a mí.  Cuidándome.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

lunes, 16 de febrero de 2015

2 Juan 1:4-6

2 Juan 1:4-6

Me alegré muchísimo al encontrarme con algunos de ustedes que están practicando la verdad, según el mandamiento que nos dio el Padre.  Y ahora, hermanos, les ruego que nos amemos los unos a los otros.  Y no es que les esté escribiendo un mandamiento nuevo sino el que hemos tenido desde el principio.  En esto consiste el amor: en que pongamos en práctica sus mandamientos.  Y éste es el mandamiento: que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio.



En el tiempo que Juan escribía esta carta, existían distintas personas que estaban tratando de tergiversar el evangelio y sacar provecho del mismo.  Por esta razón, escribe sobre su alegría al enterarse que, dentro de todo ese alboroto y confusión, seguían algunos discípulos fieles en los mandamientos del Padre.  El día de mañana hablaré más del tema sobre los falsos maestros y aquellos que quieren utilizar el nombre de Dios para su propio beneficio.  Hoy voy a enfocarme en la importancia de mantenernos pegados a la palabra del Señor.  Juan les dice: no estoy escribiendo nada nuevo sino les estoy recordando lo que ya les había enseñado.  Ahora quiero que lo pongan en práctica.  ¿De qué sirve el conocimiento si no se pone en práctica?  Imagina conocer el sistema binario pero no utilizarlo para crear una computadora (ordenador).  ¡No tiene sentido!  Así mismo, no tiene mucho sentido llenarte de información “religiosa” para que al final tu vida siga igual.  ¡Ese no es el evangelio que estamos predicando!  El evangelio que predicamos es el de la renovación a través del Espíritu.  Una vez que has recibido a Cristo, tu vida no puede seguir igual.  Tu mente debe estar en proceso de transformación al igual que tus deseos y pensamientos.  Ahora tu prioridad debe ser: cómo agrado a Dios.  ¿Cómo puedo servir?  ¿Qué quiere Jehová transformar en mí?  Y la manera más sencilla de contestar estas interrogantes es a través del pasaje de hoy: amémonos los unos a los otros y pongamos en práctica los mandamientos de Dios.
Medita un tiempo en tu vida.  ¿Estás en paz?  ¿Tienes gozo?  ¿Te sientes seguro?  ¿Te levantas con ganas?  Si tristemente estás contestando de manera negativa, debes entender que no es culpa de Dios ni de alguien más sino tuya.  Tú eres el responsable de lo que pasa en tu vida.  Ahora, Dios utiliza las circunstancias para abrir nuestros ojos, doblar nuestro orgullo y, de esta manera, alinear nuestro corazón a su camino.  ¿Cómo amarnos los unos a los otros si cada uno busca su propio bien?  Imposible.  ¿Cómo buscar obedecer los mandamientos que Dios nos da si me importa más lo que yo quiero y lo que yo necesito?  Imposible.  Amarnos los unos a los otros nos da la perspectiva correcta.  No porque nos volvemos “buenos” sino porque dejamos de ser egocéntricos y nos volvemos Cristo céntricos.  Es una decisión sencilla pero el impacto es de gran alcance.  ¿Qué piensas hacer?  ¿Seguir como antes o decidir por Cristo?  Ahora, no pienses que al seguir como antes las cosas van a cambiar.  Todo lo contrario.  Mientras más pase el tiempo y no te alinees con el Señor, más difícil será tu corrección futura.

Oración

Dios: ahora entiendo que estás doblando mi orgullo para que pueda abrir mis ojos y poder estar en línea contigo.  Te pido perdón por mis pecados y por no buscar tu palabra ni tus mandamientos.  Te pido que transformes mi vida y deje de estar pensando en mí y ahora empiece a pensar primero en Ti.  Te pido que en mi corazón haya amor para con mi prójimo y en especial con mis hermanos.  Te pido que tu palabra sea luz a mi camino diario y que no me aparte en ningún momento de Ti.  Gracias mi Dios.  En el nombre de Jesús.  Amén 

domingo, 15 de febrero de 2015

Hebreos 9:27-28

Hebreos 9:27-28

Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio, también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.



Mi principal deseo es que la gente se reconcilie con Jehová y puedan tener comunión con Él.  Seguirle, entregar mi vida a Él y obedecerle es, por mucho, la mejor decisión que he tomado en mi vida.  Por eso escribo.  Por eso animo a que compartas estos mensajes.  Porque hay gente que necesita la luz de Cristo.  Hay gente que está perdida y necesita ser encontrada.  Si en ocasiones, conociendo a Cristo mi vida se torna sumamente complicada, no puedo imaginar cómo le hace la gente que no le tiene.  Constantemente trato de mantenerme fiel a lo que dice la biblia.  Sin exagerar o disminuir.  Trato de compartir el evangelio tal cual está escrito y simplemente utilizo ejemplos que pudieran ayudar a entender mejor su mensaje.  Tiene poco tiempo que empecé a utilizar redes sociales para promover estos devocionales de Tiempo con Dios.  Al igual que en las iglesias físicas, se utilizan frases bonitas de Dios pero no se habla de Él ni se expone el evangelio.  Se comparten promesas como Dios todo lo puede sanar o Dios te llenará de bendiciones y abundancia pero nadie explica lo grave de nuestro pecado y nuestra necesidad de ser perdonados.  Miles o millones de personas (sin exagerar) comparten estas frases tratando de encontrarse con Dios obviamente sin lograrlo.  Lo único que saben es que Dios puede sanar o que Dios es amor o alguna otra cosa por el estilo.  Eso es todo.  Y así, tristemente, millones de personas van de un lado a otro sin saber absolutamente nada de su vida espiritual.  Existe un movimiento llamado COEXIST.  Promueve que las religiones se respeten y toleren y que busquen el bien.  ¿Suena bonito no?  Igualmente tiene millones de seguidores y personas pegando estampas en sus coches con los símbolos religiosos que leen coexist.  ¿A dónde voy con todo esto y el pasaje de hoy?  Quiero dejar claro que nosotros no decidimos sino Dios.  Él puso los parámetros.  Él creó la tierra y nosotros somos su creación.  Él decide que haya un cielo y un infierno e incluso quienes irán allí.  Nos dice la biblia que solamente moriremos una vez y después viene el juicio.  No vamos a un limbo.  No reencarnamos.  No nos convertimos en polvo que viaja por el mundo.  Morimos una sola vez y después el juicio.  No hay más oportunidad una vez que fallecemos.  El juicio no es tu oportunidad de hablar y defenderte.  El juicio es para llamarte a cuentas de todo lo que no hiciste y de cuántas veces rechazaste los brazos abiertos del Señor por preferir seguir con tu vida pues así estabas bien.  Hay mucha gente que utiliza el nombre de Cristo y de Dios pero no necesariamente le pertenecen o tienen comunión con Él y eso es lo que quiero que aprendas el día de hoy.  Para discernir entre un verdadero servidor, debes estudiar la biblia y guardar los pasajes como el de hoy que nos ayudan a entender Su voluntad.  Si alguien te habla de Dios y al mismo tiempo te dice que las demás religiones están bien y se van a “su cielo” al morir, debes recordar que hebreos enseña que uno muere una sola vez y después viene un juicio y no un “cielo”.  Debes recordar que Cristo vino y murió pero su siguiente venida vendrá como Rey y Salvador.  ¿Cómo creer en la biblia y que Cristo regresará y al mismo tiempo pensar que hay otras formas de ser perdonado u otros cielos?  ¡No se puede!  Tal vez pienses que estoy exagerando.  Debes saber que no es así y que por el contrario, tu comunión con Dios probablemente no crece porque no has creído en su palabra completamente.  Cuando uno acepta el evangelio y deja que Cristo reine, toda la palabra se convierte en nuestra guía.  No por partes.  No somos nadie para decir esto es mucho y solo los fanáticos lo hacen.  No.  Si realmente crees en Cristo, debes aprender a amar su palabra, seguirla y vivirla sin restricción.
Concluyendo.  No te dejes engañar.  Acude a la biblia.  No se trata de mi religión contra la de los demás.  Lo importante no es que yo estoy bien y tú estás mal.  ¡Eso no tiene sentido!  Se trata de Cristo.  De su palabra.  De tu pecado.  Del sacrificio que hizo para pagar por él.  De su posición como sacerdote para interceder por nosotros.  De su amor para perdonarnos y de su justicia para que muramos una sola vez y después venga su juicio.  De su regreso como Rey y Salvador cumpliendo con las escrituras.  ¡Eso es lo importante!

Oración

Señor: Perdóname.  No he querido creer al cien por ciento en tu palabra.  La he limitado y ahora entiendo que era yo mismo el que se estaba limitando también.  No quiero seguir así.  Te pido que pueda aprender a discernir entre aquellos que son verdaderos servidores tuyos de los imitadores.  Te pido que pueda dejar de frenar mi crecimiento espiritual y realmente entregarme a Ti por completo.  Guarda estas palabras en mi corazón pues no quiero olvidar que solamente muero una vez y después vendrá el juicio.  Gracias mi Dios.  En Cristo Jesús.  Amén.

sábado, 14 de febrero de 2015

Hebreos 4:14-16

Hebreos 4:14-16

Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.  Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.  Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.



Varias veces me han dicho: “tú no entiendes lo que yo estoy pasando”; “es muy fácil decirlo pero muy difícil hacerlo”.  ¿Mi respuesta?  ¡Tienen toda la razón!  ¡Imagina que tuviera que atravesar por todo para poder dar un consejo!  Simplemente imposible.  Pero Dios, que es más sabio que nosotros, conocía de antemano que nos encontraríamos con esta situación cuando las pruebas llegaran.  Por esta razón, permitió que su Hijo fuera tentado en todos los aspectos que nosotros somos tentados y fue hallado sin pecado.  ¿Qué quiere decir esto?  Que es posible vivir sin pecado.  La misma biblia nos dice que las cadenas que nos ataban han sido cortadas.  Ya no somos más esclavos del pecado y ahora puedes decidir no regresar al mismo lugar.  No es fácil.  Sin embargo, no quiere decir que sea imposible.  Tal vez tengas dudas.  Tal vez no entiendas bien qué pasará si te entregas a Dios y haces lo que Él quiere en lugar de hacer lo que tú quieres.  Sin embargo, te puedo asegurar, que al hacer la voluntad del Señor por encima de la tuya, traerá mucha mayor bendición.  ¿Cómo?  No lo sé pues cada caso es distinto.  Lo que sí sé y he vivido personalmente una y otra vez es que las promesas de la biblia son reales.  Entonces, ¿qué nos dice el pasaje de hoy?  Que aprendamos a acudir al socorro de nuestro Dios.  Él es nuestro sumo sacerdote quien se compadece de lo que atravesamos y quiere mostrarnos un camino perfecto.  Acércate a Él.  Como dice la biblia: confiadamente acude al trono para recibir misericordia y hallar la gracia que te ayudará en cada momento de dificultad.  Tristemente muchas personas hacen lo contrario.  Prefieren resolver las cosas por su cuenta.  Confían más en ellos mismos que en Jehová.  Ponen su esperanza en lo que ellos pueden hacer y manipular en lugar de dejar que el Señor se encargue.  Repito, no es fácil, pero es lo que Dios quiere que hagamos.  Me imagino que muchos de los israelitas dudaron del plan de Josué para tomar Jericó: dar vueltas alrededor de la muralla y tocar cuernos para luego gritar.  ¿Cuándo se ha caído alguna muralla con trompetas y gritos?  ¡Nunca!  Sin embargo, ellos obedecieron y la ciudad les fue entregada tal y como lo dijo Dios.
Entiendo que los mandamientos de Dios son difíciles.  Pero debemos aceptar que son mejor camino para nuestra vida que nuestras propias decisiones.  También debemos entender nuestra necesidad de acudir a Él en todo momento.  Él no está ocupado ni le molesta que vengas en oración para pedir auxilio.  ¡Al contrario!  Su palabra nos dice que se goza que acudamos a Él.  Aprovechemos que tenemos al Señor de nuestro lado, su gracia, su amor y su misericordia.  Aferrémonos a Él y busquemos su reino en todo momento sin importar las pruebas que atravesemos.  Así, y solo así, podremos realmente crecer en comunión con Él y decirnos siervos suyos.

Oración
Señor: toma mi vida.  No quiero restringirte más.  Me entrego a Ti y quiero buscarte cada mañana.  No quiero hacer más mi voluntad sino la tuya.  No quiero dudar más de tus planes ni de tus mandamientos.  Entiendo que son mejores que los míos y que el obedecerte trae bendición a mi vida.  Gracias por tu trono de gracia al cual me permites acudir en todo momento.  Gracias por la vida de Jesús y el gran ejemplo que dejó al vencer al pecado.  Te pido que reines tú y no el pecado sobre mí.  En Cristo Jesús.  Amén.

martes, 10 de febrero de 2015

Hebreos 12:15-17

Hebreos 12:15-17

Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura brote y cause dificultades y corrompa a muchos; y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor.  Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.



De cierta manera, conforme crecemos, aprendemos a ver por nosotros mismos y dejamos en segundo plano a los demás.  Tiene sentido si lo vemos desde el punto de vista humano.  Nadie va a ver por lo tuyo como tú mismo.  Nadie se va a preocupar porque estén bien tus asuntos más que tú.  Dice el dicho: el que tiene tienda que la atienda.  ¿Por qué?  Porque la gente solamente ve por sus propios intereses y nosotros debemos ver por los nuestros.  Pero Dios nos enseña algo distinto el día de hoy.  Nos enseña a velar porque la gracia llegue a todos y no se estanque en nosotros.  Nos instruye a dejar de pensar solo en nosotros y preocuparnos por nuestro prójimo.  En el versículo 14 nos enseñaron a buscar la paz con todos y en el 15 a asegurarnos de ser un canal para que la gracia fluya y no impidamos que llegue a nuestro prójimo.  Ahora, Dios, en su sabiduría absoluta, nos da las herramientas para lograrlo.  Nos dice: no dejen que brote ninguna raíz de amargura y cause dificultades corrompiendo a muchos.  La real academia española define amargura como una aflicción o algún disgusto.  En otras palabras, no dejes que ninguna aflicción o algún conflicto se queden guardados en tu corazón (echen raíz) sino que entrégalos a Cristo para que sea su gracia y no tu enojo, coraje o rencor los que abunden en tu corazón.  No es fácil.  El pensar en los demás no implica que vayan a estar agradecidos con lo que haces.  Por eso es importante hacerlo para agradar a Dios y obedecerlo.  No busques agradar a las personas.  A la única persona que debes agradar es a Dios.  Leíste bien.  No a tus padres.  No a tu pareja.  No a tus hijos.  A Dios.  De ahí se deriva el amor correcto a todos los que te rodean.  Por eso, busca agradar al Señor sin importar lo que los demás piensen o hagan y serás un extraordinario canal de bendiciones.
Los versículos siguientes (16 y 17) nos dan la oportunidad de interpretar también esa gracia como la salvación que ofrece Cristo y cómo podemos despreciarla como lo hizo Esaú con la primogenitura.  Por más que intentó recuperarla, ya era demasiado tarde.  Así también sucede con la salvación y perdón de nuestros pecados.  Por más que la gente quiera arrepentirse, solamente lo puede hacer en un tiempo determinado: mientras vive.  Al morir, nuestro tiempo se acabó.  Entonces, el pasaje nos enseña a buscar que todos aquellos que nos rodean conozcan y reconozcan al Señor.  Nos motiva a no dejar que se pierdan.  Que nada se interponga entre nosotros y ellos para compartir la gracia de Cristo que les permitirá alcanzar la salvación.  Piensa en cada oportunidad que has tenido para hablar de Cristo y no lo has hecho por cualquier motivo.  Debes entender que estás entorpeciendo la voluntad de Dios.  ¡Compártelo!  No permitas que la gente se pierda y se vaya a una eternidad de castigo.

Oración

Padre: te pido que des dirección a mi vida.  He pensado solamente en mis cosas, en mis asuntos y no me he preocupado por mi prójimo.  Hoy entiendo que debo amarlo, procurarlo y buscarlo para que te conozca y no se pierda.  Hoy entiendo que quieres utilizarme para que tu gracia alcance a cada uno de los que me rodea.  Te pido transformes mi corazón para que seas Tú quien brille y yo quede atrás.  Te pido me llenes de tu amor y gracia para que la gente pueda verte a través de mis actos.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén