sábado, 5 de julio de 2014

Filipenses 4:4-5

Filipenses 4:4-5


Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo: ¡Regocijaos!  Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.  El Señor está cerca.



El día de ayer fue soleado y con un cielo azul.  Estaba viendo cómo una parvada volaba en círculos y luego se separaban.  A veces regresaban al mismo lugar.  En otras ocasiones terminaban en otro.  Se veía precioso cómo lo hacían.  No estaban buscando comida y tampoco estaban migrando.  Parecía que no estaban haciendo algo en específico.  De hecho parecía que lo que hacían no tenía sentido.  Volaban, regresaban.  Volaban, hacían unos giros y vueltas y regresaban.  Mientras los veía pensaba en qué podrían estar haciendo.  Finalmente me di la vuelta y seguí con mi día.  Hoy que leo acerca del regocijo en el Señor pienso en esos pájaros nuevamente.  ¿Por qué?  Porque es fácil regocijarse cuando todo está bien y entendemos el por qué de las cosas.  Me porté bien, me dieron un premio.  Estudié, saqué buenas calificaciones.  Trabajé honestamente, recibí una remuneración.  ¿Pero qué pasa cuando las cosas no se dan de esta manera?  ¿Cómo regocijarse si todo parece estar de cabeza y sin sentido?  ¿Cómo tener gozo si me esforcé y no conseguí el trabajo?  ¿Cómo tener paz si decidí amar a mi prójimo y me están lastimando?  ¿Cómo tener gozo cuando hay enfermedad?  La verdad es que esa parvada estaba realizando sus vuelos con sentido y propósito.  El problema es que yo no lo entiendo ni estoy familiarizado con sus instintos.  Así también pasa con el Señor.  Parece que está actuando sin sentido.  Parece que no nos escucha.  Parece que está lejos.  Parece que no nos ve.  Parece que no nos entiende.  Parece que está en nuestra contra.  Puede parecer muchas cosas, pero la realidad es que todo tiene un propósito muy específico y no hay absolutamente nada que se salga de sus manos.  El problema es que, así como no pude entender lo que los pájaros hacían, muchas veces tampoco tendremos la capacidad de comprender los planes del Señor.  Si lo piensas, estamos exigiendo demasiado al tratar de comprenderlos ¿No crees?  Nos desesperamos.  Queremos explicación.  Queremos el detalle de lo que sucede y no nos gusta esperar.  La verdad es que nosotros solos nos ponemos la soga al cuello y la apretamos hasta no poder más.  ¿Por qué debemos entender lo que pasa?  ¿Por qué no podemos ejercitar nuestra fe confiando en que el Señor hará conforme a Su voluntad?
Pablo nos dice que nos gocemos.  ¡Regocijaos!  Repite.  Todo en el Señor.  Solamente así podemos tener regocijo.  La alegría no proviene de lo que hay en este mundo sino de la misericordia del Señor al permitirnos gozar lo que tenemos.
Por último, si entendemos que la alegría en nuestras vidas tiene su fuente en el Señor, así también podemos entender que la gentileza para con nuestro prójimo no va a existir si antes no nos gozamos en Jehová.  Primero entregas todas tus cargas pesadas al Señor y te llena de regocijo reconocer que ahora Él tiene el control y que en su amor estará siempre viendo por lo que  es mejor para ti.  Ahora puedes salir y ser gentil y dar testimonio del amor de Dios.  Así será conocida tu gentileza con los demás como lo pide Pablo.  ¡Piénsalo!

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados y sobre todo te pido que tomes el control de mi vida.  Quiero vivir alegre y regocijándome en Ti.  Ayúdame a entender que tienes cuidado de mí y que, aunque no comprenda lo que sucede, para Ti sí tiene sentido.  Te pido que pueda aprender a ser gentil con los demás.  En Cristo Jesús.  Amén

viernes, 4 de julio de 2014

Filipenses 4:2-3

Filipenses 4:2-3


Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor.  Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.



Si a una persona que camina por la calle le preguntáramos sobre Cristo, lo más probable es que por lo menos haya escuchado de Él.  Pedro y Pablo vendrían un poco más abajo.  Personajes como Esteban o Timoteo serían menos “famosos”.  ¿Y qué decir de Evodia y Síntique?  ¿De Clemente?  Seguramente nadie sabría de quién estamos hablando.  De no ser por sus nombres tan extraños, la verdad es que ni yo me acordaría.  Pero hay alguien que no olvida.  Se llama Jehová.  Sabe perfectamente lo que hacemos pero sobre todo, conoce nuestros corazones.  A Él no se le olvida lo que hacemos para su obra.  Él nos ha añadido al libro de la vida.  El lugar más importante donde puede estar tu nombre.  Ahí escribe el nombre de quienes hemos recibido a Cristo y buscamos imitarlo.
Recientemente fue la entrega de los Oscares.  Uno de los premios más reconocidos para los amantes del cine.  ¿Qué actor (sin contar a Woody Allen) no querría estar en la lista de los nominados?  En algunos eventos exclusivos, se mandan invitaciones y solo aquellos que están en la lista pueden entrar.  Cada año, una de las firmas financieras más importantes del mundo, publica una lista en la que aparecen aquellos que han logrado ser socios.  Muchos desean estar en distintas listas y solamente algunos lo logran.  Pero hay una lista que pocas personas ponen atención y es la más importante de todas: la lista del libro de la vida.  Los nombres que aparecen representan personas que pasarán una eternidad en compañía de Dios.  ¿No te parecería la lista que más deberíamos desear?  Debería ser la más codiciada y demandada.  Pero este mundo está de cabeza y preferimos otras listas de menor importancia que nos parecen más atractivas.
Pablo nos pide que estemos en paz entre hermanos.  Nos pide que nos apoyemos.  Y también nos recuerda que cada uno de nosotros estamos en la lista del libro de la vida.  Trabaja para el Señor.  No para el reconocimiento de los que te rodean.  Para el Señor.  Aunque a veces sea difícil, ten fe y obedece.  Aunque parezca insignificante, obedece.  Aunque parezca que sería mejor tomar otra decisión, no lo hagas, ten fe y actúa conforme a aquello que agrada al Señor.  Él sabrá recompensarte.  A Su tiempo.  A Su manera.  Pero de una cosa puedes estar seguro: tu nombre estará en el libro de la vida y te gozarás con el Señor al ver la lista de acciones que tomaste para darle gloria en todo lo que pudiste.  Por el contrario, que triste sería analizar una vida que conoce de Dios y prefirió esconderse siempre con tal de con comprometerse.

Oración
Padre: te pido perdones mis pecados.  Entiendo que Cristo murió por mí y que a través de Él puedo reconciliarme contigo.  Te pido que así sea.  Quiero estar en el libro de la vida.  Se que he deseado lo incorrecto pero hoy quiero buscar lo tuyo.  Guía mi vida en tu camino y conforme a tu voluntad.  Te pido me llenes de fe para dar los pasos que no puedo dar.  Te pido me llenes de fuerza para levantarme cuando no puedo más.  Llena mi vida Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

jueves, 3 de julio de 2014

Filipenses 4:11-13

Filipenses 4:11-13


No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.



Es fácil pensar que algo nos pertenece.  Pensamos que nuestro trabajo nos pertenece, nuestra pareja, nuestro dinero, nuestra salud, nuestra vida en general.  Probablemente se deba a la costumbre que genera el día a día y simplemente damos por hecho que si el día de hoy me fui a dormir con x y z pues mañana también tendré x y z.  Justamente aquí es donde entra la zona de conflicto entre Dios y nosotros.  El Señor nos dice que somos administradores de lo que Él nos da pero en realidad todo le pertenece a Él y no a nosotros.  Leíste bien.  Todo le pertenece a Él.  ¿Acaso decidiste cuándo y cómo nacer?  ¿Pudiste opinar sobre el color de tus ojos?  ¿Puedes decidir cuándo enfermarte?  Así la lista continúa.  No podemos decidir cuántos hijos tener.  No podemos decidir dónde vivir.  Realmente no podemos decidir nada por nuestra propia cuenta.  Tal vez estás entrando en confusión con lo que acabas de leer.  No te desesperes y sigue leyendo.  La verdad es que nosotros podemos decidir vivir en tal o cual lugar, pero si el Señor no lo quiere así, simplemente no sucederá.  Hay personas que perdieron a sus hijos a muy temprana edad.  ¿Pudieron decidir algo al respecto?  No.  Hay personas que de un día para otro pierden su trabajo o su negocio deja de funcionar.  Varios años le dedicaron.  Muchas noches se fueron a dormir y al día siguiente fue lo mismo.  Hasta que un día, todo cambió.  Esto es lo que nos está diciendo Pablo que ha vivido.  Él perseguía a los cristianos.  Buscaba acabarlos.  Tenía un trabajo, tenía lujos y placeres.  Cada noche se acostaba y al día siguiente hacía lo mismo.  Pero un día, todo cambió.  Tuvo su encuentro con Dios y nada fue igual.  Ahora estaba encarcelado injustamente.  Había sido ya golpeado, atravesaría naufragios, sería lapidado hasta ser considerado muerto entre muchas otras cosas.  Pero finalmente decidió tener contentamiento y paz a través de Cristo en quien todo lo podemos.  Así también tú y yo debemos decidir hoy.  Decidir por vivir agradecidos.  Decidir por vivir obedeciendo y sirviendo sin importar que haya abundancia o escasez.  Vivir para Cristo con hambre o con un banquete cada día.  Sea cual sea tu situación, el entregar tu vida al Señor no debe depender de las circunstancias.  Ahora, ¿esto quiere decir que no tendrás tristezas ni te sentirás abatido?  No.  Todo lo contrario.  No conozco a nadie que haya perdido su trabajo o no tenga que comer que no se sienta mal.  La diferencia está en entender que podemos seguir adelante pues el Señor es quien nos fortalece y no las circunstancias.  ¿Lo puedes ver?  Allá afuera quieren hacerte creer que tu cuenta de banco, tu casa, tu trabajo y otras cosas materiales te dan dirección y fuerza para avanzar.  El problema llega cuando todo esto se viene abajo.  ¿Cómo seguir?  ¿Por qué crees que hay millonarios que se suicidan?  Es difícil vivir entregado al Señor y poder decir las palabras que Pablo dice, pero no es imposible.  De hecho, tenemos prácticamente la batalla ganada pues el Señor es quien hace todo el trabajo.  A nosotros nos corresponde entregarnos.  Rendirnos.  Humillarnos y dedicarnos a glorificarle.

Oración
Padre: definitivamente tenía mi fortaleza y esperanza puestas en los lugares equivocados.  Pensaba que yo decidía, que merecía y además que me pertenecían tantas cosas y hoy entiendo lo equivocado que estaba.  Realmente todo te pertenece.  Señor perdóname.  Guíame en tu camino.  Fortaléceme pues quiero seguirte y debo cambiar mi forma de pensar y de actuar.  Te entrego mi vida y te pido que pueda vivir en obediencia y servicio a Ti, siempre agradecido y gozoso a través de la fuerza que Cristo me da.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

miércoles, 2 de julio de 2014

Filipenses 4:20.

Filipenses 4:20.  
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.    ¡Qué fácil leemos versículos como este sin entender la profundidad que involucran!  Se vuelven una especie de muletilla.  Escuchamos tanto que la gloria sea a Dios que se nos olvida lo que realmente significa.  Por esta razón no quise agregar ningún otro versículo.  A Dios sea la gloria.  ¿Cómo vivir dando gloria al Señor?
Para poder darte cuenta si vives dando gloria a Dios podrías empezar con las siguientes preguntas: ¿Qué respondo cuando recibo un cumplido o halago?  ¿Agradezco a Dios por lo que pasa en mi vida o lo veo como resultado de mi preparación, dedicación y esfuerzo?  Pero dar gloria a Dios no termina ahí.  Involucra negarse a uno mismo.  Morir a nuestros deseos para vivir por la cruz.  Esto es lo que realmente significa a Él sea la gloria.  Reconocemos que lo merece todo.  Reconocemos su amor, gracia y misericordia.  Damos testimonio de que sin Él, nada puede ser.  Vivimos conforme a su voluntad y entendemos que sus caminos son mejores que los nuestros.  Dar gloria a Dios involucra acción.  No es algo que se diga y listo.  Es algo que se demuestra.  Te voy a dar unos ejemplos.  Cuando perdonas sin que te hayan pedido perdón estás dando gloria a Dios.  Cuando amas a tu prójimo sin importar que te hayan lastimado estás dando gloria a Dios.  Cuando decides obedecer a tus autoridades estás dando gloria a Dios.  ¿Te das cuenta cómo dar gloria involucra acción?  Si realmente amas a Dios, si realmente te consideras seguidor de Jesús, este tipo de acciones deben ser el común denominador de tu día a día.  Si por el contrario, sigues quejándote, dejando que la preocupación se apodere siempre de ti, que el mal humor se robe tu gozo entre muchas otras cosas, es tiempo de que evalúes tu comunión con Dios y si realmente has hecho una decisión por Él.
Dar gloria a Dios no se da los domingos.  Dar gloria a Dios no es una muletilla.  Dar gloria a Dios es un estilo de vida.  Es aprender a poner al Señor en el lugar que le corresponde y vivir para Él.  ¡Eso es dar gloria a Dios!  Antes de tomar cualquier decisión, la pones en oración para que Él te guíe y muestre el camino correcto.  Antes de que tu enojo se convierta en algo incontrolable, acudes a Él para que calme lo incontrolable.  Dar gloria a Dios significa buscar al Señor en todo momento para que transforme tu vida y la utilice para llevar su palabra a cada rincón.  Cuando Pablo dice: la gloria sea por siempre a Dios Padre, nos está diciendo que: sin importar mi circunstancia de preso injustamente, confío en Sus planes, confío en Su cuidado, confío en Su amor, confío en que Él hará conforme lo mejor para mí.  ¡Esa es la gloria al Señor!  Espero puedas darte cuenta de lo profundas que son estas palabras.  Espero puedan quedarse grabadas en tu corazón.  Espero abras tu corazón al Señor y te des cuenta si realmente vives dándole la gloria.

Oración
Padre: quiero vivir cada día entregado a Ti.  Quiero que mi vida sea testimonio de tu amor y que mis actos siempre te den la gloria.  Quiero aprender a quitar la atención de mí y poner los focos siempre a Ti.  Ayúdame y renuévame mi Señor.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

martes, 1 de julio de 2014

Vencedores en el sufrimiento

Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
Apocalipsis 12:11

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11-25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento?   Cómo vivir en un mundo adverso

Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
1 Pedro 2:12

Tal vez no lo haya comprendido antes, pero vivir como cristiano en este mundo es como ser extranjero sin hogar ni ciudadanía permanente. El apóstol Pedro se refirió a los creyentes como "extranjeros y peregrinos" (1 P. 2:11). Usted debe considerarse un ciudadano temporal y abstenerse de participar en la maldad del mundo.

Esa es una perspectiva importante que debe mantenerse mientras aumenta la hostilidad hacia el cristianismo en nuestra sociedad. Muchos incrédulos consideran la inmoralidad como un estilo de vida alternativo y creen que el hombre puede resolver sus problemas de la manera que le parezca.

Para vivir en tal sociedad, tiene que armarse de una confianza en el poder de la justicia a fin de triunfar sobre la persecución y el sufrimiento. Durante tiempos de hostilidad, usted debe tener confianza y no quedar atrapado en la confusión.

lunes, 30 de junio de 2014

Vencer con el bien el mal

Vencer con el bien el mal

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Romanos 12:21

Devolver bien por mal es una de las obligaciones más difíciles de un cristiano. Pero desde la época del Antiguo Testamento, esa ha sido la orden de Dios para el creyente: "Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará" (Pr. 25:21-22).

La expresión "ascuas amontonarás sobre su cabeza" se refería a una antigua costumbre egipcia. Una persona que quería mostrar arrepentimiento público llevaba sobre la cabeza una sartén de carbones encendidos para simbolizar el ardiente dolor de su vergüenza y de su culpa. Cuando usted ama a un enemigo tanto como para esforzarse por satisfacer sus necesidades, espera avergonzarlo por el odio que le tiene a usted.

A fin de evitar ser vencido por el mal que se le ha hecho, en primer lugar no debe dejar que lo agobie. En segundo lugar, no debe permitir que lo opriman sus propias reacciones indebidas. En ambos casos, el mal mismo debe ser vencido por el bien.                               ¿Quién es su prójimo?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 22:39

Jesús respondió a la pregunta del abogado judío "¿Y quién es mi prójimo?" con la parábola del buen samaritano (Lc. 10:30-37). En esa conocida historia, a un judío se lo golpea y se lo deja por muerto en el camino. Un samaritano compasivo salva al hombre, aunque por lo regular los samaritanos y los judíos se odiaban.

La moraleja de la historia es que el prójimo es cualquiera que se cruza en nuestro camino con una necesidad. ¿Habría reaccionado usted como reaccionó el samaritano si se hubiera encontrado al hombre herido a la orilla del camino? Espero que usted no habría pasado de largo, como hicieron el sacerdote y el levita de la historia.

La lección de la parábola no es que usted se detenga y ayude a alguien a quien se le haya desinflado un neumático, o que tenga que darle dinero a todos los mendigos que se encuentre. Pero Dios quiere que sea sensible ante semejantes situaciones y esté dispuesto a ayudar si piensa que su ayuda es la única que la persona pueda recibir. En otras palabras, siga la regla de or "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mt. 7:12). 

domingo, 29 de junio de 2014

Ver la realidad de una vida transformada

Ver la realidad de una vida transformada

Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

Hechos 28:30-31

El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.

Tal vez usted esté pensand No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.

A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado.         Cobrar valor

Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.

Filipenses 1:14

El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).

¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.