lunes, 21 de julio de 2014

Filipenses 4:21-22

Filipenses 4:21-22


Saluden a todos los santos en Cristo Jesús.  Los hermanos que están conmigo les mandan saludos.  Saludos de parte de todos los santos especialmente los de la casa del emperador.  Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu.  Amén.



El hecho de que sean saludos finales no quiere decir que no tenga información relevante ni haya nada que aprender.  Normalmente los saludos del principio y el final los leemos rápido y sin poner atención.  Hoy quiero dedicar un poco de espacio a estos últimos dos versos de la carta a los filipenses.
Primero.  Aprendemos del ejemplo de Pablo al saludar a todos los santos e incluir a los que estaban con él.  No se dirigió a los principales ni en exclusivo a los pastores o diáconos.  A cada uno de los que conforman la iglesia les envía saludos.  ¡Qué gran ejemplo de la humildad que Jesús enseñó!  Allá afuera nos enseñan lo contrario.  Es increíble lo distinto que Dios quiere que caminemos contra lo que la cultura general nos enseña.  Dios quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Pablo por esta razón incluye a cada uno de los integrantes de la iglesia en Filipo.  Por el contrario, en el mundo tenemos “niveles”.  Están todos segregados.  En una oficina no puedes ir simplemente con el director general y abrir su puerta.  Debes pasar por seguridad al entrar al edificio, con la recepción y finalmente su asistente quien te dirá si te recibe o no.  Imagina a una persona de limpieza queriendo preguntar algo al director de una empresa multinacional.  ¡Imposible!  Nos enseñan que debemos “subir”.  Que debemos llegar “alto”.  Que es necesario “escalar” niveles.  Yo me pregunto ¿Para llegar a dónde?  ¿A un lugar donde somos inalcanzables?  ¿Un lugar donde perdemos sensibilidad de lo que sucede a nuestro alrededor?  Jesús, siendo Dios, Rey y Señor de todo lo que existe nos dejó el mejor ejemplo cuando vino a la tierra a servir y no a ser servido.  ¿Quieres dar testimonio de que realmente crees en Dios?  Aprende a servir.  Ama a tu prójimo como a ti mismo y sirve.  No eres más que ninguna otra persona.  Si has recibido mayores bendiciones, da gracias y utilízalas para la gloria del Señor.
Por otro lado, es importante notar que también incluye a los santos de la casa del emperador.  Esto probablemente quiere decir que Pablo tuvo oportunidad de compartir en casa del emperador a pesar de su situación de preso.  ¿Lo puedes creer?  El Señor abre puertas en lugares inimaginables.  Nosotros pensamos que el camino debe ser de una forma y nuestro Dios se encarga de recordarnos su gran poder y sus milagros maravillosos.  Pablo, estando preso, pudo llegar a la casa de la persona más importante en Roma y, además de compartir el evangelio, tuvo personas que tomaron una decisión por Cristo.  ¡Increíble!  Mientras tanto, nosotros queremos que las cosas se acomoden a nuestra forma.  Pensamos que deben ser distintas.  Pensamos que estaríamos mejor de otra manera.  ¿Sabes?  Pablo seguramente pensó que estaría mejor libre que preso.  Pero prefirió obedecer y servir sin importar donde se encontrara.  ¿El resultado?  Personas que jamás imaginó podría alcanzar fueron llevadas a los pies del Señor.  ¿Lo puedes entender?  Tal vez no entiendes lo que pasa en tu vida.  Tal vez piensas que las cosas estarían mejor de otra manera.  La verdad es que hoy puedes decidir dejar de quejarte y comenzar a servir.  Hoy puedes seguir el ejemplo de Pablo y buscar llevar el evangelio donde sea que te encuentres.  Buscar la gloria a Dios primero que tu comodidad y tu satisfacción.  Esto es ser un verdadero siervo del Señor.  Por último, Pablo nos recuerda de lo maravilloso que es conocer a Dios y vivir en su gracia a través del Espíritu Santo.  Has una pausa.  Pide perdón por tus pecados y reconcíliate con Dios.  Deja que su gracia te llene.  Deja que su amor cubra todas tus faltas y sobretodo, que su consuelo llene cada rincón de tu ser para que puedas seguir adelante.  Confía en Él y no en el mundo pues Él ha vencido al mundo.

Oración
Padre: perdóname.  Quiero reconciliarme contigo y te pido perdón por mis pecados.  Quiero aprender a vivir conforme a tu voluntad.  Quiero aprender a amar a mi prójimo.  Quiero vivir sirviendo y dejar de querer ser servido.  Quiero dejar atrás los pensamientos que me alejan de ti y que me hacen pensar que soy superior o inferior.  Quiero seguirte.  Toma mi vida mi Dios.  En el nombre de Jesús.  Amén

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