lunes, 11 de enero de 2010

Exodos 19

Exodos 19 -

CAPÍTULO 19
Versículos 1-8. El pueblo llega a Sinaí-El mensaje de Dios y su respuesta. 9-15. Instrucciones al pueblo y su preparación para oír la ley. 16-25. La presencia de Dios en el Sinaí.

Vv. 1-8.Moisés fue llamado para que subiera al monte y fue empleado como mensajero del pacto. El Hacedor y principal impulsor del pacto es Dios mismo. Este bendito estatuto fue concedido por la libre gracia de Dios. El pacto aquí mencionado fue el pacto nacional por el cual los israelitas llegaron a ser un pueblo gobernado por Jehová. Fue un tipo del nuevo pacto hecho con los creyentes verdaderos en Cristo Jesús pero, como otros tipos, sólo era una sombra de las cosas buenas que vendrán. Como nación quebrantaron el pacto; por tanto, el Señor declaró que Él haría un nuevo pacto con Israel escribiendo su ley, no sobre tablas de piedras, sino en sus corazones, Jeremías xxxi, 33; Hebreos viii, 7–10. El pacto aludido en estos lugares como próximo a desaparecer es el pacto nacional con Israel que ellos perdieron por su pecado. Si no atendemos cuidadosamente a esto, caeremos en errores al leer el Antiguo Testamento. No debemos suponer que la nación de los judíos bajo el pacto de obras, nada sabe del arrepentimiento ni de la fe en un Mediador, del perdón de pecados ni de la gracia; ni debemos suponer tampoco que toda la nación de Israel tuvo el carácter y poseyó los privilegios de los creyentes verdaderos, como verdaderos partícipes del pacto de gracia. Todos ellos estaban bajo una dispensación de misericordia ; tuvieron privilegios externos y ventajas para la salvación; pero, como los cristianos profesantes, la mayoría se quedó allí, sin pasar más adelante.
Israel aceptó las condiciones. Respondieron como un solo hombre: “Todo lo que Jehová ha dicho haremos”. ¡Oh, que hubiera habido en ellos un corazón así dispuesto! Moisés, como mediador, transmitió las palabras del pueblo a Dios. Así, Cristo el Mediador, como Profeta, nos revela la voluntad de Dios, sus preceptos y promesas y, luego, como Sacerdote, ofrece a Dios nuestros sacrificios espirituales, no sólo de oración y alabanza, sino de afectos devotos y resoluciones piadosas, ¡la obra de su propio Espíritu en nosotros!

Vv. 9-15.La manera solemne en que la ley fue entregada era para impresionar al pueblo con el sentido correcto de la majestad divina. También para convencerlo de su propia culpa y mostrar que ellos no podían soportar un juicio ante Dios sobre la base de su propia obediencia. El pecador descubre en la ley lo que debe ser, lo que él es y lo que le falta. Allí aprende la naturaleza, la necesidad y la gloria de la redención y de haber sido hecho santo. Habiéndosele enseñado a refugiarse en Cristo y a amarlo, la ley es la regla de su obediencia y fe.

Vv. 16-25.Nunca antes, ni desde entonces se ha predicado un sermón como aquel que fue predicado a la iglesia en el desierto. Se podría suponer que los terrores deben de haber sofrenado la presunción y curiosidad del pueblo; pero el corazón endurecido del pecador aún no vivificado puede tratar negligentemente las amenazas y los juicios más terribles. Al acercarnos a Dios nunca debemos olvidar su santidad y grandeza, ni nuestra bajeza e inmundicia. No podemos resistir un juicio ante Él conforme a su justa ley.
El transgresor convicto pregunta: ¿Qué debo hacer para ser salvo? Y escucha la voz: Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. El Espíritu Santo, que hizo la ley para convencer de pecado, ahora toma de las cosas de Cristo y nos las muestra. En el evangelio leemos que Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición. Tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. De todo aquello de que por la ley de Moisés no pudimos ser justificados, en Él somos justificados. La ley divina es obligatoria como regla de vida. El Hijo de Dios descendió del cielo y sufrió la pobreza, el oprobio, la agonía y la muerte no sólo para redimirnos de la maldición de la ley, sino para constreñirnos más estrictamente a guardar sus mandamientos.

domingo, 10 de enero de 2010

Mateo 7

Mateo 7 -

CAPÍTULO 7
Versículos 1-6. Cristo reprueba el juicio apresurado. 7-11. Exhortaciones a la oración. 12-14. El camino angosto y el ancho. 15-20. Contra los falsos profetas. 21-29. Sed hacedores de la palabra, no sólo oidores.

Vv. 1-6.Debemos juzgarnos a nosotros mismos, y juzgar nuestros propios actos, pero sin hacer de nuestra palabra una ley para nadie. No debemos juzgar duramente a nuestros hermanos sin tener base. No debemos hacer lo peor de la gente. Aquí hay una reprensión justa para todos los que pelean con sus hermanos por faltas pequeñas, mientras ellos se permiten las grandes. Algunos pecados son como motas, mientras otros son como vigas; algunos son como un mosquito, y otros son como un camello. No es que haya pecado pequeño; si es como mota o una astilla, está en el ojo; si es un mosquito está en la garganta; ambos son dolorosos y peligrosos, y no podemos estar bien ni cómodos hasta que salgan. Lo que la caridad nos enseña a llamar no más que paja en el ojo ajeno, el arrepentimiento y la santa tristeza nos enseñará a llamarlo viga en el nuestro. Extraño es que un hombre pueda estar en un estado pecaminoso y miserable, y no darse cuenta de eso, como un hombre que tiene una viga en su ojo y no la toma en cuenta; pero el dios de este mundo les ciega el entendimiento.
Aquí hay una buena regla para los que juzgan: primero refórmate a ti mismo.

Vv. 7-11.La oración es el medio designado para conseguir lo que necesitamos. Orad; orad a menudo; haced de la oración vuestra ocupación, y sed serios y fervientes en ello. Pedid, como un mendigo pide limosna. Pedid como el viajero pregunta por el camino. Buscad como se busca una cosa de valor que perdimos; o como el mercader que busca perlas buenas. Llamad como llama a la puerta el que desea entrar en casa. El pecado cerró y echó llave a la puerta contra nosotros; por la oracióñ llamamos.
Sea lo que sea por lo que oréis, conforme a la promesa, os será dado si Dios ve que es bueno para vosotros, y ¿qué más querrías tener? Esto está hecho para aplicarlo a todos los que oran bien; todo el que pide, recibe, sea judío o gentil, joven o viejo, rico o pobre, alto o bajo, amo o sirviente, docto o indocto, todos por igual son bienvenidos al trono de la gracia, si van por fe.
Se explica comparándolo con los padres terrenales y su aptitud para dar a sus hijos lo que piden. Los padres suelen ser neciamente afectuosos, pero Dios es omnisciente; Él sabe lo que necesitamos, lo que deseamos, y lo que es bueno para nosotros. Nunca supongamos que nuestro Padre celestial nos pediría que oremos y, luego, se negaría oír o darnos lo que nos perjudica.

Vv. 12-14.Cristo vino a enseñarnos, no sólo lo que tenemos que saber y creer, sino lo que tenemos que hacer; no sólo para con Dios, sino para con los hombres; no sólo para con los que son de nuestro partido y denominación, sino para con los hombres en general, con todos aquellos que nos relacionemos. Debemos hacer a nuestro prójimo lo que nosotros mismos reconocemos que es bueno y razonable. En nuestros tratos con los hombres debemos ponernos en el mismo caso y en las circunstancias que aquellos con quienes nos relacionamos, y actuar en conformidad con ello.
No hay sino dos caminos: el correcto y el errado, el bueno y el malo; el camino al cielo y el camino al infierno; todos vamos caminando por uno u otro: no hay un lugar intermedio en el más allá; no hay un camino neutro. Todos los hijos de los hombres somos santos o pecadores, buenos o malos.
Fijaos en que el camino del pecado y de los pecadores que la puerta es ancha y está abierta. Podéis entrar por esta puerta con todas las lujurias que la rodean; no frena apetitos ni pasiones. Es un camino ancho; hay muchas sendas en este; hay opciones de caminos pecaminosos. Hay multitudes en este camino. Pero, ¿qué provecho hay en estar dispuesto a irse al infierno con los demás, porque ellos no irán al cielo con nosotros? El camino a la vida eterna es angosto. No estamos en el cielo tan pronto como pasamos por la puerta angosta. Hay que negar el yo, mantener el cuerpo bajo control, y mortificar las corrupciones. Hay que resistir las tentaciones diarias; hay que cumplir los deberes. Debemos velar en todas las cosas y andar con cuidado; y tenemos que pasar por mucha tribulación. No obstante, este camino nos invita a todos; lleva a la vida; al consuelo presente en el favor de Dios, que es la vida del alma; a la bendición eterna, cuya esperanza al final de nuestro camino debe facilitarnos todas las dificultades del camino. Esta simple declaración de Cristo ha sido descartada por muchos que se han dado el trabajo de hacerla desparecer con explicaciones pero, en todas la épocas el discípulo verdadero de Cristo ha sido mirado como una personalidad singular, que no está de moda; y todos los que se pusieron del lado de la gran mayoría, se han ido por el camino ancho a la destrucción. Si servimos a Dios, debemos ser firmes en nuestra religión. —¿Podemos oír a menudo sobre la puerta estrecha y el camino angosto y que son pocos los que los hallan, sin dolernos por nosotros mismos o sin considerar si entramos al camino angosto y cuál es el avance que estamos haciendo ahí?

Vv. 15-20.Nada impide tanto a los hombres pasar por la puerta estrecha y llegar a ser verdaderos seguidores de Cristo, como las doctrinas carnales, apaciguadoras y halagadoras de quienes se oponen a la verdad. Estos pueden conocerse por el arrastre y los efectos de sus doctrinas. Una parte de sus temperamentos y conductas resulta contraria a la mente de Cristo. Las opiniones que llevan a pecar no vienen de Dios.

Vv. 21-29.Aquí Cristo muestra que no bastará reconocerlos como nuestro Amo sólo de palabra y lengua. Es necesario para nuestra dicha que creamos en Cristo, que nos arrepintamos de pecado, que vivamos una vida santa, que nos amemos unos a otros. Esta es su voluntad, nuestra santificación.
Pongamos cuidado de no apoyarnos en los privilegios y obras externas, no sea que nos engañemos y perezcamos eternamente con una mentira a nuestra derecha, como lo hacen multitudes. Que cada uno que invoca el nombre de Cristo se aleje de todo pecado. Hay otros cuya religión descansa en el puro oír, sin ir más allá; sus cabezas están llenas de nociones vacías. Estas dos clases de oidores están representados por los dos constructores. Esta parábola nos enseña a oír y hacer los dichos del Señor Jesús: algunos pueden parecer duros para carne y sangre, pero deben hacerse. Cristo está puesto como cimiento y toda otra cosa fuera de Cristo es arena. Algunos construyen sus esperanzas en la prosperidad mundanal; otros, en una profesión externa de religión. Sobre estas se aventuran, pero esas son todo arena, demasiado débiles para soportar una trama como nuestras esperanzas del cielo.
Hay una tormenta que viene y probará la obra de todo hombre. Cuando Dios quita el alma, ¿dónde está la esperanza del hipócrita? La casa se derrumbó en la tormenta, cuando más la necesitaba el constructor, y esperaba que le fuera un refugio. Se cayó cuando era demasiado tarde para edificar otra. El Señor nos haga constructores sabios para la eternidad. Entonces, nada nos separará del amor de Cristo Jesús.
Las multitudes se quedaban atónitas ante la sabiduría y el poder de la doctrina de Cristo. Este sermón, tan a menudo leído, siempre es nuevo. Cada palabra prueba que su Autor es divino. Seamos cada vez más decididos y fervientes, y hagamos de una u otra de estas bienaventuranzas y gracias cristianas, el tema principal de nuestros pensamientos, por semanas seguidas. No descansemos en deseos generales y confusos al respecto, por los cuales podemos captar todo, pero sin retener nada.

sábado, 9 de enero de 2010

No más malas noticias

No más malas noticias

Apartado para el evangelio de Dios.

Romanos 1:1

Millares de bebitos nacen cada día en un mundo lleno de malas noticias. Las palabras malas noticias han llegado a ser una expresión común y corriente para describir nuestra época.

¿Por qué hay tantas malas noticias? Es sencillo. La mala noticia que ocurre a mayor escala es solamente la multiplicación de lo que está ocurriendo en el ámbito individual. El poder que contribuye a las malas noticias es el pecado.

Con tantas malas noticias, ¿puede haber alguna buena noticia? ¡Sí! Las buenas noticias son que puede resolverse el problema del pecado. No hay que ser egoísta. Pueden mitigarse la culpabilidad y la ansiedad. Hay sentido para la vida y esperanza de vida después de la muerte. El apóstol Pablo dice en Romanos 1:1 que las buenas nuevas es el evangelio. Es las buenas nuevas de que puede ser perdonado el pecado del hombre, puede quitarse la culpabilidad, puede tener sentido la vida y una esperanza futura puede ser una realidad. Separación

Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

1 Pedro 1:16

¿Sabe que no puede servir a Dios a menos que sea apartado? En la Biblia, esa palabra se refiere a ser apartado para una tarea o un propósito específico.

El Señor le dijo a Moisés: "De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda" (Nm. 15:20). Dios quería que los primeros frutos de la tierra fueran separados para honrarlo.

El Señor también dij "Yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos" (Lv. 20:26). Dios tomó a la nación de Israel y la apartó de todas las demás naciones para su gloria.

En cada uno de estos pasajes en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento), la palabra se refiere a la separación de la manera más completa. El apóstol Pablo sabía que una vez que fue llamado como apóstol, fue desconectado de su pasado. Cuando Pablo era el más ferviente fariseo, fue apartado o separado, de las tradiciones del pueblo judío (Fil. 3:5). Ahora podía afirmar que era un fariseo apartado para el evangelio de Dios.

¿Está apartado usted de su vida anterior? Deseos equilibrados por las necesidades

Pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe.

Filipenses 1:24-25

Una característica de un hombre espiritual es que sus propios deseos están equilibrados por las necesidades de los demás. Ese es el tipo de hombre que podía escribir: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:3-4).

La iglesia de Filipos necesitaba a Pablo, como también muchas otras iglesias. Pablo sabía que ellos lo necesitaban tanto que su necesidad probablemente determinara su futuro, lo que expresó en el versículo de hoy.

Aunque Pablo deseaba estar con Cristo en el cielo, también quería quedarse en la tierra para ayudar a fortalecer la iglesia. Él sabía que, si se quedaba la iglesia glorificaría mejor a Cristo, y glorificar a Cristo era lo único que deseaba.

Al tener un nuevo año por delante, ¿a qué está Cristo pidiéndole que entregue su vida? Espero que sea un deseo de satisfacer las necesidades de los demás con un corazón humilde.

viernes, 8 de enero de 2010


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Exodos 18

Exodos 18 -

CAPÍTULO 18
Versículos 1-6. Jetro le trae a Moisés su esposa y sus dos hijos. 7-12. Moisés atiende a Jetro. 13-27. El consejo de Jetro para Moisés.

Vv. 1-6.Jetro vino a regocijarse con Moisés por la felicidad de Israel, y para traerle a su esposa e hijos. Moisés debe tener a su familia consigo, para que mientras gobierne la iglesia de Dios pueda dar un buen ejemplo de gobierno de su familia, 1 Timoteo iii, 5.

Vv. 7-12.La conversación acerca de las maravillosas obras de Dios es buena y edifica. Jetro no sólo se regocijó en el honor conferido a su yerno, sino en toda la bondad hecha a Israel. Los observadores fueron más afectados con los favores que Dios había mostrado a Israel que muchos de los que los recibieron. Jetro dio la gloria al Dios de Israel. Gocemos de lo que sea, pero Dios debe recibir la alabanza.
Ellos se unieron en un sacrificio de acción de gracias. La amistad mutua se santifica por la adoración en conjunto. Muy bueno es que los familiares y amistades se unan en el sacrificio espiritual de oraciones y alabanzas, como personas que están en Cristo. Esta fue una fiesta moderada; ellos comieron pan, maná. Jetro debía ver y saborear el pan del cielo y, aunque era gentil, es bienvenido: los gentiles son bienvenidos a Cristo, el Pan de vida.

Vv. 13-27.Se presenta el gran celo y esfuerzo de Moisés como magistrado. Habiendo sido llamado para redimir a Israel de la casa de servidumbre, él es un tipo más de Cristo, en que fue empleado para ser legislado y juez entre ellos. Si los del pueblo eran tan peleadores entre sí como lo eran con Dios, indudablemente Moisés tenía que ver muchas causas que llevaban ante él. A esta tarea fue llamado Moisés; parece que lo hacía con gran cuidado y bondad. El israelita más humilde era bien acogido al presentar su causa ante él. Moisés se dedicaba a su labor desde la mañana hasta la noche. Jetro pensó que para que él lo atendiera solo, era demasiado; además haría que la administración de justicia fuese cansadora para el pueblo. Puede haber exceso aun al hacer el bien. La sabiduría es provechosa para dirigir, para que no nos contentemos con menos que nuestro deber, ni nos ocupemos más allá de nuestras fuerzas.
Jetro aconsejó a Moisés y le propuso un mejor plan. Los grandes hombres no sólo deben estudiar para ser útiles, también deben arreglárselas para que los demás sean útiles.
Hay que poner cuidado en la elección de las personas que se admiten en esa tarea. Tienen que ser hombres de buen sentido, que entiendan el asunto y que no se amedrenten por los enojos, ni por las quejas, y que aborrezcan la idea del soborno. Hombres piadosos y de fe; que teman a Dios, que no se atrevan a hacer algo malo, aunque pudieran hacerlo en secreto y sin problemas. El temor de Dios fortalecerá en la mejor forma al hombre en contra de las tentaciones a cometer injusticia.
Moisés no despreció el consejo. No son sabios quienes se creen demasiado sabios para ser aconsejados.

jueves, 7 de enero de 2010

Mateo 6

Mateo 6 -

CAPÍTULO 6
Versículos 1-4. Contra la hipocresía de dar limosna. 5-8. Contra la hipocresía al orar. 9-15. Cómo orar. 16-18. Respetar el ayuno. 19-24. El mal de pensar mundanalmente. 25-34. Se manda confiar en Dios.

Vv. 1-4.En seguida, nuestro Señor advirtió contra la hipocresía y la simulación exterior en los deberes religiosos. Lo que hay que hacer, debemos hacerlo a partir de un principio interior de ser aprobados por Dios, no la búsqueda del elogio de los hombres. En estos versículos se nos advierte contra la hipocresía de dar limosna. Atención a esto. Es pecado sutil; y la vanagloria se infiltra en lo que hacemos, antes de darnos cuenta. Pero el deber no es menos necesario ni menos excelente porque los hipócritas abusan de él para servir a su orgullo. La condena que Cristo dicta parece primero una promesa, pero es su recompensa; no es la recompensa que promete Dios a los que hacen el bien, sino la recompensa que los hipócritas se prometen a sí mismos, y pobre recompensa es; ellos lo hicieron para ser vistos por los hombres, y son vistos por los hombres. Cuando menos notamos nuestras buenas obras, Dios las nota más. Él te recompensará; no como amo que da a su siervo lo que se gana, y nada más, sino como Padre que da abundantemente a su hijo lo que le sirve.

Vv. 5-8.Se da por sentado que todos los que son discípulos de Cristo oran. Puede que sea más rápido hallar un hombre vivo que no respire que a un cristiano vivo que no ore. Si no hay oración, entonces no hay gracia. Los escribas y los fariseos eran culpables de dos grandes faltas en la oración: la vanagloria y la vana repetición. —“Verdaderamente ellos tienen su recompensa”; si en algo tan grande entre nosotros y Dios, cuando estamos orando, podemos tener en cuenta una cosa tan pobre como el halago de los hombres, justo es que eso sea toda nuestra recompensa. Pero no hay un musitar secreto y repetido en busca de Dios que Él no vea. Se le llama recompensa, pero es de gracia, no por deuda; ¿qué mérito puede haber en mendigar? Si no da a su pueblo lo que piden, se debe a que sabe que no lo necesitan y que no es para su bien. Tanto dista Dios de ser convencido por el largo o las palabras de nuestras oraciones, que las intercesiones más fuertes son las que se emiten con gemidos indecibles. Estudiemos bien lo que muestra la actitud mental en que debemos ofrecer nuestras oraciones, y aprendamos diariamente de Cristo cómo orar.

Vv. 9-15.Cristo vio que era necesario mostrar a sus discípulos cuál debe ser corrientemente el tema y el método de su oración. No se trata que estemos atados sólo a usar la misma oración siempre, pero, indudablemente, es muy bueno orar según un modelo. Dice mucho en pocas palabras; se usa en forma aceptable no más de lo que se usa con entendimiento y sin vanas repeticiones.
Seis son las peticiones: las primeras tres se relacionan más expresamente a Dios y su honra; las otras tres, a nuestras preocupaciones temporales y espirituales. Esta oración nos enseña a buscar primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas serán añadidas.
Después de las cosas de la gloria, del reino y de la voluntad de Dios, oramos por el sustento y el consuelo necesario en la vida presente. Aquí cada palabra contiene una lección. Pedimos pan ; eso nos enseña sobriedad y templanza: y sólo pedimos pan, no lo que no necesitamos. Pedimos por nuestro pan; eso nos enseña honestidad y trabajo; no tenemos que pedir el pan de los demás ni el pan del engaño, Proverbios xx, 17. Ni el pan del ocio, Proverbios xxxi, 27, sino el pan honestamente obtenido. Pedimos por nuestro pan diario , lo que nos enseña a depender constantemente de la providencia divina. Rogamos a Dios que nos los dé ; no que lo venda ni lo preste, sino que lo dé. El más grande de los hombres debe dirigirse a la misericordia de Dios para su pan diario. Oramos, dánoslo . Esto nos enseña compasión por el pobre. También que debemos orar con nuestra familia. Oramos que Dios nos lo dé este día , lo que nos enseña a renovar los deseos de nuestras almas en cuanto a Dios, como son renovadas las necesidades de nuestros cuerpos. Al llegar el día debemos orar a nuestro Padre celestial y reconocer que podríamos pasar muy bien el día sin comida, pero no sin oración.
Se nos enseña a odiar y aborrecer el pecado mientras esperamos misericordia, a desconfiar de nosotros, a confiar en la providencia y la gracia de Dios para impedirnos pecar, a estar preparados para resistir al tentador, y no volvernos tentadores de los demás.
Aquí hay una promesa: Si perdonas tu Padre celestial también te perdonará. Debemos perdonar porque esperamos ser perdonados. Los que desean hallar misericordia de Dios deben mostrar misericordia a sus hermanos. Cristo vino al mundo como el gran Pacificador no sólo para reconciliarnos con Dios sino los unos con los otros.

Vv. 16-18.El ayuno religioso es un deber requerido a los discípulos de Cristo pero no es tanto un deber en sí mismo, sino como medio para disponernos para otros deberes. Ayunar es humillar el alma, Salmo xxxv, 13; esta es la faz interna del deber; por tanto, que sea tu principal interés, y en cuanto a la externa, no permitas que se vea codicia. Dios ve en lo secreto, y te recompensará en público.

Vv. 19-24.La mentalidad mundana es síntoma fatal y corriente de la hipocresía, porque por ningún pecado puede Satanás tener un soporte más seguro y más firme en el alma que bajo el manto de una profesión de fe. Algo tendrá el alma que mirar como lo mejor aquello en lo cual se complace y confía por encima de todas las demás cosas. Cristo aconseja que hagamos como nuestras mejores cosas a los goces y las glorias del otro mundo, las cosas que no se ven, que son eternas y que pongamos nuestra felicidad en ellas. Hay tesoros en el cielo. Sabiduría nuestra es poner toda diligencia para asegurar nuestro derecho a la vida eterna por medio de Jesucristo, y mirar todas las cosas de aquí abajo como indignas de ser comparadas con aquellas y a estar contentos con nada menos que ellas. Es felicidad superior y más allá de los cambios y azares del tiempo, es herencia incorruptible.
El hombre mundano se equivoca en su primer principio; por tanto, todos sus razonamientos y acciones que de ahí surgen deben ser malos. Esto se aplica por igual a la falsa religión; lo que es considerado luz es la oscuridad más densa. Este es un ejemplo espantoso, pero corriente; por tanto, debemos examinar cuidadosamente nuestros principios directrices a la luz de la palabra de Dios, pidiendo con oración ferviente la enseñanza de su Espíritu.
Un hombre puede servir un poco a dos amos, pero puede consagrarse al servicio de no más que uno. Dios requiere todo el corazón y no lo compartirá con el mundo. Cuando dos amos se oponen entre sí, ningún hombre puede servir a ambos. Él se aferra y ama al mundo, y debe despreciar a Dios; el que ama a Dios debe dejar la amistad del mundo.

Vv. 25-34.Escasamente haya otro pecado contra el cual advierta más nuestro Señor Jesús a sus discípulos que las preocupaciones inquietantes, distractoras y desconfiadas por las cosas de esta vida. A menudo esto entrampa al pobre tanto como el amor a la riqueza al rico. Pero hay una despreocupación por las cosas temporales que es deber, aunque no debemos llevar a un extremo estas preocupaciones lícitas.
No os afanéis por vuestra vida. Ni por la extensión de ella, sino referidla a Dios para que la alargue o acorte según le plazca; nuestros tiempos están en su mano y están en buena mano. Ni por las comodidades de esta vida; dejad que Dios la amargue o endulce según le plazca. Dios ha prometido la comida y el vestido, por tanto podemos esperarlos.
No penséis en el mañana, en el tiempo venidero. No os afanéis por el futuro, cómo viviréis el año que viene, o cuando estéis viejos, o qué dejaréis detrás de vosotros. Como no debemos jactarnos del mañana, así tampoco debemos preocuparnos por el mañana o sus acontecimientos. Dios nos ha dado vida y nos ha dado el cuerpo. ¿Y qué no puede hacer por nosotros el que hizo eso? Si nos preocupamos de nuestras almas y de la eternidad, que son más que el cuerpo y esta vida, podemos dejarle en manos de Dios que nos provea comida y vestido, que son lo menos.
Mejorad esto como exhortación a confiar en Dios. Debemos reconciliarnos con nuestro patrimonio en el mundo como lo hacemos con nuestra estatura. No podemos alterar las disposiciones de la providencia, por tanto debemos someternos y resignarnos a ellas. El cuidado considerado por nuestras almas es la mejor cura de la consideración cuidada por el mundo. Buscad primero el reino de Dios y haced de la religión vuestra ocupación: no digáis que este es el modo de hambrearte; no es la manera de estar bien provisto, aun en este mundo.
La conclusión de todo el asunto es que es la voluntad y el mandamiento del Señor Jesús, que por las oraciones diarias podamos obtener fuerza para sostenernos bajo nuestros problemas cotidianos, y armarnos contra las tentaciones que los acompañan y no dejar que ninguna de esas cosas nos conmuevan.
Bienaventurados los que toman al Señor como su Dios, y dan plena prueba de ellos confiándose totalmente a su sabia disposición. Que tu Espíritu nos dé convicción de pecado en la necesidad de esta disposición y quite lo mundano de nuestros corazones.

miércoles, 6 de enero de 2010

Perdón que Sana

Perdón que Sana

Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Efesios 4:32 (vp).
Un español y su hijo se separaron disgustados después de años de pelea. El hijo se fue, y el padre se dispuso buscarlo. Lo buscó por meses sin resultados. Finalmente, en un esfuerzo desesperado por hallarlo, puso un anuncio en un periódico de Madrid. El anuncio decía: "Querido Pac Te espero frente al edificio de este periódico a mediodía el sábado. Todo está perdonado. Te quiero. Tu padre." El sábado ochocientos Pacos se asomaron buscando el perdón y el amor de sus padres.

Las personas no son perfectas. Por eso Dios envió a su Hijo a la tierra: para perdonarnos de nuestros pecados. Pero el perdón no se detiene allí; es simplemente el principio. Mateo 6:14 dice: "Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes" (vp). Perdonar no es fácil, pero la Biblia nos pide que dejemos a un lado nuestro orgullo y que nos perdonemos unos a otros.

¿Hay alguien en su vida que necesita su perdón? ¿Hay algún familiar o amigo que necesita perdonarlo a usted? No hay mejor ocasión que ahora mismo para restaurar esas relaciones personales. Un esclavo de Cristo

Téngannos los hombres por servidores de Cristo.

1 Corintios 4:1

El apóstol Pablo era un "siervo" de Cristo. Era una función que escogió por amor, no por temor.

Había tal vez millones de esclavos en el Imperio Romano. En su mayor parte, no se les trataba como a personas, sino como objetos. Si un amo quería matar a un esclavo, podía hacerlo sin temor al castigo. Aunque era un vocablo negativo para los romanos, la palabra esclavo significaba dignidad, honor y respeto para los hebreos, y los griegos lo consideraban un término de humildad. Como siervo de Cristo, por tanto, Pablo paradójicamente se considera exaltado y envilecido. Esa es la ambivalencia que afrontará todo representante de Jesucristo.

Cuando pienso en el honor que se me ha dado de predicar el evangelio de Jesucristo, me siento a veces abrumado. No hay más alto llamamiento en la vida que proclamar el evangelio desde el púlpito y poder enseñar la Palabra de Dios bajo el poder del Espíritu Santo. Pero hay también una paradoja que exige que un ministro de Cristo comprenda que no merece servir. Debe tener la debida perspectiva de ser un esclavo indigno que tiene el privilegio incomprensible de proclamar el evangelio.