¿Cómo se edifica la iglesia?
“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”, 1 Corintios 14:26
Este es el patrón para las reuniones de la iglesia como lo dice el versículo de hoy en 1 Corintios 14:26, todos interactúan de acuerdo al don recibido, expresando la vida de Cristo en cada uno, para edificación mutua.
Pues la iglesia no es una organización, es decir: no es una estructura social, una empresa, una entidad pública, etc, creada para fines comunes por el hombre.
Y como no es una organización, no tiene una estructura jerárquica, sino que la iglesia cristiana es un organismo vivo, creada por Jesucristo, el Señor y dador de la vida, donde sus líderes la alimentan con su palabra, que es espíritu y vida (Juan 6: 63) a fin de perfeccionar a los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia): “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13)
Entonces la iglesia es un organismo vivo en el que todos los miembros funcionan orgánicamente de acuerdo a la medida de Cristo, que tiene cada uno; incluso el papel de los pastores y maestros es diferente a las organizaciones del mundo, observemos:
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1 Pedro 5:2-4).
Los ancianos y pastores colocados en ella, no reemplazan la autoridad de Cristo, sino que cuidan de la “grey” edificando en su función a Cristo en ella: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,” (Gálatas 4:19)
Efesios capítulo 4 nos habla de que Cristo lo llenó todo en todos, y constituyó diferentes funciones en la iglesia para edificación del mismo cuerpo, su crecimiento y edificación: “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:15-16)
¿Qué ministramos en cada función? cada uno recibe un don de Cristo, para edificar a todo el cuerpo, para que cada miembro crezca, y ¿qué es lo que crece en cada uno? Cristo. Es decir, Cristo está siendo formado en cada creyente, por la acción conjunta de cada miembro, en amor. Si crece Cristo en nosotros crece el fruto del Espíritu Santo. Es necesario por tanto una edificación mutua y un permanecer de cada miembro.
Entonces, la vida comunitaria fluye, orgánicamente, de la vida de Cristo en cada uno de nosotros hacia otros, expresando juntos la vida de Cristo.
¡Maravilloso, fluir de Cristo vivo en cada miembro¡ ¡Esto si es la verdadera iglesia! Oración.
«Padre, me has colocado en un solo cuerpo, en Cristo, para ser edificado por mis hermanos de acuerdo al don que tú mismo diste a cada uno, para que Cristo sea formado plenamente por la acción de todos los miembros. Una sola fe, un solo Padre, un mismo Espíritu, un solo Salvador que es en todos y por todos. Amén.
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