jueves, 28 de noviembre de 2013

Recordemos las bendiciones de Dios

Recordemos las bendiciones de Dios

Salmo 9.1, 2

Cuando pusimos nuestra fe en Jesús, recibimos ciertos privilegios. Recordar estas promesas es una buena manera de mantener un corazón agradecido, incluso cuando enfrentemos problemas en otros aspectos. Examinemos cuatro bendiciones.

1. El regalo de la salvación en Cristo.No importa qué prueba estemos enfrentando, ella es microscópica al lado del sacrificio de Jesús a nuestro favor. La cruz fue un precio muy alto a pagar, pero el Salvador tomó voluntariamente nuestro lugar para ofrecernos perdón y vida eterna.

2. La seguridad del amor de Dios.El Señor nos ama incondicionalmente (1 Jn 4.16). Lamentablemente, las tormentas de la vida pueden llevarnos a dudar de esto, pero Romanos 8.31-39 nos dice que nada puede separarnos del amor de Dios.

3. La respuesta a las oraciones. Tenemos el maravilloso privilegio de hablar con el Padre sobre cualquier cosa que nos agobie, y Él jamás se cansa de escuchar a sus hijos. Nuestro Dios omnipotente y omnisciente no solo es capaz de ayudarnos en cualquier situación, sino que también sabe la mejor manera de hacerlo.

4. Un plan personalizado. El Señor tiene una determinación, un plan y un propósito para nuestras vidas que Él llevará a cabo si le obedecemos. Nadie está exento de la adversidad, pero podemos confiar en que Dios usará todo para nuestro bien.

Las adversidades, las tentaciones y las pruebas nos tocarán a todos, pero el Señor permite las dificultades por una razón, incluso cuando no entendamos por qué (Ro 8.28). Por tanto, sométase al Padre, dele gracias por su sabiduría, y tenga la confianza de que Él cumplirá sus propósitos para usted.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Un conocimiento renovado

Un conocimiento renovado

Revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Colosenses 3:10

Vivimos en un mundo caído, y como resultado, nuestra mente renovada necesita constante limpieza y renovación. El agente principal de Dios para purificar nuestro pensamiento es su Palabra (Jn. 15:3; Ef. 5:26).

El Nuevo Testamento nos llama a la disciplina mental de pensar debidamente. Colosenses 3:2 dice: "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra". Primera Pedro 1:13 dice: "Ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia… cuando Jesucristo sea manifestado". Y a menudo Pablo les dijo a sus oyentes que pensaran debidamente y no fueran ignorantes.

También el Antiguo Testamento nos llama a pensar debidamente. El rey Salomón dij "Si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz… Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios" (Pr. 2:2-5).

El conocimiento de lo bueno requiere iniciativa y esfuerzo. Pero si usted es fiel haciendo el mayor esfuerzo, Dios le dará entendimiento (cp. Sal. 119:34).               Piense en estas cosas

Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8

lunes, 25 de noviembre de 2013

El control soberano

El control soberano

Elegidos según la presciencia de Dios.

1 Pedro 1:2

A través de los años, las teologías arminianas y calvinistas han estado en polos opuestos. La teología reformada tradicional, que llamamos calvinismo, subraya la soberanía de Dios, pero la teología arminiana en realidad subraya la soberanía del hombre. Enseña que Dios es útil al dar ayuda espiritual, pero que uno tiene que encontrarla en sí mismo para ir a Cristo, perseverar en la fe, alcanzar metas espirituales y obtener victorias espirituales.

¿Qué resulta de esa clase de teología? Una persona puede decir que confía en Cristo, pero en realidad confía en sí misma. Eso muestra la creencia de que el poder para escoger la salvación, o perderla por el fracaso espiritual, pertenece a la persona. Suponga que usted creyera que tenía esa clase de poder. ¿Puede imaginarse lo que sería enfrentarse a la muerte y preguntarse si no pudiera entrar en el cielo porque había cometido muchísimos pecados? Esa incertidumbre causará ansiedad, no seguridad.

Confiar plenamente en Dios requiere conocimiento de su gracia soberana: Que una persona es escogida, redimida, mantenida y glorificada por Dios, que es el iniciador.               La paz celestial

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento.

Filipenses 4:7

El versículo de hoy promete calma o tranquilidad interior al creyente que ora con una actitud agradecida. Observe que no promete cuál será la respuesta a nuestras oraciones.

Esa paz "sobrepasa todo entendimiento", lo cual se refiere a su origen divino. Trasciende el intelecto, el análisis y la agudeza de los seres humanos. Ningún consejero humano puede dársela a usted porque es un don de Dios.

El verdadero reto de la vida cristiana no es eliminar toda circunstancia desagradable de su vida, sino confiar en el infinito, santo, soberano y poderoso Dios en medio de toda situación.

Jesús dij "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 16:33). Así que comience a vivir en el plano sobrenatural, reconozca que vive en un mundo caído, y permita que Dios haga su obra perfecta en usted. Y Dios le dará su paz cuando se entregue confiado en sus manos.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La gracia para proseguir

La gracia para proseguir

Hechos 15.7-11

Como creyentes, atribuimos fácilmente nuestra salvación a la gracia de Dios, pero ¿qué significa para nosotros “esta gracia en la cual estamos firmes” (Ro 5.2)? ¿Cómo funciona ella en la vida diaria, especialmente cuando pasamos por períodos de prueba o sufrimiento?

1. La gracia del Señor libera su poder sobrenatural en nosotros para que podamos sobrellevar las dificultades de la vida y regocijarnos en lo que Él está haciendo en nosotros por medio de la adversidad.

2. La gracia edifica nuestra confianza en el Señor soberano. Nada luce irremediable cuando nos enfocamos en Él, en vez de hacerlo en nuestros problemas.

3. Descubrimos la seguridad de la presencia sustentadora de Dios, ya que Él camina con nosotros en cada paso del camino.

4. Porque hemos experimentado el amor que Dios nos tiene, somos capaces de sentir empatía y amor por los demás cuando enfrenten tiempos difíciles.

5. En las pruebas, la gracia transforma nuestro carácter, y ayuda a que otros puedan ver a Jesús reflejado en nosotros.

Las dificultades son inevitables. Por eso, necesitamos una dosis diaria de la gracia de Dios, si queremos atravesar las pruebas con la confianza de que habrá una recompensa. Si confiamos en nuestras fuerzas, los obstáculos parecerán insuperables, dejándonos desanimados y prontos a renunciar.

Muchas veces, confiamos en Cristo para salvación, pero luego tratamos de vivir sin su ayuda. Si la gracia de Dios fue necesaria para salvarnos, también será necesaria para el resto de nuestra vida. Solo mediante la inyección continua de su poder podremos tener una vida cristiana victoriosa.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La gracia suficiente

La gracia suficiente

2 Corintios 12.7-10

“Creí que la vida cristiana sería más fácil”. ¿Ha pensado usted de esa manera? A veces, llegamos a la familia de Dios con la idea de que el Padre celestial arreglará todos nuestros problemas, y que se dedicará a nuestra felicidad y bienestar. Sin embargo, esa no es la realidad que vemos en la Biblia. Pablo fue un hombre a quien el Señor utilizó enormemente, pero su vida no fue nada fácil.

De hecho, en cierto momento, el apóstol pensó que su dolor era una carga demasiado pesada, y le rogó a Dios que se lo quitara. No hay nada de malo en pedirle al Señor que alivie nuestro sufrimiento, ¿pero cuál debe ser nuestra respuesta si Él no lo hace? Pablo probablemente no imaginó que su experiencia quedaría registrada en la Biblia para consolar y guiar a los creyentes a lo largo de los siglos. La promesa que Dios le dio se aplica también a nosotros: “Bástate mi gracia” (v. 9).

La gracia de Dios podría definirse como su provisión en el momento de nuestra necesidad. El problema es que, a veces, no parece que el Señor está realmente respondiendo a ella. Pero Él ve las deficiencias, los resultados y las complicaciones que nosotros no vemos. Sus propósitos implican el crecimiento espiritual, moldearnos para ser más como Cristo, y fortalecer nuestra fe. Y las pruebas juegan un papel vital en la consecución de estos objetivos.

Lo importante es cómo respondemos. Si lo único que usted quiere es alivio, podría caer en la ira y la duda. Pero si su deseo es llegar a ser la persona que Dios quiere que sea, verá cada prueba como una oportunidad para que Cristo refleje su carácter en usted, y le fortalezca.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La protección de la paz

La protección de la paz

La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:7

El versículo de hoy se refiere a la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestros pensamientos. "Guardará" es un término militar que significa "seguir observando". Los creyentes de Filipos vivían en una ciudad fortificada donde estaban los soldados romanos para proteger los intereses del imperio en aquella parte del mundo. De igual manera, la paz de Dios nos protege de la ansiedad, la duda, el temor y la angustia.

El creyente que no vive en la confianza de la soberanía de Dios carecerá de su paz y quedará en el caos de un corazón atribulado. Pero nuestra segura confianza en el Señor nos permitirá darle gracias en medio de las pruebas porque tenemos la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestra mente.

Cuando Pablo se refiere a nuestro corazón y nuestros pensamientos, no hace distinción alguna entre ellos. Es una declaración amplia que describe todo el ser interior de la persona. Gracias a nuestra unión con Cristo, Él protege con su paz todo nuestro ser. Y eso es lo que nos ayuda a ser espiritualmente estables.                   La acción de gracias de Jonás

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.

Jonás 2:9

Es asombroso que el profeta Jonás diera gracias a Dios mientras estaba en el vientre del gran pez (Jon. 2:1). ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en el lugar de Jonás? Tal vez clamaría: "¿Qué estás haciendo, Dios? ¿Dónde estás? ¿Por qué está sucediendo esto?" Pero Jonás reaccionó de manera diferente: "Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste" (v. 2). Después describió su hundimiento en el mar y la seriedad de su dilema (vv. 3-5)

No obstante, en medio de tan difícil situación, Jonás oró: "Tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo" (vv. 6-7). Aunque tenía sus debilidades, Jonás demostró una gran estabilidad espiritual en su oración. Confió en el poder de Dios para librarlo si quería. De igual manera, la paz de Dios lo ayudará a usted si reacciona ante las circunstancias con acción de gracias.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las convicciones diferentes

Las convicciones diferentes

1 Corintios 8.1-13

Aunque comer carne ofrecida a los ídolos no es un tema controversial hoy, 1 Corintios 8 podría llevarnos a hacernos la pregunta de si Dios juzga de manera diferente la conducta de los cristianos.

Primero, debemos reconocer que algunas verdades morales son evidentes para todos. Son inconmovibles y no cambiarán, a pesar de la situación. Pero otras convicciones están basadas en el conocimiento o las creencias, por lo que variarán de una persona a otra.

La conciencia no se mantiene estática. Por el contrario, se desarrolla de acuerdo con la verdad que una persona escucha y acepta. Cuando usted se convirtió en cristiano, probablemente no cuestionaba actividades, pensamientos o actitudes que ahora considera inaceptables. A medida que su conocimiento de Dios y de su Palabra ha crecido, también lo ha hecho su conciencia. Ya que todos maduramos a ritmos diferentes, el Señor moldea la conciencia de cada creyente de acuerdo con la comprensión o debilidad de cada persona. En estas aspectos cambiantes, lo que está mal para un creyente, puede ser aceptable para otro.

Entonces, ¿cómo debemos vivir con aquellos cuyas convicciones no corresponden con las nuestras? Debemos primero entender que no nos corresponde condenarlos o juzgarlos. El Espíritu Santo guía a cada creyente en el camino que debe ir.

¡Qué maravillosa demostración del amor de Dios! Él crea una senda para cada uno, y da una conciencia sensible de acuerdo a la persona. Nuestra tarea es crecer en la verdad, escuchar su dirección personalizada, y nunca poner obstáculos a un creyente en su camino.