lunes, 26 de septiembre de 2011

Una fuente inagotable


Una fuente inagotable

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido.
1 Pedro 1:22
Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo la cumpliremos? Comprendiendo nuestro recurso.
El amor está a nuestro alcance, y es nuestra culpa si no aprovechamos el recurso necesario. Tenemos que someternos al Espíritu y aprender a amar. Debemos purificar nuestro corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes y pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y debemos considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.
Cuando Dios lo salvó a usted, Él lo hizo una nueva criatura con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.

domingo, 25 de septiembre de 2011

EL PERDON QUE EXCEDE TODA COMPRENSION


EL PERDON QUE EXCEDE TODA COMPRENSION


Dentro de la cruxificción de Cristo vemos como su presencia continuó siendo un misterio divino hasta el último minuto de su muerte. Los invito a meditar en la escena en que la cruz fue levantada y poco después de ser clavado pronunció siete palabras antes de morir. Estas fueron: “Padre perdonales que no saben lo que hacen”. Para muchos estas palabras resultan una letanía o sencillamente una parte más de la historia de Jesús. No obstante, esta frase pronunciada tiene un alto contenido que se puede definir en dos partes, la petición misma y la razón que alega Jesús.

Cuando hablamos de la petición misma nos referimos a la dos primeras palabras de la frase “Padre Perdonales” que tiene a su haber un peso circunstancial. Vemos como el pecado del que eran culpables, justamente podría haber ser tenido por imperdonable, no obstante, Cristo intercedió por ellos. (Isaias 53:12) -Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Aquí vemos cual general victorioso Dios distribuye el botín entre los soldados, al siervo le dará muchos, proporcionalmente a sus esfuerzo.

Pero los dichos de Jesús, en general, y los que pronunció sobre la Cruz, en particular, tiene un alcance universal. Me explico, no solo a quienes le crucifican, sino también a todos nosotros alcanza la oración del Salvador: “Todo el que se arrepienta y crea en el evangelio, obtendrá el perdón que Jesús pidió para sus perseguidores. La segunda parte de la frase “por que no saben lo que hacen” esboza la razón que alega Jesús en ese momento para que su Padre los perdone. Pablo hace mención y explica que si hubiesen sabido, no habrían crucificado al Señor de la gloria.

Podemos entonces observar que había ignorancia en todo el asunto, una clase de ignorancia que excusa, aunque no del todo, la culpabilidad del pecado: la que alguien sufre por falta de medios de conocimiento o por la capacidad para recibir instrucción. Los que certificaron al Salvador eran mantenidos en la ignorancia por parte de los gobernantes de la nación y compartían los prejuicios de estos contra la persona y la doctrina de Jesús, por lo cual, pensaban que estaban rindiendo a Dios un servicio grato.

Tales personas merecen lástima y hay que orar por ellos, y al orar, hemos de llamar Padre a nuestro Dios y la mayor gracia que podamos pedirle, tanto para nosotros como para otros, es que nos perdone nuestro pecados, así que debemos orar como Jesús por nuestros enemigos.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sométase al Espíritu


Sométase al Espíritu

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Romanos 5:5
Tiene que darle al Espíritu Santo el control absoluto de su vida. Usted puede aferrarse a los sentimientos de amargura, ansiedad y odio contra alguien, o puede rendirlos al Espíritu de Dios. Cuando usted se somete al Espíritu Santo, Él toma el control de su vida y sustituye la amargura con el amor y la venganza con el afecto. Pablo dij "Acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros" (1 Ts. 4:9).
La capacidad para amar a los demás está en usted; solo tiene que comprender ese recurso. Si usted se somete al Espíritu Santo, Él lo enseñará a amar.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Hay que demostrar amor


Hay que demostrar amor

Andad en amor.
Efesios 5:2
¿Qué es el amor? ¿Cómo se demuestra? A fin de poder practicar el amor, hay que saber lo que es desde el punto de vista bíblico. A lo largo de las Escrituras, se caracteriza el amor como una acción.
Ante todo, el amor enseña la verdad a otros (Ef. 4:15) y los ayuda en sus necesidades (He. 6:10). Da ejemplo al servir a otros y a alentarnos en su crecimiento (Gá. 5:13). Cubre los pecados de otras personas (1 P. 4:8) y perdona (Ef. 4:32). También el amor soporta los problemas y las idiosincrasias de los demás (1 Co. 13:7) y el sacrificio por ellos (Jn. 15:13-14).
El amor abnegado presenta la verdad espiritual, ayuda y se interesa en los necesitados. Les debemos a todos ese amor y no debemos deberle nada más. Ese es el corazón de la vida cristiana; es el imán que atrae al mundo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La deuda del amor


La deuda del amor

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.
Romanos 13:8
Los cristianos deben amar a todo el mundo en la sociedad. Jesús dij "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:35). Nuestro amor los unos con los otros se aplica ante todo a los demás creyentes, nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
Pero unos a otros también se aplica a los incrédulos; todos los incrédulos, y no solo a los que son agradables y cordiales. Jesús dij "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mt. 5:44). El apóstol Pablo dij "Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gá. 6:10).
El amor debe ser un rasgo distintivo en su vida. Usted tiene una deuda con todo el mundo, así que cerciórese de que les demuestra amor a todos para que a usted se le conozca como alguien que ama a los demás "entrañablemente, de corazón puro" (1 P. 1:22).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Esperanza en la lucha


Esperanza en la lucha

Con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Romanos 7:25
Como a los cristianos se les llama a la obediencia y la nueva naturaleza desea obedecer, ¿qué hace usted cuando se siente tentado a desobedecer? En primer lugar, tiene el poder del Espíritu Santo en usted (Ro. 8:2), que lo capacita para hacer la voluntad de Dios. Pero Pablo también describe la realidad de nuestra lucha constante con la carne en Romanos 7. Él dice: "Veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente" (v. 23).
El pecado en nuestra naturaleza humana lucha contra nuestro deseo de obedecer. Todo cristiano libra esa lucha. Su aspecto humano lucha contra la nueva criatura que se deleita en la ley de Dios. Lo que nos da esperanza es que, cuanto más luchemos, tanto más victoriosos seremos. Así que dé gracias al Señor por continuar su obra para librarlo y darle cada día la victoria sobre el pecado.

martes, 20 de septiembre de 2011

Obligados a obedecer


Obligados a obedecer

Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Romanos 8:4
Algunos creen que, como somos salvos por gracia y ya no estamos bajo la ley, entonces ya no estamos obligados a cumplir la ley. Eso es cierto en este sentid "No estamos condenados al castigo de la ley". Como nos entregamos a Cristo, ya la ley no tiene poder para condenarnos ni ejecutarnos. Sin embargo, estamos obligados con sus preceptos, ya que Dios no ha cambiado su moralidad.
El apóstol Pablo dij "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús... Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne" (Ro. 8:1-3). El sacrificio de Cristo nos libró del castigo de la ley. Él murió en nuestro lugar. De modo que somos libres de la ley en el sentido de que ella no puede condenarnos, pero seguimos obligados a obedecer sus preceptos.