Genesis 9 -
CAPÍTULO IX
Versículos 1-3. Dios bendice a Noé y le concede la carne como alimento. 4-7. Prohibición del derramamiento de sangre y el homicidio. 8-17. El pacto de Dios y el arco iris. 18-23. Noé planta una viña-se emborracha y es escarnecido por Cam. 24-29. Noé maldice a Canáan, bendice a Sem, ora por Jafet-Su muerte.
Vv. 1-3.La bendición de Dios es la causa de nuestro bienestar. Dependemos de Él, debemos estar agradecidos de Él. No olvidemos la ventaja y el placer que tenemos del trabajo de las bestias, y el que su carne suministra. Tampoco debemos ser menos agradecidos por la seguridad que disfrutamos en cuanto a las bestias salvajes y dañinas, por el temor del hombre que Dios ha puesto en lo profundo de ellas. Vemos el cumplimiento de esta promesa todos los días y en todas partes. Este obsequio de los animales para comida garantiza plenamente el uso de ellos, pero no el abuso por glotonería y menos por crueldad. No debemos causarle dolor innecesariamente mientras vivan, ni cuando les quitamos las vidas.
Vv. 4-7.La razón principal de prohibir comer la sangre, sin duda, se debió a que el derramamiento de sangre en los sacrificios tenía por objeto que los adoradores tuvieran su pensamiento puesto en la gran expiación; aunque también parece tener el propósito de controlar la crueldad, para que los hombres, acostumbrándose a derramar la sangre de los animales y alimentarse de ella, se pusieran insensibles frente a ello y les afectara poco la idea de derramar sangre humana.
El hombre no debe tomar su propia vida. Nuestra vida es de Dios y debemos darla solamente cuando a Él le plazca. Si precipitamos de alguna forma nuestra propia muerte, debemos responder ante Dios por ello.
Cuando Dios le pide a un hombre que responda por una vida que quitó injustamente, el homicida no puede responder y, por tanto, debe entregar la propia vida a cambio. En uno u otro momento, en este mundo o en el venidero, Dios descubrirá los crímenes y castigará aquellos homicidios cuyo castigo quedó fuera del alcance del poder del hombre. Pero hay quienes son ministros de Dios para proteger al inocente, para infundir temor a los malhechores y que no deben esgrimir en vano la espada, Romanos, xiii, 4. El homicidio deliberado debe ser siempre castigado con la muerte. A esta ley se le agrega una razón. Todavía hay remanentes de la imagen de Dios en el hombre caído, de modo que quien mata injustamente a un hombre, desfigura la imagen de Dios y lo deshonra.
Vv. 8-17.Como el mundo antiguo fue destruido para ser un monumento de justicia, así este mundo permanece hasta ahora como un monumento de misericordia. Pero el pecado, que ahogó al mundo antiguo, quemará a este. Entre los hombres se sellan acuerdos, para que lo prometido pueda ser más solemne y para hacer que lo pactado sea más seguro para mutua satisfacción. Este pacto fue sellado con el arco iris que, probablemente, haya sido visto antes en las nubes, pero nunca como sello del pacto, hasta ahora. El arco iris aparece cuando hay mayor razón para temer que la lluvia prevalezca; entonces Dios muestra este sello de la promesa, de que no prevalecerá. Mientras más densa la nube, más brillante el arco en la nube. Así, como abundan las aflicciones amenazadoras, abundan mucho más los consuelos alentadores. El arco iris es el reflejo de los rayos del sol que brillan sobre o a través de las gotas de lluvia: toda la gloria de los sellos del pacto derivan de Cristo, el Sol de la justicia. Y Él derramará gloria sobre las lágrimas de sus santos. Un arco habla de terror, pero este no tiene cuerda ni flecha; y un arco solo hará poco daño. Es un arco, pero está dirigido hacia arriba, no hacia la tierra; pues los sellos del pacto tienen la intención de consolar, no de aterrar. Como Dios mira el arco para recordar el pacto, así nosotros debemos tener presente el pacto con fe y gratitud. Sin revelación no pudiera ser conocida esta bondadosa seguridad; y sin fe no sería útil para nosotros; y, así es tocante a los peligros aún mayores a que todos están expuestos, y en cuanto al nuevo pacto con sus bendiciones.
Vv. 18-23.La embriaguez de Noé está registrada en la Biblia, con esa transparencia que solamente se halla en la Escritura, como caso y prueba de la debilidad e imperfección humana, aunque haya sido tomado de sorpresa por el pecado, y para mostrar que el mejor de los hombres no puede estar en pie si no depende de la gracia divina y es sostenido por ella. Cam parece haber sido un hombre malo y, probablemente, se alegró de encontrar a su padre en una situación impropia. De Noé se dice que era perfecto en sus generaciones, capitulo vi, 9; pero esto se refiere a la sinceridad, no a la perfección sin pecado. Noé, que se mantuvo sobrio en compañía de borrachos, ahora está borracho en compañía de sobrios. El que piensa que está firme, mire que no caiga. Tenemos que poner mucho cuidado cuando usamos abundantemente las buenas cosas creadas por Dios, para no usarlas en exceso, Lucas xxi, 34.
La consecuencia del pecado de Noé fue la vergüenza. Obsérvese aquí el gran mal del pecado de la ebriedad. Descubre a los hombres; cuando están ebrios delatan los males que tienen, y, entonces, se les sacan fácilmente los secretos. Los porteros borrachos mantienen las puertas abiertas. Trae desgracia a los hombres y los expone al desprecio. En la medida que los delata los avergüenza. Cuando están embriagados, los hombres dicen y hacen cosas que, estando sobrios, los haría enrojecer sólo el pensarlo. Fíjese el cuidado de Sem y Jafet para tapar la vergüenza de su padre. Hay un manto de amor que se puede poner sobre las faltas de todos, 1 Pedro iv, 8. Además de eso, hay un manto de reverencia que se puede poner sobre las faltas de los padres y de otros superiores. La bendición de Dios espera a quienes honran a sus padres, y su maldición se enciende especialmente contra quienes los deshonran.
Vv. 24-29.Noé pronuncia una maldición sobre Canaán, el hijo de Cam; quizás este nieto suyo fuera más culpable que los demás. Aun entre sus hermanos iba a ser un esclavo de siervos, esto es, el menor y más despreciable de los siervos. Esto ciertamente apunta a las victorias obtenidas por Israel en épocas posteriores, sobre los cananeos, en las cuales fueron pasados a espada o llevados cautivos para pagar tributo. Todo el continente de África estaba poblado principalmente por los descendientes de Cam; y ¡por cuántas épocas han estado las mejores partes de ese territorio bajo el dominio de los romanos, luego de los sarracenos y, ahora, de los turcos!1¡Enmedio de cuánta maldad, ignorancia, barbarie, esclavitud y miseria vive la mayoría de sus habitantes! Y de los pobres negros, ¡cuántos son vendidos y comprados anualmente como bestias en el mercado y llevados de uno a otro rincón del mundo a hacer el trabajo de bestias! Pero esto de ningún modo excusa la codicia y barbarie de los que se enriquecen con el producto del sudor y la sangre de ellos. Dios no nos ha mandado a esclavizar a los negros y, sin duda, castigará severamente todas estas crueles fechorías. El cumplimiento de esta profecía, que contiene casi la historia del mundo, libera a Noé de la sospecha de haberla pronunciado por enojo personal. Prueba plenamente que el Espíritu Santo usó como ocasión la ofensa de Cam para revelar sus propósitos secretos. —“Bendito sea el Señor Dios de Sem”. La iglesia sería edificada y continuaría en la posteridad de Sem; de él vinieron los judíos, que fueron, por largo tiempo, el único pueblo profesante que tuvo Dios en el mundo. Cristo, que era Jehová Dios, en su naturaleza humana descendería de Sem; pues de él, en lo que a la carne concierne, vino Cristo. Noé también bendice a Jafet y, en él, las islas de los gentiles que fueron pobladas por su simiente. Habla de la conversión de los gentiles y entrada de ellos a la iglesia. Podemos leerlo, “Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem”. Judíos y gentiles serán unidos en el redil del evangelio; ambos serán uno en Cristo. Noé vivió para ver dos mundos; pero siendo heredero de la justicia que es por la fe, ahora reposa en esperanza, para ver un mundo mejor que esos dos.
sábado, 5 de septiembre de 2009
viernes, 4 de septiembre de 2009
La seguridad no tiene límites
La seguridad no tiene límites
Puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios.
Hebreos 7:25
El alcance de su seguridad como creyente es tan ilimitado como su certeza es absoluta. En realidad, la expresión "perpetuamente" en el versículo de hoy literalmente significa "por completo" o "para siempre". La seguridad de la salvación es absolutamente amplia, sin salvedades ni límites.
El infalible decreto del Padre de seguridad para los cristianos se cumplió misericordiosa y completamente mediante la obra de su Hijo en el Calvario (vea 1 Jn. 2:1). Y esa seguridad es lo bastante firme como para que dure toda su vida en la tierra, hasta que usted llegue a la presencia del Señor. El apóstol Judas presenta esta alentadora bendición, en la que siempre usted puede confiar: "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría" (Jud. 24). La providencia de Dios
A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28
Muchas veces Dios toma todo lo que Él permite que les ocurra a los cristianos, aun lo que les parece lo peor, y convierte esos acontecimientos finalmente en bendiciones. Esa es la divina providencia obrando.
Sin que importe cuál sea su situación, de felicidad, prosperidad y comodidad; o de tristeza, dolor y dificultades, a través de ella Dios obra para hacer lo que finalmente es mejor y de más bendición para usted.
En su providencia, el Señor usa "todas las cosas", circunstancias desagradables y perjudiciales así como las que son buenas y agradables, para ir haciendo de usted la persona que Él quiere que sea. Cuando se enfrente a las luchas de la vida, recuerde lo que Dios le prometió al apóstol Pabl "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Co. 12:9). Esa promesa es también para usted.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Sea Honesto Consigo Mismo
Sea Honesto Consigo Mismo
Que nadie los engañe.
Efesios 5:6
A un bien conocido abogado defensor llamado Charles A. Peruto, hijo, se le preguntó sobre la admisión de Pete Rose, después de catorce años de negarlo, de que él apostaba mientras dirigía a los Rojos de Cincinnati. Peruto respondió a secas: "Así que ahora el ciento por ciento de la población sabe que él apostaba en el béisbol. El único que no sabía antes de que él lo confiese era él mismo."
Es extrañamente muy fácil engañarnos nosotros mismos. ¿Es posible que su esposo, o esposa, o su mejor amigo tengan una mejor comprensión de sus puntos fuertes y puntos débiles que usted mismo? ¿Es posible que usted esté negando alguna debilidad en particular, insistiendo en que no tiene problemas, aunque es perfectamente obvio para todos los demás que usted lo tiene?
Los que trabajan con adicciones dicen que la negación y el engaño propio son nuestros peores enemigos. Insistimos en que no tenemos problemas cuando es muy evidente para todos los demás que los tenemos en serio. No son simplemente los desórdenes de adicciones, por supuesto; todo pecado es un engaño propio.
Pídale a Dios que le muestre si hay algún aspecto en su vida que necesita corrección. Ore con las palabras del antiguo himn "¡Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón hoy! ¡Pruébame, oh Padre, y conoce mis pensamientos, te ruego."
Que nadie los engañe.
Efesios 5:6
A un bien conocido abogado defensor llamado Charles A. Peruto, hijo, se le preguntó sobre la admisión de Pete Rose, después de catorce años de negarlo, de que él apostaba mientras dirigía a los Rojos de Cincinnati. Peruto respondió a secas: "Así que ahora el ciento por ciento de la población sabe que él apostaba en el béisbol. El único que no sabía antes de que él lo confiese era él mismo."
Es extrañamente muy fácil engañarnos nosotros mismos. ¿Es posible que su esposo, o esposa, o su mejor amigo tengan una mejor comprensión de sus puntos fuertes y puntos débiles que usted mismo? ¿Es posible que usted esté negando alguna debilidad en particular, insistiendo en que no tiene problemas, aunque es perfectamente obvio para todos los demás que usted lo tiene?
Los que trabajan con adicciones dicen que la negación y el engaño propio son nuestros peores enemigos. Insistimos en que no tenemos problemas cuando es muy evidente para todos los demás que los tenemos en serio. No son simplemente los desórdenes de adicciones, por supuesto; todo pecado es un engaño propio.
Pídale a Dios que le muestre si hay algún aspecto en su vida que necesita corrección. Ore con las palabras del antiguo himn "¡Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón hoy! ¡Pruébame, oh Padre, y conoce mis pensamientos, te ruego."
miércoles, 2 de septiembre de 2009
El constructor prudente
El constructor prudente
Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca.
Lucas 6:48
La persona que es espiritualmente sabia, que es un cristiano verdadero, edifica su vida y cumple sus tareas con cuidado, comprendiendo la grandeza y la importancia que están en juego. No se siente satisfecha con una profesión superficial de fe ni con los métodos triviales y los atajos fáciles que tan a menudo acompañan a la religión falsa.
Sabiendo que el Señor merece toda alabanza y adoración, el constructor prudente deseará darle el máximo de su esfuerzo y de su servicio diligente. Esa persona sabe que todo lo que se hace para Cristo se hace por amor, no por obligación ni por temor. Así que sirva al Señor con alegría y sea un prudente constructor en su reino.
Enseñanza con autoridad
La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad.
Mateo 7:28--29
Algo que influyó tanto en los oyentes de Jesús es que Él enseñaba con autoridad. La palabra más empleada en el Nuevo Testamento para referirse a la autoridad pertenece al poder y al privilegio, y muestra la soberanía de Cristo.
A diferencia de Jesús, los escribas judíos citaban a otros para darles autoridad a sus enseñanzas. El Señor tenía que citar solamente la Palabra de Dios y podía hablar como la autoridad suprema sobre la verdad. Habló la verdad eterna sencilla, directa y poderosamente, pero con amor y compasión. Eso asombraba a sus oyentes, y debiera también impresionarnos profundamente a nosotros.
Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca.
Lucas 6:48
La persona que es espiritualmente sabia, que es un cristiano verdadero, edifica su vida y cumple sus tareas con cuidado, comprendiendo la grandeza y la importancia que están en juego. No se siente satisfecha con una profesión superficial de fe ni con los métodos triviales y los atajos fáciles que tan a menudo acompañan a la religión falsa.
Sabiendo que el Señor merece toda alabanza y adoración, el constructor prudente deseará darle el máximo de su esfuerzo y de su servicio diligente. Esa persona sabe que todo lo que se hace para Cristo se hace por amor, no por obligación ni por temor. Así que sirva al Señor con alegría y sea un prudente constructor en su reino.
Enseñanza con autoridad
La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad.
Mateo 7:28--29
Algo que influyó tanto en los oyentes de Jesús es que Él enseñaba con autoridad. La palabra más empleada en el Nuevo Testamento para referirse a la autoridad pertenece al poder y al privilegio, y muestra la soberanía de Cristo.
A diferencia de Jesús, los escribas judíos citaban a otros para darles autoridad a sus enseñanzas. El Señor tenía que citar solamente la Palabra de Dios y podía hablar como la autoridad suprema sobre la verdad. Habló la verdad eterna sencilla, directa y poderosamente, pero con amor y compasión. Eso asombraba a sus oyentes, y debiera también impresionarnos profundamente a nosotros.
domingo, 30 de agosto de 2009
Genesis 8 - CAPÍTULO VIII Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una p
Genesis 8 -
CAPÍTULO VIII
Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una paloma. 13-19. Noé sale del arca habiéndole mandado hacerlo. 20-22. Noé ofrece un sacrificio-Dios promete no maldecir más la tierra.
Vv. 1-3. Toda la raza de la humanidad, salvo Noé y su familia, estaban ahora muertos, de modo que el acordarse Dios de Noé, fue el retorno de su misericordia a la humanidad, a la cual no había exterminado por completo. Las exigencias de la justicia divina habían sido contestadas por la ruina de los pecadores. Dios envió el viento para secar la tierra y selló sus aguas. La misma mano que trae la desolación debe traer la liberación; por tanto, debemos mirar siempre esa mano. Cuando las aflicciones han hecho la obra para la cual fueron enviadas, sea obra que mata o que cura, serán quitadas. Como la tierra no fue anegada en un día, tampoco se secó en un día. Dios suele liberar gradualmente a su pueblo para que no sea despreciado el día de las cosas pequeñas ni haya desconsuelo por el día de las grandes cosas.
Vv. 4-12.El arca descansó sobre una montaña, hacia donde fue dirigida por la sabia y bondadosa providencia de Dios, para que pudiera descansar más pronto. Dios tiene tiempos y lugares de reposo para su pueblo después de haber sido zarandeado; y muchas veces Él hace provisión para que se establezca cómoda y oportunamente, sin estratagemas propias de ellos, y completamente más allá de lo que ellos pudieran prever.
Dios había dicho a Noé cuando vendría el diluvio, aunque no le dio una revelación detallada de los tiempos y pasos por los cuales terminaría. El conocimiento de lo anterior era necesario para la preparación del arca, pero el conocimiento de lo último hubiera servido sólo para satisfacer la curiosidad; el ocultárselo ejercitaría su fe y paciencia.
Noé envió a un cuervo del arca que siguió volando y comiendo de los cadáveres que flotaban. Luego Noé envió una paloma que volvió, la primera vez, sin buena noticia; pero la segunda vez, trajo en su pico una hoja que había arrancado de un olivo, mostrando simplemente que los árboles, los frutales, empezaban a aparecer sobre el agua. La segunda vez Noé envió la paloma a los siete días de la primera, y la tercera vez fue también a los siete días; probablemente en el día de reposo. Habiendo guardado el día de reposo con su pequeña iglesia, él esperaba una bendición especial del cielo y preguntó por ella. La paloma es un emblema de un alma bondadosa que, no hallando paz o satisfacción firmes en este mundo inundado y corrupto, regresa a Cristo como a su arca, como a su Noé, su reposo. El corazón carnal, como el cuervo, se arregla con el mundo y come de la carroña que encuentra ahí; pero, vuelve a mi reposo, oh alma mía, a tu Noé, así dice la palabra, Salmo cxvi, 7. Como Noé sacó su mano, tomó la paloma y la atrajo a él, al interior del arca, así Cristo salvará, ayudará y acogerá a los que huyen a Él en busca de reposo.
Vv. 13-19.Dios consulta nuestro beneficio más que nuestros deseos; Él sabe lo que es bueno para nosotros mejor que nosotros mismos, y por cuánto tiempo más es conveniente que continúen nuestras restricciones y sean demoradas las misericordias anheladas. Nosotros saldríamos del arca antes que estuviera seco el suelo; y, quizá, si la puerta está cerrada, estamos dispuestos a tirar la cubierta y trepar de alguna forma; pero el tiempo de Dios para mostrar misericordia es el mejor tiempo. Como Noé recibió la orden de entrar al arca así, por tedioso que haya sido su confinamiento, él iba a esperar de nuevo una orden para salir. Nosotros debemos reconocer a Dios en todos nuestros caminos y ponerlo delante de nosotros en todos nuestros movimientos. Solamente van bajo la protección de Dios, los que siguen las instrucciones de Dios y se someten a Él.
Vv. 20-22.Noé ahora iba a salir a un mundo desolado, donde, uno hubiera podido pensar, su primera preocupación debiera ser edificar una casa para él, pero empieza con un altar para Dios. Empieza bien quien empieza con Dios. Aunque el ganado de Noé era poco y salvado con gran cuidado y trabajo, él no se quejó para servir de ello a Dios. Servir a Dios con lo poco que tenemos es la manera de hacerlo crecer; nunca debemos pensar que es desperdicio aquello con que honramos a Dios. La primera cosa hecha en el nuevo mundo fue un acto de adoración. Ahora tenemos que expresar nuestro agradecimiento, no con holocaustos, sino con alabanza, devociones y conversaciones piadosas. Dios se sintió bien agradado con lo que se hizo. La carne quemada no puede agradar más a Dios que la sangre de toros y machos cabríos, salvo como tipo del sacrificio de Cristo y como expresión de la fe y la consagración humilde de Noé a Dios.
El diluvio eliminó la raza de hombres malos, pero no quitó el pecado de la naturaleza del hombre, que siendo concebido y nacido en pecado, piensa, imagina y ama la maldad, aun desde su juventud, y tanto antes como después del diluvio. Pero Dios por gracia declaró que nunca anegaría de nuevo al mundo. Mientras permanezca la tierra, y el hombre en ella, habrá verano e invierno. Es claro que esta tierra no va a permanecer para siempre. En breve debe ser quemada junto con todas las obras de ella; y veremos nuevos cielos y una nueva tierra, cuando todas estas cosas sean deshechas. Pero en la medida que permanecen, la providencia de Dios hará que el curso de los tiempos y de las estaciones prosiga y cada una tenga su lugar. Y basados en esta palabra, confiamos en que así sea. Vemos que se cumplen las promesas de Dios a las criaturas y podemos inferir que de la misma manera serán cumplidas sus promesas a todos los creyentes . -
CAPÍTULO 8
Versículos 1-3. Dios se acuerda de Noé y seca las aguas 4-12. El arca descansa sobre el Ararat-Noé manda un cuervo y una paloma. 13-19. Noé sale del arca habiéndole mandado hacerlo. 20-22. Noé ofrece un sacrificio-Dios promete no maldecir más la tierra.
Vv. 1-3. Toda la raza de la humanidad, salvo Noé y su familia, estaban ahora muertos, de modo que el acordarse Dios de Noé, fue el retorno de su misericordia a la humanidad, a la cual no había exterminado por completo. Las exigencias de la justicia divina habían sido contestadas por la ruina de los pecadores. Dios envió el viento para secar la tierra y selló sus aguas. La misma mano que trae la desolación debe traer la liberación; por tanto, debemos mirar siempre esa mano. Cuando las aflicciones han hecho la obra para la cual fueron enviadas, sea obra que mata o que cura, serán quitadas. Como la tierra no fue anegada en un día, tampoco se secó en un día. Dios suele liberar gradualmente a su pueblo para que no sea despreciado el día de las cosas pequeñas ni haya desconsuelo por el día de las grandes cosas.
Vv. 4-12.El arca descansó sobre una montaña, hacia donde fue dirigida por la sabia y bondadosa providencia de Dios, para que pudiera descansar más pronto. Dios tiene tiempos y lugares de reposo para su pueblo después de haber sido zarandeado; y muchas veces Él hace provisión para que se establezca cómoda y oportunamente, sin estratagemas propias de ellos, y completamente más allá de lo que ellos pudieran prever.
Dios había dicho a Noé cuando vendría el diluvio, aunque no le dio una revelación detallada de los tiempos y pasos por los cuales terminaría. El conocimiento de lo anterior era necesario para la preparación del arca, pero el conocimiento de lo último hubiera servido sólo para satisfacer la curiosidad; el ocultárselo ejercitaría su fe y paciencia.
Noé envió a un cuervo del arca que siguió volando y comiendo de los cadáveres que flotaban. Luego Noé envió una paloma que volvió, la primera vez, sin buena noticia; pero la segunda vez, trajo en su pico una hoja que había arrancado de un olivo, mostrando simplemente que los árboles, los frutales, empezaban a aparecer sobre el agua. La segunda vez Noé envió la paloma a los siete días de la primera, y la tercera vez fue también a los siete días; probablemente en el día de reposo. Habiendo guardado el día de reposo con su pequeña iglesia, él esperaba una bendición especial del cielo y preguntó por ella. La paloma es un emblema de un alma bondadosa que, no hallando paz o satisfacción firmes en este mundo inundado y corrupto, regresa a Cristo como a su arca, como a su Noé, su reposo. El corazón carnal, como el cuervo, se arregla con el mundo y come de la carroña que encuentra ahí; pero, vuelve a mi reposo, oh alma mía, a tu Noé, así dice la palabra, Salmo cxvi, 7. Como Noé sacó su mano, tomó la paloma y la atrajo a él, al interior del arca, así Cristo salvará, ayudará y acogerá a los que huyen a Él en busca de reposo.
Vv. 13-19.Dios consulta nuestro beneficio más que nuestros deseos; Él sabe lo que es bueno para nosotros mejor que nosotros mismos, y por cuánto tiempo más es conveniente que continúen nuestras restricciones y sean demoradas las misericordias anheladas. Nosotros saldríamos del arca antes que estuviera seco el suelo; y, quizá, si la puerta está cerrada, estamos dispuestos a tirar la cubierta y trepar de alguna forma; pero el tiempo de Dios para mostrar misericordia es el mejor tiempo. Como Noé recibió la orden de entrar al arca así, por tedioso que haya sido su confinamiento, él iba a esperar de nuevo una orden para salir. Nosotros debemos reconocer a Dios en todos nuestros caminos y ponerlo delante de nosotros en todos nuestros movimientos. Solamente van bajo la protección de Dios, los que siguen las instrucciones de Dios y se someten a Él.
Vv. 20-22.Noé ahora iba a salir a un mundo desolado, donde, uno hubiera podido pensar, su primera preocupación debiera ser edificar una casa para él, pero empieza con un altar para Dios. Empieza bien quien empieza con Dios. Aunque el ganado de Noé era poco y salvado con gran cuidado y trabajo, él no se quejó para servir de ello a Dios. Servir a Dios con lo poco que tenemos es la manera de hacerlo crecer; nunca debemos pensar que es desperdicio aquello con que honramos a Dios. La primera cosa hecha en el nuevo mundo fue un acto de adoración. Ahora tenemos que expresar nuestro agradecimiento, no con holocaustos, sino con alabanza, devociones y conversaciones piadosas. Dios se sintió bien agradado con lo que se hizo. La carne quemada no puede agradar más a Dios que la sangre de toros y machos cabríos, salvo como tipo del sacrificio de Cristo y como expresión de la fe y la consagración humilde de Noé a Dios.
El diluvio eliminó la raza de hombres malos, pero no quitó el pecado de la naturaleza del hombre, que siendo concebido y nacido en pecado, piensa, imagina y ama la maldad, aun desde su juventud, y tanto antes como después del diluvio. Pero Dios por gracia declaró que nunca anegaría de nuevo al mundo. Mientras permanezca la tierra, y el hombre en ella, habrá verano e invierno. Es claro que esta tierra no va a permanecer para siempre. En breve debe ser quemada junto con todas las obras de ella; y veremos nuevos cielos y una nueva tierra, cuando todas estas cosas sean deshechas. Pero en la medida que permanecen, la providencia de Dios hará que el curso de los tiempos y de las estaciones prosiga y cada una tenga su lugar. Y basados en esta palabra, confiamos en que así sea. Vemos que se cumplen las promesas de Dios a las criaturas y podemos inferir que de la misma manera serán cumplidas sus promesas a todos los creyentes .
sábado, 29 de agosto de 2009
Genesis 7
Genesis 7 -
CAPÍTULO 7
Versículos 1-12. Noé, su familia y las criaturas vivas entran al arca y empieza el diluvio. 13-16. Noé se encierra en el arca. 17-20. El desarrollo del diluvio por cuarenta días. 21-24. Toda carne destruida por el diluvio.
Vv. 1-12. El llamado a Noé es muy bondadoso, como el de un padre tierno a sus hijos para que entren a la casa cuando ve que se acerca la noche o una tormenta. Noé no entró al arca hasta que Dios se lo ordenó, aunque sabía que iba a ser su lugar de refugio. Es muy consolador ver que Dios va delante de nosotros en cada paso que damos. Noé pasó mucho trabajo para construir el arca y, ahora, él mismo iba a conservarse vivo en ella. Lo que hacemos en obediencia al mandamiento de Dios, y con fe, ciertamente nos traerá consuelo, tarde o temprano. El llamado a Noé nos recuerda el llamado que da el evangelio a los pobres pecadores. Cristo es un arca y en él solo podemos estar a salvo cuando llegan la muerte y el juicio. La palabra dice “Ven”; los ministros dicen “Ven”; el Espíritu dice “Ven, entra en el Arca”.
Noé fue tenido por justo no por su justicia propia sino como heredero de la justicia que es por la fe, Hebreos xi. 7. Él creyó la revelación de un Salvador, y buscó y esperó la salvación solo a través de Él. Así fue justificado por la fe y recibió ese Espíritu cuyo fruto es en toda bondad; pero si algún hombre no tiene el Espíritu de Cristo, no es de los suyos.
Después de ciento veinte años, Dios dio un espacio de siete días más para el arrepentimiento. Pero estos siete días fueron malgastados, como todo el resto. Será tan sólo siete días. Tenían sólo una semana más, un día de reposo más para mejorar y considerar las cosas que corresponden a su paz. Pero es común que quienes han sido descuidados con sus almas durante los años de su salud, sean igualmente negligentes durante los días, esos pocos días de su enfermedad, en que avizoran la muerte a la distancia, en que ven acercarse a la muerte, estando endurecidos sus corazones por el engaño del pecado. Como Noé preparó el arca por fe en la advertencia dada de que vendría el diluvio, así entró en ella, por fe en la advertencia de que vendría muy prnto. Y el día en que Noé estuvo seguro, dentro del arca, se rompieron las fuentes del gran abismo. La tierra tenía en sí esas aguas que, a la orden de Dios, brotaron y la inundaron; así, nuestros cuerpos tienen en sí mismos esos humores que, cuando a Dios le place, se vuelven semilla y fuente de enfermedades mortales.
Las ventanas del cielo fueron abiertas y las aguas que estaban por arriba del firmamento, esto es, en la atmósfera, fueron derramadas sobre la tierra. La lluvia cae en gotas; pero entonces cayeron lluvias tan grandes como nunca se había sabido antes ni después. Llovió sin parar ni escampar por cuarenta días con sus cuarenta noches, sobre toda la tierra de una sola vez. Así como hubo un ejercicio especial de la omnipotencia de Dios al causar el diluvio, sería vano y presuntuoso tratar de explicar por medio de la sabiduría humana el método que usó.
Vv. 13-16. Las criaturas voraces fueron hechas mansas y manejables; sin embargo, cuando la circunstancia hubo terminado, fueron las mismas que antes, pues el arca no modificó su naturaleza. Los hipócritas de la iglesia que se conforman exteriormente a las leyes de esa arca, siguen sin cambiar, y, en uno u otro momento, mostrarán de qué clase son. Dios siguió cuidando a Noé. Dios cerró la puerta para asegurarlo y mantenerlo a salvo en el arca; también dejó afuera para siempre a todos los demás. En qué forma fue hecho esto, es algo que no ha placido a Dios dar a conocer.
Hay mucho que ver de nuestros deberes y privilegios en el evangelio en la seguridad de Noé en el arca. El apóstol lo hace tipo del bautismo cristiano, 1 Pedro iii, 20, 21. Obsérvese, entonces, que es nuestro gran deber, en obediencia al llamado del evangelio, mediante una fe viva en Cristo, ir por el camino de salvación que Dios ha provisto para los pobres pecadores. Los que entran en el arca deben traer a cuantos puedan con ellos, mediante buenas instrucciones, convenciéndolos y a través de un buen ejemplo. Hay suficiente espacio en Cristo para todos los que acudan. Dios puso a Adán en el paraíso pero no le cerró la puerta; luego, él mismo se expulsó; pero cuando Dios pone a Noé en el arca, y cuando lleva un alma a Cristo, la salvación es segura: no es seguridad nuestra, sino la mano del Mediador. Pero la puerta de la misericordia pronto quedará cerrada para aquellos que ahora la toman a la ligera. Llame ahora, y se le abrirá, Lucas xiii, 25.
Vv. 17-20. El diluvio fue creciendo durante cuarenta días. Las aguas subieron tan alto que las cumbres de los montes más elevados quedaron tapados por más de veinte pies [poco más de 6 metros). En la tierra no hay un lugar tan elevado que ponga a los hombres fuera del alcance de los juicios de Dios. La mano de Dios alcanzará a todos sus enemigos, Salmo xxi, 8. Cuando creció el diluvio, el arca de Noé fue levantada y las aguas, que rompían todo lo demás, sostuvieron el arca. Eso que para los incrédulos es señal de muerte para muerte, para los fieles es señal de vida para vida.
Vv 21-24.Murieron todos los hombres, mujeres y niños que había en el mundo, excepto los que estaban en el arca. Podemos imaginar fácilmente el terror que los embargó. Nuestro Salvador nos dice que hasta el mismo día en que llegó el diluvio, ellos estaban comiendo y bebiendo, Lucas xvii, 26, 27; estaban sordos y ciegos a todas las advertencias divinas. La muerte los sorprendió en esta postura. Ellos se convencieron de su necedad cuando ya era demasiado tarde. Podemos suponer que intentaron todos los medios posibles para salvarse, pero todo fue en vano. Los que no se encuentran en Cristo, el Arca, ciertamente serán destruidos, destruidos para siempre. —¡Hagamos una pausa y consideremos este tremendo juicio! ¿Qué puede prevalecer delante del Señor cuando él está airado? El pecado de los pecadores será su ruina, temprano o tarde, si no se arrepienten. El Dios justo sabe llevar la ruina al mundo de los impíos, 2 Pedro iii, 5. ¡Qué terrible será el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos! Felices los que son parte de la familia de Cristo y que como tales están a salvo con Él; ellos pueden esperar sin desmayo y regocijarse de que triunfarán cuando el fuego queme la tierra y todo lo que en ella hay. Podemos suponer algunas distinciones favorables en nuestro propio caso o carácter, pero, si descuidamos, rechazamos o abusamos de la salvación de Cristo, pese a las imaginadas ventajas, seremos destruidos en la ruina común de un mundo incrédulo.
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