lunes, 1 de abril de 2013

Dios aparecerá


Dios aparecerá
Y Nabucodonosor dij «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. Daniel 3:28
¿Como te hubieras sentido si hubieras sido Pedro? El rey Herodes comenzó la persecución de la Iglesia en Jerusalén, destacándose por la muerte del apóstol Santiago, el hermano de Juan. Cuando el vio que esto agrado a los lideres judíos, aprehendió a Pedro también, y lo metió a la cárcel. Si tú hubieras sido Pedro, ¿hubieras pensado que Herodes planeó asesinarte también? ¿Qué tan solo te hubieras sentido?
La Iglesia oro diligentemente aquella noche por Pedro, quien fue encadenado por dos soldados romanos, estando unos guardias a la puerta de la cárcel. ¡Hablando de soledad! Amarrado por cadenas toda la noche, con la seguridad de encontrarse con la espada la mañana siguiente. De repente, las oraciones de la iglesia fueron contestadas cuando el ángel se aparece a Pedro y lo librera.
Cuando Pedro se da cuenta de que Dios apareció, el dice “Ahora tengo por cierto que Dios… me ha liberado” (Hechos 12:11). Puede que tu no te encuentres encadenado o condenado a muerte por causa de Jesús (o quizá si). Pero cualquiera que sea tu situación, si tu esperas, Dios vendrá a ti con paz, protección o con una promesa. No hay duda de que Dios será real en tu vida cuando estés en problemas, pero ¿cómo lo hará? “Cuando Jesús esta presente, todo esta bien, y nada parece difícil.”
1era de Pedro 3 : 1-5 :14 RR : Hechos 12 :1-11 

domingo, 31 de marzo de 2013

Identificarse con el sufrimiento de Cristo


Identificarse con el sufrimiento de Cristo

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

Hebreos 2:10

Los cristianos pueden identificarse con su Maestro porque, como Él, sufren para entrar en su gloria.

Cristo les dijo a los discípulos en el camino a Emaús: "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" (Lc. 24:25-26). Nuestro Señor tuvo que explicar que la gloria futura exigía que Él sufriera. Nosotros debemos esperar lo mismo.

La senda hacia la gloria para Cristo fue la senda del sufrimiento injusto. Esa es también nuestra senda. Jesucristo soportó el sufrimiento con paciencia fue exaltado a la más excelsa gloria. Él es nuestro ejemplo de cómo reaccionar ante el sufrimiento.   La verdadera descripción

Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1 Corintios 2:2

Jesucristo evoca muchas imágenes en la mente de las personas. Algunas lo ven como un niñito en un pesebre: el Cristo de la Navidad. Otras lo imaginan de niño, tal vez viviendo en el hogar de un carpintero o confundiendo a los guías religiosos de Jerusalén. Muchas personas lo perciben como un compasivo y poderoso sanador que sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Aun otras lo presentan como el valeroso y apasionado predicador que enseña la Palabra de Dios a grandes multitudes. Y hay quienes lo ven como el hombre perfect un modelo de virtud, bondad, simpatía, interés, cuidado, ternura, perdón, sabiduría y comprensión.

Pero la imagen de Cristo que supera a todas las demás es la de Jesucristo en la cruz. Conocer a Cristo crucificado es conocerlo como el autor y consumador de su fe, la verdadera descripción de su persona y de su obra.

El sufrimiento de Cristo en la cruz es el punto central de la fe cristiana. Allí es donde se ve con más claridad su deidad, su humanidad, su obra y su sufrimiento.    Un modelo de sufrimiento

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.

Hebreos 7:26

Jesús fue ejecutado como un criminal en una cruz. Pero no era culpable de delito algun ninguna maldad, ninguna transgresión, ningún pecado. Ni siquiera tuvo alguna vez un mal pensamiento ni dijo una mala palabra. La suya fue la ejecución más injusta perpetrada en un ser humano. Pero nos muestra que, aunque una persona esté perfectamente en la voluntad de Dios, muy amada y con dones, justa y obediente, puede aun sufrir injustamente. Al igual que Jesús, a usted se le pudiera interpretar mal, odiar, perseguir e incluso asesinar. Pero usted debe seguir su modelo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Isaías 53:4-5


Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó;fueron nuestros dolores los que lo agobiaron.Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios;¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebelionesy aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz,fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”
Isaías 53:4-5 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Hasta la última gota de Su sangre fue el precio que pagó. Después de largas horas de agonía culminó Su obra, salvar al mundo. Él detuvo el castigo que la humanidad merecía y a cambio les regaló un nuevo comienzo. Amor como el de Él no lo hay.
En ese madero, a lo lejos, vio Su galardón. Prisiones abiertas para dejar que los cautivos salieran de su martirio personal. La alegría de enfermos terminales al ser sanados. Elgozo de pecadores desprendiéndose finalmente de aquello que ataba sus alas. Corazones nuevos que eran entregados a aquellos que fueron oprimidos por el enemigo. Almas que eran restauradas por el bálsamo del Espíritu de DIOS después de llevar una vida de penumbra. Santidad siendo regalada gratuitamente a los que creen; y vida eterna.
Jesucristo le dio a la humanidad vida por medio de su muerte. Su pasión fue recibir el castigo que el hombre merecía para ofrecer de manera gratuita lo que ninguno jamás podrá pagar. Su sangre fue derramada para perdonar todos los pecados de la humanidad, para ser el poder que el hombre necesita para sobreponerse a sus debilidades, para sanar a cualquier enfermo y liberar a cualquier persona de su prisión. En la Cruz Jesús se burlo de la muerte y del enemigo. Nadie ni nada puede resistir el poder de Su sangre.
Cualquiera que sea tu debilidad, cárcel, enfermedad o cadena, Jesús tiene el poder para salvarte. Él pagó el precio para hacerlo posible. Tu libertad, salud, plenitud, prosperidad  y santidad, tenían un precio. Y Jesús ya pago el precio en la Cruz.
Si en ti hay alguna debilidad, pecado, atadura, opresión, aflicción, enfermedad o cualquier cosa que te aprisione, cree que Jesús ya te ha liberado de ello y así te será hecho. Si tú has creído, haz conmigo esta oración:

“Dios, reconozco que Jesús es tu Hijo, que pagó por mis pecados y el precio de mi plenitud. Recibo por gracia todo lo que El pagó por mí en la Cruz. Te entrego hoy mis pecados, debilidades, enfermedades, cadenas u opresión. Porque no se trata de mí, sino del precio que Jesús pagó. Lávame Señor Jesús con tu sangre, y déjame blanco como la nieve. Sáciame de tu poder, oro esto en el nombre de Jesús, Amen.”

jueves, 28 de marzo de 2013

Amor hasta el último segundo


Amor hasta el último segundo


Dichosos nosotros que tenemos como Señor a un Dios amoroso, un Dios que demuestra a sus hijos el gran amor con que los ama. Ese amor que sobrepasa nuestro entendimiento y que es demostrado a cada segundo.

Cuando Jesús camino en esta tierra y enseño la gente se maravillaba por sus palabras sin embargo considero yo que lo más maravilloso de Jesús era el amor que tenia a la gente necesitada.

Cómo bien lo dijo Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, sin importar que ello implicara el desprecio de los “religiosos”, la critica de los que se creían buenos o los desplantes de los que no aceptaban su forma de invitar a la gente para que se acercara a Dios.

Uno de los episodios que desde mi punto de vista refleja como Jesús tuvo amor por los necesitados hasta en los últimos segundos de su vida es el que ocurrió estando en la misma cruz del calvario. Jesús está allí crucificado, muriendo lentamente, derramando su sangre para que nosotros podamos ser perdonados de nuestros pecados. A su lado dos malhechores, que están siendo crucificados por su mal proceder a diferencia de Jesús quien había sido crucificado injustamente.

Cualquier que hubiera observado ese cuadro pensaría que esos dos malhechores estaban siendo justamente crucificados, quizá nadie creería en su arrepentimiento y por más que se arrepintieran no evitarían la muerte en esa cruz. Sin embargo la fe de uno de ellos lo llevo a alcanzar el amor de Jesús, ese amor perdonador y salvador.

La Biblia dice: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23:39-43 (Reina-Valera 1960). Leer ese episodio me emociona, saber que allí mismo estaba una persona que su mal proceder lo había condenado a esa muerte, una persona que a lo mejor no era bien vista por nadie, había perdido su crédito ante los demás, su misma familia a lo mejor se avergonzaba de él, sus amigos quizá le habían dado la espalda, había pasado sus últimos días viviendo de forma equivocada, robando o llevando a cabo delitos penados, sin embargo aun en su mismo lecho de muerte tiene la fe suficiente para creer que ese hombre que estaba siendo crucificado a su lado era realmente el Rey de reyes, ese hombre tiene más merito que nosotros, pues creyó en alguien que también estaba muriendo allí mismo, ese hombre es un ejemplo de verdadera fe, creer sin ver, por ello se mereció un galardón producido por el amor incomprensible de Dios, Jesús lo amo allí mismo y le abrió las puertas del paraíso. Ese que nadie creía en él o que nadie hubiese creído en su arrepentimiento, ese mismo hombre encontró en Jesús lo que nadie le pudo dar, ese hombre encontró en Jesús el amor que nuestro Señor tiene para todos aquellos necesitamos, Jesús demostró que podía dar amor aun en sus últimos segundos de vida sobre la tierra.

Tener a un Dios amoroso que da vida al que esta muerto aun cuando este vivo me llena de mucha satisfacción y al mismo tiempo me motiva a ser portador y practicante de ese amor.

Vivamos cada día amando a las personas necesitadas, no los juzguemos en su lugar amémosles, reflejemos el amor que Jesús tuvo para con nosotros, enseñémosle con amor el camino correcto y presentémosle a ese Dios que los ama no importando su condición o sus acciones, pues Él es maravilloso para perdonar y transformar vidas.

Hoy quiero invitarte a proclamar con tu vida el amor que Dios te ha tenido, vive de tal manera que la gente hable bien de Dios a través tuyo, que las personas al verte puedan ver en ti el reflejo del amor de Dios.

Tenemos un Dios amoroso, que acepta a los que el mundo desprecia, perdona a los que el mundo juzga y que ama a los que el mundo aborrece, y tú y yo somos parte de los amados de Dios.

¡Gracias Dios por tu amor incomparable!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Su sangre pago mis pecados


Su sangre pago mis pecados


“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Isaías 53:6 (Reina-Valera 1960)

¿Quiénes éramos nosotros para merecer tan grande muestra de amor?, ¿Qué bueno hicimos como para merecer que Dios enviara a su Hijo a morir en nuestro lugar?, simplemente nada. Sin embargo Dios mostro su amor inmenso e incomparable para con nosotros al decidir enviar a su hijo a morir en nuestro lugar.

En algún momento de torpeza, cuando no conocía a Dios dije: “Yo no le pedí que viniera a morir por mi, así que yo no tengo porque agradecerle”. Y a pesar de lo tonto o torpe que pueda sonar esa frase tiene cierta verdad: “Yo no le pedí que vinera a morir por mi” y sin embargo Él decidió hacerlo.

Hoy con pleno conocimiento de Dios agradezco su decisión de venir y morir por mi, porque gracias a su sacrificio hoy puedo encontrar perdón de mis pecados.

“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.”
Juan 3:16 (Traducción en lenguaje actual)

Su sangre pago el precio de mis pecados y los tuyos. Un Hombre integro, sin pecado alguno, sin falla, perfecto en todo, sin embargo enjuiciado de la manera más vil y deshonesta, tratado como el peor de los ladrones o asesinos, hecho burla de todos, despreciado como algo sin valor, sin embargo él no abrió su boca, no dijo nada, no se defendió, pues su misión era morir en nuestro lugar.

Dios ocupo nuestro lugar, recibió cada castigo por nosotros, sin merecerlo, sin tener porque hacerlo, simplemente por amor, simplemente porque nos amo, ¿Quiénes éramos nosotros para merecer tal muestra de amor?, ¿Quién era Enrique Monterroza para que Dios viniera a morir en mi lugar?, no era nadie, pero ahora valgo mucho, ahora vales mucho, ahora valemos la sangre de Cristo, su sangre derramada en la cruz del calvario es el precio que paga nuestra deuda de pecado.

¡Gracias Dios!, ¡Gracias por tu enorme muestra de amor!
Cuando pienso en todo lo que Dios hizo por mi, sinceramente me conmuevo, pensar en todo lo que hizo por amor a mi, en todo lo que sufrió por mi y más aun pensar en que jamás hizo algo malo para merecerlo sin embargo se puso en mi lugar, eso y más me emociona en gran manera.

Cuando pienso en eso y reflexiono en la vida que llevo me doy cuenta que tengo que aplicarme más, me doy cuenta que su sacrificio debe hacer que cada día yo trata de ser mejor. Y es que a veces no valoramos el sacrificio que Jesús hizo por nosotros, a veces se nos olvida que el Justo murió por nosotros los injustos y a pesar de ello tenemos el descaro de reclamar más a Dios o de quejarnos de cosas que realmente no tienen importancia.

Hoy mientras escribía estas líneas sentí que muchas veces no estoy valorando ese sacrificio como Dios se lo merece, reflexione en que su sacrificio fue tan grande y yo muchas veces doy tan poco de mi.

Quizá también sea tu caso, quizá hace mucho tiempo que no veías el sacrificio de Jesús por ti como algo tan maravilloso y especial, quizá hasta se te había olvidado todo lo que Él sufrió por amor a ti, pero hoy puedes reflexionar y comenzar a actuar de una manera especial, demostrando a través de tu diario vivir que su sacrificio no fue en vano, que fuiste perdonado para vivir una vida agradable a Dios y ser testimonio al mundo de que la sangre de Cristo además de perdonar los pecados del hombre también transforma la vida del ser humano.

Juntos podemos este día comenzar a vivir de tal manera que la sangre derramada de Cristo por nosotros se refleje a través de una vida totalmente diferente en donde cada uno de nosotros hagamos de Jesús el Centro de nuestra vida.

Vivamos recordando cada día ese sacrificio y que ello nos motive a vivir una vida santa apartada del mal, que cada día nos apliquemos más para vivir como Dios se merece que vivamos.

Recuerda que su sangre pago todos tus pecados, su muerte fue el precio para que hoy puedas ser perdonado totalmente.

¡Si el murió por mi, hoy yo quiero vivir para Él!
“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Apocalipsis 12:11 (Reina-Valera 1960)

martes, 26 de marzo de 2013

Gloria a través del sufrimiento


Gloria a través del sufrimiento

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

2 Corintios 4:17

El sufrimiento no solo nos hace ahora más fuertes, hace posible que soportemos con paciencia, aumenta nuestra fe, nos enseña a confiar en Dios y nos lleva a depender de Cristo y de su Palabra, sino que también determina cómo actuaremos después. Por eso Pablo siguió diciendo que debemos concentrarnos no en el presente, sino en el futur "No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (v. 18).

Cuanto más sufrimiento soportemos, tanto mayor es nuestra recompensa eterna.      Aproveche la ola

Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Juan 4:35

Todos los creyentes deben sentir pasión por los perdidos. John Harper tenía tal pasión. Era un joven pastor en la gran iglesia Moody Memorial de Chicago a principios del siglo XX, pero en 1912 iba de pasajero en el aciago viaje del Titanic.

Cuatro años después, un joven escocés se puso de pie en una reunión y dijo que era sobreviviente de Titanic. Mientras flotaba a la deriva agarrado de un pedazo de madera, se encontró con un hombre que flotaba sobre restos del naufragio. El hombre le pidió al escocés que recibiera a Cristo. El joven escocés se negó. La ola volvió cerca del hombre, y este le preguntó al escocés si aun no era salvo. Poco después, el hombre desapareció en el agua, y el escocés decidió confiar en Cristo como Salvador. Identificó al hombre como John Harper. El joven escocés fue el último convertido de John Harper.

¿Puede ser usted uno de los John Harper de esta generación?

lunes, 25 de marzo de 2013

El modelo de testimonio


El modelo de testimonio

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1 Corintios 11:1

Cristo es el ejemplo perfecto a imitar al dar testimonio a los demás. En primer lugar, estaba dispuesto a dar testimonio. Aunque hubo ocasiones en las que dejó a las multitudes, por lo regular Jesús estaba entre el pueblo, aun cuando estuviera ocupado.

En segundo lugar, era imparcial. Jesús estaba a menudo con personas comunes y corrientes, leprosos, prostitutas y recaudadores de impuestos, los que pertenecían a las clases social y moralmente más bajas. Pero también ayudó a un centurión romano, hombre de importante condición social (Mt. 8:5-13), y al rico Jairo, cuya hija necesitaba un milagro (Mr. 5:22-24, 35-43). Jesús reflejaba la mente de Dios, que no hace acepción de personas (Hch. 10:34).

En tercer lugar, era sensible al dolor de los demás. En Marcos 5, una mujer que había estado con una hemorragia durante doce años extendió la mano y tocó la ropa de Jesús. Preocupado por ella, Jesús preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?" (v. 30).

Por último, consiguió una confesión pública de quienes creían en Él, como en el caso del ciego (Jn. 9:1-41) y del leproso samaritano (Lc. 17:11-19).

Siga el ejemplo de Cristo cuando les dé testimonio a los demás.    Pescadores de hombres

Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Mateo 4:19

Los pescadores del primer siglo usaban instrumentos especiales para pescar. Uno era la vara y el anzuelo (Mt. 17:27). Otro era una lanza o posiblemente un tipo de arpón (Job 41:26). Un tercero era la red (Mt. 13:47). Esta a veces tenía más de trescientos pies de largo unos ocho pies de ancho. Los pescadores la mantenían a flote por un extremo con corchos y hundían el otro extremo. A veces extendían la red entre dos botes y remaban en círculo. Luego tiraban de las sogas atadas a la parte superior de la red, terminando el proceso de pesca (Jn. 21:6).

Sin embargo, en el versículo de hoy Jesús se refería a una red que tenía forma circular (de unos quince pies de diámetro) hecha de una malla fina y con plomadas por la orilla. Atando un largo cordel al centro de la red, el pescador podía lanzarla al agua. Luego halaba el centro de la red con la cuerda para asegurar la pesca.

Así como los discípulos pescaron almas dentro del círculo de su red de aquella época, el Señor quiere que sus discípulos de nuestro tiempo evangelicemos a los hombres y a las mujeres que nos rodean.    Estimule su pasión

Tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Mateo 9:36

¿Cómo puede aumentar su pasión por los perdidos? En primer lugar, estudie el gran amor, la compasión y la tierna misericordia de Cristo. Puede estudiar a los grandes hombres y mujeres en la historia de la iglesia, pero en definitiva tiene que entender el corazón de Jesucristo. Como dice 1 Juan 2:6: "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo".

En segundo lugar, estudie el pecad su culpabilidad, su poder y su castigo. Eso le enseñará cómo todos caemos presa de las sutilezas del mundo. Romanos 12:2 dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento". Que eso le recuerde que debe ocuparse no de las cosas del mundo, sino de la evangelización del mundo.

En tercer lugar, estudie a los pecadores. Trate de cultivar amor y comprensión por ellos, no amargura. Observe que los más fervorosos evangelistas a menudo son nuevos convertidos.

En cuarto lugar, estudie las Escrituras. Vea lo que dicen acerca del infierno, de la muerte, del juicio y de la salvación.

Y por último, pida a Dios que le dé pasión por el evangelismo.