martes, 10 de julio de 2012

Los deberes de la congregación hacia los pastores


Los deberes de la congregación hacia los pastores
El éxito de una congregación depende mucho de cómo los miembros apoyan a los pastores y cómo cumplen con sus deberes. A continuación ofrecemos algunos deberes de los miembros de la iglesia hacia los pastores:
1.                 Orar por ellos
Las oraciones de una congregación fiel resultan de gran ayuda para los pastores. Pablo estimó de mucho valor las oraciones de los santos (2 Corintios 1.11). Las oraciones de una congregación fiel libraron a uno de los apóstoles de la cárcel y probablemente de la muerte (Hechos 12.5). Todos los pastores verdaderos se dan cuenta del valor de las oraciones de los santos y siempre las anhelan. (Lea Efesios 6.18–19; Colosenses 4.2–3; 1 Tesalonicenses 5.25; 2 Tesalonicenses 3.l.) Hermanos y hermanas, oren por sus pastores.

domingo, 8 de julio de 2012

El pacto matrimonial


El pacto matrimonial es algo muy importante para el Espíritu de Dios, quien insta a los creyentes a buscar otro creyente como pareja para así asegurar la santidad del matrimonio. El Señor también exige la fidelidad y un trato justo en el seno del matrimonio. Dios repudia las actitudes intransigentes y crueles que destruyen este sagrado pacto y dan lugar al divorcio.
Obedece a Dios; contrae matrimonio solamente en el Señor y ante el Señor. Sé amoroso y fiel con tu pareja. No consideres el divorcio como una respuesta satisfactoria ante cualquier problema marital. Confía en Dios para recobrar la esperanza en un matrimonio en el que no parece haber esperanza. Permanece siempre dispuesto a aprender de nuevo lo que es el amor, la comprensión y el perdón.1
1 «Verdad en acción a través de Malaquías», #2, Biblia Plenitud, p. 1169.
Hayford, Jack W.: La Familia Llena Del Espiritu : Sabiduria Santa Para Construir Hogares Felices. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000, c1995 (Logos Library System; Serie Vida En Plenitud Guias Para Las Dinamicas Del Reino), S. 45

viernes, 6 de julio de 2012

¡ABRID EL DEPÓSITO!


¡ABRID EL DEPÓSITO!
 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.
 En la Palabra de Dios hay ricas minas de verdad que si las exploráramos toda nuestra vida, encontraríamos que tan solo hemos comenzado a ver sus preciosos tesoros... Se necesitará de toda la eternidad para comprender las riquezas de la gloria de Dios y de Jesucristo...
Cristo ha dicho: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba"  ¿Habéis extinguido ya la fuente? No, porque es inextinguible.  Podéis beber tan pronto como sintáis necesidad, y beber de nuevo.  La fuente siempre está llena. Y una vez que hayáis bebido de esa fuente, no procuraréis apagar vuestra sed en las cisternas rotas de este mundo... No, porque habéis bebido de la corriente que alegra la ciudad de Dios.  Entonces vuestro gozo será pleno, pues Cristo será en vosotros la esperanza de gloria
Jehová Emanuel, "en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento" y en el cual "habita toda la plenitud de la Divinidad corporalmente", conocerle, poseerle, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor "cuál sea la anchura y la longura y profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de da plenitud de Dios", "ésta es la herencia de los siervos del Señor, ésta es la justicia que deben esperar de mí, dice el Señor" (El Discurso Maestro de Jesucristo,
No hay necesidad de que pasemos hambre ni sed, al paso que el depósito del cielo está abierto para nosotros y la llave nos es entregada.  ¿Cuál es la llave?  La fe, que es el  don de Dios. Abrid el depósito, tomad de sus ricos tesoros

jueves, 5 de julio de 2012

¿QUIÉN PUEDE CONOCER A DIOS?


¿QUIÉN PUEDE CONOCER A DIOS?
 Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?  (Job_11:7)
 No podemos descubrir a Dios mediante el escudriñamiento.  Pero él se ha revelado en su Hijo, que es el resplandor de la gloria del Padre y la expresa imagen de su persona.  Si deseamos un conocimiento de Dios, debemos ser como Cristo... El vivir una vida pura por fe en Cristo como el Salvador personal, llevará al creyente a un concepto más claro y elevado de Dios... La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes Principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios.  El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Mientras estaba recubierto por la columna de nube, Cristo dio instrucciones acerca de este amor.  Distinta y claramente presentó los principios del cielo como reglas que había de observar su pueblo escogido en su trato mutuo.  Cristo vivió estos principios en su vida humana.  Presentó en su enseñanza los motivos que debieran gobernar las vidas de sus seguidores...
Los que participan del amor de Dios, mediante la recepción de la verdad , darán evidencia de esto haciendo esfuerzos fervientes y abnegados para dar el mensaje del amor de Dios a otros.  Así son colaboradores con Cristo.  El amor a Dios y el amor mutuo los une con Cristo mediante eslabones áureos... Esta unión hace que fluyan al corazón continuamente ricos raudales del amor de Cristo, y luego fluyan nuevamente en amor hacia otros.
Las cualidades esenciales para conocer a Dios son las que señalan la plenitud del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su desinterés.  Esos atributos se cultivan realizando actos bondadosos con un corazón bondadoso

miércoles, 4 de julio de 2012

genesis.49


genesis.
49.3-28 Jacob bendijo a cada uno de sus hijos, luego dio una predicción acerca de su futuro. La forma en la que habían vivido en el pasado jugó una parte muy importante en la forma en la que Jacob bendijo y profetizó. Nuestro pasado también afecta nuestro presente y futuro. Cuando el sol salga mañana, nuestras acciones de hoy serán ya parte de nuestro pasado. Sin embargo, ya empezaron a forjar el futuro. ¿Qué acciones puede hoy llevar a cabo o evitar para forjar positivamente su futuro?

49.4 El hijo mayor debía haber recibido dos porciones de la herencia. Pero Rubén perdió este honor especial. Impetuoso e incontrolable, especialmente en los días de su juventud, llegó muy lejos al dormir con una de las concubinas de su padre. Jacob no podía dar una bendición tan honorable a un hijo tan indigno.

49.8-12 ¿Por qué Judá, el culpable de que vendieran a José como esclavo y el que trató de defraudar a su nuera, fue tan grandemente bendecido? Dios había elegido a Judá para que de sus descendientes surgiera el linaje real de Israel (este es el significado de "no será quitado el cetro de Judá"). Esto pudo haber sucedido debido al gran cambio que ocurrió en el carácter de Judá (44.33, 34). Del linaje de Judá saldría además el prometido Mesías, Jesucristo.

49.10 "Hasta que venga Siloh" puede ser traducido "Hasta que venga aquel a quien corresponde". Este es un pasaje difícil de comprender y todavía se discute su significado. Siloh puede ser otro nombre del Mesías, ya que literalmente significa "enviado". Puede también referirse al tabernáculo que se levantó en la ciudad de Siloh (Jos 18:1).

49.18 En la mitad de su profecía sobre Dan, Jacob exclamó: "Tu salvación esperé, oh Jehová". Estaba recalcando que Dan llegaría a ser un gran líder, pero sólo si ponía su confianza en Dios, no en su fuerza natural ni en sus capacidades. A los que son fuertes, atractivos o talentosos suele serles más fácil confiar en sí mismos que en Dios, el que les dio esos dones. No olvide agradecer a Dios lo que usted es y lo que tiene para que su confianza no se extravíe.

49.22 Realmente José fue fructífero, con algunos descendientes heroicos. Entre ellos están Josué (el que llevaría a los israelitas a la tierra prometida, Jos 1:10-11); Débora y Gedeón, jueces de Israel, (Jdg 4:4; Jdg 6:11-12); y Samuel, un gran profeta, (1Sa 3:19).

49.23, 24 Estos versículos son un canto a las veces en que Dios corrió al rescate de José cuando sus enemigos lo atacaron. A menudo luchamos y nos fatigamos sin pensar que Dios puede ayudarnos a pelear nuestras batallas, ya sea contra hombres armados o contra fuerzas espirituales. José se asía más de Dios conforme aumentaba la adversidad. Confiar en que Dios nos puede rescatar es señal de gran fe. ¿Puede confiar en El cuando la injuria y la persecución van dirigidas hacia usted? Tales batallas espirituales requieren un trabajo de equipo entre gente valiente y fiel y un Dios poderoso.

lunes, 2 de julio de 2012

Los creyentes


Los creyentes pueden ser castigados por el Señor, pero no serán condenados con el mundo. Por su unión con Cristo por medio de la fe, están seguros. ¿Cuál es el principio de su andar: la carne o el Espíritu, la naturaleza vieja o la nueva, la corrupción o la gracia? ¿Para cuál de estos hacemos provisión, por cuál somos gobernados? La voluntad sin renovar es incapaz de obedecer por completo ningún mandamiento. La ley, además de los deberes externos, requiere obediencia interna. Dios muestra su aborrecimiento del pecado por los sufrimientos de su Hijo en la carne, para que la persona del creyente fuera perdonada y justificada. Así, se satisfizo la justicia divina y se abrió el camino de la salvación para el pecador. El Espíritu escribe la ley del amor en el corazón, y aunque la justicia de la ley no sea cumplida por nosotros, de todos modos, bendito sea Dios, se cumple en nosotros; en todos los creyentes hay quienes responden a la intención de la ley.
El favor de Dios, el bienestar del alma, los intereses de la eternidad, son las cosas del Espíritu que importan a quienes son según el Espíritu. ¿Por cuál camino se mueven con más deleite nuestros pensamientos? ¿Por cuál camino van nuestros planes e ingenios? ¿Somos más sabios para el mundo o para nuestras almas? Los que viven en el placer están muertos, 1 Timoteo v, 6. El alma santificada es un alma viva, y esa vida es paz. La mente carnal no es sólo enemiga de Dios, sino la enemistad misma. El hombre carnal puede, por el poder de la gracia divina, ser sometido a la ley de Dios, pero la mente carnal, nunca; esta debe ser quebrantada y expulsada.
Podemos conocer nuestro estado y carácter verdadero cuando nos preguntamos si tenemos o no el Espíritu de Dios y de Cristo, ROMANOS.8.versículo 9. Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu. Tener el Espíritu de Cristo significa haber cambiado el designio en cierto grado al sentir que había en Cristo Jesús, y eso tiene que notarse en una vida y una conversación que corresponda a sus preceptos y a su ejemplo.

sábado, 30 de junio de 2012

EL FRUTO DE EL ESPIRITU


EL FRUTO DE EL ESPIRITU. El apóstol Juan lo expresa de otra manera: «El que dice que permanece en Él debe andar como el anduvo» (1 Jn 2.6). Jesús dijo: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí (es decir, unido al tronco de la vid) y yo en él, éste lleva mucho fruto.» (Jn 15.4)
El fruto del Espíritu empieza a brotar en nosotros cuando nos convertimos. Pero brota por sí solo hasta cierto punto. Debe ser cultivado, abonado, mediante nuestra comunión con Cristo, mediante la cual la savia de su vida pasa del tronco al sarmiento. Así como el sarmiento da fruto en la medida en que fluya la savia, de manera semejante nosotros manifestamos los rasgos del carácter de Jesús cuando su vida fluye en nuestro espíritu. Pero nuestro sarmiento deberá también ser podado, limpiado por el divino Jardinero, para que dé más fruto (Jn 15.2).
Las cualidades del carácter de Cristo, su amor, su bondad, su paz, etc., son la luz que Jesús dijo debía brillar delante de los hombres para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a su Padre que está en los cielos (Mt 5.16). El fruto del Espíritu no consiste en obras, pero se manifiesta en obras que dan gloria a Dios.
El fruto del Espíritu es como un prisma que descompone la luz que lo atraviesa no en siete (como en el prisma de vidrio) sino en nueve colores distintos que, sumados, hacen un blanco purísimo. Aquí vemos cómo un fenómeno físico es figura de un fenómeno espiritual: