jueves, 30 de enero de 2014

La presión del ministerio

La presión del ministerio

El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.

2 Timoteo 2:6

Una persona que sirve de todo corazón estará contenta solamente con el fruto espiritual. Pero algunas solo estarán contentas con prestigio, aceptación o dinero.

En el pasado, Satanás ha tratado de poner ese pensamiento en mi mente. A veces ha tratado de ponerme a dudar de por qué me interesan las personas a quienes sirvo. Su propósito es asegurarme en el conocimiento de que soy salvo y voy al cielo, que se me paga bien en un buen trabajo con mucha seguridad. Pero esa es una mentira de Satanás.

Es fácil dejar que Satanás lo presione a uno hasta conformarse con menos de lo mejor de Dios. Cuando Satanás pone pensamientos como esos en mi cabeza, mi reacción es: No estoy contento con que se me tome en cuenta o se me aprecie. Lo que importa es llevar fruto. Haga del fruto espiritual el enfoque de su ministerio.     Una obligación con Dios

A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.

Romanos 1:14

Un joven me preguntó una vez qué me motiva a estudiar semana tras semana. Le dije que a veces los pasajes bíblicos son tan estimulantes que no puedo esperar a que llegue el domingo para predicar. Pero luego hay otras veces en las que lucho contra las prioridades que desplazan mi tiempo de estudio, y entonces mi ministerio no parece tan emocionante. Tengo en realidad que abrirme paso a través de esos tiempos porque sé que tengo una deuda con Dios.

¿Qué sucede si veo que hay una casa incendiada, y las personas que están dentro no saben lo que está ocurriendo? No puedo pararme en la esquina y preguntarme si vale la pena que se salven. Como tienen necesidad y yo tengo la información que puede salvarlos, estoy obligado con ellos.

Si usted participa en el servicio cristiano solo cuando le gusta hacerlo, no ha aprendido la clase de servicio que Pablo describió en el versículo de hoy. Cuando se enfrenta a un tiempo difícil en el servicio a las personas, a veces de lo único que puede depender es de su obligación con Dios. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Entre en el juego

Entre en el juego

Corred de tal manera que lo obtengáis.

1 Corintios 9:24

Tuve el privilegio de ser atlético de joven y jugué en varios equipos de diferentes deportes. Recuerdo a muchos muchachos con poca o ninguna capacidad deportiva que trataban de formar parte de aquellos equipos. Una que otra vez, un entrenador sentía pena por algún muchacho así, y lo ponía en el equipo a pesar de su talento deportivo. Le daba al muchacho un uniforme para hacerle sentir que era parte del equipo aunque no permitiera que el muchacho participara en el juego.

Afortunadamente, es todo lo contrario en la vida cristiana. El Señor no nos pone en el equipo solo para que nos sentemos en el banco de suplentes. Tiene el propósito de enviarnos al juego. Es su gracia la que nos llama a la salvación, y es su voluntad la que nos envía al mundo para dar testimonio de Él.

Todos somos como el muchacho que no tenía talento deportivo. Dios nos pone misericordiosamente en el equipo, no debido a nuestra habilidad, sino simplemente por su gracia soberana. Y Él nos da la capacidad para participar en el juego. Así que, entre en el juego y dé gracias por el santo privilegio de servir a Jesucristo.    Obligado a servir

Que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

Efesios 4:1

¿Tiene idea de cuán supremo llamamiento es servir a Cristo?

Pablo dij "Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Ef. 2:10). También dij "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados" (Ef. 4:1).

En los tiempos antiguos, a un vencedor en los juegos olímpicos se le preguntó una vez: "Espartano, ¿qué ganarás con esta victoria?" A lo que respondió: "Señor, tendré el honor de luchar en la línea del frente para mi rey". Que esa sea su respuesta al llamado de su Rey.

lunes, 27 de enero de 2014

Una entrega sincera

Una entrega sincera

Testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu.

Romanos 1:9

En la actualidad, empleamos la palabra espíritu de la misma manera que el apóstol Pablo la empleó en el versículo de hoy. Pudiéramos observar a un deportista que juega muy bien y entonces comentar que mostró un espíritu fogoso, que significa que todo su ser estaba participando en su esfuerzo. Cuando estaba en la universidad, el premio "Espíritu de equipo" se le daba al jugador de fútbol que hiciera el mayor esfuerzo en el terreno. Esa es la forma en la que Pablo servía al Señor.

Pablo nunca sirvió al Señor sin una entrega sincera. Al hacerlo así, se distinguió de los mercenarios, cuyo trabajo era externo y no sincero (Jn. 10:11-13). Así que sea como Pablo, y haga un esfuerzo sincero en su servicio a Cristo.    El servicio como adoración

Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Romanos 12:1

Cuando muchos piensan en la adoración, se imaginan los vitrales de una iglesia y los inmensos órganos. Pero en la Biblia, la misma palabra que se emplea para describir la adoración también significa servicio.

La mayor adoración que puede rendírsele a Dios es servirle. Para Pablo, el servicio significaba una entrega absoluta.

Pablo le escribió a Timote "Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia" (2 Ti. 1:3). Pablo estaba diciendo que se podía mirar en lo más íntimo de su ser y ver que servía a Dios con todo su ser. El servicio de Pablo era un acto de adoración. Era profundo, genuino y sincero. Esa es la verdadera medida de la genuina espiritualidad. La única forma de servir a Dios es con una entrega absoluta.

domingo, 26 de enero de 2014

Verdadera gratitud

Verdadera gratitud

Doy gracias a Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

Romanos 1:8

Una cosa sabemos del apóstol Pablo: Tenía un corazón agradecido. En casi cada una de sus epístolas, Pablo expresó gratitud por las personas que recibían su mensaje. Aunque sabía que cada iglesia necesitaba corrección, no solo envió instrucción; también envió un mensaje de gratitud. Siempre podía ver que se cumplían los propósitos de Dios. Pablo expresó lo que está en el corazón de todos los verdaderos siervos de Dios: "Una actitud agradecida".

Lamentablemente, algunos van por la vida destacando lo negativo. Se niegan a ser agradecidos por lo bueno que Dios está haciendo en la vida de otra persona. Si no les está sucediendo a ellos, entonces piensan que es malo. Pablo no expresó su gratitud diciendo "Estoy muy agradecido por lo que Dios ha hecho por mí". Más bien dijo "Doy gracias a Dios por ustedes". Él sentía tanto gozo por el éxito de otra persona como del suyo propio. Que lo mismo pueda decirse también de usted.     Un corazón agradecido

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros.

Filipenses 1:3

Un corazón agradecido es esencial para el verdadero servicio espiritual. Si está tratando de servir al Señor sin gratitud en su corazón por lo que ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.

¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más.

Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: "Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido". Pero cuando él lo haga, ¡cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido!

sábado, 25 de enero de 2014

Resucitado por medio del Espíritu

Resucitado por medio del Espíritu

Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 3:34-35

Jesucristo desempeñó una función que exigía sumisión voluntaria, e hizo la voluntad del Padre mediante el poder del Espíritu. Ese es un acto asombroso de amor y humildad de alguien que es plenamente Dios y que siempre lo será por toda la eternidad.

Es importante reconocer la obra del Espíritu en el ministerio y la resurrección de Jesús porque ella indica que toda la Trinidad participó en la redención de la humanidad. La mayor confirmación de que Jesucristo es quien dijo ser es que el Padre resucitó al Hijo mediante el poder del Espíritu Santo.     Una unión misteriosa

Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Filipenses 2:7

La humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.

Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, "uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciend Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciend ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dij De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer.

viernes, 24 de enero de 2014

Ausentes del cuerpo, presentes al Señor

Ausentes del cuerpo, presentes al Señor

Confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

2 Corintios 5:8

Cuando un creyente sale de este mundo, va de inmediato a la presencia de Cristo. No hay nada como que el "el alma duerme" ni un lugar intermedio de espera, ni la Biblia enseña que haya algún lugar llamado purgatorio. Observe que el apóstol Pablo deseaba "partir y estar con Cristo" (Fil. 1:23, cursivas añadidas).

El versículo de hoy indica que, cuando estamos ausentes del cuerpo, que duerme hasta la resurrección, nuestro espíritu está presente con el Señor. También Pablo les dijo a los tesalonicenses que Cristo "murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él" (1 Ts. 5:10). Lo que Pablo quiere decir es que estemos físicamente despiertos (vivos) o físicamente dormidos (muertos), como creyentes estamos con Cristo. Estamos en su presencia en un sentido espiritual ahora y en un sentido literal cuando nuestro cuerpo esté muerto.

Usted puede regocijarse en el hecho de que no hay momento alguno de su vida como creyente en el que será separado de la presencia consciente de Jesucristo.               Deseos equilibrados por las necesidades

Pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe.

Filipenses 1:24-25

Una característica de un hombre espiritual es que sus propios deseos están equilibrados por las necesidades de los demás. Ese es el tipo de hombre que podía escribir: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:3-4).

La iglesia de Filipos necesitaba a Pablo, como también muchas otras iglesias. Pablo sabía que ellos lo necesitaban tanto que su necesidad probablemente determinara su futuro, lo que expresó en el versículo de hoy.

Aunque Pablo deseaba estar con Cristo en el cielo, también quería quedarse en la tierra para ayudar a fortalecer la iglesia. Él sabía que, si se quedaba la iglesia glorificaría mejor a Cristo, y glorificar a Cristo era lo único que deseaba.

Al tener un nuevo año por delante, ¿a qué está Cristo pidiéndole que entregue su vida? Espero que sea un deseo de satisfacer las necesidades de los demás con un corazón humilde.

miércoles, 22 de enero de 2014

El mundo está herido, maltratado, necesitado, confundido,
perdido, etc. razón por la cual Dios dice: “Porque de tal manera
amé al mundo que di a mi Hijo unigénito para que todo aquel
que en El crea no se pierda sino que tenga vida eterna”. En otras
palabras, lo que el mundo necesita es amor. Pero no cualquier
amor, sino el amor Divino. El cual es  una actitud especial
benevolente de Dios, que lleva a acciones benevolentes.
Esa es la misma cualidad que Él quiere perfeccionada en
sus hijos ya que es a través de ellos que Él da Su amor a otros. El
amor ágape es el pilar más grande sobre el cual se edifica la vida
cristiana. Dios es amor (1 Juan 4:8