jueves, 16 de agosto de 2012

La oración de Pablo


La oración de Pablo “

…NO CESAMOS DE ORAR POR VOSOTROS…” (Colosenses 1:9)

Veamos lo que Pablo oraba por aquellos a quienes estimaba:

1) Que entendieran la voluntad de Dios: “… Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9). Roma no era un lugar fácil para ser
cristiano, y sin embargo Pablo escribió acerca de los creyentes de allí: “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos…” (Romanos 16:19). La obediencia a Dios debería ser tu propósito primordial en la vida. Cuando se mencione tu nombre, nadie debería poner en tela de juicio tu grado de compromiso con Jesús.

2) Que sus vidas agradaran a Dios: “… Andar como es digno del Señor, agradándolo en todo…” (Colosenses 1:10). Cuando te presentes delante de Dios para ser recompensado, no vas a oír las palabras “bien dicho”, ni “bien planeado”, sino “…Bien hecho, mi buen siervo fiel…” (Mateo 25:21 Nueva Traducción Viviente).

3) Que prosperaran en la obra que Dios les había encomendado: “… Llevando fruto en toda buena obra…” (Colosenses 1:10). Nada les alegra más a los padres que ver el éxito de sus hijos. Y Dios siente lo mismo por ti.

4) Que perseveraran, aferrados a Su fortaleza: “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia” (Colosenses 1:11). Como las bombillas, que dependen de una fuente de energía para dar luz, así eres tú. Por eso, a menos que estés conectado a Dios, serás espiritualmente débil.

4) Que adoraran a Dios: “…Daréis gracias al Padre que nos hizo aptoalabanza s para participar de la herencia de los santos ” (Colosenses 1:12). En otras palabras, vive con una actitud de agradecimiento y un corazón lleno de alabanza.

martes, 14 de agosto de 2012

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO



 EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO  

Quiero hablarles acerca del gozo que significa seguir a Cristo. Cuando el Maestro estuvo en el mundo llamó a hombres de todas las clases sociales para que le siguieran. El evangelista Mateo transcribe el siguiente llamamiento del Señor: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11.28-30).
Era un llamamiento para venir y aprender, venir a vivir, venir y trabajar por la vida eterna. Cristo sabía que muchos de los que llegarían a seguirle no sabrían el significado de este seguimiento, por eso vuelve a decir, esta vez a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame" (Mateo 16.24). No era, desde luego, cosa sencilla seguir a Cristo. Abandonar los propósitos de uno en la vida, vivir con una responsabilidad distinta, seguir de cerca el plan propuesto por el Maestro para llegar a ser discípulo, no era cosa fácil. Pero Dios ha querido siempre lo difícil.
El propósito principal en seguir a Cristo está en llegar a ser semejante a él. Esto lo declara el mismo Señor en otro pasaje de la Biblia, con las siguientes palabras: "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor" (Mateo 10.24-25). El gozo de Cristo, la vida poderosa, victoriosa del Señor, el trabajo alegre que conduce a la creación de un mundo nuevo, de un estado de cosas distintas, todo viene como consecuencia de seguir a Cristo. Es un principio elemental que uno llega a parecerse a la persona que sigue o al ideal que profesa. Siguiendo a Cristo somos gradualmente transformados a una vida distinta, mejor y eterna en los cielos. Sentimos en nuestra alma un gozo nuevo; nos sentimos perdonados de nuestros pecados y en posesión de una paz gozosa, de una salvación sin límites.

lunes, 13 de agosto de 2012

Los cánticos.


Los cánticos.

Por medio del canto, los cristianos también adoran a Dios. Y al mismo tiempo, el canto sirve para la enseñanza y exhortación. El uso de instrumentos musicales o mecánicos no está autorizado por el Nuevo Testamento; tales instrumentos sólo se utilizan en el Antiguo Testamento, en tiempo de la ley (2 Crónicas 29.25; vea Salmo 150 y observe que también se empleaba la danza, versículo 4); pero a partir de la muerte de Jesucristo, el cristiano ha muerto a la ley o antiguo pacto (Romanos 7.4; Hebreos 8.6,13) para someterse a lo establecido en el nuevo pacto. En el Antiguo Testamento se mandaba cantar y tocar; pero en el Nuevo Testamento sólo se manda cantar (Efesios 5.19 y Colosenses 3.16). Vea estas otras Escrituras: Hechos 16.25; 1 Corintios 14.15; Santiago 5.13. Si se invoca el Antiguo Testamento para justificar el uso de instrumentos mecánicos en la adoración al Señor, también habrá que incluir en la adoración de nuestro tiempo el incienso, la danza y otras prácticas que se usaban para adorar en tiempo de la ley.

viernes, 10 de agosto de 2012

El estudio de la palabra de Dios


El estudio de la palabra de Dios

Los primeros cristianos, como nosotros hoy, se edificaban mediante la lectura y la predicación de las Escrituras cuando se reunían para adorar al Señor. El apóstol Pablo escribió a los hermanos de Tesalónica: "Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos"(1 Tesalonicenses 5.27). También ordenó a la iglesia de Colosas lo siguiente: "Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros" (Colosenses 4.16). Vea también Hechos 20.7. Exponer la palabra de Dios en la iglesia es importante por cuando es el único medio que el Señor ha escogido para revelarnos su voluntad en la era cristiana (Hebreos 1.1,2). Por esta última Escritura, sabemos que Dios nos habla hoy sólo por medio de su Hijo; y su mensaje ya ha sido escrito a plenitud en el Nuevo Testamento por hombres inspirados por el Espíritu Santo (Juan 14.26; 16.13). Su mensaje fue revelado y confirmado en días de los apóstoles por el Espíritu Santo y sus dones milagrosos (Marcos 16.20; 1 Corintios 12.8-10; Hechos 2.3,4). Esto significa que en nuestro tiempo no tenemos que buscar el mensaje del Señor en ninguna revelación fuera de lo escrito en el Nuevo Testamento, ni una señal milagrosa que lo confirme. De acuerdo con las Escrituras, los dones para revelar la verdad y confirmarla estarían operando hasta que dicha revelación hubiera llegado a su grado perfecto (1 Corintios 13.8-12; lea todo el capítulo juntamente con el 12, y observe que la "ciencia" del 13.8 es el mismo don de "ciencia" del 12.8). Los primeros cristianos predicaban y enseñaban lo que Dios les revelaba mediante ciertos dones del Espíritu Santo; y cuando predicaban el mensaje revelado, contaban con otros dones, como el de milagros y sanidad, que lo confirmaban (lea nuevamente Marcos 16.20 y Hebreos 2.3,4).

martes, 7 de agosto de 2012


Como cristiano, usted debe adorar al Señor (Juan 4.23,24). En el Nuevo Testamento, Dios no exige un lugar exclusivo de adoración; pero sí, ser adorado de manera correcta: "en espíritu y en verdad" (Juan 4.24). Aun cuando las construcciones de edificios resultan de gran ayuda para las reuniones de la iglesia, el Nuevo Testamento no dice nada en cuanto a ellas. Los primeros cristianos se reunían como iglesia en sus propias casas. Por ejemplo, Pablo saluda a Aquila y a Priscila y "a la iglesia de su casa" (Romanos 16.5). Y en la epístola a los Corintios se registra el saludo de"Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa" (1 Corintios 16.19). También Pablo saluda a Ninfas "y a la iglesia que está en su casa" (Colosenses 4.15). Y en la epístola a Filemón, Pablo y Timoteo saludan a este cristiano "y a la iglesia que está en tu casa" (Filemón 2).
La adoración cristiana está revelada con toda exactitud en el Nuevo Testamento. Incluye: Estudio de la palabra de Dios, oración, cánticos, la Cena del Señor o comunión, y ofrenda.

domingo, 5 de agosto de 2012

Reúnase con los cristianos de su comunidad,


Reúnase con los cristianos de su comunidad, y si no hubiere una de las iglesias de Cristo (Romanos 16.16) ahí, comience una en su casa o adonde mejor convenga. Hay que saber que la iglesia no es el edificio, sino la gente convertida. Lea Romanos 6.5; 1 Corintios 16.19; Colosenses 4.15; Filemón 1.2. En su oportunidad, nos referiremos a estas Escrituras. Como cristiano, usted no debe unirse a ninguna secta religiosa, pues muy pronto usted descubriría doctrinas y mandamientos de hombres, los cuales impiden que se predique la verdad de la Biblia en toda su pureza. Si no hubiere una de las iglesias de Cristo en su ciudad, establezca una convirtiendo a la gente del mismo modo que usted fue convertido. Reúna algunas personas y estudie la Biblia con ellas (Hechos 17.11). Juntos pueden llegar a las mismas conclusiones a las cuales usted llegó. En tal caso, usted podría bautizar a los que decidieron obedecer el evangelio de Jesucristo.

viernes, 3 de agosto de 2012

el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen


Ahora ya usted es cristiano. Eso significa que Dios lo ha añadido a su iglesia o reino (Hechos 2.41,47; 1 Corintios 12.13). Ser cristiano denota que uno posee el perdón de Dios y la vida eterna. Todo cristiano es nueva criatura (2 Corintios 5.17) por cuanto ha nacido de agua y del Espíritu (Juan 3.3-5; Tito 3.5). Además, esto deja ver que ya usted posee "el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen" (Hechos 5.32; vea también Romanos 8.9 y Efesios 1.13). Ahora debe mantenerse fiel y sin caída (1 Corintios 10.11,12; Hebreos 2.1-3). Su moral y espiritualidad han de ser de acuerdo con la voluntad de Dios. El móvil del comportamiento cristiano siempre será el amor a Dios y al prójimo. Si rechaza el mal, es por amor; si practica el bien, es por amor (Romanos 12.2, 9-21; 13.8-10,14). La santidad y amor de Jesucristo han de reflejarse en usted, "porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gálatas 3.27).
Como cristiano, usted sabe que no ha de llevar ningún nombre denominacional. Sólo basta decir que es cristiano. Sí, cristiano nada más. En Hechos leemos que los discípulos de Jesucristo eran conocidos como cristianos (Hechos 11.26). También por Hechos 26.28 sabemos que ese era su calificativo. Pedro demuestra lo mismo cuando dice: "si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello"(1 Pedro 4.16). El cristiano rechaza todos los calificativos sectarios, porque sabe que los mismos no tienen asidero bíblico y sólo sirven para confundir y dividir al mundo religioso.