domingo, 2 de mayo de 2010

Ilustración de la salvación

Ilustración de la salvación

Esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

1 Pedro 3:20

Génesis 6:9 hasta 8:22 cuenta cómo Noé y su familia fueron librados del diluvio. Fueron los únicos que creyeron la advertencia de Dios de la venidera catástrofe mundial. Como resultado, toda la humanidad se ahogó en el juicio, menos ellos.

Noé predicó la justicia de Dios durante los ciento veinte años que le llevó construir el arca. Como tenía el tamaño de un moderno trasatlántico (Gn. 6:15), de seguro que llamaba la atención. Pero debe de haber sido desalentador construir el arca y predicar su significado durante más de un siglo, pero lograr que le creyera solo su familia inmediata.

El tremendo esfuerzo de Noé se invirtió en construir un barco que luego usó durante un año, pero aquellas ocho personas estuvieron a salvo del juicio de Dios cuando llegó. El arca les sirvió de refugio del juicio universal de Dios. ¡Qué ilustración tan gráfica de la salvación! Seguridad en Cristo

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.

1 Pedro 3:21

Así como el diluvio ahogó a todo el mundo menos a unos pocos en el juicio de Dios, así caerá sobre todos el juicio final. Pero los que están en Jesucristo pasaran por el juicio estando seguros. Estar en Cristo es como estar en el arca: "Navegamos seguros en medio de las tempestades del juicio".

El bautismo al que Pedro se refiere en el versículo de hoy está calificado por la declaración "no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios". El único bautismo que salva a una persona es el de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Los creyentes mueren y son sepultados con Cristo debido a su unión con Él, y salen después al nuevo mundo de su resurrección.

El arca de Noé fue como una tumba; quienes estaban en ella murieron a su viejo mundo cuando entraron. Cuando salieron de ella, experimentaron algo parecido a una resurrección al entrar en un mundo nuevo. Eso, nos dice Pedro, es semejante a la experiencia de todo cristian espiritualmente entramos en Cristo y morimos al mundo del que vinimos, y un día resucitaremos a un mundo nuevo y a una vida nueva.

sábado, 1 de mayo de 2010

Proclamación de la victoria

Proclamación de la victoria

Fue y predicó a los espíritus encarcelados.

1 Pedro 3:19

Cristo fue a predicar un triunfante sermón antes de su resurrección el domingo por la mañana. El verbo "predicó" en el versículo de hoy se refiere a hacer una proclamación o anunciar un triunfo. En los tiempos antiguos, un heraldo iba delante de generales y reyes en la celebración de victorias militares, anunciando a todos las victorias que se ganaron en la batalla.

Eso fue a hacer Jesucristo; no a predicar el evangelio, sino a anunciar su triunfo sobre el pecado, la muerte, el infierno, los demonios y Satanás. No fue a ganar almas, sino a proclamar la victoria sobre el enemigo. A pesar del injusto sufrimiento al que lo sometieron, Él pudo anunciar la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte para usted y para mí. Arrebatada la victoria de las garras del infierno

Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Génesis 3:15

Desde principios de los tiempos Satanás y sus secuaces han estado en guerra con Dios. Vemos ese conflicto cósmico muchas veces en las Escrituras (p. ej., Job 1; Dn. 10:13). Después del aparente triunfo de Satanás en causar la caída de la humanidad, Dios predijo su final destrucción por el Mesías, que triunfaría finalmente a pesar de un aparente revés (Gn. 3:15).

Como resultado, Satanás trató de destruir el linaje mesiánico destruyendo al pueblo de Dios. Cuando eso fracasó, trató de matar al Mesías niño (Mt. 2:16-18). Cuando eso no dio resultado, trató de corromper al Mesías (Mt. 4:1-11). Al fracasar en ese intento, instigó a las multitudes para que lo mataran. Incluso trató de asegurarse de que el Mesías no pudiera salir del sepulcro.

Se ha dicho que el infierno debe de haber estado en medio de su carnaval cuando llegó Jesucristo. Es probable que estuvieran celebrando la victoria que con tanto esfuerzo habían tratado de alcanzar, pero quedaron abruptamente desilusionados.

viernes, 30 de abril de 2010

Una verdadera muerte

Una verdadera muerte
Siendo a la verdad muerto en la carne.

1 Pedro 3:18

El versículo de hoy indica que terminó la vida física de Jesucristo. Algunos niegan la resurrección de Cristo de los muertos afirmando que nunca murió, sino que se desmayó. Presuntamente se reanimó con la frialdad del sepulcro, se levantó y salió caminando. Pero Pedro es clar "Jesús murió como la víctima de un asesinato jurídico".

Los romanos que ejecutaron a Cristo se cercioraron de que estaba muerto. Quebraron las piernas de los ladrones crucificados junto a Él a fin de apresurarles la muerte. (Un crucificado podía atrasar la muerte mientras pudiera levantarse sobre sus piernas.) Sin embargo, no se preocuparon por quebrar las piernas de Cristo porque pudieron ver que ya estaba muerto. Para comprobar su muerte, le abrieron el costado con una lanza, del que salió sangre y agua; solo sangre, no agua, habría salido si Jesús hubiera estado vivo (Jn. 19:31-37). Sin duda, Cristo estaba muerto. Y eso significa que su resurrección fue verdadera.
Sigue vivo
Pero vivificado en espíritu.

1 Pedro 3:18

El versículo de hoy hace una mención específica del espíritu de la vida de Jesucristo; no se refiere al Espíritu Santo. El apóstol Pedro está comparando lo que le ocurrió a la carne (o cuerpo) de Jesús con lo que le ocurrió a su espíritu. Su espíritu estaba vivo pero su carne estaba muerta.

Algunos piensan que "vivificado en espíritu" se refiere a la resurrección física de Cristo, pero eso necesitaría una declaración com "Siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en la carne". La resurrección fue un hecho espiritual y físico. Así que lo que Pedro quiere decir es que, aunque Cristo estaba físicamente muerto, su espíritu seguía vivo.

En la cruz, el espíritu de Cristo experimentó una breve separación de Dios. Él dij "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46). Sin embargo, la separación terminó pronto, ya que poco después del lamento de nuestro Señor, Él dij "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46). De modo que ya su espíritu no estaba separado de Dios; le fue entregado al Padre.

lunes, 26 de abril de 2010

Llevados a Cristo

Llevados a Cristo

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:44

Jesucristo es el que presenta a los hombres y a las mujeres a Dios. Aquellos a quienes Él lleva a la presencia del Padre todos tienen repugnancia de su pecado, deseo de ser perdonados y anhelo de conocer a Dios. Esas actitudes son la obra de Dios al llevarnos a Cristo. De modo que una respuesta al mensaje del evangelio comienza con un cambio de actitud hacia el pecado y hacia Dios.

Más allá de ese cambio inicial en la actitud está la transformación efectuada en cada creyente en el momento de la salvación. Cristo no murió solamente para pagar el castigo del pecad murió para transformarnos.

Abandonado por casi todos sus discípulos, Cristo sufría en las tinieblas y la agonía de la cruz mientras clamaba: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46). Esos fueron momentos en los que Jesús sintió gran rechazo y hostilidad. Pero por esas mismas circunstancias Cristo triunfó al expiar por el pecado y proporcionar una manera de que hombres y mujeres sean presentados a Dios y transformados. Era un triunfo que Él mismo pronto proclamaría (1 P. 3:19-20).

viernes, 23 de abril de 2010

Mateo 28

Mateo 28 -

CAPÍTULO 28
Versículos 1-8. La resurrección de Cristo. 9, 10. Aparece a las mujeres. 11-15. Confesión de los soldados. 16-20. La comisión de Cristo para sus discípulos.

Vv. 1-8.Cristo se levantó al tercer día después de su muerte; ese era el tiempo del cual había hablado frecuentemente. El primer día de la primera semana Dios mandó que de las tinieblas brillara la luz. En este día el que es la Luz del mundo, salió resplandeciendo desde las tinieblas de la tumba; y este día es, desde entonces, mencionado a menudo en el Nuevo Testamento como el día en que los cristianos celebraron religiosamente asambleas solemnes para honrar a Cristo.
Nuestro Señor Jesús podría haber quitado la piedra por su poder, pero optó por hacerlo por medio de un ángel.
La resurrección de Cristo es el gozo de sus amigos y el terror y la confusión de sus enemigos. El ángel exhorta a las mujeres contra sus temores. Los pecadores de Sion teman. No temáis porque su resurrección será vuestro consuelo. Nuestra comunión con Él debe ser espiritual, por fe en su palabra. Cuando estemos listos para hacer de este mundo nuestro hogar, y a decir, es bueno estar aquí, recordemos entonces que nuestro Señor Jesús no está aquí, Ha resucitado; por tanto, que nuestros corazones se eleven, y busquen las cosas de arriba.
Ha resucitado, como dijo. Nunca pensemos que es raro lo que la palabra de Cristo nos ha dicho que esperemos; sean los sufrimientos de este tiempo presente o la gloria que va a ser revelada. Puede tener buen efecto en nosotros mirar por fe el lugar donde yace el Señor.
Id pronto. Fue bueno estar ahí, pero los siervos de Dios tienen asignada otra obra. La utilidad pública tiene prioridad sobre el placer de la comunión secreta con Dios. Decid a los discípulos que ellos pueden ser consolados en sus tristezas.
Cristo sabe donde habitan sus discípulos y los visitará. Él se manifestará, por gracia, aun a aquellos que están lejos de la abundancia de los medios de gracia.
El temor y el gozo unidos aceleraron su paso. Los discípulos de Cristo deben ser estimulados a darse a conocer mutuamente sus experiencias de comunión con su Señor, y deben contar a los demás lo que Dios ha hecho por sus almas.

Vv. 9, 10.Las visitas de la gracia de Dios suelen hallarnos en el camino del deber; y más será dado a los que usan lo que tienen para provecho del prójimo. Esta entrevista con Cristo era inesperada, pero Cristo estaba cerca de ellos y aún está cerca de nosotros en la palabra. El saludo habla de la buena voluntad de Cristo para con el hombre, aun desde que entró a su estado de exaltación. Es la voluntad de Cristo que su pueblo sea un pueblo alegre y jubiloso, y su resurrección da abundante material para el gozo.
No temáis. Cristo resucitó de entre los muertos para acallar los temores de su pueblo y hay suficiente en ello para acallarlos. Los discípulos lo habían abandonado, vergonzosamente en sus sufrimientos, pero para mostrar que puede perdonar, y para enseñarnos a hacerlo así, los llama hermanos. A pesar de su majestad y pureza, y de nuestra bajeza e indignidad, Él aun condesciende a llamar sus hermanos a los creyentes.

Vv. 11-15.¡Qué maldad es la que los hombres no cometerán por amor al dinero! Aquí se dio mucho dinero a los soldados por decir a sabiendas una mentira, pero muchos refunfuñan porque es poco el dinero por decir lo que saben que es la verdad. Nunca dejemos morir una buena causa cuando vemos a los malos tan generosamente sostenidos. Los sacerdotes se dedicaron a protegerse de la espada de Pilato, pero no protegieron a los soldados de la espada de la justicia de Dios, que pende sobre las cabezas de quienes aman y hacen una mentira. Prometen más de lo que pueden hacer los que tratan de sacar inerme a un hombre que comete pecado voluntario.
Pero esta falsedad se refuta a sí misma. Si todos los soldados hubieran estado dormidos, no hubieran podido saber lo que pasó. Si alguno hubiera estado despierto, hubiera despertado a los otros e impedido el robo; si hubieran estado dormidos, por cierto que nunca se hubieran atrevido a confesarlo; porque los gobernantes judíos hubieran sido los primeros en pedir su castigo. De nuevo, si hubiera habido algo de verdad en el informe, los dirigentes hubieran juzgado con severidad a los apóstoles por eso. El todo muestra que la historia era falsa por completo. No debemos culpar de tales cosas a la debilidad del entendimiento, sino a la maldad del corazón. Dios los dejó delatar su propio curso.
El gran argumento para probar que Cristo es el Hijo de Dios es su resurrección; y nadie podía dar pruebas más convincentes de la verdad que aquella de los soldados; pero ellos aceptaron el soborno para impedir que otros creyeran. La evidencia más clara no afectará a los hombres, sin la obra del Espíritu Santo.

Vv. 16-20.Este evangelista pasa por alto otras apariciones de Cristo registradas por Lucas y Juan, y se apresura a relatar la más solemne; una establecida desde antes de su muerte, y después de su resurrección. Todos los que miran al Señor Jesús con los ojos de la fe, lo adorarán. Pero la fe del sincero puede ser muy débil e inestable. Pero Cristo dio pruebas tan convincentes de su resurrección, para hacer que su fe triunfara sobre las dudas. Ahora encarga solemnemente a los apóstoles y a sus ministros que vayan a todas las naciones. La salvación que iban a predicar es salvación común; quien la quiera, que venga y tome el beneficio; todos son bienvenidos a Cristo Jesús.
El cristianismo es la religión de un pecador que pide salvación de la merecida ira y del pecado; recurre a la misericordia del Padre por medio de la expiación hecha por el Hijo encarnado y por la santificación del Espíritu Santo, y se entrega a ser adorador y siervo de Dios, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas, pero un solo Dios, en todas sus ordenanzas y mandamientos.
El bautismo es una señal externa del lavamiento interno o santificación del Espíritu, que sella y demuestra la justificación del creyente. Examinémonos si realmente poseemos la gracia espiritual interna de la muerte al pecado y el nuevo nacimiento a la justicia, por los cuales los que eran hijos de ira llegan a ser los hijos de Dios.
Los creyentes tendrán siempre la presencia constante de su Señor; todos los días, cada día. No hay día, ni hora del día en que nuestro Señor Jesús no esté presente en sus iglesias y con sus ministros; si lo hubiera, en ese día, en esa hora, ellos serían deshechos. El Dios de Israel, el Salvador, es a veces un Dios que se esconde, pero nunca es un Dios lejano. A esas preciosas palabras se añade el Amén. Aun así, Señor Jesús, sé con nosotros y con todo tu pueblo; haz que tu rostro brille sobre nosotros, que tu camino sea conocido en la tierra, tu salud salvadora entre todas las naciones.

jueves, 22 de abril de 2010

Sufrimiento por los pecados

Sufrimiento por los pecados

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.

Romanos 8:3

Cuando como creyentes sufrimos la persecución, la crítica o incluso la muerte, somos pecadores que sufren debido a los pecados de los demás. Nuestro dolor puede ser resultado de los pecados de odio, enojo, envidia o asesinato.

Cristo también sufrió por los pecados, pero como el inmaculado. Primera Pedro 2:22 dice que Él "no hizo pecado". Nunca pensó, dijo ni hizo nada malo. Más bien, todo lo que pensó, dijo e hizo fue perfectamente santo. Los pecados de los demás lo pusieron en la cruz: de quienes se burlaron de Él y de quienes lo clavaron en la cruz. Él murió por los pecados del mundo entero.

El versículo de hoy dice que Jesús murió "a causa del pecado". Él sufrió como ofrenda por el pecado porque "la paga del pecado es muerte" (Ro. 6:23). Así como en el Antiguo Testamento Dios exigía un sacrificio de animal para simbolizar la necesidad de nuestra expiación por el pecado, el Nuevo Testamento presenta a Cristo como el sacrificio que no solo proporcionó un símbolo, sino también la realidad de nuestra expiación eterna por el pecado. Sufrimiento con propósito

Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre.

Hebreos 6:20

El propósito de Cristo al llevar nuestros pecados en la cruz y soportar las tinieblas de la muerte fue abrir el camino hacia Dios. El apóstol Pedro dijo que Cristo murió "para llevarnos a Dios" (1 P. 3:18). Dios mostró simbólicamente esa verdad al rasgar el velo del templo de arriba abajo, abriendo el lugar santísimo al acceso inmediato de todos los adoradores (Mt. 27:51). Como sacerdotes, todos los creyentes pueden entrar a la presencia de Dios (1 P. 2:9; He. 4:16).

El verbo griego traducido como "pueda llevarnos" (1 P. 3:18) expresa el propósito de la obra de Jesús. Se empleaba a menudo el verbo cuando se estaba presentando a alguien. La forma nominal de la palabra se refiere al que hace la presentación. En la época de Cristo, los funcionarios de las cortes antiguas controlaban el acceso al rey. Una vez que estaban convencidos del derecho de ese acceso de una persona, el funcionario llevaba a esa persona a la presencia del rey. Y esa es precisamente la función que Jesucristo desempeña por nosotros ahora. Como Él dij "Nadie llega al Padre sino por mí" (Jn. 14:6). Él vino para llevarnos a la presencia del Padre.