sábado, 29 de noviembre de 2014

Hechos 21:18-19

Hechos 21:18-19


Al día siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Jacobo, y todos los ancianos estaban presentes.  Después de saludarlos, Pablo les relató detalladamente lo que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio.


Comunicación.  ¡Hay tantos libros que escriben sobre este tema!  Hay seminarios y oradores que se dedican exclusivamente a la comunicación.  Puede ser en el sector empresarial, de pareja o motivacional, pero finalmente lo que buscan es enseñarnos a comunicar algo.  Todos sabemos hablar pero no todos sabemos comunicarnos.  ¿Lo entendiste bien?  Te lo repito.  Todos sabemos hablar pero no todos sabemos comunicarnos.  La comunicación se realiza cuando la contraparte recibe y comprende lo que le están informando.  Irónicamente, esto no pasa tan seguido como pensaríamos.  Me da mucha risa el libro (que nunca he leído) llamado las mujeres son de Venus y los hombres de Marte haciendo alusión a que simplemente pareciera que no podemos comunicarnos y entendernos.
Nos dice el pasaje de hoy que Pablo relató detalladamente lo que había vivido en su ministerio y lo que Dios estaba haciendo.  Cada una de las cosas que vivió la compartió.  Con detalle.  De manera minuciosa.  Que no se le escapara nada para poder llevar el mensaje en su plenitud.   En otras palabras para poder comunicar lo que Dios, el Señor, estaba haciendo.
¿Qué tiene que ver esto conmigo?  Tres puntos principalmente.  El primero.  Debemos aprender a comunicarnos.  Debemos aprender a detallar las cosas y no dejar lugar para posibles mal entendidos.  Es importante buscar que la otra persona realmente reciba la noticia que le estamos dando y ser sensibles para percatarnos si no está siendo de esta manera.  Esto se aplica con cualquier persona.  Puede ser tu jefe, compañero de trabajo, tus hijos o tu pareja.  ¡Debes aprender a comunicarte!
El segundo tiene que ver con la iglesia del Señor.  Es de suma importancia el estar bien comunicados.  No inventando, no hablando mal los unos de los otros y no creando chismes.  La lengua, nos dice Santiago, es pequeña pero sumamente peligrosa.  El tercero lo llamo, evitando ser el “llanero solitario”.  ¿Qué es esto?  Bien.  El llanero solitario es aquél que no comparte absolutamente nada de lo que el Señor está haciendo en su vida.  Por miedo, pena, orgullo o alguna otra razón que considera suficiente para guardarse todo.  Si bien, tu vida es privada y es tu vida, debes saber que puedes servir de ejemplo y testimonio para los demás.  El testimonio no viene solamente de los que han transformado su vida y parece que todo está bien.  Los testimonios más impactantes son de aquellos que abren su corazón a los demás y  comparten su lucha constante con lo que quieren dejar atrás por perseguir ahora el camino del Señor.  Abre tu vida a los demás.  No tengas miedo.  No seas orgulloso.  Todos tenemos “cola que nos pisen”.  Por eso acudimos al Señor.  Necesitamos ser perdonados y limpiados de todas nuestras faltas.  Habla detalladamente de tu vida.  Comunica con los demás lo que Dios está haciendo.  Comunica con tu pastor o con tu hermano lo que te sucede.  No te imaginas el impacto que puede causar este acto tan sencillo.Pablo comunicó a los ancianos lo que el Señor estaba haciendo y todos se maravillaron y alabaron a Dios.  Aprendamos a comunicar lo que nos sucede.  Aprendamos que el impacto que causamos puede servir para dar gloria a Dios cuando abrimos nuestro corazón  compartimos nuestras batallas con los demás.
Oración
Señor: Gracias por tus bendiciones.  Gracias por tu misericordia y amor infinito.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido que me enseñes a comunicarme con los demás.  Que aprenda a hablar de lo que haces en mi vida y que el miedo, orgullo o timidez no me frenen.  Te pido que aprenda a controlar mi lengua y entienda que así como puede causar gran bendición también puede ser sumamente destructiva.  Gracias Señor por tu dirección.  No permitas que me aparte de ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hechos 27:9-12

Hechos 27:9-12


Se había perdido mucho tiempo, y era peligrosa la navegación por haber pasado ya la fiesta del ayuno.  Así que Pablo les advirtió: señores, veo que nuestro viaje va a ser desastroso y que va a causar mucho perjuicio tanto para el barco y su carga como para nuestra propia vida.  Pero el centurión, en vez de hacerle caso, siguió el consejo del timonel y del dueño del barco.  Como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría decidió que debíamos seguir adelante, con la esperanza de llegar a Fenice, puerto de Creta que da al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.


En la teoría, escuchar o dar un consejo, suena sumamente sencillo.  Son bien intencionados y deberían ser dados fácilmente así como escuchados.  Pero por alguna razón, cuando llegamos a la parte práctica, las cosas no son así.  A la gente le cuesta trabajo escuchar un consejo o por el contrario, les cuesta trabajo darlo.  ¿Por qué?  Porque entran distintas áreas de nuestra vida que tenemos que trabajar.  Piensa por un momento en el centurión que no hizo caso al consejo de Pablo.  Un hombre militar que está acostumbrado a dar órdenes y llevar a cabo cualquier tarea que le hayan encomendado.  Él sabe que puede sobrevivir cualquier tipo de circunstancia y una tempestad o un mal clima en general no serán motivo para frenarlo de cumplir con su labor de llevar a Pablo a Roma.  ¿Te parece si lo catalogamos como soberbia o necedad?  Estas dos características nos impiden recibir una opinión que pudiera ayudarnos a tomar mejores decisiones.  Lo que Pablo estaba anunciando era de sentido común.  Sus palabras son contrarrestadas por el dueño del barco y el timonel.  ¡Obviamente!  No iban a decir: sí, bajen pues corren peligro y lo mejor será permanecer en tierra.  ¡Por supuesto que no!  No iban a dejar de ganar más dinero por llevarlos a Roma y tampoco iban a quedarse con la carga que traían.  Piensa que un barco mientras más viajes haga, más dinero gana.  ¿Qué le interesa al dueño?  Pues que haga la mayor cantidad de viajes.  ¿Cómo es posible que el centurión se dejó convencer y no pudo ver más allá de las intenciones del dueño del barco contra las intenciones de Pablo?  Le faltó sencillez en su corazón para poder discernir mejor.
Ahora, tú puedes estar pensando que a ti no te pasaría.  ¡Error!  Somos sumamente propensos a caer en situaciones similares.  ¿Te han hecho daño, lastimado, engañado o algún otro mal?  ¿Qué haces cuando al contar tu historia te dicen que tu deber es perdonar a pesar de que hayas sido inocente en lo sucedido?  ¡Pero si yo no hice nada!  Pensarás.  ¿Por qué debo perdonar si ni siquiera les interesa pedirme perdón?  ¿Te das cuenta que cuando nos afecta personalmente se vuelve difícil recibir consejos?  Debemos trabajar constantemente el mantener un corazón sencillo, unos oídos listos para escuchar y una lengua muy lenta para argumentar.
Por otro lado, es muy importante aprender a dar consejos.  Muchas personas prefieren quedarse calladas por no meterse en posibles problemas o discusiones.  Esto no está bien.  Si sabes que Dios en su palabra dice algo y tu hermano está haciendo lo contrario o simplemente no sabe qué hacer, es tu deber, en amor y gracia, decirle lo que nuestro Señor pide y quiere.
Pon atención a tus reacciones al dar o recibir consejos.  Date cuenta si estás cayendo en acciones como las del centurión o si estás siendo egoísta al no dar consejos por evitar una discusión.  Pide a Dios que te muestre cómo dar y recibir consejo.
Oración
Señor: primero quiero agradecerte por tu amor y misericordia.  Quiero pedirte que perdones mis pecados y me guíes por tu camino.  Te pido mi Señor que aprenda no solo a recibir sino a dar consejos de manera adecuada.  No permitas que mi orgullo, necedad o egoísmo me detengan.  Te pido que mi vida sea para servirte y me transformes para que seas Tú quien reine en mí.  En Cristo Jesús.  Amén.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

2 Juan 1:7

2 Juan 1:7

Es que han salido por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo ha venido en cuerpo humano.  El que así actúa es engañador y el anticristo.



Hay un dicho que dice: si hace como pato, se mueve como pato, habla como pato, entonces ¡es un pato!  ¿Suena muy sencillo cierto?  La realidad es que no lo es.  ¿Por qué?  Te preguntarás.  Porque en muchas ocasiones somos ignorantes de cómo es un “pato”.  Hace unos años, salieron a la luz dos de los fraudes más grandes de la historia reciente con un señor de apellido Madoff y otro Stanford.  Estos señores se dedicaban a recibir el dinero de la gente y supuestamente lo invertían.  Generaban retornos increíbles y la gente se moría por invertir con ellos.  ¿Qué hacían?  Nadie sabía a ciencia cierta.  Lo único que sabían es que su estado de cuenta traía más dinero.  Para algunos de los que nos dedicamos a esto, sonaba simplemente demasiado bueno para ser verdad.  Posiblemente era fraude o demasiado riesgo de por medio.  En otras palabras sonaba a que era un “pato”.  Pero para la mayoría de las personas que se dedican a otros trabajos, simplemente les encantaba la idea de ver sus estados de cuenta con ganancias extraordinarias.  No se preocuparon por investigar más.  ¿Qué pasó?  Que perdieron su dinero.  Ahora, qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy.  Mucho.  Juan les dice que hay engañadores que no reconocen a Cristo.  ¿Cómo puede alguien engañar a un seguidor de Cristo si al mismo tiempo lo está negando?  Fácil.  Con la ignorancia.  Así como en el fraude que te platiqué, la gente muchas veces se queda en la “superficie” y no conocen realmente la palabra de Dios.  De esta forma, la gente se aprovecha.  Toman los versículos a su antojo y los explican sin ningún tipo de contexto.  ¿Quieres saber algo más aterrador?  Son muchísimas las personas que son engañadas día a día.  Los mormones, por ejemplo, hablan de Jesús, terminan sus oraciones en el nombre de Jesús, sin embargo, ellos piensan que Joseph Smith es el profeta que “complementa” lo que viene en la biblia.  De esta manera, niegan al mismo tiempo la misma venida de Cristo.  ¿Para qué tenemos dos Mesías?  Otro ejemplo lo encontramos en la iglesia católica.  Utilizan nuevamente el nombre de Dios y de Cristo.  Sin embargo, cada vez que realizan su ceremonia, sacrifican el “cuerpo de Cristo”.  Quiere decir que lo que dice Hebreos que murió una sola vez y su sacrificio fue perfecto no aplica.  Además, para que uno vaya al cielo, es necesario realizar “obras” buenas.  No puede uno ir al cielo solamente a través del sacrificio de Cristo como lo explica la biblia.  Necesita hacer buenas acciones para “complementar” ese calvario.  Y así vemos otros ejemplos similares con los testigos de Jehová o algunos otros grupos.  Juan nos advierte de ellos.  Existían hace dos mil años engañadores que utilizaban el nombre de Cristo a su conveniencia y hoy en día los seguimos teniendo.  Suenan como pato, caminan como pato, huelen a pato, sin embargo, ¡la gente no los reconoce como pato!  ¿Por qué?  Insisto, porque hace falta estudiar la palabra de Dios para tener discernimiento.  Abre la biblia.  Estúdiala.  Solamente así podrás reconocer cuando alguien habla verdad o es, como lo describe Juan un anticristo.  Ten cuidado y corrobora todo con la Palabra.  Ahora, este es un tema difícil y no puedo hablar con todo detalle.  Si tienes dudas por favor escribe y pregúntame pues con gusto contestaré.

Oración

Padre: gracias por cuidarme y enseñarme que hay gente buscando aprovecharse utilizando tu nombre.  Te pido perdones mis pecados y me des entendimiento para poder discernir de aquellos que están contigo y de aquellos que son engañadores.  Entiendo que hay gente allá afuera que utilizan tu nombre mientras que en realidad son anticristos.  Te pido pueda aprender de tu palabra y no caer en sus engaños.  Toma mi vida Señor y guíame.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

martes, 25 de noviembre de 2014

Hebreos 7:4-7

Hebreos 7:4-7

Consideren la grandeza de ese hombre, a quien nada menos que el patriarca Abraham dio la décima parte del botín.  Ahora bien, los descendientes de Leví que reciben el sacerdocio tienen, por ley, el mandato de cobrar los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también son descendientes de Abraham.  En cambio, Melquisedec, que no era descendiente de Leví, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las promesas.  Es indiscutible que la persona que bendice es superior al que recibe la bendición.



A mi parecer, cada día nos alejamos más y más de ciertas costumbres y tradiciones que nos complican entender lo que culturalmente explica la biblia.  No sólo es difícil por ser una cultura oriental y la nuestra occidental sino que además, conforme pasan los años, nuestras costumbres también cambian.  Recordemos por ejemplo, la gran importancia del sacerdocio y, sobre todo, de la genealogía de ese sacerdocio.  En los tiempos de Jesús, los mismos fariseos le replicaban diciendo que eran hijos de Abraham y por consecuencia, tenían el cielo asegurado.  Había un extremismo en cuanto a la genealogía.  Ojo, Dios mismo había explicado la importancia en cuanto a la misma.  Incluso, se les había prohibido juntarse con gentiles y que siguieran a otros dioses.  Por eso, la biblia nos deja un gran detalle sobre la posición que Melquisedec tenía.  Irónicamente no se nos dice casi nada de él pero sí se aclaran perfectamente sus características.  ¿Y qué podemos aprender de todo esto?  Que Cristo, no es cualquier sacerdote.  Querían disminuir su esencia divina a humana y por ello se aclara a través de Melquisedec que Jesús no tiene que ver con Leví sino que está por encima de él.  Sabemos que Jesús tiene su genealogía basada en la tribu de Judá.  Hijo de David.  Confirmando así, el nuevo pacto y el freno a la necesidad de seguir con el sacerdocio y los sacrificios.
A pesar de que dos mil años han pasado, hoy día seguimos viendo el mismo comportamiento en la gente al querer negar la divinidad de Cristo.  “una gran persona; un gran ejemplo; un revolucionario” y así muchos otros adjetivos.  Error.  Cristo es Dios mismo.  El pasaje de hoy nos explica que Melquisedec recibió el diezmo  sin ser descendiente de Leví.  Algo totalmente en contra de lo que debía ser.  También los pasajes anteriores nos dicen que Jesús es sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.  Si con esto aprendemos que Melquisedec es mayor que Leví, podemos concluir que el sacerdocio de Jesús es, por lo tanto, mayor al de Leví.  Cristo es nuestro sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.  Tal vez no te cause mucho impacto leer esto pero su significado es enorme.  Rompe con la genealogía de Leví y cumple con las profecías acerca del Mesías.  Ahora, ¿qué lugar tiene Jesús en tu vida?  En tu mente y en tu corazón debes tener claro que es Dios hecho hombre y que no hay absolutamente nada ni nadie están por encima de Él.  Ningún otro hombre.  Ningún otro “santo”.  Nadie.  Él es el único camino y no debes dejarte confundir.

Oración

Señor: gracias por tu palabra y por enseñarme a no desviarme de tu camino.  Gracias por la vida de Jesús y por cumplir tus profecías y promesas en Él.  Gracias por permitirme leer y estudiar tu palabra y abrir mis ojos a tu grandeza y poderme sorprender de la exactitud con la que tus promesas se han cumplido.  Gracias Señor en el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 24 de noviembre de 2014

2 Pedro 3:14-16

2 Pedro 3:14-16


Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con Él.  Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio.  En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas.  Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás escrituras, para su propia perdición.



No dejo de sorprenderme en aquellos que niegan a Dios por considerarlo “creado por el hombre” o que no se puede explicar científicamente.  Hablan de cuando el mundo se creó hace miles de millones de años y eso lo creen sin ninguna dificultad.  Hablan de la evolución sin tener al cien por ciento la línea entre el simio y el homo sapiens.  Pero lo dan por hecho y resulta blasfemia el cuestionar su veracidad.  Pero cuando se refiere a Dios, cuando hablamos de un ser que no podemos encerrar en nuestras mentes ni explicar con métodos científicos, entonces sí, ¿cómo podemos creer en eso?  Personalmente me resulta más difícil creer que la tierra tiene miles de millones de años.  No porque los tenga o no sino porque nadie ha vivido ni siquiera doscientos años para poder confirmar que nuestro método para identificar la “edad” es correcto.  ¿no te parece ilógico?  Hace tiempo vi un documental sobre el ADN.  Lo que encontraron unos científicos es que todos tenemos un mismo gen que se transmite por la madre solamente.  Le llamaron Eva.  Resulta que ese gen, lo encontraron en todos los humanos y, en resumen, comprueba que todos venimos de una misma “madre Eva”.  También, el mismo ADN, según los científicos, eliminaba la opción de que el ser humano tuviera miles de años de existencia.  Los cálculos que le daban eran sumamente similares a los que historiadores de la biblia le dan a nuestra existencia.  Aproximadamente 6000 años.  A pesar de esas negaciones, críticas e incluso burlas, la biblia nos dice que Dios es paciente.  Paciente para que abran los ojos y se den cuenta de su error.  Paciente a pesar de que la gente tergiversa su palabra.  Así también nosotros debemos ser con nuestro prójimo.  Pacientes.  Orando por ellos.  No queriendo juzgar ni querer “convertir” a nadie.  Nuestro llamado es a compartir el evangelio y anunciar a Cristo amando a nuestro prójimo.  Del resto se encarga Dios.  Por ello Pedro nos dice: esfuércense cada día para que sean hallados sin mancha y sin defecto, en paz con el Señor.
Allá afuera vas a escuchar muchas cosas acerca de Dios.  No todas serán ciertas.  Algunas te confundirán.  Por esta razón debes acudir a la biblia.  Debes corroborar lo que escuchas y no creer simplemente porque alguien dijo.  Mientras tanto, preocúpate por mantenerte santo.  Preocúpate por compartir a Cristo dando testimonio con los que te rodean.  Preocúpate por estar en paz con el Señor.  No te dejes confundir ni engañar.  Pide a Dios por sabiduría para que abra tu entendimiento y te revele su palabra conforme a su voluntad.

Oración
Señor: gracias por tu palabra que está llena de enseñanza.  Gracias por advertirme que muchos usan tu nombre sin siquiera conocerte.  Te pido por sabiduría para no confundirme de lo que escucho y que siempre pueda venir a tu palabra para corroborar lo que escucho de Ti.  Perdona mis pecados mi Dios y permite que pueda vivir sin mancha y en paz contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Hebreos 1:10-12

Hebreos 1:10-12

También dice: Tú, oh Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra, y el cielo es obra de tus manos, ellos perecerán, pero tú permaneces para siempre.  Se desgastarán como un vestido, los doblarás como un manto, y cambiarán como ropa que se muda; pero tú eres siempre el mismo, y tus años nunca se acabarán.      



A lo largo de la historia, han existido teorías que hoy en día nos parece increíble pensar que tuvieran validez.  La tierra era considerada plana y se creía que el sol giraba alrededor de ella.  Si avanzamos un poco más, se pensaba que el átomo era la partícula más pequeña.  Y así, conforme han pasado los años, vamos conociendo más y más sobre aquello que nos rodea y eliminando teorías equivocadas.  Sin embargo, tal y como la biblia nos dice, mientras todo es mutable, Dios es inmutable.  Las generaciones cambian.  Nuestro conocimiento cambia.  Nuestra manera de entender lo que nos rodea cambia.  Sin embargo, Dios sigue y seguirá siendo el mismo.  En estos versículos vemos a Dios Padre hablar de Dios Hijo como el medio a través del cual se creó la tierra y cómo el tiempo no tiene ningún poder sobre Él.
¿De qué nos sirve entender esto?  Últimamente he escuchado opiniones de líderes que hablan sobre la “edad” de la biblia como si esto la descartara para ser utilizada hoy en día.  “Es un gran libro pero no aplica a nuestra época”.  ¿Será cierto?  ¿Será que Dios no es tan perfecto como pensábamos?  Tal vez Nietzsche tenía razón al decir que Dios había muerto.  Así, las distintas teorías comienzan a salir.  Las noticias nos dicen: tal persona dijo esto y tal persona dijo aquello.  Se hace gran alboroto cuando se cambia de parecer y se cuestiona todo.  Sin embargo, la biblia nos dice que Dios no cambia.  Por lo tanto, su palabra tampoco cambia.  ¿El problema?  La gente dice lo que piensa y lo que entiende en lugar de lo que Dios dice.  ¡Esa es una gran estrategia de Satanás!  ¿Recuerdas cómo se acercó a Eva?  Cuestionando lo que Dios había dicho con respecto al huerto del Edén.  ¿Recuerdas cómo tentó a Jesús?  Cuestionando lo que la biblia dice.  Ahora, utilizando estos dos mismos ejemplos, vemos resultados totalmente opuestos.  Mientras Eva se dejó envolver entre lo que le decían y ella recordaba, Jesús utilizó la palabra misma para mantenerse firme.  ¿Coincidencia?  ¡Por supuesto que no!  Es Dios mismo enseñándonos cómo debemos conducirnos.  Mucha gente cuestiona hoy el matrimonio.  Cuestiona a la religión y la homosexualidad.  Cuestiona la existencia del cielo o el infierno.  Mientras tanto, ¿cómo debemos reaccionar nosotros?  Imitando a Jesús.  Acudiendo a la palabra y compartiendo lo que ella dice.  No cayendo en discusiones de lo que yo pienso sino lo que Dios dice.  A Jesús le preguntan los fariseos sobre el divorcio queriendo tenderle una trampa.  ¿Qué responde Él?  En Mateo 19 vemos que acude a lo que estaba escrito en Génesis 1:27  Podía haberles contestado: hipócritas, quieren justificar su forma de vivir.  Sin embargo no hizo eso.  Nos dejó el mejor ejemplo.  Acudió a la palabra y esa fue su respuesta.  Allá afuera quieren confundirte.  Quieren hacerte pensar que las cosas han cambiado tanto que la biblia no tiene sentido hoy en día.  Error.  La biblia es la palabra de Dios y Él no ha cambiado ni cambiará.  Debemos cuidarnos de lo que se habla y se dice, debemos estar firmes en la palabra y entender que cuando entramos en alguna discusión o se cuestiona a Dios, lo más importante es, como lo hizo Jesús, hablar la palabra misma.  Ella es inmutable y perfecta mientras que nosotros no.

Oración

Señor: gracias.  Tu palabra abre mi entendimiento y le da sentido a mi vida.  Te pido pueda ser sabio y aprender siempre de ella para que mis principios siempre estén en línea con tu voluntad.  Te pido que mis palabras sean tus palabras y mis actos sean en servicio a Ti.  Hoy entiendo que puedo escuchar muchas cosas en tu contra pero que al venir a Ti a través de tu palabra, veo que son opiniones de aquellos que ni siquiera te conocen.  Gracias Señor por amarme y cuidarme.  Te pido perdones mis pecados.  En el nombre de Jesús.  Amén. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hebreos 2:11-13

Hebreos 2:11-13

Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: “Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.”  En otra parte dice: “Yo confiaré en él.”  Y añade: “Aquí estoy yo, con los hermanos que Dios me ha dado.”



Jesús fue un hombre como tú y como yo.  Sin embargo, al mismo tiempo era cien por ciento Dios.  ¿Cómo lo sé?  Porque eso es lo que la biblia nos dice.  Cuando se escribe este libro o carta a los hebreos, se tenía la duda de quién era realmente Jesús.  ¿Era Dios?  ¿Era un profeta?  Recuerda que en algún momento la gente pensaba que era Elías.  En general, existía confusión entre los judíos que recibían el mensaje y por ello, con estos versículos se busca clarificar las cosas.  Me parece una increíble muestra de sabiduría y soberanía por parte del Señor, al escribirnos algo que no solamente fue utilizado hace dos mil años sino hoy en día nos encontramos con los mismos cuestionamientos.  ¡Definitivamente es nuestro creador y sabe perfectamente de qué “pie cojeamos”!  Es muy importante tener claros los principios que Dios nos da.  De lo contrario andamos de un lado para el otro conforme escuchamos a alguien hablar y luego cambiamos si escuchamos a alguien más.  Recuerda que la biblia siempre debe ser tu lugar donde acudes para aclarar cualquier duda y establece todos los principios de la fe.
Jesús fue hombre.  No solamente tuvo hermanos en la fe sino también hermanos carnales.  Mateo 19:55 nos explica claramente que Jacobo, José, Simón y Judas fueron sus hermanos.  Sí.  Hijos de María su madre.  Mucha gente piensa que María permaneció sin tener más hijos después de Jesús pero es erróneo.  Claramente nos dice la palabra que tuvo otros hijos.  ¿Entiendes ahora la importancia de estudiar la biblia?  Como seguidores de Jesús, debemos tener claro quién es Él.  Él es Dios.  El Verbo.  A través de Él todo fue hecho.  Al mismo tiempo fue hecho hombre.  Hombre carnal.  Con tentaciones.  Con hambre.  Con dolor y cansancio.  Él vino a proclamar el nombre de Jehová a todos nosotros.  Ahora podemos entender que Jesús no fue una gran persona solamente.  Él es Dios también.  Sé que he sido muy repetitivo pero es de gran importancia que tengas claro este principio y no te confundan con otras creencias fuera de la biblia.  Aquellos que creen que Cristo solamente fue Dios estando en la tierra, están equivocados.  El pasaje de hoy nos dice claramente que Él y nosotros tenemos un mismo origen.  Nos dice que Jesús nos llama hermanos.  No podría llamarnos hermanos siendo Dios.  ¿Cómo el Señor le llama hermano al siervo?
Sé que no es fácil entender cómo puede ser Dios hecho hombre y al mismo tiempo seguir siendo Dios.  Parece una gran historia fantástica.  Sin embargo, Dios así lo dispuso y solamente tenemos el testimonio escrito no solo en la biblia sino en los historiadores de la época los milagros que se hicieron para demostrar esta dualidad.  A nosotros nos queda creerlo y dejar que Dios haga milagros en nuestras vidas para poder vivir en carne propia la demostración de su deidad.

Oración
Padre: gracias por ser un Dios de orden y aclarar cualquier confusión que surge involucrando tu nombre.  Hoy entiendo que Jesús fue hombre como yo y al mismo tiempo Dios.  Entiendo la importancia de leer y estudiar tu palabra para conocerte mejor y tener claros tus principios.  Gracias por la vida de Jesús.  Gracias por amarme y perdonarme.  Te pido siempre guíes mi vida Señor.  En Cristo Jesús. Amén.