domingo, 2 de octubre de 2011

La confesión de Job


La confesión de Job

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 42:3
En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.
Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5-6).
Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

sábado, 1 de octubre de 2011

¿Quién es su prójimo?


¿Quién es su prójimo?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Romanos 13:9
Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.
¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su conservación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.
¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).

viernes, 30 de septiembre de 2011

Ámenme a mí y amen a los demás


Ámenme a mí y amen a los demás

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:40
Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudieran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: "Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera".
Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Obedecer por amor


Obedecer por amor

El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio.
1 Timoteo 1:5
El guardar un mandamiento debe surgir de un corazón amoroso. Es posible obedecer la ley por temor y tener miedo del castigo de Dios. Pero cuando se hace eso, en realidad no se obedece la ley de manera absoluta porque el temor no es el motivo bíblico de la obediencia. El temor puede hacer que usted se abstenga de hacer algo malo y su efecto puede ser bueno, pero su resultado es incompleto.
Algunos guardan la ley por interés egoísta. Creen que si llevan una vida moral, Dios los recompensará. Pero ese no es un motivo puro para la obediencia; es egoísta. Aunque pudiera abstenerse de hacer lo malo y hacer exteriormente cosas buenas, no tendrá usted una obediencia que resulta de una actitud de amor. El verdadero propósito de la ley es cultivar el amor de corazón. Así es que se cumple la ley.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El cumplimiento de la ley


El cumplimiento de la ley

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Romanos 13:10
La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso. Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.
El amor no sustituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios.

martes, 27 de septiembre de 2011

Una tarea de amor


Una tarea de amor

Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
Efesios 3:19
Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:
Termine una querella.
Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.
Sustituya la sospecha con la confianza.
Quite cualquier amargura de su vida.
Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.
Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.
Cumpla una promesa.
Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.
No sea demasiado exigente con otros familiares.
Muestre gratitud a los demás durante todo el día.
Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.
Ore por uno de sus enemigos.
Envíele un cheque a algún necesitado.
Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Una fuente inagotable


Una fuente inagotable

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido.
1 Pedro 1:22
Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo la cumpliremos? Comprendiendo nuestro recurso.
El amor está a nuestro alcance, y es nuestra culpa si no aprovechamos el recurso necesario. Tenemos que someternos al Espíritu y aprender a amar. Debemos purificar nuestro corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes y pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y debemos considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.
Cuando Dios lo salvó a usted, Él lo hizo una nueva criatura con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.