domingo, 5 de octubre de 2014

Hechos 16:1-3

Hechos 16:1-3

Llegó Pablo a Derbe y después a Listra donde se encontró con un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego.  Los hermanos en Listra y en Iconio hablaban bien de Timoteo, así que Pablo decidió llevárselo.



¿Cuántas veces has orado por tu crecimiento espiritual?  ¿Muchas?  A veces pasa el tiempo y nos olvidamos de ello.  ¿Estás fortaleciendo tu comunión con Dios?  ¿Estás trabajando para Él?  El motivo de mis preguntas es muy sencillo: Dios quiere utilizarnos.  Lo único que no sabemos es el tiempo en el que sucederá.  Mientras tanto, es nuestro deber prepararnos para este momento.  Cada uno de nosotros tiene un propósito y puede ser utilizado para la obra del Señor.
Pienso en la vida de Timoteo.  Probablemente tenía alrededor de 20 años.  Tenía buena reputación lo que indica que, cada decisión que tenía que tomar, lo hacía conforme a la voluntad de Dios.  Sacrificando deseos y su propia voluntad en ocasiones pero formando un carácter y personalidad que, sin saberlo, serían utilizados enormemente por el Señor.  Aunque parezca sin sentido en el corto plazo y difícil de hacer, el seguir a Dios y decidir en obediencia a Él, siempre traerá bendición.  No te dejes llevar por el momento y por “vivir al máximo”.  Muchas veces las consecuencias son devastadoras.  Confía en Dios.  Él está buscando bendecirte.  Nos dice la biblia que un día como cualquier otro, Pablo llega a Listra y se encuentra con Timoteo.  ¡Un instante!  No hubo advertencia para Timoteo.  Tampoco imaginó el impacto que tendría ese día ni lo que vendría posteriormente.
Cada día que vivimos debemos dedicarlo a nuestro crecimiento espiritual.  Debemos estar listos para el día en que el Señor nos diga: es tiempo de que comiences a trabajar para mí.  Tal vez has atravesado cantidad de situaciones incomprensibles.  La muerte de un hijo, padre o familiar.  Una enfermedad crónica.  Problemas económicos.  Ahora es tiempo de que utilices tu experiencia para ir y consolar a otros que se encuentren en situaciones similares.  Deja de pensar en ti.  Deja de ser la víctima.  Realmente no somos dueños de nada sino que estamos a cargo, por un tiempo, de aquello que el Señor nos da.
No deja de sorprenderme el hecho de que un día cualquiera Pablo conoce a Timoteo y el impacto que tiene este acontecimiento hoy en nuestras vidas a raíz de las cartas que le envió.  ¿Cuántos días y años dejamos pasar sin prepararnos y trabajar para el Señor?  Si hoy, un día cualquiera te quisiera utilizar el Señor para su obra, ¿estarías preparado?  ¿Tendrías que decir que necesitas más tiempo?  ¿Le dirías estoy ocupado, ahora no puedo?  Es muy sencillo quedarnos con el trono de nuestra vida.  Esto no significa que sea la mejor decisión.  Te invito a que a partir de este instante, busques prepararte para Dios y forjar un carácter conforme a su voluntad para que hoy o mañana, puedas decir: Señor heme aquí, ¿qué quieres que haga?

Oración
Padre: hoy entiendo que cada día de vida que me das lo debo utilizar para tu gloria y te pido perdón porque he desaprovechado una inmensa cantidad de días.  Te pido que pueda vivir preparándome para servirte y estar en obediencia a tu palabra.  Te lo pido en nombre de Jesús.  Amén 

sábado, 4 de octubre de 2014

Hechos 6:3-6
Hermanos y hermanas, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad. Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos.



¿Te gusta tener el control de todo? ¿Prefieres estar presente en todo lo que pasa para poder aprobar o rechazar? ¿No te gusta que se tomen decisiones sin ti? Pienso en aquellas personas que tienen puestos de liderazgo o que tienen su propio negocio y lo propensas que son en caer en estas situaciones. Incluso, es muy normal que en Latinoamérica, las empresas sean familiares y no dejen que los puestos importantes sean tomados por personas ajenas a la familia. Por el contrario, los apóstoles nos dan un ejemplo de cómo comportarnos. Ellos no intervinieron en la elección de los siete que debían encargarse de las viudas. Lo único que hicieron fue poner los parámetros a seguir: escojan siete varones llenos del Espíritu. No dejaron su labor de compartir el evangelio para ir y reclutar a los que se encargarían de esta tarea sino que supieron delegar y confiar en que Dios se encargaría de poner a las personas correctas. ¿Podían surgir nuevos problemas? ¡Por supuesto! Podían escoger mal y después de unos meses el problema volvería a surgir y tal vez con más enojo. Pero le entregaron a Dios aquello que no podían controlar. ¡Cuánto trabajo cuesta el delegar y permitir que Dios haga el resto! ¡Cuántos están sin salir de su oficina o negocio por no querer que pase nada fuera de su control! Has una pausa. Reflexiona. Piensa en tu forma de conducirte en lo que haces. ¿Quieres intervenir en todo? Tal vez quieres estar siempre pegado a tus hijos para que “no les pase nada” o quieres disminuir cualquier incertidumbre posible. Aprendamos de los discípulos que entendían que no podían estar en todos lados y que la incertidumbre de nosotros no significa que Dios ha dejado de tener el control. Pongamos prioridades en nuestra vida también y aceptemos que no podemos hacer todo. Aunque en este momento puedas estar pensando que sí puedes, escúchalo bien, no es así…
Finalmente trajeron a siete candidatos sobre los cuales los apóstoles oraron y encomendaron a Dios. ¿Ya has sido seleccionado para llevar a cabo una tarea en la iglesia del Señor? Cada uno de nosotros tiene un don especial que solo nosotros podemos realizar. ¿Ya te has puesto al servicio de Dios y de su iglesia? Que en tu corazón esté siempre el deseo de servir y encontrar cómo el Señor quiere utilizarte.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados y en especial por querer controlar todo lo que sucede a mi alrededor. Ayúdame a entregarte mi vida y deseos de controlar la incertidumbre confiando en que Tú eres quien toma las riendas. Pon en mí el deseo de servir y trabajar para Ti. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

viernes, 3 de octubre de 2014

Hechos 18 18

Hechos 18:18


Pablo permaneció todavía en Corinto algún tiempo.  Después se despidió de los hermanos y emprendió el viaje rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila.  En Cencrea, antes de embarcarse, se hizo rapar la cabeza a causa de un voto que había hecho.


En la carta a los corintios, Pablo nos explica la diversidad de dones y cómo cada uno de ellos complementa perfectamente el cuerpo de la iglesia.  Distintos miembros con distintas funciones, forman algo perfecto que se mueve y tiene forma.  Cuando una de esas partes deja de cumplir con su labor, todo el cuerpo se ve afectado.  No importa cuán grande o pequeño sea lo que no está funcionando.  Un dolor en el dedo más pequeño del pie nos deja sin poder caminar y debemos permanecer sentados.  De igual forma pasa con la iglesia del Señor.  Cada uno de nosotros tenemos un propósito específico.  El problema radica cuando comenzamos a pensar que somos más importantes o que somos inferiores.
Lo que vemos con Aquila y su esposa me parece un gran ejemplo de esto.  Si hacemos memoria, ellos se conocieron cuando Pablo llega a Corinto.  Él trabajaba haciendo tiendas y Pablo ayudó para solventar sus gastos mientras predicaba.  Hicieron tan buen equipo que cuando Pablo decide que es tiempo de continuar con sus viajes misioneros, sale de Corinto rumbo a Siria acompañado de Aquila y su esposa.
Eran personas que hacían tiendas.  No eran grandes predicadores.  No realizaban milagros con sus manos.  Tampoco hablaban en distintos idiomas.  Lo único que sabemos es que se encontraron en Corinto, trabajaron juntos y ahora realizarían un viaje juntos.  ¿Tienes idea de lo valioso que eres para la iglesia?  ¿Sabes que eres vital para el funcionamiento correcto del cuerpo?  No necesitas pararte frente a la gente y predicar la palabra para ser importante.  Recuerda que cada uno de nosotros cumple propósitos distintos.  Hay personas que son excelentes para una cosa y terribles para otra.  A veces, simplemente con acompañar y ser parte del trabajo, estás siendo de gran ayuda.  Así lo fueron Aquila y Priscila para Pablo.  Solamente estaban con él.  No los vemos predicando a las multitudes.  Lo que sí sabemos por pasajes futuros es que en su casa formaron una iglesia (1Cor 16:19).
La iglesia, el cuerpo de Dios, no tiene una estructura como la ves en las empresas o en cualquier organización que puedas ver a tu alrededor.  Cristo nos dejó el ejemplo lavando los pies a sus discípulos.  No hay uno solo que sea el más importante o el jefe.  Todos somos servidores del Señor y solamente a Él debemos alabar.  Todos somos parte de Su obra y Sus planes.  No debemos confundirnos y pensar que hay personas más importantes que otras en la iglesia.  Si crees que eres más, dobla tu corazón y humíllate ante el Señor.  Si crees que tu asistencia pasa desapercibida, ora al Señor y pide que te muestre cómo servirlo y la importancia de ejercitar tus dones.
Te animo a que te involucres en el cuerpo de Dios.  Te animo a que no catalogues como importante o poco importante cualquier labor.  Debemos servir y ser parte de un cuerpo dependiendo los unos de los otros para servir al Señor.
Oración
Padre: gracias por enseñarme que mi vida tiene un propósito y que es importante.  Te pido que pueda aprender a explotar los dones que me has dado y pueda ponerlos a tu servicio.  Hoy entiendo que debo involucrarme más en tu iglesia para servirte.  Gracias por tu amor y misericordia.  En el nombre de Jesús oro a Ti.  Amén 

jueves, 2 de octubre de 2014

Gálatas 1:6-9

Gálatas 1:6-9


Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio.  No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.  Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡Que caiga bajo maldición!  Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡Que caiga bajo maldición!



Como algunos de ustedes saben o se han dado cuenta por lo que escribo, me encanta ver documentales.  Constantemente me cuestiono en lo que creo y busco darle sentido a mi fe.  ¿Sería la misma persona si creyera en otros principios?  ¿Llegaría a tener la misma paz y el mismo sentido mi vida?  Son preguntas difíciles.  Son preguntas que considero debemos de hacer.  Y para responderlas, debemos utilizar la misma biblia y alinearla con nuestras propias experiencias.  Es decir, la biblia dice que Dios nos da una paz que no encontramos en el mundo.  ¿Alguna vez la he experimentado?  ¿Es cierto esto?  Personalmente puedo decir que sí.  Y así puedes ir poniendo a prueba cada promesa de la palabra de Dios para confirmar que tu fe es verdadera.  No somos robots que no piensan o borregos que simplemente siguen sin saber a dónde van.  ¿De qué sirve cuestionar tu fe?  Sirve para fortalecer tus lazos con Dios.  Además de esto, es de suma importancia estudiar detalladamente la palabra.  Hoy veo muchas religiones que toman principios de la biblia o incluso predican con biblia en mano, pero aquello que hablan no corresponde a lo que está en ella.
La carta de Pablo nos hace una advertencia que no debemos tomar a la ligera.  Hay personas allá afuera que buscan tergiversar el evangelio y pueden confundirnos.  Ten cuidado.  Recuerda que Satanás es sutil y seductor.  Las contradicciones a la biblia no serán un foco rojo y una alarma sonando a diestra y siniestra.  Serán pequeños detalles.  Tomarán algunos versículos que tienen sentido para contrarrestar otros.  En el tiempo de Pablo pasó y hoy en día es fácil verlo también.  ¿Nos debemos de alarmar o espantar?  No.  Debemos tener cuidado.  Debemos proteger nuestras congregaciones.  Debemos ser sabios y corroborar que lo que se dice se practique.  Ojo, esto no quiere decir que las personas son perfectas.  ¡Por supuesto que no!  Partimos de la base de que somos pecadores.  Partimos de que el Señor nos recibe en su misericordia.  Esto es, sin merecerlo.  Recibimos su gracia y asimismo debemos extenderla a los demás.  Lo que debemos cuidar es que nuestros líderes siempre estén en línea con la palabra.  Debemos orar por ellos.  Y por último, debemos ser cuidadosos en no confundir el juzgar por proteger.  No debes estar buscando el error del prójimo.  Debemos cuidar que no se predique otro evangelio que el de Jesús.  ¿Lo puedes entender?
Con pasajes como este, mi entendimiento espiritual crece.  Comprendo que no hay otro evangelio.  Que no hay distintos dioses que tienen distintas verdades.  Mi fe se fortalece y mi entusiasmo se enciende.  Es normal tener dudas sobre tu relación con Dios.  Pregunta y busca aclararlas.  El dudar no es pecado ni está prohibido.  Lo que no está bien, es querer aceptar muchos evangelios y pensar que cada persona puede alterar la palabra de Dios a su manera.  Como Pablo lo dijo: ¡que caiga en maldición!

Oración
Señor y Dios Padre: quiero agradecer tus enseñanzas.  Quiero agradecer el cuidado tan especial que tienes para conmigo.  No dejo de sorprenderme en cuánto te preocupas por mí y cómo te has encargado de cada detalle sin dejar nada suelto.  Te quiero pedir que abras mis ojos y mi entendimiento.  Te pido que pueda vivir pegado a tu voluntad y que pueda discernir si alguien está tergiversando tu palabra.  Te pido por tu iglesia y sus líderes para que los protejas y guardes.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

miércoles, 1 de octubre de 2014

1 Pedro 5:1-4

1 Pedro 5:1-4


A los ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar, les ruego esto: cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere.  No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.  Así, cuando aparezca el Pastor supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.



Si algo no deja de sorprenderme de Dios es que nos pide exactamente lo que Él ya hizo.  Cada detalle que nos pide, se encargó de dejarnos el ejemplo perfecto.  ¿Qué hizo Jesús sino dedicar su vida entera a los discípulos y a todos nosotros?  Cuidó de ellos como su rebaño.  A pesar de ser negado, traicionado, cuestionado por su gente, siempre se mantuvo amoroso y sin dejar de servir.  Nunca pidió nada a cambio.  No reclamó el querer más dinero por ser quien hacía los milagros.  No pidió más por ser el líder.  No pidió más aunque lo merecía todo.  Él lo compartía e incluso dejaba que Judas fuera quien se encargara de administrar sus finanzas.  Cuando fue tentado por el diablo no mandó a sus ángeles para que lo acabaran sino contestó con paciencia y sabiduría a cada engaño.  Ese es el gran ejemplo de Jesús y es lo que pide que hagamos.  Si bien, el versículo se refiere a los ancianos, quienes no lo son por edad sino por posición en el servicio de la congregación, realmente cada uno de nosotros tiene esa responsabilidad.  A todos se nos envió a hacer discípulos.  A todos se nos ha pedido llevar el mensaje de Cristo.  Esto significa que cada uno de nosotros debería tener “ovejas” a su cargo.  No se trata de llevar un mensaje y “aventar” a las ovejas a la iglesia y que “ellos” se encarguen.  Tú debes ver por esa persona.  Debes dedicarle de tu tiempo y velar por su crecimiento espiritual.  Ahora, los líderes de la iglesia tienen mayores responsabilidades y por consecuencia sus errores pueden causar un impacto de más tamaño.  Por esta razón se hace especial énfasis a ellos.  Pero si leemos con atención lo que Pedro pide a los ancianos, realmente podemos identificarnos con cada uno de los principios.
Cuiden al rebaño.  Tengamos cuidado de nuestra iglesia.  Protejámosla.  Mantengámonos unidos en el amor de Dios y busquemos estar en paz los unos con los otros.  Líderes, ancianos, pongan atención a lo que sucede.  No dejen que haya pleitos.  No dejen que las personas se alejen de la palabra.  Dediquen de su tiempo al crecimiento espiritual de cada “oveja”.  Que el servir se vuelva un acto natural y de gozo.  Que el servir no sea una carga sino un motivo de bendición.  Recuerda, nuestra carne prefiere ser servida pero hay mayor bendición en servir.
No sean tiranos.  No utilicemos nuestra posición o conocimiento para aplastar a los demás.  No queramos dar órdenes como si fuéramos la autoridad máxima.  Todos estamos sujetos a Cristo.  ¿Cómo sentirse superior?  ¿Cómo tratar mal a nuestro hermano?  Tristemente la carne puede convertirnos en tiranos y por ello Pedro nos advierte de no caer en esta situación.
Sean ejemplo a su rebaño.  El mismo Pedro fue reprendido por estar llevando un doble testimonio entre los judíos y los gentiles.  Por experiencia propia nos recuerda la importancia de ser congruentes y llevar el ejemplo de lo que predicamos.  Como dice Santiago: ¿puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y salada?  Entonces ¿cómo es que podemos comportarnos de dos formas con una misma creencia en Cristo?  Pon atención a tu testimonio.  Pon atención a las palabras que salen de tu boca.  Pon atención a tus actos.  Pon atención a lo que hay en tu corazón.
Cada uno de estos principios servirán para darle sentido a tu vida.  Traerán bendición a tu camino y el día que Dios te llame, podrás estar gozoso de haber utilizado todo lo que recibiste de Él para Su gloria.

Oración
Padre Santo: te doy gracias por el maravilloso ejemplo de Jesús y del apóstol Pedro.  Gracias por mostrarme que puedo vivir distinto.  Gracias por recordarme que mi carne puede ser controlada y mis decisiones pueden ser distintas.  Te pido que aprenda a servir, a cuidar a los hermanos a que permanezcan en su fe y a mantenerme siempre humilde y sencillo.  Te pido no dejes de transformar mi vida y mostrarme cómo servirte.  En el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 30 de septiembre de 2014

Hebreos 5:1-3

Hebreos 5:1-3

Todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres.  Él mismo es nombrado para representar a su pueblo ante Dios, y ofrecer dones y sacrificios por los pecados.  Puede tratar con paciencia a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está sujeto a las debilidades humanas.  Por tal razón se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como también por los del pueblo.



Más adelante estudiaremos que Cristo es superior a cualquier otro sacerdote que existió y cómo no debemos tener sacerdotes hoy en día pues Él es la perfección total.  El día de hoy quiero enfocarme en la importancia que tiene el entender la posición de cualquier servidor en la iglesia: pecador.  Igual que tú y yo.  Todos somos pecadores.  No hay nadie que sea “mejor” o “peor” sino que cada uno de nosotros cargamos con nuestra naturaleza caída y no hay forma de deshacernos de ella o pensar que uno tiene menos pecado que otro.  Lo único que realmente puede diferenciarnos es Cristo.  Él pagó por aquellos que le reconocen y, por lo tanto, nos hace distintos a aquellos que siguen encadenados a su pecado.  Ahora, es importante que los líderes en una congregación tengan ciertas características y parámetros.  Como el pasaje lo dice: tratan con paciencia a los ignorantes y a los extraviados.  En la carta de Timoteo capítulo 3 podemos ver otras características necesarias para servir.  Pero al final de cuentas, debemos entender que el servir no nos hace más o menos santos.  Por eso el pasaje nos dice: el sacerdote se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados.  Él también necesita perdón de Dios.  Aquellos que compartimos a Cristo no somos más que los que no lo hacen.  Compartimos la misma “línea directa” con el Señor que con todos los que le han recibido.
¿Sabes?  Tristemente hay personas que todavía adoran a otros seres humanos.  Los colocan en un pedestal y piensan que son diferentes.  No lo son.  Piensan que tiene algún tipo de unción divina.  No la tienen.  Piensan que son intermediarios de Dios.  No lo son pues Cristo es el único camino.  Y así las personas viven confundidas.  Por eso es tan importante estudiar la palabra y después compartirla.  ¡Para que la gente deje atrás toda esa ignorancia!
Por último, el pasaje nos dice que los sacerdotes eran escogidos por los hombres.  Después aprenderemos que Cristo, a diferencia de los demás, fue escogido por Dios.  Por esta razón, debemos entender que no hay nadie por encima de Él y esto nos pone al resto en el mismo nivel.  No te dejes confundir.  Los humanos somos pecadores y solamente la gracia de Dios nos absuelve de ese pecado.  No hay nadie que pueda perdonarnos más que el Señor y no hay nadie que represente a Dios sino Cristo.  Por más que digan ser representantes de Él y que Dios les dijo esto o aquello.  Si no está en línea con la palabra de Dios no le hagas caso y considéralo fuera de la voluntad de el Señor.  Te animo a que estudies la biblia y no te dejes llevar por lo que ves o escuchas sino por lo que Dios mismo te dice a través de su palabra.

Oración

Señor: gracias por mostrarme que Jesús es el único camino a Ti.  Gracias por enseñarme que ningún hombre es mayor que otro y que todos somos pecadores y necesitamos de tu perdón.  Yo te pido me perdones y me limpies pues quiero estar apartado para Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hechos 9:15-16

Hechos 9:15-16
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.



La respuesta de Dios a los cuestionamientos de Ananías es: Ve. Pero Dios dentro de todo su poder y potestad, sigue siendo amoroso y le dedica tiempo a Ananías dándole una explicación del por qué debe ir. Si Dios siendo dios aparta un espacio para hablar personalmente con Ananías y aclarar sus miedos y dudas, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por nuestro prójimo? Personalmente soy muy impaciente y no se me complica desesperarme. Me cuesta trabajo destinar de mi tiempo a los demás. En pocas palabras, soy egoísta. Al ver que Dios se toma la molestia de explicar el por qué de sus planes me hace darme cuenta lo mal que estoy al no amar a mi prójimo como a mí mismo y entregar de mi tiempo y esfuerzo. Piénsalo. Tal vez eres como yo…
Instrumento escogido me es éste. Si alguna vez te has sentido deprimido, sin mucha dirección y pensando que no vales mucho, quiero decirte que en Cristo tu vida tiene un propósito y está llena de sentido y valor. Aquellos que recibimos a Jesús, nos dice la biblia que somos adoptados dentro del pueblo de Dios, del linaje escogido. La gente busca sentido de pertenencia en una nacionalidad, en un grupo de amigos o en alguna actividad afín, pero esto llena parcialmente la necesidad. El ser hijos de Dios es lo que realmente nos permite sentirnos plenos e identificados. No pertenecemos más a este mundo sino a Aquél que nos rescató. Tu vida tiene un propósito. Instrumento escogido eres. ¿Estás dispuesto en ponerte a disposición de Dios?
Para llevar mi nombre en presencia de… Ir y hacer discípulos a todo el mundo nos dice Jesús. Esta es nuestra gran comisión. Este era el plan que Dios tenía sobre Saulo. Llevarlo ante reyes, judíos, gentiles y todo aquel que se le pusiera en frente para que diera testimonio de que Jesús es el Mesías. A veces nos atoramos con la ayuda física o mental. Tratamos de ayudar a los pobres, a las viudas, a los hambrientos, a los que sufren agresión, a los adictos y así los ejemplos abundan. Si bien, ayudarlos es una tarea ejemplar, nuestro propósito y motivo principal debe ser el compartir a Cristo y reconciliar a las personas con Él. Somos embajadores, representantes de nuestro Señor. Nuestra responsabilidad es hablar de Él y representarlo en todo momento. Hay gran necesidad por escuchar el evangelio pero ¿cómo habrán de escucharlo si no lo compartes?
Es necesario padecer por mi nombre… Seguir a Cristo no es fácil. Significa dejar que Él gobierne cediendo el trono de tu vida. Significa ir en contra de lo que se promueve a tu alrededor persiguiendo el dar gloria a Jehová. Dios no nos promete un camino sencillo pero sí uno lleno, abundante y desbordante de bendiciones. ¿Estás dispuesto a padecer para recibirlas?

Oración
Señor: estoy dispuesto a padecer por tu nombre. Quiero ser hijo tuyo, quiero que gobiernes mi vida y reines siempre en mí. Perdóname por mis pecados y permite que pueda vivir amándote y amando a mi prójimo. Gracias por darle sentido a mi vida y un propósito. Gracias por darme dirección y esperanza. Gracias por mostrarme que mi camino no llevaba a nada bueno y por tomarte el tiempo para explicarme cómo cambiar y por dónde caminar. Gracias Señor, en el nombre de Cristo. Amén.