martes, 6 de septiembre de 2011

¿Cuándo llega el bien?


¿Cuándo llega el bien?

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Salmo 25:10
Después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, Dios los guió continuamente a través de los ásperos obstáculos del desierto de Sinaí. Moisés les recordó: "[Dios] te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua... afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien" (Dt. 8:15-16).
Esa ilustración, junto con muchas otras de la Biblia, con toda claridad demuestra que el Señor a veces demora el bien que ha prometido a los suyos. Sin duda Dios no guió a los israelitas durante cuarenta años de pruebas difíciles solo para llevarlos a un mal final, sino que los llevó bien, aunque usó mucha disciplina y purificación para lograrlo.
Como cristianos, también podemos esperar dificultades temporales antes de ver la gloria que Dios tiene aguardando por nosotros. Pablo nos recuerda que "esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria" (2 Co. 4:17).

lunes, 5 de septiembre de 2011

La providencia de Dios


La providencia de Dios

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28
Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.
Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.
En su providencia, el Señor usa "todas las cosas", circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pabl "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿Qué hago con Jesús?


¿Qué hago con Jesús?


Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado!” Mateo 27:22.
Hoy voy a ponerme personal y sí, te haré sentirte incómodo. Quiero hacerte una pregunta, que debes responder. Pero antes, quiero compartirte el trasfondo:
En Mateo capítulo 27 encontramos a Jesús ante Pilato. Cristo ha sido traicionado por Judas y fue arrestado por los soldados romanos. Pilato creía que tenía el futuro de Jesús en sus manos, pero más bien era Jesús quien sostenía su propio destino.
Mientras Pilato se sentía juez, hizo una pregunta que debería detenernos y hacernos pensar a cada uno de nosotros. Es dudoso saber si Pilato realmente entendía la magnitud de la pregunta, si entendía que estaba tomando una decisión que afectaría su alma por toda la eternidad.
“¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?” - preguntó Pilato (Mateo 27:22). La respuesta inmediata fue que crucificarán a Jesús y eso fue exactamente lo que sucedió.
Entonces, ¿qué harás con Jesús, quien es llamado Cristo? Sólo hay dos respuestas: aceptarlo como señor y salvador de tu vida, o rechazarlo. No se vale pensarlo y responder después, porque eso, de cierta forma es rechazarlo.
En ningún lado de la Biblia se nos dice que Pilato luego se hizo un creyente de Jesucristo. Pero déjame asegurarte, que si él siguió rechazando a Jesús como Salvador, su decisión le llevará a una eternidad de tormento, soledad y abandono.
Si aceptas a Cristo, ¿será ese el final de la historia? ¡No! Una vez que reconocemos a Cristo como nuestro señor y salvador, debemos responder a esa pregunta diariamente. Pensando cómo lo tendrás presente en tu vida. ¿Hablarás con Él sólo los domingos y cuándo necesites ayuda? ¿Le harás saber a tus amigos que eres seguidor de Jesús? Si lo haces, será diferente. ¿Y qué harás si alguien se burla de tu decisión?
Los cristianos debemos decidir a diario, “¿qué hacemos con Jesús?” ¿Pasar tiempo estudiando la palabra de Dios, o dejar que la Biblia se llene de polvo? ¿Aprovechar el silencio para acercarnos a Él, o encender el televisor para llenar el silencio? ¿Ir a la iglesia o a la tienda?, etc.
En Mateo 10:32 dice: “A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo”. Entonces, te pregunto: ¿Qué vas a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
Oración
Jesús, abro mi corazón para que vivas en mi. Limpia mi pecado, corrige mis errores y dame una nueva vida. Abro mi corazón porque quiero que te quedes conmigo y pasar más tiempo conociendo de ti y haciendo tu voluntad. Amén.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Dios es quien lo garantiza


Dios es quien lo garantiza

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Juan 10:29
Lamentablemente, muchos creyentes a lo largo de la historia de la iglesia, incluso muchos en la actualidad, se han negado a creer que Dios garantiza la seguridad eterna de ellos. Tal negación se deriva de la errónea convicción de que esa salvación es un esfuerzo cooperativo entre las personas y Dios. Tal razonamiento dice que un Dios Todopoderoso no dejará de hacer su parte, pero que un cristiano falible pudiera dejar de hacer la suya.
Pero el creer en lo que dice la Biblia acerca de la salvación, que viene solo de un Dios soberano, lo llevará a la confianza de que su salvación es segura. Si la salvación es toda de Dios, entonces puede saber con certeza que Él no dejará de asegurarla. Cualquiera que sea verdaderamente hijo de Dios no tiene nunca que temer perder su ciudadanía en el cielo. Y si usted lo es, puede confiar en las palabras de Cristo del versículo de hoy de que "nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre".

viernes, 2 de septiembre de 2011

Es segura la seguridad eterna


Es segura la seguridad eterna

Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Juan 10:28
El versículo de hoy es una promesa admirable del Señor Jesucristo mismo de que la salvación del creyente está para siempre segura en Él. Además, las primeras tres palabras de Romanos 8:28, "Y sabemos", expresa la absoluta certeza que usted puede tener, confirmada por el Espíritu Santo, de que usted nunca perderá su salvación.
Basándose en la autoridad divinamente revelada, el apóstol Pablo le afirma a la iglesia de Roma y nos afirma a nosotros que, como cristianos, podemos saber sin lugar a dudas que estamos seguros en las manos de Dios. A medida que usted camine con Él, Dios mostrará su gloria en su salvación y lo hará todo en su santificación para su bendición definitiva.     

1 Juan 3.
8. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. NOTE SE QUE DICE EL QUE PRACTICA EL PECADO Y NO AY CAMBIO EN SU VIDA  PORQUE EL QUE ANDA EN LA CARNE SON MANIFESTADAS LAS OBRAS DE LA CARNE Y ANDAR EN LA CARNE ES MUERTE. MAS ANDAR POR EL ESPÍRITU ES VIDA. 

Romanos 8.1. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

jueves, 1 de septiembre de 2011

La reacción fundamental


La reacción fundamental

El Señor no... [quiere] que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
2 Pedro 3:9
El asombro es una reacción apropiada y, en realidad, inevitable ante las palabras y las enseñanzas de Jesús. Pero nuestra reacción ante ellas no debe terminar con el asombro o ni siquiera con la seria consideración. La reacción fundamental a la enseñanza de Jesús es creer y obedecer. Él no presentó las verdades simplemente para nuestro asombro e información. Enseñó lo que enseñó para nuestra salvación.
Muchos reaccionaron ante la enseñanza de Jesús sencillamente considerando sus palabras y sus obras, pero no aceptándolas. ¿Cuál es la reacción fundamental de usted?

miércoles, 31 de agosto de 2011

Enseñanza con autoridad


Enseñanza con autoridad

La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad.
Mateo 7:28-29
Algo que influyó tanto en los oyentes de Jesús es que Él enseñaba con autoridad. La palabra más empleada en el Nuevo Testamento para referirse a la autoridad pertenece al poder y al privilegio, y muestra la soberanía de Cristo.
A diferencia de Jesús, los escribas judíos citaban a otros para darles autoridad a sus enseñanzas. El Señor tenía que citar solamente la Palabra de Dios y podía hablar como la autoridad suprema sobre la verdad. Habló la verdad eterna sencilla, directa y poderosamente, pero con amor y compasión. Eso asombraba a sus oyentes, y debiera también impresionarnos profundamente a nosotros.