jueves, 4 de abril de 2013

Usa el poder de DIOS en ti


Usa el poder de DIOS en ti.      Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.”

Juan 16:7 (Reina-Valera 1960).

En la vida del creyente existirán situaciones desagradables. Situaciones que claramente van en contra de lo que habla la Palabra de DIOS, como enfermedades, malos tratos, problemas conyugales, trabajo excesivo, etc. Y el creyente al pensar que aquello viene de parte del SEÑOR se acostumbra a ello. Pero, ¿qué padre de vosotros si su hijo le pide un pan le dará una piedra? DIOS es bueno y quiere que Sus hijos estén contentos con la vida que les ha dado. Si bien es cierto que existirán casos los cuales dentro de la soberanía de DIOS no pueden ser modificados, la constante de DIOS es que Él quiere darnos lo que anhelamos (Jeremías 29:11) porque Jesús pagó el precio de nuestra plenitud (Isaías 53:4-5).

Vivir abrumado por lo que el creyente considera cargas nubla la vista espiritual. Impidiéndole ver todo el poder que habita dentro de él/ella para cambiar la situación que le oprime. Si el SEÑOR permite problemas en la vida de los suyos es solamente para que Su poder y gloria sean manifestados.

Cuando reconoces quien es DIOS y que Su poder habita en ti, los problemas toman su justo tamaño.

No andes por la vida cargando problemas, mejor permite que el SEÑOR les conquiste por medio de tu oración. Si tú aceptaste a Cristo en tu corazón, entonces Su poder está en ti (Gálatas 3:27). El mismo poder que hizo que los muros de Jericó cayeran, que hace que los muertos se levanten, que conquistó naciones enteras para Israel, que sanó leprosos y que libera endemoniados, habita en ti. Créelo.

Sé libre de cualquier cosa que te oprima, pues Cristo ya le conquistó por ti.

miércoles, 3 de abril de 2013

Deje que Dios lo resuelva


Deje que Dios lo resuelva

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Lucas 23:46
El apóstol Pedro les dijo a los cristianos que no devolvieran "mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo" (1 P. 3:9). Esa fue la actitud de Jesús. Él pudo hacerlo porque "encomendaba la causa al que juzga justamente" (2:23). La palabra traducida como "encomendaba" significa "entregar a alguien para que se ocupe de eso". En cada ocasión de sufrimiento, nuestro Señor entregó la circunstancia y se entregó a sí mismo a Dios. Era porque tenía confianza en el justo juicio de Dios y la gloria que sería suya. Esa confianza le permitió aceptar con serenidad tan grande sufrimiento.
Esa es la manera en la que usted debe reaccionar cuando se enfrenta a una persecución injusta en el trabajo, en su familia o en otras relaciones. Cuando usted se venga, se pierde la bendición y la recompensa que ha de traer el sufrimiento. La venganza muestra que le falta la confianza que debe tener en el poder de Dios para resolver las cosas a su debido tiempo, que incluirá castigar a los injustos y recompensar a quienes son fieles en el sufrimiento. Así que entréguele eso a Dios y deje que Él lo resuelva. 

martes, 2 de abril de 2013

Siga el ejemplo de Cristo


Siga el ejemplo de Cristo

También Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.

1 Pedro 2:21

Jesús nos dio el ejemplo supremo del sufrimiento. La palabra griega traducida "ejemplo" se refiere a un modelo que se coloca debajo de un pedazo de papel para ser trazado. Al igual que los niños que aprenden sus letras trazando en un papel sobre un modelo, nosotros debemos trazar nuestra vida según el modelo que Cristo nos dejó.

Copiamos su modelo al seguir "sus pisadas". Debemos seguir las pisadas de Cristo porque Él anduvo por la senda recta. Fue también una senda de injusto sufrimiento, que es parte de la senda de justicia. Algunos sufren más que otros, pero si verdaderamente usted quiere seguir a Cristo, practicará siguiendo su ejemplo.   Nuestro Salvador inmaculado

[Cristo] no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.

1 Pedro 2:22-23

Jesucristo tiene que haber estado en el pensamiento de Pedro cuando escribió los versículos de hoy porque fue testigo del dolor de Jesús, aunque de lejos. A pesar de lo severo de su dolor, Cristo no cometió pecado alguno de palabra o de hecho.

Isaías 53:9 dice: "Nunca hizo maldad". "Maldad" se traduce como "desobediencia" en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento hebreo). Los traductores entendieron que "maldad" se refería a la desobediencia a la ley de Dios, o el pecado. A pesar del trato injusto que tuvo que soportar, Cristo no pecó ni podía pecar (cp. 1 P. 1:19).

Isaías 53:9 añade: "Ni hubo engaño en su boca". Por lo general el pecado hace su primera aparición en nosotros por lo que decimos. En Jesús no había pecado alguno, ni externa ni internamente.

Jesucristo es el ejemplo perfecto de cómo debemos reaccionar ante el trato injusto porque Él soportó el peor trato que pueda soportar persona alguna, y sin haber pecado nunca.     No devuelva el golpe

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Isaías 53:7

Jesús muestra una humilde actitud ante quienes lo atormentan: "cuando le maldecían, no respondía con maldición" (1 P. 2:23). A pesar de la provocación constante, Jesús no dijo nada malo porque no había pecado alguno en su corazón.

Sin embargo, ante semejante provocación, nuestra reacción sería más como la del apóstol Pablo. Cuando estaba en el juicio ante el sanedrín, el sumo sacerdote Ananías ordenó que se le golpeara en la boca. Su inmediata respuesta a Ananías fue: "¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada!" (Hch. 23:3). Pablo tuvo que disculparse de inmediato; tal exclamación contra un sumo sacerdote era contraria a la ley (vv. 4-5; cp. Éx. 22:28).

Pablo no era perfecto. Él no es nuestro modelo de justicia. Solo Cristo es un modelo perfecto de cómo afrontar la injuria de los enemigos.

Siguiendo el ejemplo de nuestro Maestro, nunca debemos maltratar a quienes nos maltratan.

lunes, 1 de abril de 2013

Dios aparecerá


Dios aparecerá
Y Nabucodonosor dij «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. Daniel 3:28
¿Como te hubieras sentido si hubieras sido Pedro? El rey Herodes comenzó la persecución de la Iglesia en Jerusalén, destacándose por la muerte del apóstol Santiago, el hermano de Juan. Cuando el vio que esto agrado a los lideres judíos, aprehendió a Pedro también, y lo metió a la cárcel. Si tú hubieras sido Pedro, ¿hubieras pensado que Herodes planeó asesinarte también? ¿Qué tan solo te hubieras sentido?
La Iglesia oro diligentemente aquella noche por Pedro, quien fue encadenado por dos soldados romanos, estando unos guardias a la puerta de la cárcel. ¡Hablando de soledad! Amarrado por cadenas toda la noche, con la seguridad de encontrarse con la espada la mañana siguiente. De repente, las oraciones de la iglesia fueron contestadas cuando el ángel se aparece a Pedro y lo librera.
Cuando Pedro se da cuenta de que Dios apareció, el dice “Ahora tengo por cierto que Dios… me ha liberado” (Hechos 12:11). Puede que tu no te encuentres encadenado o condenado a muerte por causa de Jesús (o quizá si). Pero cualquiera que sea tu situación, si tu esperas, Dios vendrá a ti con paz, protección o con una promesa. No hay duda de que Dios será real en tu vida cuando estés en problemas, pero ¿cómo lo hará? “Cuando Jesús esta presente, todo esta bien, y nada parece difícil.”
1era de Pedro 3 : 1-5 :14 RR : Hechos 12 :1-11 

domingo, 31 de marzo de 2013

Identificarse con el sufrimiento de Cristo


Identificarse con el sufrimiento de Cristo

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

Hebreos 2:10

Los cristianos pueden identificarse con su Maestro porque, como Él, sufren para entrar en su gloria.

Cristo les dijo a los discípulos en el camino a Emaús: "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" (Lc. 24:25-26). Nuestro Señor tuvo que explicar que la gloria futura exigía que Él sufriera. Nosotros debemos esperar lo mismo.

La senda hacia la gloria para Cristo fue la senda del sufrimiento injusto. Esa es también nuestra senda. Jesucristo soportó el sufrimiento con paciencia fue exaltado a la más excelsa gloria. Él es nuestro ejemplo de cómo reaccionar ante el sufrimiento.   La verdadera descripción

Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1 Corintios 2:2

Jesucristo evoca muchas imágenes en la mente de las personas. Algunas lo ven como un niñito en un pesebre: el Cristo de la Navidad. Otras lo imaginan de niño, tal vez viviendo en el hogar de un carpintero o confundiendo a los guías religiosos de Jerusalén. Muchas personas lo perciben como un compasivo y poderoso sanador que sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Aun otras lo presentan como el valeroso y apasionado predicador que enseña la Palabra de Dios a grandes multitudes. Y hay quienes lo ven como el hombre perfect un modelo de virtud, bondad, simpatía, interés, cuidado, ternura, perdón, sabiduría y comprensión.

Pero la imagen de Cristo que supera a todas las demás es la de Jesucristo en la cruz. Conocer a Cristo crucificado es conocerlo como el autor y consumador de su fe, la verdadera descripción de su persona y de su obra.

El sufrimiento de Cristo en la cruz es el punto central de la fe cristiana. Allí es donde se ve con más claridad su deidad, su humanidad, su obra y su sufrimiento.    Un modelo de sufrimiento

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.

Hebreos 7:26

Jesús fue ejecutado como un criminal en una cruz. Pero no era culpable de delito algun ninguna maldad, ninguna transgresión, ningún pecado. Ni siquiera tuvo alguna vez un mal pensamiento ni dijo una mala palabra. La suya fue la ejecución más injusta perpetrada en un ser humano. Pero nos muestra que, aunque una persona esté perfectamente en la voluntad de Dios, muy amada y con dones, justa y obediente, puede aun sufrir injustamente. Al igual que Jesús, a usted se le pudiera interpretar mal, odiar, perseguir e incluso asesinar. Pero usted debe seguir su modelo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Isaías 53:4-5


Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó;fueron nuestros dolores los que lo agobiaron.Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios;¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebelionesy aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz,fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”
Isaías 53:4-5 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Hasta la última gota de Su sangre fue el precio que pagó. Después de largas horas de agonía culminó Su obra, salvar al mundo. Él detuvo el castigo que la humanidad merecía y a cambio les regaló un nuevo comienzo. Amor como el de Él no lo hay.
En ese madero, a lo lejos, vio Su galardón. Prisiones abiertas para dejar que los cautivos salieran de su martirio personal. La alegría de enfermos terminales al ser sanados. Elgozo de pecadores desprendiéndose finalmente de aquello que ataba sus alas. Corazones nuevos que eran entregados a aquellos que fueron oprimidos por el enemigo. Almas que eran restauradas por el bálsamo del Espíritu de DIOS después de llevar una vida de penumbra. Santidad siendo regalada gratuitamente a los que creen; y vida eterna.
Jesucristo le dio a la humanidad vida por medio de su muerte. Su pasión fue recibir el castigo que el hombre merecía para ofrecer de manera gratuita lo que ninguno jamás podrá pagar. Su sangre fue derramada para perdonar todos los pecados de la humanidad, para ser el poder que el hombre necesita para sobreponerse a sus debilidades, para sanar a cualquier enfermo y liberar a cualquier persona de su prisión. En la Cruz Jesús se burlo de la muerte y del enemigo. Nadie ni nada puede resistir el poder de Su sangre.
Cualquiera que sea tu debilidad, cárcel, enfermedad o cadena, Jesús tiene el poder para salvarte. Él pagó el precio para hacerlo posible. Tu libertad, salud, plenitud, prosperidad  y santidad, tenían un precio. Y Jesús ya pago el precio en la Cruz.
Si en ti hay alguna debilidad, pecado, atadura, opresión, aflicción, enfermedad o cualquier cosa que te aprisione, cree que Jesús ya te ha liberado de ello y así te será hecho. Si tú has creído, haz conmigo esta oración:

“Dios, reconozco que Jesús es tu Hijo, que pagó por mis pecados y el precio de mi plenitud. Recibo por gracia todo lo que El pagó por mí en la Cruz. Te entrego hoy mis pecados, debilidades, enfermedades, cadenas u opresión. Porque no se trata de mí, sino del precio que Jesús pagó. Lávame Señor Jesús con tu sangre, y déjame blanco como la nieve. Sáciame de tu poder, oro esto en el nombre de Jesús, Amen.”

jueves, 28 de marzo de 2013

Amor hasta el último segundo


Amor hasta el último segundo


Dichosos nosotros que tenemos como Señor a un Dios amoroso, un Dios que demuestra a sus hijos el gran amor con que los ama. Ese amor que sobrepasa nuestro entendimiento y que es demostrado a cada segundo.

Cuando Jesús camino en esta tierra y enseño la gente se maravillaba por sus palabras sin embargo considero yo que lo más maravilloso de Jesús era el amor que tenia a la gente necesitada.

Cómo bien lo dijo Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, sin importar que ello implicara el desprecio de los “religiosos”, la critica de los que se creían buenos o los desplantes de los que no aceptaban su forma de invitar a la gente para que se acercara a Dios.

Uno de los episodios que desde mi punto de vista refleja como Jesús tuvo amor por los necesitados hasta en los últimos segundos de su vida es el que ocurrió estando en la misma cruz del calvario. Jesús está allí crucificado, muriendo lentamente, derramando su sangre para que nosotros podamos ser perdonados de nuestros pecados. A su lado dos malhechores, que están siendo crucificados por su mal proceder a diferencia de Jesús quien había sido crucificado injustamente.

Cualquier que hubiera observado ese cuadro pensaría que esos dos malhechores estaban siendo justamente crucificados, quizá nadie creería en su arrepentimiento y por más que se arrepintieran no evitarían la muerte en esa cruz. Sin embargo la fe de uno de ellos lo llevo a alcanzar el amor de Jesús, ese amor perdonador y salvador.

La Biblia dice: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23:39-43 (Reina-Valera 1960). Leer ese episodio me emociona, saber que allí mismo estaba una persona que su mal proceder lo había condenado a esa muerte, una persona que a lo mejor no era bien vista por nadie, había perdido su crédito ante los demás, su misma familia a lo mejor se avergonzaba de él, sus amigos quizá le habían dado la espalda, había pasado sus últimos días viviendo de forma equivocada, robando o llevando a cabo delitos penados, sin embargo aun en su mismo lecho de muerte tiene la fe suficiente para creer que ese hombre que estaba siendo crucificado a su lado era realmente el Rey de reyes, ese hombre tiene más merito que nosotros, pues creyó en alguien que también estaba muriendo allí mismo, ese hombre es un ejemplo de verdadera fe, creer sin ver, por ello se mereció un galardón producido por el amor incomprensible de Dios, Jesús lo amo allí mismo y le abrió las puertas del paraíso. Ese que nadie creía en él o que nadie hubiese creído en su arrepentimiento, ese mismo hombre encontró en Jesús lo que nadie le pudo dar, ese hombre encontró en Jesús el amor que nuestro Señor tiene para todos aquellos necesitamos, Jesús demostró que podía dar amor aun en sus últimos segundos de vida sobre la tierra.

Tener a un Dios amoroso que da vida al que esta muerto aun cuando este vivo me llena de mucha satisfacción y al mismo tiempo me motiva a ser portador y practicante de ese amor.

Vivamos cada día amando a las personas necesitadas, no los juzguemos en su lugar amémosles, reflejemos el amor que Jesús tuvo para con nosotros, enseñémosle con amor el camino correcto y presentémosle a ese Dios que los ama no importando su condición o sus acciones, pues Él es maravilloso para perdonar y transformar vidas.

Hoy quiero invitarte a proclamar con tu vida el amor que Dios te ha tenido, vive de tal manera que la gente hable bien de Dios a través tuyo, que las personas al verte puedan ver en ti el reflejo del amor de Dios.

Tenemos un Dios amoroso, que acepta a los que el mundo desprecia, perdona a los que el mundo juzga y que ama a los que el mundo aborrece, y tú y yo somos parte de los amados de Dios.

¡Gracias Dios por tu amor incomparable!