miércoles, 27 de julio de 2016

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.


ESCRITURA:
Salmos 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo;
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”
Amigo, no existe nada que le acerque más a Dios que atravesar los valles sombríos de la vida. Cuando usted se encuentre allí, se asirá de las vestiduras del Señor y se aferrará a su mano. No se apartará mucho del redil en la oscuridad. ¿Cree usted que Él está con usted? El supremo Soberano es su amoroso Salvador. No tendrá que cruzar el Jordán solo. No comparecerá solo ante el juicio del Dios Santo. No morirá solo.
PUNTO DE ACCIÓN:
¡Qué promesa tan alentadora! ¡Usted no está solo! Escriba estas palabras en una tarjeta: “No estoy solo. Dios está conmigo.” Póngalas en un lugar donde pueda observarlas constantemente. ESCRITURA:
Salmos 126:6: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.”
¿Sabe lo que hace en la mañana cuando tiene un tiempo a solas con el Señor? Está desyerbando su jardín. Está limpiando de malezas el jardín de su mente para que la buena semilla de la Palabra de Dios pueda multiplicarse. Ahora, el próximo paso es plantar la semilla y cultivar la cosecha de Dios. Y cuando vaya a ganar almas, riegue los cultivos con sus lágrimas. Lea en Juan 17 cómo el corazón del Señor se quebrantó por las personas que Él anhelaba abrazar y amar. Aprenda este tipo de compasión en el jardín que Dios le ha dado a cultivar para su Reino.
PUNTO DE ACCIÓN:
Pídale a Dios que le ponga en sus campos de servicio. Ruéguele que le haga firme, pero compasivo y sabio para compartir sus Buenas Nuevas.

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