sábado, 6 de noviembre de 2010

Libre


– Libre
“Pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para librarte, afirma el Señor.” Jeremías 1:19

Jeremías no la tenia fácil. Era un hombre joven en una sociedad que ponderaba las canas y respetaba la experiencia. Y Dios lo enviaba a dar un mensaje temerario y espantoso: El exilio por la desobediencia descarada. Nunca es fácil decir las malas noticias. Pero ser el portavoz del terrible castigo divino por generaciones de desobedientes era una tarea demasiado pesada para un joven.

Jeremías tenía miedo. Pensaba que no estaba a la altura de las circunstancias y que las contras eran demasiado grandes para que pudiera superarlas. Analizando lo que tenía por delante, se desanimó. Eran demasiados problemas para tan pocos recursos. Y estaba solo. Parecía que el pedido de Dios era enorme y que le daba una responsabilidad que no podía cumplir.

Conocía la ciudad donde tenía que predicar. Eran sus vecinos, la gente con la que se había criado y crecido. Los conocía tanto como ellos a él. Y eso le jugaba en contra. Sabía que se iban a enojar cuando conocieran que Dios los estaba juzgando por sus malos actos. Y que a ellos no les gustaba que los señalaran. Cada uno tenía su excusa o su justificación para actuar como lo estaban haciendo y se creían buenos. La censura que Dios le mandaba a Jeremías a hacer a sus conciudadanos era ponerles el dedo en la llaga. Y eso dolía.

Y ante el miedo de Jeremías, Dios le hace esta promesa enorme. Puede ser que sea difícil, que tenga contras, que le peleen, que lo insulten o lo golpeen, pero no podrán vencerlo. Dios iba a estar con Jeremías y Dios es infinitamente más grande.

Dios no ha cambiado. ¡Gracias a Dios sigue siendo igual! Y su promesa sigue estando vigente. ¿Qué es lo que hoy te atemoriza? ¿Qué cosas te inquietan o te desvelan? Tal vez hoy no tengas enemigos que quieran golpearte o te amenacen, pero existen otros problemas que a veces duelen más que las agresiones físicas aunque sean invisibles.

Dios vuelve a decirte, como le dijo a Jeremías hace tantos años: vas a tener que pelear, la lucha será dura, pero no te van a vencer. No importa cual sea tu enemigo, cual sea tu temor o cual sea tu angustia. Nada podrá vencerte porque Yo (dice Dios) estoy contigo para librarte.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Luche contra el verdadero enemigo


– Luche contra el verdadero enemigo
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne. – 2 Corintios 10:3

¿Sabe usted por qué tantos creyentes están perdiendo en las luchas de la vida? Porque no están luchando contra el verdadero enemigo. Se les has hecho creer que si alguien les dice o les hace algo para perjudicarlos, deben considerar a esa persona como enemiga. Pero están equivocados.

La Biblia dice que no tenemos lucha contra sangre y carne. Pero como todo ser humano es de sangre y carne, eso implica que nuestros semejantes no son el origen de nuestras dificultades y luchas.

“Pero, hermano francisco, usted no sabe lo que fulano y zutano me hicieron”.

Eso no importa, porque si usted desperdicia su tiempo peleando contra fulano y zutano, su verdadero enemigo se saldrá con la suya.

¿Quién es el verdadero enemigo? Mire en Efesios 6:12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.

Satanás y los demonios serán enemigos suyos de por vida. Ellos son los culpables de toda afrenta personal que usted sufre. Las personas que lo perjudican y lo ofenden son solo instrumentos de Satanás. Cuando él quiere hacerle daño, lo hace por medio de ellas.

Recuerde que la persecución no es la expresión del odio que otros tienen hacia usted, sino la expresión del temor que Satanás tiene de usted. Cuando usted está metido de lleno en la Palabra y la esgrime como la espada del Espíritu, el diablo se llena de temor y va en busca de alguien a quien pueda enviar contra usted.

La próxima vez que alguien le ofenda, no se desvíe del camino para pelear contra esa persona, sino que ate al espíritu que está utilizando a esa persona. Olvídese de las luchas contra sangre y carne y empiece a pelear con las armas del Espíritu. Ponga su mira en Satanás con autoridad y con la Palabra de Dios, y derribe al verdadero enemigo.

Escritura Devocional para leer : Efesios 6:10-18

jueves, 4 de noviembre de 2010

El amor de Pablo a la iglesia


El amor de Pablo a la iglesia

Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

Filipenses 1:8

El apóstol Pablo trataba a los creyentes con un espíritu amable y afectuoso. A menudo daba órdenes con genuinas expresiones de amor a las personas. Tenía un lugar especial en su corazón para la iglesia de Filipos. Se dirigía a esos creyentes como "hermanos míos amados y deseados" (Fil. 4:1).

Manifestaba su amor en su deseo de permanecer con ellos para su "provecho y gozo de la fe" (1:25). Pablo estaba dispuesto a ser ofrecido "sobre el sacrificio y servicio de [su] fe" (2:17). Y solamente los creyentes de Filipos habían "[participado con él] en razón de dar y recibir" (4:15), que también revela su vínculo especial con ellos.

Pablo era un dialéctico y un teólogo sin igual, su capacidad intelectual era asombrosa, pero también estaba dotado de una gran capacidad para amar a las personas. Su ministerio puede ser eficaz solo cuando ame a las personas. El gozo de Pablo

Hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía.

Filipenses 4:1

El gozo del apóstol Pablo venía de los demás creyentes. El versículo de hoy dice que los creyentes de Filipos eran su "gozo y corona". A los creyentes tesalónicos igualmente les dij "¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo" (1 Ts. 2:19-20).

Pablo se regocijaba en la salvación y en el crecimiento espiritual de la iglesia, que está representada por la palabra corona. El término se refiere a una corona de laurel, algo que un deportista recibía en los tiempos bíblicos por ganar un torneo (1 Co. 9:25). Pero un deportista no era el único que recibía tal corona de laurel. Si alguien era agasajado por sus compañeros, también recibiría una como invitado de honor al gran banquete. De modo que la corona simbolizaba el éxito o una vida provechosa. Los creyentes de Filipos eran el galardón de Pablo; prueba del éxito de sus esfuerzos. Cuando usted sirva con sus dones, Dios quiera que sienta el gozo que sentía Pablo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El ataque a la iglesia


El ataque a la iglesia

En el mundo tendréis aflicción.

Juan 16:33

No debiéramos sorprendernos cuando se ataca a la iglesia porque Cristo dijo que así sucedería. Como el mundo, la carne y Satanás están detrás de tal hostilidad, Cristo nos ordenó que veláramos y oráramos "para que no [entremos] en tentación" (Mt. 26:41). Pedro advirtió: "Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 P. 5:8). Para estar preparados, Pablo dij "Nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo" (1 Ts. 5:8).

Puede ser difícil mantener su testimonio cristiano cuando la persecución es sutil y no manifiesta. Recuerdo haberle preguntado a un pastor rus "¿Es difícil pastorear una iglesia en su país?" El pastor respondió: "No, es fácil porque sé cuál es la posición de todo el mundo. Pero ¿cómo puede alguien pastorear una iglesia en los Estados Unidos, donde la avenencia es tan común y sutil?" Muchos que se dicen cristianos quieren la aceptación del mundo y por lo tanto, no están dispuestos a defender la causa de Cristo Estemos firmes

Estad así firmes en el Señor.

Filipenses 4:1

El versículo de hoy trae a la mente la imagen de un soldado que se mantiene firme en medio de la batalla. Pablo empleó la misma metáfora en Efesios 6:11: "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo". Estar firmes espiritualmente quiere decir no comprometer su testimonio cristiano al dejarse abatir por las pruebas o las tentaciones.

Me entristece que muchos creyentes no toman en serio a Dios y sus mandamientos. En vez de conocer a Dios, muchos prefieren que los entretengan. Esa indiferencia considera sus mandamientos como simples sugerencias. Pero nuestro soberano Señor nos manda que estemos firmes. Inmanente en ese mandato está la capacidad de obedecer.

martes, 2 de noviembre de 2010

Cuan grande es Dios- En espiritu y en verdad

Cuando Viene la Crítica


Cuando Viene la Crítica

Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
Gálatas 6:4
Watchman Nee, el escritor creyente chino, murió por su fe en una prisión comunista. Durante su vida el gobierno lo criticó acremente. Emplearon campañas de difamación para desacreditarlo, pero él nunca respondió a los críticos y nunca se defendió. Cuando le preguntaron al respecto, dij "Hermanos: Si las personas confían en nosotros no hay necesidad de explicar; y si no confían en nosotros, de nada sirve explicar."

El apóstol Pablo dijo de sus críticos: "En cuanto a mí respecta, muy poco me preocupa ser juzgado por ustedes o por algún tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo. . . . Pues el que me juzga es el Señor" (1 Corintios 4:3-4, vp).

¿Cómo respondemos a las críticas injustas y a palabras descomedidas? Nuestra reacción natural es indignarnos y ponernos a la defensiva, y tratar de enderezar a todos. Pero necesitamos una piel más dura, corazones blandos, y una confianza absoluta en el Señor para darnos favor a ojos de Dios y del hombre según Dios decida. Puede haber ocasiones en que tenemos que defendernos o dar una explicación, pero debemos cuidarnos para no tomar la crítica demasiado en serio. Somos responsables por nuestro carácter, pero podemos dejar nuestra reputación en manos de Dios.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Salmos 116:15


Salmos 116:15
"Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos. "

Salmos 116:15. Exquisita la revelación que recibimos en este verso. Dios está diciéndonos que gusta de la muerte física nuestra. Cuando todos nosotros nos afanamos indeciblemente por sobrevivir cada día, Dios está deseando que llegue el día de nuestra partida.

El amor con que nos ama le hace desear el preciado momento en que pueda tenernos junto a El. Y tal como nosotros anhelamos retornar a la casa para ver y tocar a nuestros hijos, así anhela con ansias nuestro padre celestial el momento en que lleguemos a su presencia.

¿Pero, cual es la razón de que siendo Dios Todopoderoso, El no dispone de nuestras vidas de una buena vez?

Ciertamente podríamos decir que Dios debería aprovechar el momento en que nuestra relación con El este mas saludable para cortarnos la vida y así estaríamos con El. Pero la realidad es que aún permanecemos aquí y la respuesta es PROPOSITO. Sí, Dios tiene un determinado propósito con cada uno de nosotros y El está dispuesto para cumplirlo (Romanos 9:11 pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama).

El propósito de Dios en nuestras vidas puede ser estorbado cuando nos alejamos de El por alguna circunstancia. De manera que podemos estar seguros de que mientras permanecemos en el camino, El estará cumpliendo su propósito en nosotros. Hasta que llegue el preciado momento en que nos reunamos con El. Asi es como resulta enormemente satisfactoria para Dios, la muerte de uno de nosotros.