viernes, 13 de noviembre de 2009
Humildad y gentileza
Humildad y gentileza
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.
Filipenses 4:5
Es difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como "gentileza" en el versículo de hoy. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción es "gentileza", ya que en el sentido cristiano esa palabra comprende todos los demás sentidos.
La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor (cp. Ro. 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias. La fuente del contentamiento
He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Filipenses 4:11
El existencialismo, la actitud mental dominante de la psicología contemporánea, se ha infiltrado no solo en nuestro país, sino también en muchas iglesias. Da a entender que todo hombre tiene el derecho a hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien. Pero una manera equivocada de pensar como esa se origina en el orgullo ególatra. Es la persona egoísta la que dice: "Si lo hace sentir bien pero me hace daño a mí, no puede hacerlo. Pero si me hace sentir bien pero lo daña a usted, puedo hacerlo de todas maneras". Algunos se engañan a sí mismos al pensar que su pecado no perjudica a nadie, pero el pecado siempre termina haciendo daño.
En contraste con la egolatría, la Biblia dice que debemos ser humildes y altruistas (Fil. 2:3-4), amar a quienes nos maltratan (Mt. 5:44), y mostrar misericordia a quienes tropiezan repetidamente (1 P. 4:8). Esas virtudes ayudaron a Pablo a estar contento en cualquier circunstancia. En cambio, algunos creyentes toman todo lo que oyen y ven y lo filtran en su mente para ver si los hiere de alguna manera, lo que resultará en inmediata inestabilidad y ansiedad.
Cuando otros lo maltraten, la humildad lo ayudará a mantener el equilibrio.
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.
Filipenses 4:5
Es difícil hallar una palabra que capte el multiforme sentido de la palabra traducida como "gentileza" en el versículo de hoy. Algunos dicen que se refiere al contentamiento, a la delicadeza, a la generosidad o a la buena voluntad hacia los demás. Otros creen que se refiere a la misericordia o a la indulgencia con las faltas o los fracasos de otros. Incluso otros aseguran que describe la paciencia, refiriéndose a alguien que se somete a la injusticia o al maltrato pero no se venga con odio o amargura. Creo que la mejor traducción es "gentileza", ya que en el sentido cristiano esa palabra comprende todos los demás sentidos.
La gentileza también incluye otro elemento importante: la humildad. El cristiano humilde no guarda rencor, sino que confía en Dios siempre que se maltrata, se juzga injustamente o se calumnia. Una persona así no exige sus derechos. Dios nos manifestó su gracia de la misma manera; la humanidad maltrató y calumnió a Jesucristo aunque no merecía nada de eso, pero Él sigue extendiendo sus brazos hacia nosotros con amor (cp. Ro. 5:10). La humildad y la gentileza lo ayudarán a ser estable a pesar de las circunstancias. La fuente del contentamiento
He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Filipenses 4:11
El existencialismo, la actitud mental dominante de la psicología contemporánea, se ha infiltrado no solo en nuestro país, sino también en muchas iglesias. Da a entender que todo hombre tiene el derecho a hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien. Pero una manera equivocada de pensar como esa se origina en el orgullo ególatra. Es la persona egoísta la que dice: "Si lo hace sentir bien pero me hace daño a mí, no puede hacerlo. Pero si me hace sentir bien pero lo daña a usted, puedo hacerlo de todas maneras". Algunos se engañan a sí mismos al pensar que su pecado no perjudica a nadie, pero el pecado siempre termina haciendo daño.
En contraste con la egolatría, la Biblia dice que debemos ser humildes y altruistas (Fil. 2:3-4), amar a quienes nos maltratan (Mt. 5:44), y mostrar misericordia a quienes tropiezan repetidamente (1 P. 4:8). Esas virtudes ayudaron a Pablo a estar contento en cualquier circunstancia. En cambio, algunos creyentes toman todo lo que oyen y ven y lo filtran en su mente para ver si los hiere de alguna manera, lo que resultará en inmediata inestabilidad y ansiedad.
Cuando otros lo maltraten, la humildad lo ayudará a mantener el equilibrio.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Genesis 44
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Genesis 44 -
CAPÍTULO 44
Versículos 1-17. Procedimiento de José para demorar a sus hermanos y probar su afecto por Benjamín. 18-34. La súplica de Judá a José.
Vv. 1-17.José probó lo que sentían sus hermanos hacia Benjamín. Si hubieran envidiado y odiado al otro hijo de Raquel como lo habían odiado a él, y si hubieran tenido la misma falta de sentimientos hacia su padre Jacob, como antes, ahora lo hubieran demostrado. Cuando se halló la copa en poder de Benjamín, ellos hubieran usado eso como pretexto para dejarlo como esclavo. Pero no podemos juzgar lo que son ahora los hombres por lo que fueron antes; ni tampoco se puede prever lo que harán , por lo que antes hicieron .
El mayordomo los acusó de ingratos, pagar mal por bien; de necedad por llevarse su copa de uso diario, que pronto debía ser echada en falta y se buscaría con diligencia; pues así puede leerse: ¿No es esta en la que bebe mi señor, porque tiene un afecto particular por ella, y que la buscaría a cabalidad? O, ¿por dejarla negligentemente en la mesa de ustedes, él iba a probar si ustedes eran o no hombres honestos? -Ellos se arrojan en la misericordia de José y reconocen la justicia de Dios, pensando quizás en el daño que antes le hicieron a José, por lo cual pensaron que Dios estaba ahora castigándolos. Hasta en las aflicciones en que creemos que los hombres nos hacen daño, debemos aceptar que Dios es justo y descubre nuestro pecado.
Vv. 18-34.Si José hubiera sido por completo ajeno a la familia, como lo suponía Judá, no hubieran obrado sobre él sus poderosos razonamientos. Pero Jacob ni Benjamín necesitaban un intercesor ante José porque él los amaba. La fiel adhesión de Judá a Benjamín, ahora, en su angustia, fue recompensada tiempo después cuando la tribu de Benjamín, se quedó con Judá y las otras tribus le abandonaron. El apóstol observa, cuando discurre sobre la mediación de Cristo, que nuestro Señor vino de Judá, Hebreos vii, 14, y que no sólo intercedió por los transgresores sino que se hizo fiador de ellos, testificando eso su tierno interés por su Padre y por sus hermanos.
Jesús, el gran antitipo de José, se humilla y prueba ser su pueblo, aun después que ellos saborearon algo de su amorosa bondad. Él les hacer recordar sus pecados para que puedan ejercitarse, y mostrar arrepentimiento, y sentir cuánto deben a su misericordia.
martes, 10 de noviembre de 2009
Regocíjese en el Señor
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Regocíjese en el Señor
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez dig ¡Regocijaos!
Filipenses 4:4
Muchos creyentes se convierten en víctimas de sus circunstancias y como consecuencia viven en altibajos espirituales. Para ellos, una orden de que se regocijen parece irracional. Pero la orden del versículo de hoy es regocijarse "en el Señor".
No siempre podemos regocijarnos en nuestras circunstancias o en las de otras personas porque ambas pueden ser malas. Sin embargo, podemos regocijarnos en el Señor porque Él es siempre bueno y sabemos que nunca cambia. De modo que nuestra estabilidad espiritual se relaciona directamente con nuestro conocimiento de Dios. El conocerlo nos ayuda a vivir por encima de nuestras circunstancias y nos da estabilidad. Por eso se escribieron los Salmos en forma poética y se les puso música, para que el pueblo de Israel pudiera memorizar las Escrituras y cantar himnos a fin de profundizar su conocimiento de Dios. El conocerlo hace que todo lo demás parezca menos importante. Razones para regocijarse
Aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso.
1 Pedro 1:8
Los cristianos tenemos muchas razones para regocijarnos. La principal se basa en quién es Dios: Él es soberano. Esa es la verdad más grandiosa acerca de Dios. Nada está fuera de su control, y Él lo controla todo a fin de obrar para nuestro bien (Ro. 8:28). Él tiene un conocimiento infinito de todos los aspectos de la vida; dónde estamos y qué decimos (Sal. 139:2-4). Y Él ejerce su conocimiento en perfecta sabiduría. El conocer así a Dios nos debe dar gozo inefable y glorioso.
También debemos regocijarnos porque Dios nos salvó, nos adoptó y prometió darnos una herencia en Jesucristo (Ef. 1:1-11). Cuando Cristo regrese, disfrutaremos de su presencia y del lugar celestial preparado para nosotros (Jn. 14:2-3). Hasta entonces, tenemos el gozo de saber que Dios ha prometido satisfacer todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Además, tenemos el privilegio de servir al que más amamos. Eso incluye el dar las buenas nuevas a los perdidos y alentar a los hermanos en la fe para que crezcan en su amor y en su servicio a Él. También podemos tener gozo al saber que podemos orar a Dios en cualquier momento (He. 4:15-16).
lunes, 9 de noviembre de 2009
Genesis 43
Genesis 43 -
CAPÍTULO 43
Versículos 1-14. Jacob es convencido de que envíe a Benjamín a Egipto. 15-25. Recibimiento de José para sus hermanos-sus temores. 26-34. José hace una fiesta para sus hermanos.
Vv. 1-14.Jacob insta a sus hijos a que vayan y compren un poco de comida; ahora, en tiempo de escasez, un poco debe bastar. Judá insta a que Benjamín vaya con ellos. No es contra el honor ni el deber de los hijos hacia sus padres, aconsejarlos humildemente y, cuando estén en necesidad, razonar con ellos. Jacob vio la necesidad del caso y se rindió. Su prudencia y justicia se observan en tres cosas.
1. Devolvió el dinero que habían encontrado en la bolsa. La honestidad nos obliga a devolver no sólo lo que nos llega por nuestra propia falta, sino aquello que nos llega por error del prójimo. Aunque lo obtengamos por descuido, si lo retenemos cuando descubrimos el descuido, lo retenemos por engaño.
2. Envió otro tanto como lo que habían llevado en el viaje anterior; el precio del trigo podía haber subido o quizás tuvieran que pagar un rescate por Simeón.
3. Él mandó un regalo de cosas que permitía la tierra, que eran escasas en Egipto, como bálsamo, miel, etc. La Providencia nos dispensa sus dádivas a todos por igual. Pero la miel y las especias nunca satisfarán la carencia de pan de trigo. El hambre era aguda en Canaán, pero tenían bálsamo y mirra, etc. Podemos vivir bien con comida sencilla, sin exquisiteces, pero no podemos vivir de exquisiteces sin comida sencilla. Demos gracias a Dios que lo más necesario y útil, por lo general, es lo más barato y abundante. Aunque los hombres valoran más el oro y la plata y consideran los productos de lujo como los mejores frutos de toda tierra, en tiempo de hambre, de buena gana los truecan por pan. ¡Cuán poco nos sostendrán las buenas cosas terrenales en el día de la ira! ¡Cuán preparados debiéramos estar para renunciar a todas ellas, como pérdida, por la excelencia del conocimiento de Jesucristo! Nuestra manera de prevalecer con el hombre es prevalecer primero con el Señor en ferviente oración. Pero cada oración por las misericordias de esta vida o para ser librados de las aflicciones de esta vida, debe concluir con el “hágase tu voluntad”.
Vv. 15-25.Los hijos de Jacob descendieron por segunda vez a Egipto para comprar trigo. Si alguna vez entendemos qué significa el hambre de la palabra, no pensemos que es mucho viajar tan lejos espiritualmente, como ellos hicieron por el alimento corporal.
El mayordomo de José tenía órdenes de su amo para llevarlos a su casa. Hasta esto los asustó. Aquellos que son culpables, piensan de todo lo peor. Pero el mayordomo les dio ánimo. Por lo que dijo parecía que su buen amo lo había llevado al conocimiento del Dios verdadero, el Dios de los hebreos. Los siervos religiosos deben aprovechar toda ocasión para hablar con reverencia y seriedad de Dios y su providencia.
Vv. 26-34.Observe el gran respeto que los hermanos de José le brindaron. Así se cumplieron cabalmente los sueños de José. Este les mostró gran bondad. Los trató con nobleza, pero note aquí tempranamente la distancia entre judíos y gentiles. En el día del hambre basta con recibir algo de comida, pero ellos fueron festejados. Ahora estaban terminados sus afanes y temores, y comieron su pan con gozo, reconociendo que estaban en buena posición ante el señor de la tierra. Si Dios acepta nuestras obras, nuestro presente, tenemos razón para regocijarnos.
José mostró especial afecto por Benjamín, para probar si sus hermanos le envidiarían. Debe ser nuestra regla estar contentos con lo que tenemos, y no agraviarnos por lo que tiene el prójimo.
Así, Jesús muestra cada vez más a quienes ama que necesitan de Él. Les hace ver que Él es el único refugio que tienen contra la destrucción. Él vence la falta de disposición y los atrae a sí mismo. Entonces, cuando le parece bien, les da a probar su amor, y les da la bienvenida a las provisiones de su casa, como prenda de lo que Él tiene preparado para ellos.
CAPÍTULO 43
Versículos 1-14. Jacob es convencido de que envíe a Benjamín a Egipto. 15-25. Recibimiento de José para sus hermanos-sus temores. 26-34. José hace una fiesta para sus hermanos.
Vv. 1-14.Jacob insta a sus hijos a que vayan y compren un poco de comida; ahora, en tiempo de escasez, un poco debe bastar. Judá insta a que Benjamín vaya con ellos. No es contra el honor ni el deber de los hijos hacia sus padres, aconsejarlos humildemente y, cuando estén en necesidad, razonar con ellos. Jacob vio la necesidad del caso y se rindió. Su prudencia y justicia se observan en tres cosas.
1. Devolvió el dinero que habían encontrado en la bolsa. La honestidad nos obliga a devolver no sólo lo que nos llega por nuestra propia falta, sino aquello que nos llega por error del prójimo. Aunque lo obtengamos por descuido, si lo retenemos cuando descubrimos el descuido, lo retenemos por engaño.
2. Envió otro tanto como lo que habían llevado en el viaje anterior; el precio del trigo podía haber subido o quizás tuvieran que pagar un rescate por Simeón.
3. Él mandó un regalo de cosas que permitía la tierra, que eran escasas en Egipto, como bálsamo, miel, etc. La Providencia nos dispensa sus dádivas a todos por igual. Pero la miel y las especias nunca satisfarán la carencia de pan de trigo. El hambre era aguda en Canaán, pero tenían bálsamo y mirra, etc. Podemos vivir bien con comida sencilla, sin exquisiteces, pero no podemos vivir de exquisiteces sin comida sencilla. Demos gracias a Dios que lo más necesario y útil, por lo general, es lo más barato y abundante. Aunque los hombres valoran más el oro y la plata y consideran los productos de lujo como los mejores frutos de toda tierra, en tiempo de hambre, de buena gana los truecan por pan. ¡Cuán poco nos sostendrán las buenas cosas terrenales en el día de la ira! ¡Cuán preparados debiéramos estar para renunciar a todas ellas, como pérdida, por la excelencia del conocimiento de Jesucristo! Nuestra manera de prevalecer con el hombre es prevalecer primero con el Señor en ferviente oración. Pero cada oración por las misericordias de esta vida o para ser librados de las aflicciones de esta vida, debe concluir con el “hágase tu voluntad”.
Vv. 15-25.Los hijos de Jacob descendieron por segunda vez a Egipto para comprar trigo. Si alguna vez entendemos qué significa el hambre de la palabra, no pensemos que es mucho viajar tan lejos espiritualmente, como ellos hicieron por el alimento corporal.
El mayordomo de José tenía órdenes de su amo para llevarlos a su casa. Hasta esto los asustó. Aquellos que son culpables, piensan de todo lo peor. Pero el mayordomo les dio ánimo. Por lo que dijo parecía que su buen amo lo había llevado al conocimiento del Dios verdadero, el Dios de los hebreos. Los siervos religiosos deben aprovechar toda ocasión para hablar con reverencia y seriedad de Dios y su providencia.
Vv. 26-34.Observe el gran respeto que los hermanos de José le brindaron. Así se cumplieron cabalmente los sueños de José. Este les mostró gran bondad. Los trató con nobleza, pero note aquí tempranamente la distancia entre judíos y gentiles. En el día del hambre basta con recibir algo de comida, pero ellos fueron festejados. Ahora estaban terminados sus afanes y temores, y comieron su pan con gozo, reconociendo que estaban en buena posición ante el señor de la tierra. Si Dios acepta nuestras obras, nuestro presente, tenemos razón para regocijarnos.
José mostró especial afecto por Benjamín, para probar si sus hermanos le envidiarían. Debe ser nuestra regla estar contentos con lo que tenemos, y no agraviarnos por lo que tiene el prójimo.
Así, Jesús muestra cada vez más a quienes ama que necesitan de Él. Les hace ver que Él es el único refugio que tienen contra la destrucción. Él vence la falta de disposición y los atrae a sí mismo. Entonces, cuando le parece bien, les da a probar su amor, y les da la bienvenida a las provisiones de su casa, como prenda de lo que Él tiene preparado para ellos.
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