martes, 17 de diciembre de 2013

¿Qué garantías tenemos de que somos salvos por la eternidad?

1 JUAN 5.1-13

Nuestro Padre celestial quiere que sepamos con certeza que tenemos la vida eterna por medio de su Hijo Jesucristo. ¿Qué garantías tenemos de que somos salvos por la eternidad?

El amor de Dios. Una razón por la que podemos estar seguros de la salvación eterna, es el amor incondicional de nuestro Padre celestial. Él demostró en la cruz lo mucho que significábamos para Él: envió a su Hijo a morir por nosotros, para que pudiéramos tener vida eterna. (1 Jn 4.9, 10).

La vida y la muerte de Cristo. Por ser el Señor Jesús sin pecado, estuvo calificado para servir como nuestro sustituto y tomar nuestro lugar en la cruz. Al morir por nosotros, Él pagó por todos nuestros pecados y completó la obra necesaria para asegurar nuestra salvación (Jn 19.30).

La promesa del Señor Jesús. Tenemos la garantía de nuestro Señor de que pasaremos la eternidad con Él. El Señor prometió que nunca podremos estar separados de Él, y que nadie podrá arrebatarnos de su mano (Jn 10.28). Él fue adelante a preparar un lugar para nosotros, y volverá para llevarnos allá (Jn 14.2, 3).

El Espíritu Santo que mora en nosotros. Otra garantía es la presencia del Espíritu de Dios dentro de cada creyente. El Espíritu Santo actúa como un sello, garantizando que pertenecemos al Señor, y como promesa de que nuestro futuro está en el cielo con Dios (2 Co 1.21-22).

La Biblia está llena de promesas de Dios, de que los que han recibido a Jesucristo como su Salvador pasarán la eternidad con Él. Si usted está batallando con la duda, medite en las Sagradas Escrituras, y pídale al Espíritu Santo que le guíe para tener una comprensión bíblica en cuanto a su salvación. Pídale al Espíritu Santo que le guíe para tener una comprensión bíblica en cuanto a su salvación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

1 CORINTIOS 2.6-16

1 CORINTIOS 2.6-16

Después de hablar sobre la pequeñez del pensamiento humano en 1 Corintios 1, el apóstol Pablo les presenta a los cristianos la esfera más alta de la sabiduría divina. Esta clase de conocimiento y comprensión no están al alcance de la inteligencia y el razonamiento humanos; vienen estrictamente por medio de la revelación divina. Sólo aquellos donde mora el Espíritu de Dios, tienen "la mente del Señor" (v. 16) y acceso a "lo que Dios [les] ha concedido" (v. 12).

Sin este discernimiento sobrenatural, nadie puede conocer con exactitud al Señor o sus caminos. Muchas personas dicen que creen en Dios, pero no puede tener una comprensión correcta de Él porque su percepción está basada en sus propios pensamientos e ideas. Es más fácil hacerse un dios que se ajuste a sus preferencias, que cambiar para cumplir con las demandas del único Dios verdadero.

Incluso los cristianos debemos estar en guardia contra el intento de adaptar a Dios a la imagen preconcebida que tenemos de Él. La Biblia es la única fuente confiable de revelación divina, pero debemos tener la precaución de considerar a la Palabra en su conjunto; es fundamental que no seamos selectivos en cuanto a los versículos que queremos creer. Por ejemplo, al centrarnos solamente en los pasajes que enfatizan la misericordia del Señor, y excluir a los que hablan de su santidad y justicia, malinterpretamos su verdadera naturaleza.

Busquemos conocer al Señor de verdad, considerando todo lo que dice la Biblia. La sabiduría divina es accesible a todo creyente por medio del Espíritu Santo. Nunca tratemos de limitarlo para acomodarlo a nuestras preferencias. Más bien, que Él ensanche nuestras mentes para abrazar sus pensamientos. Busquemos conocer al Señor de verdad, considerando todo lo que dice la Biblia.

sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Qué lo hace funcionar a usted?

¿Qué lo hace funcionar a usted?

Fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros.

Colosenses 1:25

¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía poca importancia para él. En Hechos 20:24 dij "Ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús". Rindió su vida, sus bienes, sus ropas, su reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta: "para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (v. 24).

Pablo escribió a la iglesia de Roma: "En cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma" (Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo impulsaba: "Me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!"

Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es la vida de usted como la de Pablo?     Preso por Cristo

Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.

Filipenses 1:13

El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.

Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, ¡los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él! El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer "en todo el pretorio". Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.

¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta "los de la casa de César" (Fil. 4:22). Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Ver la realidad de una vida transformada

Ver la realidad de una vida transformada

Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

Hechos 28:30-31

El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.

Tal vez usted esté pensand No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.

A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado.         Cobrar valor

Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.

Filipenses 1:14

El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).

¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El Dios de paz

El Dios de paz

El Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:9

El apóstol Pablo a menudo se refirió al Señor como el Dios de paz. En Romanos dij "Y el Dios de paz sea con todos vosotros" (15:33). En 2 Corintios escribió: "El Dios de paz y de amor estará con vosotros" (13:11). Y a los creyentes tesalónicos les dij "El mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera" (2 Ts. 3:16).

El versículo de hoy subraya el hecho de que el carácter de Dios es de paz. Él es el origen y el dador de la paz. Cuando nuestras actitudes, nuestros pensamientos y nuestra conducta están en armonía con Dios, la paz de Dios y el Dios de paz nos protegerán. Su paz da consuelo, tranquilidad, quietud y confianza en medio de cualquier prueba que pueda afrontar.            La medida de la madurez espiritual

En esto me gozo, y me gozaré aún.

Filipenses 1:18

Puede medirse la madurez espiritual de un creyente por lo que puede quitarle el gozo. El gozo es un fruto de una vida guiada por el Espíritu (Gá. 5:22). Debemos regocijarnos siempre (Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). En todas las circunstancias el Espíritu Santo produce gozo, de modo que no debe haber ningún momento en el que no estemos regocijándonos de alguna manera.

El cambio, la confusión, las pruebas, los ataques, los deseos insatisfechos, el conflicto y las relaciones tirantes pueden quitarnos el equilibrio y despojarnos del gozo si no tenemos cuidado. Entonces hemos de llorar como el salmista: "Vuélveme el gozo de tu salvación" (Sal. 51:12).

Jesús dij "En el mundo tendréis aflicción" (Jn. 16:33), y el apóstol Jacobo dij "Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Stg. 1:2). Dios tiene su propósito en nuestras aflicciones, pero nunca nos quita nuestro gozo. A fin de mantener nuestro gozo debemos asumir la perspectiva de Dios respecto a nuestras pruebas. Cuando nos rendimos a la obra de su Espíritu en nuestra vida, no nos agobiarán nuestras dificultades. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

justicia y misericordia

justicia y misericordia

Romanos 3.21-26

La condición pecaminosa de la humanidad nos plantea un dilema. ¿Cómo puede un Dios santo y justo perdonar nuestros pecados? Si Él nos trata solo en base a su justicia, todo ser humano sufriría el castigo eterno de su ira que merecen sus pecados. Pero si dispensara misericordia en vez de justicia, nadie pagaría el castigo por el pecado, y Dios dejaría de ser justo.

Solo había una manera para que el Señor pudiera permanecer fiel a su naturaleza y al mismo tiempo perdonar nuestros pecados. La solución era satisfacer su justicia derramando su ira sobre un sustituto. Entonces, el castigo por el pecado sería pagado, y Él estaría libre para ofrecer misericordia a los pecadores. Este es el único plan que adecua ambos aspectos de su naturaleza divina. Por eso, Cristo vino como nuestro sustituto; Él recibió el castigo por nuestro pecado, permitiéndonos experimentar la misericordia del Padre. Ahora, al poner su fe en Jesús, cualquier persona puede ser justificada, es decir, declarada legalmente justa.

El plan de salvación de Dios es tan sencillo que hasta un niño puede entenderlo. Pero, al mismo tiempo, la complejidad de lo que pasó en el Calvario está mucho más allá de la comprensión humana. Aunque no somos capaces de entender plenamente lo que ocurrió allí, podemos saber que la cruz es la demostración más grande del amor de Dios por nosotros.

¿Puede usted imaginar lo que costó su salvación? El glorioso plan del Padre y del Hijo, son prueba del enorme valor que usted tiene a los ojos de Dios. Desde su perspectiva, usted es digno de todo el dolor y sufrimiento que fueron necesarios para garantizar su presencia eterna con Él en el cielo.

martes, 10 de diciembre de 2013

La palabra profética

La palabra profética

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.

2 Pedro 1:19

Los creyentes de Filipos tenían los libros del Antiguo Testamento, pero todavía no se había completado todo el Nuevo Testamento cuando Pablo les escribió su carta. Como pueden haber tenido acceso solamente a una cantidad mínima de la revelación escrita en el Nuevo Testamento, los creyentes acudían a los apóstoles como su fuente de la verdad hasta que se pusieron juntos todos los libros del Nuevo Testamento. De modo que la norma de la fe y de la conducta cristiana estaba incluida en la enseñanza y en el ejemplo de los apóstoles.

Por eso el día de Pentecostés tres mil creyentes "perseveraban en la doctrina de los apóstoles" (Hch. 2:42). Por eso Pablo les dijo a los creyentes corintios: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Co. 11:1). Pero usted tiene una ventaja que ellos no tuvieron; usted tiene toda la revelación de Dios a su disposición. Así que no deje de aprovecharla.            El ejercicio hace maestro al novicio

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced.

Filipenses 4:9

En el versículo de hoy, el apóstol Pablo subraya que los creyentes de Filipos necesitaban practicar lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en su vida.

En primer lugar, aprendieron de su instrucción personal, que incluía la predicación, la enseñanza y la disciplina (cp. Hch. 20:20). Él presentaba las verdades del Antiguo Testamento y el significado de la revelación del Nuevo Testamento, explicando cómo se aplicaban a la vida de ellos.

Además, lo que recibieron de Pablo era la revelación directa de Dios. La Biblia pone en claro que Pablo recibió directa revelación del Señor y luego la dio a conocer a los creyentes (cp. 1 Co. 11:2; 15:1-3; 1 Ts. 4:1).

De otras fuentes también oyeron acerca del carácter, de la manera de vivir y de la predicación de Pablo. Estaban conscientes de su impecable reputación.

Y lo que vieron los creyentes de Filipos en Pablo sabían que era cierto por experiencia propia.

Al igual que la de Pablo, su vida debe ser digna de imitación por los demás creyentes. Así que "sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Stg. 1:22).