miércoles, 11 de diciembre de 2013

justicia y misericordia

justicia y misericordia

Romanos 3.21-26

La condición pecaminosa de la humanidad nos plantea un dilema. ¿Cómo puede un Dios santo y justo perdonar nuestros pecados? Si Él nos trata solo en base a su justicia, todo ser humano sufriría el castigo eterno de su ira que merecen sus pecados. Pero si dispensara misericordia en vez de justicia, nadie pagaría el castigo por el pecado, y Dios dejaría de ser justo.

Solo había una manera para que el Señor pudiera permanecer fiel a su naturaleza y al mismo tiempo perdonar nuestros pecados. La solución era satisfacer su justicia derramando su ira sobre un sustituto. Entonces, el castigo por el pecado sería pagado, y Él estaría libre para ofrecer misericordia a los pecadores. Este es el único plan que adecua ambos aspectos de su naturaleza divina. Por eso, Cristo vino como nuestro sustituto; Él recibió el castigo por nuestro pecado, permitiéndonos experimentar la misericordia del Padre. Ahora, al poner su fe en Jesús, cualquier persona puede ser justificada, es decir, declarada legalmente justa.

El plan de salvación de Dios es tan sencillo que hasta un niño puede entenderlo. Pero, al mismo tiempo, la complejidad de lo que pasó en el Calvario está mucho más allá de la comprensión humana. Aunque no somos capaces de entender plenamente lo que ocurrió allí, podemos saber que la cruz es la demostración más grande del amor de Dios por nosotros.

¿Puede usted imaginar lo que costó su salvación? El glorioso plan del Padre y del Hijo, son prueba del enorme valor que usted tiene a los ojos de Dios. Desde su perspectiva, usted es digno de todo el dolor y sufrimiento que fueron necesarios para garantizar su presencia eterna con Él en el cielo.

martes, 10 de diciembre de 2013

La palabra profética

La palabra profética

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.

2 Pedro 1:19

Los creyentes de Filipos tenían los libros del Antiguo Testamento, pero todavía no se había completado todo el Nuevo Testamento cuando Pablo les escribió su carta. Como pueden haber tenido acceso solamente a una cantidad mínima de la revelación escrita en el Nuevo Testamento, los creyentes acudían a los apóstoles como su fuente de la verdad hasta que se pusieron juntos todos los libros del Nuevo Testamento. De modo que la norma de la fe y de la conducta cristiana estaba incluida en la enseñanza y en el ejemplo de los apóstoles.

Por eso el día de Pentecostés tres mil creyentes "perseveraban en la doctrina de los apóstoles" (Hch. 2:42). Por eso Pablo les dijo a los creyentes corintios: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Co. 11:1). Pero usted tiene una ventaja que ellos no tuvieron; usted tiene toda la revelación de Dios a su disposición. Así que no deje de aprovecharla.            El ejercicio hace maestro al novicio

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced.

Filipenses 4:9

En el versículo de hoy, el apóstol Pablo subraya que los creyentes de Filipos necesitaban practicar lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en su vida.

En primer lugar, aprendieron de su instrucción personal, que incluía la predicación, la enseñanza y la disciplina (cp. Hch. 20:20). Él presentaba las verdades del Antiguo Testamento y el significado de la revelación del Nuevo Testamento, explicando cómo se aplicaban a la vida de ellos.

Además, lo que recibieron de Pablo era la revelación directa de Dios. La Biblia pone en claro que Pablo recibió directa revelación del Señor y luego la dio a conocer a los creyentes (cp. 1 Co. 11:2; 15:1-3; 1 Ts. 4:1).

De otras fuentes también oyeron acerca del carácter, de la manera de vivir y de la predicación de Pablo. Estaban conscientes de su impecable reputación.

Y lo que vieron los creyentes de Filipos en Pablo sabían que era cierto por experiencia propia.

Al igual que la de Pablo, su vida debe ser digna de imitación por los demás creyentes. Así que "sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Stg. 1:22).

lunes, 9 de diciembre de 2013

Nuestra justicia

Nuestra justicia

Efesios 2.1-10

Cualquiera que piense de sí mismo como una persona muy buena, debe analizar cómo evalúa Dios a la humanidad. Él dice que todos venimos al Él muertos espiritualmente y gobernados por Satanás y nuestra naturaleza pecaminosa. A los ojos del Señor, somos hijos de ira que solamente merecemos castigo.

Por otra parte, Dios es tan puro y santo que está totalmente separado de todo pecado, y no puede mirarlo con favor o aprobación (Hab 1.13). Todo lo que Dios hace es correcto y favorable; en comparación, incluso las acciones justas de los hombres, son como trapos de inmundicia (Is 64.6). Sin embargo, a pesar de que no tenemos nada de valor que ofrecerle, el Señor nos quiere como su propiedad, y ha hecho todo lo necesario para que nos acerquemos a Él.

Quienes pusimos nuestra fe en Jesucristo, hemos sido vivificados espiritualmente en Él, y todos nuestros pecados han sido perdonados. Hay un dramático contraste entre lo que éramos antes, y lo que somos ahora en el Señor. Pero este cambio no tiene nada que ver con lo bueno que hemos sido. Incluso, la fe con la que respondemos al Salvador, nos la da Dios. Nunca podremos hacernos justos a nosotros mismos; todo es un regalo de Dios. Y una vez que Él nos declara justificados, nunca más seremos declarados culpables.

Dios ha dicho que en los siglos venideros, Él quiere mostrar las “abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros” (Ef 2.7). Por toda la eternidad se derramará sobre nosotros esta impresionante demostración de su amor que no se compara con nada de lo que conocemos en este mundo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Lo Que Define Al Que Sirve

Lo Que Define Al Que Sirve

Sin embargo... lo soportamos todo con tal de no crear obstáculo al evangelio de Cristo. 1 Corintios 9:12

Philip Pillsbury tenía una reputación internacional como conocedor de la buena comida. Sin embargo, para sus empleados era uno más en el equipo. Tenía la marca inconfundible del molinero trabajador: le faltaban las primeras falanges de tres de sus dedos. Él no permitía que su prestigio y riqueza le separaran de los trabajadores a su cargo, y sus cicatrices lo demostraban.

La frase líder que, describe a los líderes que sirven a los que lideran, a los líderes cuya principal tarea es la de quitar los obstáculos que pudieran impedir que sus seguidores logren el éxito. Jesucristo, por cierto, fue un líder que servía a sus seguidores. También lo fue el apóstol Pablo. En realidad, Pablo confesó que preferiría hacer lo que fuera con tal de no impedir la difusión del evangelio. Por eso renunciaba a sus derechos con tal de que nadie se confundiera con respecto a sus motivos. Se adaptaba al estilo de vida de aquellos a los que quería ganar para Cristo. Y en su cuerpo llevaba las marcas de un seguidor de Jesús (Gálatas 6:17).

¿Qué marcas llevamos que revelan nuestra voluntad de servir a aquellos a los que somos llamados a liderar? El compromiso con una causa se mide según la resignación y el desinterés que mostremos en aras de ver el resultado que buscamos lograr.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Dar gracias en todo

Dar gracias en todo

Colosenses 3.15-17

¿Alguna vez ha notado usted que algunos versículos de la Biblia parecen más fácil de memorizar que de poner en práctica? Uno que nos viene de inmediato a la mente, especialmente durante el tiempo de Acción de Gracias, es “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts 5.18). La palabra “todo” es desafiante, porque hay situaciones en la que no nos sentimos especialmente agradecidos. Hay problemas que enfrentamos, los cuales afectan negativamente todos los aspectos de la vida, robándonos la alegría y quitando nuestro enfoque del Salvador.

A lo largo de los años, ha habido veces cuando al comienzo del servicio de la iglesia, mi corazón ha estado en otra parte. Me he preparado mental y espiritualmente lo más que he podido para predicar el mensaje, pero emocionalmente he estado luchando con algún problema.

Han sido en esos momentos cuando he experimentado algo extraordinario. Cuando escuchando la música, mi corazón ha reaccionado a las palabras de los himnos. El Salmo 22.3 nos dice que el Señor habita entre nuestras alabanzas, y por eso somos sabios al darle gracias “en todo”, aun en las circunstancias difíciles. El hacer esto, mi atención ha cambiado de la adversidad, al amor, provisión y carácter maravillosos de Dios.

La Palabra de Dios nos exhorta siempre a expresar nuestra gratitud al Señor, no importa lo que estemos enfrentando. ¿Por qué razón? Porque cuando nos enfocamos en Dios en vez de hacerlo en el problema, nos damos cuenta de que Él ya nos ha dado la victoria.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Preparado para recibir el regalo de Dios

Preparado para recibir el regalo de Dios

Hebreos 2.14-18

Una de las cosas que más disfruto de la temporada navideña, es ver la alegría en los rostros de los niños. Cuando Andy y Becky eran pequeños, pasaban los días previos a la Navidad mirando los regalos envueltos que estaban bajo el árbol, y tratando de averiguar lo que había en cada uno de ellos. Había una emoción en sus corazones que iluminaba sus ojos.

En la mañana de Navidad, se levantaban temprano y corrían hacia el árbol para ver qué regalos habían recibido. No les importaba lo que íbamos a desayunar ni lo que había en la TV. Ambos ansiaban abrir los paquetes y comenzar a disfrutar de sus nuevos juguetes.

La mayoría de los niños hacen lo mismo; no se les ocurriría simplemente admirar los vistosos paquetes y dejarlos sin abrir. Pero eso es precisamente lo que hace mucha gente con el regalo más grande de todos.

Es por esto que, para algunas personas, estas semanas del Adviento son un tiempo muy difícil del año. Es comprensible que la soledad, las presiones económicas, los sueños insatisfechos y las expectativas no cumplidas, puedan desanimar el espíritu de una persona en una temporada en la que todos debiéramos estar alegres. Pero al mantener nuestros ojos en Aquel que nos ha dado todas las cosas, podemos concentrarnos en lo que no nos puede ser quitado, en vez de lo que no tenemos.

El enemigo quiere robarle su felicidad en esta y todas las Navidades, haciendo que la temporada signifique de todo, menos el nacimiento de Cristo y la razón que tuvo Él para venir (He 2.14-18). Le animo a desenvolver el regalo de salvación de Dios y disfrutar del regalo más grande de todos.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Recordemos las bendiciones de Dios

Recordemos las bendiciones de Dios

Salmo 9.1, 2

Cuando pusimos nuestra fe en Jesús, recibimos ciertos privilegios. Recordar estas promesas es una buena manera de mantener un corazón agradecido, incluso cuando enfrentemos problemas en otros aspectos. Examinemos cuatro bendiciones.

1. El regalo de la salvación en Cristo.No importa qué prueba estemos enfrentando, ella es microscópica al lado del sacrificio de Jesús a nuestro favor. La cruz fue un precio muy alto a pagar, pero el Salvador tomó voluntariamente nuestro lugar para ofrecernos perdón y vida eterna.

2. La seguridad del amor de Dios.El Señor nos ama incondicionalmente (1 Jn 4.16). Lamentablemente, las tormentas de la vida pueden llevarnos a dudar de esto, pero Romanos 8.31-39 nos dice que nada puede separarnos del amor de Dios.

3. La respuesta a las oraciones. Tenemos el maravilloso privilegio de hablar con el Padre sobre cualquier cosa que nos agobie, y Él jamás se cansa de escuchar a sus hijos. Nuestro Dios omnipotente y omnisciente no solo es capaz de ayudarnos en cualquier situación, sino que también sabe la mejor manera de hacerlo.

4. Un plan personalizado. El Señor tiene una determinación, un plan y un propósito para nuestras vidas que Él llevará a cabo si le obedecemos. Nadie está exento de la adversidad, pero podemos confiar en que Dios usará todo para nuestro bien.

Las adversidades, las tentaciones y las pruebas nos tocarán a todos, pero el Señor permite las dificultades por una razón, incluso cuando no entendamos por qué (Ro 8.28). Por tanto, sométase al Padre, dele gracias por su sabiduría, y tenga la confianza de que Él cumplirá sus propósitos para usted.