4. Cree y Espera Siempre lo Mejor.
Nuestros pensamientos gobiernan nuestras acciones (Mt.15:19). Dice John Maxwell: “Estamos donde estamos y somos lo que somos por los pensamientos que dominaron nuestras mentes… Nuestro reto es pensar bien en un mundo negativo”.
¿A qué te desafía Romanos 12:2?
¿Y cómo tienen que ser tus pensamientos de acuerdo a Filipenses 4:8?
Si mis pensamientos son positivos:
Tendré una sana imagen de mí mismo. Tengo significado y tengo debilidades.
Reaccionaré con gratitud hacia la vida.
Escogeré el gozo en medio de los problemas.
Buscaré edificar y bendecir a los demás.
Alabaré a Dios.
Aprovecharé mi tiempo en lo que realmente es importante.
A. Debo esperar que me sucedan cosas buenas. ¿Por qué?
Porque Dios es bueno. (Sal.107:1).
Porque su voluntad es buena. (Ro.12:2).
Sus deseos para mi vida son buenos. (Jer. 29:11).
B. Debo arrancar las dudas de mi vida.
En lugar de pensar “¿por qué creo que no puedo hacer algo?”, piensa ”¿por qué creo que sí lo puedo hacer?”, ¡y escríbelo!
C. Debo darme cuenta de mis posibilidades.
Tienes que aprender a eliminar lo negativo y a vivir con la convicción de que puedes lograr lo que te propongas. No debemos ver nuestras limitaciones como impedimentos ni como algo negativo, sino como parte de nuestra vida.
D. Necesito rodearme de gente positiva y motivadora.
¿Cómo son las personas con las que paso la mayor parte de mi tiempo, positivas o negativas?
¿Qué personas positivas y motivadoras pueden ayudarme a cambiar mi forma negativa de ser y pensar?
E. Necesito leer libros y escuchar mensajes positivos para mi crecimiento.
F. Necesito entender que “lo que es posible no siempre se logra rápidamente ni siempre es respaldado con entusiasmo
G. Necesito recordarme a mi mismo lo siguiente:
Nunca me daré por vencido mientras sepa que tengo la razón.
Creo que todo obrará a mi favor si me mantengo firme hasta el final.
Tendré animo y no desmayaré frente a los problemas.
No permitiré que nadie me intimide ni me separe de mis metas.
Lucharé para vencer todos los impedimentos físicos y las contrariedades.
Trataré una y otra vez para realizar lo que quiero.
Obtendré fe y aliento al saber que todos los hombres y mujeres de éxito lucharon contra la derrota y la adversidad.
Nunca me rendiré al desaliento o a la desesperación, no importa con qué obstáculos aparentes o reales me enfrente.
domingo, 3 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
La confesión de Job
La confesión de Job
Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 42:3
En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.
Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5-6).
Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos. La fe de Abraham
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dich En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.
Hebreos 11:17-19
La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?
El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: "Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.
Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 42:3
En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.
Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5-6).
Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos. La fe de Abraham
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dich En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.
Hebreos 11:17-19
La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?
El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: "Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.
viernes, 1 de octubre de 2010
¿Qué importa el nombre?
¿Qué importa el nombre?
Ya no te llamarás Abram, sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham, porque te he confirmado como padre de una multitud de naciones. Génes is 17:5
Un matrimonio le puso por nombre a su hijo «Necio». Con el tiempo, Necio creció y se hizo adulto, y toda la vida vivió acorde a cómo se le llamaba. Conoció a alguien con quien estableció amistad, pero hizo enojar a esta persona al no reconocer su generosidad. La esposa de Necio, que era sabia, hizo lo correcto y canceló la deuda pagando lo que su marido le debía al hombre. Pero al enterarse de esto, Necio se enojó y su furia le causó un ataque. Como había sido Necio desde su nacimiento, en diez días Nabal murió.
Sí, se trataba de Nabal, el personaje del Antiguo Testamento (1 Samuel 25) cuyo nombre en hebreo significa «necio». ¿Por qué cargarían sus padres al pobre chico con un nombre tan negativo? Los padres, o cualquier figura de autoridad, ejercen un gran poder al nombrar a un niño. Cuando le damos nombre a alguien ejercemos cierto poder sobre su vida. Esa persona nos cree ¿por qué no lo haría? y piensa de sí misma según los términos que impone su nombre. Piense en est ¿Qué preferiría oír un niño que juega en las Ligas Menores de parte de su padre que lo observa desde las gradas: ¡Bien, campeón! o ¡Qué mal jugaste, tonto!?
No importa cuál sea su nombre legal, si usted cree en Cristo entonces tiene un nombre nuev cristiano, que significa el de Cristo o pequeño Cristo.Y sí vale la pena vivir según este nombre.
Los nombres pintan imágenes. Píntelas con mucho cuidado.
Ya no te llamarás Abram, sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham, porque te he confirmado como padre de una multitud de naciones. Génes is 17:5
Un matrimonio le puso por nombre a su hijo «Necio». Con el tiempo, Necio creció y se hizo adulto, y toda la vida vivió acorde a cómo se le llamaba. Conoció a alguien con quien estableció amistad, pero hizo enojar a esta persona al no reconocer su generosidad. La esposa de Necio, que era sabia, hizo lo correcto y canceló la deuda pagando lo que su marido le debía al hombre. Pero al enterarse de esto, Necio se enojó y su furia le causó un ataque. Como había sido Necio desde su nacimiento, en diez días Nabal murió.
Sí, se trataba de Nabal, el personaje del Antiguo Testamento (1 Samuel 25) cuyo nombre en hebreo significa «necio». ¿Por qué cargarían sus padres al pobre chico con un nombre tan negativo? Los padres, o cualquier figura de autoridad, ejercen un gran poder al nombrar a un niño. Cuando le damos nombre a alguien ejercemos cierto poder sobre su vida. Esa persona nos cree ¿por qué no lo haría? y piensa de sí misma según los términos que impone su nombre. Piense en est ¿Qué preferiría oír un niño que juega en las Ligas Menores de parte de su padre que lo observa desde las gradas: ¡Bien, campeón! o ¡Qué mal jugaste, tonto!?
No importa cuál sea su nombre legal, si usted cree en Cristo entonces tiene un nombre nuev cristiano, que significa el de Cristo o pequeño Cristo.Y sí vale la pena vivir según este nombre.
Los nombres pintan imágenes. Píntelas con mucho cuidado.
jueves, 30 de septiembre de 2010
¿Quién es su prójimo?
Ámenme a mí y amen a los demás
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:40
Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudieran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: "Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera".
Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo. ¿Quién es su prójimo?
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Romanos 13:9
Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.
¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su conservación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.
¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:40
Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudieran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: "Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera".
Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo. ¿Quién es su prójimo?
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Romanos 13:9
Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.
¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su conservación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.
¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Otra Oportunidad
Devocional Diario – Otra Oportunidad
-“Estoy en un callejón sin salida…” ¿Es éste su modo de pensar acerca de la vida y las situaciones penosas y trágicas en que se encuentra atrapado? Quizás ha pensado que si hubiese sabido hace años lo que sabe hoy, podría haber tomado otro rumbo. O si hubiese prestado atención a los consejos de sus padres hubiera escapado de todo esto. Pero ahora dice: -“Ya es tarde y no tiene solución”. Tiene que “sonreír” y “aguantar”.
Puede tratarse de distintos problemas. Muchas personas se dan cuenta de que su matrimonio marcha hacia el divorcio, sin que puedan hacer nada para evitarlo. Algunos son esclavos de vicios destructivos y se creen más allá de cualquier posibilidad de salvación. Alguien ha hecho algo tan malo que cree que no puede ser perdonado. Muchos hombres y mujeres reconocen que se equivocaron de camino, pero se creen ya demasiados viejos para cambiar. “La suerte está echada”, dicen. Por lo tanto hay que “sufrir” y “aguantar”.
Pero todas éstas son mentiras…
¡El camino SÍ tiene salida! La suerte no está echada. Nadie es tan malo que no pueda cambiar y nadie es demasiado viejo como para tomar un rumbo nuevo. Si nos resignamos a una vida inútil, si abandonamos la esperanza, estaremos perdidos. Pero mientras hay vida, hay esperanza, y esa esperanza es mucho más grande de lo que usted cree.
Hay un mundo de diferencia entre una situación grave y una imposible. Un camino puede ser malo, pero no por eso tenemos que seguirlo hasta el fin. A lo mejor la situación parece insoluble porque usted es demasiado orgulloso como para confesar que está equivocado y desesperado.
¿No sabe que Jesucristo es la solución para todo esto? A la luz de lo que Jesús hizo, no hay callejones sin salida, porque Jesús mismo es la salida. Dios lo envió al mundo, no para ayudar solamente a los casos fáciles sino también a los que se creían en callejones sin salida.
No negamos la gravedad de los problemas matrimoniales, pero cualquier herida de este tipo puede ser sanada por medio de un poco de amor desde afuera. Jesús ofrece ese amor.
Los vicios muchas veces resisten la mejor fuerza de voluntad. Hay que reconocer que el vicio fue adoptado en el principio para llenar una necesidad psicológica. Cuando Jesús entra en la vida, ya no son imprescindibles los vicios.
El criminal más endurecido o el peor degenerado tiene una necesidad interior de dar y recibir afecto y de comprobar su valor como persona, aunque sus antecedentes de ofensas contra la sociedad hayan sofocado ese instinto. A veces una palabra o un hecho muy insignificante rompe la cadena de maldad y libera a la persona para que se realice en actividades positivas. Jesús se especializa en este tipo de liberación.
La vejez no es excusa válida para resignarse a la vida equivocada. Una persona mayor generalmente tiene ideas muy fijas, pero esto se debe mayormente a su miedo al cambio. Investigaciones médicas en los últimos años han demostrado que gran parte del envejecimiento es más psicólogo que físico, y por lo tanto no es necesario. Se debe a la atrofia de cuerpo y mente, y esto se debe a la falta de ejercicio y alimentación. Un anciano puede cambiar, sobre todo cuando abre su corazón a Jesús.
En cuanto al callejón sin salida, Dios te quiere dar otra oportunidad. Las palabras “me equivoqué” o “lo hice mal”, rompen la cadena del hábito.
No te resignes, hay salida para cada situación difícil de tu vida. Con Dios interviniendo en tu historia, todavía hay esperanza.
-“Estoy en un callejón sin salida…” ¿Es éste su modo de pensar acerca de la vida y las situaciones penosas y trágicas en que se encuentra atrapado? Quizás ha pensado que si hubiese sabido hace años lo que sabe hoy, podría haber tomado otro rumbo. O si hubiese prestado atención a los consejos de sus padres hubiera escapado de todo esto. Pero ahora dice: -“Ya es tarde y no tiene solución”. Tiene que “sonreír” y “aguantar”.
Puede tratarse de distintos problemas. Muchas personas se dan cuenta de que su matrimonio marcha hacia el divorcio, sin que puedan hacer nada para evitarlo. Algunos son esclavos de vicios destructivos y se creen más allá de cualquier posibilidad de salvación. Alguien ha hecho algo tan malo que cree que no puede ser perdonado. Muchos hombres y mujeres reconocen que se equivocaron de camino, pero se creen ya demasiados viejos para cambiar. “La suerte está echada”, dicen. Por lo tanto hay que “sufrir” y “aguantar”.
Pero todas éstas son mentiras…
¡El camino SÍ tiene salida! La suerte no está echada. Nadie es tan malo que no pueda cambiar y nadie es demasiado viejo como para tomar un rumbo nuevo. Si nos resignamos a una vida inútil, si abandonamos la esperanza, estaremos perdidos. Pero mientras hay vida, hay esperanza, y esa esperanza es mucho más grande de lo que usted cree.
Hay un mundo de diferencia entre una situación grave y una imposible. Un camino puede ser malo, pero no por eso tenemos que seguirlo hasta el fin. A lo mejor la situación parece insoluble porque usted es demasiado orgulloso como para confesar que está equivocado y desesperado.
¿No sabe que Jesucristo es la solución para todo esto? A la luz de lo que Jesús hizo, no hay callejones sin salida, porque Jesús mismo es la salida. Dios lo envió al mundo, no para ayudar solamente a los casos fáciles sino también a los que se creían en callejones sin salida.
No negamos la gravedad de los problemas matrimoniales, pero cualquier herida de este tipo puede ser sanada por medio de un poco de amor desde afuera. Jesús ofrece ese amor.
Los vicios muchas veces resisten la mejor fuerza de voluntad. Hay que reconocer que el vicio fue adoptado en el principio para llenar una necesidad psicológica. Cuando Jesús entra en la vida, ya no son imprescindibles los vicios.
El criminal más endurecido o el peor degenerado tiene una necesidad interior de dar y recibir afecto y de comprobar su valor como persona, aunque sus antecedentes de ofensas contra la sociedad hayan sofocado ese instinto. A veces una palabra o un hecho muy insignificante rompe la cadena de maldad y libera a la persona para que se realice en actividades positivas. Jesús se especializa en este tipo de liberación.
La vejez no es excusa válida para resignarse a la vida equivocada. Una persona mayor generalmente tiene ideas muy fijas, pero esto se debe mayormente a su miedo al cambio. Investigaciones médicas en los últimos años han demostrado que gran parte del envejecimiento es más psicólogo que físico, y por lo tanto no es necesario. Se debe a la atrofia de cuerpo y mente, y esto se debe a la falta de ejercicio y alimentación. Un anciano puede cambiar, sobre todo cuando abre su corazón a Jesús.
En cuanto al callejón sin salida, Dios te quiere dar otra oportunidad. Las palabras “me equivoqué” o “lo hice mal”, rompen la cadena del hábito.
No te resignes, hay salida para cada situación difícil de tu vida. Con Dios interviniendo en tu historia, todavía hay esperanza.
martes, 28 de septiembre de 2010
El cumplimiento de la ley
El cumplimiento de la ley
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Romanos 13:10
La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso. Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.
El amor no sustituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios. Obedecer por amor
El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio.
1 Timoteo 1:5
El guardar un mandamiento debe surgir de un corazón amoroso. Es posible obedecer la ley por temor y tener miedo del castigo de Dios. Pero cuando se hace eso, en realidad no se obedece la ley de manera absoluta porque el temor no es el motivo bíblico de la obediencia. El temor puede hacer que usted se abstenga de hacer algo malo y su efecto puede ser bueno, pero su resultado es incompleto.
Algunos guardan la ley por interés egoísta. Creen que si llevan una vida moral, Dios los recompensará. Pero ese no es un motivo puro para la obediencia; es egoísta. Aunque pudiera abstenerse de hacer lo malo y hacer exteriormente cosas buenas, no tendrá usted una obediencia que resulta de una actitud de amor. El verdadero propósito de la ley es cultivar el amor de corazón. Así es que se cumple la ley.
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Romanos 13:10
La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso. Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.
El amor no sustituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios. Obedecer por amor
El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio.
1 Timoteo 1:5
El guardar un mandamiento debe surgir de un corazón amoroso. Es posible obedecer la ley por temor y tener miedo del castigo de Dios. Pero cuando se hace eso, en realidad no se obedece la ley de manera absoluta porque el temor no es el motivo bíblico de la obediencia. El temor puede hacer que usted se abstenga de hacer algo malo y su efecto puede ser bueno, pero su resultado es incompleto.
Algunos guardan la ley por interés egoísta. Creen que si llevan una vida moral, Dios los recompensará. Pero ese no es un motivo puro para la obediencia; es egoísta. Aunque pudiera abstenerse de hacer lo malo y hacer exteriormente cosas buenas, no tendrá usted una obediencia que resulta de una actitud de amor. El verdadero propósito de la ley es cultivar el amor de corazón. Así es que se cumple la ley.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Una fuente inagotable
Una fuente inagotable
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido.
1 Pedro 1:22
Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo la cumpliremos? Comprendiendo nuestro recurso.
El amor está a nuestro alcance, y es nuestra culpa si no aprovechamos el recurso necesario. Tenemos que someternos al Espíritu y aprender a amar. Debemos purificar nuestro corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes y pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y debemos considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.
Cuando Dios lo salvó a usted, Él lo hizo una nueva criatura con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio. Una tarea de amor
Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
Efesios 3:19
Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:
Termine una querella.
Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.
Sustituya la sospecha con la confianza.
Quite cualquier amargura de su vida.
Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.
Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.
Cumpla una promesa.
Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.
No sea demasiado exigente con otros familiares.
Muestre gratitud a los demás durante todo el día.
Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.
Ore por uno de sus enemigos.
Envíele un cheque a algún necesitado.
Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido.
1 Pedro 1:22
Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo la cumpliremos? Comprendiendo nuestro recurso.
El amor está a nuestro alcance, y es nuestra culpa si no aprovechamos el recurso necesario. Tenemos que someternos al Espíritu y aprender a amar. Debemos purificar nuestro corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes y pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y debemos considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.
Cuando Dios lo salvó a usted, Él lo hizo una nueva criatura con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio. Una tarea de amor
Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
Efesios 3:19
Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:
Termine una querella.
Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.
Sustituya la sospecha con la confianza.
Quite cualquier amargura de su vida.
Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.
Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.
Cumpla una promesa.
Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.
No sea demasiado exigente con otros familiares.
Muestre gratitud a los demás durante todo el día.
Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.
Ore por uno de sus enemigos.
Envíele un cheque a algún necesitado.
Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)