sábado, 27 de diciembre de 2014

Hechos 10:17-20

Hechos 10:17-20
Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate pues y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.



Analicemos la situación. Pedro se encuentra meditando sobre lo que significa la visión que acaba de tener. Al mismo tiempo, hay tres hombres que están tocando a la puerta y lo buscan. Finalmente, el Espíritu le dice: levántate y no dudes en ir con ellos porque yo los he enviado. Como siempre, me gusta pensar en cómo puedo aplicar el día de hoy lo que está escrito en la palabra de Dios. En este caso, veo un principio muy sencillo pero sumamente importante: si queremos respuestas a nuestras interrogantes, debemos estar meditando en la palabra de Dios. La biblia nos dice que Pedro estaba perplejo o confundido por lo que había visto. ¿Cuántas veces estás confundido por lo que sucede en tu vida? ¡Muchas! Tratas de darle vueltas y vueltas pero no logras entenderlo. Ahora, déjame decirte algo muy importante: es normal que no entiendas absolutamente todo lo que te pasa. Dios ha decidido revelarnos algunas cosas y otras no. ¿Por qué? No lo sé exactamente pero lo que sí sé es que lo hizo por nuestro propio bien y en una perfección total. ¿Cuánto tiempo y cómo revela Dios sus planes? ¡Esta pregunta me encanta! Revela nuestras ganas de moldear al Señor a nuestro concepto de Él en lugar del que está descrito en su palabra. ¿Por qué pensamos que Dios debe tener un tiempo semejante para nuestras pruebas? ¿Por qué cuestionamos que el tiempo que llevamos ha sido demasiado o suficiente? Escucha bien, si hoy en día estás preguntándote por qué Dios permite tal o cual en tu vida y por qué lleva ya tanto tiempo esta situación, te sugiero que medites y reflexiones sobre lo que Dios está queriendo hacer en ti y cómo le has estorbado.
Volviendo al principio que escribí: para tener respuestas a nuestras interrogantes es necesario estar pegados a la biblia. ¿Por qué? Porque si vuelves a leer el versículo, puedes darte cuenta que Pedro aunque estaba perplejo y confundido, no se estaba quejando o hablando con los discípulos sobre lo que pudieran pensar u opinar de lo que había visto. Nos dice la biblia que el Espíritu le habló mientras estaba meditando en esto. ¿Cómo nos habla el Espíritu? A través de la palabra de Dios que está en la biblia. ¿Te das cuenta? No podemos ir cuestionando lo que nos sucede y demandando respuestas en cualquier lugar. Las respuestas las tiene el Señor. ¿Sigues cuestionando el principio? Te voy a dar varias respuestas que encontrarás en la biblia y medita si pudieran aplicarse a tu vida: busca el reino de Dios, ama a tu prójimo como a ti mismo, perdona siempre, no dejes de orar, ten fe, no dejes que haya amargura en tu corazón, no permitas que las riquezas te vuelvan orgulloso, comparte a Cristo y no mientas. Son solamente unas cuantas de todo lo que Dios nos quiere enseñar. ¡Piénsalo!

Oración
Señor: te pido perdón porque he sido soberbio y no te he dejado trabajar en mi corazón. Por el contrario, he cuestionado tus planes y me he quejado contra ellos. Hoy entiendo que tu palabra tiene las respuestas y que yo soy el primero en estorbar para poderlas escuchar y aceptar. Te pido perdón. Renueva mi corazón. Permite que pueda empezar de nuevo pero contigo reinando en mí. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

viernes, 26 de diciembre de 2014

Hechos 15:12-21

Hechos 15:12-21


Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo, que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.  Cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra y dijo: Hermanos, escúchenme.  Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre.  Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré la casa derrumbada de David.  Sus ruinas reedificaré y la restauraré, para que busque al Señor el resto de la humanidad (los gentiles), todas naciones que llevan mi nombre.  Así dice el Señor, que hace estas cosas conocidas desde tiempos antiguos.  Por lo tanto, yo considero que debemos dejar de ponerles trabas a los gentiles que se convierten a Dios.  Más bien debemos escribirles que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la inmoralidad sexual, de la carne de animales estrangulados y de sangre.  En efecto desde tiempos antiguos Moisés siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas todos los sábados.



Cuando uno entra en desacuerdo, cuando no sabe qué hacer o qué pensar, lo que debe hacer no es preguntar a la sabiduría humana sino a Dios para obtener las mejores respuestas.  En esta ocasión, los hermanos acudieron a ellas para poder llegar a una decisión que fuera la correcta.  ¿Qué hacer con los gentiles?  Pues en las escrituras el Señor muestra que ellos también estarían incluidos dentro de su pueblo y hoy en día tenemos a Pedro, Pablo y Bernabé presenciando milagros en las vidas de los gentiles.  ¿Conclusión?  Esto es obra del Señor.  Entonces, ¿qué nos corresponde hacer?  Decirles que se dediquen a obedecer y seguir a Cristo.  ¡Listo!  Asunto arreglado.  Nuestra vida está llena de momentos como este.  Entramos en confusión e indecisión.  No sabemos cómo actuar ante esta y aquella situación.  Nos quedamos parados y pensamos que ahí debemos estar hasta que las cosas se aclaren.  La verdad es que todo se aclara rápidamente al ser expuesta a la luz de la palabra.  Por ejemplo: ¿te hicieron daño o lastimaron?  Dios nos pide que amemos y oremos por nuestros enemigos.  Asunto arreglado.  ¿Debo hacer esto o aquello?  ¿Tienes que mentir?  ¿Tienes que dejar de ir a tus estudios y discipulados?  ¿Estás buscando dar gloria a Dios o a ti?  Asunto arreglado.  Yo sé que puedes estar pensando que hay momentos más complicados que estos ejemplos, pero créeme, finalmente todo se reduce a un sí o un no cuando lo medimos con la vara del Señor.  ¿Por qué?  Porque ésta expone lo que hay en nuestro corazón.  Así expuso lo que los fariseos estaban queriendo hacer con los gentiles.  En su corazón no estaba el vivir por la gracia y misericordia de Dios sino que querían continuar haciendo obras y cumpliendo leyes.
Finalmente Jacobo nos da un excelente consejo que parafraseado diría algo así: dejemos atrás todos estos argumentos y pongamos nuestra mirada en el Señor.  ¿Qué nos pide?  Que le sirvamos.  Que le obedezcamos.  Que le demos gloria.  Bien.  Entonces eso pidamos y exhortemos a los gentiles que lo hagan.
Bien.  Esto entonces es lo que hoy Dios te pide que hagas.

Oración
Señor y Padre nuestro: cuántas gracias te doy por darle sentido a mi vida y por amarme incondicionalmente.  Gracias por enseñarme a tomar decisiones basado en tu palabra y darme certeza que será siempre la mejor decisión.  Te pido que pueda enfocarme en servirte y obedecerte dejando que tú te encargues de lo demás.  Padre, perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti.  En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.  Amén

jueves, 25 de diciembre de 2014

Hechos 24:25-35

Hechos 24:25-35


Además, escribió una carta en estos términos: Claudio Lisias, a su excelencia el gobernador Félix: Saludos.  Los judíos prendieron a este hombre y estaban a punto de matarlo, pero yo llegué con mis soldados y lo rescaté, porque me había enterado de que es ciudadano romano.  Yo quería saber de qué lo acusaban así que lo llevé al Consejo judío.  Descubrí que lo de algunas cuestiones de su ley, pero no había contra él cargo alguno que mereciera la muerte o la cárcel.  Cuando me informaron que se tramaba de una conspiración contra este hombre, decidí enviarlo a usted en seguida.  También les ordené a sus acusadores que expongan delante de usted los cargos que tengan contra él.  Así que los soldados, según se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche hasta Antípatris.  Al día siguiente dejaron que la caballería siguiera con él mientras ellos volvían al cuartel.  Cuando la caballería llegó a Cesarea, le entregaron la carta al gobernador y le presentaron también a Pablo.  Félix leyó la carta y le preguntó de qué provincia era.  Al enterarse de que Pablo era de Cilicia, le dijo: te daré audiencia cuando lleguen tus acusadores.  Y ordenó que lo dejaran bajo custodia en el palacio de Herodes.


El comandante representa nuestra naturaleza carnal.  Así crecimos en este mundo.  Nos enseñaron a quedar bien con nuestros superiores.  Podían llamarse maestros o jefes en el trabajo.  También, muchas personas consideran que las mentiras pueden ser “blancas”.  Éstas son consideradas válidas dependiendo la circunstancia y normalmente son de poco impacto.  Incluso pueden percibirse como aquellas que buscan un “bien”.  Claudio, el comandante, quería quedar bien con su superior.  Utiliza información real y le añade algunas mentiras para brillar ante Félix.  Además, él piensa que le está salvando la vida a Pablo mientras que Dios es quien está orquestando absolutamente todo.  Ahora, seamos honestos.  ¡Qué difícil es comprender que nuestro Señor tiene el control de todo!  Lo escuchamos muchas veces pero cuando llegan los problemas, las injusticias o incluso la incertidumbre se nos olvida rápidamente.  Por otro lado, queremos seguir viviendo una doble vida.  La carnal y la espiritual.  Pensamos que debemos comportarnos de una manera con la familia, de otra en el trabajo y otra más en la iglesia.  ¿Es posible esto?  ¡Por supuesto que no!  Desde esta perspectiva, las acciones de Claudio no suenan tan extrañas a las nuestras.  Tal vez iba todos los domingos a algún tipo de evento religioso.  Tal vez él creía que era una buena persona.  Tal vez consideraba que no era tan malo.  Probablemente por estas razones, considera normal el mentir “un poco” para utilizarlo a su favor.
¿Puedes ver la conexión que hay con nosotros?  Tal vez mientras leías la carta que escribió pensabas en lo hipócrita y ventajoso que estaba siendo.  La realidad es que nosotros muchas veces actuamos igual.  ¡Esto es lo que debemos dejar que Dios cambie en nuestras vidas!  No podemos seguir teniendo distintas caras.  No podemos comportarnos de tantas formas dependiendo del lugar y las personas.  Debemos ser congruentes.  Debemos cuidar nuestro testimonio y sobre todo, debemos ser obedientes.  Analiza tu vida y deja que Dios abra tus ojos a la luz de su palabra.
Oración
Señor: perdona mis pecados y mi soberbia.  Te pido que viva de acuerdo a tu palabra y sea testimonio de Ti.  No quiero tener muchas caras sino una sola en todo momento y que sea un reflejo de Jesús.  Te lo pido mi Dios en el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 23 de diciembre de 2014

Gálatas 4:8-11

Gálatas 4:8-11


Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses.  Pero ahora que conocen a Dios, o más bien que Dios los conoce a ustedes, ¿Cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor?  ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos?  ¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años!  Temo por ustedes, que tal vez me haya estado esforzando en vano.




Es triste.  Este tipo de comportamiento lo vemos constantemente en la Biblia.  De hecho, estoy seguro que lo ves en tu vida también.  Tal vez te confunde el escuchar que eras esclavo de otros ídolos o de los que no son dioses o alguna otra descripción.  La realidad es más sencilla.  Pablo quiere que entendamos que cuando caminamos dentro de los planes de Dios, sin importar las circunstancias, siempre estaremos mejor que como estábamos antes.  No podemos estar viviendo un presente si estamos deseando estar en un pasado, en un futuro o en otra situación.  No podemos decirnos seguidores de Jesús y al mismo tiempo querer seguir viviendo como si no lo conociéramos.  Dios lo mostró hace miles de años y hoy veo distintas formas de pensar que, pensando que han descubierto el hilo negro, te dicen que vivas y disfrutes tu presente.  Es verdad, debes vivir y disfrutar tu presente, el problema es que, sin el Señor, no podrás disfrutarlo.  Él es quien permite que disfrutemos las bendiciones que nos son dadas.  ¿Alguna vez has conocido a alguien que tenga mucho y disfruta poco?  Pues ya sabes por qué.
El pasaje nos dice que algunos de los gálatas estaban regresando a sus antiguas andanzas.  ¿Cómo lo podemos ver hoy en día?  Piensa en un mentiroso que quiere obedecer y dejar de hacerlo.  Pasa un mes y no ha mentido.  De repente, surge una situación en la que, si miente, las cosas podrían mejorar, de lo contrario, si dice la verdad las consecuencias no serían buenas.  Obviamente su mente ya está dando vueltas y está pensando que, de no haber sido por querer cambiar, hoy podría mentir y asunto arreglado.  Pero ahora ya no es así.  Ya sabe que está mal mentir.  Ya sabe que el compromiso no es con la gente sino con Dios.  ¡Qué conflicto!  Así nos pasa en cantidad de situaciones diversas.  Los que tienen problemas con su carácter, los que tienen problemas de fidelidad, de homosexualidad, de amar, de perdonar, de sujetarse, etc.  Cada vez que decidimos dejar de hacer lo que está mal, y en el futuro nos encontramos con una disyuntiva, ¿por qué pensamos que estábamos mejor antes?  ¿Por qué se nos olvida del hoyo tan horrible del que nos sacó el Señor?  ¿Sabes por qué?  Porque pensamos que merecemos lo que tenemos y damos por hecho que seguirá ahí siempre.  Porque no entendemos que las bendiciones vienen de la gracia de Dios y no de nuestras acciones.  Si pudiéramos entender esto, alabaríamos y obedeceríamos sin importar las circunstancias.  Con mucho, con poco.  Enfermos o sanos.  Con dificultad o sin dificultad.  Simplemente tendríamos la mirada en el cielo y viviríamos agradecidos.  Viviríamos compartiendo el maravilloso evangelio y la increíble gracia que Dios tiene para nosotros.  Hablaríamos de cómo Cristo ha cambiado nuestras vidas y de cómo nos sacó adelante.
Recuerdo un pasaje donde Pablo nos dice: ¿Estás casado?  ¡No busques separarte!  ¿Estás soltero?  ¡No busques casarte!  Maridos, amen a sus mujeres.  Esposas, sujétense a sus maridos.  Pienso en cómo nos encanta estar viendo lo que no tenemos y hacemos a un lado lo que hoy se nos ha dado por misericordia.  Deja de pensar en lo que no es de Dios y entiende que no hay mejor plan que el del Señor.  Ahora, si te gusta aprender a golpes pues adelante.  Solamente piensa en las consecuencias de tus actos y recuerda que no serás el único que las sufra.  Entiende que hay gente que te ama y que está a tu alrededor que también sufre por las decisiones que tomes.
Yo sé que es difícil.  Yo entiendo que tus pensamientos te hacen creer que lo de antes tenía ventajas.  La verdad es que no es así.  Créeme.  De hecho, no me creas a mí, cree en la palabra de Dios.  Los israelitas que salieron de la esclavitud de Egipto no pudieron entrar en la tierra prometida por reclamar a Dios y no confiar en que los planes que Él tenía eran mejores que los de ellos.  Al final la promesa se cumplió y la siguiente generación entró.  Yo creo que sería bueno no dejar pasar esa bendición y querer entrar nosotros.  Obedezcamos hoy.  Busquemos servirle en todo lo que hagamos.  Busquemos darle gloria en nuestro día a día.  Vivamos agradecidos de lo que en su amor decide darnos.  Dejemos atrás la carne y vivamos por el espíritu.

Oración
Padre nuestro: gracias por querer tener comunión conmigo y por mandar a tu Hijo a morir por mis pecados.  Gracias por tus bendiciones y sobre todo te pido perdón porque muchas veces no las valoro.  Hoy te pido que pueda dejar de distraerme pensando que estaba mejor antes o que las cosas serían mejor de otra manera.  Quiero entender que tu plan que vivo hoy es lo mejor para mí y vivirlo gozosamente.  Toma mi vida y dirígela mi Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Hebreos 9:23-24

Hebreos 9:23-24

Así que era necesario que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos.  En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios a favor nuestro.



Debemos entender la dualidad en la que vivimos: la carne y el espíritu.  Constantemente se nos recuerda en Hebreos esta realidad y la importancia que tiene el separarlas.  Hay un santuario en el cielo y había una copia en la tierra.  Los sacerdotes entraban al santuario e intercedían por los hombres aquí en la tierra mientras que ahora tenemos a Cristo haciendo lo mismo en el cielo.  Nos habla el versículo que las características del santuario en la tierra tienen una diferencia esencial: la realidad celestial es superior a la terrenal.  El santuario al que Cristo entra no fue hecho por hombres y tampoco necesita ofrecer sacrificios.  Él entró al cielo y directamente a la presencia del Padre para interceder por nosotros.  En pocas palabras, se nos dice que lo que hay en el cielo es mejor, superior, a lo que hay en la tierra.  ¿Sabes?  Constantemente aprendemos este principio en la biblia.  No se trata de vivir fantaseando sobre un lugar lejano al que iremos al morir.  Tampoco es una forma de vivir como optimistas deseando que nos vaya mejor en la “siguiente vida”.  No.  Es una realidad el que el cielo es mejor que la tierra.  Es una realidad que no todos van a ir al cielo.  Es una realidad que nuestra meta debe ser estar en esa presencia de Dios porque entendemos este principio perfectamente.  Sabemos que el camino del Señor es mejor que lo que podamos encontrar aquí en la tierra.  Ahora, si no lo has entendido, quiere decir que todavía no has permitido que Dios reine en tu vida.  Es probable que sigas luchando entre tu vida espiritual y tus deseos y costumbres carnales.  Es importante que entiendas que Dios es superior a ti.  Su palabra tiene mejores planes que los tuyos y su soberanía y poder es mucho mayor que tú.  ¿Por qué seguir luchando contra Él?  Dios nos dice que perdonemos mientras nosotros pensamos que hay personas “imperdonables”.  Dios nos dice que amemos a nuestro prójimo mientras que nosotros le ponemos “peros” para justificar nuestra falta de amor.  Se nos pide que hablemos verdad pero aceptamos las mentiras “blancas”.  Todo esto son señales que estamos prefiriendo vivir conforme al mundo en lugar de entender que conforme a Dios todo es superior.  ¿Lo puedes entender?  Tus costumbres te arrastran a seguir igual.  Tus deseos son un estorbo para poder crecer espiritualmente.  Debes armarte de fe y de la palabra de Dios para poder caminar en dirección opuesta y decidir firmemente por el camino de Dios.  Si algo hemos aprendido en hebreos es la superioridad de Dios y esto debe impactar la manera en la que vivimos día a día.  ¿Para qué insistir en una lucha que tenemos perdida?  Mejor comienza a corregir tus pasos y deja que el Señor reine.  Vive en carne propia la superioridad del cielo sobre la tierra.  Cristo ya hizo todo.  Te corresponde a ti dar el siguiente paso.

Oración

Padre y Señor mío: te pido perdón por mis pecados.  Hoy entiendo mi necedad y orgullo.  Quítalos de mí.  No quiero seguir así y mucho menos estar peleando contra Ti.  Hoy entiendo que seguirte y confiar en Ti es lo mejor que puedo hacer.  Te pido reines en mi vida y tu voluntad sea mi voluntad.  Gracias por el sacrificio de Jesús y la oportunidad de reconciliarme contigo.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Hebreos 11:31

Hebreos 11:31

Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías.



Esta historia la encontramos en Josué capítulo 2.  Antes de entrar a la tierra prometida, Josué decide mandar dos espías los cuales se alojan en casa de Rahab y ella los protege al decir a los mensajeros del rey que los hombres ya se habían ido.  Josué 2:9-10 nos explica por qué Rahab hizo esto: Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.  Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto.
Hay personas que toman este pasaje para pensar que la biblia acepta el decir mentiras “blancas” con un propósito “bueno”.  Rahab mintió para proteger a los espías.  Sin embargo, es incorrecto pensar así.  Dios es muy claro con respecto a las mentiras.  El ejemplo de Rahab nos habla de la fe que alguien puede tener cuando escucha y ve lo que Jehová hace.  ¿Cómo exigirle una vida santa a alguien que a penas comienza a conocer de Dios?  Aún si tuviera muchos años en Cristo, nuestro ejemplo a seguir es Jesús y no los hombres.  Así que no dejes que te confundan y ten claro que las mentiras son mentiras.  No hay distintos tipos y ninguna es aprobada por Dios.
Por otro lado, me encanta leer lo que dice Rahab.  ¡Es lo que se rumoraba por Jericó y seguramente por todo el mundo!  Jehová había librado a los israelitas con mano poderosa haciendo milagros increíbles.  ¿Sabes?  De no ser por los espías y este encuentro con Rahab, nunca se hubieran enterado del temor que tenía la gente y lo enterados que estaban del testimonio de Dios sobre Israel.  Esto me hace pensar lo importante que es el mantener un buen testimonio en todo momento y el impacto tan grande que puede causar.  Cuando uno se mantiene firme en el Señor, puede estar alcanzando personas que nunca pensó o imaginó.  ¡Ten fe y mantente firme en ella!  Que tus acciones hablen de tu comunión con Jehová y lo increíble que es tenerlo como Rey y Señor de tu vida.  Nunca dejes pasar la oportunidad para hablar de Cristo y simplemente actuar como es agradable a Él.  Nunca sabes quién está observando y lo mucho que impresiona a las personas cuando Dios trabaja.  Vuelve a leer las palabras de Rahab para que te des cuenta.  Ella sabía que Dios había hecho el trabajo y que Dios estaba con los judíos.  Nadie había ido a predicarle.  Simplemente el testimonio de lo que Dios estaba haciendo llegó a ella.  Ahora imagina lo increíble que sería que tu vida fuera tan entregada a Jehová que la gente escuche de tu testimonio.  ¡Es mucho más fácil de lo que te imaginas!  Simplemente ama y obedece a Dios por encima de todo.  Tal vez dejando de mentir o de hacer alguna trampa para pagar menos impuestos o corrompiendo a otras personas con dinero, lo importante es que comiences a actuar conforme tu Fe en Jehová y dejes que Él guíe en todo momento.  Así lo hizo Rahab y, junto con su familia, fueron los únicos que se salvaron cuando toman la ciudad.  Piénsalo.  Rahab no era la única que sabía del testimonio de Israel.  Sin embargo, por fe, toma acción y decide confiar en el Dios del que había oído.  ¡Eso le ganó la vida y el estar grabada en la biblia eternamente!  Pongamos nuestra fe por práctica y dejemos que Dios haga milagros a través de nosotros y la esperanza que Él nos da sea llevada a los que nos rodean.
Oración

Padre: aquí estoy para servirte.  Te pido transformes mi vida y me guíes para caminar ahora por tu camino.  Quiero vivir a través de mi fe puesta en Ti.  Quiero dejar atrás todo aquello que no te agrada y obedecerte en todo sin importar que parezca imposible.  Tú eres quién hizo todos los milagros con el pueblo judío y sé que harás así en mi vida.  Yo quiero vivir conforme a tu voluntad.  Te lo pido Padre en el nombre de Jesús.  Amén

viernes, 19 de diciembre de 2014

1 Pedro 3:7

1 Pedro 3:7


De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.



En otra traducción dice: den honor a la mujer como a vaso más frágil.  Si pones atención al versículo 7, nos dice que la mujer es más delicada que los hombres, nos pide que le demos honor y cuidado como a vaso más frágil.  No dice que sea inferior.  No dice que sea menos capaz.  No dice que no pueda ir a trabajar como un hombre.  No.  Solamente dice que tienen una cualidad distinta a los hombres: son delicadas.  Debemos entender que no somos iguales.  Debemos entender que Dios nos ha dado capacidades distintas para realizar roles distintos.  Pensar que somos iguales es desechar esa unicidad con la que el Señor nos creó.  El día de ayer vi un programa que analizaba las fortalezas del cerebro entre hombres y mujeres.  Las mujeres tenían mejor memoria para las caras y nombres que los hombres así como seguir instrucciones.  Por el otro lado, los hombres tenían mejor concepto espacial (acomodar muchas cosas dentro de una cajuela en un coche) y pueden desenvolverse mejor en lugares no conocidos y tomando riesgos.  A penas estamos descubriendo científicamente las diferencias que tenemos unos de otros mientras que Dios nos lo dijo hace miles de años.  Hombres: no podemos tratar a nuestras mujeres como si fueran amigos varones.  Por más que sean nuestra “mejor amiga y confidente”.  Debemos aprender a tratarlas delicadamente.  Mujeres: recuerden a sus maridos lo que nos corresponde.  Nosotros no tenemos tan buena memoria como ustedes.  Varones: aprendamos a ver a nuestras esposas como al vaso más frágil que debemos cuidar y guiar en el Señor.  Efesios 5:25 y 28 nos dice que debemos amar a las mujeres como Cristo amó a la iglesia y como a nuestros propios cuerpos.  ¿Cómo amó Cristo a la iglesia?  ¿Cómo amas tu propio cuerpo?  Cristo entregó su vida por la iglesia.  La amó sin importar lo que hiciera y sin pedir nada a cambio.  La amó con el amor más grande que existe: el amor agape (en griego).  Un amor incondicional.  Un amor que no busca lo suyo.  Un amor perfecto.  ¡Ese amor pide Dios que tengamos hacia nuestra pareja!  Así como piensas en tu cuerpo, en tus necesidades, en tus deseos y en tus satisfacciones, así también debes pensar en tener cuidado de tu mujer.  Piensa en ella.  En sus deseos.  En sus satisfacciones.  Piensa en cómo amarla sin restricción.  Mujeres: ¿No les enamora un hombre así?
Tristemente, en lugar de escuchar a Dios, escuchamos la publicidad de artículos que nos venden y las costumbres que hay allá afuera.  Pensamos que debemos tener un coche último modelo para impresionar a la mujer.  Incluso hay dichos que dicen que es mejor ser rico que guapo para conquistar a una mujer.  Toda esa sabiduría “coloquial” no te llevará a escoger sabiamente a tu pareja y mucho menos a tener un matrimonio exitoso.  La biblia no te dice que como hombre debes ser rico en dinero para proteger a tu mujer.  Te dice que seas rico en amor y entrega para con ella.  Te dice que debes tratarla como lo más preciado y frágil.  Te dice que la ames sin estar esperando que haga o deje de hacer.  ¡Qué fácil nos ponemos a exigir!  ¡Qué fácil nos olvidamos de entregar nuestro todo por ustedes!  Varones.  La mujer es más delicada y frágil que nosotros.  Seamos amorosos.  Seamos cuidadosos de ellas.  Busquemos su bien siendo buenos líderes así como Cristo fue líder de la iglesia.  Facilitemos el que se sujeten a nosotros teniendo un cuidado único y especial.  Finalmente, como parejas, busquemos dar testimonio a los demás a través de nuestros matrimonios.  Que la gente pueda ver que un matrimonio en Cristo es distinto.  Que la gente pueda ver que tu matrimonio ha durado y florece por seguir los principios de Dios y no porque tienen mucho en común o se llevan bien.  Nuestra base es Dios.  Nuestro objetivo es darle gloria y entregarle nuestras vidas tanto en lo personal como en pareja.  Ambos somos herederos de la vida eterna.  Sigamos los principios que el Señor nos ha establecido y veamos cómo hace milagros en nuestras relaciones.  Mujeres, no duden y cumplan con su parte.  Hombres, dejen a un lado el orgullo y amen a sus mujeres incondicionalmente.  Si tu relación está mal, te animo a que sigas estos principios.  No importa que tu pareja no los siga.  Tú síguelos fielmente y confía en Él.  Deja que el Señor haga milagros en tu vida personal y en tu vida en pareja.

Oración
Señor: el mundo me confunde.  Tengo ideas y conceptos que creía eran ciertos y hoy entiendo que están en contra de tu voluntad.  Gracias por enseñarme cómo llevar mi matrimonio de manera exitosa y en especial cómo tratar a mi esposa.  Te pido que me llenes de Ti, de tu amor, de tu misericordia.  Te pido que pueda amar y cuidar a mi esposa de la misma manera en que Cristo amó a la iglesia.  Te pido que entienda que es frágil y delicada y que así aprenda a tratarla y protegerla.  Ayúdame a guardar tus conceptos y desechar aquellos que no son conforme a tu voluntad.  Padre: restaura aquellos matrimonios que están destrozados.  Renueva sus corazones y permite que vean los milagros que puedes hacer y la manera en que puedes dar vida a lo que parece estar muerto.  Te pido que seas la base de mi matrimonio y que nunca nos separemos de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén