jueves, 25 de diciembre de 2014

Hechos 24:25-35

Hechos 24:25-35


Además, escribió una carta en estos términos: Claudio Lisias, a su excelencia el gobernador Félix: Saludos.  Los judíos prendieron a este hombre y estaban a punto de matarlo, pero yo llegué con mis soldados y lo rescaté, porque me había enterado de que es ciudadano romano.  Yo quería saber de qué lo acusaban así que lo llevé al Consejo judío.  Descubrí que lo de algunas cuestiones de su ley, pero no había contra él cargo alguno que mereciera la muerte o la cárcel.  Cuando me informaron que se tramaba de una conspiración contra este hombre, decidí enviarlo a usted en seguida.  También les ordené a sus acusadores que expongan delante de usted los cargos que tengan contra él.  Así que los soldados, según se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche hasta Antípatris.  Al día siguiente dejaron que la caballería siguiera con él mientras ellos volvían al cuartel.  Cuando la caballería llegó a Cesarea, le entregaron la carta al gobernador y le presentaron también a Pablo.  Félix leyó la carta y le preguntó de qué provincia era.  Al enterarse de que Pablo era de Cilicia, le dijo: te daré audiencia cuando lleguen tus acusadores.  Y ordenó que lo dejaran bajo custodia en el palacio de Herodes.


El comandante representa nuestra naturaleza carnal.  Así crecimos en este mundo.  Nos enseñaron a quedar bien con nuestros superiores.  Podían llamarse maestros o jefes en el trabajo.  También, muchas personas consideran que las mentiras pueden ser “blancas”.  Éstas son consideradas válidas dependiendo la circunstancia y normalmente son de poco impacto.  Incluso pueden percibirse como aquellas que buscan un “bien”.  Claudio, el comandante, quería quedar bien con su superior.  Utiliza información real y le añade algunas mentiras para brillar ante Félix.  Además, él piensa que le está salvando la vida a Pablo mientras que Dios es quien está orquestando absolutamente todo.  Ahora, seamos honestos.  ¡Qué difícil es comprender que nuestro Señor tiene el control de todo!  Lo escuchamos muchas veces pero cuando llegan los problemas, las injusticias o incluso la incertidumbre se nos olvida rápidamente.  Por otro lado, queremos seguir viviendo una doble vida.  La carnal y la espiritual.  Pensamos que debemos comportarnos de una manera con la familia, de otra en el trabajo y otra más en la iglesia.  ¿Es posible esto?  ¡Por supuesto que no!  Desde esta perspectiva, las acciones de Claudio no suenan tan extrañas a las nuestras.  Tal vez iba todos los domingos a algún tipo de evento religioso.  Tal vez él creía que era una buena persona.  Tal vez consideraba que no era tan malo.  Probablemente por estas razones, considera normal el mentir “un poco” para utilizarlo a su favor.
¿Puedes ver la conexión que hay con nosotros?  Tal vez mientras leías la carta que escribió pensabas en lo hipócrita y ventajoso que estaba siendo.  La realidad es que nosotros muchas veces actuamos igual.  ¡Esto es lo que debemos dejar que Dios cambie en nuestras vidas!  No podemos seguir teniendo distintas caras.  No podemos comportarnos de tantas formas dependiendo del lugar y las personas.  Debemos ser congruentes.  Debemos cuidar nuestro testimonio y sobre todo, debemos ser obedientes.  Analiza tu vida y deja que Dios abra tus ojos a la luz de su palabra.
Oración
Señor: perdona mis pecados y mi soberbia.  Te pido que viva de acuerdo a tu palabra y sea testimonio de Ti.  No quiero tener muchas caras sino una sola en todo momento y que sea un reflejo de Jesús.  Te lo pido mi Dios en el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 23 de diciembre de 2014

Gálatas 4:8-11

Gálatas 4:8-11


Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses.  Pero ahora que conocen a Dios, o más bien que Dios los conoce a ustedes, ¿Cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor?  ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos?  ¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años!  Temo por ustedes, que tal vez me haya estado esforzando en vano.




Es triste.  Este tipo de comportamiento lo vemos constantemente en la Biblia.  De hecho, estoy seguro que lo ves en tu vida también.  Tal vez te confunde el escuchar que eras esclavo de otros ídolos o de los que no son dioses o alguna otra descripción.  La realidad es más sencilla.  Pablo quiere que entendamos que cuando caminamos dentro de los planes de Dios, sin importar las circunstancias, siempre estaremos mejor que como estábamos antes.  No podemos estar viviendo un presente si estamos deseando estar en un pasado, en un futuro o en otra situación.  No podemos decirnos seguidores de Jesús y al mismo tiempo querer seguir viviendo como si no lo conociéramos.  Dios lo mostró hace miles de años y hoy veo distintas formas de pensar que, pensando que han descubierto el hilo negro, te dicen que vivas y disfrutes tu presente.  Es verdad, debes vivir y disfrutar tu presente, el problema es que, sin el Señor, no podrás disfrutarlo.  Él es quien permite que disfrutemos las bendiciones que nos son dadas.  ¿Alguna vez has conocido a alguien que tenga mucho y disfruta poco?  Pues ya sabes por qué.
El pasaje nos dice que algunos de los gálatas estaban regresando a sus antiguas andanzas.  ¿Cómo lo podemos ver hoy en día?  Piensa en un mentiroso que quiere obedecer y dejar de hacerlo.  Pasa un mes y no ha mentido.  De repente, surge una situación en la que, si miente, las cosas podrían mejorar, de lo contrario, si dice la verdad las consecuencias no serían buenas.  Obviamente su mente ya está dando vueltas y está pensando que, de no haber sido por querer cambiar, hoy podría mentir y asunto arreglado.  Pero ahora ya no es así.  Ya sabe que está mal mentir.  Ya sabe que el compromiso no es con la gente sino con Dios.  ¡Qué conflicto!  Así nos pasa en cantidad de situaciones diversas.  Los que tienen problemas con su carácter, los que tienen problemas de fidelidad, de homosexualidad, de amar, de perdonar, de sujetarse, etc.  Cada vez que decidimos dejar de hacer lo que está mal, y en el futuro nos encontramos con una disyuntiva, ¿por qué pensamos que estábamos mejor antes?  ¿Por qué se nos olvida del hoyo tan horrible del que nos sacó el Señor?  ¿Sabes por qué?  Porque pensamos que merecemos lo que tenemos y damos por hecho que seguirá ahí siempre.  Porque no entendemos que las bendiciones vienen de la gracia de Dios y no de nuestras acciones.  Si pudiéramos entender esto, alabaríamos y obedeceríamos sin importar las circunstancias.  Con mucho, con poco.  Enfermos o sanos.  Con dificultad o sin dificultad.  Simplemente tendríamos la mirada en el cielo y viviríamos agradecidos.  Viviríamos compartiendo el maravilloso evangelio y la increíble gracia que Dios tiene para nosotros.  Hablaríamos de cómo Cristo ha cambiado nuestras vidas y de cómo nos sacó adelante.
Recuerdo un pasaje donde Pablo nos dice: ¿Estás casado?  ¡No busques separarte!  ¿Estás soltero?  ¡No busques casarte!  Maridos, amen a sus mujeres.  Esposas, sujétense a sus maridos.  Pienso en cómo nos encanta estar viendo lo que no tenemos y hacemos a un lado lo que hoy se nos ha dado por misericordia.  Deja de pensar en lo que no es de Dios y entiende que no hay mejor plan que el del Señor.  Ahora, si te gusta aprender a golpes pues adelante.  Solamente piensa en las consecuencias de tus actos y recuerda que no serás el único que las sufra.  Entiende que hay gente que te ama y que está a tu alrededor que también sufre por las decisiones que tomes.
Yo sé que es difícil.  Yo entiendo que tus pensamientos te hacen creer que lo de antes tenía ventajas.  La verdad es que no es así.  Créeme.  De hecho, no me creas a mí, cree en la palabra de Dios.  Los israelitas que salieron de la esclavitud de Egipto no pudieron entrar en la tierra prometida por reclamar a Dios y no confiar en que los planes que Él tenía eran mejores que los de ellos.  Al final la promesa se cumplió y la siguiente generación entró.  Yo creo que sería bueno no dejar pasar esa bendición y querer entrar nosotros.  Obedezcamos hoy.  Busquemos servirle en todo lo que hagamos.  Busquemos darle gloria en nuestro día a día.  Vivamos agradecidos de lo que en su amor decide darnos.  Dejemos atrás la carne y vivamos por el espíritu.

Oración
Padre nuestro: gracias por querer tener comunión conmigo y por mandar a tu Hijo a morir por mis pecados.  Gracias por tus bendiciones y sobre todo te pido perdón porque muchas veces no las valoro.  Hoy te pido que pueda dejar de distraerme pensando que estaba mejor antes o que las cosas serían mejor de otra manera.  Quiero entender que tu plan que vivo hoy es lo mejor para mí y vivirlo gozosamente.  Toma mi vida y dirígela mi Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Hebreos 9:23-24

Hebreos 9:23-24

Así que era necesario que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos.  En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios a favor nuestro.



Debemos entender la dualidad en la que vivimos: la carne y el espíritu.  Constantemente se nos recuerda en Hebreos esta realidad y la importancia que tiene el separarlas.  Hay un santuario en el cielo y había una copia en la tierra.  Los sacerdotes entraban al santuario e intercedían por los hombres aquí en la tierra mientras que ahora tenemos a Cristo haciendo lo mismo en el cielo.  Nos habla el versículo que las características del santuario en la tierra tienen una diferencia esencial: la realidad celestial es superior a la terrenal.  El santuario al que Cristo entra no fue hecho por hombres y tampoco necesita ofrecer sacrificios.  Él entró al cielo y directamente a la presencia del Padre para interceder por nosotros.  En pocas palabras, se nos dice que lo que hay en el cielo es mejor, superior, a lo que hay en la tierra.  ¿Sabes?  Constantemente aprendemos este principio en la biblia.  No se trata de vivir fantaseando sobre un lugar lejano al que iremos al morir.  Tampoco es una forma de vivir como optimistas deseando que nos vaya mejor en la “siguiente vida”.  No.  Es una realidad el que el cielo es mejor que la tierra.  Es una realidad que no todos van a ir al cielo.  Es una realidad que nuestra meta debe ser estar en esa presencia de Dios porque entendemos este principio perfectamente.  Sabemos que el camino del Señor es mejor que lo que podamos encontrar aquí en la tierra.  Ahora, si no lo has entendido, quiere decir que todavía no has permitido que Dios reine en tu vida.  Es probable que sigas luchando entre tu vida espiritual y tus deseos y costumbres carnales.  Es importante que entiendas que Dios es superior a ti.  Su palabra tiene mejores planes que los tuyos y su soberanía y poder es mucho mayor que tú.  ¿Por qué seguir luchando contra Él?  Dios nos dice que perdonemos mientras nosotros pensamos que hay personas “imperdonables”.  Dios nos dice que amemos a nuestro prójimo mientras que nosotros le ponemos “peros” para justificar nuestra falta de amor.  Se nos pide que hablemos verdad pero aceptamos las mentiras “blancas”.  Todo esto son señales que estamos prefiriendo vivir conforme al mundo en lugar de entender que conforme a Dios todo es superior.  ¿Lo puedes entender?  Tus costumbres te arrastran a seguir igual.  Tus deseos son un estorbo para poder crecer espiritualmente.  Debes armarte de fe y de la palabra de Dios para poder caminar en dirección opuesta y decidir firmemente por el camino de Dios.  Si algo hemos aprendido en hebreos es la superioridad de Dios y esto debe impactar la manera en la que vivimos día a día.  ¿Para qué insistir en una lucha que tenemos perdida?  Mejor comienza a corregir tus pasos y deja que el Señor reine.  Vive en carne propia la superioridad del cielo sobre la tierra.  Cristo ya hizo todo.  Te corresponde a ti dar el siguiente paso.

Oración

Padre y Señor mío: te pido perdón por mis pecados.  Hoy entiendo mi necedad y orgullo.  Quítalos de mí.  No quiero seguir así y mucho menos estar peleando contra Ti.  Hoy entiendo que seguirte y confiar en Ti es lo mejor que puedo hacer.  Te pido reines en mi vida y tu voluntad sea mi voluntad.  Gracias por el sacrificio de Jesús y la oportunidad de reconciliarme contigo.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Hebreos 11:31

Hebreos 11:31

Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías.



Esta historia la encontramos en Josué capítulo 2.  Antes de entrar a la tierra prometida, Josué decide mandar dos espías los cuales se alojan en casa de Rahab y ella los protege al decir a los mensajeros del rey que los hombres ya se habían ido.  Josué 2:9-10 nos explica por qué Rahab hizo esto: Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.  Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto.
Hay personas que toman este pasaje para pensar que la biblia acepta el decir mentiras “blancas” con un propósito “bueno”.  Rahab mintió para proteger a los espías.  Sin embargo, es incorrecto pensar así.  Dios es muy claro con respecto a las mentiras.  El ejemplo de Rahab nos habla de la fe que alguien puede tener cuando escucha y ve lo que Jehová hace.  ¿Cómo exigirle una vida santa a alguien que a penas comienza a conocer de Dios?  Aún si tuviera muchos años en Cristo, nuestro ejemplo a seguir es Jesús y no los hombres.  Así que no dejes que te confundan y ten claro que las mentiras son mentiras.  No hay distintos tipos y ninguna es aprobada por Dios.
Por otro lado, me encanta leer lo que dice Rahab.  ¡Es lo que se rumoraba por Jericó y seguramente por todo el mundo!  Jehová había librado a los israelitas con mano poderosa haciendo milagros increíbles.  ¿Sabes?  De no ser por los espías y este encuentro con Rahab, nunca se hubieran enterado del temor que tenía la gente y lo enterados que estaban del testimonio de Dios sobre Israel.  Esto me hace pensar lo importante que es el mantener un buen testimonio en todo momento y el impacto tan grande que puede causar.  Cuando uno se mantiene firme en el Señor, puede estar alcanzando personas que nunca pensó o imaginó.  ¡Ten fe y mantente firme en ella!  Que tus acciones hablen de tu comunión con Jehová y lo increíble que es tenerlo como Rey y Señor de tu vida.  Nunca dejes pasar la oportunidad para hablar de Cristo y simplemente actuar como es agradable a Él.  Nunca sabes quién está observando y lo mucho que impresiona a las personas cuando Dios trabaja.  Vuelve a leer las palabras de Rahab para que te des cuenta.  Ella sabía que Dios había hecho el trabajo y que Dios estaba con los judíos.  Nadie había ido a predicarle.  Simplemente el testimonio de lo que Dios estaba haciendo llegó a ella.  Ahora imagina lo increíble que sería que tu vida fuera tan entregada a Jehová que la gente escuche de tu testimonio.  ¡Es mucho más fácil de lo que te imaginas!  Simplemente ama y obedece a Dios por encima de todo.  Tal vez dejando de mentir o de hacer alguna trampa para pagar menos impuestos o corrompiendo a otras personas con dinero, lo importante es que comiences a actuar conforme tu Fe en Jehová y dejes que Él guíe en todo momento.  Así lo hizo Rahab y, junto con su familia, fueron los únicos que se salvaron cuando toman la ciudad.  Piénsalo.  Rahab no era la única que sabía del testimonio de Israel.  Sin embargo, por fe, toma acción y decide confiar en el Dios del que había oído.  ¡Eso le ganó la vida y el estar grabada en la biblia eternamente!  Pongamos nuestra fe por práctica y dejemos que Dios haga milagros a través de nosotros y la esperanza que Él nos da sea llevada a los que nos rodean.
Oración

Padre: aquí estoy para servirte.  Te pido transformes mi vida y me guíes para caminar ahora por tu camino.  Quiero vivir a través de mi fe puesta en Ti.  Quiero dejar atrás todo aquello que no te agrada y obedecerte en todo sin importar que parezca imposible.  Tú eres quién hizo todos los milagros con el pueblo judío y sé que harás así en mi vida.  Yo quiero vivir conforme a tu voluntad.  Te lo pido Padre en el nombre de Jesús.  Amén

viernes, 19 de diciembre de 2014

1 Pedro 3:7

1 Pedro 3:7


De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.



En otra traducción dice: den honor a la mujer como a vaso más frágil.  Si pones atención al versículo 7, nos dice que la mujer es más delicada que los hombres, nos pide que le demos honor y cuidado como a vaso más frágil.  No dice que sea inferior.  No dice que sea menos capaz.  No dice que no pueda ir a trabajar como un hombre.  No.  Solamente dice que tienen una cualidad distinta a los hombres: son delicadas.  Debemos entender que no somos iguales.  Debemos entender que Dios nos ha dado capacidades distintas para realizar roles distintos.  Pensar que somos iguales es desechar esa unicidad con la que el Señor nos creó.  El día de ayer vi un programa que analizaba las fortalezas del cerebro entre hombres y mujeres.  Las mujeres tenían mejor memoria para las caras y nombres que los hombres así como seguir instrucciones.  Por el otro lado, los hombres tenían mejor concepto espacial (acomodar muchas cosas dentro de una cajuela en un coche) y pueden desenvolverse mejor en lugares no conocidos y tomando riesgos.  A penas estamos descubriendo científicamente las diferencias que tenemos unos de otros mientras que Dios nos lo dijo hace miles de años.  Hombres: no podemos tratar a nuestras mujeres como si fueran amigos varones.  Por más que sean nuestra “mejor amiga y confidente”.  Debemos aprender a tratarlas delicadamente.  Mujeres: recuerden a sus maridos lo que nos corresponde.  Nosotros no tenemos tan buena memoria como ustedes.  Varones: aprendamos a ver a nuestras esposas como al vaso más frágil que debemos cuidar y guiar en el Señor.  Efesios 5:25 y 28 nos dice que debemos amar a las mujeres como Cristo amó a la iglesia y como a nuestros propios cuerpos.  ¿Cómo amó Cristo a la iglesia?  ¿Cómo amas tu propio cuerpo?  Cristo entregó su vida por la iglesia.  La amó sin importar lo que hiciera y sin pedir nada a cambio.  La amó con el amor más grande que existe: el amor agape (en griego).  Un amor incondicional.  Un amor que no busca lo suyo.  Un amor perfecto.  ¡Ese amor pide Dios que tengamos hacia nuestra pareja!  Así como piensas en tu cuerpo, en tus necesidades, en tus deseos y en tus satisfacciones, así también debes pensar en tener cuidado de tu mujer.  Piensa en ella.  En sus deseos.  En sus satisfacciones.  Piensa en cómo amarla sin restricción.  Mujeres: ¿No les enamora un hombre así?
Tristemente, en lugar de escuchar a Dios, escuchamos la publicidad de artículos que nos venden y las costumbres que hay allá afuera.  Pensamos que debemos tener un coche último modelo para impresionar a la mujer.  Incluso hay dichos que dicen que es mejor ser rico que guapo para conquistar a una mujer.  Toda esa sabiduría “coloquial” no te llevará a escoger sabiamente a tu pareja y mucho menos a tener un matrimonio exitoso.  La biblia no te dice que como hombre debes ser rico en dinero para proteger a tu mujer.  Te dice que seas rico en amor y entrega para con ella.  Te dice que debes tratarla como lo más preciado y frágil.  Te dice que la ames sin estar esperando que haga o deje de hacer.  ¡Qué fácil nos ponemos a exigir!  ¡Qué fácil nos olvidamos de entregar nuestro todo por ustedes!  Varones.  La mujer es más delicada y frágil que nosotros.  Seamos amorosos.  Seamos cuidadosos de ellas.  Busquemos su bien siendo buenos líderes así como Cristo fue líder de la iglesia.  Facilitemos el que se sujeten a nosotros teniendo un cuidado único y especial.  Finalmente, como parejas, busquemos dar testimonio a los demás a través de nuestros matrimonios.  Que la gente pueda ver que un matrimonio en Cristo es distinto.  Que la gente pueda ver que tu matrimonio ha durado y florece por seguir los principios de Dios y no porque tienen mucho en común o se llevan bien.  Nuestra base es Dios.  Nuestro objetivo es darle gloria y entregarle nuestras vidas tanto en lo personal como en pareja.  Ambos somos herederos de la vida eterna.  Sigamos los principios que el Señor nos ha establecido y veamos cómo hace milagros en nuestras relaciones.  Mujeres, no duden y cumplan con su parte.  Hombres, dejen a un lado el orgullo y amen a sus mujeres incondicionalmente.  Si tu relación está mal, te animo a que sigas estos principios.  No importa que tu pareja no los siga.  Tú síguelos fielmente y confía en Él.  Deja que el Señor haga milagros en tu vida personal y en tu vida en pareja.

Oración
Señor: el mundo me confunde.  Tengo ideas y conceptos que creía eran ciertos y hoy entiendo que están en contra de tu voluntad.  Gracias por enseñarme cómo llevar mi matrimonio de manera exitosa y en especial cómo tratar a mi esposa.  Te pido que me llenes de Ti, de tu amor, de tu misericordia.  Te pido que pueda amar y cuidar a mi esposa de la misma manera en que Cristo amó a la iglesia.  Te pido que entienda que es frágil y delicada y que así aprenda a tratarla y protegerla.  Ayúdame a guardar tus conceptos y desechar aquellos que no son conforme a tu voluntad.  Padre: restaura aquellos matrimonios que están destrozados.  Renueva sus corazones y permite que vean los milagros que puedes hacer y la manera en que puedes dar vida a lo que parece estar muerto.  Te pido que seas la base de mi matrimonio y que nunca nos separemos de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén 

jueves, 18 de diciembre de 2014

1 Juan 2:12-14

1 Juan 2:12-14


Les escribo a ustedes, queridos hijo, porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Cristo.  Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio.  Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno.  Les he escrito a ustedes, queridos hijos, porque han conocido al Padre.  Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio.  Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.



¿Cómo podemos saber si Juan se está dirigiendo a hijos que son niños de edad física o niños de edad espiritual?  La gente a veces piensa que debe haber algo místico para poder entender la biblia.  No lo hay.  Simplemente hay que poner atención y estudiar detalladamente lo que dice.  En el caso de la pregunta del inicio, la respuesta es sencilla y la podemos contestar con otra pregunta.  ¿Tiene sentido que se dirija a niños de edad?  ¡Por supuesto que no!  Además, nos dice que a estos hijos, sus pecados han sido perdonados.  Esto quiere decir que hay una decisión voluntaria.  Es poco probable (no imposible) que un niño de edad haga este tipo de decisión.  Así concluimos que se está refiriendo a personas que tienen poco tiempo de haber conocido al Señor.  Son hijos.  Son pequeños.  Necesitan de cuidado y atención.  Sobre todo, necesitan protección.  No sé cuánto tiempo tienes de llevar una vida comprometida para Él, pero debes estar consciente del cuidado que debemos tener de aquellos que son niños o hijos en edad espiritual.  Ellos están desprotegidos.  Necesitan de tú apoyo y paciencia.  Necesitan de tu consejo y amor.  Como dice Pedro: ellos deben desear como recién nacidos la leche espiritual.  Juan también se dirige a otros dos grupos de personas dependiendo su edad espiritual.  Los jóvenes y los padres.  Los jóvenes que han vencido al maligno son personas que han madurado espiritualmente y han podido atravesar pruebas.  Principalmente, han podido dar el gran paso de fe obedeciendo al Señor y rechazando al maligno que es Satanás.  Ya no son niños.  Ya no necesitan que alguien vaya atrás de ellos sino que pueden caminar solos.  Por último tenemos a los padres que han conocido a Dios desde el principio.  Éstos son los que más tiempo tienen de estar comprometidos con el Señor.  Han dejado de ser adolescentes porque no solo atravesaron pruebas personales sino que han traído a personas a los pies de Cristo y son sus padres espirituales.  Por esta razón Juan y muchos otros discípulos se dirigen a nosotros como hijos o hijitos míos.  Porque conocimos al Señor a través de ellos.
Estas son las tres etapas que cada uno de nosotros atravesará durante su vida espiritual.  Me parece importante entender cada una y poner atención a sus responsabilidades.  Seamos una iglesia que se preocupa por su hermano.  cuidemos de los pequeños que tanta ayuda necesitan.  Animemos a los jóvenes a que no se separen del camino del Señor.  Respetemos, agradezcamos y oremos por los padres pues velan por todos nosotros.  Oremos como una sola iglesia que somos en Cristo los unos por los otros y permanezcamos en Él.

Oración
Padre: te doy gracias por permitirme tener comunión contigo.  Te pido fortalezcas mi fe y me guíes a través de mis pruebas.  No permitas que me separe de ti.  No permitas que la duda me haga ir en sentido contrario de tu voluntad.  Te pido me perdones mis faltas y me ayudes a vivir conforme a tu palabra.  En Cristo Jesús.  Amén 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

1 Juan 2:28-29

1 Juan 2:28-29


Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en Él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante Él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida.  Si reconocen que Jesucristo es justo, reconozcan también que todo el que practica la justicia ha nacido de Él.



Nuevamente nos animan a permanecer en Él pero ¿qué significa permanecer en Él?  ¿Qué entiendes cuando lees estas palabras?  ¿Qué debemos hacer para permanecer?  La manera en la que yo entiendo permanecer significa obedecer.  Significa poner a Dios como mi prioridad número uno.  Significa poner su voluntad por encima de la mía.  Significa morir a mí para que Él crezca.  Permanecer en Él significa dejar atrás todo lo que estorba en nuestra comunión.  Y ¿cómo se lleva a cabo en nuestro día a día?  Te voy a dar algunos ejemplos.  Dios está en contra del divorcio.  Tu matrimonio puede estar por los suelos.  Tu pareja simplemente no ayuda.  Tú tampoco tienes muchas ganas de hacer algo al respecto.  Pero si quieres permanecer en Cristo como lo dice la palabra, tu deber no es dejar que tu matrimonio se termine.  Tu deber al permanecer en Él es pedir para que Él te llene de paz, de perdón y de amor para con tu pareja.  ¡Leíste bien!  Tu principal objetivo eres tú.  Deja de estar pensando que la otra persona es la que debe hacer esto o aquello.  Tú tienes que dar cuentas a Dios.  Otro ejemplo.  Tal vez tienes una adicción.  Sabes que está mal.  Sabes que está en contra de lo que Dios quiere.  Permanecer significa alinear tu vida a la voluntad de Dios.  permanecer significa dejarte ser transformado por Dios.  Entonces, pones tu vida a los pies del Señor y reconoces que tienes una adicción y que necesitas ser rescatado.  No dejas que pase ni un día más.  Acepta que hoy debes dejar atrás tu adicción.  Otro ejemplo.  Alguien te traicionó o te hizo daño.  Cuando algo así sucede, siempre pensamos que tenemos derecho a odiar o a ignorar.  Queremos eliminar a esa persona de nuestra vida.  ¡Nos lastimaron y no nos vuelve a pasar!  ¿Sabes?  Cristo sufrió mucho más de lo que podemos imaginar.  Lo sufrió por que te ama y me ama.  Su amor no estaba limitado a que nosotros le amáramos de vuelta o hiciéramos algo por Él.  Simplemente nos amó sabiendo que le fallaríamos.  Siguiendo su ejemplo, permanecer en Él significa amar y perdonar incondicionalmente.  Muere a ti.  Muere a ese orgullo y ese coraje.  Deja ese rencor atrás pues, si eres honesto, no te deja caminar y está afectando toda tu vida.  No importa si te han lastimado una o cien veces.  Cristo quiere que perdonemos y amemos siempre.  Otro ejemplo.  Cuando un ser querido muere.  Éste es muy difícil.  La manera en la que yo entiendo permanecer cuando algo así sucede, está descrita en 1 Corintios capítulo 1.  Nos dice que nuestro Padre es Dios de toda consolación el cual nos consuela en todo momento.  Pero no termina ahí.  Nos consuela para que nosotros también podamos consolar a los que lo necesitan llevando ese consuelo de Dios a los demás.  Dios es el único que puede abrazarte y consolarte como lo necesitas.  Pero debes entender que no debes quedarte ahí.  Si quieres permanecer, debes dejar que Dios te utilice y lleves ese consuelo a los demás que están también necesitados.
No puedo poner todos los ejemplos y por ello necesito que tú pienses en tu situación y trates de entender cómo permanecer en Él basado en Su palabra y Sus principios.
Oración
Mi Señor: perdóname.  He querido hacer mi voluntad y te he hecho a un lado.  Pensaba que en algunos casos podía yo tomar control y decidir pero hoy entiendo que permanecer en Ti significa morir a mí y dejarte reinar en todo lo que hago.  Que así sea mi Dios.  No permitas que mi necedad interrumpa mi comunión contigo.  No dejes de trabajar en mi vida pues yo quiero servirte y vivir conforme a tus principios.  Gracias en el nombre de Jesucristo.  Amén.