sábado, 23 de noviembre de 2013

La gracia suficiente

La gracia suficiente

2 Corintios 12.7-10

“Creí que la vida cristiana sería más fácil”. ¿Ha pensado usted de esa manera? A veces, llegamos a la familia de Dios con la idea de que el Padre celestial arreglará todos nuestros problemas, y que se dedicará a nuestra felicidad y bienestar. Sin embargo, esa no es la realidad que vemos en la Biblia. Pablo fue un hombre a quien el Señor utilizó enormemente, pero su vida no fue nada fácil.

De hecho, en cierto momento, el apóstol pensó que su dolor era una carga demasiado pesada, y le rogó a Dios que se lo quitara. No hay nada de malo en pedirle al Señor que alivie nuestro sufrimiento, ¿pero cuál debe ser nuestra respuesta si Él no lo hace? Pablo probablemente no imaginó que su experiencia quedaría registrada en la Biblia para consolar y guiar a los creyentes a lo largo de los siglos. La promesa que Dios le dio se aplica también a nosotros: “Bástate mi gracia” (v. 9).

La gracia de Dios podría definirse como su provisión en el momento de nuestra necesidad. El problema es que, a veces, no parece que el Señor está realmente respondiendo a ella. Pero Él ve las deficiencias, los resultados y las complicaciones que nosotros no vemos. Sus propósitos implican el crecimiento espiritual, moldearnos para ser más como Cristo, y fortalecer nuestra fe. Y las pruebas juegan un papel vital en la consecución de estos objetivos.

Lo importante es cómo respondemos. Si lo único que usted quiere es alivio, podría caer en la ira y la duda. Pero si su deseo es llegar a ser la persona que Dios quiere que sea, verá cada prueba como una oportunidad para que Cristo refleje su carácter en usted, y le fortalezca.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La protección de la paz

La protección de la paz

La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:7

El versículo de hoy se refiere a la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestros pensamientos. "Guardará" es un término militar que significa "seguir observando". Los creyentes de Filipos vivían en una ciudad fortificada donde estaban los soldados romanos para proteger los intereses del imperio en aquella parte del mundo. De igual manera, la paz de Dios nos protege de la ansiedad, la duda, el temor y la angustia.

El creyente que no vive en la confianza de la soberanía de Dios carecerá de su paz y quedará en el caos de un corazón atribulado. Pero nuestra segura confianza en el Señor nos permitirá darle gracias en medio de las pruebas porque tenemos la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestra mente.

Cuando Pablo se refiere a nuestro corazón y nuestros pensamientos, no hace distinción alguna entre ellos. Es una declaración amplia que describe todo el ser interior de la persona. Gracias a nuestra unión con Cristo, Él protege con su paz todo nuestro ser. Y eso es lo que nos ayuda a ser espiritualmente estables.                   La acción de gracias de Jonás

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.

Jonás 2:9

Es asombroso que el profeta Jonás diera gracias a Dios mientras estaba en el vientre del gran pez (Jon. 2:1). ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en el lugar de Jonás? Tal vez clamaría: "¿Qué estás haciendo, Dios? ¿Dónde estás? ¿Por qué está sucediendo esto?" Pero Jonás reaccionó de manera diferente: "Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste" (v. 2). Después describió su hundimiento en el mar y la seriedad de su dilema (vv. 3-5)

No obstante, en medio de tan difícil situación, Jonás oró: "Tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo" (vv. 6-7). Aunque tenía sus debilidades, Jonás demostró una gran estabilidad espiritual en su oración. Confió en el poder de Dios para librarlo si quería. De igual manera, la paz de Dios lo ayudará a usted si reacciona ante las circunstancias con acción de gracias.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las convicciones diferentes

Las convicciones diferentes

1 Corintios 8.1-13

Aunque comer carne ofrecida a los ídolos no es un tema controversial hoy, 1 Corintios 8 podría llevarnos a hacernos la pregunta de si Dios juzga de manera diferente la conducta de los cristianos.

Primero, debemos reconocer que algunas verdades morales son evidentes para todos. Son inconmovibles y no cambiarán, a pesar de la situación. Pero otras convicciones están basadas en el conocimiento o las creencias, por lo que variarán de una persona a otra.

La conciencia no se mantiene estática. Por el contrario, se desarrolla de acuerdo con la verdad que una persona escucha y acepta. Cuando usted se convirtió en cristiano, probablemente no cuestionaba actividades, pensamientos o actitudes que ahora considera inaceptables. A medida que su conocimiento de Dios y de su Palabra ha crecido, también lo ha hecho su conciencia. Ya que todos maduramos a ritmos diferentes, el Señor moldea la conciencia de cada creyente de acuerdo con la comprensión o debilidad de cada persona. En estas aspectos cambiantes, lo que está mal para un creyente, puede ser aceptable para otro.

Entonces, ¿cómo debemos vivir con aquellos cuyas convicciones no corresponden con las nuestras? Debemos primero entender que no nos corresponde condenarlos o juzgarlos. El Espíritu Santo guía a cada creyente en el camino que debe ir.

¡Qué maravillosa demostración del amor de Dios! Él crea una senda para cada uno, y da una conciencia sensible de acuerdo a la persona. Nuestra tarea es crecer en la verdad, escuchar su dirección personalizada, y nunca poner obstáculos a un creyente en su camino.

martes, 19 de noviembre de 2013

El amor de Dios

El amor de Dios

1 Juan 4.7-21

La mayoría de los cristianos aceptamos que Dios nos ama. Pero, ¿entendemos en verdad lo que significa ser amados así por el Creador del universo?

Examinemos tres aspectos del amor de Dios. Primero, no es influenciado por nada dentro o alrededor de nosotros. Sabemos que aun cuando vivíamos todavía en el pecado, Cristo murió por nosotros (Ro 5.8); no hay sencillamente mayor sacrificio que éste. Nada que hagamos podrá impedir que Dios nos ame, y llegar a entender eso debe aliviar la carga de nuestros hombros.

Segundo, el amor de Dios es eterno. Los creyentes nunca seremos separados del mismo. De hecho, Efesios 1.4 nos dice que el Padre celestial nos escogió antes de la fundación del mundo. Sabemos, por tanto, que su amor por nosotros ha sido siempre una realidad, y siempre lo será.

Tercero, sabemos que el amor de Dios es parte de su naturaleza (1 Jn 4.8), y que está dirigido a todas las personas (Mt 5.45). Pero los creyentes lo experimentan de modo diferente a quienes no siguen al Señor Jesús. Piense en lo que sucedería si en el patio hay un toldo que protege a una parte del jardín. Cuando llueva, algunas flores pueden estar rodeadas de agua sin mojarse realmente. De igual manera, una persona que no tiene una relación con Dios, no es impresionada por su amor, a pesar de que existe y está disponible.

Podemos confiar en Aquel que nos ama intensamente y por completo. Jesús lo demostró al morir en nuestro lugar para salvarnos de las consecuencias de nuestro pecado. Él promete estar con nosotros siempre y aun cuando no sintamos su amor, éste nos rodea y protege por siempre.

Mi vidio

lunes, 18 de noviembre de 2013

El propósito de la convicción de pecado ?

El propósito de la convicción de pecado ?

Hebreos 12.4-11

¿Alguna vez ha visto usted a un padre agarrar firmemente a un niño travieso y llevarlo adonde debe estar? A veces, nuestro Padre celestial también debe emplear mano fuerte con nosotros. Aun como creyentes, somos un pueblo rebelde y propenso a descarriarnos. Pero cuando nos alejamos del camino, Dios nos ayuda a volver a la senda de la rectitud.

La mano guiadora del Padre celestial está siempre sobre sus hijos. Pero cuando los creyentes caen en el pecado y la rebelión, su mano nos aprieta. Llamamos “convicción de pecado” a esa presión sobre nuestro corazón y mente. Al inculcar en nosotros que esta acción, actitud o pensamiento no está en consonancia con que lo somos en Cristo, el Espíritu Santo nos concientiza de nuestra falta. La convicción tiene el propósito de mostrar a los creyentes la clase de relación que tienen con Dios. Si usted se ha salido del camino, ¿no quisiera saberlo para poder volver al centro de la voluntad de Dios lo más pronto posible?

La disciplina puede ser dolorosa y tener un alto precio, especialmente cuando hemos opuesto resistencia a la presión de la convicción. No obstante, cualquier padre sabio le dirá que vivir con las consecuencias de una conducta imprudente enseña a los niños valiosas lecciones en cuanto a lo correcto y permisible.

Abandonado a su suerte, el hombre se destruirá a sí mismo yendo tras placeres y deseos egocéntricos. Dios tiene un plan mejor para nosotros: dirigirnos hacia la libertad perfecta en Cristo, guiados por su tierna mano. Cuando nos desviamos, Él aprieta su mano y nos hace volver al buen camino.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Humildad y gentileza

Humildad y gentileza

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.

Filipenses 4:5

Es difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como "gentileza" en el versículo de hoy. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción es "gentileza", ya que en el sentido cristiano esa palabra comprende todos los demás sentidos.

La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor (cp. Ro. 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias.                La fuente del contentamiento

He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Filipenses 4:11

El existencialismo, la actitud mental dominante de la psicología contemporánea, se ha infiltrado no solo en nuestro país, sino también en muchas iglesias. Da a entender que todo hombre tiene el derecho a hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien. Pero una manera equivocada de pensar como esa se origina en el orgullo ególatra. Es la persona egoísta la que dice: "Si lo hace sentir bien pero me hace daño a mí, no puede hacerlo. Pero si me hace sentir bien pero lo daña a usted, puedo hacerlo de todas maneras". Algunos se engañan a sí mismos al pensar que su pecado no perjudica a nadie, pero el pecado siempre termina haciendo daño.

En contraste con la egolatría, la Biblia dice que debemos ser humildes y altruistas (Fil. 2:3-4), amar a quienes nos maltratan (Mt. 5:44), y mostrar misericordia a quienes tropiezan repetidamente (1 P. 4:8). Esas virtudes ayudaron a Pablo a estar contento en cualquier circunstancia. En cambio, algunos creyentes toman todo lo que oyen y ven y lo filtran en su mente para ver si los hiere de alguna manera, lo que resultará en inmediata inestabilidad y ansiedad.

Cuando otros lo maltraten, la humildad lo ayudará a mantener el equilibrio.