domingo, 7 de septiembre de 2014

Hebreos 11:28

Hebreos 11:28

Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara los de Israel.



Es fácil tener “fe” cuando ya sabemos cómo terminan las cosas.  Cuando leemos sobre la pascua no consideramos lo extraño que resultaría vivir en carne propia lo que sucedería.  Simplemente leemos una página, pasamos a la siguiente y listo, se terminó la pascua y vemos que Dios no tocó a los israelitas.  Si queremos transformar nuestras vidas y crecer en comunión con el Señor, es importante tomar cada aspecto en cuenta.  Imaginar las reacciones y los sentimientos de las personas para poder identificarnos con ellas.  En el pasaje de hoy, vemos que Jehová anuncia a Moisés que irá a Egipto y morirá todo primogénito tanto de los hombres como de las bestias.  Sin embargo, no tocaría a ningún israelita para que faraón entendiera que Jehová estaba con ellos.  Ahora, ¿sabes cuál era la señal para que no murieran los primogénitos de Israel?  Poner en los dos postes y el dintel de la puerta la sangre de un animal que habría sido sacrificado.  Insisto, hoy leemos y sabemos inmediatamente que todo salió “bien” y el pueblo de Israel no fue lastimado pero consideremos por un momento cómo habrán recibido la noticia de lo que acontecería.  Ellos no sabían cómo vendría Jehová.  ¿Y si mandaba a algún ejército de otro país?  ¿Y si se confundían y no veían la sangre en el dintel?  ¿Y si mejor me escondo además de poner la sangre en la puerta?  ¿No te parece que suena un poco ilógico poner sangre en la puerta y que eso sirva para que no nos pase nada?  ¡Seguramente muchos ejemplos como este pasaron por sus mentes!  Sin embargo, obedecieron y vieron cómo Dios hizo un milagro perfecto al pasar de largo por cada casa de Israel.  Ahora, lo interesante y útil es pensar en cuántas veces reaccionamos igual.  Cuestionamos.  Dudamos.  ¡Es normal!  Estamos atravesando situaciones nuevas o es la primera vez que quieres vivirlas ahora en obediencia al Señor.  Tal vez es la primera vez que te quedas sin trabajo.  La primera vez que atraviesas una enfermedad complicada.  La primera vez que fallece un ser querido.  La primera vez que te sientes tan solo y deprimido.  No podemos exigirnos ser perfectos.  Lo que sí podemos y debemos exigirnos es que nuestra fe sea quién dirija sin importar nuestras preocupaciones.  Al momento de querer caminar entregando tu vida por completo a Dios surgen dudas y preocupaciones.  Has venido viviendo de tal forma que no sabes qué pasará al hacer este cambio en tu vida.  Confía en la palabra de Dios.  Así como Moisés celebró la pascua y mandó a todo Israel a poner sangre en sus puertas y pudo ver la mano de Dios, así también tú la podrás experimentar en carne propia al dar los primeros pasos de fe.  ¿Por dónde comenzar?  Fácil.  Ama al Señor sobre todas las cosas y obedece sus mandamientos.  Ama a tu prójimo como a ti mismo.  De ahí se desencadena absolutamente todo.  Pide a Dios en oración que abra tu corazón y tu entendimiento para dar los primeros pasos en tu renovación.

Oración

Señor: definitivamente quiero amarte sobre todas las cosas y caminar creciendo constantemente mi fe.  Hoy aprendí que debo dejar de cuestionarte y confiar en que cumples tu palabra siempre.  Toma mi vida mi Señor y guía cada paso que tome.  Examina mi corazón y quita todo aquello que estorbe en mi comunión contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Hechos 2:36,38

Hechos 2:36,38
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Y les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.



No sé si te ha pasado pero a mí sí. ¿De qué estoy hablando? De compartir a Cristo con miedo de hacer sentir mal a alguien. Hablar de Jesús “de puntitas” pues no queremos juzgar ni criticar. Si bien, el no juzgar ni hacer sentir mal a nadie es lo correcto, no significa que por ello debemos “esconder” las palabras fuertes que nos deja la Biblia. No podemos cambiar lo que nos dice Jesús porque pensamos que la gente puede acercarse más a Dios si primero les damos el paso uno y luego el paso dos. Hay verdades que Jesús nos mostró como básicas para poder ser sus discípulos “Y ustedes quién dicen que soy” les preguntó. El Cristo respondió Pedro. ¿Tú quién dices que es Jesús? ¿Cómo hablas de Él? ¿Compartes su evangelio?
La verdad es que Dios no se aferró a ser dios y se hizo hombre y cargó con la cruz de nuestros pecados y fue crucificado pagando con su sangre por lo que nosotros hicimos. Pero no quedó ahí. Fue resucitado al tercer día. Se presentó ante cientos de personas para confirmar que había vencido a la muerte y hoy está sentado a la derecha del Padre. Nos dejó su evangelio en el cual claramente dice que no podemos ser reconciliados ni llegar a Dios si no es por medio de Él. Nadie más puede interceder por nosotros. Jesús y solamente Él.
Hoy en día, la gente no está crucificando a Cristo como lo leemos en los versículos. Lo que sí están haciendo es lo contrario a lo que Pedro nos dice en este pasaje. Él dice arrepentíos y la gente hoy dice que no tiene nada de qué arrepentirse, que su estilo de vida está bien y debe ser respetado, que no molesta a nadie y que al ser bueno no puede estar tampoco en conflicto con Dios o por lo menos no lo está con su dios. Nos manda posteriormente a bautizarnos. El bautizo es una decisión personal. Nadie la puede tomar por ti ni obligarte a ella. Es la confirmación y demostración a los demás de que te has arrepentido de tus pecados y le has pedido a Dios que sea el Señor y Salvador de tu vida.
El mejor ejemplo para compartir del evangelio es Jesús. Si amas a Dios sabes que es tu deber compartir de su palabra. Te recomiendo que analices cómo hablaba Jesús y busques hacer lo mismo. A mi parecer, Pedro entendió lo que Jesús hacía al hablar. Utilizar la verdad siempre de la mano del amor. Asesinos y pecadores nos dijo Pedro pero también nos dice que nos arrepintamos y reconciliemos con el Padre que nos ama y quiere de vuelta…

Oración
Señor: quiero seguirte. Quiero pedirte que limpies mis pecados y que seas mi Señor y Salvador. Quiero compartir tu palabra sin restricción ni incompleta pensando que alguien pueda sentirse ofendido. Te pido que me des sabiduría y amor para siempre dirigirme a las personas como Jesús lo hizo. Te pido todo esto en el nombre de Jesús.
Amén

viernes, 5 de septiembre de 2014

Hechos 2:41-42

Hechos 2:41-42
Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.



Este es el principio de cómo funcionaba la iglesia en su comienzo y cómo debemos buscar y enfocar el nuestro. Primero hay que compartir a los demás lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Recuerda cómo Jesús sanaba e inmediatamente la gente podía ver las transformaciones. Así debe ser el cambio en nuestra vida pues hemos sido sanados. No pienses que solamente se comparte de Dios aprendiéndote todos los versículos que puedas. Error. Dios se puede predicar con uno solo: Juan 3:16. Nos amó y envió a su Hijo para que todos los que en Él creen no se pierdan mas tengan vida eterna. Habla más una vida transformada que mil palabras.
Bautízate. No lo dejes como algo sin relevancia. El mismo Jesús fue bautizado por Juan.
No te preocupes por el número de personas que asisten a la iglesia. Pueden ser tres o tres mil. Dios se encargará de llevar a las que deban estar. Tú prioridad es compartir a Jesús mas no obligar a la gente a que acuda a la congregación. Insisto: habla más una vida transformada que mil y un versículos. Dice la palabra que en aquel día se unieron tres mil personas. Imagina cómo impactaron las palabras y el comportamiento de Pedro a los que habían escuchado de él y también aquellos que ya le conocían. A veces preferimos mantenernos en silencio y no hablar de nuestra comunión con Dios para que de esta manera nadie pueda preguntarnos o incluso exigirnos algo. Así tú eres el que decide cuánto comprometerte y qué debes o no cambiar. ¡Cuidado! Esta es una señal de rebeldía. Lo que en realidad significa es: Dios entiendo que te necesito y quiero tener comunión con pero las cosas no van a ir a Tu manera sino a la mía.
Se mantenían firmes en la enseñanza. No dejes de estudiar la palabra. Es la principal causa de que las personas terminen alejadas de Dios o con algún tipo de religión que toma algunos principios de Jesús los mezclan con muchos otros y siguen pensando que todo está enfocado a Cristo. ¡Cuidado! Siempre debes cuestionarte si lo que haces o crees está en sintonía con la Palabra de Dios.
Se mantenían firmes en la comunión. El compañerismo entre hermanos en la fe es de suma importancia. No para que la iglesia se vea bien. No para que la gente piense que nos llevamos bien. Sino para crecer como cuerpo y en lo individual. El convivio con los demás pone a prueba nuestra entrega a Dios. Cuando tenemos comunión con personas que son distintas a nosotros, tenemos que trabajar nuestra paciencia, nuestro amor y el perdón entre muchos otros. La iglesia es el mejor lugar para comenzar a amar, perdonar, ser perdonado, exhortar y ser exhortado.
Se mantenían firmes en el partimento del pan y la oración. Jesús nos dejó dicho que debemos repetir en memoria suya el partir el pan y tomar de la copa. Hagámoslo. Una vez al mes o a la semana o cada dos. La frecuencia no es lo importante sino el recordarnos que Él murió por nosotros y fue crucificado para perdón de nuestros pecados. Por último la oración es nuestra conversación con el Señor. ¿Cómo esperas tener una buena relación con Dios si rara vez oras? ¿Cómo y cuándo oras? Debes dedicarle tiempo de calidad. No oraciones ráfaga las cuales “cumplen” con su prometido. Ten tu tiempo, tu espacio y tu intimidad para orar. Dile a Dios lo que sientes y lo que piensas. Pide dirección. Pide paz. Pide perdón.
Así fueron los principios de la iglesia y espero que podamos seguirlos y perseguirlos hoy en día.

Oración
Señor: gracias por darme dirección. Quiero pedirte perdón por mis pecados. Te pido que pueda mantenerme fiel a tu palabra y dejarte transformarme. Gracias Señor en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 4 de septiembre de 2014

Hechos 19:1-6

Hechos 19:1-6


Mientras Apolos estaba en Corinto Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso.  Allí encontró a algunos discípulos.  ¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? Les preguntó.  No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo.  Respondieron.  Entonces, ¿Qué bautismo recibieron?  El bautismo de Juan.  Pablo les explicó: el bautismo de Juan no era más que un bautismo de arrepentimiento.  Él le decía al pueblo que creyera en el que venía después de él, es decir, en Jesús.  Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.  Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.  Eran en total unos doce hombres.


Al pedir perdón por nuestros pecados y pedir que Cristo sea nuestro Señor y Salvador, recibimos al Espíritu Santo y nuestro cuerpo se vuelve su templo (1a Corintios 6).  El Espíritu Santo tiene un papel importantísimo en nuestras vidas.  Es a través de Él por quien tenemos esperanza (Romanos 15:13), es el sello de nuestra reconciliación con Dios Padre (Efesios 4:30), nos regenera y renueva (Tito 3:5), entre muchas otras cosas.    Vemos también, que al momento de recibir al Espíritu, los discípulos comienzan a hablar en lenguas y a profetizar.  Es muy importante que comprendamos lo que estaba pasando en ese momento.  Primero, el hablar en lenguas no significa que, de un momento a otro comenzaron a decir palabrerías o frases sin sentido.  Cuando el Espíritu Santo daba el don de lenguas a un discípulo, significa que esa persona, supongamos que hablaba español y no había sido instruida en hablar otro idioma, ahora tenía la capacidad de hablar en japonés y ruso.  Tristemente, hoy en día he visto cantidad de personas que tratan de llamar la atención y sobre todo generan muchos ingresos, por presentar personas que supuestamente reciben este don.  Lo único que hacen es tirarse al suelo y comenzar a decir palabras y gritos sin sentido.  Estos no son los resultados que vemos en la Biblia.  Estos no son frutos del Espíritu.  Esto se llama fraude y debemos estar atentos.  Siempre debemos acudir a las escrituras y confirmar que lo que se predica y hace esté en línea con las mismas.
Otro aspecto importante es el don de profetizar.  Esta palabra, en este contexto, se utilizaba para decir que enseñaban a los demás.  No quiere decir que anunciaban lo que vendría en el futuro.  De hecho, la biblia es bastante específica con respecto a eventos futuros.  Por esta razón, insisto, debemos tener mucho cuidado con lo que se predica y anuncia.  No todo lo que tiene el nombre de Dios realmente proviene de Él.  Muchas personas buscan tomar ventaja de la ignorancia y necesidad para su propio beneficio.  Hace unos meses veía un programa de televisión en el cual, una señora mezclaba la brujería con las bendiciones de Dios.  La apoyaba otro señor, el cual, trataba de utilizar algunos versículos para complementar lo que decían.  ¡Era increíble!  La gente llamaba y llamaba para pedir consejo pensando que estarían acercándose a Dios mientras lo único que hacían era caminar en sentido opuesto.  Seamos cautelosos y cuidémonos entre hermanos pues tenemos a un enemigo que anda como león rugiente queriendo devorar nuestra fe.
Oración
Señor: te pido perdón por mis pecados. Te pido que vengas a mi vida y me permitas tener esperanza, renovarme y regenerarme.  Te pido que pueda ser sabio y pueda discernir entre aquellos que utilizan tu nombre para su beneficio de los que realmente buscan tu gloria.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 2 de septiembre de 2014

Hechos 8:36-40

Hechos 8:36-40
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta que llegó a Cesarea.



El bautizo no es un rito sin sentido. No se le ocurrió a alguien sino se estableció para reconocer públicamente nuestro arrepentimiento y nuestra fe en Jesucristo como el Hijo de Dios. Algunas iglesias tienen restricciones en las edades para bautizarse. Me parece adecuado. Si bien, es difícil decidir si a los diez años o a los quince sería una edad correcta, el hecho de esperar y dejar que la persona decida de manera individual y asimismo lo declare me parece que va en línea con la biblia.
¿Qué impide que sea bautizado? Preguntó el eunuco. ¡Nada! Todavía no he encontrado una persona que tenga un historial lo suficientemente negro como para cubrir la gracia de Dios. Todos podemos ser bautizados. El perdón de Dios a través de la muerte de Jesús se extiende para cada uno de nosotros. Sí. A todos. Incluyendo aquellos que han cometido actos ilícitos. Si crees de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y en el evangelio que te he compartido, puedes ser bautizado. Le dijo Felipe. Jehová puso las reglas. No nosotros. No Felipe ni Juan o Pedro. Me da tristeza ver que existan personas desviando su atención de Jesús por exaltar a alguno de los discípulos. Si examinamos la vida de cualquiera de ellos, es fácil darse cuenta que siempre señalaron a Jesús y nunca se quedaron el reconocimiento.
Felipe había obedecido al Espíritu y se terminó encontrando con el eunuco a quien compartió de Jesús y terminó recibiéndolo en su corazón. En el momento en que se da la oportunidad y el eunuco pide ser bautizado, Felipe no duda en hacerlo. Así debemos ser nosotros. Felipe no pensó en que no había una preparación formal para el bautizo, tampoco pensó en que se mojaría la ropa y no habría como estar cómodos. Tampoco se detuvo porque no había cumplido con un prerrequisito para ser bautizado. Todas estas trabas las hemos inventado nosotros. Dios nos quiere compartiendo el evangelio y entregándonos a cualquier tipo de situación sin importar que pudiera afectar nuestro camino diario.
Cada día vive abriendo no solo tus ojos sino tu corazón. Busca ser sensible a la necesidad que existe del Dios Todopoderoso. Así, cuando la oportunidad llegue, estarás listo para “saltar al carro compartir de Cristo y bautizar”. No dejemos que los protocolos sean una escusa. Nuestro tiempo, nuestra vida llega a su clímax cuando nos entregamos a Dios. Espero que así sea cada día que vivas.

Oración
Señor: te doy gracias porque tu amor es tan grande que cubre todos mis pecados y no lo merezco. Te pido que transformes mi vida y pueda estar siempre abierto a compartir de Jesús sin importar el desvío de mi plan original. Quiero que mi vida sea de servicio a Ti. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén.

domingo, 31 de agosto de 2014

Josué 1:11

Josué 1:11


Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.



Josué está indicando lo que deben hacer los israelitas transmitiéndoles lo que Dios le había dicho anteriormente. La acción a realizar era CRUZAR el Jordán, pero para ello es necesario PREPARARSE.
Me ha sorprendido muchas veces la Biblia, o Dios, en cuanto al ORDEN que siempre está en las cosas. Hay un orden en cuanto a la creación, orden en nuestra vida (nacemos-crecemos-morimos), hay orden en la naturaleza, en fin, en cada parte de la creación de Dios se manifiesta su exactitud y preparación. Absolutamente nada fue creado al azar. Esto me pone a meditar sobre el orden y preparación en mi vida. No soy ordenado…
Pero no se trata solo de ser ordenados con papeles, trabajo, con la pasta de dientes y tu ropa. Se trata de ordenar tu vida y PREPARARLA para lo que vives y lo que estás por vivir.
La vida es dura, difícil y muchas veces puede parecer injusta. Hay ocasiones que simplemente NO entiendes lo que nos pasa. No haces nada malo, tratas de guiarte por un buen camino y aún así estás atravesando momentos difíciles.
Hay muchos autores que definen mucho mejor que yo lo que ES una vida. Mi punto principal, es que, sabiendo esto, es necesario que pongas atención a la forma en que ORDENAS y te PREPARAS en tu vida.
La siguiente vez que estés planeando tu día o semana, ¡INCLUYE A DIOS! Ejemplo: Cuando te levantes, has una oración y ponte en comunicación con el Señor agradeciendo por el día que comienza y entregándole lo que está por venir (cita con Dios en la mañana). Da gracias por los alimentos, entendiendo que Dios te sustenta (cita con Dios por la tarde). Estudia su palabra y memoriza versículos que te ayuden durante el día, como por ejemplo: si tienes problemas de fe, busca aquellos que te hagan recordar que las promesas de Dios se cumplen, o si quieres trabajar tu carácter, aquellos que digan que los frutos del Espíritu son dominio propio y así sucesivamente (cita con Dios EN TODO MOMENTO). Pero no hagas como muchas personas que simplemente se levantan, salen con prisa, de mal humor y ¡ACABA de empezar su día! No permitas que en tu vida, tanto en áreas personales como en las laborales, la falta de ORDEN y PREPARACION te lleven por caminos equivocados.
Josué pidió a los israelitas que PREPARARAN comida para lo que habría de venir. Hoy, examina tu vida. Reflexiona si estás PREPARANDO “tu comida” para cada día que Dios te permite vivir o si simplemente vives un día y otro sin ningún sentido

Oración
Dios: te pido perdón por mis pecados. Te pido que me limpies y pueda ser digno de hablar contigo. Te quiero poner mi vida y dejarte que la ordenes. Ayúdame a prepararme cada día para trabajar para Ti. No quiero seguir con una vida desordenada, te la entrego en el nombre de Cristo
Amén

sábado, 30 de agosto de 2014

Santiago 1:22

Santiago 1:22
No se contenten con sólo escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.





La versión de Reina Valera 1960 dice: pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. La versión de Dios habla hoy dice: pero no basta con oír el mensaje: hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos.
Quiero hacer énfasis en el autoengaño. En el mundo en que vives, es posible que realices actos erróneos y la gente no los perciba. Puedes engañar a tu esposa, engañar a tus padres, a tus jefes, pasarte una luz roja sin que te vea un policía, llevar una vida los domingos y otra los demás días engañando así a la congregación. Engaños y más engaños, pero al final, debes entender que la única persona que estás engañando es a ti mismo. Tú y nadie más que tú, es el perjudicado. ¿Puedes darte cuenta de esto? No tiene ningún logro el burlar a las personas y hacerlas creer lo que no es. Tú te estás engañando a ti mismo y eso no te lleva a ninguna parte.
Por otro lado, hay personas que se van al extremo del versículo y lo único que quieren hacer son obras. Quieren ayudar enfermos, ancianos, gente de la calle y así la lista sigue. ¿Qué tiene de malo? Que Dios dice no BASTA con escuchar la palabra sino ponerlo en práctica. La práctica no es aquello que tú pienses que se deba hacer, sino que está basada en lo que Dios dice que debe hacerse. El primer paso, lo más básico y elemental es leer la Biblia, enterarte de lo que Jehová dice y tiene para ti. El segundo paso va de la mano con el primero: poner en práctica lo aprendido.
Recuerda que Dios quiere que las cosas sean a Su manera, no a la tuya, que es un Dios soberano y sobre todo de orden. ¡Qué orgullo tan grande tenemos cuando pensamos que nuestras ideas y actos son mejores que lo que Él propone! Me he topado con personas que no quieren congregarse porque no confían en las iglesias, personas que no entregan su diezmo a la iglesia porque no les gusta la administración que se lleva a cabo, personas que se dedican a encontrar fallas en los que siguen a Jesús de manera incondicional. ¿Realmente crees que puedes llevar una mejor vida que la que te propone Dios? ¡Por favor! ¡Humilla un poco tu corazón!
Si Dios dice, tú haces. Deja de cuestionar. Obedece. Aprende a leer constantemente la Biblia y sobre todo a llevarla por práctica siempre. Si te dice que no dejes de congregarte, ¡no lo hagas!; si te pide que des tu diezmo, ¡dalo!; si te pide que respetes a tus autoridades ¡respétalas!; si te pide que ames a tu prójimo ¡ámalo!; si te pide que seas pronto para oír y lento para enojarte ¡hazlo! La Biblia NO es un libro de buenas intenciones. Es la palabra de Dios que te guía por el camino correcto. ¡No basta con escucharla! Es necesario que la lleves a la práctica en tu PROPIA VIDA. Deja de engañarte. Tú eres el único perjudicado. Te animo a que le des una oportunidad a Dios poniendo por práctica su palabra, te aseguro que te sorprenderás.

Oración
Padre Santo: perdona mis pecados y pon en mí el perdón para perdonar a los que me han hecho mal. Reconozco que he pasado tiempo siendo solamente oidor de tu palabra y hoy entiendo que me pides que sea hacedor. Ayúdame para que no tenga pena, que no me desanime y que pueda aplicar tus mandamientos en mi vida. No quiero engañarme a mí mismo sino quiero cambiar y comenzar a hacer lo que Tú me pides. Te pido que escuches mi oración, en el nombre de Jesús
Amén