domingo, 22 de noviembre de 2009

Genesis 49

Genesis 49 -

CAPÍTULO 49
Versículos 1, 2. Jacob llama a sus hijos para bendecirlos. 3-7. Rubén, Simeón, Leví. 8-12. Judá. 13-18. Zabulón, Isacar, Dan. 19-21. Gad, Aser, Neftalí. 22-27. José y Benjamín. 28-33. El encargo de Jacob tocante a su entierro-su muerte.

Vv. 1, 2.Todos los hijos de Jacob estaban vivos. Su llamado que los hizo reunirse fue un precepto para que ellos se unieran en amor y no se mezclaran con los egipcios; y predijo que no iban a separarse como lo hicieran los hijos de Abraham y de Isaac, sino que todos debían formar un solo pueblo.
No vamos a considerar este discurso como expresión de sentimientos particulares de afecto, resentimiento o parcialidad, sino como lenguaje del Espíritu Santo que declara el propósito de Dios respecto del carácter, las circunstancias y la situación de las tribus que descendían de los hijos de Jacob y que puede identificarse en sus historias.

Vv. 3-7.Rubén fue el primogénito pero por gran pecado perdió su primogenitura. El carácter de Rubén era inestable como el agua. Los hombres no prosperan porque no se establecen. El pecado de Rubén dejó una infamia perdurable en su familia. Nunca hagamos mal y, entonces, no temeremos que nos hablen al respecto.
Simeón y Leví eran apasionados y vengativos. El asesinato de los siquemitas es una prueba. Jacob protestó contra ese acto bárbaro. Nuestra alma es nuestro honor; por sus capacidades somos distinguidos de las bestias que perecen, y somos elevados por sobre ellas. De todo corazón debemos aborrecer a todo hombre sanguinario y malo. Maldita sea su ira. Jacob no maldice a sus personas sino sus lujurias. Yo las dividiré. La sentencia acerca de Leví se iba a convertir en bendición. Esta tribu realizó un servicio agradable a Dios en su celo contra los adoradores del becerro de oro, Éxodo xxxii. Habiendo sido apartados por Dios como sacerdotes, en ese carácter fueron esparcidos por la nación de Israel.

Vv. 8-12.El nombre de Judá significa alabanza. Dios era alabado por su causa, capítulo xxix, 35, alabado por él y alabado en él; por tanto, sus hermanos le alabarán. Judá será una tribu fuerte y valiente. Judá es comparado, no con un león enfurecido y rugiente, sino con un león que disfruta la satisfacción de su fuerza y éxito sin vejar a los demás; esto es ser verdaderamente grande. Judá será la tribu real, la tribu de la cual vendrá el Mesías Príncipe. Silo, esa Simiente prometida en quien la tierra será bendecida, “ese pacífico y próspero”, o “Salvador”vendrá de Judá. Así, pues, el moribundo Jacob vio, de lejos, el día de Cristo y eso le fue consuelo y sostén en su lecho de muerte. Hasta la venida de Cristo, Judá poseyó autoridad, pero, después de su crucifixión, esta fue disminuida y, conforme a lo anunciado por Cristo, Jerusalén fue destruida y todo el remanente pobre y perseguido de los judíos fue confundido.
Mucho de lo que aquí se dice de Judá, debe aplicarse a nuestro Señor Jesús. En Él hay abundancia de todo lo que alimenta y refresca el alma y que mantiene y alegra la vida divina en ella. Él es la vid verdadera; el vino es el símbolo señalado de su sangre, que se bebe, derramada en favor de los pecadores y aplicada por fe; y todas las bendiciones de su evangelio son vino y leche, sin dinero y sin precio, a lo cual es bienvenida toda alma sedienta, Isaías lv, 1.

Vv. 13-18.Acerca de Zabulón: si la profecía dice que Zabulón será un puerto de barcos, ciertamente la providencia lo hará así. Dios designa los límites de nuestra habitación. Sabiduría y deber nuestro es acomodarnos a nuestra suerte y mejorarla; si Zabulón habita en el puerto del mar, que sea refugio de barcos.
Tocante a Isacar: él vio que la tierra era deleitosa, produciendo no sólo perspectivas gratas sino buenos frutos para recompensar sus esfuerzos. Veamos, con el ojo de la fe, que el reposo celestial sea bueno y la tierra prometida deleitosa; esto hará que nuestro servicio presente sea fácil.
Dan iba a ganar, por artes y política y sorpresa, ventajas contra sus enemigos, como serpiente que muerde el calcañar del viajero.
Jacob, casi extenuado y listo para desmayar, lo alivia con estas palabras: “Tu salvación esperé, oh Jehová”. La salvación que esperaba era Cristo, la Simiente prometida; ahora que él iba a ser reunido con su pueblo, suspira por Aquel a cuyo alrededor será la reunión del pueblo. Declara sencillamente que busca el cielo, la patria mejor, Hebreos xi, 13, 14. Ahora que va a disfrutar la salvación, se consuela por haber esperado la salvación. Como nuestro camino al cielo hay que esperar en Cristo, y el cielo, hay que esperarlo como nuestro reposo en Cristo. Es consuelo del santo moribundo haber esperado la salvación del Señor, pues entonces tendrá lo que ha estado esperando.

Vv. 19-21.En cuanto a Gad, alude Jacob a su nombre que significa ejército y anuncia el carácter de esta tribu. La causa de Dios y su pueblo, aunque por una vez pueda parecer derrotada y acabada, al final será victoriosa. Representa al conflicto cristiano. La gracia del alma suele ir envuelta en sus conflictos; las huestes de corrupción la vencen, pero la causa es de Dios y al final la gracia saldrá vencedora, sí, más que vencedora, Romanos viii, 37.
Aser debe ser una tribu rica. Su herencia bordeaba el Carmelo que era proverbialmente fructífero.
Neftalí, es una cierva suelta. Podemos considerarlo como descripción del carácter de esta tribu. A diferencia del laborioso buey y del asno, está deseoso de comodidad y libertad, activo, pero más notorio por la acción rápida que por la labor constante y la perseverancia. Como el suplicante que, con palabras buenas, anhela misericordia. Que no se censuren ni envidien unos a otros los que tienen diferentes temperamentos y dones.

Vv. 22-27.La bendición de José es muy plena. Lo que dice Jacob de él es historia y profecía. Jacob le recuerda las dificultades y fieros dardos de las tentaciones con que anteriormente luchó. Su fe no falló, antes bien, en medio de sus pruebas llevó todas sus cargas con firmeza y no hizo nada inconveniente. Toda nuestra fortaleza para resistir las tentaciones y soportar las aflicciones viene de Dios; su gracia es suficiente.
José llegó a ser el pastor de Israel para cuidar de su padre y de su familia, y la roca de Israel, su fundamento y firme soporte. En esto, como en muchas otras cosas, José fue un notable tipo del Buen Pastor y la Piedra del Ángulo probada de toda la iglesia de Dios.
Las bendiciones son prometidas para la posteridad de José, típicas de las vastas y eternas bendiciones que vienen sobre la simiente espiritual de Cristo. Jacob bendijo a todos sus hijos pero especialmente a José, “que fue apartado de sus hermanos”. No sólo separado en Egipto sino, por poseer una eminente dignidad y por ser más consagrado a Dios.
Se dice de Benjamín que arrebatará como lobo. Jacob fue guiado por el Espíritu de profecía en lo que dijo y no por el afecto natural; de lo contrario, hubiera hablado con más ternura de su amado hijo Benjamín. Tocante a él solamente prevé y predice que su posteridad será una tribu guerrera, fuerte y osada, y que se enriquecerá con los despojos de sus enemigos; que serán activos. El bendito Pablo era de esta tribu, Romanos xi, 1; Filipenses iii, 5; en el amanecer de su día, devoró la presa como perseguidor, pero en el ocaso repartió el botín como predicador; él compartió las bendiciones del León de Judá y participó en sus victorias.

Vv. 28-33.Jacob bendijo a cada uno conforme a las bendiciones que Dios tenía como objetivo otorgarles en tiempos posteriores.
Habló del lugar de su sepultura desde un principio de fe en la promesa de Dios, de que Canaán sería la heredad de su simiente en el momento debido. Cuando hubo terminado sus bendiciones y sus encargos y, por tanto, su testimonio, se concentró en su tarea de morir. Encogió los pies en la cama, no sólo como uno que pacientemente se somete al golpe, sino como quien alegremente se acomoda para descansar, ahora que estaba agotado. Entregó libremente su espíritu en la mano de Dios, el Padre de los espíritus. Si el pueblo de Dios es nuestro pueblo, la muerte nos reunirá con ellos. Bajo el cuidado del Pastor de Israel, nada nos faltará para el cuerpo o el alma. Permaneceremos firmes hasta que esté terminada nuestra obra; entonces, expiraremos nuestras almas en las manos de Aquel cuya salvación hemos esperado, partiremos en paz y dejaremos tras nosotros una bendición para nuestros hijos. -

CAPÍTULO 49
Versículos 1, 2. Jacob llama a sus hijos para bendecirlos. 3-7. Rubén, Simeón, Leví. 8-12. Judá. 13-18. Zabulón, Isacar, Dan. 19-21. Gad, Aser, Neftalí. 22-27. José y Benjamín. 28-33. El encargo de Jacob tocante a su entierro-su muerte.

Vv. 1, 2.Todos los hijos de Jacob estaban vivos. Su llamado que los hizo reunirse fue un precepto para que ellos se unieran en amor y no se mezclaran con los egipcios; y predijo que no iban a separarse como lo hicieran los hijos de Abraham y de Isaac, sino que todos debían formar un solo pueblo.
No vamos a considerar este discurso como expresión de sentimientos particulares de afecto, resentimiento o parcialidad, sino como lenguaje del Espíritu Santo que declara el propósito de Dios respecto del carácter, las circunstancias y la situación de las tribus que descendían de los hijos de Jacob y que puede identificarse en sus historias.

Vv. 3-7.Rubén fue el primogénito pero por gran pecado perdió su primogenitura. El carácter de Rubén era inestable como el agua. Los hombres no prosperan porque no se establecen. El pecado de Rubén dejó una infamia perdurable en su familia. Nunca hagamos mal y, entonces, no temeremos que nos hablen al respecto.
Simeón y Leví eran apasionados y vengativos. El asesinato de los siquemitas es una prueba. Jacob protestó contra ese acto bárbaro. Nuestra alma es nuestro honor; por sus capacidades somos distinguidos de las bestias que perecen, y somos elevados por sobre ellas. De todo corazón debemos aborrecer a todo hombre sanguinario y malo. Maldita sea su ira. Jacob no maldice a sus personas sino sus lujurias. Yo las dividiré. La sentencia acerca de Leví se iba a convertir en bendición. Esta tribu realizó un servicio agradable a Dios en su celo contra los adoradores del becerro de oro, Éxodo xxxii. Habiendo sido apartados por Dios como sacerdotes, en ese carácter fueron esparcidos por la nación de Israel.

Vv. 8-12.El nombre de Judá significa alabanza. Dios era alabado por su causa, capítulo xxix, 35, alabado por él y alabado en él; por tanto, sus hermanos le alabarán. Judá será una tribu fuerte y valiente. Judá es comparado, no con un león enfurecido y rugiente, sino con un león que disfruta la satisfacción de su fuerza y éxito sin vejar a los demás; esto es ser verdaderamente grande. Judá será la tribu real, la tribu de la cual vendrá el Mesías Príncipe. Silo, esa Simiente prometida en quien la tierra será bendecida, “ese pacífico y próspero”, o “Salvador”vendrá de Judá. Así, pues, el moribundo Jacob vio, de lejos, el día de Cristo y eso le fue consuelo y sostén en su lecho de muerte. Hasta la venida de Cristo, Judá poseyó autoridad, pero, después de su crucifixión, esta fue disminuida y, conforme a lo anunciado por Cristo, Jerusalén fue destruida y todo el remanente pobre y perseguido de los judíos fue confundido.
Mucho de lo que aquí se dice de Judá, debe aplicarse a nuestro Señor Jesús. En Él hay abundancia de todo lo que alimenta y refresca el alma y que mantiene y alegra la vida divina en ella. Él es la vid verdadera; el vino es el símbolo señalado de su sangre, que se bebe, derramada en favor de los pecadores y aplicada por fe; y todas las bendiciones de su evangelio son vino y leche, sin dinero y sin precio, a lo cual es bienvenida toda alma sedienta, Isaías lv, 1.

Vv. 13-18.Acerca de Zabulón: si la profecía dice que Zabulón será un puerto de barcos, ciertamente la providencia lo hará así. Dios designa los límites de nuestra habitación. Sabiduría y deber nuestro es acomodarnos a nuestra suerte y mejorarla; si Zabulón habita en el puerto del mar, que sea refugio de barcos.
Tocante a Isacar: él vio que la tierra era deleitosa, produciendo no sólo perspectivas gratas sino buenos frutos para recompensar sus esfuerzos. Veamos, con el ojo de la fe, que el reposo celestial sea bueno y la tierra prometida deleitosa; esto hará que nuestro servicio presente sea fácil.
Dan iba a ganar, por artes y política y sorpresa, ventajas contra sus enemigos, como serpiente que muerde el calcañar del viajero.
Jacob, casi extenuado y listo para desmayar, lo alivia con estas palabras: “Tu salvación esperé, oh Jehová”. La salvación que esperaba era Cristo, la Simiente prometida; ahora que él iba a ser reunido con su pueblo, suspira por Aquel a cuyo alrededor será la reunión del pueblo. Declara sencillamente que busca el cielo, la patria mejor, Hebreos xi, 13, 14. Ahora que va a disfrutar la salvación, se consuela por haber esperado la salvación. Como nuestro camino al cielo hay que esperar en Cristo, y el cielo, hay que esperarlo como nuestro reposo en Cristo. Es consuelo del santo moribundo haber esperado la salvación del Señor, pues entonces tendrá lo que ha estado esperando.

Vv. 19-21.En cuanto a Gad, alude Jacob a su nombre que significa ejército y anuncia el carácter de esta tribu. La causa de Dios y su pueblo, aunque por una vez pueda parecer derrotada y acabada, al final será victoriosa. Representa al conflicto cristiano. La gracia del alma suele ir envuelta en sus conflictos; las huestes de corrupción la vencen, pero la causa es de Dios y al final la gracia saldrá vencedora, sí, más que vencedora, Romanos viii, 37.
Aser debe ser una tribu rica. Su herencia bordeaba el Carmelo que era proverbialmente fructífero.
Neftalí, es una cierva suelta. Podemos considerarlo como descripción del carácter de esta tribu. A diferencia del laborioso buey y del asno, está deseoso de comodidad y libertad, activo, pero más notorio por la acción rápida que por la labor constante y la perseverancia. Como el suplicante que, con palabras buenas, anhela misericordia. Que no se censuren ni envidien unos a otros los que tienen diferentes temperamentos y dones.

Vv. 22-27.La bendición de José es muy plena. Lo que dice Jacob de él es historia y profecía. Jacob le recuerda las dificultades y fieros dardos de las tentaciones con que anteriormente luchó. Su fe no falló, antes bien, en medio de sus pruebas llevó todas sus cargas con firmeza y no hizo nada inconveniente. Toda nuestra fortaleza para resistir las tentaciones y soportar las aflicciones viene de Dios; su gracia es suficiente.
José llegó a ser el pastor de Israel para cuidar de su padre y de su familia, y la roca de Israel, su fundamento y firme soporte. En esto, como en muchas otras cosas, José fue un notable tipo del Buen Pastor y la Piedra del Ángulo probada de toda la iglesia de Dios.
Las bendiciones son prometidas para la posteridad de José, típicas de las vastas y eternas bendiciones que vienen sobre la simiente espiritual de Cristo. Jacob bendijo a todos sus hijos pero especialmente a José, “que fue apartado de sus hermanos”. No sólo separado en Egipto sino, por poseer una eminente dignidad y por ser más consagrado a Dios.
Se dice de Benjamín que arrebatará como lobo. Jacob fue guiado por el Espíritu de profecía en lo que dijo y no por el afecto natural; de lo contrario, hubiera hablado con más ternura de su amado hijo Benjamín. Tocante a él solamente prevé y predice que su posteridad será una tribu guerrera, fuerte y osada, y que se enriquecerá con los despojos de sus enemigos; que serán activos. El bendito Pablo era de esta tribu, Romanos xi, 1; Filipenses iii, 5; en el amanecer de su día, devoró la presa como perseguidor, pero en el ocaso repartió el botín como predicador; él compartió las bendiciones del León de Judá y participó en sus victorias.

Vv. 28-33.Jacob bendijo a cada uno conforme a las bendiciones que Dios tenía como objetivo otorgarles en tiempos posteriores.
Habló del lugar de su sepultura desde un principio de fe en la promesa de Dios, de que Canaán sería la heredad de su simiente en el momento debido. Cuando hubo terminado sus bendiciones y sus encargos y, por tanto, su testimonio, se concentró en su tarea de morir. Encogió los pies en la cama, no sólo como uno que pacientemente se somete al golpe, sino como quien alegremente se acomoda para descansar, ahora que estaba agotado. Entregó libremente su espíritu en la mano de Dios, el Padre de los espíritus. Si el pueblo de Dios es nuestro pueblo, la muerte nos reunirá con ellos. Bajo el cuidado del Pastor de Israel, nada nos faltará para el cuerpo o el alma. Permaneceremos firmes hasta que esté terminada nuestra obra; entonces, expiraremos nuestras almas en las manos de Aquel cuya salvación hemos esperado, partiremos en paz y dejaremos tras nosotros una bendición para nuestros hijos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La acción de gracias de Jonás


La acción de gracias de Jonás

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.

Jonás 2:9

Es asombroso que el profeta Jonás diera gracias a Dios mientras estaba en el vientre del gran pez (Jon. 2:1). ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en el lugar de Jonás? Tal vez clamaría: "¿Qué estás haciendo, Dios? ¿Dónde estás? ¿Por qué está sucediendo esto?" Pero Jonás reaccionó de manera diferente: "Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste" (v. 2). Después describió su hundimiento en el mar y la seriedad de su dilema (vv. 3-5)

No obstante, en medio de tan difícil situación, Jonás oró: "Tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo" (vv. 6-7). Aunque tenía sus debilidades, Jonás demostró una gran estabilidad espiritual en su oración. Confió en el poder de Dios para librarlo si quería. De igual manera, la paz de Dios lo ayudará a usted si reacciona ante las circunstancias con acción de gracias. Piense debidamente

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Hechos 17:11

Es alarmante ver que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces "¿Cómo me hará sentir eso?", en vez de preguntarse "¿Es esa la verdad?" Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual, en la que predominan las preguntas "¿Dividirá?" y "¿Ofenderá?" en lugar de "¿Es correcto?" No hay muchas personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como "más nobles" porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las circunstancias agradables.

Muchísimas personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters [Su mente tiene importancia], John Stott explica este punt "El pecado tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada."

viernes, 20 de noviembre de 2009

La paz celestial


La paz celestial

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento.

Filipenses 4:7

El versículo de hoy promete calma o tranquilidad interior al creyente que ora con una actitud agradecida. Observe que no promete cuál será la respuesta a nuestras oraciones.

Esa paz "sobrepasa todo entendimiento", lo cual se refiere a su origen divino. Trasciende el intelecto, el análisis y la agudeza de los seres humanos. Ningún consejero humano puede dársela a usted porque es un don de Dios.

El verdadero reto de la vida cristiana no es eliminar toda circunstancia desagradable de su vida, sino confiar en el infinito, santo, soberano y poderoso Dios en medio de toda situación.

Jesús dij "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 16:33). Así que comience a vivir en el plano sobrenatural, reconozca que vive en un mundo caído, y permita que Dios haga su obra perfecta en usted. Y Dios le dará su paz cuando se entregue confiado en sus manos. La protección de la paz

La paz de Dios... guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:7

El versículo de hoy se refiere a la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestros pensamientos. "Guardará" es un término militar que significa "seguir observando". Los creyentes de Filipos vivían en una ciudad fortificada donde estaban los soldados romanos para proteger los intereses del imperio en aquella parte del mundo. De igual manera, la paz de Dios nos protege de la ansiedad, la duda, el temor y la angustia.

El creyente que no vive en la confianza de la soberanía de Dios carecerá de su paz y quedará en el caos de un corazón atribulado. Pero nuestra segura confianza en el Señor nos permitirá darle gracias en medio de las pruebas porque tenemos la paz de Dios que protege nuestro corazón y nuestra mente.

Cuando Pablo se refiere a nuestro corazón y nuestros pensamientos, no hace distinción alguna entre ellos. Es una declaración amplia que describe todo el ser interior de la persona. Gracias a nuestra unión con Cristo, Él protege con su paz todo nuestro ser. Y eso es lo que nos ayuda a ser espiritualmente estables.

jueves, 19 de noviembre de 2009


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Genesis 48


Genesis 48 -

CAPÍTULO 48
Versículos 1-7. José visita a su padre moribundo. 8-22. Jacob bendice a los hijos de José.

Vv. 1-7.El lecho de muerte del creyente con las oraciones y consejos de la persona moribunda es adecuado para impresionar seriamente a los jóvenes, a los dados a los placeres, y los prósperos: haremos bien en ir con los hijos en tales ocasiones, si puede hacerse apropiadamente. Si le place al Señor es muy deseable que nuestro testimonio de moribundo se refiera a su verdad, a su fidelidad y a lo placentero de sus caminos. Uno debiera desear vivir así, como para dar energía y peso a nuestras exhortaciones en el lecho de muerte. Todo creyente verdadero es bendecido en su muerte, pero no todos se van igualmente llenos de consuelos espirituales.
Jacob adoptó a los dos hijos de José. Que ellos no sucedan a su padre en su poder y grandeza en Egipto, sino que triunfen en el marco de la herencia de la promesa hecha a Abraham. Así, pues, el viejo patriarca moribundo enseña a estos jóvenes a que unan su suerte con el pueblo de Dios. Los nombra para que cada uno sea cabeza de una tribu. Son dignos de doble honor quienes, por la gracia de Dios, pasan por alto las tentaciones de la riqueza y el favor mundano para abrazar la religión en desgracia y pobreza. Jacob hará que Efraín y Manases sepan que es mejor ser de baja condición en este mundo y estar en la iglesia, que ser altos y estar fuera de ella.

Vv. 8-22.Los dos buenos hombres dan gloria a Dios en su consolación. José dice: “Ellos son mis hijos, los que Dios me ha dado”. Jacob dice: “Dios me ha mostrado tu simiente”. Las consolaciones son doblemente dulces para nosotros cuando las vemos venir de la mano de Dios. Él no sólo evita nuestros temores sino que excede nuestras esperanzas. Jacob menciona el cuidado que la divina providencia tuvo con él todos sus días. En su tiempo había tenido una buena cantidad de dificultades, pero Dios le evitó el mal de sus problemas. Ahora que está muriendo se mira a sí mismo como redimido de sus pecados y sus pesares para siempre. Cristo, el Ángel del pacto redime de la maldad. Nos libra de la miseria y del peligro, por el poder divino, que viene a través del rescate por la sangre de Cristo, en las Escrituras usualmente se llama redención .
Al bendecir a los hijos de José, Jacob intercambia sus manos. José está dispuesto a mantener a su primogénito, y pudo haber removido las manos de su padre. Pero Jacob actuó no por error ni por afecto parcial a uno más que al otro; pero sí a través de un espíritu profético, y por el Divino consejo. Dios, está bendiciendo a su pueblo, le da más a uno que a otro, más regalos, gracia y comodidades, y más de las cosas buenas de la vida. Usualmente le da más a aquellos que menos posibilidades tienen de recibir. Él escoge las cosas débiles del mundo; levanta al pobre del polvo. La gracia observa no el orden de la naturaleza, ni tampoco Dios prefiere a aquellos que nosotros pensamos que más lo merecen, sino al placer de Él. ¡Que pobres son aquellos que no tienen riquezas sino las de este mundo! ¡Que miserable es el lecho de muerte para aquellos que no tienen un buen fundamento de esperanza, pero sí terribles aprensiones de maldad, y nada más que maldad para siempre!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Marcos Witt - Sobrenatural

Marcos Witt - Sobrenatural DIOS DE MI VIDA ERES TU SEÑOR JESUS

Genesis 47

Genesis 47 -

CAPÍTULO 47
Versículos 1-6. José presenta sus hermanos al faraón. 7-12. Jacob bendice al faraón. 13-26. Tratos de José con los egipcios durante el hambre. 27-31. La edad de Jacob-Su deseo de ser enterrado en Canaán.

Vv. 1-6.Aunque José era un gran hombre, especialmente en Egipto, él reconoció a sus hermanos. Que los ricos y grandes del mundo no pasen por alto ni desprecien a los parientes pobres. Nuestro Señor Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos. Respondiendo a la pregunta del faraón, ¿cuál es vuestro oficio? Ellos le dijeron que eran pastores, agregando que ellos venían a estar en la tierra por un tiempo, mientras durara el hambre en Canaán. El faraón ofreció emplearlos como pastores siempre y cuando fueran hombres activos. Cualquiera sea nuestro oficio o empleo, debemos tratar de destacarnos en él y mostrarnos inteligentes y trabajadores.

Vv. 7-12.Con la seriedad de la edad avanzada, la piedad del creyente verdadero y la autoridad de un patriarca y profeta, Jacob suplicó al Señor que otorgara una bendición al faraón. Actuó como hombre que no se avergüenza de su religión; y que expresa gratitud al benefactor suyo y de su familia.
Aquí tenemos una respuesta muy poco corriente a una pregunta muy común. Jacob llama peregrinaje a su vida; el paso de un forastero por un país extranjero, o patria pasajera a su propio país. No estaba cómodo en la tierra; su habitación, su herencia, sus tesoros estaban en el cielo. Cuenta su vida por días; hasta por días se cuenta la vida con celeridad y no estamos seguros de que continúe por un día más. Por tanto, contemos nuestros días. Sus días fueron pocos. Aunque había vivido ciento treinta años, parecían pocos días en comparación con los días de la eternidad y el estado eterno. Son malos; esto es verdad tocante al hombre. Vive pocos días y llenos de problemas; puesto que sus días son malos, es bueno que sean pocos. La vida de Jacob había estado llena de días malos. La vejez le llegó más pronto que a algunos de sus antepasados. Así como el joven no debe enorgullecerse de su fuerza o belleza, el viejo no debe enorgullecerse de su edad y de sus canas, aunque los demás las reverencien con justicia; porque los que son considerados muy viejos no llegan a los años de los patriarcas. La cabeza blanca sólo es corona de gloria, cuando se halla en el camino de la justicia. Esa respuesta no podía dejar de impresionar el corazón del faraón recordándole que la prosperidad y felicidad mundana no pueden durar mucho y no bastan para satisfacer. Después de una vida de vanidad y vejaciones, el hombre va a la tumba, al igual desde un trono como desde una choza. Nada puede hacernos felices sino la perspectiva de un hogar eterno en el cielo, después de nuestro breve y agobiante peregrinaje sobre la tierra.

Vv. 13-26.Habiéndose preocupado de Jacob y su familia, cuya misericordia fue especialmente concebida por la providencia en el progreso de José, se relata la salvación del reino de Egipto de la ruina. No había pan y la gente estaba a punto de morir. Véase cómo dependemos de la providencia de Dios. Toda nuestra riqueza no nos libraría de pasar hambre si no lloviera por dos o tres años. Nótese hasta qué punto estamos a merced de Dios y mantengámonos siempre en su amor. También véase cuánto nos perjudicamos por nuestra propia falta de cuidado. Si todos los egipcios hubieran guardado trigo para ellos en los siete años de abundancia, no hubieran pasado estos aprietos; pero no consideraron la advertencia. La plata y el oro no los iban a alimentar: ellos debían tener trigo. Todo lo que el hombre tenga lo dará por su vida.
No podemos juzgar esto según las reglas modernas. Es claro que los egipcios consideraron a José como benefactor público. El todo es coherente con el carácter de José, que actuó con temor de Dios entre el faraón y sus súbditos. Los egipcios confesaron tocante a José: Nos has salvado la vida. ¿Qué le dirán a Jesús las multitudes agradecidas en el día postrero? ¡Has salvado nuestras almas de la más horrible destrucción, y en tiempo la angustia más extrema! Los egipcios se deshicieron de todas sus propiedades y hasta de su libertad por salvar sus vidas: ¿puede ser demasiado, entonces, que nosotros contemos todo como pérdida y lo dejemos en cuanto Él lo ordena y por amor a Él, que salva nuestra alma y nos da cien veces tanto, aquí en este mundo? Ciertamente si somos salvados por Cristo debemos estar dispuestos a ser Sus siervos.

Vv. 27-31.Finalmente, llegó el tiempo en que Israel debía morir. Israel, príncipe de Dios, tuvo poder sobre el Ángel y prevaleció, pero de todos modos debía morir. José le dio pan para que no muriera de hambre pero eso no le garantizaba el no morir de viejo o por enfermedad. Murió gradualmente; su vela se fue quemando paulatinamente hasta el cabo, de modo que viera acercarse el tiempo. Ventajoso es ver que la muerte se acerca antes que la sintamos para ser impulsados a hacer, con todas nuestras fuerzas, lo que nuestras manos encuentren para hacer. Sin embargo, la muerte no está lejos de ninguno de nosotros. Al ver que se acercaba su día, la preocupación de Jacob era su entierro; no la pompa de éste sino ser sepultado en Canaán, porque era la tierra prometida. Era tipo del cielo, la patria mejor, que claramente dijo esperar, Hebreos xi, 14. Nada ayudará mejor a hacer más cómodo el lecho de muerte que la perspectiva cierta del reposo en la Canaán celestial. Hecho esto, Israel se apoyó en la cabecera de la cama, adoró a Dios, como se explica, ver Hebreos xi, 21, y le dio gracias por todos sus favores; en debilidad se apoyó por sí mismo y expresó su disposición a dejar el mundo. Aun quienes vivieron de la provisión de José, y hasta Jacob, que le era tan querido, debían morir. Pero Cristo Jesús nos da el pan verdadero para que podamos comer y vivir por siempre. Cuando nos acerquemos a la muerte vayamos a Él y rindámonos y quien nos sostuvo durante la vida, nos saldrá al encuentro y nos hará entrega de la salvación eterna.